John Williams / The Shadows / Monty Alexander. “Cavatina”

Si os gusta el cine seguro que tendréis vuestras películas preferidas. A menudo son también las que recordáis por ir unidas a un momento concreto de vuestras vidas, a algún despertar iniciático, generalmente experimentado durante la adolescencia. Yo aprendí lo que era la “ruleta rusa” gracias a la película “El Cazador” (1978); los recuerdos de aquellas escenas me acompañaron durante años, también aquella historia de tres amigos que combatieron en la Guerra del Vietnam, los actores que los interpretaron (Robert de Niro, Christopher Walken y John Savage) y esa triste y melancólica música, perfectamente empastada con la propuesta narrativa que nos ofrecía el director Michael Cimino. Hasta mucho tiempo después no supe que esa melodía se titulaba “Cavatina”, una pieza de guitarra clásica escrita en 1970 por el compositor británico Stanley Myers para la película británica “El precio de amar” (1970), aunque cuando se hizo realmente famosa fue ocho años después, como tema principal de “El Cazador”.

Esta pieza fue originariamente compuesta para piano, aunque fue reescrita para guitarra por el propio compositor a sugerencia del guitarrista John Williams, un músico australiano hijo de un guitarrista de jazz inglés, que fue quien le inculcó su pasión por este instrumento; estudio música en el Royal College of Music de Londres y buena parte de su destreza con la guitarra española la adquirió del maestro Andrés Segovia. Tras la aparición en la película “El precio de amar” (aquí lo podemos ver), la primera grabación de “Cavatina” tuvo lugar en 1971, de la mano de John Williams, con el apoyo de Stanley Myers y orquesta. Después, el tema fue grabado por Manuel & His Music of the Mountains en 1975 y, en 1977, por Johnny Pearson & His Orchestra y por la Royal Philarmonic Ensemble.

En 1979 apareció la segunda versión que destacamos en esta entrada, la del grupo The Shadows, interpretada con guitarra eléctrica por su líder, Hank Marvin; se incluyó en el álbum “String of Hits”, bajo el título de “Theme from the Deer Hunter”. Por supuesto, se han seguido haciendo versiones de “Cavatina” a la guitarra (Ángel Romero, Charlie Byrd, Milan Ferlež, Jory Schulman, Noël Akchoté, etc.), pero también con otros instrumentos, como la flauta (Adrian Brett o James Galway), el arpa (Fiona Hosford), la trompeta (Vaughn Nark), el clarinete (Acker Bilk), el saxo (Johan Stengård), el violonchelo (2Cellos) o el piano -el instrumento con el que inicialmente se compuso esta canción-, a cargo de músicos como Raúl Di Blasio, Robin Meloy Golds o el jamaicano Monty Alexander, cuya versión, incluida en su álbum “Solo” (1998), podéis escuchar en nuestro tercer vídeo destacado de hoy. En 1973 se escribió una letra para esta melodía, a cargo de la cantante y actriz Cleo Laine; ella misma, con el propio John Williams a la guitarra, grabó el tema en 1976, aunque también lo han hecho otros vocalistas, como Anita Kerr Singers, Shirley Bassey o Paul Potts.

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Rory Gallagher. “Shadow Play”

Cuentan las crónicas musicales que le preguntaron a Jimi Hendrix cómo se sentía siendo el mejor guitarrista del Mundo, a lo que él respondió algo así como “no lo sé, pregúntale a Rory Gallagher”.

Este inolvidable guitarrista irlandés está considerado como uno de los grandes del blues-rock y el hard rock, a pesar de su temprana muerte, a los cuarenta y siete años, debido a un fallo hepático grave causado por un excesivo consumo de alcohol y por un tratamiento para la aerofobia, que le generó aún más daños en su maltrecho hígado; fue sometido a un trasplante pero, cuando estaba hospitalizado, contrajo una infección bacteriana que acabó con su vida. William Roy Gallagher nació en Ballyshannon (Irlanda), el 2 de marzo de 1948, en el seno de una familia de músicos: su padre tocaba el acordeón y cantaba en una banda local, mientras que su madre también era cantante en la agrupación Abbey Players. Tuvo su primera guitarra -una acústica- a los nueve años, que aprendió a tocar por su cuenta; a los doce ganó un concurso de talentos y, con lo que ganó, pudo comprarse su primera guitarra eléctrica; a los quince adquirió su primera Fender Stratocaster, que acabó convirtiéndose en una seña de identidad de este músico. No se conformó con dominar la guitarra, también aprendió a tocar otros instrumentos, siempre de manera autodidacta, como el banjo, la mandolina, el bajo, el sitar o el saxo. Se inició como profesional a los quince años, en el grupo Fontana, donde tocaba temas de R&R y blues, probablemente de sus admirados Eddie Cochran, Buddy Holly o Muddy Waters, entre otros. En 1966 formó, junto con Norman Damerey y Eric Kitteringham, la banda de blues-rock Taste, en la que estuvo hasta 1970. Tras su etapa con Taste, en la que grabó dos discos de estudio y otros dos directos, Rory comenzó su carrera en solitario con un álbum titulado “Rory Gallagher” (1971); después vinieron “Deuce” (1971), “Blueprint” (1973), Tattoo (1973), “Against the Grain” (1975), “Calling Card” (1976), “Photo-Finish” (1978) y “Top Priority” (1979); todos durante la década de 1970, la mejor en la carrera del guitarrista irlandés. Aún grabaría tres discos de estudio más, entre 1982 y 1990, alternando su actividad musical con prolongados períodos de ausencia profesional.

“Shadow Play” formó parte del álbum “Photo-Finish” (1978), grabado en formato power trio junto al bajista Gerry McAvoy y al batería Ted McKenna. Es uno de los temas más recordados de Rory Gallagher, de los imprescindibles en sus conciertos, como éste de 1978, éste otro de 1979 -verdaderamente espectacular- o el de la grabación que se utilizó para el álbum en directo titulado “Stage Struck” (1980). Os aconsejo que echéis un vistazo a estos vídeos, para que veáis cuáles eran los principales atributos musicales de Rory Gallagher, y las razones por las que este guitarrista es tan querido y respetado por todos los aficionados al rock. Aunque sus discos de estudio son excelentes, era en directo donde Gallagher se mostrada en toda su plenitud, con esos interminables solos llenos de pasión y energía.

Ya que hemos empezado con una cita de Jimi Hendrix, vamos a acabar con otra del gran Ritchie Blackmore, el que fuera guitarrista de Deep Purple: “Rory fue probablemente el guitarrista más natural que he visto en mi vida. En todos los conciertos que hicimos juntos, creo que nunca lo escuché tocar lo mismo dos veces … Fue el mejor artista”.

James Brown and The Famous Flames. “I Got You (I Feel Good)”

Sus actuaciones duran una hora, y todo ese tiempo va creando un ambiente de pánico, dando unos golpes atronadores, gritando, cayendo de rodillas, como si estuviera muy angustiado, arrastrándose por el escenario como un Groucho Marx enano y negro. La orquesta rechina a sus espaldas, sus bailarines hacen piruetas, los baterías golpean sin cesar (…) Cuando va a cantar “Prisoner of Love” se separa del micrófono y lo anuncia desde la oscuridad. Con una voz tenue y distinta repite esas tres palabras una y otra vez. Luego vuelve a los focos, coge el micrófono y se pone a lanzar unos gritos, unos aullidos angustiosos que duran diez segundos cada uno. Probablemente son los ruidos más fuertes que has oído dar a un ser humano en tu vida, y físicamente es imposible no sentirse conmovido. Así es como maneja a su público. Así es como te deja demolido (…) Es desde luego un show negro y ningún blanco llega a meterse del todo en él”

Nik Cohn, consultado en: Lapuente, Luis. Historia-Guía del soul. “Magia Negra”. Madrid: Guía de Música, 1995; pág. 92

Así era James Brown en el escenario, conocido como el “Padrino del Soul”, aunque donde realmente destacó fue en el funk, género del que fue pionero e impulsor con temas como el que protagoniza nuestra entrada de hoy. Nació en 1933, en Barnell (Carolina del Sur -EE.UU.-), aunque desde niño vivió en Augusta (Georgia -EE.UU.-), en el seno de una familia con pocos recursos. Desde muy joven se ganó la vida trabajando en lo que podía (recogiendo algodón, limpiando zapatos, boxeando, …) y también robando piezas de coche y ropa. Conoció la prisión muy pronto, siendo aún menor, y sus problemas con la justicia nunca le abandonaron; fue arrestado y condenado por violencia de género, por exceso de velocidad y por consumo de drogas. Inició su carrera musical en 1953, en el grupo de góspel The Starlighters, posteriormente denominado The Famous Flames; publicaron su primer sencillo (“Please, Please, Please”) en 1955 y, tras cuatro años de espaldas a la fama, James Brown y su banda conseguirían encadenar éxito tras éxito a lo largo de la década de 1960. En los años setenta, ochenta y noventa, ya sin el concurso de los Famous Flames, James Brown continuó su carrera exitosa en el ámbito del funk y, también, intervino en algunas películas, como “Granujas a todo ritmo” (1980) o su secuela “Blues Brothers 2000 (el ritmo continúa)” (1998). Falleció el 3 de mayo de 2006.

I Got You (I Feel Good)” fue compuesta por el “Padrino del Soul” a partir de otra canción suya (“I Found You”), que había sido grabada en 1962 por la cantante Yvonne Fair, junto a la banda de Brown. Éste volvió a grabarla en 1964, incluyéndola en su álbum “Out of Sight” (1964); sin embargo, una serie de problemas contractuales con la discográfica impidieron que este registro fuera lanzado como single, lo que condujo a una nueva grabación; fue entonces cuando James Brown aprovechó para incrementar el ritmo, los gritos y esa sensación de exultante alegría que caracteriza a esta canción, un homenaje al enamoramiento y a la alegría desenfrenada que se experimenta en estas circunstancias. Se han hecho muchas versiones de “I Got You (I Feel Good)”, una melodía habitual en películas y series de televisión (aquí tenéis una relación bastante exhaustiva). Se me olvidaba, no os perdáis el saxo de Maceo Parker. Para finalizar, os dejo un par de directos de James Brown interpretando este tema, uno de 1996 y otro de 2005.

Elvis Presley / John Fogerty / Brian Setzer. “Blue Moon of Kentucky”

“That’s All Right” fue el primer sencillo publicado por Elvis Presley, corría el año 1954; de los detalles de este acontecimiento musical, de capital importancia para la historia del rock, nos ocupamos en una entrada anterior. Si en aquella grabación hubo un poco de serendipia y, sobre todo, mucha magia entre Elvis y los dos músicos que lo acompañaban (Winfield “Scotty” Moore a la guitarra y Bill Black al contrabajo), algo parecido sucedió con el tema que ocupa la cara B de ese single, “Blue Moon of Kentucky”. Mientras que “That’s All Right” era un blues de Arthur Crudup, inicialmente grabado en 1946, “Blue Moon of Kentucky” era una pieza de country compuesta por Bill Monroe, uno de los padres del bluegrass, que fue publicada en septiembre de 1947. En ambos casos, Elvis y los dos músicos que lo acompañaron aceleraron estas canciones hasta límites insospechados para aquella época (1954).

En el caso que nos ocupa, parece que fue Bill Black el que empezó a tocar la canción en un descanso durante las grabaciones, mientras la cantaba en falsete, como burlándose de Bill Monroe; después, se unieron Elvis y Scotty, hasta transformar esta melodía bluegras en una pieza de rockabilly; el productor Sam Phillips -dueño de Sun Records– lo vio claro, se dirigió a Elvis y le debió decir algo así como: “muchacho, está bien, está bien ¡Ahora es una canción pop!” A Bill Monroe no parece que le gustara mucho aquella versión, algo que Elvis probablemente sabía; en una ocasión en la que ambos se encontraron, Elvis le pidió disculpas por haber dado un ritmo tan rápido a su canción; Monroe le debió felicitar, probablemente había llegado a adorar aquel alocado arreglo que, al fin y al cabo, le permitió ingresar una cantidad importante de dinero por derechos de autor. Como antes comentábamos, Bill Monroe publicó “Blue Moon of Kentucky” en 1947 (aquí lo podéis escuchar), aunque ya la cantaba en directo en 1945; la grabó con su banda habitual, los Blue Grass Boys, de la que entonces formaban parte otras dos leyendas del género: Lester Flatt (guitarra) y Earl Scruggs (banjo).

De esta canción también se ha ocupado el compañero Eduardo en su blog River of Country, concretamente en una entrada cuyo título me parece muy significativo: “De cómo un vals bluegrass se transformó en rock”. Desde luego, “Blue Moon of Kentucky” es, en origen, una pieza de bluegrass, como así lo atestiguan las numerosas versiones que se han hecho dentro de este estilo: The Stanley Brothers & The Clinch Mountain Boys, Patsy Cline, Jerry Reed, Rose Maddox, Roy Acuff, Levon Helm o LeAnne Rimes. Sin embargo, Elvis la transformó en R&R y, desde entonces, no son pocas las versiones que se han realizado dentro de este género: The Beatles, Ray Charles, Ronnie Hawkins, Roberta Sherwood, Al Kooper, Carl Perkins, Sleepy LaBeef, Tom Petty & The Heartbreakers, Rory Gallagher o las dos que hemos elegido para acompañar a Elvis Presley: la de John Fogerty, el que fuera líder de Creedence Clearwater Revival, que fue recogida en un álbum homenaje a Bill Monroe publicado en el año 2000 (el tema comienza con un fragmento del original), y la de Brian Setzer, fundador de los Stray Cats, grabada como instrumental para su álbum “Setzer Goes Instru-Mental!” (2011).

Javier Krahe. “Cuervo ingenuo”

“Esa canción la empecé a escribir cuando gobernaba Calvo-Sotelo, se hablaba mucho de las crisis de energía. Tenía un par de estrofas, algo así como: ‘… yo nadar en agua fría, tú nadar agua caliente…’ Cuando Sabina me invitó a cantar, en la grabación de su disco con Viceversa, yo le dije que no me apetecía mucho, precisamente por lo grande del evento. Él me dijo: ‘no seas maricón (que es algo que dice mucho) haz una canción con kazoo y guitarra, que yo te acompaño’. Me puse entonces a mirar mi cuaderno y encontré lo del cuervo, me dije: ‘esto lo voy a aprovechar’. Lo primero que añadí fue lo de la OTAN, en esa época todo el mundo hablaba de ello, había mucha presión y tenía que mojarme. Luego de las comisarías, ya podían haber acabado con eso y no solamente no acabaron sino que permitían tenerte encerrado hasta diez días. Y, por último, lo de los aviones que habían comprado a los americanos, esos tan baratos. Fui a liarla. Yo sabía que tenía en las manos algo fuerte, muy fuerte. La canción la estrené en un instituto de la sierra, para probarla, y funcionaba. Yo me ponía muy nervioso al cantar, bueno, ahora también tengo que cantar una canción varias veces para estar seguro… Sabina sabía que podía ser una bomba, pero seguimos adelante. Me presentó en el concierto como: ‘Cuervo ingenuo va a decir algo a Oídos Sordos’, y me acompañó a la guitarra”

Javier Krahe. Entrevista para Diagonal.

En esta entrevista, realizada por Desakordes el 15 de noviembre de 2004 y recuperada el 10 de septiembre de 2015, tras el fallecimiento del cantautor español Javier Krahe el 12 de julio de 2015, el inigualable Krahe nos contaba cómo fue el origen de su controvertida canción “Cuervo Ingenuo”. Fue publicada por primera vez en el excelente álbum de Joaquín Sabina titulado “Joaquín Sabina y Viceversa en directo” (1986), grabado en vivo en el Teatro Salamanca de Madrid los días 14 y 15 de febrero de 1986 (ayer se cumplieron treinta y cinco años de este acontecimiento musical). Fueron varios los invitados que colaboraron en este disco: Luis Eduardo Aute, Javier Gurruchaga, Ricardo Solfa, Luis Mendo y, por supuesto, Javier Krahe. Tal como nos señala El País, en una nota de prensa publicada el 24 de febrero de 1986, uno de aquellos conciertos de Joaquín Sabina fue emitido por Televisión Española el día 23 de febrero, aunque

La canción Cuervo ingenuo, del cantautor Javier Krahe, una crítica irónica sobre el ingreso de España en la OTAN y otros aspectos de la política del Gobierno socialista, no fue incluida, tal como estaba previsto (…) En el momento de salir Javier Krahe al escenario, las cámaras de televisión fueron apagadas por orden del realizador, José María Quero, lo que motivó una réplica de parte del público, que preguntaba en voz alta por qué no se grababa precisamente aquella canción. En cambio, sí se incluyeron en el programa las restantes intervenciones de los invitados y un apretado resumen del recital de Joaquín Sabina. Fuentes de Televisión Española habían decidido en contra de la conveniencia de emitir la canción en época de precampaña del referéndum, presionando sobre Javier Krahe para que cantara otra canción o, en su caso, interpretara dos, de la que pudieran elegir una. El cantante se negó a ello, alegando su derecho a expresar su opinión sobre temas de actualidad

El País, 24/02/1986

Os recomiendo que veáis este vídeo (también lo dejo al final de la entrada), en el que algunos amigos, conocidos y coetáneos de Javier Krahe, incluso él mismo, ofrecen su punto de vista sobre lo ocurrido aquella noche, en la que se perpetró la que, dicen, fue la primera censura en la televisión española después de la Transición. En el vídeo que he dejado al comienzo del post, el original no emitido por RTVE, se puede ver a Javier Krahe y a Joaquín Sabina interpretando la canción vestidos de indios americanos, mientras teatralizaban una de aquellas escenas de los viejos westerns, cuando las autoridades militares estadounidenses engañaban a los nativos prometiéndoles cosas que incumplían de manera reiterada; sin embargo, en esta ocasión el presidente era Felipe González, al que Krahe ponía como hoja de perejil por su cambio de opinión respecto de la entrada de España en la OTAN, y por su actuación en asuntos como el paro, las reconversiones industriales, el maltrato en comisarías o los gastos militares: “Hombre blanco hablar con lengua de serpiente”. Javier Krahe no lo pasó nada bien durante los siguientes años; sufrió un feroz boicot a su obra y lo tuvo muy difícil para actuar en directo, sobre todo en determinados ayuntamientos:

Muchos disgustos, aunque una satisfacción personal grande. Mi mujer se enfadó conmigo, hasta recibí anónimos por teléfono avisándome de que no cantara aquella canción. Pero salimos y entonces varias cámaras dejaron de grabar. La gente se puso en pie, aplaudiendo, porque se dieron cuenta. Me vetaron en la tele, hecho que me trae sin cuidado. Pero se me cayeron todos los recitales y eso sí fue muy tenso, me anularon los bolos que tenía en ayuntamientos y demás, durante años. Me obligó a prescindir del grupo y tuve que sobrevivir en bares junto a Antonio Sánchez (ahora en Académica Palanca) a la guitarra. Fue una época muy dura

Javier Krahe. Entrevista para Diagonal.

Si queréis escuchar la grabación original con mejor calidad, lo podéis hacer aquí; en éste otro vídeo os dejo la versión que Krahe grabó para su disco “Elígeme” (1988). También os propongo alguna versión más, en concreto la de Moncho Alpuente, la de Los Toreros Muertos y la de Javier Krahe con el mismísimo Pablo Iglesias -con alusiones a Angela Merkel-, cuando éste último aún no tenía responsabilidades de gobierno.