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Las Cinco Canciones de Evavill (III): “Insurrección” (El Último de la Fila)

El Último de la Fila ya fue protagonista de este blog, a propósito del tema “Querida Milagros“; he de confesar que “Insurrección” fue la otra canción que barajé cuando quise dedicar una entrada a este grupo. Pertenece a su primera época, en concreto a su segundo disco de estudio: “Enemigos de lo Ajeno” (1986) y fue compuesto por Manolo García y Quimi Portet; en 2010, la revista Rolling Stone situó a esta canción en el puesto número doce del ranking formado por las doscientas mejores canciones del pop-rock español. Evavill nos habla de un viaje a Marruecos en el que no paraban de escuchar a este grupo; es curioso porque siempre que me acuerdo de El Último de la Fila también vienen a mi memoria recuerdos norteafricanos, de cuando les escuchaba en Melilla, durante el Servicio Militar, en una vieja cinta de casete en la que tenía grabados los primeros discos de esta banda.

“El Último de la Fila lo asocio a mi mejor amiga y a un viaje que hicimos juntas a Marruecos. Era un viaje organizado y nos movíamos de una ciudad a otra en un autobús con un grupo de personas y un guía local bastante rollero. Como no paraba de hablar y de mostrarnos los campos de remolacha azucarera a la izquierda o a la derecha -no sé por qué le entró esa fijación con la remolacha azucarera- nos poníamos auriculares para evadirnos. Y en esos auriculares sonaba una y otra vez El Último de la Fila y su “Insurrección”. Tampoco sé muy bien el motivo, supongo que nos gustaba y nos animaba. Nos reímos muchísimo en ese viaje, de la risa es de lo que más me acuerdo. Y de “Insurrección”. Y de la remolacha azucarera, por supuesto”.

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El Último de la Fila. “Querida Milagros”

Quienes me conocen saben que me apunto a un concierto como el que se apunta a un bombardeo, no hace falta animarme mucho. Hubo una época, espoleado por una de mis hermanas, tuve la suerte de asistir a buena parte de los recitales que El Último de la Fila y, después ya en solitario, Manolo García dieron en Madrid. Que no se me entienda mal, era un gustazo ir; a mi me encanta este grupo, creo que son los herederos de uno de los movimientos musicales más importantes que ha tenido nuestro país: el rock andaluz. La propuesta de Quimi Portet y Manolo García es más pop que la nos dejaron bandas como Smash, Triana, Alameda, Cai, Mezquita o Medina Azahara, sin embargo sigue conservando intacta la misma manera de entender la melodía, y nos regala unas trascendentes, poéticas y, a ratos, surrealistas letras que impregnan de calidad las canciones de este grupo y le alejan del pop facilón y sin pretensiones. Es más, también se atrevieron con temas de denuncia social, es el caso de la antibélica “Querida Milagros”, un tema que fue incluido en su primer LP “Cuando la pobreza entra por la puerta el amor salta por la ventana” (1985). Comienza como si fuera un relato de intriga: “Esta mañana al salir a patrullar, hallamos muerto al soldado Adrián, Como manda el reglamento procedimos a buscar los objetos que llevara. Sólo hallamos esta carta (…)”; una preciosa carta de amor, angustia y desesperación ante la muerte que se vislumbra, cercenadora de sueños e ilusiones. “Querida Milagros, llevo seis días aquí. Te echo de menos, no puedo vivir sin ti. Querida Milagros, llevo seis días aquí. Muchos han muerto, casi todos morirán. Querida Milagros, me tengo que despedir. siempre te quiere: tu soldado Adrián”. Dedicada, con mucho cariño, a mi hermana Estela.

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Las Cinco Canciones de Evavill (II): “Me and Bobby McGee” (Janis Joplin)

Los amores platónicos son bastante incómodos, sobre todo para la pareja real del que idolatra, que debe aguantar, con sonrisa de oreja a oreja, las alabanzas a una determinada celebrity formuladas sin cortapisas ni rubor. Evavill debería odiar a Janis Joplin, sin embargo ha decidido recordarla con uno de sus temas más representativos: “Me and Bobby McGee”, un tema de Kris Kristofferson que Janis supo hacer suyo tras modificar algunos aspectos de la letra para que la protagonista de la canción fuera una mujer. Kris y Janis fueron amigos, colaboraron juntos y, al parecer, también tuvieron un romance, incluso se ha dicho que la canción fue escrita pensando en Janis Joplin, algo que siempre ha desmentido el cantautor estadounidense. Si queréis saber más sobre este conocido tema os recomiendo la entrada de Eduardo en su blog River of Country.

“La culpa de que me guste Janis Joplin se la puedo echar a mi primer novio o algo parecido a eso. Tenía quince años y empecé a salir con un ser fanático de Janis Joplin. A todas horas me hablaba de la voz de Janis Joplin, del pelo de Janis Joplin, de las gafas de Janis Joplin, de la vida de Janis Joplin y de su arrolladora personalidad. Consiguió que tuviera celos de Janis Joplin y que le cogiera bastante manía. Pero eso fue al principio, luego también me aficioné a su voz y a su música, aunque en algunas canciones me parece que grita demasiado. De todas formas, dado lo pronto que acabó su vida me alegro bastante de no haberla imitado.

Este tema me gusta mucho, también la letra. Es un relato muy de la época hippy, estilo aventura “on the road”. Cuenta un viaje en auto stop que hicieron ella y el tal Bobby McGee , desde Kentucky hasta California. Es un canto a la libertad, a la intimidad entre los dos y al amor, así lo dice ella, “Bobby compartió los secretos de mi alma y me resguardó del frío”, ¿qué más se puede pedir? Pues se ve que Janis no pedía mucho más, “era fácil sentirse bien cuando él cantaba blues y sentirse bien es suficiente para mí”.

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Las Cinco Canciones de Evavill (I): “Lady Writer” (Dire Straits)

Iniciamos una nueva semana en “Las Cinco Canciones de tu Vida“. Ya sabéis que esta sección está abierta a cualquier amigo o seguidor de este blog que quiera hacernos partícipe de sus recuerdos. La invitada de esta semana es Evavill, responsable de “El Blog de una Empleada Doméstica“, un espacio que he conocido gracias al amigo whatgoesaround; él ha sido, valiéndose de sus irresistibles dotes de persuasión, quien ha conseguido convencer a Evavill para compartir vivencias con los habituales de este blog. Muchas gracias compañero y a ti, Evavill, por querer participar. Si queréis conocer esta bitácora no tenéis más que pasaros por allí; pronto os vais a dar cuenta de la facilidad que tiene Evavill para la narrativa, la poesía y para contar historias personales. Aquí tenéis la presentación que ella misma hace de su web: “Me llamo Eva y me he puesto de empleada doméstica porque no me ha quedado más remedio pero esta no es mi vocación. Mi verdadera vocación es… pues no lo sé, sinceramente, igual no tengo. Lo que sí me entretiene mucho es escribir este blog y espero que a vosotros también os divierta leer mis peripecias”.

Preparar las entradas de esta sección tiene momentos muy gratificantes, en especial cuando leo por segunda vez vuestros testimonios y trato de adaptarlos al formato de este blog; siempre lo hago utilizando como fondo vuestros temas, trato de imaginarme a cada invitado disfrutando de esas canciones, unas veces bien conocidas para mí y otras no tanto. En esta ocasión la experiencia ha sido especialmente placentera porque Evavill nos propone un menú musical de lo más variado (rock, folk, pop español y fado portugués), con artistas bien conocidos para la mayoría de vosotros -los cuatro primeros- y una exquisita cantante que los más rockeros tal vez no conozcan.

Es lógico que una escritora como Evavill haya querido escoger una canción como “Lady Writer” para iniciar esta semana, aunque tampoco quiero contar más, prefiero que lo haga nuestra invitada. Antes de darle la palabra, tan sólo me gustaría recordar que este tema de Dire Straits fue publicado en su segundo álbum de estudio, titulado “Communiqué” (1979).

“La música de los Dire Straits me ha acompañado en muchas ocasiones durante los años de mi adolescencia y juventud. Podía haber escogido otro tema, quizá no sea éste el que más me gusta, pero lo he elegido porque va ligado a un recuerdo. Un poco tonto, pero recuerdo al fin y al cabo. Acababa de empezar a trabajar, no lo estaba pasando demasiado bien y una compañera muy simpática, de esas raras personas que siempre vienen en tu ayuda, me la cantaba medio en broma. Sabía que me gustaba escribir y era su manera de darme ánimos y de decirme que algún día yo podría ser una lady writer. No acertó demasiado pero esa es otra cuestión.

Durante bastante tiempo pensé y sospecho que mi compañera también -lo que hace no saber demasiado inglés- que la protagonista de la canción era una escritora a la que entrevistaban en la televisión pero, en realidad, habla de alguien que físicamente se parece a ella. La escritora le recuerda a Mark Knopfler a esa chica, supongo que un antiguo amor, por la forma del pelo. La chica nunca ha leído un libro y casi no sabe escribir su nombre pero él la quiere y se acuerda de ella al ver a “Lady Writer”, porque el pelo le cae por la cara igual que a la escritora.

En fin, a veces es mejor no entender las letras. Aun así la canción me gusta. Me recuerda a aquella etapa de mi vida y a mi compañera cantándomela entre risas desde la mesa de enfrente para darme ánimos y para tomarme un poco el pelo, ya de paso”.

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Patti Smith. “Frederick”

Es reconfortante encontrarse con artistas que enriquecen y trascienden un género como el punk, socialmente muy combativo pero no excesivamente comprometido con posicionamientos culturales e intelectuales, al menos convencionales. Este estilo ha contado entre sus filas con presencias francamente interesantes, como la de la estadounidense Patti Smith, música y poeta a partes iguales, una rockera carismática, inconformista, creativa y feminista. Hija de una cantante de jazz y de un trabajador de la multinacional Honeywell, se crió en un ambiente muy religioso, como testigo de Jehová, algo con lo que nunca estuvo muy conforme; valga como ejemplo la conocida estrofa que añadió al tema “Gloria“, de Van Morrison: “Jesús murió por los pecados de alguien, pero no los míos”. Conoció la poesía francesa y la obra de los cantautores de aquella época, como Bob Dylan, quien le ayudaría a concebir su primer disco: “Horses” (1975). Antes había colaborado con el que fuera su pareja y miembro de Blue Öyster Cult, Allen Lanier, y con el guitarrista Lenny Kaye, quien acabaría formando parte de la banda Patti Smith Group, creada hacia 1974. En 1976 salió al mercado su segundo álbum (“Radio Ethiopia”) y dos años más tarde, tras recuperarse de varias fracturas al caerse en plena promoción de “Radio Ethiopia”, lo hizo “Easter” (1978), con la conocidísima “Because the Night“, compuesta conjuntamente por Patti Smith y Bruce Springsteen. Ya sé que, tanto “Horses” como “Easter”, son sus álbumes más conocidos y valorados, sin embargo a mí también me gusta bastante su cuarto de trabajo de estudio, “Wave” (1979), un disco con un sonido ya alejado del punk que contó con Todd Rundgren como productor, de quien recientemente se ha ocupado el compañero Irotula a través de varias entradas, muy recomendables, publicadas en su web “Algo de Jazz, Blues, Rock …” “Wave” (aquí lo podéis escuchar) cuenta con una versión de los Byrds (“So You Want to be“) y temas originales compuestos por Patti, como “Revenge“, “Citizen Ship“, “Broken Flog” o los dos más conocidos: “Dancing Barefoot” y “Frederick”, éste último (creo que el anterior también) dedicado a Fred “Sonic” Smith, guitarrista de la banda de rock MC5, con quien acabaría casándose y formando una familia. Durante gran parte de los años ochenta y noventa estuvo prácticamente retirada de la música; en 1994 falleció Fred y, poco después, también perdería a su hermano y al teclista de su banda, Richard Sohl. En 1996 volvió de nuevo con su grupo y aún continúa en activo, incluso la pudimos ver hace poco en la ceremonia de entrega de los premios Nobel, donde acudió en representación de Bob Dylan.