The Platters / Duncan Dhu / Willie Nelson. “Twilight Time”

De los orígenes de Duncan Dhu ya os hablé en una entrada anterior dedicada a la canción “Casablanca”. Tras dos discos bastante exitosos, sobre todo el Lp titulado “Canciones” (1986), publicaron “El Grito del Tiempo” (1987), con el que acabaron de consagrarse en España y América Latina. Tal y como señalan en la web La Fonoteca, los arreglos instrumentales fueron grabados por músicos de estudio, como Luis Lozano o Enrique Mateu de Villavicencio. Algunas de las canciones más conocidas de Duncan Dhu forman parte de este álbum, temas tan característicos del pop español de los ochenta como “Una calle de París”, “En algún lugar”, “La tierra del amor”, “La barra de este hotel” o “El sentido de tu canción”, todas ellas compuestas por Mikel Erentxun, por Diego Vasallo o de manera conjunta por ambos; la única versión que se incluyó en este disco fue “Al caer la noche”, una canción de los años cuarenta compuesta por Buck Ram (letra) y The Three Suns -Marty Nevins, Al Nevins y Artie Dunn- (música), con el título original de “Twilight Time”. Durante las décadas de 1940 y 1950 fue grabada por los mencionados The Three Suns y por otros artistas, como Les Brown & His Orchestra, Dick Contino, Johnny Maddox & Rhythmasters o Jane Froman, aunque la versión más conocida de todas es la de los Platters, publicada como single en el año 1958. Esta formación, creada en el año 1953 y disuelta a finales de los sesenta, tal vez sea la más conocida dentro del ámbito del doo wop romántico, con temas en su haber tan populares como “Only You”, “The Great Pretender”, “Smoke Gets in Your Eyes” o “Enchanted”, precisamente todos ellos compuestos por el autor de “Twilight Time”, Buck Ram, el descubridor, mánager y productor de los Platters. No es raro que los integrantes de Duncan Dhu quisieran grabar esta melodía en español, antes ya lo habían hecho los propios Platters, a ritmo de rumba, y también el grupo argentino Los Cinco Latinos. Por supuesto existen más versiones, como las de Andy Williams, The Impressions, Gene Pitney, José Feliciano o, algo más recientemente, la del músico country Willie Nelson (nuestro tercer vídeo destacado); formó parte de su álbum de versiones “Let’s Face the Music and Dance” (2013), formado por temas de diferentes estilos debidos a autores tan destacados como Django Reinhardt, Carl Perkins o Irving Berlin, entre otros. Para los amantes de las series de culto, os recuerdo que “Twilight Time” fue incluida en un episodio de “Expediente X” (aquí lo tenéis).

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Don Gibson / The Everly Brothers / Zombina & The Skeletones. “Sea of Heartbreak”

El country gusta incluso a los aficionados al punk, que no dudan en homenajear a uno de los grandes de este género tan americano. “Paid in Black. A Tribute to Johnny Cash” vol. 1 (2007) y vol. 2 (2009) son dos álbumes verdaderamente curiosos; en ellos se recogen muchos de los temas más conocidos de Johnny Cash versionados por grupos de punk, horror punk y psychobilly; a algunos os parecerá un experimento curioso, otros pensaréis que así es como debería sonar el country y, probablemente, muchos veréis este disco como un experimento herético. Bandas como Electric Frankenstein, Blitzkid, The Ghoul, Psycho Charger, Bleeding a Zombie, Mike Zeero o The Spook, por mencionar sólo algunas, interpretan a su manera canciones como “Cocaine Blues”, “I Walk the Line”, “Cry! Cry! Cry!”, “Wanted Man”, “Man in Black”, “Get Rhythm” o “Solitary Man”. En el segundo de estos álbumes homenaje se recoge el tema protagonista de hoy, “Sea of Hearbreaker”, en este caso versionado por los británicos Zombina and the Skeletones, grupo creado en 1998 aún en activo; ellos ocupan el tercer espacio destacado en esta entrada de versiones. En el primer vídeo de hoy podemos escuchar a Don Gibson, el primero que grabó esta canción (en 1961) escrita por Paul Hampton y Hal David. Don Gibson es una figura importante del country; Eduardo, en su blog River of Country, nos cuenta que nació en 1928, en Carolina del Norte, en el seno de una familia pobre; en 1948 formó el grupo The Sons of the Soul y, en 1957, empezó a ser conocido gracias a la mediación del guitarrista Chet Atkins. La versión de Johnny Cash es, tal vez, la más conocida pero no la única; también la han incluido en su repertorio artistas como Leroy Van Dyke, The Searchers, Jody Miller, Lynn Anderson, Kenny Price, Ronnie McDowell, Jimmy Buffet & George Strait, Merle Haggard, Johnny Rivers, Robert Gordon, Rosanne Cash & Bruce Springsteen, Poco, Leo Sayer o los Everly Brothers, los protagonistas de nuestro segundo vídeo; incluyeron esta melodía, con un aire más pop que country, en su álbum titulado “The Hit Sound of the Everley Brothers” (1967). Esta metafórica canción nos habla de un amor perdido en un mar de angustia, lágrimas y soledad.

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Gerry & The Pacemakers. “You’ll Never Walk Alone”

Anfield es el hogar del Liverpool Football Club, uno de esos campos que querríamos visitar todos los aficionados a este deporte, aunque sólo fuera para escuchar su himno cantado por los aficionados al comienzo del partido, en un acto de comunión entre futbolistas y afición que, estoy seguro, tiene que sobrecoger y acongojar a los equipos rivales. Hace unas semanas el Fútbol Club Barcelona no pudo aguantar esa presión, ejercida por la entregada afición del Liverpool apoyando a sus jugadores como si fuera un miembro más del equipo; a los futbolistas no les quedó más remedio que apelar a la épica (y al buen fútbol) para dar la vuelta a una eliminatoria que parecía imposible de superar. Mañana juegan la final de la Champions League, aquí en Madrid, en el estadio del Atlético; estoy convencido que, tal y como se puede escuchar en su himno, los aficionados no les dejarán caminar solos (nunca lo hacen) y más en un día tan importante para la historia de este club. Espero que el Wanda Metropolitano sea una gran fiesta, que mañana sólo se hable de fútbol y no de batallas campales entre hinchas (todos ingleses) de ambas aficiones.

En los años sesenta era habitual que los grandes éxitos del momento sonaran por la megafonía del estadio de Anfield; una de aquellas canciones era “You’ll Never Walk Alone” en la interpretación de Gerry & The Pacemakers, un grupo local, amigos de los Beatles, con quienes compartían estilo musical y lugar de actuaciones en vivo, el mítico local Cavern Club. El tema dejó de ser un éxito, pero los aficionados lo seguían cantando antes de cada partido, y algunos entrenadores, como Bill Shankly, pidieron que siguiera sonando en el estadio. Tal y como señala Guillermo Domínguez, la leyenda debió comenzar el 19 de octubre de 1963; el Liverpool recibía al West Bromwich Albion con el campo lleno, pero se estropeó el sistema de megafonía; los aficionados no se conformaron y comenzaron a cantar “You’ll Never Walk Alone” a capela; probablemente así fue cómo este tema pop acabó convirtiéndose en el himno del club, algo que incluso puede verse en su escudo, donde se incluyó el título de esta melodía. Aunque no os guste el fútbol, os recomiendo que veáis algún vídeo con Anfield cantando a pleno pulmón; por ejemplo, éste o éste otro, en el que la afición rival también se suma a los cánticos, no en vano el Borussia Dortmund también ha acabado adoptando esta canción como himno, al igual que otros equipos, como el Twente, el Feyenoord, el Celtic de Glasgow, el Mainz 05, el FC Kaiserlautern, el FC St Pauli, incluso el CD Lugo, donde llaman a su campo Anfield Carro en lugar de Anxo Carro, su verdadero nombre.

Como comentábamos al principio de la entrada, los Gerry & The Pacemakers publicaron esta canción en 1963, aunque no era un tema compuesto por ellos, ni siquiera era un tema pop. “You’ll Never Walk Alone” fue compuesta por Richard Rodgers y Oscar Hammerstein II para el musical “Carousel”, estrenado en Broadway en el año 1945. Esta melodía aparece un par de veces en la representación, la primera cantada por una amiga a otra con la intención de darle ánimo ante la muerte de su amado, que se suicida al verse acorralado por la policía después de un atraco fallido (aquí la podéis escuchar). Antes de que Gerry & The Pacemakers hicieran su conocida versión, también la grabaron otros artistas, por supuesto en el tono melódico que sugería la grabación primigenia: Frank Sinatra, Judy Garland, Imperials, Gene Vincent, The Flamingos o Ray Charles; y después también se han seguido haciendo versiones, os dejo por ejemplo las debidas a The Righteus Brothers, Dionne Warwick, Elvis Presley, Louis Armstrong, Glen Campbell, Johnny Cash o Aretha Franklin, por mencionar algunas.

Y no quiero finalizar sin mencionar una circunstancia bastante curiosa: la inclusión de esta canción en otra de Pink Floyd, en realidad está sobrepuesta en “Fearless”, del álbum “Meddle” (1971), lo podéis escuchar claramente al final del tema; alguna teoría he leído al respecto, pero casi prefiero que seáis vosotros los que, si os apetece, deis algún tipo de información o elucubración en torno a las posibles razones que pudieron llevar a Waters y compañía a utilizar este recurso.

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The Rolling Stones / The Andrew Loog Oldham Orchestra / The Verve. “The Last Time” / “Bitter Sweet Symphony”

Urban Hyms” (1997), el tercer disco de los británicos The Verve, es uno de los trabajos más representativos del pop inglés realizado a finales del siglo pasado; llegó a vender más de diez millones de unidades en todo el mundo y fue diez veces disco de platino. El tema “Bitter Sweet Symphony”, lanzado inicialmente como sencillo, es una de las melodías más conocidas de aquellos años, posteriormente versionada por artistas como Limp Bizkit o London Grammar e incluida en numerosas películas y series de televisión; la última que he escuchado en la serie juvenil “Riverdale”, a cargo de dos de su protagonistas: Ashleigh Murray y Camila Mendes, pero también se puede oír en “Los Simpsons”, en “Crueles Intenciones”, en “Embrujadas”, etc. La letra de la canción fue escrita por el vocalista de The Verve, Richard Ashcroff, a partir de una melodía de la Andrew Loog Oldham Orchestra que, a su vez, versionaba una canción de los Rolling Stones titulada “The Last Time”. Ésta última fue publicada en 1965, primero como single y, posteriormente, en la versión norteamericana del Lp “Out of Our Heads” (1965), el tercero de la banda. De esta canción, escrita por Mick Jagger y Keith Richards, se han hecho varias versiones, como las debidas a The Pupils, The Challengers, The Pharaophs, Bobby Bare, The Tractors, Dwight Yoakam, The Grateful Dead o los mexicanos Los Ovnis, aunque una de las más conocidas es la que hicieron los Who (sin John Entwistle y con Pete Townshend al bajo), con la intención de ayudar a pagar la fianza de Jagger y Richards cuando éstos fueron encarcelados, en 1967, por tenencia de drogas; aunque, para cuando se publicó esta versión, ya habían sido liberados.

Volviendo a The Verve y a la canción “Bitter Sweet Symphony” (aquí tenéis un estudio en profundidad de este tema), lo cierto es que se solicitó permiso para utilizar un sample de cinco notas de la mencionada versión de “The Last Time” realizada por la Andrew Loog Oldham Orchestra; la discográfica propietaria (Decca Records) dio permiso, aunque el mánager de los Rolling Stones acabó demandando a The Verve por excederse en lo inicialmente acordado; para éstos últimos la reclamación no tenía sentido, ellos entendían que habían compuesto una canción completamente nueva. El asunto aún se complicó más y, aunque no estaban de acuerdo, los miembros de The Verve acabaron por ceder los derechos de la canción a Jagger y Richards, ante la posibilidad de un largo e incierto juicio del que no quisieron participar. El compositor de la canción, Richard Ashcroft, llegó a decir en tono irónico: “esta es la mejor canción que Jagger y Richards han escrito en los últimos 20 años”. Me llama la atención que los líderes de los Rolling Stones se prestaran a semejante arreglo, asumiendo como suya esta melodía ajena a ellos, sobre todo teniendo en cuenta que el tema objeto de discordia (“The Last Time”) es, en realidad, una adaptación de una canción góspel anterior titulada “This May Be the Last Time”, de los Staple Singers, algo incluso reconocido por el propio Keith Richards.

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The Jam. “Town Called Malice”

The Jam fue una de las bandas británicas más importantes a finales de los setenta y comienzos de los ochenta. Se formó en 1972, bajo el liderazgo de Paul Weller. Al principio hacían versiones de temas clásicos de R&R, trataron de revivir el movimiento mod y, al menos inicialmente, se encuadraron dentro de la corriente punk, aunque con el paso de los años se fueron alejando de ella; incluso tuvieron algunos enfrentamientos con los líderes de las formaciones que abanderaban este movimiento, como los Sex Pistols o The Clash, hasta el punto de que se les suele considerar como la oveja negra del punk; vestían con indumentaria mod, Weller solía criticar la hipocresía y el dogmatismo de ciertos sectores punk y, para colmo, según se iban haciendo famosos fueron incorporando a su sonido elementos nuevaoleros e influencias procedentes del funk, el soul y el universo Motown. Comenzaron a publicar discos en 1977; su primer Lp fue “In the City” (1977), aunque se suele decir de The Jam que fue un grupo de singles, ya que tuvieron mucho éxito con este formato y algunas de las canciones de estos discos, sobre todos las caras B, no fueron incluidas en los álbumes correspondientes. Su sexto y último álbum se tituló “The Gift” (1982); en él incluyeron once temas compuestos por Paul Weller (guitarra voz), que estuvo acompañado por los otros dos miembros habituales de esta banda: Bruce Foxton (bajo y coros) y Rick Buckler (batería). El tema más conocido de este álbum es “Town Called Malice” (¿Os acordáis de la película “Billy Elliot”?), un título en recuerdo de la novela de Nevil Shute A Town Like Alice (1950). La letra fue escrita por Weller a partir de recuerdos de adolescencia en su localidad natal, Woking, una ciudad –como otras muchas del Reino Unido- que acusó el azote de las políticas conservadoras del gobierno de Margaret Thatcher, sobre todo entre los trabajadores y los más desfavorecidos; así lo expresó el propio Weller en alguna entrevista:

“Town Called Malice [pretendía] capturar un sentimiento de ira que sentía, que mucha gente sentía, por el thatcherismo y la forma en que ella y el partido conservador estaban tratando de desmantelar las comunidades de las clases trabajadoras (…) Los ataques contra los sindicatos, las pequeñas empresas que desaparecían y otros tantos aspectos de la vida inglesa que se estaban clausurando… Y yo estaba tratando de reflejar la frustración y la desesperación que surgió de todo eso (…) Había una falsa pretensión de que de repente pudiéramos ser de clase media porque se nos permitía comprar nuestras propias casas, obtener una hipoteca y estar en deuda por el resto de nuestras vidas. Me gustan las imágenes suburbanas en ‘Town Called Malice’ como las filas y filas de furgonetas de reparto de leche en desuso de la cooperativa lechera“.

En cuanto a la música, así es como lo veía Weller:

“Había oído mucho de Motown y Stax cuando era un niño. En las giras de The Jam tuvimos un DJ llamado Ady Croasdell, que dirigía un club de música de los años 60. Me enseñó canciones menos conocidas y lo que la gente llama northern soul. Simplemente sopló mi mente. Ya habíamos pasado del punk muy rápido y ya en nuestro quinto disco, Sound Affects, había un montón de influencias dispares. Habíamos sido un grupo de tres instrumentos durante años, pero empezamos a introducir las secciones de viento, voces femeninas y teclados, tratando de expandir nuestro sonido“.

La influencia de la Motown es bien evidente en el tema que hoy nos ocupa; escuchad la canción de las Supremes “You Can’t Hurry Love”, ya veréis como el ritmo y la característica línea de bajo de “Town Called Malice” se parecen mucho a este clásico del pop-soul. Y ya que estamos con parecidos, os aconsejo que escuchéis una de las canciones más conocidas de Gabinete Caligari, “Tócala Uli” ¿Qué opináis?

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