The Rolling Stones. “Angie”

Angela “Angie” Barnett fue la primera esposa de David Bowie, a quien conoció cuando tenía diecinueve años, en 1969. Se casaron en 1970 y se separaron ocho años después, aunque el divorcio no tuvo lugar hasta 1980. Tal y como nos cuenta Héctor Sánchez en un artículo publicado en EfeEme.com, el cuatro de mayo de 1990 Angela fue invitada al programa de televisión “The Joan Rivers Show” para que contara chismes e intimidades de su exmarido; durante el transcurso del show, comentó algo de Bowie que entusiasmó a la audiencia: “Le pillé en la cama con hombres varias veces. De hecho, la mejor de ellas fue cuando le pillé en la cama con Mick Jagger”, incluso llegó a decir que se los encontró desnudos y que su reacción fue irse a preparar el desayuno. Ante el desmentido tajante de los implicados, a Angela no le quedó más remedio que recular un poco y, en otro programa de televisión, trató de suavizar el asunto: “No pillé a ninguno en el acto, lo único que encontré fueron dos personas durmiendo en mi cama, resultó que estaban desnudos y resultó que eran Mick Jagger y David Bowie, pero no es para tanto. Eso no significa que fuese algún tipo de aventura”. En su autobiografía, publicada en 1993, Angie volvió sobre el tema: “Por otra parte, creo que la suposición era correcta, o por decirlo de otra manera, cuando entré en aquella habitación y encontré a Mick y David juntos, estaba completamente segura de que habían estado montándoselo. En realidad era tan obvio que nunca llegué a considerar la posibilidad de que no hubieran estado montándoselo”.

En 1973 salió al mercado el undécimo álbum de los Rolling Stones, titulado “Goats Head Soup”; publicado inmediatamente después del excelente “Exile on Main St.” (1972) -del que ya hemos hablado en este blog a propósito del tema “Sweet Virginia”-, no tuvo tan buenas críticas como su predecesor, aunque en él se incluyó uno de los clásicos de los Stones: la balada acústica “Angie”, en la que destacan los arreglos de cuerdas de Nicky Harrison, el piano de Nicky Hopkins y la desgarradora interpretación vocal de Mick Jagger ¿Pero quién era la Angie de la canción? Algunos han especulado con la actriz Angie Dickinson, aunque Jagger lo ha desmentido; otros valoraron la posibilidad de que fuera la ya mencionada Angela Bowie, con quien dicen que Jagger mantuvo un romance; y, por supuesto, tenemos la teoría, fomentada por la propia Angela, de que la Angie de esta melodía fuera realmente David Bowie. Lo cierto es que ninguna de estas opciones parece ser la correcta. Según Keith Richards, escribió la canción en un momento especialmente delicado para él, cuando trataba de desintoxicarse de su drogadicción:

«Yo estaba en la clínica y Anita [Pallenberg], un poco más abajo, en la misma calle, trayendo al mundo a nuestra hija Angela. Una vez que pasó el trauma habitual de los primeros días, agarré una guitarra que tenía y escribí ‘Angie’ sentado en la cama en una tarde, porque por fin podía mover los dedos otra vez y ponerlos donde se suponía que iban, y ya no sentía que me tenía que cagar en la cama o subirme por las paredes ni estaba frenético. Así que empecé a cantar ‘Angie, Angie’. No era sobre nadie en particular, no era más que un nombre, podía haber sido ‘ooooh, Diana’, de hecho no sabía que Angela se iba a llamar Angela cuando compuse ‘Angie’. Entonces no se sabía el sexo del bebé hasta que nacía; lo que es más, Anita le puso Dandelion… Solo le cayó Ángela de segundo porque nació en un hospital católico donde insistieron en que se añadiera también un nombre ‘como es debido’. En cuanto creció un poco, la propia Angela dijo: ‘No me volváis a llamar Dandy en la vida’».

Keith Richards, consultado en EfeEme.com.

Aunque la canción es prácticamente obra de Richards, Jagger también contribuyó; de hecho, las partes de la letra que él escribió podrían referirse a su ruptura con Marianne Faithfull. Os dejo con un par de interpretaciones en directo de esta canción a cargo de los Rolling Stones, una de 1975 y otra de 1982, y la ejecutada por el grupo Gov’t Mule, aunque hay más versiones.

Chubby Checker. “The Twist”

El twist es un baile ejecutado con canciones de R&R, que se hizo muy popular a comienzos de la década de 1960. Parece que el nombre proviene de algunas danzas africanas, que trajeron los esclavos a los Estados Unidos durante el siglo XIX; sin embargo, el baile tal y como lo conocemos fue popularizado por el cantante norteamericano Chubby Checker, en 1960, con la canción titulada “The Twist”. Causó furor entre adolescentes y público adulto, tal vez por su revolucionario estilo para la época, un baile que se practicaba sin tocar a la pareja, con gran ritmo y un animado e intuitivo movimiento de caderas, brazos y pies, que el mismo Chubby Checker describió como apagar un cigarrillo con el pie mientras te secas el trasero con una toalla (aquí le podemos ver bailando el twist).

La canción “The Twist” fue escrita por el cantante estadounidense Hank Ballard, y publicada por primera vez en 1959, a cargo del grupo Hank Ballard & The Midnighters; ocupaba la cara B del single “Teardrops on your Letter”, y alcanzó un éxito moderado en las listas de ventas. Sin embargo, el baile pronto comenzó a hacerse popular en Baltimore, gracias a un programa local presentado por el disc-jockey Buddy Deane; éste recomendó el tema a Dick Clark, presentador del programa de televisión nacional American Bandstand, en el que a menudo se mostraba a jóvenes bailando al compás de los nuevos ritmos musicales. Dick Clark intentó contratar a Hank Ballard para que actuara en su programa, pero no estaba disponible; decidieron entonces buscar un cantante que estuviera cerca y con una voz parecida a la de Ballard; finalmente se decidieron por Chubby Checker, un cantante que, hasta entonces, se había limitado a emular en sus canciones a figuras del R&R como Elvis Presley o Fats Domino, el ídolo de Chubby.

A partir de entonces, ese ritmo y las canciones con la palabra “twist” en el título se hicieron cada vez más populares; artistas como Danny & The Juniors, Joey Dee & The Starliters, Gary US Bonds, The Marvelettes, Sam Cooke o los Beatles lograrían incluir twists en las listas de éxitos, aunque el verdadero rey del este estilo siempre fue Chubby Checker, con títulos como “Let’s Twist Again” (incluso más popular que “The Twist”), “Slow Twistin’”, «Pony Time» o “Twist it Up”. Podría decirse que el twist encasilló a Checker, incluso le impidió desarrollarse como músico en otros estilos; como él mismo ha llegado a reconocer: “(…) de alguna manera, «El Twist» realmente arruinó mi vida. Tuve la posibilidad de ser un gran artista de club nocturno, y el Twist la aniquiló, quedé fuera de proporción. Nadie nunca creyó que tuviese talento”.

B. Bumble and the Stingers / Emerson, Lake & Palmer / Trans-Siberian Orchestra. “Nut Rocker”

Entre el segundo y el tercer disco de estudio de Emerson, Lake & Palmer (“Tarkus”, 1971 y “Trilogy”, 1972) se publicó “Pictures at an Exhibition” (1971), un trabajo en directo grabado en el Newcastle City Hall (Reino Unido) el 26 de marzo de 1971. Se trata de una adaptación de la obra del mismo título compuesta por el ruso Modest Músorgsky para homenajear al artista Viktor Hartmann, fallecido a los treinta y nueve años. Tal y como nos cuentan Alberto Díaz y Xavi Martínez en su interesante libro Discos conceptuales. 150 títulos imprescindibles (Barcelona: Lenoir, 2011; págs. 42-43), “la sinfonía recrea en su totalidad una visita a una galería de arte y las emociones que producen en el espectador los diversos lienzos expuestos del susodicho Hatmann. Pudiéndose afirmar que cada movimiento corresponde a un cuadro (y los interludios, el paso de uno a otro)”. Una obra ideal para un virtuoso del piano, de ahí que Keith Emerson ya la tocara con ELP desde prácticamente los orígenes de la banda, antes de que decidieran grabarla.

La adaptación de “Pictures at an Exhibition” realizada por ELP incluye, al final, una pieza titulada “Nut Rocker”, que no pertenece a la sinfonía de Músorgsky sino a otra obra también muy conocida: el ballet “El Cascanueces”, cuya música fue compuesta por el también ruso Piotr Ilich Chaikovski. Utilizando como punto de partida la “Marcha” de esta obra, el compositor, productor y músico estadounidense Kim Fowley escribió, en 1962, una pieza rock que el empresario H.B. Barnum grabó para un pequeño sello discográfico local a través de la formación denominada Jack B. Nimble and the Quicks. Cuando Rod Pierce, empresario de la compañía Rendezvous Records lo escuchó, convenció a Fowley para volver a grabar el tema, esta vez con el grupo instrumental B. Bumble and the Stingers, formado por músicos de sesión de esta discográfica. Durante los años sesenta se grabaron algunas versiones más de esta melodía (The Kit Kats, Les Bourgeois de Calais, etc.), pero ninguna con la calidad y repercusión que tuvo la mencionada de ELP. Desde luego, Keith Emerson se luce con el clavinet (clavicordio eléctrico amplificado), pero sus compañeros tampoco se quedan atrás, más teniendo en cuenta que se trata de una grabación en directo.

Entre las versiones más conocidas de “Nutrocker” mencionaremos las ejecutadas por Los Valentinos, The Ventures, The Shadows y, por supuesto, la que ocupa el tercer lugar entre las destacadas de hoy, perteneciente a los estadounidenses Trans-Siberian Orchestra; esta metal orquesta incluyó nuestro tema de hoy en su álbum “Night Castle” (2009), con un bajista de excepción: Greg Lake.

Albert Ginés. “El fotógrafo del surf” / “Saudade surf”

Albert Ginés es un guitarrista y compositor de música surf nacido en Barcelona, el 7 de febrero de 1978. Según se puede leer en su página web, se inició en la música a mediados de la década de 1990; desde entonces ha formado parte de diferentes grupos españoles y argentinos, pues vivió en Córdoba (Argentina) entre 2003 y 2005. Ya en España, trabajó como arreglista musical y, a partir de 2013, comenzó su andadura en el ámbito del surf instrumental, como integrante de la banda madrileña Los Daytonas. En 2017 fundó Los Tikis del Ritmo, junto a Alberto Bigotes (batería) y Babi Rodríguez (bajo); y, posteriormente, formó parte del grupo Los Capitanes, que cuenta con un álbum publicado en 2021 (“¡Golpe de remo!”). Antes, en 2017, Albert Ginés ya había iniciado su carrera en solitario; ese mismo año editaba su primer EP (“Oceánica”) y, un año después, salía al mercado un segundo EP, titulado “Saudade Surf”. También cuenta con un larga duración (“The First Monkey in Space”), en el que se incluyó una versión del clásico “Ginchy”, de Bert Weedon, junto a un puñado de temas compuestos por Albert Ginés, entre ellos los dos elegidos para ilustrar esta entrada (“El fotógrafo del surf” y “Saudade surf”), que ya habían sido incluidos en el EP “Saudade surf”. En el año 2019 creó el grupo Albert Ginés y sus Oceánicos, del que también forman parte Clara Bell (bajo) y Alberto Bigotes (percusión), aunque para su disco “En la Isla del Fin del Mundo” también contaron con otros músicos de apoyo, como Amalia Casas (teclados) o Xavier Losada (teclados).

La música de Albert Ginés nos retrotrae al R&R primigenio de los años cincuenta y a pioneros del surf rock como The Ventures, Bert Weedon o The Chantays; su propuesta instrumental huele a mar y nos hace viajar por territorios exóticos gracias al sosegado y limpio sonido de guitarra del catalán. Si os gustan Los Coronas o Twanguero, por mencionar dos artistas que ya hemos tenido en La Guitarra de las Musas, prestad atención a Albert Ginés, creo que también será de vuestro agrado. Para empezar, os propongo un par de temas -aunque podéis escuchar el resto a través de Spotify o de su Bandcamp-: “Saudade surf” y “El fotógrafo del surf”, melodía dedicada a Pablo Medrano, fotógrafo especializado en bandas de surf; ésta es su página web y, desde este enlace, podéis acceder a bastantes fotos de Albert Ginés y sus Oceánicos, tomadas por Medrano en un concierto celebrado en noviembre de 2019.

Camel. “Lady Fantasy”

Camel es una de las grandes bandas de la época dorada del rock sinfónico, y de las que aún permanecen en activo. A menudo se la incluye en el movimiento progresivo conocido como “sonido Canterbury” o “escena Canterbury” -del que participaron grupos como Caravan o Soft Machine-, caracterizado por la utilización de elementos procedentes del jazz, la psicodelia y por el protagonismo de los teclados y otros instrumentos menos habituales en el rock, como la flauta o el violín. De los inicios de Camel ya nos ocupamos en un post anterior dedicado a su primer disco, aunque no ha sido la única vez que han aparecido en este blog, también lo han hecho con ocasión de las entradas en torno a los temas “Echoes” y “Rhayader” / “The Snow Goose” / “La Princesse Perdue”. Para esta ocasión os propongo la composición titulada “Lady Fantasy”, una de las más conocidas de Camel, perteneciente a su segundo álbum de estudio (“Mirage”, 1974).

Este disco, conocido por todos los aficionados al género como “el del paquete de Camel”, reproduce en su portada la imagen de la cajetilla de cigarrillos Camel, aunque de manera un tanto distorsionada, como si fuera un espejismo desértico. Esta portada tuvo que cambiarse en Estados Unidos, después de que la tabaquera amenazara con denunciar al grupo y a la discográfica; en Europa se mantuvo, incluso se llegó a un acuerdo con la filial europea para promocionar su producto en los conciertos y en los discos vendidos, por ejemplo, regalando pequeñas cajetillas de cinco cigarrillos con cada álbum. “Mirage” es uno de los mejores discos de Camel, y de los más representativos de ese estilo melódico, elegante y sensible que caracteriza a esta banda británica. Todos los temas del disco fueron compuestos por Latimer y Bardens, excepto “Lady Fantasy”, que está firmada por los cuatro miembros de la banda: Andrew Latimer (guitarras, flauta, voz), Peter Bardens (teclados, voz), Doug Ferguson (bajo) y Andy Ward (batería).

El tema comienza con un potente sonido de teclados que, hacia el minuto 0:47, cambia radicalmente a una suave melodía de guitarra que hará las veces de hilo conductor en esta pequeña suite; la primera parte cantada hace su aparición en el minuto 1:24, con un tono entre bucólico y jazzístico; el siguiente cambio importante lo detectamos en el minuto 3:47, con un potente bajo que da paso a un excelente solo de guitarra a cargo de Latimer; regresamos a la melodía inicial en el minuto 5:11, la guitarra es ahora más melódica y suave que antes, y una nueva parte cantada es la antesala de otra ruptura en la estructura del tema, que acaba con la tranquilidad y el sosiego para dar paso a una fase (minuto 9:10) casi hardrockera, en la que destaca un interesantísimo solo de órgano a cargo de Peter Bardens; la salida la tenemos en el minuto 12:01, con la expresiva guitarra de Latimer como protagonista, volvemos a recuperar la melodía conductora que nos lleva a un apoteósico y bello final.

Además del original de estudio, con el que encabezamos esta entrada, también os recomiendo la versión en directo recogida en el álbum “A Live Record” (1978), y dos interpretaciones más, a cargo de los grupos Galahad (instrumental) y Equus (cantada en catalán).

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