Blondie / The Hillbilly Moon Explosion / Nat Simons & Repion. “Call Me”

De la banda estadounidense Blondie nos hemos ocupado en una entrada anterior, dedicada al tema “Dreaming”; en ella, aludíamos al origen del nombre del grupo, hacíamos un breve recorrido por sus principales discos y recordábamos las señas de identidad, en lo que respecta a su sonido. Tras su cuarto álbum de estudio, el exitoso “Eat to Beat” (1979), en el que se incluyó precisamente “Dreaming”, recibieron la propuesta del compositor y productor italiano Giorgio Moroder, pionero de ciertos estilos englobables en lo que conocemos como música disco o de baile, para adaptar y poner letra a un tema instrumental compuesto por él, titulado “Man Machine”, que debería ser la canción principal de la película “American Gigolo” (1980), dirigida por Paul Schrader e interpretada por Richard Gere en su papel principal.

Debbie Harry, la cantante y líder de Blondie, escribió una letra en primera persona, poniéndose en la piel de un glamuroso prostituto, que se ofrece sexual y emocionalmente con un epidérmico y explícito “call me”, a modo de mantra, prácticamente como si fuera un recurso publicitario. En lo musical, la base disco sobre la que Moroder construyó el tema, se acaba mezclando con sonidos procedentes del pop, la new wave y el rock, dando lugar a un producto bailable, con unos teclados que refuerzan la sensación disco, unas guitarras que acercan el tema al rock, y la agresiva y sensual voz de Debbie, que imprime ese sello de identidad “made in Blondie”. La grabación de “Call Me”, como finalmente se llamó la canción, no debió ser fácil; al final, Moroder optó por sustituir a los integrantes de Blondie por músicos de sesión. De hecho, en los títulos de crédito que aparecen en la banda sonora original de “American Gigolo” sólo figuran Debbie Harris y Giorgio Moroder. Fue lanzado como sencillo en 1980 -con una versión instrumental del tema en la cara B-, bajo varios formatos: la edición vídeo musical (la más corta), la edición radio (algo más larga), con ella encabezamos la entrada, y una interpretación en español. También existe una versión extendida, de algo más de ocho minutos, incluida como bonus track en la edición Cd, de 2001, correspondiente al álbum “Autoamerican” (1980).

Como alternativas al original de Moroder/Blondie, os propongo una versión más contundente, a cargo del grupo suizo de rockabilly The Hillbilly Moon Explosion, publicada como single en 2014; y otra igual de rockera, por la madrileña Nat Simons, quien grabó este tema, en español, junto al dúo cántabro Repion; este cover forma parte de un álbum muy interesante, titulado “Felinas” (2024), en el que colaboraron con Nat Simons artistas como Luz Casal, Anni B Sweet, Vega, Aurora Beltrán, Rebeca Jiménez, etc. Pero existen más versiones de “Call Me”, como las interpretadas por Cadaveria (metal), Dungeon (metal), The 69 Eyes (metal), Cascada, Francine, Da Vinci’s Notebook (a capela), Franz Ferdinand, Until December, Tiffany, Nikka Costa, Lea DeLaria (jazz), Barbara Mendes (bossanova) o Sweet Little Band (para bebés), entre otras.

M Clan. “Carolina”

M Clan se creó en Murcia durante la primavera de 1993, con la siguiente formación: Santiago Campillo (guitarra), Juan Antonio Otero “Oti” (batería), Pascual Saura (bajo), Íñigo Uribe (teclados) y Carlos Tarque (voz); más tarde se uniría a ellos Ricardo Ruipérez (guitarra), al que conoció Carlos Tarque mientras realizaba el servicio militar. El grupo se llamó inicialmente Murciélagos, después Murciélagos Clan y, finalmente, M Clan. Tras grabar alguna maqueta y un mini vinilo editado por Subterfuge, publicaron su dos primeros álbumes (“Un buen momento”, 1995 y “Coliseum”, 1997), haciendo gala de un sonido rocanrolero cercano al rock sureño, incluso al hard rock. Con la entrada de Alejo Stivel como productor, suavizaron su sonido con el objetivo de acercarse al gran público, algo que consiguieron con su tercer disco de estudio (“Usar y tirar”, 1999), con el que triunfaron, sobre todo gracias a la versión en español del clásico de la Steve Miller Band “Serenade”, que ellos titularon “Llamando a la Tierra”. Este momento dulce del grupo se prolongó con su siguiente disco, “Sin enchufe” (2001), un álbum en directo grabado en modo acústico, siguiendo la moda estadounidense de los unplugged; en él se incluyeron canciones de sus discos anteriores, versiones de temas de Rod Stewart (“Maggie May”, titulado “Maggie despierta”), de los Rolling Stones (“Paint it, Black”, titulado “Todo negro” en homenaje a la versión sesentera de Los Salvajes) o de la Steve Miller Band (la ya mencionada “Llamando a la Tierra”), y canciones nuevas, como “Los periódicos de mañana”, “Souvenir” o “Carolina”, la más conocida de todas, uno de los temas más representativos de esta banda murciana y, también, de los más polémicos.

Cuando escuchamos la canción, lo primero que nos viene a la cabeza es que se trata de una historia de amor o de atracción sexual, con cierto componente obsesivo, entre un hombre adulto y una chica menor de edad; por ello, no es de extrañar que se dijera de este tema que incitaba a la pederastia. Con el paso del tiempo, se fue extendiendo la idea de que Carolina no era una mujer, sino la cocaína: “la reina de las medicinas que no se venden en farmacia legal”; en los bares, la gente incluso solía cantar la canción sustituyendo Carolina por cocaína. Pero Carlos Tarque ha manifestado claramente que esa interpretación es incorrecta, y que ellos nunca quisieron dar ese sentido a la canción:

“La gente piensa que va sobre la cocaína porque la letra dice ‘la reina de las medicinas que no se venden en farmacia legal’. Pero eso no lo decimos por la cocaína, sino porque la niña es la que se droga y es la reina de las medicinas… Algo que ahora ya no se puede ni decir porque te llevan al talego. Esto fue hace 18 años y todavía se podía hacer un poco de ficción. Nosotros venimos de la escuela de Lou Reed, de los travelos… Es todo alucinante ahora: si cantas sobre una niña que es menor y se droga te llevan a la cárcel”.

Entrevista a Carlos Tarque para la revista ICON (El País), fechada el 19/12/2018.

Otro de los miembros de la banda, Ricardo Ruipérez, también se ha manifestado en términos similares:

“Se trata de un tema que plasma la relación con una menor, del año 2001, pero yo creo que sí y no tendría que pasar absolutamente nada. Al fin y al cabo, es una ficción, como tantas y tantas que hay en la música y en el arte. Es una canción blanca, que refleja un poco, entre comillas, ese símbolo de “Lolita”, que tantas veces se ha utilizado. Es una canción de tres minutos, no es ninguna declaración de principios. Es una canción más y ya está”

Entrevista a Ricardo Ruipérez para Atlántico, fechada el 21/08/2021.

Carlos Tarque, me imagino que harto de dar explicaciones durante tantos años sobre el significado de la canción, ha terminado ofreciendo una nueva versión: Carolina es “el sueño húmedo de una adolescencia absurda y precoz” (Uppers). Continúo con algunas interpretaciones en directo de este tema por M Clan: una grabada en Murcia en 2005, otra con Fito Cabrales y una más reciente en la Sala Barts de Barcelona; y con el tema “A Better Place” (1973), de la banda The Hollies que, según la web Similar Rock, Similar Pop, es muy parecido a “Carolina” ¿Vosotros qué opináis?

Y finalizo con algunas fotos del concierto de M Clan que tuvimos la suerte de ver hace unos días en Madrid, en «Las Noches del Botánico». Se agotaron las entradas en 24 horas, y no me extraña porque fue un concierto excelente. Cantaron sus temas más conocidos, incluyendo alguna de las versiones que comentamos en la entrada; por supuesto, dejaron para el final «Carolina», lo grabé como buenamente pude, os dejo también el vídeo.

John Fogerty / Status Quo. “Rockin All Over The World”

El 13 de julio de 1985 se celebró un evento musical, conocido como Live Aid, con el objetivo de recaudar fondos para paliar la hambruna de Etiopía. Organizado por Bob Geldof y Midge Ure, se celebró en dos sedes diferentes (Wembley Stadium -Londres- y John F. Kennedy Stadium -Filadelfia-) de manera simultánea; a esta iniciativa se sumaron conciertos en otros países del Mundo, como Japón, Yugoslavia, Austria, Australia, Alemania Occidental, Canadá y la U.R.S.S., todo ello retransmitido vía satélite por televisión. El Live Aid comenzó con el grupo británico Status Quo, concretamente con la canción “Rockin All Over The World”, todo un homenaje a los valores del R&R: energía, libertad y universalidad (aquí podéis ver y escuchar aquella histórica interpretación). Este tema había sido incluido en el décimo álbum de estudio de los ingleses («Rockin’ All Over the World», 1977), y llegó a alcanzar el número 3 en las listas de éxitos del Reino Unido. Desde entonces, “Rockin All Over The World”, generalmente en esta versión de Status Quo, ha venido utilizándose de manera habitual en el mundo del deporte, para amenizar veladas, animar estadios de fútbol y espolear a las hinchadas. En 2015 volvieron a grabar la canción, esta vez en formato acústico, incluyéndose en el álbum titulado “Aquostic Live & The Roundhouse” (aquí lo tenéis).

La autoría de este tema se atribuye habitualmente a Status Quo, no en vano ellos lo han popularizado y convertido en un símbolo del R&R. Pero, como muchos de vosotros sabréis, el tema no es de Francis Rossi y los suyos, sino de John Fogerty, el que fuera líder de la banda Creedence Clearwater Revival, formación californiana que ya ha aparecido en este blog en anteriores ocasiones, al igual que Status Quo. El tema fue incluido en su segundo disco en solitario (“John Fogerty”, 1975). Recordemos que este músico inició su andadura en solitario hacia 1972, cuando se disolvió la Creedence; en 1973 lanzó al mercado su primer álbum, bajo el epónimo The Blue Ridge Rangers, aunque fue él quien produjo, arregló y tocó todos los instrumentos, al igual que sucedió con su siguiente trabajo, el ya mencionado “John Fogerty” (1975). Según ha manifestado en alguna entrevista, Fogerty siempre ha llevado bien el hecho de que la canción sea más conocida en la versión de Status Quo; ha llegado a reconocer que el éxito de los británicos apareció durante un momento difícil de su vida, aquello le ayudó a sentirse mejor y no le importaba que mucha gente pensara, erróneamente, que el tema era de Status Quo.

“Rockin All Over The World” es un tema bastante versionado, a menudo por músicos no excesivamente conocidos; aunque otros más renombrados, como Bruce Springsteen o Bon Jovi, lo han tocado en alguno de sus conciertos, de la misma manera que el propio John Fogerty (aquí os dejo un directo del año 2010). Sin embargo, hoy sólo os voy a proponer dos versiones destacadas, ya me diréis cuál os gusta más, si el original de Fogerty o la famosísima versión de Status Quo.

Ramoncín. “Hormigón, mujeres y alcohol”

Hace algo más de treinta años, empezó a salir por televisión un compositor y cantante que lucía una capacidad oratoria verdaderamente asombrosa. Presentó el programa-concurso “Lingo”, en La2 de RTVE, colaboró en programas como “Moros y Cristianos”, “Crónicas Marcianas” y, en general, en cualquier tertulia fuera del tema que fuera, porque José Ramón Julio Márquez Martínez, más conocido como Ramoncín, era capaz de hablar y discutir sobre cualquier asunto: música, política, famoseo, problemas sociales … Y lo hacía con aplomo, apariencia de solvencia y una facilidad de palabra muy llamativa, que contrastaba con su marcado acento de barrio y una jerga cheli, que utilizaba cuando creía oportuno. Recordando así al televidente que era uno de los suyos, un humilde chico de barrio, concretamente de la madrileña calle de Canarias (entre Legazpi y Atocha), que había dejado la música para dedicarse a los espectáculos televisivos. Tal y como él mismo nos cuenta en el libro de Salvador Domínguez Los Hijos del Rock. Los grupos hispanos 1975-1989 (Madrid: SGAE, 2004), en 1973 dejó los estudios y comenzó a aprender teatro, mientras

“no paraba de escribir poemas y textos, en cualquier momento del día o de la noche, estuviese donde estuviese. Harto de ir de un local a otro buscando gente con instrumentos eléctricos o de alquilar por horas el local de Mario del Castillo, en Lavapiés, acudí a la sección de anuncios de Disco Express, y allí leí este anuncio: ‘Banda de rock necesita cantante enrollado con equipo’. Llamé y concerté una cita con el que parecía ser el líder, Jerónimo Ramiro (…) Les dije que no tenía equipo pero que estaba dispuesto a comprarlo, que tenía un montón de canciones y que quería hacer algo grande y en serio. Ellos me miraron con cara de ‘éste de qué va’ y me dijeron que sí, pero que cantase, a ver que tal” (Ramoncín en el libro de Salvador Domínguez, pág. 343).

El grupo de Jerónimo Ramiro -quien años después sería guitarrista de bandas como Santa, Ñu o Saratoga- se llamaba Siracusa, aunque Ramoncín les convencería para cambiar el nombre por el de W.C.? Así nos cuenta Jero Ramiro cómo fue su encuentro con Ramoncín:

“(…) quedé en la puerta de metro de Puente de Vallecas con un tal José Ramón Martínez, personaje que realmente me impactó por su manera de hablar, y sobre todo de vestir. Con el local de ensayo lleno de gente, se cantó un Jumpin’ Jack Flash, a la vez que se subía por la batería y se tiraba al suelo sin cortarse para nada. Le dimos el puesto al instante. Empecé a poner música a las letras que Ramoncín, como se hacía llamar, me pasaba, y así nacieron canciones como El rey del pollo frito, Rock & Roll duduá, Marica de terciopelo, etc., etc.” (Jerónimo Ramiro en el libro de Salvador Domínguez, pág. 346).

Sin embargo, pronto empezarían las discrepancias musicales entre Ramoncín y el resto de la banda; el primero más tendente al punk, el glam y la nueva ola, los segundos más cercanos al hard rock. Para colmo de males, los periodistas no llamaban al grupo W.C.?, sino Ramoncín y los W.C.? Jero Ramiro y los suyos abandonaron la formación, y Ramoncín buscó nuevos músicos para hacer frente a la grabación de su primer disco (“Ramoncín y los W.C.?”, 1978), en el que se incluyeron esas primeras canciones que, según Jero Ramiro, pertenecían a la banda original: “Un buen día el Ramoncín se fue a Barcelona a gestionar con la gente de EMI y nunca más volvió. Lo siguiente fue un disco en la calle con mis canciones, donde mi nombre no aparecía por ningún sitio y por el que, lógicamente, no cobré una peseta” (Jerónimo Ramiro en el libro de Salvador Domínguez, pág. 347). El propio Ramoncín ha reconocido este hecho como cierto: “No sería justo dejar de pasar un hecho lamentable, que me atribuyo, respecto a los derechos de cinco de mis primeras canciones. En ellas debiera haber figurado el nombre de Jero como compositor, junto al mío, y el de Carlos Michelini como arreglista. Eduardo Bort confeccionó los créditos del disco con el visto bueno de Salvador Pérez, magnate de EMI Odeon, y yo no vi el resultado hasta que estuvo publicado. Durante algunos años estuve peleando por arreglar el desmán y, por fin, el editor firmó un contrato con Jero en el que pagaba la parte correspondiente de sus derechos” (Ramoncín en el libro de Salvador Domínguez, pág. 345).

Con este disco, Ramoncín iniciaba una polémica carrera musical, bajo el apodo de “El rey del pollo frito”; así sería conocido entre el público, a raíz de una canción con ese título que Ramoncín interpretaba en primera persona, cuando en realidad iba dirigida a un jefe de la discográfica CBS. En 1978, en un concierto celebrado en Madrid, comenzó a arrojar huevos a los asistentes; utilizando sus propias palabras, “personajes y personajillos de la radio y los medios con sus mujeres vestidas de largo, los amiguetes de todos los ejecutivos de EMI, y toda clase de individuos traídos de ‘provincias’ para ver el nuevo ‘fenómeno musical’” (Ramoncín en el libro de Salvador Domínguez, pág. 350). Desde ese momento, el público de Ramoncín debió considerar que eso de los “huevazos” era algo muy punk y, a partir de entonces, recibían al cantante con una lluvia de huevos en el escenario.

Después de este primer disco, Ramoncín publico los titulados “Barribajero” (1979) y “Arañando la ciudad” (1981), uno de sus mejores trabajos, en el que se recogen temas tan conocidos de su repertorio como “Putney Bridge”, “Reina de la noche”, “Ángel de cuero” u “Hormigón, mujeres y alcohol”, también conocida como «Litros de alcohol» (aquí tenéis la versión de estudio), nuevamente recogida en el disco en directo “Al límite: Vivo y salvaje” (1990), con el que Ramoncín se despidió de su parroquia para dedicarse a la tele; es la versión con la que encabezamos esta entrada. Para terminar, os dejo otras dos interpretaciones en directo de esta canción, una sencilla justificación del alcoholismo como atenuante ante la incapacidad de amar, la típica canción de los ochenta que, en la actualidad, sería políticamente incorrecta; la primera es del año 1984, la otra bastante más reciente, de 2024; también os dejo la versión de Sangtraït y Ramoncín, que formó parte del disco de los catalanes titulado “Entre amics” (2003).

Ilegales. “Tiempos nuevos, tiempos salvajes”

El pasado 10 de diciembre falleció Robe Iniesta, líder de la banda Extremoduro. De manera muy merecida, los medios de comunicación, los blogs especializados y las redes sociales se hicieron eco de esta gran pérdida para el rock español. Sin embargo, no fueron tantos los que se acordaron de Jorge María Martínez García, más conocido como “Jorge Ilegal”, fallecido un día antes que Robe. Jorge fue el fundador y principal pilar del grupo asturiano Ilegales. Él, al igual que Robe, también fue un músico aguerrido, enérgico, insolente y políticamente incorrecto; sus letras van desde el desparpajo, la provocación y el cinismo punk al nihilismo callejero de personajes marginados, que luchan por sobrevivir en la jungla urbana que les ha tocado vivir.

Por ejemplo, la canción que hoy proponemos es un alegato anti inconformista, una invitación a enfrentarse a la vida con decisión y energía, sin esperar a que los cambios y las incertidumbres imperativas nos destruyan. “Tiempos nuevos, tiempos salvajes” es una melodía atemporal, que sigue estando en plena vigencia; a comienzos de la década de 1980, por las dudas que había en España en torno a nuestra incipiente y débil democracia; hoy, por la amenaza (cada vez más real) de los neo totalitarismos, que actúan como guardia pretoriana de los nuevos señores del poder económico y de los nacionalismos colonialistas más exacerbados.

El origen de Ilegales va unido al del propio Jorge (guitarra, voz), un apasionado coleccionista de guitarras que, ya a los cuatro años, disfrutaba con la música de Elvis Presley. Tras pasar por un “internado para niños problemáticos”, tal y como él nos ha contado en el libro de Salvador Domínguez (Los Hijos del Rock. Los grupos hispanos 1975-1989. Madrid: SGAE, 2004; págs. 846-351), se compró su primera guitarra y empezó a cantar en grupos. En 1977 creó la banda Madson, junto a su hermano Juan Carlos (bajo) y David Alonso (batería); dos años después cambiaron el nombre por el de Metálicos y, a finales de 1980, adoptaron el nombre definitivo de Ilegales. Ya bajo esta denominación, participaron y ganaron el concurso pop-rock Villa de Oviedo, lo que les concedió el derecho para grabar dos canciones (aunque al final fueron tres) en un disco colectivo junto a otras formaciones locales (Rimmel, Sombrero de Copa y Squizo). El primer álbum de Ilegales (“Ilegales”) salió al mercado en 1982, de la mano de Hi-Fi- Electrónica, filial de la discográfica Ariola; el diseño de portada fue realizado por la artista Ouka Leele. En este disco están algunos de los temas más recordados de Ilegales, como la polémica “¡Heil Hitler!”, la festiva “¡Hola mamoncete!” o la ya mencionada “Tiempos nuevos, tiempos salvajes”. Un álbum entre el punk y el rock, con buenos temas, letras interesantes, buen sonido para un disco de este género y algunos riffs inolvidables, como el de nuestra canción protagonista de hoy. Si queréis saber más sobre la gestación de este primer álbum de Ilegales, podéis ver el documental titulado “Ilegales 82”, creo que disponible en la plataforma Movistar.

La banda se disolvió en 2011, después de una gira de despedida, aunque volvieron a retomar las actividades en 2015, sólo suspendidas en septiembre de 2025 debido al cáncer de páncreas de Jorge, que acabaría con su vida unas semanas después. De “Tiempos nuevos, tiempos salvajes” tenemos varios testimonios de interpretaciones en directo a cargo de Ilegales, por ejemplo, este vídeo de 1989, éste otro de 2002, éste de 2019 o éste de 2025, poco antes del fallecimiento de Jorge. También ha sido versionado por músicos como Ariel Roth, Flitter, Óscar Sanz o Caballero Reynaldo.

En una entrevista concedida, en marzo de 2025, a el periódico La Opinión de Murcia, Jorge Ilegal respondía así a una pregunta realizada por el periodista Ángel H. Sopena:
Pregunta: “¿Vienen tiempos nuevos y salvajes? ¿Cuáles son tus temores?”
Respuesta: “Vivimos tiempos nuevos, tiempos salvajes, pero no ahora mismo, desde siempre. El discurso que tenían Ilegales en 1982 se parece mucho al actual, y no se ha moderado lo esencial en absoluto. Quizá se ha modulado, pero no se ha moderado. Yo tengo un muy escaso capital en miedo, así que adelante”.