Leonard Cohen / John Cale / Jeff Buckley. “Hallelujah”

Entre el sexto y el séptimo álbum de estudio de Leonard Cohen pasaron cinco años. “Various Positions” se publicó en 1984, en una época de incertidumbre en cuanto al estilo del canadiense, sobre todo por parte de la discográfica Columbia, que no sabía muy bien cómo encajar a este autor en plena eclosión del pop y la new wave. Este Lp tiene dos de las canciones más conocidas de Cohen: “Dance me to the End of Love”, de la que nos ocupamos en una entrada anterior, y “Hallelujah”, protagonista de ésta. El proceso creativo de este clásico fue difícil, incluso angustioso para Leonard Cohen, que tardó varios años en componerlo; llegó a escribir hasta ochenta versos, la mayor parte de ellos finalmente desechados:

“Me encontraba en la habitación de mi hotel en Nueva York, en ropa interior, y golpeaba mi cabeza en el piso diciendo: ¡No puedo terminar esta canción!” (Leonard Cohen, consultado en El Trastero de Palacio).

Es difícil precisar lo que Cohen nos quiere transmitir en este poema musicalizado: amor, dolor, amargura y la propia existencia del hombre vista a través de la tradición judeocristiana y su simbología; a Cohen le preocupaba que “Hallelujah” se convirtiera en un himno cristiano, de ahí su esfuerzo para que esta gran metáfora pareciera algo así como una versión secular de la Biblia. A pesar de todo, algunas de las adaptaciones que se hicieron después cambiaron parcialmente la letra con el fin de descargar la canción de trascendencia metafísica o, simplemente, para adecuarla como himno religioso. La primera versión que se hizo fue la de John Cale, antiguo integrante de la mítica banda The Velvet Underground; lo hizo para un álbum homenaje a Leonard Cohen (“I’m Your Fan”, 1991), realizado para la revista francesa Les Inrockptibles; en total fueron dieciocho canciones, interpretadas por artistas como Pixies, Lloyd Cole, Nick Cave o el mencionado John Cale, precisamente el encargado de cerrar el álbum con “Hallelujah”. Esta interpretación es la que utilizó Jeff Buckley como punto de partida, él transformó la canción, la hizo más íntima y más melancólica; es una versión bellísima, diferente del original y, a la vez, respetuosa con él, que a menudo se pone de ejemplo de lo que debe ser una buena versión. Desde los primeros acordes de guitarra ya sabes que estás ante algo grande, cuando empieza a cantar Jeff la emoción no te abandona hasta el final de la canción. Su “Hallelujah” fue publicada en el único álbum de estudio que grabó: “Grace” (1994), un excelente trabajo que acabó convirtiéndose en disco de culto tras su temprana muerte, a los treinta años, apenas tres después de que “Grace” viera la luz. Debe haber más de trescientas versiones, sin embargo hoy no quiero restar protagonismo a las tres primeras, ni tampoco quiero dar pie a posibles comparaciones que, desde mi punto de vista, sólo pueden conducir a un mismo ganador.

¡Feliz Navidad! para todos, para los que sois creyentes, para los que no lo sois y para los que queréis creer y no podéis. Nos vemos el próximo martes con la última entrada del año. Besos y abrazos.

Tom Waits. “Martha”

Martha. Música para el recuerdo (Barcelona: 66 rpm, 2015) es una novela de ficción escrita por el periodista Fernando Navarro, que desde hace tiempo quiero leer por esa reivindicación que hace de la música como herramienta de evocación y nexo de unión con nuestro pasado; el protagonista llega a preguntarse “¿Para qué sirve el rock’n’roll que transformó su mundo” o si una simple canción puede llegar a cambiar su vida. Juan Carlos Gomi, en su reseña publicada en La Vanguardia, señala que

“el libro arranca con un accidente mortal de tráfico que recorre toda la historia y que se deja acompañar por canciones de Tom Waits -“Martha”, que da título a la novela-, Los Rodríguez, Van Morrison, Bruce Springsteen, Extremoduro e, incluso, el popular pasodoble “Paquito, el Chocolatero. Esta banda sonora sirve de fondo para una historia de amor, llena de ideales, malentendidos y capítulos sin cierre que vuelven, una y otra vez, sobre el protagonista, Javi, un joven incapaz de decir “te quiero” a la persona que realmente ama y que trata de cicatrizar esta herida con el poder sanador de la música”.

Israel Pastor, autor del blog Mis 31 canciones, ha confeccionado una lista de spotify (aquí la tenéis) con todas las canciones (cuarenta y una) que “suenan” en la novela de Fernando Navarro; además de los artistas anteriormente mencionados, también aparecen canciones de otros como Nacha Pop, Oasis, Gram Parsons, Bob Dylan, The Beach Boys, Barricada, Jeff Buckley, Radio Futura, Burning o El Último de la Fila, por mencionar sólo algunos. Por supuesto, la lista está encabezada por “Martha”, uno de los primeros temas grabados por Tom Waits, ya aludido en junio de 2016, en una entrada que dedicamos a la canción “Ol’ 55”; ambas canciones forman parte del mismo álbum, el titulado “Closing Time” (1973), el primer Lp que grabó Tom Waits. Este álbum es una verdadera delicia; tiene doce canciones, entre el folk, el jazz y el rock, que cuentan historias de amor, desamor o libertad, con un exquisito soporte musical construido con instrumentos como el piano, la guitarra, la trompeta, el cello y, por supuesto, con la voz inconfundible de Tom Waits, cuando aún no era ese rugido cavernario que acabó adquiriendo con el paso de los años. Ya lo pudimos comprobar con “Ol’ 55”, han sido muchos los artistas que han versionado canciones de este álbum: Eagles, The Beat Farmers, Screamin’ Jay Hawkins, Bat For Lashes o Bon Jovi; en el caso concreto de “Martha”, el tema ha sido interpretado por músicos como Meat Loaf, Bette Midler o Tim Buckley, tal vez la versión más famosa de todas. Esta bella balada (aquí podéis ver la letra en inglés y español) nos presenta a dos protagonistas: Martha y Tom Frost; éste último, después de cuarenta años sin saber nada de su viejo amor, descuelga el teléfono y hace una llamada para hablar con ella de los viejos tiempos, de sus vidas actuales y para decirle que aún continúa enamorado de ella. Hay quien dice que esta fórmula de la conversación telefónica fue la misma que empleó Adele, incluso con algunas frases similares, para su tema “Hello”; al parecer, algunos la acusaron de plagio, aunque la verdad es que no veo ningún parecido entre ambos temas, al menos desde el punto de vista musical.

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Carly Simon. “You’re so Vain”

Carly Simon nació en Nueva York, el 25 de junio de 1945. Su padre, pianista clásico, fue cofundador de la editorial Simon and Schuster y su madre, cantante, fue una activista en favor de los derechos civiles. Carly y su hermana Lucy formaron el dúo The Simon Sisters a comienzos de los sesenta, incluso llegaron a grabar un par de álbumes y un sencillo (“Winkin’ Blinkin’ and Nod”) en el año 1964. A finales de la década se disolvió el dúo y Carly comenzó su carrera en solitario; su primer Lp se tituló “Carly Simon” (1971), el segundo “Anticipation” (1971) y el tercero “No Secrets” (1972), grabado después de participar en el reparto de la película “Juventud sin esperanza” (1971), dirigida por Milos Forman. “No Secrets” fue un disco bastante exitoso, un trabajo fácil de escuchar que se sitúa, desde el punto de vista estilístico, entre la balada, el pop-rock aterciopelado y el folk comercial, como bien podéis comprobar en temas como “The Right Thing to Do”, “We Have no Secrets” o “You’re So Vain” -todos escritos por ella- o en canciones de otros autores, es el caso de “Night Owl”, compuesta por James Taylor.

Sin duda, la canción más conocida de este disco es “You’re So Vain”, cuya letra sobre un amante engreído y vanidoso ha mantenido intrigado a todo el mundo durante décadas ¿De quién habla esta canción? “Quién es ese hombre con bufanda color albaricoque que se mira en el espejo, pavoneándose ante las mujeres? ¿Quién rompió el corazón de Carly Simon? ¿Cat Stevens, James Taylor, David Geffen, David Cassidy, David Bowie, Dan Armstrong, tal vez Mick Jagger, quien incluso llegó a participar en los coros de esta melodía, o el irresistible Warren Beatty? Éste último siempre dio la sensación de que era el candidato mejor colocado, él mismo presumió en alguna ocasión de ello, haciendo buena la letra de la canción: “Eres tan vanidoso, probablemente piensas que esta canción es sobre ti ¿No es así?” Carly Simon mantuvo el secreto durante más de cuarenta años; lo desveló, al menos de manera parcial, en el año 2015 cuando, con motivo de la publicación de su libro autobiográfico Boys in The Trees: A Memoir, se sinceró ante la revista People. La cantante reconoció que, efectivamente, era Warren Beatty el aludido, aunque sólo en una estrofa:

“Oh, me tuviste hace varios años cuando todavía era ingenua. Bueno, dijiste que hacíamos una pareja tan bonita y que nunca te irías. Pero regalaste las cosas que amaba y una de ellas era yo. Tenía algunos sueños, eran nubes en mi café” (la traducción está tomada del blog Corazón de Canción).

También dijo que el resto de la canción la compuso pensando en otros hombres, aunque no quiso precisar más. Tal vez sí lo hizo unos años antes, en 2003, cuando aceptó revelar este secreto al mejor postor de una subasta benéfica; el agraciado fue un ejecutivo de la cadena de televisión NBC, que pagó cincuenta mil dólares por conocer este cotilleo bajo compromiso de no revelarlo jamás ¡Hay que ver cómo son los millonarios! Y lo que gustan los chismes de famosos.

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Louis Armstrong / Hot Tuna / Ralph McTell. “Hesitation blues”

Las canciones tradicionales son una buena fuente de inspiración para músicos que habitualmente transitan por géneros como el folk, el blues, el country o, en el caso de España, el flamenco, como ya pudimos comprobar en la entrada dedicada al tema “Zorongo Gitano“. Suelen ser melodías sin autoría, en ocasiones incluso sin letra. En función de la entidad de los arreglos musicales realizados, estas canciones pueden llegar a registrarse como obras escritas por los autores responsables de estas adaptaciones. Un ejemplo de esta situación lo podemos ver con el tema tradicional “Hesitation Blues”, del cual existen diferentes adaptaciones, incluso con letras distintas, lo que ha permitido reasignar autorías diversas. Las primeras se remontan al primer tercio del siglo XX; de un lado la de Billy Smythe, Scott Middleton y Art Gillman, envuelta en disputas y polémicas en torno precisamente a la autoría, que podemos escuchar a través de las interpretaciones llevadas a cabo por la Victor Military Band, Art Gillhan o Al Bernard; por otro, la de William H. Handy, tomada como referencia por músicos como Jim Europe & 369th U.S. Infantry Hell Fighters Band, Eartha Kitt, Lena Horne o Louis Armstrong, precisamente el primer vídeo destacado de hoy; esta versión forma parte de un álbum en homenaje a W.C. Handy publicado, en 1954, por el trompetista y cantante estadounidense con el apoyo de su banda habitual en aquella época, los All Stars; además de la característica voz de Armstrong, en este tema también aparece la cantante de jazz Velma Middleton. Para el segundo vídeo he optado por los Hot Tuna más acústicos, los que podemos escuchar en su primer álbum (“Hot Tuna”, 1970), con Jorma Kaukonen (guitarra acústica, voz) y Jack Casady (bajo); tal y como puede comprobarse en los títulos de crédito, la autoría de este “Hesitation Blues” figura como “tradicional, arreglado por Jorma Kaukonen y Jack Casady”. La tercera versión que destacamos está incluida en otro disco de debut, el del cantautor Ralph McTell (“Eight Frames a Second”, 1968), que ya ha sido protagonista de este blog gracias a su tema “Streets of London“; de manera análoga a como ocurriera con Hot Tuna, la autoría que aparece es la siguiente: “tradicional, arreglado por Ralph McTell”. Por supuesto, existen más versiones de “Hesitation Blues”; a continuación os dejo enlaces a algunas de ellas, en concreto las de Nat Gonella & his Georgians, Leadbelly, Jesse Fuller, Dave Van Ronk, The Kaleidoscope, Janis Joplin, Jerry Garcia & David Grisman, Willie Nelson, The Flatlanders, Old Crow Medicine Show, Steely Dan & Marian McPartland y Taj Mahal.

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Cat Stevens. “Moonshadow”

Antes de que Steven Demetre Georgiu se convirtiera al Islam y adquiriera el nombre de Yusuf, cuando se llamaba Cat Stevens, nos obsequió a todos los aficionados a la música con una de las mejores discografías de folk-rock que existen, sobre todo a finales de los sesenta y en la década de 1970, con álbumes como “Tea for the Tillerman” (1970), “Catch Bull at Four” (1972), “Mona Bone Jakon” (1970) –que ya ha tenido cabida en este blog cuando hablamos de la canción “Lady D’Arbanville”- o “Teaser and the Firecat” (1971), probablemente el álbum más conocido y exitoso de este londinense de padre greco-chipriota y madre sueca. La portada del disco está tomada del cuento ilustrado del mismo nombre, escrito y dibujado por Cat Stevens a finales de los sesenta, que narra la historia de un joven con sombrero de copa llamado Teaser y su mascota, el gato Firecat, que tratan de colocar la Luna en su sitio después de que ésta se haya caído del cielo. Lo más difícil de este Lp es elegir una canción porque las diez son merecedoras de tener una entrada propia; ya lo hicimos con “Rubylove”, una de las cinco canciones de lrotula, el patrón de la web Algo de Jazz, Blues, Rock …, y también lo podríamos hacer con melodías como “Morning Has Broken”, “Peace Train”, “If I Laugh” o “Bitterblue”.

“Moonshadow” tal vez sea el tema más representativo del álbum, el más popular y, en mi opinión, el que mejor ensambla el disco con el cuento y con las imágenes contenidas en él; de hecho, éstas fueron utilizadas para elaborar un cortometraje (aquí lo podéis ver), titulado igual que la canción, que en 1977 formó parte de la película “Fantastic Animation Festival”, en realidad un conjunto de cortometrajes de animación de diferentes autores con la música como protagonista. Según ha manifestado el propio Cat Stevens, “Moonshadow” fue creada cuando estaba de vacaciones en España: aquí consiguió ver por primera vez la luna en la oscuridad, sin las interferencias de las farolas y las luces londinenses; al borde del agua, en una hermosa noche en la que brillaba la luna, consiguió ver su sombra. El original de Cat Stevens me parece perfecto; su voz clara, las guitarras, los discretos coros y esa leve intención de canción infantil me parecen elementos insuperables, incluso para los artistas más cualificados. En cualquier caso, os dejo otras versiones no vaya a ser que mi entusiasmo esté reñido con la objetividad; por ejemplo, las debidas a Roger Whittaker, Patti Labelle –la de “Lady Marmalade”-, Chris de Burgh, Celia Pavey, Mandy Moore, Nils Landgren o Allegra Levy.

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