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Mercedes Sosa / Michel Camilo / Silvia Pérez Cruz. “Alfonsina y el Mar”

Mujeres Argentinas” es el título de un disco publicado en 1969, cuyas canciones fueron escritas en homenaje a algunas de las grandes mujeres de la historia argentina. Todos los temas fueron compuestos por el pianista Ariel Ramírez y por el historiador y escritor Félix Luna, mientras que la interpretación corrió a cargo de la cantante Mercedes Sosa. Según nos ha contado el propio Ariel Ramírez en este vídeo, Felix Luna acudió a él con cuarenta nombres de argentinas ilustres de los que acabaron seleccionando ocho, entre los que estaba el de la poetisa Alfonsina Storni, fallecida a los cuarenta y seis años, el 25 de octubre de 1938, cuando se suicidó en Mar de Plata arrojándose desde la escollera del Club Argentino de Mujeres. Unos años antes le habían detectado un tumor en un pecho que inicialmente pensaron que era benigno; las cicatrices de la operación, los fuertes dolores que padecía y, al parecer, algunos errores médicos incrementaron su temperamento nervioso y depresivo. Antes de suicidarse dejó escrito un poema titulado “Voy a dormir”, enviado al diario La Nación, que sirvió de inspiración a Felix Luna para escribir la letra de “Alfonsina y el Mar”, una de las canciones que formaron parte del mencionado disco de Mercedes Sosa. En el relato de Félix Luna, Alfonsina no se arroja desde una escollera sino que se interna lentamente en el mar hasta perder la vida: “Por la blanda arena que lame el mar su pequeña huella no vuelve más, un sendero solo de pena y silencio llegó hasta el agua profunda”. “Alfonsina y el Mar” es una de las grandes canciones de la música popular argentina y, por supuesto, ha sido interpretada en multitud de ocasiones y por artistas de diferentes procedencias y géneros: Chabuca Granda, Alberto Cortez, Teresa Salgueiro, Maria do Ceo, Antonio Machín, Pedro Guerra, Los Panchos, Pasión Vega, Andrés Calamaro, Diego el Cigala, Los Pianos Barrocos, Arpas Fantásticas, Avishai Cohen, Patricia Kraus o Ane Brun, sólo por citar algunas versiones porque la lista es muy grande, sobre todo en el ámbito latinoamericano. Finalmente me he inclinado por Michel Camilo y por Silvia Pérez Cruz para acompañar a Mercedes Sosa, el primero desde el jazz y Silvia porque, ya os lo comenté en otra ocasión, es una de las mejores voces que existen dentro del panorama musical español.

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Django Reinhardt / Jim Capaldi / Willie Nelson. “The Anniversary Song”


Hoy os traigo un vals de esos que se escuchan en las bodas y en las fiestas de los pueblos: “Waves of the Danube”, también conocido con el título de “The Anniversary Song”. Se trata de un tema compuesto, en 1880, por el músico rumano Ion Ivanovici, dedicado a Emma Gebauer -esposa del editor musical Constantin Gebauer- que, en 1926, fue utilizada por Yun Sim-Deok para componer “In Praise of Death“, según algunas fuentes la primera canción popular de Corea. De Rumanía a Corea, pasando por París donde la canción fue tocada en la Exposición Universal de 1889, “Waves of the Danube” llegó a los Estados Unidos donde la volvieron a reinventar de la mano de Al Jolson y Saul Chaplin, quienes la dotaron de letra, a la vez que el mencionado Chaplin adaptaba la partitura de Ivanovici. Al Jolson la grabó en 1947, permaneciendo catorce semanas en la lista de éxitos; a partir de entonces ha sido versionada, ya con el título que le dieron Jolson y Chaplin: “The Anniversary Song”, por artistas como Dinah Shore, Guy Lombardo, Glenn Miller Orchestra, Artie Shaw, Andy Russell and Paul Weston o el guitarrista Django Reinhardt con el apoyo del grupo de jazz Quintette du Hot Club de France, ésta va a ser la primera de las versiones destacadas de hoy. “The Anniversary Song” también ha sido interpretada por cantantes como Andy Williams, Joni James y, al parecer, Frank Sinatra o Rosermary Clooney, aunque de estos dos últimos no he podido encontrar pruebas que lo corroboren. La segunda versión que recomiendo es la del batería de Traffic Jim Capaldi, con la que se cerraba su álbum de debut en solitario, titulado “Oh How We Danced” (1972); aunque a alguno de vosotros os pueda parecer un atrevimiento inadecuado, a mí se me antoja una gran versión, un ejemplo de cómo un vals puede convertirse en una pieza de rock. Para finalizar, un acercamiento al country de la mano de Willie Nelson, con su hermana Bobbie al piano, una versión incluida en su disco “Willie’s Stash, Vol. 1: December Day”, publicado en diciembre de 2014.

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Caetano Veloso / The Platters / Golpes Bajos. “Come Prima”

A mediados del pasado siglo la canción italiana continuaba muy influenciada por la ampulosidad y rigidez del bel canto; la mayor parte de sus cantantes seguían este patron, muy del gusto del público adulto. Sin embargo, los jóvenes demandaban los nuevos sonidos procedentes de los Estados Unidos, nuevas maneras de cantar, al modo de los Platters o de otros grupos de doo wop similares. Precisamente un admirador de Tony Williams, el solista de The Platters, fue uno de los principales responsables de que este género calara en la sociedad italiana; me estoy refiriendo al cantante y actor Antonio Lardera, conocido con el nombre artístico de Tony Dallara quien, tras trabajar como camarero, recepcionista y repartidor, comenzó su carrera artística en la banda Rocky Mountains; en 1957 firmó con la discográfica Italiana Music y, a finales de ese mismo año, publicaba su primer sencillo: “Come Prima”, un tema compuesto por Mario Panzeri (letra) y Vicenzo di Paola y Sandro Taccani (música). Llegaron a venderse 300.000 copias de este disco, según algunas fuentes, el single más vendido en la historia de la música italiana. “Come Prima” era toda una revolución musical, magnificada por el hecho de haber sido rechazada a concurso en el Festival de la Canción de San Remo debido a su “naturaleza anómala”, en opinión del jurado de este conocido y prestigioso festival. Mientras que la estructura musical de la canción atentaba contra la ortodoxia italiana, la letra era sencilla, repetitiva y almibarada, muy al gusto de la época. Como he comentado antes, la versión de Tony Dallara (aquí la podéis escuchar) fue la primera que se grabó y la más popular de todas, aunque pronto se lanzaron otras, como las de Marino Marini Quartet, Domenico Modugno, Dalida, Mina o Jimmy Fontana. Desde entonces ha seguido siendo grabada, incluso en diferentes idiomas; en inglés destaca la versión de The Platters (el segundo vídeo destacado de hoy), aunque también hay otras como las de Malcolm Vaughan o Patrizio Buanne; en español ha sido versionada, con desigual fortuna, por artistas y grupos como Los Cinco Latinos, José Guardiola, Francisco o Lucho Gatica. Para la primera versión os propongo Caetano Veloso, uno de los grandes de la escena brasileña, se publicó en el álbum en directo titulado “Omaggio a Federico e Giulietta” (1999). La segunda versión propuesta es la de The Platters (en inglés) y la tercera, también en italiano, es la del grupo español Golpes Bajos, incluida en su disco “A Santa Campaña” (1984).

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Django Reinhardt / Bobby Darin / George Benson. “La Mer” / “Beyond the Sea”

Charles Trenet fue un compositor y cantante francés a quien se considera el padre de la canción francesa contemporánea. Comenzó a desarrollar sus dotes artísticas (música, pintura y escultura) cuando era niño, para entretenerse mientras se recuperaba de unas fiebres tifoideas. Trenet es autor de “La Mer”, uno de los temas galos más versionados de la historia. Según cuentan las crónicas habituales, fue compuesta durante un viaje en tren (Montpellier-Perpignan) en el que Trenet iba acompañado de su secretario, del cantante Roland Gerbeau y del pianista Léo Chauliac. Esta canción nos habla del mar en tono evocador, tal vez como metáfora del amor, sin embargo no se inspiró en el mar para componerla sino en el Lago de Thau, que podía ver a través de la ventana de su vagón. La música fue adaptada por el mencionado Léo Chauliac y cantada por, el también aludido, Roland Gerbeau en 1945, después de que fuera rechazada por la cantante Suzy Solidor argumentando que canciones sobre el mar recibía unas diez al día. En 1946, Charles Trenet grabó su propia versión y la llevó a los Estados Unidos, donde vivió finalizada la II Guerra Mundial. Como en tantas otras ocasiones -véase, por ejemplo, la historia de “My Way“-, los americanos la adaptaron a su lengua, modificaron su letra e, incluso, cambiaron el título. A finales de los cincuenta esta canción ya se conocía como “Beyond the Sea”, y fue un gran éxito a partir de la versión que hiciera Bobby Darin, una de las más imitadas por otros cantantes; de este estilo hay muchas, yo os recomendaría una relativamente reciente a cargo de Rod Stewart, publicada en uno de sus discos (tiene cinco) titulados “The Great American Songbook”. Las primeras versiones de este tema, las de Roland Gerbeau y Charles Trenet, las podéis escuchar en sus respectivos enlaces, de tal manera que el primer vídeo que hoy os propongo es la interpretación realizada por del guitarrista de gipsy-jazz Django Reinhardt en su breve gira italiana de 1949, en la que estuvo acompañado por Stéphane Grappelli; estas grabaciones se publicaron en el álbum “Djangology” (2005). La segunda versión es la de Bobby Darin, grabada a finales de la década de los cincuenta. La última, la del cantante, guitarrista y compositor George Benson, publicada en el disco”20/20″ (1985), aunque el vídeo que podéis ver se corresponde con una actuación en directo en el Festival de Jazz de Montreaux de 1986.

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Madeleine Peyroux. “J’ai deux amours”

Tras la victoria de las tropas aliadas en las playas de Normandía, se trató de penetrar rápidamente en territorio alemán con el fin de acabar lo antes posible con la guerra. Sin embargo, al sur estaba París; su liberación era imprescindible para la Resistencia, para tratar de evitar un eventual gobierno aliado en su territorio y como símbolo de lo que debería ser la nueva Francia libre. Para el mando militar norteamericano la entrada directa en la ciudad suponía un verdadero quebradero de cabeza. Por ello, decidieron rodearla en lugar de entrar, sitiarla y esperar una mejor ocasión para tomarla; los franceses no se quedaron conformes y decidieron enfrentarse a los nazis desde dentro. Una vez conocida la noticia de que el ejército aliado se aproximaba, los trabajadores del Metro y de la Gendarmería Nacional se sublevaban; eso sucedía el 13 de agosto de 1944, dos días después hacía lo mismo la Policía y luego los carteros, a la vez que se requisaban vehículos con el objetivo de blindarlos para la batalla. El 18 de agosto se declaraba una Huelga General, se levantaban barricadas y se incrementaban las escaramuzas con las tropas alemanas. Unos días después, el Comandante de París, Dietrich Von Cholitz, recibía la orden de Hitler de defender la ciudad hasta el final y, cuando esto no fuera posible, destruirla para que los americanos no se la encontraran intacta, incluyendo los puentes sobre el río Sena y la mayor parte de los monumentos emblemáticos. Mientras tanto, el general Leclerc, desobedeciendo las órdenes de sus superiores estadounidenses, entró en París al mando de la 2ª División Blindada, que comenzó a atacar la ciudad el 21 de agosto, sin contar con apoyo aéreo aliado. Al frente de la División iba la 9ª Compañía de Reconocimiento, conocida como “La Nueve”, formada casi exclusivamente por soldados españoles, unos ciento cincuenta, antiguos componentes del Ejército Popular Republicano, las primeras voces que escuchó el pueblo de París cuando “La Nueve” entró por la Porte d’Italie. El 25 de agosto el Estado Mayor alemán, Dietrich Von Cholitz incluido, fue hecho prisionero por los españoles (con uniforme francés) Francisco Sánchez, Antonio Navarro y Antonio Gutiérrez. Finalmente Cholitz desobedeció las órdenes de Hitler y no destruyó París; para algunos fue un héroe, para otros un opresor. La novela “¿Arde París? (1964), de Larry Collins y Dominique Lapierre, describe con detalle los momentos previos a la liberación de París, incluso también se ha hecho un largometraje. Recientemente he tenido la oportunidad de revivir este episodio a través de la película francesa “Diplomacia” (2014), en la que se plantea la hipótesis de la intermediación diplomática del cónsul sueco para evitar el desastre. Al acabar, con los títulos de crédito, me quedé pensando en este episodio de nuestra historia mientras sonaba “J’ai deux amours” en la maravillosa voz de Madeleine Peyroux.