The Box Tops / Joe Cocker / Neal Morse. “The Letter”

American Sound Studio fue un local de grabación ubicado en Tennessee (EE.UU.) que funcionó entre 1967 y 1972; allí grabaron artistas como Aretha Franklin, Elvis Presley, Neil Diamond, Dusty Springfield, Petula Clark o los Box Tops, una banda inicialmente llamada “The Devilles” que tomó su nombre definitivo con la grabación de su primer singlé, “The Letter”, uno de los éxitos más importantes que obtuvo este grupo durante los años en los que estuvieron juntos, entre 1967 y 1970, aunque en la década de los noventa volverían a reunirse, incluso podría decirse que aún permanecen en activo. “The Letter”, que cuenta la historia de un joven que, tras recibir una esperanzadora carta de un antiguo amor, no duda en viajar –cueste lo que cueste- para reunirse con ella, fue ofrecida por su autor (Wayne Carson) a Chips Moman, propietario de American Sound Studio; él fue quien sugirió al grupo local, De Devilles, que contaban con un cantante de dieciséis años llamado Alex Chilton, portador de una interesantísima voz grave, inusual para alguien de esa edad. Lo acompañaron en la grabación Danny Smythe (batería), Richard Malone (guitarra), John Evans (órgano) y Russ Caccamisi (bajo). Tras una treintena de tomas, en las que Alex Chilton no lo debió de pasar muy bien debido al tono de la canción, excesivamente alto para su color de voz, este grupo de novatos dejó grabada la pista base sobre la que trabajarían los productores; añadieron un sonido de avión y unos excelentes arreglos de cuerda y vientos a cargo de Mike Leach, y todo en menos de dos minutos de duración. Consiguieron facturar un producto notable, que llegó a alcanzar, en septiembre de 1967, el número 1 en la lista de singles de la revista Billboard.

Las versiones no se hicieron esperar: The Mindsbenders, The Shadows, Trini Lopez, Brenda Lee, Al Green o The Arbors, todas ellas durante el período 1967-1969. Joe Cocker, protagonista de nuestro segundo vídeo destacado de hoy, la grabó en 1970 como single y, poco después, la incluiría en su álbum en vivo “Mad Dogs & Englishmen” (1970). Tras la de Joe Cocker se han seguido haciendo versiones: Bob Marley, Peter Tosh, Barbara Mandrell, Sammi Smith, Dione Warwick, Eva Cassidy, Bachman Turner Overdrive, David Coverdale o, más recientemente, Haley Reinhart. La tercera destacada pertenece a alguien procedente del rock progresivo, me refiero a Neal Morse, antiguo integrante de bandas como Spock’s Beard o Transatlantic; en 2002 se convirtió al cristianismo y, desde entonces, ha grabado varios discos en solitario de rock progresivo cristiano que, sinceramente, no conozco. Esta versión de “The Letter” fue incluida, como bonus track, en la edición especial que se hizo de su disco “Lifeline” (2008). Los que tengáis una cierta edad tal vez recordéis la versión que, en los sesenta, realizara la formación catalana Los Mustang, cantada en español bajo el título de “La Carta”.

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Grandes canciones en versión española: La Orquesta Mondragón. “Rock & Roll Circus”

A finales de los años setenta un grupo español sorprendía en sus actuaciones en directo. Mezclaban el rock con espectáculos teatrales de cabaré llenos de provocación y surrealismo; los temas prohibidos durante la Dictadura eran sus preferidos: homosexualidad, sadomasoquismo, violencia doméstica, drogas, corrupción de menores, etc. Se hacían llamar La Orquesta Mondragón. El nombre, tal y como puede leerse en su página web, alude al hospital psiquiátrico de Mondragón, que estaba en el antiguo balneario de Santa Águeda, donde fue asesinado el político Antonio Cánovas del Castillo; para los guipuzcoanos, “enviar a alguien a Mondragon es equivalente a llamarle loco. El nombre del grupo pretende por tanto ser un elogio del espíritu de la locura con el que nació el grupo”. Salvador Domínguez, en su imprescindible libro Los Hijos del Rock. Los grupos hispanos 1975-1989 (Madrid: SGAE, 2004; págs. 519-528), señala que esta banda se fundó en 1976 en torno a Javier Gurruchaga, Pedro Ayesterán –Popotxo- y Cheli Lanzagorta; por mediación del productor Julián Ruiz, en 1979 ficharon por la discográfica EMI, en concreto los tres miembros que, entonces, conformaban La Orquesta Mondragón: Gurruchaga, Popotxo y el guitarrista José María Insausti, aunque hay que recordar que en sus performances había más músicos, sin ir más lejos Jaime Stinus, en gran medida responsable del sonido de la banda. Publicaron su primer álbum (“Muñeca hinchable”) ese mismo año y, antes de grabar el segundo (“Bon Voyage”, 1980), tal y como señala Salvador Domínguez, “EMI ofreció a Popotxo y a Insausti una cantidad de dinero a cambio de su renuncia a los derechos contractuales. Ellos accedieron, y Javier Gurruchaga quedó como único testaferro del tinglado”. En 1981, Jaime Stinus abandonó el proyecto; tal y como él mismo ha comentado, su relación con Javier Gurruchaga “era muy tormentosa. Cuando estás en la cresta de la ola todo es incandescente. Ahora nos respetamos” (consultado en el mencionado texto de Salvador Domínguez).

La Orquesta Mondragón continuó publicando discos (“Bésame tonta”, 1982; “Cumpleaños feliz”, 1983; y “¡Es la guerra!, 1984); en 1985 salió al mercado el álbum doble “Rock & Roll Circus”, un excelente trabajo en directo, grabado en Sevilla durante los días 25 y 26 de abril de 1985, en el que se recogían algunos de sus grandes éxitos (“Caperucita feroz”, “Viaje con nosotros”, “Bon Voyage”, “Ponte peluca”, etc.), algunos temas nuevos (“Lola, Lola”, “Es mi vida”, y “Rock & Roll Circus”) y las cuatro versiones que encabezan esta entrada: “Stand By Me”, el clásico de Ben E. King; “El hombre de los caramelos”, una adaptación del tema de Duke Ellington “Satin Doll”, con letra de Eduardo Hagro Ibars; “Back in the U.S.S.R.”, de John Lennon y Paul McCartney; y “Rock & Roll”, de Lou Reed. En cuanto a las versiones, en este disco no hicieron otra cosa que reflejar lo que era habitual en sus directos; en aquella ocasión interpretaron cuatro temas, pero la lista de clásicos del rock y de otros estilos versionados por esta banda es interminable: “Susie Q”, “Mi Delilah”, “Just a Gigolo”, “Imagine”, “Light my fire”, “Oh! Darling”, “Get Ready”, “Lady Madonna”, “Twist and Shout”, etc.

 

 

Burning. “Una noche sin ti”

Burning es uno de los grupos de rock en activo más antiguos que hay en España. Su origen se remonta a 1974, cuando un puñado de jóvenes del madrileño barrio de La Elipa decidieron emular el sonido de sus bandas preferidas: The Rolling Stones, Lou Reed, The Who, Gary Glitter o Slade. Al principio tocaban versiones de estas formaciones, incluso iban ataviados de acuerdo a la moda glam. Inicialmente sólo cantaban en inglés y sus primeros singles fueron publicados en ese idioma. Grabaron su primer Lp (“Madrid”) en 1978 y, desde entonces, sus discos fueron habituales en el panorama musical español, al menos durante las décadas de los setenta y los ochenta, es decir, justo en el período en el que el rock urbano fue desplazado por el pop de “La Movida”. De hecho, a Burning se le hace formar parte de ambos movimientos, en principio antagónicos; del rock urbano por sus orígenes y por esa manera de cantar sus temas, con mucho sabor madrileño; de “La Movida”, por su implicación en la banda sonora de la comedia de Fernando Colomo “Qué hace una chica como tú en un sitio como éste” (1978). Aunque la canción de Burning titulada igual que la película es uno de los temas icónicos de “La Movida”, sería un error –por estilo y actitud- incluirlos en este movimiento, quizás tampoco del todo en el rock urbano, un estilo con un sonido más cercano al hard rock y al rock progresivo, y unas letras a menudo densas y cargadas de compromiso social. Burning tan sólo es un grupo de R&R, ni más ni menos que eso, uno de los mejores que ha habido (y sigue habiendo) en España. Esta formación está marcada por un día fatídico, el 9 de mayo; ese día del año 1991 falleció su vocalista, Toño Martín, víctima de las drogas; antes, en 1983 había abandonado el grupo víctima de sus excesos. En 1997, justo seis años después que Toño Martín, murió el guitarrista Pepe Risi, víctima de una neumonía. Con todo, aún permanecen en activo y con un excelente sonido, liderados por el teclista Johnny Cifuentes. El primer disco sin el cantante Toño Martín fue “Noches de Rock and Roll” (1984), en el que Johnny y Pepe Risi asumieron la parte vocal; “Esto es un atraco” tal vez sea el tema más conocido, aunque para mí el más emocionante es “Una noche sin ti”, una bellísima balada dedicada a Toño Martín, que nos habla de viejos blues, de Eric Burdon y los Rolling Stones y del insomnio causado por la pérdida. Aquí tenéis una versión en directo, con Pepe Risi y Johnny Cifuentes; en este otro vídeo podéis escuchar a Burning y a Antonio Vega, una grabación perteneciente al homenaje a Pepe Risi; y, para finalizar, dos versiones más, la de grupo Sidecars y Jimmy Barnatán, y la que nos regaló Carlos Tarque (M-Clan) junto a los propios Burning en un concierto reciente en el Teatro Circo Price de Madrid, del que ya nos hemos ocupado en una entrada anterior, con Luz Casal como protagonista.

Las Cinco Canciones de Nostromo (III): “Free as a Bird” (The Beatles)

Al igual que la leyenda que envuelve al Cid Campeador, los Beatles han seguido ganando batallas después de su disolución. Nostromo nos cuenta hoy la historia de “Free as a Bird”, una canción que no se publicó hasta 1995, cuando los Beatles llevaban un cuarto de siglo separados. Nuestro invitado de esta semana nos cuenta el papel que desempeñó Yoko Ono en esta historia y cómo fue la grabación de esta canción, podríamos decir que un tema bastardo en la discografía de los Beatles, que no ha sido recogido por Jean-Michel Guesdon y Philippe Margotin en su obra Todo sobre los Beatles. La historia de cada una de sus 211 canciones (Barcelona: Blume, 2015).

“Siempre he proclamado a los cuatro vientos mi condición de beatlemaníaco, fui, soy y seré toda mi vida (imagino que después también), o sea que no podían faltar a la cita. Mi canción preferida A Day in the Life, ya apareció en este santuario musical, por lo que estuve en la tesitura de no saber qué canción elegir; me entusiasman el 95% 😉 de ellas y el resto simplemente me gustan. ¿Qué cuento sobre quienes se han escrito ríos de tinta y eran más famosos que Jesucristo?, ¡ah, vale! todavía me quedan las vivencias personales.

Me engancharon por lo menos un lustro después de su separación gracias a un amigo de la pandilla, el avanzado musical típico que hay en todas las pandillas. A. Lobo de hecho dirige y presenta un reputado programa en Radio 3, también fue el culpable de inocularme el veneno de Bob Dylan en mi torrente sanguíneo. Cuando no sonaban unos, sonaba el otro, años de fanatismos y descubrimientos, como tantos y tantos chavales tampoco hay que darle mayor importancia.

Por eso me he inclinado por dos ‘rarezas’ con la simple pretensión de intentar sorprender a alguien. Sí, ya sé que esas ‘rarezas’ de los Beatles tampoco son tan desconocidas o por lo menos eso me dictan mis neuronas beat, pero merece la pena intentarlo.

Free as a Bird, salió a la venta como sencillo a finales de 1995, como parte de la promoción del lanzamiento del documental The Beatles Anthology y del extraño recopilatorio que le acompañaba. He de confesar que no lo compré, me horrorizan todos esos intentos de reflotar algo tan místico e irrepetible, como dirían ellos: “Let it be”.

Pues sí ¡en 1995, veinticinco años después de su disolución y sin Lennon! Para ese proyecto, McCartney habló con Yoko Ono para ver si tenía grabaciones inéditas de su marido, la viuda respondió enviándole cuatro canciones en formato cassette. John había grabado una versión incompleta de Libre como un pájaro en 1977, las otras canciones contenidas en aquella cajita del señor Phillips eran: Grow Old With Me, Real Love y Now and Then. Ono, que no es santo de mi devoción, declaró en una entrevista: “Yo no quise separar a The Beatles, pero estuve en ese momento clave. Ahora tengo una ocasión de hacerles juntarse otra vez y la voy a aprovechar. Es como si el destino me la hubiera preparado”.

Los tres exFab Four decidieron que Jeff Lynne -había trabajado ya con Harrison en Traveling Wilburys– fuera el productor y no el habitual George Martin con problemas de oído. En la cinta, Lennon cantaba y tocaba el piano, respetaron la idea básica del cantante y rellenaron pequeños espacios musicalmente. Algunos acordes fueron cambiados y el arreglo instrumental se alargó para incluir otras líneas con las voces de Paul y George.

El vídeo promocional fue dirigido por Joe Pytka y muestra, desde la perspectiva de un pájaro volando, referencias a otras canciones como: Penny Lane, A Day in the Life o Eleanor Rigby. Se dice que existen entre 80 y 100 alusiones a la historia, composiciones y letras de The Beatles. El pájaro no aparece nunca porque no se pusieron de acuerdo sobre qué clase de ave debería ser,… y yo con estos pelos.

Bueno y ahora una cosita sonrojante o graciosa, dependiendo de los oídos con que se mire o los ojos con que se escuche, también aparece en Anthology. Bésame mucho (Consuelo Velázquez, 1940) era parte del repertorio de la banda en Hamburgo, entró en el paquete de canciones del intento fallido por fichar por Decca Records cuando no eran nadie todavía. “Los grupos de tres guitarras y una batería tienen los días contados, así que The Beatles no tienen futuro”, les dijeron”.

Las Cinco Canciones de Nostromo (II): “I Shot The Sheriff ” (Eric Clapton)

En los procesos de aprendizaje siempre hay puntos de inflexión, momentos en los que te das cuenta que todo lo aprendido hasta ese momento no es nada en comparación con lo que aún te falta por comprender y asimilar. Cuando descubrí a Eric Clapton tuve esa sensación. Me enamoré de su música, de la que hacía en solitario y de la que hizo con bandas como John Mayall & the Bluesbreakers, Cream, Derek & The Dominos, Blind Faith, The Yardbirds o Delaney & Bonnie; sin embargo, me podía la impaciencia y la desesperación, no podía abarcar toda su obra sin un mínimo proceso lógico de digestión musical y, menos aún, el nuevo universo musical que estaba esperándome, el del blues y el blues-rock. Cuando escribí las cinco canciones de mi vida decidí dedicar la última (Wonderful Tonight“) a Eric Clapton, porque él me hizo ver y sentir la necesidad de valorar, escuchar y amar otros estilos musicales. Nostromo también ha querido acordarse de Eric Clapton, en concreto de su fabulosa versión de “I Shot the Sheriff”, el conocido tema compuesto por Bob Marley, publicado por primera vez en 1973.

“Al principio de aceptar el reto de escribir en esta sección, no tenía ni idea de las canciones que iba a seleccionar, incluso dudé si las tendría por lo menos inéditas, porque servidor ya lleva un tiempo, con mayor o menor fortuna, dando la barrila en esto de los blogs musicales. Ya sé que no es una premisa lo de la exclusividad, pero me pareció lo más apropiado para este gran sitio de entretenimiento, aprendizaje y disfrute de la buena música. Mi sorpresa iba en aumento a medida que me venían a la memoria, han sido bastantes más de cinco, por lo que además tuve que someterlas a un agridulce descarte para elegir a las afortunadas, con la gran ventaja de que aquí puedo decir lo que me dé la gana (tranquilo Sr. Rodríguez).

Me considero un amante del blues, más bien de los sucedáneos del blues aunque tampoco hago ascos a su estado puro, el paso de los años me ha dado un cierto paladar auditivo y sus papilas me dictan que, por ejemplo, no hay mejor caldo para el espíritu que una escucha sosegada de B.B. King, Eric Clapton o Gary Moore, y si puede ser juntos, en esos bolos/conciertos por exigencias de mercado, mejor que mejor, algo ya desgraciadamente imposible por razones obvias. Afortunadamente todavía nos quedan testimonios para su degustación gracias a la bendita tecnología.

Mi segunda canción elegida es I Shot The Sheriff del álbum 461 Ocean Boulevard (1974), con la que me gustaría aprovechar para recordar a su verdadero autor jamaicano y rendir un pequeño homenaje a un maravilloso guitarrista que actualmente no pasa por sus mejores momentos. La versión de Clapton reconozco que no es el mejor ejemplo para mi anterior fraseo sobre el blues, pero su mezcla de reggae y recuerdos, hacen un todo que solo Slowhand es capaz de conseguir en mí.

Resulta que hace ya demasiados años, conseguí una cinta TDK con recopilaciones de este señor, poseía un sonido estupendo, un regalo para mi adorada pletina Grundig, le sacaba todos los sonidos limpios que se le podían sacar y aquello sonaba de maravilla. Eran tiempos de mi primer trabajo, a las 5:30 de la mañana pasaban a recogerme los compañeros en un Renault 10 ¿o era 8?, da igual era solo cuestión de faros, con mi estimado “colegui” Antonio al volante, un buen tipo de guitarra y horteradas. Un día le regalé una copia de aquella cinta y le gustó tanto que después nos acompañó constantemente durante aquellas y otras horas intempestivas e inolvidables, Yo disparé al sheriff sonaba una vez tras otra, recuerdo que hasta fabricó un rudimentario altavoz que iba a los pies del copiloto. La magia de Eric le cautivó, va por él”.