Cat Stevens. “Moonshadow”

Antes de que Steven Demetre Georgiu se convirtiera al Islam y adquiriera el nombre de Yusuf, cuando se llamaba Cat Stevens, nos obsequió a todos los aficionados a la música con una de las mejores discografías de folk-rock que existen, sobre todo a finales de los sesenta y en la década de 1970, con álbumes como “Tea for the Tillerman” (1970), “Catch Bull at Four” (1972), “Mona Bone Jakon” (1970) –que ya ha tenido cabida en este blog cuando hablamos de la canción “Lady D’Arbanville”- o “Teaser and the Firecat” (1971), probablemente el álbum más conocido y exitoso de este londinense de padre greco-chipriota y madre sueca. La portada del disco está tomada del cuento ilustrado del mismo nombre, escrito y dibujado por Cat Stevens a finales de los sesenta, que narra la historia de un joven con sombrero de copa llamado Teaser y su mascota, el gato Firecat, que tratan de colocar la Luna en su sitio después de que ésta se haya caído del cielo. Lo más difícil de este Lp es elegir una canción porque las diez son merecedoras de tener una entrada propia; ya lo hicimos con “Rubylove”, una de las cinco canciones de lrotula, el patrón de la web Algo de Jazz, Blues, Rock …, y también lo podríamos hacer con melodías como “Morning Has Broken”, “Peace Train”, “If I Laugh” o “Bitterblue”.

“Moonshadow” tal vez sea el tema más representativo del álbum, el más popular y, en mi opinión, el que mejor ensambla el disco con el cuento y con las imágenes contenidas en él; de hecho, éstas fueron utilizadas para elaborar un cortometraje (aquí lo podéis ver), titulado igual que la canción, que en 1977 formó parte de la película “Fantastic Animation Festival”, en realidad un conjunto de cortometrajes de animación de diferentes autores con la música como protagonista. Según ha manifestado el propio Cat Stevens, “Moonshadow” fue creada cuando estaba de vacaciones en España: aquí consiguió ver por primera vez la luna en la oscuridad, sin las interferencias de las farolas y las luces londinenses; al borde del agua, en una hermosa noche en la que brillaba la luna, consiguió ver su sombra. El original de Cat Stevens me parece perfecto; su voz clara, las guitarras, los discretos coros y esa leve intención de canción infantil me parecen elementos insuperables, incluso para los artistas más cualificados. En cualquier caso, os dejo otras versiones no vaya a ser que mi entusiasmo esté reñido con la objetividad; por ejemplo, las debidas a Roger Whittaker, Patti Labelle –la de “Lady Marmalade”-, Chris de Burgh, Celia Pavey, Mandy Moore, Nils Landgren o Allegra Levy.

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Ben & Ellen Harper. “City of Dreams”

El Folk Music Center de Claremont (California -EE.UU.-) es un lugar de encuentro para todos los amantes de la tradición musical norteamericana; es más que una tienda-museo, cuenta con una colección única de instrumentos musicales antiguos de todo el mundo, algunos bastante singulares, también ofrece clases y talleres para músicos en formación y actuaciones musicales de artistas del ámbito del folk, tanto locales como de otras zonas del país, incluso de fuera de los Estados Unidos. Fue fundado por Charles y Dorothy Chase (aquí podéis leer la historia de este establecimiento), los abuelos del cantautor y multi-instrumentista estadounidense Ben Harper, un músico con una larga carrera a sus espaldas cuya obra conocí hace poco cuando, de manera casual, me encontré con su duodécimo álbum de estudio, el titulado “Childhood Home” (2014), un trabajo realizado conjuntamente con su madre, Ellen Harper, de algún modo heredera de la tradición musical de sus padres, Charles y Dorothy Chase. He de deciros que me ha encantado este disco, humilde y sencillo en su planteamiento pero lleno de sensibilidad, probablemente muy cerca de lo que tuvieron que ser las raíces de la familia Chase en la zona conocida como Inland Empire (California). Allí creció Ben, escuchando a los grandes del folk, del soul, del country, del reggae, del jazz o del rock, y tocando la guitarra siendo apenas un niño en la tienda de sus abuelos maternos; a los doce años dio su primer concierto y a comienzos de los noventa inició su carrera discográfica con el álbum “Pleasure and Pain” (1992), realizado conjuntamente con el músico folk Tom Freund. Como os venía diciendo, “Childhood Home” (2014) es un disco bellísimo, un homenaje al folk de la costa oeste, totalmente acústico, que a mí me ha parecido emocionante, sobre todo al escuchar canciones como la propuesta para hoy, la nostálgica “City of Dreams” (aquí podéis ver a ambos interpretándola en directo), compuesta por Ellen Harper al igual que otras de este disco, como “Farmer’s Daughter”, “Altar of Love” o “Break Your Heart”; el resto son obra de su hijo Ben. Dicen de Ben Harper que “sus letras abordan temas como la paz, Dios y la religión, el medio ambiente o la política”; espero descubrirlo por mí mismo, y una ayudita no me vendría mal, tal vez alguno de vosotros que conozca mejor su obra me podríais indicar por dónde continuar.

The Dubliners / Thin Lizzy / Metallica. “Whiskey in the Jar”

El tema “Whiskey in the Jar” es bien conocido en el ámbito del hard rock y el heavy metal, sobre todo desde que la banda Thin Lizzy decidiera grabar una versión –nuestro segundo vídeo destacado-, que acabaría siendo publicada como single a finales de 1972.  Según nos cuentan los amigos de Rockología, la versión de Thin Lizzy surgió de casualidad:

“En una fiesta Phil Lynnot comenzó a tocar canciones irlandesas para pasar el rato con una Telecaster y llegó a Whiskey in the jar. Eric Bell se lio a acompañarle con su guitarra. Brian Downey, un poco borracho, empezó a tocar la batería. Fue divertido pero ahí quedó, sin más. Cuando semanas después entraron a grabar un nuevo single (Black boys on the corner) no había nada para la cara B, por lo que tomaron el tema como alternativa. Lynott cambió la letra, la melodía y el tempo, sobre todo en el estribillo, y Bell añadió la introducción y el riff principal. Decidieron grabarlo con batería y dos guitarras acústicas, sin guitarras eléctricas ni bajo. Y a otra cosa” (Rockología).

Desde entonces, otros rockeros también se han animado con esta canción, es el caso de Gary MooreSmokie, U2, Simple Minds o Metallica, los protagonistas de nuestra tercera opción de hoy -formó parte de “Garage Inc.” (1998), un álbum de versiones-. Sin embargo, el origen de esta melodía tradicional irlandesa está bien alejado del rock; probablemente se remonte al siglo XVII, desde entonces se ha ido transmitiendo, de manera oral, hasta que fue recuperada por los coleccionistas de canciones y tradiciones populares durante el primer tercio del siglo XX. Las primeras grabaciones datan de los años cincuenta (Seamus Ennis, Burl Ives) y sesenta (The Highwaymen, The Seekers, Peter Paul & Mary, The Brothers Four, etc.), a menudo bajo otros títulos diferentes a “Whiskey in the Jar”; incluso es posible que exista una grabación más antigua, de 1941, a cargo de Lena Bourne Fish. La canción se hizo definitivamente conocida a partir de la versión del grupo folk irlandés The Dubliners, fue incluida en su álbum “More of the Hard Stuff” (1967). La letra de la canción tiene muchas variantes, en función de la versión o adaptación que escuchemos pero, en síntesis, nos cuenta la historia de una traición: un bandolero roba a un oficial, con el botín acude a su amada y ésta le jura fidelidad, sin embargo el oficial estaba escondido en la habitación de la chica, tal y como ella le había indicado; el bandolero, sorprendido y alarmado, saca su pistola y mata al oficial. Si aún os apetece seguir escuchando otras versiones de esta melodía tradicional, podéis probar con las de The Pogues & The Dubliners, The Grateful DeadChristy Moore, Roger McGuinn & Tommy Makem, Johnny Logan, The Irish Rovers, Poxy Boogards, Celtic Thunder o Jerry García & David Grisman.

Woody Guthrie / Almanac Singers / Johnny and the Hurricanes. “Red River Valley”

El Batallón Abraham Lincoln, formado por voluntarios estadounidenses de ideología socialista y comunista, fue una de las unidades integrantes de las Brigadas Internacionales, que participaron en la Guerra Civil española en apoyo de la Segunda República. Una de las compañías integrantes de este batallón, la conocida como “Columna Connolly”, estaba formada íntegramente por soldados irlandeses, que prefirieron luchar junto a los norteamericanos antes que con los ingleses. El Batallón Lincoln combatió en la Batalla del Jarama, una de las más cruentas de nuestra Guerra Civil, en la que murieron varios miles de soldados de ambos bandos, entre ellos un buen número (entre ciento veinte y quinientos) brigadistas de este batallón. Meses después de esta contienda, el irlandés Alex Mac Dade, miembro de la “Columna Connolly”, decidió escribir una canción en homenaje a los miembros de su batallón que dejaron la vida en el Jarama; este cántico acabaría convirtiéndose en un himno para toda la brigada, de la que formaban parte no sólo estadounidenses, también soldados de otras nacionalidades. Alex Mac Dade utilizó la melodía de una vieja canción country de origen popular, probablemente compuesta durante el último tercio del siglo XIX en Canadá, de la que se conocen las primeras grabaciones en la década de 1920: el texano Carl T. Sprague, Kelly Harrell o Hug Cross and Riley Puckett; en 1937 fue grabada por The Beverly Hill Billies, en 1941 por “Texas” Jim Robertson y, en 1944, por Woody Guthrie, precisamente el primer vídeo que hemos querido destacar en esta entrada. Hay muchísimas versiones de “Red River Valley”, tal vez el nombre más popular con el que se conoció a esta canción: Jo Stafford, Lynn Anderson, Pete Seeger, Arlo Guthrie, Marty Robbins, Jimmie Rodgers, Roy Acuff, George Strait, Roger Whittaker, Suzy Bogguss, The Andrew Sisters, Connie Francis, The Ventures, Hurriganes, Cassandra Wilson, John Scofield, Mocedades, etc. Como se puede comprobar, predominan las versiones country y folk, aunque no son las únicas.

Volviendo a la adaptación brigadista de esta canción, conocida como “Jarama Valley”, su letra sufrió cambios a lo largo de la Guerra Civil, en función de las circunstancias que iban viviendo los combatientes; uno de los cambios más importantes se produjo cuando los brigadistas repatriados volvieron a Londres, entonces se escribió una nueva letra que, tal y como señala Clemente de Pablos Miguel, tenía “un toque menos festivo y de exaltación de la vivencia personal de los brigadistas, para tener un tono patriótico y antifascista mucho más claro”. La otra modificación importante de este tema, una versión más corta en tres estrofas, fue la que se realizó para homenajear a la Brigada Lincoln; ésta es la que podéis escuchar en el segundo vídeo destacado, interpretada por Almanac Singers, un grupo folk del que formaron parte músicos como Pete Seeger o Woody Guthrie. Los integrantes del Batallón Abraham Lincoln, a su regreso a los Estados Unidos, fueron acusados de simpatizar con la Unión Soviética y, durante la “Caza de Brujas“, se les consideró como un peligro para la seguridad nacional. La tercera versión destacada de hoy no tiene nada que ver con todo lo comentado hasta ahora, se trata de la adaptación que, en 1959, realizó el grupo de rock instrumental Johnny & The Hurricanes, bajo el título de “Red River Rock”.

Lincoln_BattalionIntegrantes del Batallón Abraham Lincoln

Loreena McKennitt. “Tango to Evora”

 

Las Noches del Botánico”, evento musical que está convirtiéndose en imprescindible para quienes buscamos el frescor de la música en las calurosas noches del verano madrileño, acaba de publicar su programa de actuaciones; desde hoy sabemos que dos días estarán dedicados a Loreena McKennitt. Esta canadiense de ascendencia escocesa e irlandesa es una de las figuras más destacadas de la música celta y la “world music“. Tal y como ella misma señala en su web oficial, nació en una zona rural de Manitoba (Canadá), hija de una enfermera y de un comerciante de ganado; decidida a cursar los estudios de Veterinaria, abandonó la idea cuando conoció la música celta en la década de los setenta, viajó a Irlanda para conocerla mejor y aprendió a tocar el arpa céltica, sin duda influenciada por el gran maestro, el bretón Alan Stivell, al que ya tuvimos aquí en una vieja entrada publicada en 2014. Regresó a Canadá y comenzó a tocar en las calles hasta que consiguió financiación para grabar su primer álbum (“Elemental”, 1985). Desde entonces ha publicado una decena de discos de estudio, tal vez no demasiados para una carrera tan larga como la suya; esto puede deberse, en primer lugar, al complejo proceso creativo que envuelve a cada uno de sus trabajos, en los que se documenta e investiga a fin de conseguir los sonidos y el alma de aquellas comunidades a las que homenajea con su elegante y delicada instrumentación, y con esa inconfundible voz que parece acariciar los sentimientos; y, en segundo lugar, porque Loreena es también una mujer de negocios que tiene su propia discográfica, y a quien también le interesan asuntos como la musicoterapia, las relaciones entre fisiología, espiritualidad y música, y las iniciativas cívicas, caritativas y filantrópicas. En 1991 publicó su cuarto disco de estudio: “The Visit”; según ha comentado, porque

“Desde hace mucho tiempo considero a los impulsos creativos como una visita, una especie de bendición, quizá no tan impuesta o poseída, como esperada, para la que me preparo. Una especie, también, de misterio. Este disco se esfuerza por explorar algo de ese misterio”.

Concibió este disco tras visitar la exposición “Los Celtas. La primera Europa” (Palazzo Grassi -Venecia-), donde había piezas de arte celta procedentes de territorios como Hungría, España, Ucrania, incluso países de Asia Menor; para Loreena fue como una revelación:

“Hasta que fui a esa exposición, yo creía que los celtas provenían sólo de Irlanda, Escocia, Gales y Bretaña. Era como haber pensado siempre que en tu familia sólo existen tus padres y hermanos, para de pronto darte cuenta de que hay toda una parte de historia que es una extensión de lo que eres tú. Me sentí entusiasmada y quise saber más, por eso emprendí viaje a aquellos territorios. Esa exposición de Venecia fue para mí como una puerta que, al abrirla, me conduciría al pasado”.

El disco es una verdadera delicia, con temas tan interesantes como “Bonny Portmore”, “Greensleeves” (la leyenda dice que fue escrito por Enrique VIII), “The Lady of Shalott”, “Between the Shadows” o esa maravilla titulada “Tango to Evora”, un instrumental tarareado por Loreena que ya emociona desde que escuchamos los primeros acordes. Esta canción (aquí tenéis una versión en directo) fue compuesta por ella inicialmente como música de cabecera y cierre para el documental canadiense “The Burning Times” (1990), en el que se relatan los juicios sobre brujería en la Europa Moderna (aquí lo podéis ver).

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