Muddy Waters / The Rolling Stones / Joe Bonamassa. “I Can’t Be Satisfied”

Alan Lomax (1915-2002) fue un etnomusicólogo estadounidense, que dedicó su vida a la recuperación y preservación de las tradiciones folclóricas musicales de los Estados Unidos y de algunos países europeos. Hijo del musicólogo y folclorista John Avery Lomax, Alan continuó la labor de su padre y la del Archive of Folk Culture, institución integrada en la división de música de la Biblioteca del Congreso de los EE.UU., creada en 1928 con el objetivo de convertirse en la primera colección de música folclórica estadounidense. Allí trabajaron John Avery Lomax y otros investigadores, como Robert Winslow Gordon o el propio Alan Lomax. Este filósofo de formación, antropólogo e historiador de las tradiciones musicales, recorrió los pueblos, los campos y cualquier rincón donde pudiera grabar canciones populares interpretadas por artistas locales y gente anónima. Desarrolló un marco teórico, la cantometría, en el que trató de relacionar las diferentes músicas folclóricas con sus grupos antropológicos y sociales de referencia; fue productor de películas sobre música folk; y, gracias a él, se dieron a conocer artistas musicales tan valiosos como Woody Guthrie, Robert Johnson, Burl Ives, Pete Seeger, Flora McNeil, Leadbelly o Muddy Waters, el autor de nuestra canción de hoy.

I Can’t Be Satisfied” fue una de aquellas canciones grabadas por Alan Lomax en la América profunda -concretamente en una plantación situada en Stoval (Mississipi -EE.UU.-)- para el archivo sonoro de la Biblioteca del Congreso. El registro original (aquí lo tenéis) tuvo lugar el 31 de agosto de 1941, por un artista llamado McKinley Morganfield, el nombre verdadero del gran bluesman Muddy Waters. Esta grabación, bajo el título de “I Be’s Troubled”, se publicó en enero de 1943 formando parte de un box de seis álbumes (“Folk Music of the United States”). Ya como Muddy Waters, volvió a grabar la canción en 1947, para la discográfica Aristocrat (posteriormente conocida como Chess Records); esta interpretación tuvo una gran influencia en la creación del blues amplificado y electrificado, conocido como Chicago blues; es nuestra primera versión destacada de hoy. Estamos ante un blues con más letra de lo habitual en estas composiciones, más explícito en cuanto a los mensajes de deseo sexual, y con el clásico trasfondo de insatisfacción y frustración de estas composiciones.

El tema volvió a ser grabado en 1965, esta vez por The Rolling Stones, con un excelente trabajo a la slide guitar por parte de Brian Jones; fue la canción que inspiró a Mike Jagger y Keith Richards para componer la conocidísima “(I Can’t Get No) Satisfaction”. Después se han seguido haciendo versiones, como las de Backwards Sam Firk, John Hammond, R.L. Burnside, Hot Tuna, Billy Hancock, & The Tennessee Rockets, Rory Gallagher, Dr. Feelgood, George Thorogood & The Destroyers, Bob Dylan, Paul Rodgers, The Nothing Hillbillies, Eric Sardinas, Jimmy Page & The Black Crowes, Gregg Allman, Buddy Guy, Steve Miller Band, Keri Leigh & The Blue Devils, The Pretty Things, Jeff Massey o Joe Bonamassa, que es el elegido para la tercera version destacada.

Ilegales. “Tiempos nuevos, tiempos salvajes”

El pasado 10 de diciembre falleció Robe Iniesta, líder de la banda Extremoduro. De manera muy merecida, los medios de comunicación, los blogs especializados y las redes sociales se hicieron eco de esta gran pérdida para el rock español. Sin embargo, no fueron tantos los que se acordaron de Jorge María Martínez García, más conocido como “Jorge Ilegal”, fallecido un día antes que Robe. Jorge fue el fundador y principal pilar del grupo asturiano Ilegales. Él, al igual que Robe, también fue un músico aguerrido, enérgico, insolente y políticamente incorrecto; sus letras van desde el desparpajo, la provocación y el cinismo punk al nihilismo callejero de personajes marginados, que luchan por sobrevivir en la jungla urbana que les ha tocado vivir.

Por ejemplo, la canción que hoy proponemos es un alegato anti inconformista, una invitación a enfrentarse a la vida con decisión y energía, sin esperar a que los cambios y las incertidumbres imperativas nos destruyan. “Tiempos nuevos, tiempos salvajes” es una melodía atemporal, que sigue estando en plena vigencia; a comienzos de la década de 1980, por las dudas que había en España en torno a nuestra incipiente y débil democracia; hoy, por la amenaza (cada vez más real) de los neo totalitarismos, que actúan como guardia pretoriana de los nuevos señores del poder económico y de los nacionalismos colonialistas más exacerbados.

El origen de Ilegales va unido al del propio Jorge (guitarra, voz), un apasionado coleccionista de guitarras que, ya a los cuatro años, disfrutaba con la música de Elvis Presley. Tras pasar por un “internado para niños problemáticos”, tal y como él nos ha contado en el libro de Salvador Domínguez (Los Hijos del Rock. Los grupos hispanos 1975-1989. Madrid: SGAE, 2004; págs. 846-351), se compró su primera guitarra y empezó a cantar en grupos. En 1977 creó la banda Madson, junto a su hermano Juan Carlos (bajo) y David Alonso (batería); dos años después cambiaron el nombre por el de Metálicos y, a finales de 1980, adoptaron el nombre definitivo de Ilegales. Ya bajo esta denominación, participaron y ganaron el concurso pop-rock Villa de Oviedo, lo que les concedió el derecho para grabar dos canciones (aunque al final fueron tres) en un disco colectivo junto a otras formaciones locales (Rimmel, Sombrero de Copa y Squizo). El primer álbum de Ilegales (“Ilegales”) salió al mercado en 1982, de la mano de Hi-Fi- Electrónica, filial de la discográfica Ariola; el diseño de portada fue realizado por la artista Ouka Leele. En este disco están algunos de los temas más recordados de Ilegales, como la polémica “¡Heil Hitler!”, la festiva “¡Hola mamoncete!” o la ya mencionada “Tiempos nuevos, tiempos salvajes”. Un álbum entre el punk y el rock, con buenos temas, letras interesantes, buen sonido para un disco de este género y algunos riffs inolvidables, como el de nuestra canción protagonista de hoy. Si queréis saber más sobre la gestación de este primer álbum de Ilegales, podéis ver el documental titulado “Ilegales 82”, creo que disponible en la plataforma Movistar.

La banda se disolvió en 2011, después de una gira de despedida, aunque volvieron a retomar las actividades en 2015, sólo suspendidas en septiembre de 2025 debido al cáncer de páncreas de Jorge, que acabaría con su vida unas semanas después. De “Tiempos nuevos, tiempos salvajes” tenemos varios testimonios de interpretaciones en directo a cargo de Ilegales, por ejemplo, este vídeo de 1989, éste otro de 2002, éste de 2019 o éste de 2025, poco antes del fallecimiento de Jorge. También ha sido versionado por músicos como Ariel Roth, Flitter, Óscar Sanz o Caballero Reynaldo.

En una entrevista concedida, en marzo de 2025, a el periódico La Opinión de Murcia, Jorge Ilegal respondía así a una pregunta realizada por el periodista Ángel H. Sopena:
Pregunta: “¿Vienen tiempos nuevos y salvajes? ¿Cuáles son tus temores?”
Respuesta: “Vivimos tiempos nuevos, tiempos salvajes, pero no ahora mismo, desde siempre. El discurso que tenían Ilegales en 1982 se parece mucho al actual, y no se ha moderado lo esencial en absoluto. Quizá se ha modulado, pero no se ha moderado. Yo tengo un muy escaso capital en miedo, así que adelante”.

Renaissance. “Kiev”

Renaissance probablemente sea la banda más elegante y delicada del rock progresivo clásico. De ella ya nos ocupamos en un par de entradas anteriores, dedicadas a los temas “Ashes are Burning” y “Prologue”. Ésta última pieza se incluyó en el álbum titulado “Prologue” (1972), el tercero de los británicos, aunque para muchos aficionados al género se considere el primero, porque con él se dio inicio a la mejor época de Renaissance, ya con la excepcional vocalista Annie Haslam. “Prologue” comienza con el tema homónimo ya mencionado, en el que se incluye ese magistral tarareo, que nos traslada a una época en la que el rock sinfónico nos apasionaba y emocionaba a partes iguales. El segundo corte es el titulado “Kiev”, compuesto por Jim McCarty, antiguo batería de The Yardbirds y de Renaissance -recordemos que Renaissance se creó en 1969, tras la disolución de The Yardbirds-, y por la letrista Betty Thatcher, responsable de buena parte de las mejores canciones de Renaissance.

La letra de «Kiev» nos traslada a un cementerio nevado, según algunas interpretaciones (reseña de Joolz) “la letra de ‘Kiev’ evoca la imagen de un triste mundo al estilo del Dr. Zhivago, con un anciano arrodillado en la nieve junto a la solitaria tumba de su hijo Davorian”; un lugar que se han atrevido a aventurar como el Askold’s Grave, un parque de Kiev creado por los rusos en 1930, aunque esta suposición no deja de ser una elucubración más en torno al posible significado de esta canción, en la que un hombre anciano, “entumecido por el dolor del amor que no pudo compartir”, se sitúa al pie de la nevada tumba de Davorian, probablemente su hijo; éste último, “un hombre sencillo” que compartía el pan con su padre en una existencia austera, sin apenas placeres … ni siquiera pensamientos; “murió donde nació”, en “un lugar silencioso de la tierra”.

En lo musical, como es habitual en la obra de Renaissance, los teclados mandan. El tema comienza con unos acordes de piano clásico que, en seguida, son apoyados por la sección rítmica y, poco a poco, por otros instrumentos, siempre con el piano como hilo conductor de la melodía. De manera excepcional, esta canción no tiene a Annie Haslam como voz principal, sino al bajista Jon Camp. Los segmentos cantados -incluso tarareados, como en “Prologue”- son muy melódicos, casi pegadizos, incluso cercanos al pop; para los más “progadictos” -entre los que no me encuentro-, una parte demasiado edulcorada, incluso he llegado a leer que la califican como de “eurovisiva” (reseña de Certif1ed en Progarchives). Hacia el minuto 3:40, el tema se acelera, empieza a adquirir tintes épicos y entra en su fase más cambiante y progresiva. Si prestáis un poco de atención, hacia el minuto 5, podréis detectar algunos acordes de la obra “Bells of Moscow”, de Sergei Raschmaninoff, y la voz de Annie Haslam en los coros. Un poco después, volvemos a recuperar la melodía inicial, ya hasta el final. Una experiencia sensorial resumida en menos de ocho minutos que, espero, no os deje indiferentes. Finalizo con un vídeo, creo que de 1976, para que escuchéis como sonaban en directo.

Andrés Segovia / Los Pekenikes / The Doors. “Asturias (Leyenda)”

En julio de 1968 se publicó el tercer álbum de estudio de los estadounidenses The Doors, titulado “Waiting for the Sun”. En él se incluyeron algunos de los temas mas reconocibles de su repertorio, como “Hello, I Love You”, “Five to One”, “Wintertime Love” o “Spanish Caravan”. Esta última melodía, escrita por Jim Morrison dentro de las coordenadas habituales de este autor (simbolismo, lenguaje metafórico y romanticismo misterioso), contiene una pista de flamenco construida a partir de piezas de música clásica española, concretamente el tema conocido como “Asturias (Leyenda)”, del compositor español Isaac Albéniz (1860-1909), que se reconoce muy bien en el riff de guitarra a cargo de Robby Krieger.

Este clásico del patrimonio musical español fue compuesto para piano, hacia 1890, cuando Albéniz residía en Londres (aquí tenéis un análisis musical de la obra); lo publicó por primera vez Juan Bautista Pujol, en 1892, como preludio a la obra “Chants D’Espagne”; años después, se integraría en la “Suite española Op 47” -quinto movimiento, titulado “Asturias (Leyenda)”-, publicada en 1911 por la editorial alemana Hofmeister. Aunque se compuso para piano, probablemente sean más conocidas las adaptaciones para guitarra, buena parte de ellas realizadas sobre la partitura del guitarrista granadino Andrés Segovia, fechada en 1956. Sin embargo, no fue la primera; debió de haber varios guitarristas que se cruzaron a la hora de transcribir sus respectivas partituras. El propio Andrés Segovia ya tocaba el tema en 1924, incluso antes, quizás hacia 1918; pero es probable que todo comenzara en 1914, cuando Severino García Fortea publicó la primera transcripción de la partitura para guitarra. Otros autores pioneros en la adaptación de esta pieza para guitarra fueron Regino Sainz de la Maza (parece que tocó esta pieza en 1917, en la Sala Mozart de Barcelona) y Juan Parras del Moral (en 1921). La opinión que tenía Andrés Segovia de Severino García Fortea no era muy buena: “Este hombre tenía tal monumental vanidad y presunción que, a pesar de su insuficiente conocimiento musical o técnica de notación, se atrevió a retranscribir todo lo que Tárrega ya había transcrito para la guitarra. De alguna manera convenció a la prestigiosa editorial de música, Dotesio, para publicar tales sacrilegios, que todavía pueden encontrarse impresos” (Andrés Segovia, recogido por Marcial García Ballesteros en su ficha bibliográfica de Severino García Fortea).

También anteriores a la partitura de Andrés Segovia (aunque éste probablemente ya interpretara el tema desde 1918) son las de Luis Maravilla, Narciso Yepes, Laurindo Almeida o María Luisa Anido. Posteriores a las del maestro Segovia son las de Abel Carlevaro, Rogelio Reguera, Fernando Sirvent o Alicia de Larocha (ésta al piano), todas de 1958. A partir de 1960 se publicaron las versiones de Sebastián Maroto, Julian Bream, Christoper Parkering, Ernesto Bitetti, Lucero Tena y José Luis Rodríguez (con castañuelas y guitarra), Alexandre Lagoya, John Williams, Mauro Storti, Kiyoshi Shõmura o Thomas Müller-Pering, por citar sólo algunas, porque deber haber más de trescientas, la mayoría de ellas para guitarra. Yo me voy a quedar con otra adaptación libre, la que realizó el grupo español de pop-rock instrumental Los Pekenikes, publicado como sencillo en 1966, bajo el título de “Sombras y rejas”. Si queréis escuchar alguna versión del “Spanish Caravan” de los Doors, podéis probar con las de Eric Martin & Elliot Easton, Simon James o George Winston (instrumental al piano).

Isaac Albéniz (1860-1909)

Aerosmith. “Dream On”

Aerosmith, la banda de hard rock y heavy metal liderada por Steven Tyler, se formó durante el año 1970 en la ciudad estadounidense de Boston, a partir de dos grupos hermanados (The Strangeurs -después llamado Chain Reaction- y The Jam Band -también conocido como Joe Perry’s Jam Band-), que decidieron fusionarse tras una noche en la que coincidieron en el mismo concierto. La idea surgió de Steven Tyler, entonces batería de Chain Reaction, pero se negó a tocar este instrumento con el nuevo grupo; o era el líder y vocalista principal, o no formaría parte del grupo. Desde la Joe Perry’s Jam Band se incorporaron el guitarrista principal, Joe Perry, y el bajista Tom Hamilton; a ellos se unió el batería Joey Kramer y, posteriormente, Brad Whitford (guitarra rítmica), que había sustituido a Ray Tabano, amigo de la infancia de Tyler.

Esta formación fue la que hizo frente a las sesiones de grabación de su primer álbum (“Aerosmith”, 1973). Lo hicieron con el sello Columbia Records, después de que el presidente de esta compañía quedara gratamente sorprendido tras verlos actuar en directo. Las canciones que forman parte de “Aerosmith” fueron compuestas, en su mayoría, por Steven Tyler; un puñado de temas entre el R&R y el hard rock, sobre una base musical de guitarras, bajo, batería y ocasionalmente teclados, aunque también se utilizaron otros instrumentos, como el clavicordio eléctrico, el piano, la armónica, la flauta o el mellotrón, concretamente éste último en el tema que protagoniza nuestra entrada de hoy: “Dream On”.

Se trata de una power ballad escrita por Steven Tyler cuando tenía 17 ó 18 años, y aún era el batería de Chain Reaction. Según ha manifestado el propio Tyler, la inspiración para componer esta melodía le llegó cuando aún era adolescente, tras escuchar la música clásica que su padre tocaba al piano. El núcleo principal de esta balada lo compuso con un piano vertical Steinway, aunque la letra no la terminó hasta las sesiones de grabación del primer álbum de Aerosmith, ya con la ayuda del resto de sus compañeros, quienes terminaron por adaptar a las guitarras un tema como éste, compuesto inicialmente al piano; con todo, Tyler suele tocar y cantar en directo “Dream On” sentado al piano (aquí le podéis ver). Esta canción sobre la perseverancia y los anhelos de hacer reales los sueños, acabó siendo publicada como single unos meses después del lanzamiento del álbum, pero con una duración menor (aquí lo tenéis); en 1975 se reeditó y, en 2007, se realizó una nueva grabación para el juego “Guitar Hero: Aerosmith”. “Dream On” ha sido “sampleada” por raperos como Eminem, concretamente en el tema “Sing For The Moment”, y versionada por artistas de diferentes estilos; aquí os dejo una interpretación de Steven Tyler, Slash y Train del año 2014, otra a cargo de Dio e Yngwie Malmsteen, y una versión de la cantante pop estadounidense Anastacia.