Travis Birds. “Coyotes”

El embarcadero” (2019) es una serie española original de Movistar+, un proyecto en el que también están involucradas las productoras Atresmedia Studios y Vancouver Media, que podríamos catalogar como de thriller psicológico-emocional con mucha carga erótica, al estilo de la serie estadounidense “The Affair” (2014), con la que habitualmente se compara. Uno de los aciertos de la producción hispana es la canción utilizada como cabecera, titulada “Coyotes”. Esta intensa y desgarradora melodía es obra de la cantautora Travis Birds; en su página web, se habla de “Coyotes” como una canción que “describe la evolución en las fases de una obsesión, en la que la posibilidad de conquista destroza y convierte al individuo en animal”. En una entrevista realizada el año pasado por la revista Woman, la redactora Clara Hernández pregunta a Travis Birds sobre la letra de esta canción: “¿El amor obsesivo es animal y, por tanto, incontrolable?; la respuesta nos ayuda a comprender mejor el sentimiento que subyace detrás de esta inquietante composición:

“Más que animal, te puede convertir en tu parte más animal, que es de lo que habla la canción. Es sobre el proceso que sigue una persona cuando se obsesiona por alguien hasta el punto de perder quién es él mismo para actuar solo por instinto, como los perros de caza que rastrean su presa. Es dejar de pensar si algo te conviene, perder la parte racional”.

En esta misma entrevista, y también en otras, como la concedida a los compañeros de la web Alquimia Sonora, Travis Birds nos habla de cómo se eligió este tema para “El embarcadero”, y de lo importante que ha sido para su carrera profesional:

“El tema que eligieron, ‘Coyotes’, era una canción que había subido a Instagram sin ninguna pretensión, ¡ni siquiera estaba acabada! En el vídeo yo estaba desafinada y tocaba el piano, que no es mi instrumento. La gente de The Pool Notes se encargaba de la sincronización de la música de ‘El Embarcadero’ y la escucharon, les gustó mucho y se la presentaron a los directores de la serie. Y salió adelante. La verdad es que sufrí mucho pensando que estaban enseñando el vídeo a todo el mundo, yo soy muy crítica y decía, ¡ay, Dios mío, que no está lo suficientemente bien!  Cuando la escuché luego, en la serie, terminada, fue superemocionante”.

En estas entrevistas también nos enteramos de algunas cosas relacionadas con su vida, que no son mencionadas en su página oficial, en la cual ella apenas se describe como “una mezcla entre un niño, un señor muy serio, una tarada y un escarabajo común”. Esta madrileña de Leganés, cerca de la treintena, decidió cambiarse el nombre en el año 2010; hoy día la llaman así hasta sus padres, aunque no su familia de Granada ni la “gente del pasado”, quienes la siguen conociendo por el nombre que aparece en su DNI: “un buen escondite por si algún día lo necesito”, como ella misma reconoce. Su primer single fue “Coyotes”, publicado en 2019, después salió al mercado “Madre Conciencia”, su segundo sencillo; antes había lanzado su primer y único álbum (“Año X”), aunque imagino que, tan pronto como las circunstancias lo permitan, publicará un nuevo trabajo (“La Costa de los Mosquitos”). Travis Birds también es conocida por la versión del tema de Joaquín Sabina “19 días y 500 noches”, una atrevida reinterpretación de este clásico (otro día hablaremos de ello) que fue incluida en un reciente disco en homenaje al jienense (“Ni tan joven ni tan viejo”. Tributo a Sabina”, 2019). Os dejo con “Coyotes”: aquí tenéis la versión de estudio, con su videoclip oficial; sin embargo, he preferido encabezar la entrada con un directo grabado por la emisora Radio 4G, en el que podemos ver a Travis Birds cantar este tema, sola con su guitarra, una emocionante interpretación que no os deberíais perder.

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Amparanoia. “La Fiesta”

Amparo Sánchez, nacida en Alcalá la Real (Jaén) como Amparo Mercedes Sánchez Pérez, se inició en la música en Granada con su banda Corrrecaminos; en 1993 se trasladó a Madrid, allí grabó su primer disco (“Haces bien”), creó el grupo The Gang y, posteriormente, otro llamado Ampáranos del Blues, con el que abandonó su circuito habitual de bares y locales del barrio de Malasaña para actuar por toda España, a la vez que exploraba nuevas vivencias en territorios franceses (Marsella) y marroquíes (Essasouira). Durante su estancia en Madrid compaginó la actividad musical con trabajos de camarera, como el que tuvo en el bar “Tío Vinagre”, donde conoció a Manu Chao y a los miembros de Radio Bemba; según cuenta Tereixa Constenla en un artículo publicado en El País, el proyecto de Amparanoia -la banda que hizo popular a Amparo Sánchez-, surgió en 1996, cuando escribió en una servilleta de bar las siguientes palabras: “Amparo, Paranoia, Power Machín”. Precisamente, el primer disco de Amparanoia se tituló “El poder de Machín” (1997); éste álbum es la quintaesencia de la fusión, un trabajo esencialmente pop en el que también podemos encontrar ritmos procedentes de estilos tan diferentes como el rock, el blues, el bolero o la ranchera; muchos llamaron a Amparo la Manu Chao española. El estilo ecléctico e integrador de Amparanoia se fue afianzando con los siguientes álbumes (“Feria furiosa”, 1999; “Llámame mañana”, 2000; “Somos Viento”, 2002; “Enchilao”, 2003; y “La vida te da”, 2006), que fueron incorporando otros géneros -como la rumba, el reggae, las rancheras o los corridos- a este sabroso cóctel de culturas y sonidos.

Amparo Sánchez disolvió Amparanoia en 2008 para continuar su carrera en solitario. Durante estos años ha grabado varios álbumes, incluso ha escrito un libro (La niña y el lobo. Alicante: Lupercalia, 2015), una “historia de violencia machista y superación”, en el que Amparo nos habla de la que fue su vida entre los catorce y los veinticuatro años; se quedó embarazada a los quince, dos años después se casó con el padre de su hijo, y “los siete años siguientes fueron un carrusel de violencias, perdones y mentiras para disimular el origen de los moratones” (la cita es de Tereixa Constenla). La canción titulada “La Fiesta” (aquí tenéis una versión, de 2017, junto a Fito Cabrales) la escribió para el álbum “Somos Viento” (2002); en ella, Amparo nos recuerda, con toda la frescura y el optimismo que caracteriza su música, que “para las mujeres sensibles no hay misión imposible” y que la fiesta la puede llevar cada uno en su interior: “Seguiré esperando, aunque me duela amor. Algo que hacer, alguien a quien amar, con quien contar y algo de esperanza. Seguiré caminando, seguiré soñando, aunque me duela”.

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Tom Waits. “Martha”

Martha. Música para el recuerdo (Barcelona: 66 rpm, 2015) es una novela de ficción escrita por el periodista Fernando Navarro, que desde hace tiempo quiero leer por esa reivindicación que hace de la música como herramienta de evocación y nexo de unión con nuestro pasado; el protagonista llega a preguntarse “¿Para qué sirve el rock’n’roll que transformó su mundo” o si una simple canción puede llegar a cambiar su vida. Juan Carlos Gomi, en su reseña publicada en La Vanguardia, señala que

“el libro arranca con un accidente mortal de tráfico que recorre toda la historia y que se deja acompañar por canciones de Tom Waits -“Martha”, que da título a la novela-, Los Rodríguez, Van Morrison, Bruce Springsteen, Extremoduro e, incluso, el popular pasodoble “Paquito, el Chocolatero. Esta banda sonora sirve de fondo para una historia de amor, llena de ideales, malentendidos y capítulos sin cierre que vuelven, una y otra vez, sobre el protagonista, Javi, un joven incapaz de decir “te quiero” a la persona que realmente ama y que trata de cicatrizar esta herida con el poder sanador de la música”.

Israel Pastor, autor del blog Mis 31 canciones, ha confeccionado una lista de spotify (aquí la tenéis) con todas las canciones (cuarenta y una) que “suenan” en la novela de Fernando Navarro; además de los artistas anteriormente mencionados, también aparecen canciones de otros como Nacha Pop, Oasis, Gram Parsons, Bob Dylan, The Beach Boys, Barricada, Jeff Buckley, Radio Futura, Burning o El Último de la Fila, por mencionar sólo algunos. Por supuesto, la lista está encabezada por “Martha”, uno de los primeros temas grabados por Tom Waits, ya aludido en junio de 2016, en una entrada que dedicamos a la canción “Ol’ 55”; ambas canciones forman parte del mismo álbum, el titulado “Closing Time” (1973), el primer Lp que grabó Tom Waits. Este álbum es una verdadera delicia; tiene doce canciones, entre el folk, el jazz y el rock, que cuentan historias de amor, desamor o libertad, con un exquisito soporte musical construido con instrumentos como el piano, la guitarra, la trompeta, el cello y, por supuesto, con la voz inconfundible de Tom Waits, cuando aún no era ese rugido cavernario que acabó adquiriendo con el paso de los años. Ya lo pudimos comprobar con “Ol’ 55”, han sido muchos los artistas que han versionado canciones de este álbum: Eagles, The Beat Farmers, Screamin’ Jay Hawkins, Bat For Lashes o Bon Jovi; en el caso concreto de “Martha”, el tema ha sido interpretado por músicos como Meat Loaf, Bette Midler o Tim Buckley, tal vez la versión más famosa de todas. Esta bella balada (aquí podéis ver la letra en inglés y español) nos presenta a dos protagonistas: Martha y Tom Frost; éste último, después de cuarenta años sin saber nada de su viejo amor, descuelga el teléfono y hace una llamada para hablar con ella de los viejos tiempos, de sus vidas actuales y para decirle que aún continúa enamorado de ella. Hay quien dice que esta fórmula de la conversación telefónica fue la misma que empleó Adele, incluso con algunas frases similares, para su tema “Hello”; al parecer, algunos la acusaron de plagio, aunque la verdad es que no veo ningún parecido entre ambos temas, al menos desde el punto de vista musical.

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Manu Chao / Playing for Change / Lila Downs. “Clandestino”

“La inmigración es como un río que fluye, pero si el río deja de fluir, el agua se estanca, y el agua estancada se ensucia” (Manu Chao, consultado en Wikipedia)

El pasado 2 de julio tuve el privilegio de ver en directo a Lila Downs en el Teatro Rialto de Madrid, una artista de la que ya os hablé en una entrada anterior. Aquel día interpretó, entre otras canciones de su repertorio, una versión del conocido tema de Manu Chao “Clandestino”; lo podéis ver y escuchar en el tercer vídeo destacado de hoy, y también os percataréis de algunos cambios en la letra, probablemente con el fin de ajustar más la canción al ámbito geográfico habitual de Lila Downs. Esta versión ha sido incluida en su último disco de estudio (“Al Chile”, 2019), en el que también ha colaborado Norah Jones. Nuestra canción de hoy, y el disco homónimo en el que está contenida, ha sido noticia recientemente con motivo del relanzamiento de este álbum, inicialmente publicado en 1998; entre otras novedades, se han añadido algunas canciones nuevas y se han revisado algunos temas como “Clandestino”, en el que concretamente se ha contado con la veteranísima compositora de Trinidad y Tobago Calypso Rose (aquí podéis escuchar esta nueva grabación de “Clandestino”).

Manu Chao nació en París, lugar en el que se refugiaron sus padres (Felisa Ortega, natural de Bilbao, y Ramón Chao, de Villalba -Lugo-) para huir del régimen franquista. Rodeado de intelectuales y artistas, a los catorce años ya formó su primer grupo (Join de Culasse), junto a su hermano Antoine; años más tarde formó parte del grupo de rockabillly Hot Pants, y aún se involucraría en algún proyecto musical más antes de crear, también con su hermano Antoine y su primo Santiago, el grupo Mano Negra, que inició su andadura en el Metro de París durante el año 1987, con un estilo de lo más ecléctico: rap, punk, rumba, rock, etc., y cantando en diferentes idiomas. La banda se disolvió en 1995. Tal y como nos cuenta el compañero elchayi (RockSesión), “después de que Mano Negra cerrara su camino (…), Manu Chao decide coger la mochila (como Labordeta) y se lanza a una extensa expedición por Latinoamérica con su hermano y algunos amigos muy cercanos. En su equipaje, una grabadora portátil de ocho pistas y su guitarra. Y ganas de aprender y empaparse de todo cuanto ve y escucha”. Todos estos materiales fueron recogidos en lo que sería el primer álbum en solitario del hispano-francés, titulado “Clandestino”:

“(…) un crisol de sonido que va desde la cumbia colombiana, al son brasileño, la guitarra peruana, el influjo mejicano y zapatista, lleno de cortes y samplers de grabaciones de la radio de guerrillas, de discursos del subcomandante Marcos, de gente de la calle o pasajes de televisión que van de la telenovela al fútbol, pasando por noticias del protocolo de Kioto. Influencias que incorpora a las ya trabajadas con Mano Negra, véase boogies o percusión africana, hedonismo electrónico o la canción francesa (que después explotará en ‘Siberee M’Etait Contée’, otro álbum imprescindible). Todo cantado en gran parte en castellano, pero también en francés, inglés, portugués o árabe” (RockSesion).

Canciones sencillas, breves, sin apenas pausas entre ellas, envueltas en aromas de world music y portadoras de unas reivindicativas letras que acabarían encontrando acomodo entre la sociedad; el disco llegó a vender más de un millón de copias en España, y tuvo un éxito similar en muchos países europeos y americanos. No han sido pocos los artistas de todo el Mundo que han versionado esta canción sobre la vida de los “inmigrantes ilegales” o “clandestinos”, generalmente en español aunque pertenezcan a otros idiomas y otras culturas; es el caso del español José Mercé, de la brasileña Adriana Calcanhotto, el argentino Pil Trafa, del estadounidense Eddie Berman, del francés Florent Pagny, de la italiana Fiorella Mannoia, de los también italianos Los Fastidios o del coro belga de niñas Scala & Kolacny (una versión que considero especialmente interesante). Dado el espíritu callejero que tiene la música de Manu Chao, me ha parecido obligado incluir la del colectivo Playing for Change entre las tres versiones destacadas; en este vídeo podemos ver a Manu Chao como uno más de los músicos que aparecen en esta grabación que, en mi opinión, no os deberíais perder.

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Ben & Ellen Harper. “City of Dreams”

El Folk Music Center de Claremont (California -EE.UU.-) es un lugar de encuentro para todos los amantes de la tradición musical norteamericana; es más que una tienda-museo, cuenta con una colección única de instrumentos musicales antiguos de todo el mundo, algunos bastante singulares, también ofrece clases y talleres para músicos en formación y actuaciones musicales de artistas del ámbito del folk, tanto locales como de otras zonas del país, incluso de fuera de los Estados Unidos. Fue fundado por Charles y Dorothy Chase (aquí podéis leer la historia de este establecimiento), los abuelos del cantautor y multi-instrumentista estadounidense Ben Harper, un músico con una larga carrera a sus espaldas cuya obra conocí hace poco cuando, de manera casual, me encontré con su duodécimo álbum de estudio, el titulado “Childhood Home” (2014), un trabajo realizado conjuntamente con su madre, Ellen Harper, de algún modo heredera de la tradición musical de sus padres, Charles y Dorothy Chase. He de deciros que me ha encantado este disco, humilde y sencillo en su planteamiento pero lleno de sensibilidad, probablemente muy cerca de lo que tuvieron que ser las raíces de la familia Chase en la zona conocida como Inland Empire (California). Allí creció Ben, escuchando a los grandes del folk, del soul, del country, del reggae, del jazz o del rock, y tocando la guitarra siendo apenas un niño en la tienda de sus abuelos maternos; a los doce años dio su primer concierto y a comienzos de los noventa inició su carrera discográfica con el álbum “Pleasure and Pain” (1992), realizado conjuntamente con el músico folk Tom Freund. Como os venía diciendo, “Childhood Home” (2014) es un disco bellísimo, un homenaje al folk de la costa oeste, totalmente acústico, que a mí me ha parecido emocionante, sobre todo al escuchar canciones como la propuesta para hoy, la nostálgica “City of Dreams” (aquí podéis ver a ambos interpretándola en directo), compuesta por Ellen Harper al igual que otras de este disco, como “Farmer’s Daughter”, “Altar of Love” o “Break Your Heart”; el resto son obra de su hijo Ben. Dicen de Ben Harper que “sus letras abordan temas como la paz, Dios y la religión, el medio ambiente o la política”; espero descubrirlo por mí mismo, y una ayudita no me vendría mal, tal vez alguno de vosotros que conozca mejor su obra me podríais indicar por dónde continuar.