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Murray Head. “Say It Ain’t So, Joe”

El “Escándalo de los Medias Negras” es el nombre que recibieron los sucesos en los que se vieron involucrados algunos jugadores estadounidenses de béisbol pertenecientes al Chicago White Sox; pese a que fueron absueltos por un jurado popular, ocho integrantes de este equipo fueron expulsados de por vida de las “Grandes Ligas” por contribuir a una conspiración ideada por gángsters y dueños de casas de apuestas ilegales, y por dejarse ganar en el partido que los enfrentó a los Cincinnati Reds. Uno de esos ocho implicados fue el bateador Joseph Jefferson Jackson, conocido como “Shoeless Joe”; a pesar de que inicialmente reconoció los hechos, incluso haber aceptado cinco mil dólares como pago parcial por su cooperación, tal vez por sugerencia del propietario del equipo (Charles Comiskey), durante el juicio y ante la opinión pública siempre negó su implicación en este turbio asunto, de hecho, años después, el resto de implicados en el escándalo reconocieron que Jackson no estuvo presente en las reuniones con los apostadores y que, en realidad, se usó su nombre para ganar credibilidad. Jackson también negó la anécdota en la que un grupo de niños aficionados al beisbol, seguidores de “Joe Descalzo”, le preguntaron durante el juicio si realmente era culpable, pidiéndole que les dijera, de manera repetitiva y desesperada, que eso no había sido así. Sea como fuere, esa conocida arenga, “Say it ain’t so, Joe!”, fue utilizada por el británico Murray Head, también conocido por su versión de “One Night in Bangkok“, por su participación en la ópera rock “Jesus Christ Superstar” y por su faceta como actor en películas como “Domingo, Maldito Domingo“, para componer el tema “Say it Ain’t So Joe”. Fue incluido en el álbum homónimo de este cantante, su segundo trabajo de estudio, publicado en 1975 por A&M Records. La canción fue reeditada en 1995 para el disco “When You’re in Love”. Fue entonces cuando Murray Head explicó que el origen de este tema fue un documental de los años setenta sobre Richard Nixon; en él se hablaba del apoyo y las simpatías que aún seguía recibiendo de sus votantes, a pesar de las evidencias y de las pruebas concluyentes que lo incriminaban en el “Escándalo Watergate“. Murray pensó que el caso era similar al de Joe Jackson; quiso entonces escribir una canción sobre los ídolos con pies de barro, y sobre la atónita decepción de quienes se niegan a reconocer que su ídolo les ha fallado. No quiero acabar sin mencionar algunas de las versiones que se han hecho de esta melodía, como las de Roger Daltrey o la del grupo español Tahures Zurdos, aunque ésta última tiene tantos defensores como detractores.

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Prince and The Revolution / The Waterboys / Dwight Yoakam. “Purple Rain”

En 1984 Prince ya era un músico conocido, había grabado cinco álbumes de estudio y se había rodeado de una banda, The Revolution, que le acompañaría en sus tres siguientes discos: “Purple Rain” (1984), “Around the World in a Day” (1985) y “Parade” (1986). “Purple Rain” fue, en realidad, la banda sonora de la película del mismo nombre, dirigida por Alberto Magnoli en 1984 y protagonizada por el propio Prince; fue todo un éxito de taquilla, recaudó más de ochenta millones de dólares cuando apenas había costado una décima parte, y logró un Oscar a la mejor banda sonora original, de la que se vendieron más de veinte millones de copias en todo el mundo, pero también un par de premios Razzie, los antioscars que premian a las peores películas, actores, directores y guionistas del año. El disco obtuvo el respaldo de la crítica y dos premios Grammy; suele estar en la lista de mejores discos de rock de todos los tiempos y, para muchos, es el mejor trabajo de este singular artista, fallecido el 21 de abril de 2016, a los cincuenta y siete años. “Purple Rain” finaliza con la canción que da título al disco, una balada pop-rock de casi nueve minutos de duración compuesta por Prince -como la práctica totalidad de los temas que componen este álbum-, grabada en directo en el Club First Avenue de Minneapolis (Minnesota) que, con el paso del tiempo, se convirtió en una de las imprescindibles en casi todos sus conciertos; a destacar el excelente trabajo de guitarra, su ritmo misterioso, envolvente, y la bella y enigmática letra. A Prince le preocupaba que hubiera algunas partes de la canción similares al tema “Faithfully“, de Journey; al parecer, Prince habló con el teclista de la banda, Jonathan Cain, autor de la melodía y éste no puso pegas, en realidad apenas sólo había tres o cuatro acordes en común. Existen versiones de “Purple Rain” orientadas hacia el jazz (Holly Cole, Randy Crawford, etc.), otras a capella (Flying Pickets), y las hay próximas al country (LeAnn Rimes), al soul (Lucky Peterson o Etta James), al reggae (Radio Riddler) o al rock (Bruce Springsteen, Rumble on the Beach, etc.), hasta David Gilmour -el guitarrista de Pink Floyd- quiso homenajear a Prince cuando falleció incluyendo un fragmento de esta canción en una interpretación en directo de “Confortably Numb” (hacia el minuto 4:30). Para acompañar a la interpretación original de “Purple Rain” he elegido dos versiones bien diferentes; la primera es la de la banda de rock y folk celta The Waterboys, incluida en su álbum en vivo “The Live Adventures of the Waterboys” (1998); la segunda pertenece al último disco del músico country Dwight Yoakam, titulado “Swimmin’ Pools, Movie Stars” (2016).

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Steve Miller Band. “Serenade”

“Usar y tirar” es el tercer álbum de los murcianos M Clan; fue publicado en 1999, después de dos trabajos (“Un buen momento”, 1995; y “Coliseum”, 1997) orientados hacia el rock sureño. Se grabó entre Burdeos y Madrid, con Alejo Stivel como productor musical, probablemente uno de los artífices de que este álbum, tal vez más comercial que los dos anteriores, lograra conectar con el público; y todo gracias a un tema: “Llamando a la Tierra”, en realidad una versión de la Steve Miller Band, entonces un grupo apenas conocido en España. De esta manera, muchos aficionados al rock supieron del tema original, “Serenade”, compuesto por Chris McCarty y por Steve Miller, un estadounidense que creció entre músicos de jazz, con un padrino como el guitarrista Les Paul –amigo de la familia- y maestros del blues como Muddy Waters, Howlin’ Wolf o Buddy Guy. Formó la Steve Miller Band en 1967 y, poco tiempo después, grababa su primer álbum con esta formación, titulado “Children of the Future” (1968). En 1973 publicaban “The Joker”, su octavo disco, que tuvo bastante éxito debido al tema homónimo, uno de los más reconocibles de esta formación. Entre este Lp y el siguiente pasaron tres años; en 1976, Steve Miller sorprendía a la parroquia con un excelente trabajo, “Fly Like an Eagle”, del que se extrajeron algunos singles (“Fly Like an Eagle”, “Rock’n Me” y “Take the Money and Run”), aunque había otros temas igual de buenos, como “Wild Mountain Honey”, “Mercury Blues”, “You Send Me” (versión de Sam Cooke) o “Serenade”, la canción que M Clan rescató del olvido, al menos en nuestro país. La adaptación de M Clan, posteriormente grabada en otro de sus álbumes más representativos (“Sin Enchufe”, 2001), dispone de letra en español escrita a partir del original, aunque diferente a la de la Steve Miller Band; para mi gusto, la del original es más interesante y menos convencional que la española, por esa capacidad para hacernos soñar con un viaje a las estrellas, perdidos en la inmensidad del Universo. Según señalan algunas fuentes*, tanto “Serenade” como “Llamando a la Tierra” han sido habitualmente utilizadas por el programa de radio “La Rosa de los Vientos”, emitido por Onda Cero, en el que tienen cabida temas como la ciencia y la tecnología, el humor, la ecología, la historia, las leyendas, el espionaje, etc.

* Guillén Barrantes, Sergio & Puente Gómez, Andrés. El Mundo Secreto de las Canciones. Madrid: T&B Editores; pág. 33.

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Dire Straits. “Tunnel of Love”

El tercer disco de Dire Straits, “Making Movies”, se publicó en 1980; en mitad de las sesiones de grabación, David Knopfler abandonó la formación: “Han sido cerca de trescientos conciertos en dos años. Nadie puede resistir eso. Nuestra propia música se resentía de ello, y lo seguiría haciendo, cada vez más, de seguir por ese camino. Había demasiada tensión en el ambiente. Y, tras ver cómo iban a seguir desarrollándose las cosas, yo veía que se reproducían de nuevo los mismos esquemas. Preferí dejarlo (…) La convivencia de dos hermanos, ambos guitarristas, es muy rara (…) Me fui porque ya no era posible que Mark y yo estuviéramos en el mismo grupo. Nos cruzábamos en el estudio y mirábamos al suelo”. Para sustituir a su hermano, Mark contrató al guitarrista Sid McGinnis; y hubo dos incorporaciones más, ambas en la órbita de Bruce Springsteen: Roy Bittan, teclista de la E. Street Band y Jimmy Lovine, en las tareas de producción, el mismo que se encargó de este menester en el álbum “Born To Run” (1975) de Bruce Springsteen. La impronta dejada por Bittan y Lovine en “Making Movies” es más que notoria; el sonido es diferente del exhibido en los dos primeros discos (“Dire Straits”, 1978; y “Communiqué”, 1979), como más “springsteniano”; sin ir más lejos, os recomiendo que escuchéis el arpegio inicial de “Romeo and Juliet”, una de las canciones más representativas de este disco, y el piano de “Jungleland”, el tema con el que se cierra “Born To Run” de Bruce Springsteen, son clavados. Lo curioso del asunto es que no son las únicas conexiones o coincidencias entre Bruce y Mark: el segundo hizo la banda de la película “Local Hero” (1983) y el primero tituló de la misma manera una canción en 1992; hay otras canciones que también tienen algunos parecidos: “Silvertown Blues” (Knopfler) y “Lucky Town” (Springsteen) o “Dry Lighting” (Springsteen) y “True Love Will Never Fade” (Knopfler); incluso llevaron, durante una época de su vida, en los ochenta, cintas para el pelo … Sin embargo, ¿cuántos vídeos habéis visto en los que ambos artistas compartan escenario? ¿Conocéis alguna colaboración entre ellos? ¿Alguien sabe si se llevan bien? “Making Movies” dura poco más de treinta y siete minutos, pero es un álbum imprescindible, de los que conviene escuchar de vez en cuando para recordar el sonido característico de esta gran banda. Comenzaba con un tema de ocho minutos, titulado “Tunnel of Love” (por cierto, igual que un álbum de Bruce Springsteen publicado en 1987 …), en el que incluyeron una intro (esa inolvidable música de carrusel) escrita por Richard Rodgers y Oscar Hammerstein II; la letra (aquí tenéis una posible interpretación) nos habla de una historia en torno a un amor intenso pero efímero, vivido entre tiovivos, tragaperras, norias y luces de neón. La guitarra final se torna épica en la versión en directo recogida en el disco “Alchemy” (1984), también de imprescindible escucha.

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Otis Rush / John Mayall / Steve Miller Band. “All Your Love (I Miss Loving)”

Otis Rush, con sus ochenta y dos años, es uno de los más importantes guitarristas que ha dado el blues. Grabó sus primeros discos, ocho singles con la discográfica Cobra, de Chicago, entre 1956 y 1958; el último lleva en la cara A el tema titulado “All Your Love (I Miss Loving), compuesto por él y producido por Willie Dixon con el apoyo instrumental del propio Dixon (bajo), Ike Turner (segunda guitarra), Little Brother Montgomery (piano), Harold Ashby (saxo), Jackie Brenston (saxo) y Billy Gayles (batería). El tema no era del todo original, un año antes el guitarrista Jody Williams había escrito y grabado una melodía instrumental titulada “Lucky Lou” que, como podréis comprobar, ya lucía el característico riff de “All Your Love (I Miss Loving)”. De la misma manera que Otis Rush se dejó influenciar por el trabajo de Jody Williams, otros músicos han hecho lo mismo utilizando como material de partida el tema “All Your Love”; es el caso de Bob Dylan y su canción “Beyond Heres Lies Nothin’s”, incluida en el álbum “Together Through Life” (2009), un tema muy parecido al de Otis Rush; o de Peter Green y su conocidísimo “Black Magic Woman”, tema que el mismo Green ha reconocido haberlo compuesto tomando como inspiración “All Your Love”. Hay versiones excelentes de esta canción, ejecutadas por músicos de blues como Buddy Guy, Gary Moore, Stevie Ray Vaughan, Melvin Taylor o Johny Perez Trio, incluso hay alguna más metalera, como la de Aerosmith; sin embargo, ninguna supera a la que hiciera John Mayall en los años sesenta, en mi opinión incluso mejor que el original de Otis Rush. A Mayall se le considera el padre del british blues, distinción tal vez compartida con Alexis Corner; ambos músicos fueron como escuelas de blues para jóvenes talentos, desde donde se rescató la obra de los grandes del blues (Muddy Waters, John Lee Hooker, Willie Dixon o Howlin’ Wolf); por sus filas pasaron los mejores músicos que, poco después, fueron figuras de referencia en bandas como Fletwood Mac, The Rolling Stones, Cream, The Animals, The Yardbirds o Manfred Mann. Para su segundo álbum (“Blues Breakers with Eric Clapton“, 1966), Mayall contó con Eric Clapton a la guitarra, antes de que iniciara su andadura con Cream, y con otros músicos como John McVie (bajo), Hughie Flint (batería) o Jack Bruce (bajo), en alguno de los cortes de este disco. El tercer vídeo destacado de hoy es bien diferente de lo propuesto hasta ahora, con el saxo como protagonista, una versión más suave y relajada a cargo de la Steve Miller Band, incluida en el álbum “Wide River” (1993).