Kool & the Gang. “Get Down On It”

Kool & the Gang es un grupo de disco-funk creado en 1964 -aún en activo-, en la localidad estadounidense de Jersey City. Su propuesta musical inicial fue esencialmente instrumental, con mayor protagonismo de sonidos cercanos al funky-jazz y al soul. No en vano, los hermanos Bell (Robert “Kool” -bajo- y Ronald -saxo-), miembros de esta banda, conocían bien el jazz gracias a su padre, dedicado al boxeo, que tenía muy buena relación con figuras del jazz como Thelonius Monk o Miles David; éste último parece que, en un momento de su vida, quiso ser boxeador. Los hermanos Bell decidieron formar un grupo junto con otros cinco amigos de la escuela (Robert “Spike” Mickens -trompeta-, Dennis “DT” Thomas -saxo-, Ricky West -teclados-, George Brown -batería- y Charles Smith -guitarra-), que llamaron Jazziacs. Con ese nombre hicieron sus primeras apariciones musicales, hasta que decidieron presentarse como Kool & the Flames, utilizando el apodo de Robert Bell, que él mismo se había puesto por su facilidad para adaptarse a las pandillas callejeras de su vecindario, cuando éste llegó procedente de su Ohio natal. En 1969 ya se llamaban Kool & the Gang, debido a una sugerencia de su mánager ante el parecido con el nombre de la banda de James Brown: The Famous Flames.

Durante los años setenta grabaron bastantes discos, con reconocimiento desigual y una cierta sensación, al final de la década, de que necesitaban un giro radical para impulsarse de nuevo hacia el éxito. Así fue como, en 1979, incorporaron a un vocalista principal (James “JT” Taylor), en el que focalizaron una nueva propuesta musical que, tomando al funk como punto de partida, caminara hacia estilos más cercanos al pop y la música disco que al jazz de sus orígenes. Y lo consiguieron, hasta el extremo de que no todo el mundo conoce a los Kool & the Gang setenteros y, en cambio, son pocos los aficionados a la música -sobre todo los de una cierta edad- que no hayan cantado y bailado los temas más discotequeros de los ochenta. En 1980 lanzaron el álbum titulado “Celebrate!”, uno de los discos más recordados de este grupo, con temas tan conocidos como “Celebration”; un año después publicaron “Something Special”, su decimotercer álbum de estudio, en el que se incluyeron canciones como “Take My Heart”, “Steppin’ Out”, “No Show”, “Stand Up and Sing” o la que da título a esta entrada: “Get Down On It”, una estimulante invitación a bailar y pasarlo bien en lugar de quedarse inmóvil, pegado a una pared. Por supuesto, existen versiones de esta canción; sin embargo, en esta ocasión no os voy a mencionar ninguna, prefiero finalizar con un directo de Kool & the Gang del año 1981, para que los podáis ver en acción.

Benny Goodman / Ella Fitzgerald / John Coltrane. “Ev’ry Time We Say Goodbye”

Great American Songbook es el nombre con el que se conoce al cancionero popular estadounidense, un conjunto de melodías que a menudo fueron compuestas, entre 1920 y 1960, para musicales de Broadway o películas de Hollywood por músicos y letristas como Jerome Kern, Cole Porter, George Gershwin, Richard Rodgers o Irving Berlin. El tema que hoy nos ocupa, que ya apareció por aquí hace unos años, formando parte de las cinco canciones de Eduardo (River of Country), fue compuesto por Cole Porter (1891-1964) para la revista musical “Seven Lively Arts”, de Billy Rose. Ted Gioia, en su texto El Canon del jazz. 250 temas imprescindibles (Madrid: Turner, 2013), nos cuenta que el estreno de esta obra, en diciembre de 1944, fue todo un acontecimiento en el que se dejaron ver artistas como Judy Garland o Joe DiMaggio, y se consumieron trescientas cajas de champán entre los asistentes. A pesar de todo, “Seven Lively Arts” ni cosechó buenas críticas ni fue un éxito en taquilla. De este relativo fracaso se salvó una canción “Ev’ry Time We Say Goodbay”, a la que Cole Porter consiguió insuflar emoción acompasando de manera magistral la música con los vaivenes de la letra, que nos habla del sufrimiento de dos enamorados cuando se separan; os dejo la docta explicación de Ted Gioia:

“La melodía arranca con cautela, casi tímidamente, con una secuencia de notas delicadas que se repiten, antes de expandirse de forma espectacular en los últimos ocho compases: un contraste impactante que da forma y sustancia a las interpretaciones de esta pieza. Esa comparación deliciosa entre la despedida de la persona amada y el cambio ‘de mayor a menor’, con la música remedando literalmente la letra, está maravillosamente lograda (no es más que un instante fugaz, de acuerdo; pero uno de los más sublimes del cancionero popular estadounidense)”.

El tema fue grabado por Benny Goodman, con Peggy Mann como cantante, incluso antes de que se estrenara el musical, este será nuestro primer vídeo destacado de hoy; salió al mercado en 1945, año en el que también aparecieron otras versiones, como la de Charlie Spivak, la de Stan Kenton o la de Teddy Wilson, con Maxine Sullivan como vocalista. La segunda versión que destacamos es la de Ella Fitzgerald, publicada en 1956 en el álbum titulado “Ella Fitzgerald Sings the Cole Porter Songbook”. Del año 1957 es la versión de Dinah Washington y Quincy Jones, de 1959 la de Carmen McRae y de 1960 la de John Coltrane, incluida en su Lp “My Favourite Things”, una interpretación realmente espectacular con la que cerramos nuestra habitual terna. No obstante, si os apetece seguir escuchando esta bella melodía por otros intérpretes, os dejo unos cuantos enlaces para que lo podáis hacer, en concreto las versiones debidas a artistas como Ray Charles and Betty Carter, Shirley Bassey, Sarah Vaughan, The Anita Kerr Singers, Erma Franklin, Julie London, Simply Red, Annie Lennox, Diane Schuur, Chris Porter, Rod Stewart, Kurt Elling, Silje Nergaard, Cheryl Bentyne, Roy Hargrove o Diana Krall.

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Delaney & Bonnie / Carpenters / Sonic Youth. “Groupie (Superstar)”

Delaney & Bonnie fue una banda de rock, con elementos de otros estilos como el folk-rock, el pop, el country, el blues, el soul o el góspel, creada en California durante 1967, en torno al matrimonio formado por Delaney Bramlett y Bonnie Bramlett (Bonnie Lynn O’Farrell, de soltera). En torno a ellos consiguieron aglutinar a figuras de la música tan destacadas como Eric Clapton, Leon Russell, Gregg Allman, George Harrison, Rita Coolidge o Bobby Whitlock, por citar sólo algunos nombres que, de manera inestable y desordenada, intervinieron en la grabación de sus discos. Publicaron seis álbumes de estudio, varios discos en directo y algunos singles, entre ellos el que contiene la canción que hoy nos ocupa: “Groupie (Superstar)”; en 1973 se divorciaron, dando también por finalizada su aventura musical.

Este tema, también conocido como “Superstar”, fue escrito por Bonnie Bramlett y Leon Russell (así suele figurar en los títulos de crédito), aunque lo más probable es que también intervinieran en su composición dos mujeres: la propia Bonnie Bramlett, tal y como señala Marta en su blog We Are Rock, y Rita Coolidge, que bien pudiera haber sido quien propuso la canción al ver cómo se relacionaban las jóvenes groupies con las estrellas del rock, a menudo utilizadas para relaciones sexuales esporádicas, sin continuidad ni implicación sentimental. La protagonista de esta canción se lamenta de las promesas de amor incumplidas por su rockero, al que sólo puede escuchar, y amar, a través de la radio. “Groupie (Superstar)” fue incluida como cara B en el single “Comin’Home”, que vio la luz en 1969 bajo la denominación de Delaney & Bonnie and Friends Featuring Eric Clapton; sin embargo, no formó parte de los Lps coetáneos y sólo se acordaron de ella en 1972, cuando entró en el último álbum de los norteamericanos, el titulado “D&B Together” (1972).

En realidad, esta melodía fue popularizada por el dúo vocal e instrumental The Carpenters, formado por los hermanos Karen y Richard Carpenter, esó sí con algunos retoques en la letra para adaptarla al estilo recatado de este grupo; el sencillo se publicó en agosto de 1971 y también fue incluido en su álbum “Carpenters” (1971). La tercera versión que os propongo, más oscura y desgarrada, es la de la banda estadounidense de rock alternativo Sonic Youth, quienes la grabaron para un álbum tributo a The Carpenters (“If I Were a Carpenter”, 1994); en el blog Musicaememorandum se han ocupado de esta versión. “Superstar” es una canción que luce fenomenal en voces femeninas, como las de Bonnie Bramlett o Karen Carpenter, y en las de otras cantantes, véanse por ejemplo las versiones de Cher, Rita Coolidge, Vikki Car, Peggy Lee, Bette Middler, The Anita Kerr Singers, Elkie Brooks, Diana Krall o Isabella Taviani.

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Eric Burdon / Eeels / ZZ Top con Jeff Beck. “Sixteen Tons”

A comienzos del siglo XX las condiciones laborales de los trabajadores, sobre todo en determinados sectores como la industria o la minería, eran a menudo abusivas, por no decir inhumanas. Una de las prácticas habituales llevadas a cabo en los Estados Unidos fue la conocida como truck system, un sistema de pago en especie mediante el cual las empresas pagaban a sus empleados, en lugar de dinero, bonos o vales para consumir productos en las tiendas de estas mismas empresas. El empresario conseguía así un doble objetivo: vendía sus productos a sus empleados y se aseguraba que el salario en especie que les daba volviera rápidamente a las arcas de donde habían salido. Si tenemos en cuenta que los precios eran establecidos por el empresario y que al obrero le detraían una parte de su sueldo para pagar el alojamiento en los barracones de las compañías, lo normal es que éste casi nunca dispusiera de dinero en efectivo, incluso solía consumir a crédito en estas tiendas para cautivos. Esta situación, que por ejemplo se puede ver en la película “Las Uvas de la Ira” (1940), es la que denuncia Merle Travis en su canción “Sixteen Tons”, por supuesto con toda la cautela que se podía hacer en 1947, cuando el propio autor publicó este disco. Parte de la letra de la canción fue escrita a partir de testimonios de familiares suyos, en concreto de su padre y de su hermano, trabajadores del carbón que, menudo, solían decir frases similares a las que aparecen en la canción: “Cargas dieciséis toneladas ¿Qué obtienes? Otro día más viejo y sumido en deudas (…) mi alma pertenece al almacén de la compañía”.

El lanzamiento de Merle Travis fue bastante exitoso, pero la interpretación más conocida de esta canción es la de Ernie Ford, de 1955, de hecho es la que se conserva en el Registro Nacional de Grabación de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, y la que ha servido como punto de partida para las numerosas versiones que se han hecho de este tema, como las de Ed Sovine, BB King, The Platters, Bo Diddley, Harry Nilsson, Stevie Wonder, Johnny Cash, Leon Russell, Willie Nelson, Tom Morello o Hayseed Dixie, por citar algunas. La mayor parte de ellas respetan el tono folk-country original, pero también las hay más melódicas, bluseras, incluso rockeras. Precisamente las tres que hoy proponemos como destacadas tienen ese perfil y, además, no son excesivamente antiguas; la de Eric Burdon es de 1990, publicada como single; de 2003 es la de la banda de rock alternativo Eels, fue incluida en su álbum en directo “Sixteen Tons (Ten songs)”, publicado en 2005; mientras que el directo de ZZ Top (con Jeff Beck) es de 2016. Finalizo con dos versiones más, esta vez españolas: la clásica de José Guardiola, de 1960, y una más reciente a cargo de Arizona Baby; también se la he oído tocar al guitarrista Twanguero, pero no he podido encontrar ningún registro sonoro que lo pruebe.

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Merle Travis (1917-1983)

Lynyrd Skynyrd. “The Ballad of Curtis Loew”

En los años sesenta del siglo pasado no estaba muy bien visto, al menos en la América profunda, que los adolescentes llevaran el cabello largo. Según cuentan las biografías habituales de la banda de rock sureño Lynyrd Skynyrd, dos de los miembros fundadores de este grupo, Bob Burns y Gary Rossington, fueron suspendidos por el profesor de gimnasia por ese motivo cuando estudiaban en el instituto, mientras intentaban hacer música donde buenamente podían (patios, garajes, etc.) junto a Ronnie Van Zant, el mítico vocalista de esta banda. Habían llamado a su grupo The Noble Five, pero sus problemas con el profesor de gimnasia, Leonard Skinner, inspiraron un cambio de denominación; por el miedo a posibles represalias, decidieron sustituir las vocales por letras “y”, de tal forma que lo que obtuvieron fue “Lynyrd Skynyrd”. Estos chicos de Jacksonville (Florida -EE.UU.-) se lo tomaron muy en serio; adquirieron una cabaña y se pusieron a ensayar entre ocho y doce horas diarias, hasta que consiguieron actuar como teloneros del grupo The Allman Jays, el germen de lo que luego sería The Allman Brothers Band, la formación más importante que ha habido de rock sureño, compartiendo méritos con los protagonistas de nuestra entrada de hoy.

De interpretar versiones de los Rolling Stones o los Yardbirds pasaron a componer sus propias canciones, que solían interpretar en directo. No obstante, tuvieron que esperar hasta 1972 para que los productores discográficos se fijaran en ellos; concretamente fue Al Kooper quien les ofreció la posibilidad de grabar un disco con la compañía MCA; lo titularon “(Pronounced ‘Lĕh-‘nérd ‘Skin-‘nérd)” (1973) y en él incluyeron una de las piezas más recordadas de su repertorio: “Free Bird”. Aunque hay otra canción aún más conocida, “Sweet Home Alabama”, precisamente el corte con el comienza su segundo trabajo de estudio, el titulado “Second Helping” (1974). Además de este gran himno rockero, en este disco hay excelentes temas, como “Call Me the Breeze” (versión de JJ Cale, de la que nos ocuparemos en otra entrada) o el elegido en esta ocasión: “The Ballad of Curtis Loew”. Escrita por Allen Collins (guitarra) y Ronnie Van Zant (voz) a partir de lugares y personas del barrio natal de Van Zant en Jacksonville, nos cuenta la historia de un chaval que todas mañanas buscaba botellas vacías para vender y, de esta manera, conseguir un dinero con el que obsequiar a Curtis Loew, un músico callejero al que adoraba por su manera de interpretar el blues; cuando Curtis fallece nadie va a su entierro, lo que lamenta el narrador de la canción. Finalizo con tres versiones, las debidas a Phish, Eric Church y Hayseed Dixie, ésta última en clave bluegrass.

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