Dino Valenti / Jefferson Airplane / The Youngblooods. “Let’s Get Together”

Chet Powers (1937-1994), también conocido con el nombre artístico de Dino Valenti, fue un compositor y cantante estadounidense que, durante los años sesenta, trató de abrirse camino en el movimiento folk californiano, en aquellos años tan brillantes para la música. Formó parte de la banda de rock psicodélico Quicksilver Messenger Service, aunque tal vez sea más conocido por ser el compositor de “Let’s Get Together”, uno de los himnos pacifistas por excelencia, una canción sobre la paz, el amor, el hermanamiento universal y la comprensión e interiorización del miedo. La primera grabación fue la del grupo folk The Kingston Trio; lo hicieron en directo, y la incluyeron en su álbum en vivo “Back in Town” (1964). Coetáneas son las versiones de Hamilton Camp y David Crosby, ésta última grabada antes de incorporarse a The Byrds, que comienza con el característico riff del “Twist and Shout” de los Beatles. En 1965 se grabaron las de We Five y The Mitchell Trio y, en 1966, una de las más conocidas, la de la banda de folk-rock y rock psicodélico Jefferson Airplane, formación que ya ha tenido cabida en este blog cuando hablamos del tema “Somebody to Love”; los californianos la incluyeron en su primer álbum, el titulado “Jefferson Airplane Takes Off” (1966), desde entonces se convirtió en una de las canciones de referencia en aquella Norteamérica pacifista de hippies, psicodelia y amor libre.

Un año después de que saliera al mercado la versión de Jefferson Airplane lo hizo la de la banda The Youngbloods, otra de las interpretaciones más populares que ha tenido esta canción; probablemente fue el éxito más importante que tuvo este grupo neoyorkino creado en 1965, sobre todo a raíz de que fuera utilizada por el National Council of Christians and Jews para su publicidad televisiva y radiofónica. Aunque se han seguido haciendo versiones de “Let’s Get Together”, también conocida como “Get Together”, tiene una huella tan sesentera que hoy he preferido mencionar sólo las grabaciones que se realizaron en aquella década; además de las ya citadas, también me gustaría recordar las llevadas a cabo por otros artistas, como H.P. Lovecraft, Linda Rondstad, The Sunshine Company, Carpenters, The Brothers Four o The Association. Los que seáis cinéfilos tal vez recordaréis esta canción en películas como “Forrest Gump”, “La Luna en directo”, “Miedo y asco en Las Vegas” o “Dewey Cox: una vida larga y dura”.

Marillion. “Script for a Jester’s Tear”

Del concepto de rock neoprogresivo, así como de los comienzos de la banda Marillion y de los principales rasgos que definen su estilo musical, nos ocupamos en una entrada anterior dedicada al tema “Grendel“, que fue publicado en un EP con anterioridad a su primer Lp, titulado “Scrip for a Jester’s Tear” (1983), un excelente álbum en el que se recogieron algunas de las maquetas con las que venía trabajando este grupo desde su creación en 1979. Este disco, el único que cuenta con el batería Mick Pointer, miembro fundador de la banda, tiene una de las portadas más recordadas del rock progresivo, obra de Mark Wikinson a partir de las ideas de los integrantes de Marillion; en ella se puede ver a un bufón descalzo, con una pluma en la mano intentando finalizar una obra escrita para violín, en una habitación repleta de detalles: una taza de café o té, un cenicero con colillas, papel con borradores de la composición, el estuche del violín, incluso un camaleón. La edición original de “Script for a Jester’s Tear” está compuesta de seis canciones, tres en cada cara: “Script for a Jester’s Tears” (la protagonista de nuestra entrada), “He Knows You Know” (editada como single, alude al abuso de drogas), “The Web“, “Garden Party“, “Chelsea Monday” y “Forgotten Sons” (otro de los títulos más reconocibles de Marillion).

La canción que da nombre al álbum, y con la que comienza, se ajusta bastante bien a los patrones clásicos del rock progresivo: larga duración (casi nueve minutos), buen desempeño instrumental aunque con mayor protagonismo en la parte vocal -como es habitual en esta banda-, continuos cambios en la base melódica y cierto tono épico. Sin embargo, aunque llena de metáforas, la letra no nos habla de reflexiones filosóficas o existenciales, ni de historias mitológicas, ni tampoco de relatos lisérgicos de difícil comprensión; “Scrip for a Jester’s Tear” es una sencilla y mundana historia sobre un amor no correspondido o ya finalizado. Si en “Grendel” los parecidos con Genesis son más que evidentes, en el tema que hoy nos ocupa también se pueden apreciar claramente, sobre todo en algunas fases de esta mini-suite; por ejemplo al comienzo, con esos teclados y ese tono suave que, poco a poco, irá in crescendo hasta que irrumpe la guitarra en el minuto 1:49, incrementando el dramatismo del relato que nos va dejando Fish. La guitarra continúa dejándonos lacerantes y expresivos solos de guitarra hasta que, alrededor del minuto 4:07, la canción regresa a su tono folk inicial, también muy genesiano. La última parte comienza hacia el minuto 5:42: la melodía recupera el dramatismo épico y nuevamente la guitarra nos deja momentos emocionantes. Aquí podéis ver a Marillion interpretando en directo esta canción, y aquí una versión a cargo del dúo brasileño Fleesh.

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Derek & The Dominos / Eric Clapton / Wynton Marsalis con Eric Clapton. “Layla”

El grupo Derek & The Dominos fue creado en 1970 por Bobby Whitlock (teclados), Carl Radle (bajo), Jim Gordon (batería) y Eric Clapton (guitarra, voz), tras el paso de este último por bandas como Cream, Blind Faith y Delaney & Bonnie. En aquella época Eric Clapton estaba profundamente enamorado de Patti Boyd, la mujer de su amigo George Harrison, de tal manera que el único disco de estudio de esta formación, “Layla and Other Assorted Love Songs” (1970), se grabó bajo la obsesión de aquel amor; en la entrada que dedicamos al tema “Bell Bottom Blues”, incluido en este álbum, ya hablamos de aquel triángulo amoroso formado por Harrison, Clapton y Boyd. La canción más conocida de este doble Lp es “Layla”, compuesta por Eric Clapton y Jim Gordon prácticamente de manera separada, ya que la primera parte es debida al primero, con algún elemento prestado de la melodía de Albert King “As the Years Go Passing By”, mientras que la segunda, la del piano, es de Gordon, aunque también se ha dicho que en realidad es de Rita Coolidge, que entonces era novia de Jim Gordon. Sea como fuere, estamos ante una pieza única en la historia del rock, bellísima y de difícil ejecución (aquí tenéis un análisis musical de esta obra), como ha reconocido el propio Eric Clapton:

“Es una canción complicada, porque es una canción difícil de tocar en directo. Tienes que tener unos buenos músicos de acompañamiento para conseguir que funcionen todos los ingredientes pero, cuando consigues eso… Es difícil hacerlo con un cuarteto, por ejemplo, porque hay partes que tiene que tocar y cantar líneas totalmente opuestas, que es prácticamente imposible de hacer”.

En “Layla” hay dos guitarras solistas, la de Eric Clapton y la de Duane Allman (slide guitar); el guitarrista de la Allman Brothers Band se incorporó de manera casual cuando se estaba grabando el disco; Clapton y él congeniaron inmediatamente y se convirtieron en inseparables hasta la prematura muerte de Duane en octubre de 1971 (aquí comentábamos aquel trágico accidente), Eric lo definió como “el hermano musical que nunca tuve pero siempre deseé”. “Layla” está inspirada en La historia de Layla y Majnum, del poeta persa Nezami; en ella se narra la historia de una princesa obligada por su padre a casarse con una persona diferente del joven al que amaba; por supuesto, la otra fuente de inspiración fue su amada e inalcanzable Patti Boyd. Como habréis podido comprobar, en las tres versiones destacadas de hoy aparece Eric Clapton; la primera es la original de Derek & The Dominos, la segunda es la versión acústica incluida en su exitoso “Unplugged” (1992) y la tercera es un fabuloso directo de “Mano Lenta” con Wynton Marsalis (no empieza hasta el minuto 2:55). A poco que busquéis en internet os daréis cuenta de que Clapton ha interpretado en multitud de ocasiones este tema, solo o acompañado por músicos ilustres como Jeff Beck y Jimmy Page, The Allman Brothers Band o Mark Knopfler.

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Kansas. “Dust in the Wind”

Allá por marzo de 2015 os hablaba de Kansas, una de las mejores bandas que ha dado el rock sinfónico estadounidense. Fue creada a comienzos de los setenta y grabaron su primer álbum de estudio (“Kansas”) en 1974, ya con la formación que acabaría consolidándose como la clásica de este grupo: Kerry Livgren (guitarra, teclados), Steve Walsh (voz, teclados), Robby Steinhardt (violín, voz), Rich Williams (guitarra), Dave Hope (bajo) y Phil Ehart (batería). Entonces comentábamos que el sonido de Kansas -en el que destacan las guitarras, la voz solista, el violín y los arreglos sinfónicos- está influenciado por los grandes grupos británicos de rock progresivo, pero también tienen una herencia americana muy marcada, especialmente visible a través de elementos procedentes del hard rock, el blues-rock y el rock sureño, muy presentes en esta formación. A pesar de que la obra de Kansas es elaborada y compleja, algo especialmente notorio en sus primeros álbumes, estamos ante un grupo más conocido por las baladas y el rock melódico tipo AOR que por su faceta progresiva, al menos entre el público más numeroso. Esta situación ha sido propiciada, en gran medida, por dos canciones especialmente exitosas: “Carry On Way Ward Son”, incluida en su cuarto álbum de estudio (“Leftoverture”), del que ya nos hemos ocupado en la entrada que mencionaba líneas arriba, y “Dust in the Wind”, uno de los temas más reconocibles del rock, que formó parte del siguiente Lp: “Point of Know Return” (1977), un excelente trabajo de rock sinfónico -tal vez el mejor de Kansas, aquí tenéis una interesante reseña-, en el que esta canción es la excepción en cuanto a sonido y planteamiento musical. Según ha manifestado su autor, el guitarrista Kerry Livgren, la música surgió al tratar de componer una línea de guitarra con la que aprender la tradicional técnica del fingerpicking; a su esposa le gustó, por lo que le sugirió a Kerry que escribiera una letra para esa melodía. El texto, una reflexión sobre el destino y la inevitabilidad de la muerte, con reminiscencias bíblicas, surgió tras la lectura de un libro de poesía nativa norteamericana, en el que se incluía la frase: “for all we are dust in the wind”. Pese a no ser algo habitual en esta banda, “Dust in the Wind” se grabó como melodía acústica con las guitarras sonando a la vez, así consiguieron un sonido reverberado que se mantiene a lo largo de toda la canción, acompañando a la voz solista y al característico solo de violín de esta inmortal melodía. Aquí os dejo una interpretación en directo de “Dust in the Wind” y, para finalizar, algunas versiones, en concreto las debidas a Scorpions, The Moody Blues y la violinista española Judith Mateo.

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Deep Purple. “Strange Kind of Woman”

Deep Purple es una de las bandas habituales de este blog; a su etapa psicodélico-progresiva (los tres primeros álbumes) pertenecen las entradas dedicadas a los temas “Hey Joe”, “Anthem”, “River Deep-Mountain High”, “Hush”, “April” y “Help”, cuatro de ellos versiones de otros autores; y a la más gloriosa, la conocida como “Mark II” (los cuatro álbumes siguientes), los posts centrados en las canciones “Smoke on the Water”, “Higway Star” y “Child in Time”, las dos primeras pertenecientes al álbum “Machine Head” (1972) y la tercera integrada en “In Rock” (1970). Entre estos discos, fundamentales en la historia de Deep Purple, se publicó el titulado “Fireball” (1971), considerado inferior a los citados anteriormente tanto por la crítica, como por el público, incluso por los propios integrantes de la banda; es verdad que es uno de los discos preferidos del vocalista Ian Gillan, pero no es menos cierto que el teclista Jon Lord no ha sido muy elogioso con él, y menos aún el líder de la banda, el guitarrista Ritchie Blackmore, quien llegó a decir que lo grabaron en el peor momento, entre conciertos y giras: “sólo podíamos ponernos a trabajar cuando alguien caía enfermo” (consultado en Bianciotto, Jordi. Deep Purple. La Saga. Barcelona, Quarentena Ediciones, 2012). Para un fan de Deep Purple como yo, “Fireball” es un trabajo buenísimo, aunque quizás no me guste tanto la portada, en la que se puede ver a los cinco integrantes del grupo en el interior de una bola de fuego que, por momentos, parece un espermatozoide. Tiene canciones francamente interesantes, como “Fireball” (y su ruido de aire acondicionado al comienzo del tema), la desconcertante “Anyone’s Daughter” y su base folk-rock (por cierto, dio nombre a una banda que ya apareció por aquí hace tiempo), la psicodélica y maravillosa The Mule, con ese gran solo de batería de Ian Paice que aparece en las versiones en directo, o “Strange Kind of Woman”, nuestro tema de hoy, probablemente el más popular de este álbum junto con The Mule.

“Strange Kind of Woman” se publicó como single en 1970, antes de que saliera al mercado “Fireball”, de hecho, en la versión europea del álbum no aparece (en su lugar está la canción “Demon’s Eye”), sólo lo hizo en la que se preparó para EE.UU., Canadá y Japón. Según indican algunas fuentes, esta melodía inicialmente se iba a llamar “Prostitute”: “Se trataba de un amigo nuestro que se juntó con una mala mujer y fue una historia triste. Ellos se casaron y unos días después la señora murió” (Ian Gillan, consultado en Wikipedia); aunque el propio Gillan ha dado otra explicación, algo diferente y más compleja, que podéis leer aquí. El vídeo que preside esta entrada no recoge la versión de estudio incluida en “Fireball” (aquí tenéis el original), sino la que formó parte del mítico “Made in Japan” (1972); en ella se puede escuchar el clásico duelo guitarra-voz entre Blackmore y Gillan (a partir del minuto 5:38), que solían interpretar en directo. Si nunca lo habéis oído, os aconsejo que lo escuchéis y os concentréis para intentar averiguar cuándo entra la voz y cuándo la guitarra. Si os apetece presenciar el espectáculo con los músicos en acción, lo podéis ver en este vídeo de 1972 o en éste otro de 1973.

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