The Dubliners / Thin Lizzy / Metallica. “Whiskey in the Jar”

El tema “Whiskey in the Jar” es bien conocido en el ámbito del hard rock y el heavy metal, sobre todo desde que la banda Thin Lizzy decidiera grabar una versión –nuestro segundo vídeo destacado-, que acabaría siendo publicada como single a finales de 1972.  Según nos cuentan los amigos de Rockología, la versión de Thin Lizzy surgió de casualidad:

“En una fiesta Phil Lynnot comenzó a tocar canciones irlandesas para pasar el rato con una Telecaster y llegó a Whiskey in the jar. Eric Bell se lio a acompañarle con su guitarra. Brian Downey, un poco borracho, empezó a tocar la batería. Fue divertido pero ahí quedó, sin más. Cuando semanas después entraron a grabar un nuevo single (Black boys on the corner) no había nada para la cara B, por lo que tomaron el tema como alternativa. Lynott cambió la letra, la melodía y el tempo, sobre todo en el estribillo, y Bell añadió la introducción y el riff principal. Decidieron grabarlo con batería y dos guitarras acústicas, sin guitarras eléctricas ni bajo. Y a otra cosa” (Rockología).

Desde entonces, otros rockeros también se han animado con esta canción, es el caso de Gary MooreSmokie, U2, Simple Minds o Metallica, los protagonistas de nuestra tercera opción de hoy -formó parte de “Garage Inc.” (1998), un álbum de versiones-. Sin embargo, el origen de esta melodía tradicional irlandesa está bien alejado del rock; probablemente se remonte al siglo XVII, desde entonces se ha ido transmitiendo, de manera oral, hasta que fue recuperada por los coleccionistas de canciones y tradiciones populares durante el primer tercio del siglo XX. Las primeras grabaciones datan de los años cincuenta (Seamus Ennis, Burl Ives) y sesenta (The Highwaymen, The Seekers, Peter Paul & Mary, The Brothers Four, etc.), a menudo bajo otros títulos diferentes a “Whiskey in the Jar”; incluso es posible que exista una grabación más antigua, de 1941, a cargo de Lena Bourne Fish. La canción se hizo definitivamente conocida a partir de la versión del grupo folk irlandés The Dubliners, fue incluida en su álbum “More of the Hard Stuff” (1967). La letra de la canción tiene muchas variantes, en función de la versión o adaptación que escuchemos pero, en síntesis, nos cuenta la historia de una traición: un bandolero roba a un oficial, con el botín acude a su amada y ésta le jura fidelidad, sin embargo el oficial estaba escondido en la habitación de la chica, tal y como ella le había indicado; el bandolero, sorprendido y alarmado, saca su pistola y mata al oficial. Si aún os apetece seguir escuchando otras versiones de esta melodía tradicional, podéis probar con las de The Pogues & The Dubliners, The Grateful DeadChristy Moore, Roger McGuinn & Tommy Makem, Johnny Logan, The Irish Rovers, Poxy Boogards, Celtic Thunder o Jerry García & David Grisman.

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Woody Guthrie / Almanac Singers / Johnny and the Hurricanes. “Red River Valley”

El Batallón Abraham Lincoln, formado por voluntarios estadounidenses de ideología socialista y comunista, fue una de las unidades integrantes de las Brigadas Internacionales, que participaron en la Guerra Civil española en apoyo de la Segunda República. Una de las compañías integrantes de este batallón, la conocida como “Columna Connolly”, estaba formada íntegramente por soldados irlandeses, que prefirieron luchar junto a los norteamericanos antes que con los ingleses. El Batallón Lincoln combatió en la Batalla del Jarama, una de las más cruentas de nuestra Guerra Civil, en la que murieron varios miles de soldados de ambos bandos, entre ellos un buen número (entre ciento veinte y quinientos) brigadistas de este batallón. Meses después de esta contienda, el irlandés Alex Mac Dade, miembro de la “Columna Connolly”, decidió escribir una canción en homenaje a los miembros de su batallón que dejaron la vida en el Jarama; este cántico acabaría convirtiéndose en un himno para toda la brigada, de la que formaban parte no sólo estadounidenses, también soldados de otras nacionalidades. Alex Mac Dade utilizó la melodía de una vieja canción country de origen popular, probablemente compuesta durante el último tercio del siglo XIX en Canadá, de la que se conocen las primeras grabaciones en la década de 1920: el texano Carl T. Sprague, Kelly Harrell o Hug Cross and Riley Puckett; en 1937 fue grabada por The Beverly Hill Billies, en 1941 por “Texas” Jim Robertson y, en 1944, por Woody Guthrie, precisamente el primer vídeo que hemos querido destacar en esta entrada. Hay muchísimas versiones de “Red River Valley”, tal vez el nombre más popular con el que se conoció a esta canción: Jo Stafford, Lynn Anderson, Pete Seeger, Arlo Guthrie, Marty Robbins, Jimmie Rodgers, Roy Acuff, George Strait, Roger Whittaker, Suzy Bogguss, The Andrew Sisters, Connie Francis, The Ventures, Hurriganes, Cassandra Wilson, John Scofield, Mocedades, etc. Como se puede comprobar, predominan las versiones country y folk, aunque no son las únicas.

Volviendo a la adaptación brigadista de esta canción, conocida como “Jarama Valley”, su letra sufrió cambios a lo largo de la Guerra Civil, en función de las circunstancias que iban viviendo los combatientes; uno de los cambios más importantes se produjo cuando los brigadistas repatriados volvieron a Londres, entonces se escribió una nueva letra que, tal y como señala Clemente de Pablos Miguel, tenía “un toque menos festivo y de exaltación de la vivencia personal de los brigadistas, para tener un tono patriótico y antifascista mucho más claro”. La otra modificación importante de este tema, una versión más corta en tres estrofas, fue la que se realizó para homenajear a la Brigada Lincoln; ésta es la que podéis escuchar en el segundo vídeo destacado, interpretada por Almanac Singers, un grupo folk del que formaron parte músicos como Pete Seeger o Woody Guthrie. Los integrantes del Batallón Abraham Lincoln, a su regreso a los Estados Unidos, fueron acusados de simpatizar con la Unión Soviética y, durante la “Caza de Brujas“, se les consideró como un peligro para la seguridad nacional. La tercera versión destacada de hoy no tiene nada que ver con todo lo comentado hasta ahora, se trata de la adaptación que, en 1959, realizó el grupo de rock instrumental Johnny & The Hurricanes, bajo el título de “Red River Rock”.

Lincoln_BattalionIntegrantes del Batallón Abraham Lincoln

Loreena McKennitt. “Tango to Evora”

 

Las Noches del Botánico”, evento musical que está convirtiéndose en imprescindible para quienes buscamos el frescor de la música en las calurosas noches del verano madrileño, acaba de publicar su programa de actuaciones; desde hoy sabemos que dos días estarán dedicados a Loreena McKennitt. Esta canadiense de ascendencia escocesa e irlandesa es una de las figuras más destacadas de la música celta y la “world music“. Tal y como ella misma señala en su web oficial, nació en una zona rural de Manitoba (Canadá), hija de una enfermera y de un comerciante de ganado; decidida a cursar los estudios de Veterinaria, abandonó la idea cuando conoció la música celta en la década de los setenta, viajó a Irlanda para conocerla mejor y aprendió a tocar el arpa céltica, sin duda influenciada por el gran maestro, el bretón Alan Stivell, al que ya tuvimos aquí en una vieja entrada publicada en 2014. Regresó a Canadá y comenzó a tocar en las calles hasta que consiguió financiación para grabar su primer álbum (“Elemental”, 1985). Desde entonces ha publicado una decena de discos de estudio, tal vez no demasiados para una carrera tan larga como la suya; esto puede deberse, en primer lugar, al complejo proceso creativo que envuelve a cada uno de sus trabajos, en los que se documenta e investiga a fin de conseguir los sonidos y el alma de aquellas comunidades a las que homenajea con su elegante y delicada instrumentación, y con esa inconfundible voz que parece acariciar los sentimientos; y, en segundo lugar, porque Loreena es también una mujer de negocios que tiene su propia discográfica, y a quien también le interesan asuntos como la musicoterapia, las relaciones entre fisiología, espiritualidad y música, y las iniciativas cívicas, caritativas y filantrópicas. En 1991 publicó su cuarto disco de estudio: “The Visit”; según ha comentado, porque

“Desde hace mucho tiempo considero a los impulsos creativos como una visita, una especie de bendición, quizá no tan impuesta o poseída, como esperada, para la que me preparo. Una especie, también, de misterio. Este disco se esfuerza por explorar algo de ese misterio”.

Concibió este disco tras visitar la exposición “Los Celtas. La primera Europa” (Palazzo Grassi -Venecia-), donde había piezas de arte celta procedentes de territorios como Hungría, España, Ucrania, incluso países de Asia Menor; para Loreena fue como una revelación:

“Hasta que fui a esa exposición, yo creía que los celtas provenían sólo de Irlanda, Escocia, Gales y Bretaña. Era como haber pensado siempre que en tu familia sólo existen tus padres y hermanos, para de pronto darte cuenta de que hay toda una parte de historia que es una extensión de lo que eres tú. Me sentí entusiasmada y quise saber más, por eso emprendí viaje a aquellos territorios. Esa exposición de Venecia fue para mí como una puerta que, al abrirla, me conduciría al pasado”.

El disco es una verdadera delicia, con temas tan interesantes como “Bonny Portmore”, “Greensleeves” (la leyenda dice que fue escrito por Enrique VIII), “The Lady of Shalott”, “Between the Shadows” o esa maravilla titulada “Tango to Evora”, un instrumental tarareado por Loreena que ya emociona desde que escuchamos los primeros acordes. Esta canción (aquí tenéis una versión en directo) fue compuesta por ella inicialmente como música de cabecera y cierre para el documental canadiense “The Burning Times” (1990), en el que se relatan los juicios sobre brujería en la Europa Moderna (aquí lo podéis ver).

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Bob Dylan. “Blowin’ in the Wind”

Ya lo he comentado en más de una ocasión, prefiero las versiones realizadas sobre canciones de Bob Dylan que los respectivos originales interpretados por su autor, excepto “Blowin’ in the Wind”, uno de sus temas más conocidos y versionados (habrá trescientas o cuatrocientas interpretaciones en estilos diversos), que siempre he preferido escucharlo por el propio Dylan cuando tenía veintiuno o veintidós años. Dicen que la compuso en diez minutos en un bar de Nueva York, fue en abril de 1962 y utilizó, como material de partida para inspirarse, el libro Bound for Glory, de Woody Guthrie, y una vieja canción de esclavos titulada “No More Auction Block”, algo que siempre ha reconocido Dylan, y que se hace evidente cuando comparamos ambas melodías. Fue publicada en 1963, dentro de su segundo álbum de estudio (“The Freewheelin’ Bob Dylan”), pero antes permitió que, tanto la letra como la música, fueran editadas en un par de revistas especializadas en folk: Sing Out! y “Broadside”; alguna de ellas debió caer en las manos de Lorre Wyatt, un estudiante de instituto de Nueva Jersey que, meses antes de publicarse el tema, ya lo cantaba con su grupo The Millburnaires. La revista Newsweek publicó un artículo en el que acusaba a Bob Dylan de plagio por adueñarse de una canción escrita por un estudiante; Wyatt llegó a decir que ya no podía interpretar “Blowin’ in the Wind” porque la había vendido por mil dólares, cantidad que había donado a una organización benéfica. Años más tarde, Wyatt reconoció que la historia era falsa y que, por supuesto, el autor de “Blowin’ in the Wind” era Bob Dylan (aquí podéis leer la historia con más detalle). Durante los años sesenta se convirtió en un himno del movimiento por los derechos civiles, una canción protesta que, como suele ser habitual en la obra de Dylan, no se caracteriza precisamente por su explícito mensaje; está construida en forma de preguntas retóricas en torno a asuntos como la guerra, la libertad o la paz. Esto fue lo que contó Dylan sobre “Blowin’ in the Wind” cuando dio noticia de ella en la revista Sing Out!, antes de grabarla:

“No hay mucho que decir sobre esta canción, excepto que la respuesta está soplando en el viento. No está en ningún libro o en una película o en un programa de televisión o en un grupo de discusión. Está en el viento, y está soplando en él. Muchas de estas personas me dicen dónde está la respuesta pero no voy a creerme eso. Sigo diciendo que está en el viento y al igual que un trozo inquieto de papel tiene que bajar un poco… Pero el único problema es que nadie recoge la respuesta cuando baja, por lo que no mucha gente llega a ver y saber… y luego se va volando. Sigo diciendo que algunos de los más grandes criminales son los que giran la cabeza cuando ven algo malo y saben que es malo. Solo tengo 21 años y sé que ha habido demasiados… Vosotros, gente mayor de 21, sois mayores e inteligentes”.

Ahora sí que está todo más claro, ¿verdad?

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Como os decía al comienzo de esta entrada, me encanta esta canción en la voz de un Dylan veinteañero, aunque mi opinión es bien diferente cuando uno escucha algunas interpretaciones suyas relativamente recientes que no sabría cómo calificar: con otra melodía, llenas de violines y haciendo como que canta; fijaos en éste o en éste otro vídeo ¿Sigue siendo “Blowin’ in the Wind”? ¡Ah, se me olvidaba! ¿y qué me decís de esta conocida canción de misa?

Jolie Holland. “Old Fashioned Morphine”

Algo tendrá Jolie Holland para que músicos como Tom Waits o el rapero Sage Francis hayan manifestado, sin tapujos, su entusiasmo hacia esta artista norteamericana. En su página web la presentan como alguien que ha sido capaz de recoger un siglo de música estadounidense (jazz, blues, soul y rock) en una propuesta ecléctica, difícil de etiquetar, en la que se recogen influencias diversas, desde Al Green a Tom Waits, pasando por Mavis Staples, Skip james, Neil Young o la Velvet Underground. El fondo de Jolie Holland es clásico, pero la manera de expresarse es actual; yo diría que, al menos en las formas, podría tener cabida dentro del movimiento indie, con el jazz, el folk y el estilo americana como herramientas fundamentales de su idiosincrasia estilística. Tiene publicados ocho discos, uno de ellos junto a Samantha Parton, y ha colaborado con músicos como Booker T. Jones, Be Good Tanyas’, David Dondero, Joel Hamilton, Guy Garvey (de la banda Elbow), Sean Hayes, David Gray, Gregg Graffin (de Bad Religion) o Chuck Ragan. El primer álbum (“Catalpa”) salió al mercado en 2003 y el segundo (“Escondida”) al año siguiente, un trabajo muy interesante, con canciones de la propia Jolie Holland y un apoyo instrumental muy atractivo: batería y marimba (Dave Mihaly); guitarra eléctrica y acústica (Brian Miller); bajo, mandolina y banjo (Keith Cary); trompeta (Ara Anderson); sierra musical (Enzo García); saxo soprano (Paul Scriver); y, por supuesto, la aportación de Jolie Holland: voz, guitarra, ukelele y piano. El tema que he elegido es el corte número tres, “Old Fashioned Morphine”, una canción sobre el consumo de morfina que hoy en día podríamos catalogar como políticamente incorrecta, en la que aparecen mencionados el abuelo de Jolie, la exploradora y escritora suiza Isabelle Eberhardt y el novelista y ensayista estadounidense William Burroughs:

Gimme that old fashion morphine
Gimme that old fashion morphine
Gimme that old fashion morphine
It’s good enough for me

What was good enough for my grandpa
It was good enough for my grandpa
It was good enough for my grandpa
It’s good enough for me

Sister don’t get worried
Sister don’t get worried
Sister don’t get worried
Because the world is almost done

Gimme that old fashion morphine
Gimme that old fashion morphine
Gimme that old fashion morphine
It’s good enough for me

It was good enough for Billy Burroughs
It was good enough for Billy Burroughs
It was good enough for Billy Burroughs
It’s good enough for me

Sister don’t get worried
Sister don’t get worried
Sister don’t get worried
Because the world is almost done

Gimme that old fashion morphine
Gimme that old fashion morphine
Gimme that old fashion morphine
It’s good enough for me

It was good enough for Isabelle Eberhardt
It was good enough for Isabelle Eberhardt
It was good enough for Isabelle Eberhardt
It’s good enough for me

Sister don’t get worried
Sister don’t get worried
Sister don’t get worried
Because the world is almost done