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Billy Joel. “Honesty”

Al estadounidense Billy Joel se le suele comparar con Elton John; ambos son compositores, cantantes y pianistas que han desarrollado su carrera musical entre el pop-rock, el rock melódico y la balada. Sin embargo, el primero es deudor del R&R, el R&B y el soul practicado por grupos y solistas como The Drifters, The Four Seasons, James Brown, Otis Redding o los Beatles; a los de Liverpool los conoció en la tele, en el Show de Ed Sullivan, en aquel momento decidió que dedicaría su vida a la música. Tras abandonar definitivamente el boxeo y pasar por grupos especializados en versiones de la british invasion (The Echoes) o en el hard rock y el rock psicodélico (Attila, The Hassles), grabó su primer y poco exitoso álbum (“Cold Spring Harbor”, 1971); poco tiempo después ficharía por Columbia Records, compañía con la que editó su segundo Lp, titulado “Piano Man” (1973) en recuerdo de aquellos locales humeantes de Nueva York donde Billy Joel se ganó la vida en sus inicios. Ya como artista famoso, publicó “Street Life Serenade” (1974), “Turnstiles” (1976), “The Stranger” (1977) y “52nd Street” (1978), con el que consiguió llegar a lo más alto de las listas de éxito, vender siete millones de copias (dos millones en el primer mes de venta) y un par de premios Grammy. El título hace alusión a la calle 52 de Nueva York donde, a mediados del siglo XX, se concentraron los locales más famosos de jazz, por eso no es de extrañar que, además de baladas como “Honesty” o piezas más rockeras como “Big Shot“, haya un cierto acercamiento al jazz y al jazz fusión gracias a músicos como Freddie Hubbard (trompeta), David Freidman (percusión) o Steve Khan (guitarra), que se evidencia en temas como “Zanzibar“, “Rosalinda’s Eyes” -canción inspirada en la madre de Billy Joel- o “52nd Street“. El álbum está plagado de buenas canciones; además de las ya citadas, también habría que mencionar otras como “Stiletto” o “My Life” -tal vez la más conocida y afanada de este disco-, aunque he preferido quedarme con “Honesty” por su bella melodía y por esa inusual reivindicación de la honestidad, entendida como sinceridad y honradez; según nos cuenta Billy Joel un valor más escaso y difícil de conseguir que el amor, la amistad, la ternura o la comprensión. Aquí tenéis una interpretación de “Honesty” en directo a cargo de Billy Joel y Elton John, cada uno con su piano; primero interpretan “Your Song” y, después, “Honesty”. Y para finalizar, tal vez la versión más conocida de todas las que se han hecho de este tema, la de Beyonce.

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Elvis Presley. “The Wonder of You”

On Stage” (1970) es el trigésimo octavo álbum de Elvis Presley, el segundo de su carrera grabado en directo, en este caso en el International Hotel de Las Vegas (Nevada -EE.UU.-), entre el 17 y el 19 de febrero de 1970; está compuesto por canciones hasta entonces no excesivamente asociadas a Elvis, como “Sweet Caroline” (Neil Diamond), “Runaway” (Del Shannon y Max Crook), “Yesterday” (Lennon y McCartney), “Proud Mary” (John Fogerty), etc. El tema publicado como sencillo fue “The Wonder of You”, escrito por Baker Knight a finales de los años cincuenta, que había sido grabado por Ray Peterson en 1959, aunque algunas fuentes indican que existe un registro anterior (de 1958) a cargo de Vince Edwards, finalmente no publicado. Tras Ray Peterson fueron otros los artistas que se animaron a versionar esta canción: The Platters, The Delltones, The Sandpipers o Billie Jo Spears, sin embargo ninguna de ellos logró el éxito y la repercusión que consiguió Elvis con esta interpretación en directo de 1970, no en vano el single alcanzó los primeros puestos de las listas estadounidenses y británicas. Nunca he ocultado mi pasión por “El Rey”, no hay más que ver las veces en las que he querido contar con él para las entradas de versiones: “Tryin’ to get to you”, “Spanish Eyes”, “Jailhouse Rock”, “Hound Dog” y “That’s all Right”; hoy vuelve a ser protagonista, en esta ocasión sin compartir cartel con otros artistas. “The Wonder of You” es mi balada de Elvis preferida, con orquesta y coros al servicio de su profunda, expresiva y seductora voz. El segundo vídeo destacado de esta entrada fue publicado en 2016, con motivo del lanzamiento del álbum “The Wonder of You”, un disco recopilatorio grabado en los estudios Abbey Road a partir de los registros originales de Elvis y los arreglos orquestales de la Royal Philharmonic Orchestra, la misma que un año antes había participado en “If I Can Dream”, también con canciones de Elvis, disco publicado en conmemoración de su ochenta cumpleaños; en esta versión de “The Wonder of You” podemos ver a la modelo Kate Moss dejándose querer por la cámara, tarareando y cantando en playback este tema. Y no es el único homenaje reciente, la interesante serie “Big Little Lies”, protagonizada por Reese Witherspoon y Nicole Kidman, finaliza con un capítulo en el que se celebra un concurso con canciones de Elvis, en el que aparece esta melodía; aquí podéis disfrutar de esta bonita versión, a cargo del cantante indie Conor O’Brien. Hasta los hinchas del fútbol británico corean este tema: éstos son los del Port Vale y éstos los del Arsenal.

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Anita Ellis / Pink Martini. “Amado mío”

La entrada de hoy no tiene sentido sin los vídeos que la acompañan, uno muy conocido y otro tal vez algo menos, espero que quien tenga la autoridad para ello no retire este material. El primero pertenece a la película “Gilda”, dirigida por Charles Vidor en 1946 e interpretada por Rita Hayworth y Glenn Ford en su papeles principales, uno de los clásicos del cine negro más populares y apreciados por el gran público; para mi gusto las hay mejores en su género, incluso hay quien la ha calificado de película sobrevalorada. Gran parte de su éxito es debido a dos momentos concretos: la bofetada de Glenn Ford a Rita Hayworth y la escena en la que Rita interpreta el tema “Put the Blame on Mame”, ejecutando ese sensual, y casto, striptease de guante. Tanto en esta canción como en el tema que nos ocupa, “Amado mío”, Rita hacía playback, ya que la voz en ambos temas era la de Anita Ellis, una cantante canadiense conocida por dar voz, en temas musicales, a actrices como Vera-Ellen, Jenne Crain o la propia Rita Hayworth. “Amado mío” es una melodía compuesta por Doris Fisher y Allan Roberts para esta película, que cuenta con una versión bastante conocida, la que hizo Grace Jones para su álbum “Bulletprof Heart” (1990); existe alguna más, como la de Luz Casal, cantada en español y a ritmo de tango, sin embargo es bastante difícil encontrar interpretaciones tan sugerentes como la que nos ofrecen Anita Ellis y Rita Hayworth en la película “Gilda”, una escena que a mí me gusta más que la clásica del guante. No obstante, creo haber encontrado otra, un directo del grupo Pink Martini con la cantante Storm Large; Pink Martini es una orquesta de Oregón (EE.UU.) que podríamos calificar como vintage, que da cabida a diferentes estilos musicales (jazz, ritmos latinos, canciones populares, música de baile, etc.) con un repertorio de canciones interpretadas en idiomas diferentes; fue fundada en 1994 en torno al pianista Thomas M. Lauderdale y cuenta con bastantes músicos; la cantante es China Forbes, aunque en 2011 tuvo que ser sustituida por Storm Large debido a una operación de cuerdas vocales. Esta versión de “Amado mío” (aquí la podéis escuchar) fue incluida en su primer disco de estudio (“Sympatique”, 1997), al que seguro que volveremos en otra ocasión. Os recomiendo que prestéis toda vuestra atención al segundo vídeo destacado de hoy si queréis disfrutar con una versión arrebatadoramente sexy, no digáis que no os lo he avisado. Y recordad su nombre: Storm Large.

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Frank Sinatra / Marvin Gaye / Mina. “Strangers in the Night”

“Es un pedazo de mierda”, “la peor canción que jamás haya escuchado”. Esto era lo que pensaba Frank Sinatra de “Strangers in the Night”, una de las canciones que más éxitos le reportó a lo largo de toda su carrera artística, con la que alcanzó el número uno en las listas de éxitos y con la que consiguió ganar varios Grammy, además de elevar este tema a la categoría de disco de oro. Lo cierto es que se hartó de cantarla y, según nos cuenta Julián Ruiz, incluso fue utilizada como marcha nupcial en la boda del cantante con la actriz Mia Farrow celebrada el 19 de julio de 1966, apenas unos meses después de que se publicara esta canción en el álbum homónimo del estadounidense. Por si esto fuera poco, esta melodía estuvo envuelta en un monumental lío debido a su autoría; los compositores legalmente acreditados son Charles Singleton y Eddie Snyder, ambos autores de la letra, y Bert Kaempfert de la música; sin embargo, el pianista Avo Uvezian ha declarado en alguna ocasión que él fue el verdadero autor de este tema, inicialmente titulado “Broken Guitar”, aunque a Sinatra no le gustó la letra, por lo que procedieron a modificarla junto con el título. Uvezian y Kaempfert se conocían y, según cuenta el primero, incluso recibió una carta de Kaempfert reconociendo la autoría de la canción. Pero la cosa se complicó aún más; un croata llamado Ivo Robic dio a conocer esta canción en el Festival de Split de 1966, la cantó en alemán bajo el título “Fremde in der Nacht” y hay quien sostiene que fue el compositor de este estándar de la música popular. Ese mismo año, el compositor Ralph Chicorel presentó una demanda ante los tribunales, finalmente perdida, en la que trató de probar que veinticuatro de los treinta y dos compases de “Strangers in the Night” habían sido copiados de su tema “You are my Love”. En 1967, el compositor francés Michael Philippe-Gérard consiguió parar el pago correspondiente a los derechos de autor hasta que un juez dictaminara al respecto de un posible plagio con el tema “Magic Tango” -publicado por el galo en 1953-; el contencioso se resolvería en 1971, a favor de Kaempfert, Snyder y Singleton. Demasiado lío para un detestable “pedazo de mierda” que, además, todo el mundo parecía querer cantar; entre otros, Connie Francis, Sandy Posey, Brenda Lee, Peggy Lee, Johnny Mathis, The Ventures, Santo & Johnny, James Brown, Marc Almond, Bob Tostes, incluso el propio Jimi Hendrix, que tocó un fragmento -a una sola mano- en el Festival de Monterey de 1967 (reproducir a partir del minuto 4:48). Para acompañar a Frank Sinatra en un lugar destacado de esta entrada vamos a contar con una interpretación en directo del gran Marvin Gaye y otra, en clave jazz-pop, debida a la cantante italiana Mina, que formó parte de su álbum “L’allieva” (2005).

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Pedro Ruy Blas. “A los que hirió el amor”

A comienzos de los setenta triunfaba en España “A los que hirió el amor”, una canción antibelicista con una letra lo suficientemente ambigua como para sortear la censura de la época. Aunque, dicho sea de paso, creo que se utilizó más como recurso romántico en los guateques que como reivindicación pacifista; tal vez por eso fue respetada por los censores, todo lo contrario que sucedió con el tema “Mi voz es amor“, que acabó siendo prohibida por este organismo represivo minutos antes de ser presentada en público por Pedro Ruy Blas, uno de esos músicos que, pese a la huella que ha dejado en la escena española, apenas es recordado más que por la canción “A los que hirió el amor”. Nacido en Madrid, Pedro Ample Candel comenzó su carrera musical muy joven, formando parte de grupos como Los Príncipes o Los Grimm; en 1968 ingresó en Los Canarios -una de las mejores bandas españolas del momento-, como sustituto de Teddy Bautista mientras éste realizaba el servicio militar. Tras este periplo temporal grabó “A los que hirió el amor” bajo la batuta del productor Alain Milhaud, ya bajo el nombre artístico de Pedro Ruy Blas en homenaje a “Ruy Blas”, una de las obras más importantes de Victor Hugo. A mediados de los setenta lideró, como cantante y batería, un proyecto de los más interesantes que ha dado la música española, el grupo Dolores, donde el flamenco y el jazz-rock se daban la mano de manera magistral y en el que participaron músicos tan destacados como Jorge Pardo o Rubén Dantas. En 1980 reinicia su carrera en solitario, como cantante y como actor de musicales; aún continúa en activo. “A los que hirió el amor” es un tema compuesto por Jean Gaston Renard y Lucien Marie Antoine Thibaut, bajo el título inicial de “Ceux que l’amour a blessé”, que fue popularizado en Francia por Johnny Hallyday. En este caso, al menos desde mi punto de vista, la versión de Pedro Ruy Blas y Alain Milhaud supera en fuerza y autenticidad al original galo. Y, aunque se han hecho otras versiones, creo que ninguna mejora la del madrileño; entre ellas podemos citar la de Bruno Lomas, la de los Briks, la más gamberra de Los Petersellers y la de Medina Azahara, tal vez la más destacable de todas.