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Bob Dylan. “Blowin’ in the Wind”

Ya lo he comentado en más de una ocasión, prefiero las versiones realizadas sobre canciones de Bob Dylan que los respectivos originales interpretados por su autor, excepto “Blowin’ in the Wind”, uno de sus temas más conocidos y versionados (habrá trescientas o cuatrocientas interpretaciones en estilos diversos), que siempre he preferido escucharlo por el propio Dylan cuando tenía veintiuno o veintidós años. Dicen que la compuso en diez minutos en un bar de Nueva York, fue en abril de 1962 y utilizó, como material de partida para inspirarse, el libro Bound for Glory, de Woody Guthrie, y una vieja canción de esclavos titulada “No More Auction Block”, algo que siempre ha reconocido Dylan, y que se hace evidente cuando comparamos ambas melodías. Fue publicada en 1963, dentro de su segundo álbum de estudio (“The Freewheelin’ Bob Dylan”), pero antes permitió que, tanto la letra como la música, fueran editadas en un par de revistas especializadas en folk: Sing Out! y “Broadside”; alguna de ellas debió caer en las manos de Lorre Wyatt, un estudiante de instituto de Nueva Jersey que, meses antes de publicarse el tema, ya lo cantaba con su grupo The Millburnaires. La revista Newsweek publicó un artículo en el que acusaba a Bob Dylan de plagio por adueñarse de una canción escrita por un estudiante; Wyatt llegó a decir que ya no podía interpretar “Blowin’ in the Wind” porque la había vendido por mil dólares, cantidad que había donado a una organización benéfica. Años más tarde, Wyatt reconoció que la historia era falsa y que, por supuesto, el autor de “Blowin’ in the Wind” era Bob Dylan (aquí podéis leer la historia con más detalle). Durante los años sesenta se convirtió en un himno del movimiento por los derechos civiles, una canción protesta que, como suele ser habitual en la obra de Dylan, no se caracteriza precisamente por su explícito mensaje; está construida en forma de preguntas retóricas en torno a asuntos como la guerra, la libertad o la paz. Esto fue lo que contó Dylan sobre “Blowin’ in the Wind” cuando dio noticia de ella en la revista Sing Out!, antes de grabarla:

“No hay mucho que decir sobre esta canción, excepto que la respuesta está soplando en el viento. No está en ningún libro o en una película o en un programa de televisión o en un grupo de discusión. Está en el viento, y está soplando en él. Muchas de estas personas me dicen dónde está la respuesta pero no voy a creerme eso. Sigo diciendo que está en el viento y al igual que un trozo inquieto de papel tiene que bajar un poco… Pero el único problema es que nadie recoge la respuesta cuando baja, por lo que no mucha gente llega a ver y saber… y luego se va volando. Sigo diciendo que algunos de los más grandes criminales son los que giran la cabeza cuando ven algo malo y saben que es malo. Solo tengo 21 años y sé que ha habido demasiados… Vosotros, gente mayor de 21, sois mayores e inteligentes”.

Ahora sí que está todo más claro, ¿verdad?

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Como os decía al comienzo de esta entrada, me encanta esta canción en la voz de un Dylan veinteañero, aunque mi opinión es bien diferente cuando uno escucha algunas interpretaciones suyas relativamente recientes que no sabría cómo calificar: con otra melodía, llenas de violines y haciendo como que canta; fijaos en éste o en éste otro vídeo ¿Sigue siendo “Blowin’ in the Wind”? ¡Ah, se me olvidaba! ¿y qué me decís de esta conocida canción de misa?

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Jolie Holland. “Old Fashioned Morphine”

Algo tendrá Jolie Holland para que músicos como Tom Waits o el rapero Sage Francis hayan manifestado, sin tapujos, su entusiasmo hacia esta artista norteamericana. En su página web la presentan como alguien que ha sido capaz de recoger un siglo de música estadounidense (jazz, blues, soul y rock) en una propuesta ecléctica, difícil de etiquetar, en la que se recogen influencias diversas, desde Al Green a Tom Waits, pasando por Mavis Staples, Skip james, Neil Young o la Velvet Underground. El fondo de Jolie Holland es clásico, pero la manera de expresarse es actual; yo diría que, al menos en las formas, podría tener cabida dentro del movimiento indie, con el jazz, el folk y el estilo americana como herramientas fundamentales de su idiosincrasia estilística. Tiene publicados ocho discos, uno de ellos junto a Samantha Parton, y ha colaborado con músicos como Booker T. Jones, Be Good Tanyas’, David Dondero, Joel Hamilton, Guy Garvey (de la banda Elbow), Sean Hayes, David Gray, Gregg Graffin (de Bad Religion) o Chuck Ragan. El primer álbum (“Catalpa”) salió al mercado en 2003 y el segundo (“Escondida”) al año siguiente, un trabajo muy interesante, con canciones de la propia Jolie Holland y un apoyo instrumental muy atractivo: batería y marimba (Dave Mihaly); guitarra eléctrica y acústica (Brian Miller); bajo, mandolina y banjo (Keith Cary); trompeta (Ara Anderson); sierra musical (Enzo García); saxo soprano (Paul Scriver); y, por supuesto, la aportación de Jolie Holland: voz, guitarra, ukelele y piano. El tema que he elegido es el corte número tres, “Old Fashioned Morphine”, una canción sobre el consumo de morfina que hoy en día podríamos catalogar como políticamente incorrecta, en la que aparecen mencionados el abuelo de Jolie, la exploradora y escritora suiza Isabelle Eberhardt y el novelista y ensayista estadounidense William Burroughs:

Gimme that old fashion morphine
Gimme that old fashion morphine
Gimme that old fashion morphine
It’s good enough for me

What was good enough for my grandpa
It was good enough for my grandpa
It was good enough for my grandpa
It’s good enough for me

Sister don’t get worried
Sister don’t get worried
Sister don’t get worried
Because the world is almost done

Gimme that old fashion morphine
Gimme that old fashion morphine
Gimme that old fashion morphine
It’s good enough for me

It was good enough for Billy Burroughs
It was good enough for Billy Burroughs
It was good enough for Billy Burroughs
It’s good enough for me

Sister don’t get worried
Sister don’t get worried
Sister don’t get worried
Because the world is almost done

Gimme that old fashion morphine
Gimme that old fashion morphine
Gimme that old fashion morphine
It’s good enough for me

It was good enough for Isabelle Eberhardt
It was good enough for Isabelle Eberhardt
It was good enough for Isabelle Eberhardt
It’s good enough for me

Sister don’t get worried
Sister don’t get worried
Sister don’t get worried
Because the world is almost done

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Tom Waits / Rod Stewart. “Tom Traubert’s Blues (Waltzing Matilda)”

Advance Australia Fair” es el himno nacional de Australia, aunque los nacidos allí prefieren la canción “Waltzing Matilda”, que ha llegado a ser propuesta como himno oficial de este país por lo que representa de desafío de la gente humilde ante el poder establecido, incluso tiene un museo monográfico dedicado a ella en Winton (Queeensland). Fue compuesta por el poeta Andrew Barton Paterson en 1895, utilizando un inglés coloquial plagado de juegos de palabras y giros idiomáticos de carácter local; aquí tenéis una posible traducción de esta canción y aquí una explicación de lo que podría significar el título, algo así como vagabundear paseando el saco: “Matilda” es el nombre que se daba a la bolsa donde los vagabundos llevaban sus escasas pertenencias y “Waltz” es la palabra que se empleaba en la Edad Media para designar el viaje iniciático que tenían que emprender los aprendices de algún oficio, ganándose la vida con su trabajo para poder subsistir, antes de ser aceptados por el gremio. “Waltzing Matilda” cuenta la historia de un vagabundo que roba una oveja a un terrateniente para alimentarse mientras se toma un té a orillas de una laguna; el dueño del animal llama a la policía para que lo arresten, sin embargo nuestro protagonista prefiere saltar al agua y morir ahogado; mientras, su fantasma invita a todos a bailar con él y a salir a vagabundear. Es un tema amado, casi venerado, por los australianos que, como os podéis imaginar, ha tenido muchas versiones: en ésta de John Collinson podemos apreciar su esencia folk, al igual que en las interpretadas por Rolf Harris o The Irish Rovers, por poner algún ejemplo; los soldados australianos la cantaban durante la II Guerra Mundial y la Royal Australian Navy Band la toca como si fuera un himno, hasta Chubby Checker le dio un aire twist. Sin embargo, permitidme que hoy recuerde una adaptación maravillosa y una bellísima versión de ésta. A partir de la melodía tradicional, Tom Waits compuso “Tom Traubert’s Blues”, tema que incluyó en su álbum “Small Change” (1976), con una poderosa letra (aquí la podéis ver) inspirada en sus propias experiencias de abuso con el alcohol cuando vagabundeaba por Los Ángeles y Copenhague. Rod Stewart publicó una versión del tema de Tom Waits en 1992, inicialmente como single y, poco después, la incluyó en el recopilatorio “Lead Vocalist” (1993) y en el álbum en directo titulado “Unppluged … and Seated” (1993), ésta última es precisamente la versión que recogemos en el segundo vídeo destacado de hoy.

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Cat Stevens. “Lady D’Arbanville”

Patty D’Arbanville es una actriz y modelo neoyorquina, nacida en 1951 que, con apenas ocho años, había actuado en una película realizada por aficionados; con trece, fue descubierta por Andy Warhol e incluida como actriz en su película “Flesh” (1968); y antes de los dieciséis ya recorría el mundo como groupie. En una de las habituales fiestas que se celebraban en Londres, con músicos como Steve Winwood, Ginger Baker, Eric Clapton o Jimmy Page, conoció a Cat Stevens, que finalizaba su período de convalecencia tras una tuberculosis que contrajo en 1968. Cat y Patty comenzaron a salir, incluso ella lo acompañó a sus giras durante un tiempo pero, cuando él quiso formalizar la relación, Patty le rechazó y regresó a Nueva York; allí, al cabo de unos meses, escuchó atónita una canción titulada “Lady D’Arbanville, que hablaba de su propia muerte. Esta melodía fue escrita por Cat Stevens como respuesta a aquel desengaño amoroso, en ella nos habla de la fuerza del amor, incluso tras la muerte de la persona amada, probablemente como metáfora de un amor imposible o llegado a su fin. Con anterioridad a estos acontecimientos, Steven Demetre Georgiou, este londinense hijo de madre sueca y padre greco-chipriota, conocido con el nombre artístico de Cat Stevens, ya había grabado dos álbumes (“Matthew and Son”, 1967 y “New Masters”, 1967) en plena efervescencia de la British Invasion, sin embargo no se sentía del todo a gusto con la imagen pop que transmitía, ni con la música que hacía. De modo que trató de dar un giro a su carrera con algunos cambios en su estilo; en un tono más acústico, más folk-rock, grabó “Mona Bone Jakon“, disco publicado en 1970, en el que intervinieron músicos como Alun Davies, John Ryan o Peter Gabriel, que contribuyó con la flauta en la canción que lleva por título “Katmandu“. Este álbum comenzaba con “Lady D’Arbanville”, tema que fue lanzado primero como single y que, de algún modo, fue el inicio del éxito de Cat Stevens, consolidado con trabajos que vendrían después como “Tea for the Tillerman” (1970), “Teaser and the Firecat” (1971), “Catch Bull at Four” (1972) y alguno más. En 1978 se convirtió al Islam, dejando de ser Cat Stevens para tomar el nombre de Yusuf Islam.

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Damien Rice. “Back to her Man”

 

Me imagino que ayer, en el Centre Bell de Montreal, se debió celebrar el concierto homenaje a Leonard Cohen, organizado con motivo del primer aniversario de su muerte, hoy hace justo un año. Según el cartel, habrían participado, entre otros, artistas como Elvis Costello, Lana del Rey, Philip Glass, Sting o Damien Rice, el protagonista de esta entrada. A este cantautor irlandés lo conocí gracias a Julia y a su blog Tarareando, y precisamente con esta misma melodía, “Back to her Man”, una de las canciones más emocionantes que he escuchado últimamente. Damien Rice, nacido en 1973, fue el cantante del grupo de rock Juniper, banda que, al parecer, abandonó cuando iban a grabar su primer disco, en 1999, debido a la presión de la discográfica y a la orientación comercial que comenzaba a tomar esta formación. Decidió refugiarse en la Italia rural para escribir sus canciones y luego comenzó a recorrer Europa cantando en diferentes lugares; gracias a un primo segundo pudo grabar su primer álbum, “0” (2002), un trabajo excelente que tuvo bastante éxito y recibió algunos premios, de hecho varias de sus canciones han sido utilizadas en películas como “Closer”, “Querido Frankie” o “Pequeñas mentiras sin importancia”, y en series de televisión como “Urgencias”, “Perdidos”, House”, Misfits” o “The O.C.” Tiene dos álbumes más (“9”, 2006; y “My Favourite Faded Fantasy”, 2014), dos Eps y varios sencillos. Sólo he escuchado el primer disco y os puedo asegurar que es una verdadera maravilla, un trabajo delicado, sensible, con buenos músicos acompañándole y una cautivadora manera de interpretar. Es de esperar que Damien cantara ayer “Back to her Man”, una canción que, salvo que me haya equivocado, no está incluida en ninguno de sus trabajos anteriores; este tema lo escribió tomando como inspiración una carta/homenaje dirigida a Leonard Cohen, publicada en las redes sociales, en la que Damien explica lo importante que fue para él actuar de telonero del canadiense en Irlanda y de la huella que dejó en las mujeres de su vida, locas de amor por Leonard. En este otro vídeo tenéis una versión más sencilla desde el punto de vista instrumental, pero igual de emotiva, donde incluso se puede escuchar al público cantando y haciéndole los coros. Una canción preciosa, muy del estilo de Cohen, que en algunos momentos me recuerda a “Take This Waltz“. Gracias, Julia, por mostrármela.