Las Cinco Canciones de Nostromo (II): “I Shot The Sheriff ” (Eric Clapton)

En los procesos de aprendizaje siempre hay puntos de inflexión, momentos en los que te das cuenta que todo lo aprendido hasta ese momento no es nada en comparación con lo que aún te falta por comprender y asimilar. Cuando descubrí a Eric Clapton tuve esa sensación. Me enamoré de su música, de la que hacía en solitario y de la que hizo con bandas como John Mayall & the Bluesbreakers, Cream, Derek & The Dominos, Blind Faith, The Yardbirds o Delaney & Bonnie; sin embargo, me podía la impaciencia y la desesperación, no podía abarcar toda su obra sin un mínimo proceso lógico de digestión musical y, menos aún, el nuevo universo musical que estaba esperándome, el del blues y el blues-rock. Cuando escribí las cinco canciones de mi vida decidí dedicar la última (Wonderful Tonight“) a Eric Clapton, porque él me hizo ver y sentir la necesidad de valorar, escuchar y amar otros estilos musicales. Nostromo también ha querido acordarse de Eric Clapton, en concreto de su fabulosa versión de “I Shot the Sheriff”, el conocido tema compuesto por Bob Marley, publicado por primera vez en 1973.

“Al principio de aceptar el reto de escribir en esta sección, no tenía ni idea de las canciones que iba a seleccionar, incluso dudé si las tendría por lo menos inéditas, porque servidor ya lleva un tiempo, con mayor o menor fortuna, dando la barrila en esto de los blogs musicales. Ya sé que no es una premisa lo de la exclusividad, pero me pareció lo más apropiado para este gran sitio de entretenimiento, aprendizaje y disfrute de la buena música. Mi sorpresa iba en aumento a medida que me venían a la memoria, han sido bastantes más de cinco, por lo que además tuve que someterlas a un agridulce descarte para elegir a las afortunadas, con la gran ventaja de que aquí puedo decir lo que me dé la gana (tranquilo Sr. Rodríguez).

Me considero un amante del blues, más bien de los sucedáneos del blues aunque tampoco hago ascos a su estado puro, el paso de los años me ha dado un cierto paladar auditivo y sus papilas me dictan que, por ejemplo, no hay mejor caldo para el espíritu que una escucha sosegada de B.B. King, Eric Clapton o Gary Moore, y si puede ser juntos, en esos bolos/conciertos por exigencias de mercado, mejor que mejor, algo ya desgraciadamente imposible por razones obvias. Afortunadamente todavía nos quedan testimonios para su degustación gracias a la bendita tecnología.

Mi segunda canción elegida es I Shot The Sheriff del álbum 461 Ocean Boulevard (1974), con la que me gustaría aprovechar para recordar a su verdadero autor jamaicano y rendir un pequeño homenaje a un maravilloso guitarrista que actualmente no pasa por sus mejores momentos. La versión de Clapton reconozco que no es el mejor ejemplo para mi anterior fraseo sobre el blues, pero su mezcla de reggae y recuerdos, hacen un todo que solo Slowhand es capaz de conseguir en mí.

Resulta que hace ya demasiados años, conseguí una cinta TDK con recopilaciones de este señor, poseía un sonido estupendo, un regalo para mi adorada pletina Grundig, le sacaba todos los sonidos limpios que se le podían sacar y aquello sonaba de maravilla. Eran tiempos de mi primer trabajo, a las 5:30 de la mañana pasaban a recogerme los compañeros en un Renault 10 ¿o era 8?, da igual era solo cuestión de faros, con mi estimado “colegui” Antonio al volante, un buen tipo de guitarra y horteradas. Un día le regalé una copia de aquella cinta y le gustó tanto que después nos acompañó constantemente durante aquellas y otras horas intempestivas e inolvidables, Yo disparé al sheriff sonaba una vez tras otra, recuerdo que hasta fabricó un rudimentario altavoz que iba a los pies del copiloto. La magia de Eric le cautivó, va por él”.

 

 

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Las Cinco Canciones de Laacantha (V): “Forever Loving Jah” (Bob Marley)

Para una persona tan poco madrugadora como yo, levantarse a las ocho de la mañana para ir a la playa es un acto de valentía sólo comparable con salir disparado de la cama, a esa misma hora, para ir a correr o a pasear; ya sé que muchos de vosotros pensaréis que está muy bien, que es muy saludable y que hay poca gente en la calle (por algo será …) Pero hay momentos inolvidables de nuestra vida que suceden cuando menos te lo esperas, incluso a las ocho de la mañana y en un chiringuito playero. La última canción de Laacantha es “Forever Loving Jah”, de Bob Marley; en cuanto leáis el relato comprenderéis por qué este tipo de música, y no otro, es el que protagoniza la entrada de hoy. Desde luego, no me imagino la escena que nos cuenta nuestra invitada al ritmo de María Ostiz o José Luis Perales. Así que, despedimos a esta rusa tan simpática a ritmo de reggae y con mucho cachondeo en el cuerpo. Nos seguimos leyendo, Laacanta, espero que te hayas sentido arropada y querida durante esta semana, y que la experiencia haya sido de tu agrado. Muchas gracias por querer compartir con todos los amigos de este blog tus canciones y tus vivencias. Un abrazo muy fuerte.

Os recuerdo que esta sección está abierta a todos los amigos/as que deseéis participar en ella; si queréis enviar vuestras cinco canciones, con sus recuerdos respectivos, lo podéis hacer mandando un correo a la siguiente dirección: raulrn@wanadoo.es o contactar a través de twitter (@guitarmuses).

“Era verano, un caluroso verano de 2016. La inmensa playa de arena blanca y el mar como un plato azul totalmente inmóvil. Eran las ocho de la mañana; en aquel desierto playero sólo estábamos el camarero semidormido, que sacaba las mesas a la terraza del chiringuito, y yo.

– ¿Se puede pedir un café? –

– Sí, mujer, un carajillo nos vendría bien a los dos … ¿qué te parece? Al primer cliente le invita la casa -, añadió sonriendo.

Me pareció genial. Ya era de edad el camarero, llevaba una coleta canosa y un pañuelo rojo con calaveras. Trajo dos cafés bien cargados de “Veterano”.

– ¿Fumas? -…, me preguntó mientras preparaba un porro.

– No, nunca he fumado -.

– ¡Hostia! ¿Nunca?  Pues toma, pruébalo ahora – …, dándome el cigarrillo.

Nos partimos de risa, ni siquiera conseguí dar una calada.

– ¿Pongo música? –

– ¡Claro que sí! –

Sonó Bob Marley. El ritmo de reggae, aquella voz terriblemente sensual, el mar, la playa desierta, el olor de marihuana y una buena dosis de “Veterano” crearon un raro momento de plena armonía, casi irreal. El viejo camarero, bien colocado, y yo, mirando al mar, totalmente hechizada, con Bob Marley cantando “Forever Loving Jah” … De ahí surgió mi admiración incondicional por este artista”.

The Police. “So Lonely”

La primera vez que escuché “Outlandos d’Amour” me llevé una gran alegría. La década de los setenta estaba acabándose y, con ella, la hegemonía de mi adorado rock progresivo; despreciado, ninguneado y acusado de indigesto por punkies y nuevaoleros, los nuevos señores del rock, los adalides de la modernidad. Alguien me dijo que era el primer álbum de un grupo británico que se llamaba The Police, formado por tres miembros: Stewart Copeland (batería), Andy Summers (guitarra) –que había sustituido al guitarrista inicial, el francés Henry Padovani- y el líder, Gordon Mattew Sumner, más conocido como “Sting”, autor de la mayor parte de las canciones, cantante y bajista. Iniciaron su andadura en 1977 y permanecieron en activo hasta 1984. Volviendo al disco de debut, “Outlandos d’Amour”, fue publicado en noviembre de 1978, convirtiendose en un gran éxito de ventas. En apariencia era un disco más de new wave, con algunos elementos post-punk y otros decididamente poperos. Sin embargo, se trataba de un trabajo más complejo, con una gran influencia de estilos como el jazz y el reggae, y un desarrollo instrumental que, en cierto modo, atentaba contra su teórica adscripción estilística. La guitarra de Andy Summers situaba a The Police en la órbita del rock, pero lo que más me llamó la atención fue la poderosa base rítmica que, a menudo, se apoderaba de la canción hasta el punto de preguntarte cómo narices hacía Stewart Copeland para tocar de aquella manera. Otra de las cosas que caracterizaban a los discos de Police eran sus excelentes temas, cantados por Sting con personalidad y con esa voz tan característica. De “Outlandos d’Amour” bien podría haber elegido “Roxanne” -una de sus canciones más conocidas-, “Next to you”, “Can’t stand losing you”, “Hole in my Life” o “Truth hits everybody”, sin embargo os voy a proponer “So Lonely”, mi preferida de este disco, un tema basado en la conocida “No Woman no Cry”, de Bob Marley, como el propio Sting acabó reconociendo, donde brillan a gran altura los tres componentes del grupo; la batería y el bajo suenan como nunca, podemos disfrutar con un interesante solo de guitarra y de la armónica -a cargo del jefe de la banda-, además de ser un relato lleno de rabia e ira magistralmente interpretado por Sting, un grito desesperado lanzado por alguien que se siente solo, abandonado por quien ama e incapaz de escapar de la depresión que lo inmoviliza.