Elizeth Cardoso (con Pixinguinha) / Paquito D’Rivera / Homenaje a Pixinguinha. “Carinhoso”

El choro, popularmente conocido como chorinho, es un género musical brasileño cuyos orígenes se remontan al siglo XIX. En 1808, con la corte portuguesa instalada en Río de Janeiro, esta ciudad se convirtió en la capital del Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarve y, por lo tanto, en un gran núcleo administrativo y cultural; se inició una importante reforma urbana, se crearon cargos públicos y llegaron a esta corte instrumentos (clarinete, piano, saxofón, guitarra, etc.) y bailes de salón europeos, como la polca, el chotis o el vals. La abolición de la esclavitud, en 1888, permitió la irrupción de una nueva clase media (funcionarios, pequeños comerciantes e instrumentistas de bandas militares), que comenzó a tocar “de oído” aquella música procedente de Europa fusionada con ritmos africanos, como la batuca o el lundu, interpretada de manera “abrasileirada”, generalmente “llorosa”, de ahí el apelativo de aquellos músicos populares: chorões. Alexandre Petillo (y otros autores), en su libro Curtindo Música Brasileira (Caxias do Sul, RS: Belas Letras, 2013), señala que el chorinho es la primera manifestación de música urbana brasileña, y que los primeros grupos de chorões se formaron con funcionarios de la Aduana, Correos y Ferrocarril Central de Brasil. Suele decirse que el choro es el jazz brasileño; a pesar del carácter de improvisación, común a ambos géneros, esta expresión no es muy afortunada, pues el choro es anterior al jazz -siguiendo esta lógica, más bien deberíamos decir que el jazz es el choro estadounidense-, además, sus orígenes son bien diferentes: los del choro son europeos, mientras que los del jazz proceden de la cultura negra afroamericana. El choro es un género esencialmente instrumental, en el que están presentes la flauta, la mandolina, la guitarra, el cavaquinho o el pandeiro, aunque también existen melodías cantadas, sin ir más lejos la que hoy traemos en representación de este estilo. Entre los pioneros del chorinho, podemos destacar a Joaquim Antônio da Silva Calado, Anacleto de Medeiros, Patápio Silva, Ernesto Nazareth o Alfredo da Rocha Viana Filho, más conocido como Pixinguinha, uno de los más renombrados compositores de música popular brasileña e impulsor del género que hoy nos ocupa, de hecho, el día del choro se celebra en Brasil el 23 de abril, fecha en la que nació Pixinguinha.

Carinhoso” es una de las canciones emblemáticas de Brasil. Fue compuesta, entre 1916 y 1917, por el compositor, cantante, flautista y saxofonista Pixinguinha; en 1936 se escribió su letra, a cargo de João de Barro “Braguinha”. La primera grabación de este clásico popular data de 1928, a cargo de la Orquestra Típica Pixinguinha-Donga; la primera versión cantada es la de Orlando Silva, de 1937 y, a partir de entonces, casi podría decirse que todo el mundo ha tocado o cantando alguna vez este tema en Brasil. Entre las muchísimas versiones que existen de “Carinhoso”, podemos citar las interpretadas por Isaura García, Elis Regina, Maria Bethânia, Flora Purim, Maria Creuza, Rita Payés y Elisabeth Roma, Paulinho da Viola y Marisa Monte, Djavan, João Gilberto, Caetano Veloso, Luiz Bonfa y Fafá Lemos, Antônio Carlos Jobim, Baden Powell, Toquinho, Andrea Motis y Joan Chamorro, Estrella Morente y Niño Josele (en español) y, por supuesto, las tres que destacamos en esta entrada; en primer lugar, la de Elizeth Cardoso (con Pixinguinha al saxo), en segundo lugar la del cubano Paquito D’Rivera y, en tercer lugar, la que se hizo con ocasión del centenario del nacimiento de Pixinguinha (al final del vídeo podéis leer los músicos que intervinieron en él).

Pixinguinha (1897-1973)