Coleman Hawkins / Billie Holiday / The Marcels. “Blue Moon”

Blue Moon” es una de las canciones más versionadas de la historia. A menudo como balada, aunque también son características las interpretaciones por músicos de jazz y por formaciones de doo-wop. El origen de esta melodía se remonta a 1934, cuando Richard Rodgers y Lorenz Hart escribieron una pieza para la película “Una Fiesta en Hollywood” (1934) cuya finalidad, tal y como nos cuenta Ted Gioia (El Canon del Jazz. Los 250 temas imprescindibles. Madrid: Turner, 2013), era ambientar una escena en la que “una joven inocente recita, o más bien canta, sus oraciones”. Finalmente fue eliminada en el proceso de montaje, tal vez porque la letra no era del agrado de los productores; los autores decidieron entonces cambiar el texto y, finalmente, formó parte del largometraje titulado “El Enemigo Público Número 1” (1934), cantada por Shirley Ross con el título inicial de “The Bad in Every Man” (aquí podéis escuchar la primera versión de este clásico). El tema no tuvo mucho éxito, aún así la Metro-Goldwyn-Mayer decidió cambiar el título, y parte de la letra, con el fin de hacerla más romántica y poderla explotar comercialmente; el cambio no gustó mucho a los autores, en especial a Lorenz Hart, no en vano habían transformado un cántico religioso en una canción de amor.

Ya con el título de “Blue Moon”, la canción fue grabada por Al Bowly en 1934, por Harpo Marx al arpa (para la película “Un día en el Circo”, 1939) y comenzó a hacerse conocida en el ámbito del jazz. Ahí se enmarca nuestra primera versión destacada de hoy, la de Coleman Hawkins (con Django Reinhardt a la guitarra), del año 1935, y también la segunda, a cargo de Billie Holiday  y su orquesta (Flip Phillips, Charles Shavers, Oscar Peterson, Ray Brown, Barney Kessel y Alvin Stoller), de 1952; aunque hay bastantes más en la órbita del jazz, por ejemplo las de Cozy Cole, Oscar Peterson, Dave Brubeck Trio, Jo Stafford, Dizzy Gillespie, Ray Anthony, Carmen McRae, Charles Mingus, Clifford Brown, Erroll Garner o Ella Fitzgerald. Aunque “Blue Moon” nunca ha perdido su condición de balada -véanse, sin ir más lejos, las versiones debidas a Mel TorméElvis Presley, Bob Dylan, Frank Sinatra, The Supremes, Sha Na Na (para la película “Grease”), Cybill Shepherd (para la serie “Luz de Luna”), Nat King Cole, Rod Stewart, The Mavericks, Willie Nelson, Conway Twitty o Pink Martini-, lo cierto es que el tono melódico de algunas de estas baladas está condicionado por la versión doo-wop que hizo el grupo The Marcels en 1961 (nuestro tercer vídeo destacado); aceleraron tanto el ritmo que, como señala Ted Gioia, transformaron este tema “en algo más indicado para espolear a los caballos del tiovivo con un órgano a vapor que para promover la causa del amor romántico y el galanteo”. Sea como fuere, y a pesar de la oposición de Richard Rodgers, que odiaba esta versión, probablemente estemos ante la adaptación más exitosa de esta popular canción; fue número uno en Reino Unido, Disco de Oro en ese país y estuvo tres semanas liderando el Billboard Hot 100. También fue una de las tres versiones de “Blue Moon” incluidas en la banda sonora de “Un hombre lobo americano en Londres” (1981), las otras dos fueron la de Bobby Vinton y la de Sam Cooke.

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Louis Armstrong / Hot Tuna / Ralph McTell. “Hesitation blues”

Las canciones tradicionales son una buena fuente de inspiración para músicos que habitualmente transitan por géneros como el folk, el blues, el country o, en el caso de España, el flamenco, como ya pudimos comprobar en la entrada dedicada al tema “Zorongo Gitano“. Suelen ser melodías sin autoría, en ocasiones incluso sin letra. En función de la entidad de los arreglos musicales realizados, estas canciones pueden llegar a registrarse como obras escritas por los autores responsables de estas adaptaciones. Un ejemplo de esta situación lo podemos ver con el tema tradicional “Hesitation Blues”, del cual existen diferentes adaptaciones, incluso con letras distintas, lo que ha permitido reasignar autorías diversas. Las primeras se remontan al primer tercio del siglo XX; de un lado la de Billy Smythe, Scott Middleton y Art Gillman, envuelta en disputas y polémicas en torno precisamente a la autoría, que podemos escuchar a través de las interpretaciones llevadas a cabo por la Victor Military Band, Art Gillhan o Al Bernard; por otro, la de William H. Handy, tomada como referencia por músicos como Jim Europe & 369th U.S. Infantry Hell Fighters Band, Eartha Kitt, Lena Horne o Louis Armstrong, precisamente el primer vídeo destacado de hoy; esta versión forma parte de un álbum en homenaje a W.C. Handy publicado, en 1954, por el trompetista y cantante estadounidense con el apoyo de su banda habitual en aquella época, los All Stars; además de la característica voz de Armstrong, en este tema también aparece la cantante de jazz Velma Middleton. Para el segundo vídeo he optado por los Hot Tuna más acústicos, los que podemos escuchar en su primer álbum (“Hot Tuna”, 1970), con Jorma Kaukonen (guitarra acústica, voz) y Jack Casady (bajo); tal y como puede comprobarse en los títulos de crédito, la autoría de este “Hesitation Blues” figura como “tradicional, arreglado por Jorma Kaukonen y Jack Casady”. La tercera versión que destacamos está incluida en otro disco de debut, el del cantautor Ralph McTell (“Eight Frames a Second”, 1968), que ya ha sido protagonista de este blog gracias a su tema “Streets of London“; de manera análoga a como ocurriera con Hot Tuna, la autoría que aparece es la siguiente: “tradicional, arreglado por Ralph McTell”. Por supuesto, existen más versiones de “Hesitation Blues”; a continuación os dejo enlaces a algunas de ellas, en concreto las de Nat Gonella & his Georgians, Leadbelly, Jesse Fuller, Dave Van Ronk, The Kaleidoscope, Janis Joplin, Jerry Garcia & David Grisman, Willie Nelson, The Flatlanders, Old Crow Medicine Show, Steely Dan & Marian McPartland y Taj Mahal.

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Iva Zanicchi. “La Riva Bianca, la Riva Nera”

Me gustan las canciones pacifistas y antibelicistas. Ya son varias las que han aparecido por este blog, algunas en inglés como “Where have all the flowers gone?”, “American Woman” o “Enola Gay”, y otras en español, como “Querida Milagros” o “A los que hirió el amor”; hoy os traigo una en italiano, “La Riva Bianca, la Riva Nera”,  compuesta por Eros Sciorilli y Alberto Testa, pero que siempre recordaremos por su intérprete, Iva Zanicchi, una de las grandes damas de la canción melódica italiana. Esta cantante, en los últimos años dedicada a la política como eurodiputada a menudo vinculada al partido Forza Italia, inició su carrera durante la década de 1960, podríamos decir que especializándose en concursos y festivales diversos, donde se dio a conocer, de hecho es la única artista italiana que ha ganado tres veces el Festival de la Canción de San Remo (1967, 1969 y 1974); también fue la primera italiana en dar un concierto en el neoyorkino Madison Square Garden (1973) y en ofrecer una gira por la Unión Soviética (1981). “La Riva Bianca, la Riva Nera” se publicó como single en 1971, obteniendo un espectacular éxito con más de tres millones de copias vendidas en todo el mundo, además de ocupar el segundo puesto en el Festivalbar de 1971 (el ganador fue Santana con “Oye como va”) y el tercero en la octava edición (1971) del festival Un disco per l’estate. La melodía de esta canción, con un inicio solemne, casi funerario, va creciendo en la voz de Iva Zanicchi, capaz de emocionarnos con su desgarrada interpretación hasta transportarnos al campo de batalla, donde se desarrolla esta historia, cerca de un río que sirve de frontera entre dos orillas en pie de guerra. Allí se encuentran un soldado y un capitán ya ciego, heridos y maltratados por la guerra; ambos mantienen una última conversación antes de morir, sin odios ni rencores, que les reconfortará y hermanará en su inevitable camino a la eternidad. La manera que tiene Iva Zanicchi de enfrentarse a esta dramática canción es emotiva e intensa, eso hace que las versiones de otros intérpretes escaseen a pesar de ser una gran canción; de hecho, he estado escuchando algunas que, más que versiones, parecen perversiones, como diría el amigo Alex. Me niego a mencionarlas, prefiero acabar con la propia Iva Zanicchi: aquí la podéis ver en directo cantando este tema y aquí tenéis la versión que ella misma hizo en castellano. El vídeo que preside esta entrada contiene la versión de estudio, con subtítulos en español.

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Calexico. “No te vayas”

Calexico es el nombre de la banda estadounidense liderada por Joey Burns (guitarra, voz) y John Convertino (batería) creada en 1996, aunque sus orígenes se remontan al año 1990, cuando ambos coincidieron en el grupo Giant Sand; cuatro años más tarde entraron a formar parte de Friends of Dean Martinez y, finalmente, crearon Spoke, nombre que cambiarían poco después por el de Calexico, una palabra que nace a partir de la conjunción de otras dos: Californa y México. Toda una declaración de intenciones porque el estilo Calexico se sitúa entre el indie, el folk, el sonido americana y el rock latino con fragancia tex-mex, una formación de espíritu fronterizo con base musical indie, pero con ramalazos que se sitúan a medio camino entre una película de Tarantino y otra de Sergio Leone. Han editado nueve discos de estudio, el primero (“Spoke”) publicado en 1997 y el último (“The thread that keeps us”) en este mismo 2018, y suelen visitar a menudo nuestro país, este verano se me escaparon pero estoy seguro que tendré otras oportunidades. “Algiers” (2012) fue su séptimo trabajo de estudio, llamado así en recuerdo del barrio del mismo nombre perteneciente a Nueva Orleans (EE.UU.), el único situado en la orilla oeste del río Mississippi, lugar de capital importancia en el nacimiento del jazz, con fuertes conexiones con África a través de su puerto esclavista y, también, uno de los lugares que resultaron más afectados por el Huracán Katrina. Si os animáis a escuchar este disco os daréis cuenta de lo bien trabajado que está, de su riqueza instrumental y de su estilo sosegado; sin embargo, cuando menos te lo esperas, aparecen esos irresistibles ramalazos que os comentaba al principio de la entrada, especialmente visibles en canciones como “Algiers”, “Puerto”, “Splitter” o “No te vayas”, el tema elegido para ilustrar este post, algo así como un bolero mariachi pero ejecutado con la cadencia, el relajo y la suavidad característica del indie (aquí les podéis ver interpretándolo en directo). Al contrario que el resto de temas (excepto “Fortune Teller”), debidos a Joey Burns y Jacob Valenzuela, fue compuesta por el trompetista Jacob Valenzuela, también está cantada por él (en español), y cuenta con el apoyo de otros músicos como Martin Wenk, Paul Niehaus y Jairo Zavala, más conocido en España con el nombre artístico de Depedro, el que fuera guitarrista del grupo de Amparo Sánchez, Amparanoia; así nos cuenta el propio De Pedro cómo fue su encuentro con Calexico:

“El camino me llevo a conocer a Calexico. Les pregunte si querían grabar conmigo. Me dijeron que sí. Otro accidente feliz. Luego ellos me llamaron para su disco. Tocaba canciones con ellos. Salí con ellos de gira. Posteriormente fuimos con Depedro de teloneros de Calexico por medio mundo, eso nos dio la oportunidad de que se oyera a Depedro fuera de mi país y a continuación arrancamos giras internacionales solos con Depedro”.

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Deep Purple / Rock Aid Armenia. “Smoke on the Water”

No tengo ni idea de tocar el piano, pero hace muchos años me divertía con la canción de aquella serie ochentera de dibujos animados titulada “D’Artacán y los tres mosqueperros”; si hubiera querido aprender de verdad, probablemente habría empezado con “Para Elisa”, de Beethoven, como hacían casi todos los que se iniciaban con este instrumento. Sin embargo, cuando empecé con la guitarra sí que seguí los cánones habituales, es decir, el riff de “Smoke on the Water” en una sola cuerda (más adelante ya intentaría hacerlo con todos los dedos). Es tan habitual entre quienes empiezan con la guitarra que, tal y como nos cuenta El Periódico, “en algunas tiendas de instrumentos musicales de cualquier lugar del mundo aún se puede ver un cartel con ese mensaje: ‘Prohibido probar las guitarras tocando Smoke on the Water’”. La historia de este clásico del rock es bastante curiosa.

“In Rock” (1970) y “Fireball” (1971) habían sentado las bases del nuevo sonido Deep Purple, tras su primera etapa psicodélico-sinfónica; a finales de 1971 se habían instalado en Montreaux (Suiza) con el objetivo de grabar su siguiente álbum (“Machine Head”, 1972) en el auditorio del casino de la ciudad. Todo estaba preparado, sólo faltaba que Frank Zappa & The Mothers Invention finalizaran su actuación, sin embargo a un asistente al concierto no se le ocurrió otra cosa que lanzar una bengala hacia el techo; el resultado fue catastrófico, se produjo un gran incendio que obligó a desalojar el edificio, convirtiendo en héroe al promotor y organizador del festival, Claude Nobs, que ayudó a salir a muchas personas que se encontraban atrapadas entre el fuego. Los Deep Purple tuvieron que buscar otro sitio para grabar; primero fue un teatro, del que tuvieron que salir rápidamente, apenas habiendo grabado sólo las bases de la canción provisionalmente titulada “Title no. 1”, debido a las quejas de los vecinos por el ruido que desplegaban; después, se fueron a un subterráneo que había servido de refugio durante la II Guerra Mundial y, finalmente, Claude Nobs consiguió que grabaran el álbum en los salones del Grand Hotel. Aunque el tema está firmado por los cinco miembros de la banda, algunos tuvieron más protagonismo que otros. Ritchie Blackmore fue el artífice del conocidísimo riff de guitarra, con cierto parecido a la bossa nova “Maria Moita”, del brasileño Carlos Lyra, aunque Ritchie lo que ha comentado en alguna ocasión es que se inspiró en la Quinta Sinfonía de Beethoven. El título para ese tema “Title no. 1” se le ocurrió al bajista Roger Glover, cuando vio desde su habitación el humo sobre el lago Lemán; a partir de esta idea, el vocalista Ian Gillan escribió la letra relatando lo que había sucedido aquella noche en el auditorio del casino de Montreaux.

“Smoke on the Water” no fue publicado como single hasta un año después del lanzamiento de “Machine Head”, no obstante pronto se convirtió en un éxito y en una de las piezas imprescindibles en los conciertos. Hay bastantes versiones de esta canción, y no sólo dentro del ámbito del rock (Ian Gillan Band, Rainbow, Joe Lynn Turner, Dream Theather, Joe Satriani, Steve Vai & John Petrucci, Black Sabbath, Metalium, Santana & Jacoby Shaddix, Metallica, Sepultura, Barón Rojo, Judith Mateo, etc.), también las hay desde el jazz (The Cooltrane Quartet), la música brasileña (Emmerson Nogueira) o el ska (The Sankaroos). A pesar de ello, he preferido no destacar ninguna, y dejar sólo otra para acompañar a la original de Deep Purple; me estoy refiriendo a la que se grabó (existe incluso un documental) dentro del proyecto humanitario Rock Aid Armenia, que contó con músicos tan destacados como Bryan Adams, Ritchie Blackmore, Bruce Dickinson, Geoff Downes, Keith Emerson, Ian Gillan, David Gilmour, Tony Iommi, Alex Lifeson, Brian May, Paul Rodgers, Chris Squire, Roger Taylor, John Paul Jones o Jon Lord ¡Ahí es nada!