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Dire Straits. “Tunnel of Love”

El tercer disco de Dire Straits, “Making Movies”, se publicó en 1980; en mitad de las sesiones de grabación, David Knopfler abandonó la formación: “Han sido cerca de trescientos conciertos en dos años. Nadie puede resistir eso. Nuestra propia música se resentía de ello, y lo seguiría haciendo, cada vez más, de seguir por ese camino. Había demasiada tensión en el ambiente. Y, tras ver cómo iban a seguir desarrollándose las cosas, yo veía que se reproducían de nuevo los mismos esquemas. Preferí dejarlo (…) La convivencia de dos hermanos, ambos guitarristas, es muy rara (…) Me fui porque ya no era posible que Mark y yo estuviéramos en el mismo grupo. Nos cruzábamos en el estudio y mirábamos al suelo”. Para sustituir a su hermano, Mark contrató al guitarrista Sid McGinnis; y hubo dos incorporaciones más, ambas en la órbita de Bruce Springsteen: Roy Bittan, teclista de la E. Street Band y Jimmy Lovine, en las tareas de producción, el mismo que se encargó de este menester en el álbum “Born To Run” (1975) de Bruce Springsteen. La impronta dejada por Bittan y Lovine en “Making Movies” es más que notoria; el sonido es diferente del exhibido en los dos primeros discos (“Dire Straits”, 1978; y “Communiqué”, 1979), como más “springsteniano”; sin ir más lejos, os recomiendo que escuchéis el arpegio inicial de “Romeo and Juliet”, una de las canciones más representativas de este disco, y el piano de “Jungleland”, el tema con el que se cierra “Born To Run” de Bruce Springsteen, son clavados. Lo curioso del asunto es que no son las únicas conexiones o coincidencias entre Bruce y Mark: el segundo hizo la banda de la película “Local Hero” (1983) y el primero tituló de la misma manera una canción en 1992; hay otras canciones que también tienen algunos parecidos: “Silvertown Blues” (Knopfler) y “Lucky Town” (Springsteen) o “Dry Lighting” (Springsteen) y “True Love Will Never Fade” (Knopfler); incluso llevaron, durante una época de su vida, en los ochenta, cintas para el pelo … Sin embargo, ¿cuántos vídeos habéis visto en los que ambos artistas compartan escenario? ¿Conocéis alguna colaboración entre ellos? ¿Alguien sabe si se llevan bien? “Making Movies” dura poco más de treinta y siete minutos, pero es un álbum imprescindible, de los que conviene escuchar de vez en cuando para recordar el sonido característico de esta gran banda. Comenzaba con un tema de ocho minutos, titulado “Tunnel of Love” (por cierto, igual que un álbum de Bruce Springsteen publicado en 1987 …), en el que incluyeron una intro (esa inolvidable música de carrusel) escrita por Richard Rodgers y Oscar Hammerstein II; la letra (aquí tenéis una posible interpretación) nos habla de una historia en torno a un amor intenso pero efímero, vivido entre tiovivos, tragaperras, norias y luces de neón. La guitarra final se torna épica en la versión en directo recogida en el disco “Alchemy” (1984), también de imprescindible escucha.

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Otis Rush / John Mayall / Steve Miller Band. “All Your Love (I Miss Loving)”

Otis Rush, con sus ochenta y dos años, es uno de los más importantes guitarristas que ha dado el blues. Grabó sus primeros discos, ocho singles con la discográfica Cobra, de Chicago, entre 1956 y 1958; el último lleva en la cara A el tema titulado “All Your Love (I Miss Loving), compuesto por él y producido por Willie Dixon con el apoyo instrumental del propio Dixon (bajo), Ike Turner (segunda guitarra), Little Brother Montgomery (piano), Harold Ashby (saxo), Jackie Brenston (saxo) y Billy Gayles (batería). El tema no era del todo original, un año antes el guitarrista Jody Williams había escrito y grabado una melodía instrumental titulada “Lucky Lou” que, como podréis comprobar, ya lucía el característico riff de “All Your Love (I Miss Loving)”. De la misma manera que Otis Rush se dejó influenciar por el trabajo de Jody Williams, otros músicos han hecho lo mismo utilizando como material de partida el tema “All Your Love”; es el caso de Bob Dylan y su canción “Beyond Heres Lies Nothin’s”, incluida en el álbum “Together Through Life” (2009), un tema muy parecido al de Otis Rush; o de Peter Green y su conocidísimo “Black Magic Woman”, tema que el mismo Green ha reconocido haberlo compuesto tomando como inspiración “All Your Love”. Hay versiones excelentes de esta canción, ejecutadas por músicos de blues como Buddy Guy, Gary Moore, Stevie Ray Vaughan, Melvin Taylor o Johny Perez Trio, incluso hay alguna más metalera, como la de Aerosmith; sin embargo, ninguna supera a la que hiciera John Mayall en los años sesenta, en mi opinión incluso mejor que el original de Otis Rush. A Mayall se le considera el padre del british blues, distinción tal vez compartida con Alexis Corner; ambos músicos fueron como escuelas de blues para jóvenes talentos, desde donde se rescató la obra de los grandes del blues (Muddy Waters, John Lee Hooker, Willie Dixon o Howlin’ Wolf); por sus filas pasaron los mejores músicos que, poco después, fueron figuras de referencia en bandas como Fletwood Mac, The Rolling Stones, Cream, The Animals, The Yardbirds o Manfred Mann. Para su segundo álbum (“Blues Breakers with Eric Clapton“, 1966), Mayall contó con Eric Clapton a la guitarra, antes de que iniciara su andadura con Cream, y con otros músicos como John McVie (bajo), Hughie Flint (batería) o Jack Bruce (bajo), en alguno de los cortes de este disco. El tercer vídeo destacado de hoy es bien diferente de lo propuesto hasta ahora, con el saxo como protagonista, una versión más suave y relajada a cargo de la Steve Miller Band, incluida en el álbum “Wide River” (1993).

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Kris Kristofferson / Janis Joplin / Grateful Dead. “Me and Bobby McGee”

 “Definitivamente expresaba la idea de que la libertad es una espada de doble filo. A menos que hayas perdido todo -y, por cierto, yo no lo he perdido todo- no eres libre. Si tienes una familia no eres tan libre como si estás solo. Pero nadie quiere estar solo. No me hago la ilusión de que soy libre. Estoy encadenado a una gran cantidad de cosas. Pero no quiero liberarme de mi familia, de mi hogar, y de la gente que quiero. Me gustan las responsabilidades que me impiden ser libre“.

Estas palabras expresan la opinión de Kris Kristofferson a propósito de una de las frases más recordadas de la música popular: “Freedom’s just another word for nothin’ left to lose” que, como muchos de vosotros ya sabéis, pertenece al tema “Me and Bobby McGee”, compuesto en 1969 por Kris Kristofferson, con la colaboración de Fred Foster (aquí podéis ver su letra). En aquella época Kris tenía muchos problemas familiares y con el alcohol, se ganaba la vida escribiendo canciones para otros y haciendo todo tipo de trabajos: camarero, recadero, ayudante de carpintero, incluso piloto de helicópteros de una compañía petrolífera; así lo ha contado en alguna ocasión el cantante y actor:

Estaba trabajando en el Golfo de México, en los pozos de petróleo, pilotando helicópteros. Había perdido a mi familia debido a todos mis años de fracaso como compositor. Todo lo que me quedaba eran facturas acumuladas, la pensión alimenticia para mis hijos y mucho dolor. También estaba a punto de ser despedido porque no dejaba pasar 24 horas entre una jornada y la botella. Me parecía que había tirado todo por la borda. Pero había algo de liberación en ello: el no tener que vivir bajo las expectativas de otras personas. De alguna manera, me sentía libre“.

Un buen día, su amigo Fred Foster -productor y fundador del sello discográfico Monument Records-, le dijo qué tenía título para una canción: “Me and Bobby McKee [sic]”; Fred pensaba en su secretaria pero le hizo ver a Kris que Bobby bien podría ser un hombre o una mujer.

Me estuve escondiendo de Fred por muchos días -cuenta Kristofferson-, pero a la vez estaba tratando de escribir aquella canción todo el tiempo que estaba volando entre Baton Rouge y New Orleans. En mi mente tenía el ritmo de una canción de Mickey Newbury, ‘Why You Been Gone So Long’, y entonces desarrollé la historia de dos jóvenes que recorren el país, como lo hicieron Anthony Quinn y Giuletta Masina en La Strada, de Fellini“.

La canción fue grabada por el cantante Roger Miller en 1969 y, desde entonces, ha sido una pieza habitual en el repertorio de los artistas country (Gordon Lighfoot, Dottie West, Johnny Cash, Waylon Jennings, Willie Nelson, etc.), como bien podéis comprobar en la entrada que Eduardo dedica a este tema en su blog River of Country. Kris Kristofferson la publicó en 1970, en su primer Lp (“Kristofferson”), reeditado en 1971 bajo el título “Me and Bobby McGee”; y casi simultaneamente salió al mercado la versión más conocida de esta melodía, la de Janis Joplin, incluida en “Pearl” (1971), su álbum póstumo. Aunque Kristofferson lo ha negado en más de una ocasión (“Viví con ella, dormí con ella, pero no fue una aventura amorosa. La quería como a una amiga“), siempre se ha comentado que Kris escribió esta canción pensando en ella. Según he podido leer, Janis escuchó esta canción por primera vez en la voz de Kris, una tarde-noche en la suite que la cantante tenía en el hotel Chelsea de Nueva York, después de un concierto fallido, suspendido por la lluvia; él empezó a cantar y Janis acabó uniéndose a él en el estribillo, en ese momento decidió grabar la canción, unos meses después fallecía. Tras el funeral, en la casa de Janis, tal y como nos cuenta Efe Eme, alguien puso en funcionamiento un casete y empezó a sonar “Me and Bobby McGee” en la voz de la cantante, al parecer fue un momento muy triste y emocionante, que dejó sumido en un mar de lágrimas a todos los asistentes, incluido el propio Kris Kristofferson.

Además de las versiones country ya mencionadas, también citaré otras, como las debidas a Bill Haley & His Comets, Jerry Lee Lewis, Sleepy Labeef, Joan Baez, Thelma Houston, Blind Melon, Tori Amos, Pink o nuestro Loquillo; y como tercera opción de hoy, os propongo a los californianos Grateful Dead, una versión recogida en su séptimo álbum, titulado igual que la banda y, como la de Janis Joplin, también publicada en 1971.

Mis mejores deseos para este nuevo año, que ya pugna por entrar en nuestras vidas. Si estáis disfrutando de estas fiestas en familia y con vuestros seres queridos, y en algún momento habéis pensado en lo bien que estaríais solos, recordad lo que dice esta canción: Freedom’s just another word for nothin’ left to lose.

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Platero y tú. “El roce de tu cuerpo”

“Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos”. Así empieza Platero y yo, la célebre narración poética de Juan Ramón Jiménez, publicada en 1914. Siempre me ha llamado la atención que un grupo de R&R aguerrido, para nada blando, decidiera llamarse Platero y tú en homenaje a una de las cumbres poéticas de la literatura española. A Platero y tú se les suele englobar en la segunda generación del rock urbano, la que se estableció después de la hegemonía de bandas como Leño, Topo, Asfalto, Cucharada, etc.; compartieron protagonismo con grupos como Los Suaves o Extremoduro, con éstos últimos incluso han realizado giras de manera conjunta. Platero y tú se formó en 1989, en Bilbao, enclave estratégico del denominado rock radical vasco (Kortatu, Barricada, La Polla Records, etc.), movimiento social, cultural y musical del que no formaron parte, aunque sí compartieron espacio durante los años en los que Platero y tú fue una banda conocida sólo en el País Vasco; eso ocurrió entre 1989 y 1992, cuando Juantxu Olano “Mongol” (bajo), Iñaki Antón “Uoho” (guitarra), Jesús García “Maguila” (batería) y Fito Cabrales “Fito” (guitarra, voz) -el último en incorporarse al grupo- tocaban, en garitos y en las fiestas de los barrios y pueblos cercanos a Bilbao, versiones de AC/DC, Leño o Status Quo, que alternaban con temas propios. Con las ganancias obtenidas en estos “bolos” grabaron su primera maqueta, en los estudios Arion de Pamplona, a la que denominaron “Burrock’nroll” (1990). Un año después, la productora barcelonesa Wellcome Records grababa con ellos su segundo disco (“Voy a acabar borracho”, 1991). Pero cuando realmente empiezan a ser conocidos es en 1992, con la publicación de su tercer trabajo (“Muy Deficiente“, 1992), con el sello Dro, con él conseguirían llegar al mercado español. En mi opinión, es uno de los mejores álbumes del rock patrio, imprescindible para todos aquellos que gusten del rock urbano en su vertiente más limpia y rocanrolera, con temas tan buenos como “Esa chica tan cara“, “Sin solución” (con Rosendo Mercado como invitado), “No hierve tu sangre“, “Contaminamos“, “Cantalojas” (un blues con Ángel Muñoz “El Reverendo” al órgano Hammond) o “El roce de tu cuerpo”, probablemente el tema más conocido del disco y uno de los más representativos del Platero y tú, canción que también podéis escuchar en esta versión en directo grabada en 1996.

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Tom Jones / Alex Harvey Band / Bruce Dickinson / “Delilah”

El año pasado, con motivo del encuentro de rugby entre las selecciones de Gales e Inglaterra, se retomaba la polémica en torno a la canción “Delilah”, himno de algunos equipos de fútbol británico, como el Stoke City, y una de las canciones más tarareadas en los campos de rugby y en otros eventos deportivos. El político laborista Chris Bryant llegó a decir que “está comprobado que cuando hay partidos internacionales de rugby y, a veces de fútbol, aumenta drásticamente el número de incidentes de violencia doméstica. Yo también he cantado Delilah. No obstante, es la hora de cambiarla por cualquier otra canción” Un par de años antes, Dafydd Iwan, cantante y presidente del Partido de Gales, se manifestaba en el mismo sentido: “es de lamentar que el texto que cuenta el asesinato de una mujer se haya elevado a la categoría de segundo himno nacional [de Gales]”. “Delilah” fue compuesta por Les Reed, Barry Mason y Whitinghan Sylvan, tomando como inspiración la historia bíblica de Sansón y Dalila; narra el crimen cometido por un marido celoso cuando descubre que su mujer le es infiel; el relato es el clásico que, tradicionalmente, han venido utilizando muchos de los hombres que cometen delitos de este tipo, poniendo como excusa el crimen pasional, que han perdido la cabeza o, como sucede en esta melodía, piden perdón a la víctima una vez asesinada. “Dalilah” fue publicada como single, en 1968, por el galés Tom Jones, y bien podría decirse que fue la canción que lanzó su carrera como cantante profesional. Cuando este tema llegó a España se tergiversó la letra, de tal manera que cuando la canción dice algo así como “Sentí el cuchillo en mi mano y ella dejó de reír”, nuestros guardianes franquistas de las buenas costumbres lo tradujeron como “Sentí su cuchillo de la traición en la mano, clavándolo en mi corazón”.

Existen unas cuantas versiones de este tema, sobre todo en el ámbito del pop y de la canción melódica, aunque también hay unas cuantas interpretadas por grupos de rock, que son las que hoy van a protagonizar la alternativa sonora en este día de versiones; es el caso de Paddy Goes To Holyhead, de los metaleros Leningrad Cowboys, de los góticos Inkubus Subkkubus, de los punk-celta Flogging Molly o de los metaleros alternativos Faith No More. Casi todas las versiones rock son un tanto gesticulantes y exageradas, a veces incluso hilarantes, para algunos divertidas, para otros sencillamente ridículas; los dos vídeos que acompañan al original de Tom Jones son partícipes de esta circunstancia (si os queréis reír un buen rato, aconsejo que no os los perdáis): en el primero podemos ver a la banda de Alex Harvey (a partir del minuto 2:20 la cosa se pone realmente grotesca) y en el segundo a Bruce Dickinson, vocalista de Iron Maiden, en un programa de televisión creo que irlandés. Para finalizar, os dejo con un bonus track en este mismo sentido, esta vez en español (con letra propia) a cargo de La Orquesta Mondragón.