Loquillo. “Rock and Roll Star”

“Se buscan rockers para montar una banda de rock and roll clásico. Hippies abstenerse”

Según nos cuenta Rafa García-Purriños en su artículo publicado en La Fonoteca, éste fue el anuncio que José María Sanz Beltrán, más conocido como “Loquillo”, pinchó en el tablón de anuncios de la tienda de discos barcelonesa Gay & Company, que estaba regentada por el promotor musical Gay Mercader. Era el año 1978, Loquillo era un promesa del baloncesto y, además, uno de los rockers más activos en aquella efervescente Barcelona, un líder de su tribu urbana que ofrecía conciertos de versiones en locales de dudosa reputación, como el Tabú, en las Ramblas. Después de varios meses de aquel anuncio, recibió la llamada de un cantante y guitarrista llamado Carlos Segarra; juntos crearon Teddy Loquillo y sus amigos, grupo que resistió poco más de un concierto. Continuaron siendo amigos, pero cada uno se busco su camino; Carlos Segarra pronto crearía su propia banda, Los Rebeldes, mientras que Loquillo entraría en contacto con alguien que acabó siendo fundamental en su carrera musical: Sabino Méndez. En aquella época Loquillo también conoció a los hermanos Forteza, quienes habían formado una banda llamada C-Pillos junto con otros dos músicos. Sólo le quedaba terminar de perfilar su propia banda; a Sabino (guitarra) y Loquillo (voz) se unieron Teo Serrano (bajo), Carles Nadal (guitarra) y Juan “Canibal” Heyndeinreich (batería). Sin apenas repertorio, a Loquillo le ofrecieron la posibilidad de grabar un disco de versiones de R&R para una modesta compañía independiente llamada Cúspide; no se lo pensó, involucró en el proyecto a todos sus amigos: Los Rebeldes de Carlos Segarra, los C-Pillos y, por supuesto, su propio grupo: Los Intocables.

Así, en 1981, salía a la calle el primer disco de Loquillo, titulado “Los Tiempos están cambiando”, en el que se incluyeron versiones pero también temas propios. Carlos Segarra y Loquillo compusieron “Esto no es Hawai (que wai)”, que terminó siendo la sintonía del programa de radio en el que Jesús Ordovás promocionó este disco; Los Rebeldes también tocaron en otros temas, como “Cadillac” (versión de “Brand New Cadillac, de Vince Taylor), “Nena no me toques” (versión de “Please don’t touch”, de Johnny Kidd & The Pirates), “Mi odio caerá sobre ti” (versión de “Casting my spell”, también de Johnny Kidd & The Pirates), “Los tiempos están cambiando” (versión de “The Times they are changing”, de Bob Dylan) y “Por qué” (también compuesto por Segarra y Loquillo). Los C-Pillos tocaron en el tema “Eres tú” (versión de “Yes I do”, de Pete Mclaine and the Clan) y participaron en los coros de la mayor parte de las canciones. Y finalmente su propio grupo, Los Intocables, le acompañó en las canciones tituladas “Sólo un sueño” (versión de “Something Else”, de Eddie Cochran), “Ser o no ser” (compuesta por Loquillo y los Intocables) y, por supuesto, la que acabaría siendo la canción estrella del disco: “Rock and Roll Star”, compuesta por Sabino Méndez. No puede decirse que fuera una producción muy cuidada, sin embargo tuvo un éxito inesperado que les llevó hasta el epicentro de la “Movida madrileña”, la sala Rock-Ola. Poco después, Loquillo tuvo que abandonar Los Intocables para incorporarse al servicio militar; a su regreso, un año más tarde, le esperaba Sabino Méndez para iniciar un nuevo proyecto: Loquillo y los Trogloditas, aunque ésta ya es otra historia.

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The Rolling Stones / The Andrew Loog Oldham Orchestra / The Verve. “The Last Time” / “Bitter Sweet Symphony”

Urban Hyms” (1997), el tercer disco de los británicos The Verve, es uno de los trabajos más representativos del pop inglés realizado a finales del siglo pasado; llegó a vender más de diez millones de unidades en todo el mundo y fue diez veces disco de platino. El tema “Bitter Sweet Symphony”, lanzado inicialmente como sencillo, es una de las melodías más conocidas de aquellos años, posteriormente versionada por artistas como Limp Bizkit o London Grammar e incluida en numerosas películas y series de televisión; la última que he escuchado en la serie juvenil “Riverdale”, a cargo de dos de su protagonistas: Ashleigh Murray y Camila Mendes, pero también se puede oír en “Los Simpsons”, en “Crueles Intenciones”, en “Embrujadas”, etc. La letra de la canción fue escrita por el vocalista de The Verve, Richard Ashcroff, a partir de una melodía de la Andrew Loog Oldham Orchestra que, a su vez, versionaba una canción de los Rolling Stones titulada “The Last Time”. Ésta última fue publicada en 1965, primero como single y, posteriormente, en la versión norteamericana del Lp “Out of Our Heads” (1965), el tercero de la banda. De esta canción, escrita por Mick Jagger y Keith Richards, se han hecho varias versiones, como las debidas a The Pupils, The Challengers, The Pharaophs, Bobby Bare, The Tractors, Dwight Yoakam, The Grateful Dead o los mexicanos Los Ovnis, aunque una de las más conocidas es la que hicieron los Who (sin John Entwistle y con Pete Townshend al bajo), con la intención de ayudar a pagar la fianza de Jagger y Richards cuando éstos fueron encarcelados, en 1967, por tenencia de drogas; aunque, para cuando se publicó esta versión, ya habían sido liberados.

Volviendo a The Verve y a la canción “Bitter Sweet Symphony” (aquí tenéis un estudio en profundidad de este tema), lo cierto es que se solicitó permiso para utilizar un sample de cinco notas de la mencionada versión de “The Last Time” realizada por la Andrew Loog Oldham Orchestra; la discográfica propietaria (Decca Records) dio permiso, aunque el mánager de los Rolling Stones acabó demandando a The Verve por excederse en lo inicialmente acordado; para éstos últimos la reclamación no tenía sentido, ellos entendían que habían compuesto una canción completamente nueva. El asunto aún se complicó más y, aunque no estaban de acuerdo, los miembros de The Verve acabaron por ceder los derechos de la canción a Jagger y Richards, ante la posibilidad de un largo e incierto juicio del que no quisieron participar. El compositor de la canción, Richard Ashcroft, llegó a decir en tono irónico: “esta es la mejor canción que Jagger y Richards han escrito en los últimos 20 años”. Me llama la atención que los líderes de los Rolling Stones se prestaran a semejante arreglo, asumiendo como suya esta melodía ajena a ellos, sobre todo teniendo en cuenta que el tema objeto de discordia (“The Last Time”) es, en realidad, una adaptación de una canción góspel anterior titulada “This May Be the Last Time”, de los Staple Singers, algo incluso reconocido por el propio Keith Richards.

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Henry Mancini / Sarah Vaughan / Emerson, Lake & Palmer. “Peter Gunn”

Pocas veces la música y el cine han caminado de la mano como en el caso de Blake Edwards y Henry Mancini; lo hicieron durante más de treinta años y en un total de veintiocho películas, con títulos tan destacados como “Desayuno con Diamantes”, “Días de Vino y Rosas”, “Chantaje contra una mujer”, “La Pantera Rosa”, “La Carrera del Siglo” o “Víctor o Victoria”, por mencionar algunas. Parece que todo comenzó en 1958, cuando Blake Edwards se fijó en el excelente trabajo que Mancini había hecho para la película de Orson Welles “Sed de Mal”; Edwards le contrató  para la serie de  televisión “Peter Gunn”, que estuvo en pantalla entre 1958 y 1961. Desde entonces no dejó de trabajar, y no sólo con Black Edwards, también con otros directores importantes, como Stanley Donen (“Arabesco”, “Charada”, “Dos en la Carretera), Howard Hawks (“Su juego favorito“, “Hatari”) o Vittorio de Sica (“Los Girasoles”); quizás le recordéis también por series como “Hotel” o “Remington Steele”. Henry Mancini estuvo nominado en diecisiete ocasiones para los Oscars, obtuvo cuatro, además de veinte premios Grammy y un Globo de Oro.

Aunque el estilo de Mancini era el jazz ejecutado con orquesta, él mismo ha reconocido que el tema protagonista de esta entrada, “Peter Gunn”, se aproximaba más al R&R que al jazz, por eso no es de extrañar que una de las primeras versiones se debiera al guitarrista de R&R y blues Duane Eddy. De esta misma época, es decir, finales de la década de los cincuenta, son también las versiones de Ray Anthony, Ted Heath, Bud Ashton o King Curtis. La primera interpretación cantada (nuestro segundo vídeo destacado) fue la de Sarah Vaughan, publicada en el álbum “Sarah Vaughan Sings the Mancini Songbook” (1965), con letra de Jay Livingston y Ray Evans. Entre las numerosas versiones de esta canción también me gustaría destacar las de The Kingsmen, Quincy Jones, Dick Dale, Blues Brothers, Roy Buchanan, Pulp, Jeff Beck y The Art of Noise, aunque es posible que a vosotros os gusten otras. Para acompañar a Henry Mancini y a Sarah Vaughan, he optado por la potente e irrepetible versión de los progresivos Emerson, Lake & Palmer, una interpretación en directo (nunca la llegaron a grabar en estudio) publicada en su álbum “Emerson, Lake & Palmer in Concert” (1979), que fue grabado a partir del concierto celebrado, el 26/08/1977, en el Olympic Stadium de Montreal (Canadá), aunque algunas de las pistas -sin ir más lejos “Peter Gunn”- no se tomaron de este concierto sino de otros de los que tuvieron lugar en la gira que realizaron durante los años 1977 y 1978.

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Rockpile. “Heart”

El pub rock es un estilo musical surgido a mediados de los setenta, en Londres, como reacción al virtuosismo del rock progresivo y a los excesos del glam rock; música para tocar en los pubs, sencilla, fácil de entender para todo el mundo, con un sonido que recordaba al viejo R&R de los años cincuenta en su faceta más básica, como en su día también plantearon los grupos de garage rock. Para muchos fue el germen del punk, en cualquier caso algunos de sus impulsores formaron parte de ambas corrientes, estamos hablando de grupos como The Stranglers, Dr. Feelgood, Elvis Costello o la banda protagonista de hoy, Rockpile; una formación bastante singular, que tiene cuatro discos en su haber aunque únicamente se suele contabilizar uno, el titulado “Seconds of Pleasure”, publicado en 1980. Sin embargo, la banda se había formado antes, hacia 1976, a partir de Nick Lowe (voz, bajo), Dave Edmunds (voz, guitarra), Billy Bremner (voz, guitarra) y Terry Williams (batería); juntos habían grabado en dos álbumes de Dave Edmunds: “Tracks on Wax 4” (1978) y “Repeat When Necessary” (1979), y en otro de Nick Lowe: “Labour of Lust” (1979). Dado que ambos, Nick y Dave, pertenecían a compañías discográficas diferentes, durante unos años evitaron utilizar el nombre de Rockpile; en 1980 grabaron el mencionado “Seconds of Pleasure” y se separaron cuando finalizaron la gira promocional, incapaces de compatibilizar sus respectivos proyectos en solitario con su aventura como Rockpile: “Nos juntamos para divertirnos, pero cuando eso se acabó lo dejamos” (Nick Lowe). “Seconds of Pleasure” es un álbum muy recomendable, sobre todo si os gusta el R&R, el power-pop y el rockabilly impregnado de doo-wop; no es fácil de escuchar en su totalidad a través de spotify o youtube (a no ser que utilicemos listas de reproducción), por eso os dejo algunos de los temas más destacados: “Teacher teacher” (tal vez el más conocido), “Now and Always”, “Play That Fast Thing (One more time)”, “Pet You and Hold You”, “Oh What a Thrill” (versión de Chuck Berry), “When I Write the Book” o “Heart”, una canción que, al menos yo, conocí gracias a la versión realizada por Rocky Sharpe & The Replays poco después de publicarse el original. Aquí podéis ver a los miembros de Rockpile interpretando esta melodía, aquí una versión de Nick Lowe, mucho más lenta y, para finalizar, os sugiero que escuchéis el tema “One Fine Day”, escrito por Gerry Foffin y Carole King, muy conocido en la versión de The Chiffons; en opinión de la web Similar Rock, Similar Pop, muy parecido a “Heart”; recordemos que esta canción es de 1980, mientras que “One Fine Day” es de 1963.

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Chuck Berry / The Beatles / REO Speedwagon. “Rock and Roll Music”

Chuck Berry es un habitual de este blog, ya ha sido protagonista en las entradas dedicadas a las canciones “You Never Can Tell”, “School Days” y “Maybellene”. Sus melodías son historia del R&R, han sido adaptadas y versionadas con profusión; además de las ya citadas, otras como “Johnny B. Goode”, “Back in the USA”, “Sweet Little Sixteen”, “Memphis Tennessee”, “No particular place to go” o el tema de hoy, “Rock & Roll Music”, forman parte del repertorio de todo tipo de artistas y grupos, especialmente dentro del ámbito del rock. Charles Edward Anderson Berry nació en 1926, aprendió a tocar la guitarra gracias a un libro y a la ayuda de sus vecinos. Con dieciocho años fue arrestado y condenado, junto a dos amigos, por robo a mano armada de un automóvil y tres tiendas; fueron sentenciados a diez años, de los cuales Berry cumplió tres un reformatorio juvenil. No fue la única vez que ingresó en prisión; en 1969 pasó otros dos años entre rejas, condenado por “transportar a una menor de edad a través de la frontera del estado para fines inmorales [prostitución]”. Cuando salió la primera vez de la cárcel se dedicó a diferentes trabajos (conserje, fotógrafo, carpintero, estilista, etc.), a la vez que seguía vinculado a la música; en 1953 se unió a la banda Sir John Trio, con el tiempo rebautizada como Chuck Berry Combo; un par de años después, gracias al consejo de Muddy Waters, contactó con la Chess Records, donde grabaría su primer disco. “Rock & Roll Music”, un alegato en favor de este estilo musical sobre otros géneros y de su forma de bailar, fue publicado como sencillo en 1957 y formó parte del álbum titulado “One Dozen Berry” (1958), el segundo disco de estudio del norteamericano. Poco después aparecería la versión de Jim Breedlove y, a finales de 1964, lo haría la conocidísima interpretación de los Beatles, incluida en su cuarto álbum de estudio (“Beatles for Sale”), aunque ya la venían tocando en directo desde antes. Tal y como nos cuentan Jean-Michel Guesdon y Phlippe Margotin en su libro Todo sobre los Beatles, la historia de cada una de sus 211 canciones (Barcelona: Blume, págs. 172-173), la grabación de esta canción es todo un misterio. Salvo la voz solista y la guitarra rítmica de John Lennon, y la batería de Ringo Starr, el resto de instrumentos no se sabe muy bien cómo se los repartieron:

“según las anotaciones de Derek Taylor para el estuche del 33 revoluciones original de 1964, George Martin se había unido a John y Paul en el mismo piano. En su libro, Mark Lewisohn  relata que el piano solo lo tocaba George Martin. Goff Emerick, que asistió a esta sesión del 18 de octubre de 1964, se acordaba, por su parte, de que Paul había tocado el piano y George Harrison, el bajo ¿A quién creer? Se puede eliminar a Taylor, porque las notas de estudio indican que hubo una única toma, y tres personas al piano parecen demasiadas. Emerick informa que John dobló su voz, lo que implica una segunda toma. Tras una escucha atenta, se puede afirmar que la voz de Paul no se dobló. Y si George tocaba el bajo, ¿quién se encargó entonces de la segunda guitarra? Porque sí parece que hay una segunda guitarra en el tema. La versión de Lewisohn se presenta, por tanto, como la probable: todos en directo, con Martin al piano. John está en excelente forma y su ejecución vocal es soberbia. Todo se grabó en una sola toma, salvo que se pruebe lo contrario”.

Para acompañar a Chuck Berrry y a The Beatles he elegido una versión en clave hardrockera, la de los estadounidenses REO Speedwagon, quienes la incluyeron en su octavo álbum de estudio (“Nine Lives”, 1979). Por supuesto, hay más versiones; si os apetece, podéis continuar con las de The Ravers, Bill Haley & His Comets, Humble Pie, The Beach Boys, Bryan Adams o la del propio Berry junto a Etta James.

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