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Windchase. “Glad to Be Alive”

A los australianos Windchase los conocí gracias Rockliquias, una web que os recomiendo a todos los que queráis profundizar en músicos y grupos de los setenta no excesivamente conocidos o que, en su momento, no gozaron del favor del público. Windchase es, en realidad, la continuación de una banda anterior, Sebastian Hardie, creada en Sydney durante 1967 con el nombre inicial de Sebastian Hardie Blues Band; grabaron dos discos de estudio: “Four Moments” (1975) y “Windchase”, publicado en 1976. Ese mismo año, los dos líderes de la banda, Mario Millo (guitarras, voz) y Toivo Pilt (teclados, voz), decidieron crear un nuevo grupo tomando como nombre el segundo Lp de Sebastian Hardie; la formación quedó completada con el bajista Duncan Mcguire, que sustituyó al inicialmente elegido (Doug Nethercote), y el batería Doug Bligh. En 1977 lanzaban al mercado el que, a la postre, sería el único disco de esta banda, titulado “Symphinity“. Os recomiendo que lo escuchéis entero, incluso a los que no sois muy aficionados al rock progresivo, porque se trata de un trabajo melódico, de escucha no excesivamente exigente, en el que se pueden detectar influencias de la escena Canterbury y de bandas como Camel o Barclay James Harvest. Prestad especial atención al piano con el que comienza el disco (“Forward We Ride“), a la guitarra de “Non Siamo Perfetti” y a los temas “Horsemen to Symphinity” y “Gypsy“, ambos muy del estilo Camel; el primero de ellos con alguna influencia de Santana (al menos eso me ha parecido a mí) y el segundo con un protagonismo total de la guitarra, tocada con gran sensibilidad, al modo Andy Latimer o David Gilmour. Tampoco dejéis de oír “Lamb’s Fry“, sobre todo los más progresivos, un tema excelente con influencias procedentes del jazz-rock; ni, por supuesto, la melodía que he querido destacar con el vídeo que antecede a estas palabras: “Glad to be Alive”, probablemente el corte más melódico y apto para todos los públicos, en la línea de la Barclay James Harvest de la primera etapa, al igual que la última canción (“Flight Call“). Los compañeros de Rockliquias consideran “Glad to be Alive” un tema “demasiado empalagoso”, tal vez por los arreglos sinfónicos o por las campanas que se escuchan en él, quizás por los estribillos cantados …, y probablemente tengan razón, pero de vez en cuando viene bien un dulce ¿No os parece? ¿Qué tal si lo probáis?

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Tom Waits / Rod Stewart. “Tom Traubert’s Blues (Waltzing Matilda)”

Advance Australia Fair” es el himno nacional de Australia, aunque los nacidos allí prefieren la canción “Waltzing Matilda”, que ha llegado a ser propuesta como himno oficial de este país por lo que representa de desafío de la gente humilde ante el poder establecido, incluso tiene un museo monográfico dedicado a ella en Winton (Queeensland). Fue compuesta por el poeta Andrew Barton Paterson en 1895, utilizando un inglés coloquial plagado de juegos de palabras y giros idiomáticos de carácter local; aquí tenéis una posible traducción de esta canción y aquí una explicación de lo que podría significar el título, algo así como vagabundear paseando el saco: “Matilda” es el nombre que se daba a la bolsa donde los vagabundos llevaban sus escasas pertenencias y “Waltz” es la palabra que se empleaba en la Edad Media para designar el viaje iniciático que tenían que emprender los aprendices de algún oficio, ganándose la vida con su trabajo para poder subsistir, antes de ser aceptados por el gremio. “Waltzing Matilda” cuenta la historia de un vagabundo que roba una oveja a un terrateniente para alimentarse mientras se toma un té a orillas de una laguna; el dueño del animal llama a la policía para que lo arresten, sin embargo nuestro protagonista prefiere saltar al agua y morir ahogado; mientras, su fantasma invita a todos a bailar con él y a salir a vagabundear. Es un tema amado, casi venerado, por los australianos que, como os podéis imaginar, ha tenido muchas versiones: en ésta de John Collinson podemos apreciar su esencia folk, al igual que en las interpretadas por Rolf Harris o The Irish Rovers, por poner algún ejemplo; los soldados australianos la cantaban durante la II Guerra Mundial y la Royal Australian Navy Band la toca como si fuera un himno, hasta Chubby Checker le dio un aire twist. Sin embargo, permitidme que hoy recuerde una adaptación maravillosa y una bellísima versión de ésta. A partir de la melodía tradicional, Tom Waits compuso “Tom Traubert’s Blues”, tema que incluyó en su álbum “Small Change” (1976), con una poderosa letra (aquí la podéis ver) inspirada en sus propias experiencias de abuso con el alcohol cuando vagabundeaba por Los Ángeles y Copenhague. Rod Stewart publicó una versión del tema de Tom Waits en 1992, inicialmente como single y, poco después, la incluyó en el recopilatorio “Lead Vocalist” (1993) y en el álbum en directo titulado “Unppluged … and Seated” (1993), ésta última es precisamente la versión que recogemos en el segundo vídeo destacado de hoy.

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Eagles. “New Kid in Town”

En 1976 Eagles era una banda reconocida y exitosa, con excelentes álbumes en su haber como “Eagles” (1972), “Desperado” (1973), “On the Border” (1974) y “One of these Nights” (1975). Los productores musicales debieron pensar que era un buen momento para hacer balance con un disco de grandes éxitos, que recogiera temas como “Take it Easy“, “Lyin’ Eyes”, “Desperado“, “Tequila Sunrise” o “Take it to the Limit”. Pero a los Eagles, como a los buenos pistoleros, aún les quedaba una bala en la recámara. Entraron en los estudios de grabación nada más salir al mercado el mencionado recopilatorio (“Their Greatest Hits” (1971-1975)”), para grabar su quinto trabajo, que acabarían titulando “Hotel California“, su Lp más alabado, más querido y el que más éxito obtuvo; las cifras habituales hablan de más de dieciséis millones de copias vendidas en Estados Unidos y más de treinta y dos millones en todo el mundo. Uno de los líderes de la banda, el batería Don Henley, afirmó en una entrevista que, en cierto modo, se trataba de un álbum conceptual en torno al bicentenario de los Estados Unidos: “(…) pensamos que ya que somos los Eagles y que el águila es nuestro símbolo nacional, estábamos por ello obligados a hacer una mención al bicentenario usando California como un microcosmos del conjunto de Estados Unidos, o del conjunto del mundo, si lo prefieres, e intentar que la gente se levante y diga ‘Hemos estado bien hasta ahora, durante 200 años, pero vamos a tener que cambiar si vamos a seguir estando por aquí'”. “Fue el mejor trabajo que hicimos juntos”, llegó a decir el cantante y guitarrista Glenn Frey, el otro líder del grupo: “Rebosábamos confianza. No teníamos miedo de buscar riesgos. Y teníamos un par de guitarristas muy prolíficos”. Lo difícil vendría después; el vértigo del éxito, las drogas, el miedo a no estar a la altura en el siguiente disco, la confusión creativa en la que se vieron sumidos los miembros del grupo y las discusiones que esta situación generó, fueron algunos de los factores que atenazaron las jornadas de grabación del que sería su siguiente y, a la postre, último disco, “The Long Run”, publicado tres años después de “Hotel California”. Se separaron en 1980 y no se volvieron a reunir hasta 1994, para grabar el álbum en vivo “Hell Freezes Over”. Volviendo a “Hotel California“, está claro que hay una canción que destaca por encima de todas, la titulada igual que el disco, un himno para toda una generación, una de “las cinco canciones de mi vida“, como ya tuve ocasión de contaros en una entrada anterior. La trascendencia de este tema ha eclipsado al resto de los que conforman el disco, melodías tan hermosas como “Life in the Fast Lane“, “Wasted Time“, “Try and Love Again“, “The Last Resort” o “New Kid in Town”, el primer single que tuvo este álbum, compuesta por Don Henley, Glenn Frey y JD Souther (aquí tenéis su propia versión). “New Kid in Town” es, probablemente, una metáfora en torno a lo efímero del éxito y la fama en el mundo de la música y, en general, en la vida; sobre lo sencillo que resulta reemplazar a cualquiera por savia nueva, como ese chico de la canción, ese nuevo joven en el barrio que acapara miradas, comentarios y anhelos inconfesables.

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Guadalquivir. “Baila Gitana”

Andrés Olaegui y Luis Cobo “Manglis” (también conocido como “El Mangarra”) son dos guitarristas sevillanos creadores de la banda Guadalquivir, una de las formaciones de mayor calidad de cuantas compusieron el entramado conocido como rock andaluz. Ambos músicos hicieron el servicio militar juntos, en 1972, allí empezaron a hablar de la música que les gustaba (Miles Davis, Herbie Hancock, Return to Forever, Weather Report, etc.), a componer y a tocar; Andrés Olaegui ha reconocido en una entrevista que intentaban hacer la música de sus bandas de referencia con sus propias guitarras y que algunos de los temas de Guadalquivir, grabados seis años después, se gestaron durante la mili. Tras licenciarse marcharon a Madrid y crearon Manantial, junto a otros músicos; comenzaron a tocar en locales de jazz (Balboa Jazz, Whisky Jimm, Raíces, etc.), donde se codearon con la vanguardia del jazz-rock madrileño: Jorge Pardo, Pedro Ruy Blas, Luis Fornés, Rubem Dantas, etc. Olaegui y “Manglis”, junto con Jaime Casado (bajo), Pedro Ontiveros (saxo, flauta) y Larry Martín (batería), crearon Guadalquivir en 1978, después de grabar el disco de Miguel Ríos “Al Andalus” (1977), en el que intervinieron como músicos de sesión. Fue entonces cuando el mánager de Triana les sugirió que crearan una banda que hiciera de teloneros de sus representados; debutaron en marzo de 1978, en el Polideportivo de Móstoles. Tras una gira muy exitosa por todo el país, grabaron su primer álbum (“Guadalquivir”, 1978) en los estudios EMI de Barcelona y Kirios de Madrid, y dos años después el segundo (“Camino del Concierto”); se disolvieron en 1983, tras publicar su último Lp (“Después del silencio”), en palabras del batería Larry Martín: en aquella época “ya no llenaban las plazas de toros Weather Report, Chick Corea, Triana o Iceberg, sino gente muy joven haciendo pop y punk, en general muy malo musicalmente, con dos acordes y una caja de ritmo; eso nos empezó a descorazonar”. El disco que más me gusta es el primero, en el que también intervinieron en su grabación músicos como Manolo Marinelli (Alameda) a los teclados, Rubem Dantas a la percusión o el guitarrista flamenco Diego Carrasco; en este trabajo se puede apreciar bien el sonido característico de Guadalquivir, más cercano al jazz-rock que al rock progresivo. Es un trabajo francamente bueno, cálido y sensible, os aconsejo que lo escuchéis entero cuando podáis (aquí lo podéis hacer); para tratar de convenceros os dejo una de mis piezas preferidas, “Baila Gitana”, espero que os guste.

La cita, y gran parte de los datos que aparecen en esta entrada, ha sido tomados del texto de Salvador Domínguez. Los Hijos del Rock. Los Grupos Hispanos 1975-1989. Madrid: SGAE, 2004.

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Crosby, Stills & Nash. “Teach Your Children”

David Crosby, Stephen Stills y Graham Nash publicaron su primer e imprescindible álbum en 1969, ya hablamos de él a propósito del tema “Suite: Judy Blue Eyes”. Su siguiente Lp fue “Déjà Vu” (1970), más eléctrico y rockero que el anterior y tan bueno como aquel; volvieron a contar con Dallas Taylor a la batería y a las percusiones e invitaron a otros musicos como Greg Reeves al bajo, John Sebastian a la armónica, Jerry García, de Grateful Dead, a la pedal steel guitar y, sobre todo, a Neil Young (ex Buffalo Springfield), que se incorporó a la banda como miembro de pleno derecho. “Déjà Vu” contiene diez temas, dos compuestos por Crosby, dos por Nash, dos por Stills y dos por Young; “Everybody I Love You” corresponde a Stills y Young, mientras que “Woodstock” es una versión del original compuesto por Joni Mitchell. Precisamente esta última canción fue la única que grabaron juntos todos los miembros de la banda, el resto de cortes fueron grabados en sesiones individuales de cada uno de los miembros del grupo con el resto de músicos que intervinieron en cada canción, de tal manera que Neil Young no aparece en todos los cortes, al igual que el resto de músicos invitados o contratados. Este álbum llegó al número uno de la lista estadounidense Billboard 200, y dio lugar a tres singles: “Woodstock”, “Our House” y “Teach Your Children”. Este último tema, el que nos ocupa, fue compuesto por Graham Nash cuando aún formaba parte de The Hollies; no contó con la presencia de Neil Young, pero sí con la de Dallas Taylor y la del siempre interesante Jerry García. Graham Nash, fotógrafo y coleccionista de fotos, tomó la inspiración para escribir esta canción de una fotografía de Diane Arbus en la que se veía a un niño, de aspecto algo enfermizo y mirada psicótica, con una bomba de mano de juguete en el neoyorkino Central Park; pensó en la manera de transmitir ciertos mensajes de los adultos a los niños y en cómo éstos pudieran repercutir sobre ellos, y decidió escribir una canción –uno de los himnos hippie por excelencia- con la concordia entre jóvenes y adultos como bandera, un canto a la comprensión entre padres e hijos, al respeto a las diferencias y al aprendizaje intergeneracional. Os dejo con un par de bonus track de esta melodía; en el primero podemos ver una actuación en directo del trío clásico, mientras que el segundo nos ofrece la grabación que se hizo en 1984 para el álbum “Red Hot+Country”, auspiciado por la Red Hot Organization, institución dedicada a combatir el SIDA a través de la cultura pop. Esta versión está interpretada por Suzy Bogguss, Alison Krauss, Kathy Mattea y los propios Crosby, Stills y Nash.

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