Beggar’s Opera. “Raymond’s Road”

La obra “The Beggar’s Opera”, del autor inglés John Gay, ya ha sido aludida en este blog a propósito del tema “Mack The Knife”, que popularizara Louis Armstrong en los años cincuenta. En los comentarios de aquel post, el buen amigo Alex nos dejaba un vídeo de una banda escocesa de rock sinfónico que, precisamente, tomó el nombre de esta ópera del siglo XVIII. Este grupo fue creado en 1969 en torno al guitarrista Ricky Gardiner; a él se unirían Martin Griffiths (voz), Alan Park (órgano), Raymond Wilson (batería) y Marshall Erskine (bajo). Con estos componentes se grabó el primer álbum, titulado “Act One” (1970), en el que se incluye el tema que hoy nos ocupa. Son también muy buenos los siguientes Lps (“Waters of Change”, 1971; y “Pathfinder”, 1972), en los que intervino el bajista y flautista Gordon Sellar. Se separaron en 1976, tras publicar algún álbum más, inmersos en una vorágine de cambios en su formación que, quizás, contribuyó a la disolución de esta interesante y no muy conocida banda de rock progresivo. Si queréis saber más sobre ella, lo podéis hacer a través de su página web. Volviendo al primer disco, “Act One”, está formado por cinco temas (“Poet and Peasant”, “Passacaglia”, “Memory”, “Raymond’s Road” y “Light Cavalry”, más dos bonus track que fueron añadidos en la edición Cd, los singles “Sarabande” y “Think”. Estamos ante un álbum de rock sinfónico relativamente temprano, de esos que aparecieron cuando el rock psicodélico comenzó a declinar. A mí me parece un trabajo de gran valor, caracterizado por una serie de elementos que, a continuación, enumero: uso del órgano como instrumento principal, protagonista en todo el disco, que actúa a modo de hilo conductor; una voz, la de Martin Griffiths, que –al menos a mí- me parece bastante buena para lo que es habitual en este género; un ritmo muy rápido que, en ocasiones, recuerda a Deep Purple o Uriah Heep; y lo más destacable de todo, el uso continuado de elementos sinfónicos y “samples” o fragmentos de piezas de música clásica intercaladas entre los temas, si escucháis el disco entero os daréis cuenta de ello. Para que os hagáis a la idea, en el tema que podéis escuchar a través del vídeo destacado de hoy, “Raymond’s Road”, se escuchan fragmentos del “Rondo alla Turca” de Mozart, de “Karelia Suite (Intermezzo)” de Sibelius, de “Toccata and Fugue in D Minor” de Bach y de la “William Tell Overture (Part 2) de Rossini. Por favor, si alguien detecta algún “sample” más que lo diga ¡Gracias!

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The Alan Parsons Project. “The Eagle Will Rise Again”

Si hay un grupo partidario de los discos conceptuales ese es The Alan Parsons Project: “Tales of Mystery and Imagination” (del que ya hemos hablado aquí), “I Robot”, “Eve”, “The Turn of Friendly Card”, “Ammonia Avenue”, etc.; en realidad, la mayor parte lo son. “Pyramid” (1978) fue el tercer álbum de estudio de esta banda, articulada en torno al productor e ingeniero de sonido Alan Parsons y al teclista y cantante Eric Woolfson. En esta ocasión la temática se centra en las pirámides de Egipto, incluyendo los aspectos místicos y esotéricos tan de moda en aquella época y, por supuesto, una reflexión trascendente sobre el hombre como ser frágil y mortal, y sus inquietudes ante el poder del destino y la historia. La cubierta, realizada por el estudio gráfico Hipgnosis, nos muestra a alguien que, presumiblemente, se acaba de despertar de un mal sueño y se echa la mano a la cara, también se ve una mesa con diversos objetos, entre ellos un libro sobre las pirámides, enfrente una televisión y, por encima de la mesa, una ventana desde la que se ve una gran pirámide; las imágenes interiores del disco son aún más crípticas, las dejo al final para que podáis elucubrar vosotros mismos. Para muchos, “Pyramid” es un álbum inferior a sus predecesores (“Tales of Mystery and Imagination” y “I Robot”), y probablemente lleven razón, aun así siempre me ha parecido un trabajo excelente (creo que el primero que escuché de Alan Parsons), con un marcado lirismo en todos los temas y unos exquisitos arreglos musicales, como es habitual en este grupo. Creo que es un disco ideal, al igual que los dos mencionados líneas arriba, para quienes deseen acercarse al rock sinfónico sin mucho esfuerzo, ya que se trata de una obra melódica y muy asequible, sin temas excesivamente alambicados y largos. Todas las canciones fueron compuestas por Alan Parsons y Eric Woolfson; tres son instrumentales y las otras seis cuentan con cantantes diferentes: David Paton, Dean Ford, Colin Blunstone, Lenny Zakatek y John Miles. Para los que nunca hayáis escuchado este álbum, os voy a recomendar el corte número tres de la cara A, la balada “The Eagle Will Rise Again”, cantada por Colin Blunstone con coros de Eric Woolfson. Y, de paso, también os sugiero otro tema parecido a éste al que ya dedicamos una entrada, “Silence and I”, perteneciente al álbum tal vez más exitoso de Alan Parsons: “Eye in the Sky” (1982); una canción más larga pero con un corte parecido, al menos en sus partes más melódicas y melancólicas. Las letras de ambos temas son francamente sugerentes, en el caso de “The Eagle Will Rise Again” con alusiones a la trascendencia del ser humano, a la iconografía egipcia de los jeroglíficos (“leer entre líneas”), a la insignificancia del tiempo y a cualquier otra cosa que se os ocurra, porque la letra, desde luego, no nos ofrece un mensaje explícito. Y no quiero acabar sin mencionaros un hecho paranormal en torno a esta canción; fue protagonizado por el dúo español de rumba catalana Los Amaya; por favor, escuchad esta versión y decidme si la podríamos catalogar como de Expediente X.

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Genesis. “Supper’s Ready”

Alguien me dijo una vez que lo importante en la poesía no es lo qué se cuenta sino cómo se cuenta, la emoción que puede generar la palabra cuando queda liberada de su función expositiva o narrativa. Con la música sucede algo similar, uno puede quedarse maravillado, enamorado, entregado a una canción que apenas comprende, me imagino que algo parecido a lo que pueden llegar a sentir los amantes del arte abstracto o yo mismo, cuando trato de comprender lo que nos quiso contar Stanley Kubrick con su fascinante y enigmática “2001: Una Odisea del Espacio”. Hoy os quiero hablar de una de las cimas del rock progresivo, probablemente el tema más alabado y querido de Genesis; “Supper’s Ready”, con sus veintitrés minutos de duración, fue compuesto por los cinco miembros clásicos de la banda (Tony Banks, Phil Collins, Peter Gabriel, Steve Hackett y Mike Rutherford), aunque es probable que Banks, Gabriel y Collins fueran los principales artífices; se incluyó en el álbum titulado “Foxtrot” (1972), el cuarto Lp del grupo (el segundo tras la llegada de Collins y Hackett). Este disco es uno de los mejores y más representativos de la banda; situado entre “Nursery Cryme” (1971) y “Selling England by the Pound” (1973), representa la esencia de Genesis: complejidad musical y literaria, influencias procedentes del folk, teatralidad, grandilocuencia y delicadeza. “Foxtrot” es un disco maravilloso, imprescindible, que finaliza con una obra de arte titulada “Supper’s Ready”, una suite progresiva dividida en siete movimientos, una pieza  onírico-surrealista muy compleja, que tiene su origen en una experiencia extrasensorial vivida por Peter Gabriel y su esposa Jill en la casa donde vivían los padres de ésta. Fue entonces cuando Gabriel, según sus propias palabras, decidió escribir “una historia épica acerca del bien y del mal” en la que incluyó una historia de amor, referencias bíblicas y de la cultura griega clásica, y alusiones a la vida política británica, un texto probablemente lleno de simbología y metáforas, difícil de descifrar, que acompaña a una música convertida en poesía, delicada y emocionante, justo lo que precisaba esta existencial composición.

El vídeo que preside esta entrada fue creado por el artista Nathaniel Barlam a partir de unos cuatrocientos dibujos; con ellos, a modo de cómic, Barlam nos ofrece una sugerente interpretación de esta historia (en este enlace lo podéis leer con más detalle). Hoy os voy a proponer algo diferente, en función de dónde deseéis situaros; a los seguidores del rock progresivo (y, por supuesto, a quienes os queráis animar) os aconsejo que escuchéis de nuevo “Supper’s Ready” mientras veis el vídeo de Barlam; el resto podéis transformar esta críptica canción en una historia de amor, escuchando solamente los primeros dos minutos y medio y el final del tema (a partir del minuto 20:15). Aquí os dejo otro vídeo, de 1972, con una interpretación en directo de esta suite, y aquí uno más reciente, debido al que fuera guitarrista de esta banda, Steve Hackett.

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Imán Califato Independiente. “Darshan”

Imán Califato Independiente es una banda de rock sinfónico arábigo-andaluz creada en 1976 en torno al bajista Iñaki Egaña, el guitarrista Manuel Rodríguez, el batería Kiko Guerrero … y el gurú Maharaji, por el que sentían auténtica devoción los miembros de esta banda, también los que se integraron poco tiempo después, como el teclista Marcos Mantero, y otros compañeros que acabaron abandonando este proyecto (Pablo Becerra, Federico Cordón o Luis Delgado). Primero se instalaron en Madrid (en el barrio de Fuencarral), después en Jerez (en casa de Kiko Guerrero) y, finalmente, en el Puerto de Santa María, donde vivieron en comuna, incluso con un cocinero especializado en comida vegetariana; así nos lo cuenta Marcos Mantero:

“Acabamos viviendo todos juntos en el Puerto de Santa María, en una casa medio en el campo, en el Camino del Águila (…) Tenía un pequeño terreno con una especie de nave que había sido utilizada como tostadero de pipas de girasol. La forramos toda con colchones desechados de la Base de Rota y la convertimos en nuestro local de ensayo”.

Sólo publicaron dos álbumes: “Imán Califato Independiente” (1978) y “Camino del Águila” (1980), dos excelentes trabajos progresivos impregnados de jazz-rock y de influencias hindúes, mediterráneas, arábigas y andaluzas. El grupo se disolvió en 1980, aunque se han reunido esporádicamente en alguna que otra ocasión. Marcos Mantero nos habla de las posibles razones que pudieron motivar la ruptura:

“No sé exactamente a qué se debió la disolución de Imán, aunque fui yo el que decidió dejar el grupo y, a partir de eso, se disolvió. Quizás no supimos adaptarnos al cambio de vivir en una especie de comunidad hippie, donde ni siquiera nos repartíamos el dinero, sino que cada uno cogía lo que necesitaba, a pasar a la formación de parejas, matrimonios, niños …”

En cuanto a su estilo, Mantero reconoce claramente influencias de bandas como Pink Floyd o Weather Report, aunque también está presente en ellos, al menos así me lo parece a mí, el clásico sonido de la “Escena Canterbury” y los aromas catalano-mediterráneos característicos de bandas como Iceberg, algo que se evidencia en temas como el que hoy os propongo: “Darshan”, una mini-suite instrumental de nueve minutos de duración perteneciente a su primer álbum, cálida y cambiante, con la guitarra y los teclados luciendo a gran nivel, al igual que la sección rítmica. El resto de temas de este disco son igual de buenos, en especial el que ocupa toda la cara A, “Tarantos del Califato Independiente“, que estoy seguro va a cautivar a todos los aficionados al rock progresivo.

Las citas están tomadas del libro de Salvador Domínguez. Los Hijos del Rock. Los Grupos Hispanos 1975-1989. Madrid: SGAE, 2004; págs. 415-420.

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King Crimson. “Prince Rupert Awakes”

Los primeros años de King Crimson fueron un ir y venir de músicos, atraídos -y a la vez repelidos- por el magnetismo que ejercía el carismático líder de la banda, Robert Fripp. Tras un primer álbum excepcional (“In The Court of the Crimson King”, 1969), uno de los discos pioneros del rock sinfónico, grabaron “In The Wake of Poseidon” (1970) en modo trío (Robert Fripp, Greg Lake y Peter Sinfield) con una serie de músicos de apoyo. En el siguiente trabajo, “Lizard” (1970), sólo quedaban Robert Fripp (guitarra, mellotron y teclados) y Peter Sinfield (teclados, letras) con respecto a la formación original; a ellos se unieron Gordon Haskell (bajo, voz), Andy McCulloch (batería) y Mel Collins (saxofón, flauta), y una serie de músicos adicionales (Keith Tippett, Robin Miller, Mac Charig, Nick Evans y Jon Anderson), responsables de la complejidad y riqueza instrumental que se exhibe en este Lp, un trabajo diferente de los dos anteriores, más inclinado hacia el jazz-rock, de gran sensibilidad y con un aporte magistral de la sección de viento. Esta formación fue la más efímera de todas en la historia de King Crimson; Haskell y McCulloch nunca se sintieron a gusto en la banda, tal vez por la propuesta musical de Fripp, extraña para ellos, de tal manera que esta alineación no llegó a actuar en directo, al menos al completo; y algo parecido ha venido sucediendo con los temas de este álbum, los grandes olvidados en las actuaciones en vivo del Rey Carmesí; en los últimos años, Fripp se ha animado a tocar algunas partes, incluso en el año 2009, dentro de la iniciativa “Edición 40 Aniversario”, este álbum fue remasterizado con la colaboración de Steven Wilson, de la banda Pocurpine Tree.

La portada original de “Lizard”, obra de Gini Barris, está diseñada a partir de las palabras “King Crimson”, de tal manera que, en cada letra de ornamentación medieval, aparecen incluidas imágenes que representan las enigmáticas letras escritas por Peter Sinfield para este disco, donde el simbolismo alegórico es protagonista. La cara A del álbum está ocupada por los temas “Cirkus”, “Indoor Games”, “Happy Family” (con alusión implícita a la separación de los Beatles) y “Lady of the Dancing Water”; mientras que en la B se incluye la suite “Lizard”, dividida en cuatro movimientos. Con el ánimo de llegar al mayor número de oyentes posible, esta vez he preferido poner sólo la primera parte (“Prince Rupert Awakes”), una de las baladas más bonitas del rock progresivo, un trabajo brillante a las guitarras, al piano y al mellotron, con la presencia inconfundible de Jon Anderson, el cantante de Yes, en la parte vocal. Para los que os animéis a escuchar la suite completa (también la tenéis al final de la entrada), os dejo enlaces a las partes restantes: “Bolero: The Peacock’s Tale“, “The Battle of Glass Tears” y “Big Top“. Si alguien tiene dificultades con el reproductor SoundCloud, puede intentar escuchar el tema protagonista de hoy en este enlace de youtube, aunque es probable que acaben eliminándolo, porque no es fácil escuchar a King Crimson a través de los canales habituales (youtube o spotify).

 

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