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El Último de la Fila. “Querida Milagros”

Quienes me conocen saben que me apunto a un concierto como el que se apunta a un bombardeo, no hace falta animarme mucho. Hubo una época, espoleado por una de mis hermanas, tuve la suerte de asistir a buena parte de los recitales que El Último de la Fila y, después ya en solitario, Manolo García dieron en Madrid. Que no se me entienda mal, era un gustazo ir; a mi me encanta este grupo, creo que son los herederos de uno de los movimientos musicales más importantes que ha tenido nuestro país: el rock andaluz. La propuesta de Quimi Portet y Manolo García es más pop que la nos dejaron bandas como Smash, Triana, Alameda, Cai, Mezquita o Medina Azahara, sin embargo sigue conservando intacta la misma manera de entender la melodía, y nos regala unas trascendentes, poéticas y, a ratos, surrealistas letras que impregnan de calidad las canciones de este grupo y le alejan del pop facilón y sin pretensiones. Es más, también se atrevieron con temas de denuncia social, es el caso de la antibélica “Querida Milagros”, un tema que fue incluido en su primer LP “Cuando la pobreza entra por la puerta el amor salta por la ventana” (1985). Comienza como si fuera un relato de intriga: “Esta mañana al salir a patrullar, hallamos muerto al soldado Adrián, Como manda el reglamento procedimos a buscar los objetos que llevara. Sólo hallamos esta carta (…)”; una preciosa carta de amor, angustia y desesperación ante la muerte que se vislumbra, cercenadora de sueños e ilusiones. “Querida Milagros, llevo seis días aquí. Te echo de menos, no puedo vivir sin ti. Querida Milagros, llevo seis días aquí. Muchos han muerto, casi todos morirán. Querida Milagros, me tengo que despedir. siempre te quiere: tu soldado Adrián”. Dedicada, con mucho cariño, a mi hermana Estela.

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Las Cinco Canciones de lrotula (IV): “Good Vibrations” (The Beach Boys)

Excepto cuando tenía entre once y trece años, que me conocía todos los programas de radio musicales, especialmente aquellos de “peticiones del oyente”, con los que podías grabar siempre y cuando fueses rápido y manejases con soltura los botones “play” y “rec”, nunca he sido un gran conocedor de las emisiones musicales radiofónicas. Hoy día es bien sencillo encontrar información sobre cualquier cosa, basta con entrar en internet y buscar; en los setenta y a principios de los ochenta era más complicado. A menudo la información circulaba por transmisión oral; creo que, al menos en mi caso, nadie me dijo que existieran programas tan interesantes como éstos de los que hoy nos habla lrotula, si hubiera sabido de su existencia probablemente habrían ganado otro radioyente. En mi caso fue más fácil informarme de la actualidad a través de la televisión, con programas como “Musical Express”, “Popgrama”, “La Edad de Oro”, “Caja de Ritmos” o, incluso, “Tocata”. No os perdáis el relato de lrotula ni la canción asociada a él: “Good Vibrations”, uno de los mejores temas de los Beach Boys, incluido en su álbum “Smiley Smile” (1967).

LA RADIO

“Hasta el nacimiento en 1981 de Radio 3 el panorama del dial lo podríamos calificar de penoso, salvo honrosas excepciones.

Alguna vez La SER podía poner algo bueno en sus “40 Principales”. Podía sonar Yes, Led Zeppelin, Elton John, The Sweet, Slade… pero había que tragar mucha basura musical para disfrutar de esas migajas. Sólo dos excepciones en Radio Nacional:

1º “Música en Lp”. Programa de Ángel Álvarez que durante media hora, de 2 a 2:30, ponía un Lp.: Janis Joplin (“Pearl”), Grateful Dead (“Workingman’s Dead”), Jefferson Airplane (“Bark”), The Doors (“Morrison Hotel”). Lo gracioso de Ángel Álvarez es que se empeñaba en traducir los nombres de todos los grupos. Los puertas, el aeroplano de Jefferson, la muerte agradecida…

Cada día ponía un LP de reciente edición durante media hora, antes de que empezara “el diario hablado de radio nacional”. Ojo, todas las emisoras de España conectaban con radio nacional y daban las mismas noticias.

Y 2º “Diálogos con la música”. Por la noche de doce a una, de Ramón Trecet: Genesis, programas sobre blues, Pablo Guerrero, Canned Heat… una oferta variadísima y muy buena.

Pero cuando esto se acababa aún había más. Con un “transistor” (así se decía antes) poco más grande que una cajetilla de tabaco, y durante la noche el dial te daba grandes posibilidades: Radio Luxembourg, Radio Caroline, esta última creo que era para los militares norteamericanos en Europa. Musicalmente hablando ¡benditas bases Americanas! (Rolling, Doors, 10 CC, Dary Hall an John Oates, Crosby Stills and Nash, America…).

En verano pasábamos noches insomnes oyendo esta emisoras.

Pero la emisora más sorprendente de todas la oíamos en la hora de la siesta los días de verano y con una radio más potente y buena que tenía LW. Radio Argel.

 La Argelia de Boumedien era algo extraño. Se permitía el lujo de tener una emisora que programaba dos horas al día (de cuatro a 6 de la tarde) de rock internacional. Lo bueno es que cada temporada tenían pocos discos y los repetían mucho: Dylan, Grateful Dead, Hot Tuna, Beach Boys…

En 1985 cuando Argelia todavía era un oasis de paz (aunque se labraba internamente la tragedia) comprobé en un viaje como la gente joven escuchaba blues en la calle a través de esta emisora”.

No me imagino esa música sonando en la calle de los pueblos cuando años después los del GIA se dedicaban a degollar compatriotas durante la noche.

Como homenaje a un tiempo que nunca volverá y recordando esta fabulosa emisora (en todos los sentidos) y deseando buenas vibraciones al continente africano (jó que iluso).

“Good Vibrations” no hace falta que diga de quien, solo recordar que fue a través de Argelia que yo conocí esta fabulosa canción de los Beach Boys”.

radio-1Con esta radio mas pequeña que un palmo oía a Angel Alvarez y a Ramon Trecet. Pero también sintonizaba Radio Caroline y Radio Louxemburg

radio-2Con ésta además Radio Argel

 

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Las Cinco Canciones de lrotula (I): “El Calcetín” (Los Huracanes)

Me gustaría empezar esta semana, dedicada a la sección “Las Cinco Canciones de tu Vida“, animando a todos los seguidores y amigos de este blog para que enviéis vuestros recuerdos en forma de canciones; os lo podéis plantear como un ejercicio de memoria (a ciertas edades no viene nada mal), como un arrebato nostálgico o como terapia psicológica (sale más barato que ir al psiquiatra). Nuestro invitado de esta semana, lrotula, al principio tenía sus dudas sobre si participar o no; finalmente aquí le tenemos y con una contribución de lo más generosa en vivencias y recuerdos alrededor de la música; os aseguro que os va a encantar y muchos os sentiréis totalmente identificados con lo que nos va a ir contando a lo largo de esta semana, sobre todo si tenéis una determinada edad.

Si nuestro anterior invitado, Antonio, sorprende por su amplio y exquisito conocimiento del Cine, lo mismo podríamos decir de lrotula pero aplicado a la Música. Su sabiduría musical es verdaderamente apabullante y conoce detalles que, sinceramente, te dejan con la boca abierta. De todo ello da buena prueba en los interesantes comentarios que suele dejar en los blogs que visita y, por supuesto, en su propia bitácora: Algo de Jazz, Blues, Rock …”, un espacio que subtitula como “La Música que me sorprende; toda una declaración de intenciones que hace de esta web un lugar imprescindible para mentes y oídos inquietos, para personas que quieran conocer los pormenores de grandes grupos y músicos de antaño que, tal vez, no han tenido todo el reconocimiento que debieran; y, también, a quienes gusten de conocer propuestas actuales exóticas y arriesgadas. Podéis estar seguros que esa música que le sorprende a lrotula a vosotros aún os va a causar más asombro.

Cedo la palabra a nuestro invitado; primero con una breve presentación y, después, con el relato que acompaña a su primera canción: “El Calcetín”, del grupo valenciano Los Huracanes. Lrotula ha querido dedicar cada día de la semana a cada uno de los formatos que han guiado su afición por la música. Comienza con los singles.

“Hace más de un año que Raúl me propuso participar en las cinco canciones de mi vida. Le agradecí el honor pero le comenté que yo era muy reservado para contar mi vida canción a canción como algunos hacéis admirablemente. En agosto pensé en cinco canciones que representaran 5 modos o formatos de música y relacionarlo con mi relación a lo largo de los años con la música. Queda claro que son 5 canciones y no las cinco canciones. No se cuales son las cinco canciones de mi vida. Sólo sé que “Hearth of Gold“, de Neil Young, es una de ellas. Bueno aquí van los formatos musicales y sus canciones”.

LOS SINGLES

“Lógicamente esta historia empieza con recuerdos de pequeño. Entre los cuatro y los seis años, solo hay un tocadiscos en casa, en el comedor, lugar neutral. Ahí estoy, el pequeño de cuatro hermanos. Siempre por medio siempre en casa. Una de mis distracciones es hojear esos álbumes de singles. Ante mis ojos pasan los Beatles, los Rolling, los Who, Shadows, Byrds, Troggs, Animals, Kinks, Elvis, Fats Domino, Sirex, Huracanes, Pekeniques, Brincos…

Además cuando está mi hermano el mayor oigo la música. A mí me está totalmente prohibido poner discos.

De todo esto ya empiezo a seleccionar y a desarrollar un ligero gusto musical. Los Beatles por supuesto son los reyes y el “Paint it black“, “Satisfaction” de los Rolling.

Pero hay dos temas que recuerdo que me gustaban,  “El Calcetín” de Los Huracanes gran grupo valenciano y el “Turn Turn” de los Byrds.

Creo que “El Calcetín” puede representar la opción del single. Canción sencilla directa y con un buen estribillo”.

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La Guardia. “Blues de la Nacional II”

Durante los ochenta y los noventa en España triunfó el pop; pero no todo lo que se hizo en este estilo se circunscribió a ámbitos como el tecno-pop, la new wave, el post-punk de carácter jocoso y festivo o el pop desenfadado y sin pretensiones. En aquellos años también proliferó el country-rock, un género que no procedía de Europa sino de America. Bandas como Los Secretos, La Frontera, Gatos Locos o La Guardia, por mencionar algunos de los más conocidos, trataron de condimentar aquel pop y, en menor medida también el rock, con ingredientes y sabores de la norteamérica fronteriza. La Guardia, banda granadina creada hacia 1982 en torno a Manuel España (guitarra y cantante), inició su andadura bajo el nombre de “La Guardia del Cardenal Richelieu”, con un primer single (“Las Mil y una Noches”, 1983) publicado por el sello independiente La Sepulvedana. Acabaron acortando el nombre y, en 1985, consiguieron ganar el Primer Certamen de Rock de Fuengirola, lo que les permitió grabar un maxi-single y acudir a Londres a trabajar en su primer álbum (“Noches como ésta”, 1986). Según ha comentado el propio líder de la banda en alguna entrevista, decidieron pasarse al country-rock cuando alguien que trabajaba en su compañía discográfica (Zafiro) les regaló “una colección de discos de música vaquera. Nos dejó alucinados y a partir de ese momento dimos un giro en nuestra música. Pero si hay que poner un nombre, el culpable es Ricky Scaggs. De él salió nuestro “Blues de la Nacional II”, que es una versión de una canción suya (“Highway 40 Blues“)”. El “Blues de la Nacional II” formó parte de su disco “Vámonos” (1988), todo un éxito de ventas y con él se consagraron como nuevas estrellas del pop-rock patrio; esta canción es la que les proporcionó su identidad, aunque hubo otras aún más conocidas, como “Mil calles llevan hacia ti“, compuesta por Miguel España mientras paseaba por el granadino barrio del Albaicín, “Vámonos” o “El Mundo tras el cristal“. En el año 2008 se editó un disco de homenaje en el que diferentes artistas interpretaron los grandes éxitos de La Guardia con el propio grupo; el “Blues de la Nacional II” contó con la colaboración de Los Delinqüentes (aquí podéis escuchar esta versión). Quiero dedicar esta canción a camioneros, transportistas y conductores profesionales y, por supuesto, a mi padre que dedicó gran parte de su vida profesional a esta actividad.

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Franco Battiato. “Centro di gravità permanente”

Durante estas últimas semanas los periodistas, sociólogos y tertulianos que pueblan nuestros medios de comunicación nos han tratado de explicar por qué el PSOE se parece, cada vez más, a la casa de Gran Hermano o a un Real Madrid-Barcelona en la época en la que Mourinho y Guardiola eran los entrenadores. Seguro que habréis escuchado todo tipo de teorías, desde las más evidentes hasta las más alambicadas, maquiavélicas o dignas de una serie televisiva de ficción. En mi opinión, se trata de un simple problema de índole fisiológica: el paciente sufre de vértigos, causados por los continuos giros en círculo sobre su propio eje, algo que sólo son capaces de soportar los bailarines profesionales; tratad de hacerlo vosotros, ya veréis que leche os pegáis contra el suelo. La clave para este diagnóstico me la proporcionó el portavoz del partido en el Congreso, Antonio Hernando, cuando en el acto de investidura de Mariano Rajoy explicó, como si estuviera en la consulta del médico, las posibles causas que han originado estas dolencias: “(…) en el 79 renunciamos al marxismo (…) No fue fácil mantener a España en la OTAN, porque tuvimos que desdecirnos de nuestros compromisos (…) No fue fácil proponer y firmar los dos últimos pactos contra el terrorismo (…) No se equivoquen ustedes, nuestra abstención no es resignación, es un nuevo comienzo (…)” Aunque no soy médico (espero que mis compañeros de trabajo no se molesten), me voy a atrever a proponer un tratamiento basado en la búsqueda, por parte del enfermo, de su centro de gravedad, ayudado por el tema de Franco Battiato “Centro di gravità permanente” (aquí lo tenéis cantado en español). He de reconocer que el tratamiento es bastante agresivo: “Una vieja de Madrid con un sombrero, un paraguas de papel de arroz y caña de bambú. Capitanes valerosos, listos contrabandistas noctámbulos. Jesuitas en acción vestidos como unos bonzos en antiguas cortes con emperadores de la dinastía Ming”. Imagino que el paciente, sensibilizado como está, volverá a marearse con esta parte de la canción; y así debe ser, incluso podría llegar a vomitar si se incrementan las nauseas, hasta que aparezca el estribillo que, a base de repetirlo, espero pueda resultar eficaz: “Busco un centro de gravedad permanente que no varíe lo que ahora pienso de las cosas, de la gente. Yo necesito un centro de gravedad permanente”. Como éste es un blog de música y quienes lo seguís es probable que hayáis perdido el equilibrio musical en algún momento de vuestra vida (creo que a casi todos nos ha pasado), os aconsejo que tratéis de entonar ésta otra parte de la canción: “(…) no soporto ciertas modas, la falsa música rock, la new wave española, el free jazz, punkie inglés, ni la monserga africana” ¿A qué ya os sentís mejor? 😉