“Islands” (1971) es el cuarto disco de estudio de la banda de rock progresivo King Crimson. Para algunos críticos musicales es uno de los peores álbumes de los británicos; valoración que no comparto, para mí es un disco excelente, como muchos de los de este grupo. Sí es verdad que el álbum apareció en escena durante uno de los habituales episodios convulsos, que ha sufrido la formación de Robert Fripp a lo largo de su historia. De los músicos que intervinieron en el anterior Lp (“Lizard”, 1970), del que ya hemos hablado en una entrada anterior, solo continuaron en “Islands” Mell Collins (saxo, flauta), Peter Sinfield (letras) y, por supuesto, el todopoderoso Robert Fripp (guitarras, mellotrón y otros instrumentos). Para sustituir a Gordon Haskell (bajo, voz) y a Andy McCulloch (batería, percusiones), Fripp eligió a Ian Wallace (batería, percusiones, voz) y a Boz Burrell (voz principal, bajo). Para el siguiente disco (“Larks’ Tongues in Aspic”, 1973) se cambiaron a todos los músicos, así se las gastaba el líder de King Crimson.
Volviendo a “Islands”, en líneas generales se trata de un trabajo más lírico y sosegado que otros álbumes de esta banda próximos a la experimentalidad, el desasosiego y la crispación. En buena parte, este sonido de “Islands”, por momentos cercano al jazz fusión introspectivo y sinfónico, es debido al excelente trabajo de Mel Collins a los metales, un músico que siempre engrandece lo que pasa por sus manos. Todas las canciones de este álbum están compuestas por Robert Fripp (música) y Peter Sinfield (letra). La imagen de portada, en la que inicialmente no aparecía ni el nombre del grupo ni el título del disco -en ediciones posteriores sí se añadiría-, es una fotografía de la Nebulosa Trífida (Sagitario). “Islands” contiene seis temas (tres por cada cara de la edición original en vinilo): “Formentera Lady” (que inspiró la película del mismo título, dirigida en 2018 por Pau Durà), “Sailor’s Tale”, “The Letters”, “Ladies of the Road”, “Prelude: Song of the Gulls” y “Islands”, el tema que hoy proponemos para ilustrar la entrada, en el que también se incluye una pista oculta, al final, con conversaciones relativas a la grabación.
La letra de “Islands” es de las más bellas que se han escrito en el rock progresivo. Está concebida a modo de visión metafórica de una feliz vida de introspección, paz y contemplación, como si estuviéramos suspendidos en una isla ideal, casi etérea, en la que nos dejamos acariciar por el viento, las olas y la arena. Pero este tema no sería uno de los mejores de King Crimson si la música no estuviera a la altura. Fripp nos ofrece una balada melancólica y evocadora, con la que se transmite una intensa sensación de acogimiento y nostalgia, pero también de soledad y tristeza, todo ello gracias al tono lírico, casi pastoral, de esta composición (por momentos me recuerda a los Genesis más bucólicos); a destacar la voz contenida de Boz Burrell, el piano de Keith Tippett, la corneta de Mark Charig (estos dos últimos, músicos de apoyo con los que cuenta este álbum), los metales de Mel Collins, incluso el mellotrón de Fripp, que aparece al final de la canción. Un tema soberbio, de los más emocionantes de King Crimson. Os dejo con esta magnífica interpretación en directo, del año 2017, y una versión a cargo del guitarrista Fernando Perdomo.





