ZZ Top. “La Grange”

The Chicken Ranch fue uno de los burdeles más antiguos y populares de Texas (EE.UU.), estaba situado en el Condado de Fayette, a unas pocas millas de la localidad de La Grange. Aunque ilegal, funcionó desde 1905 hasta 1973, cuando fue definitivamente cerrado (aquí podéis ver un vídeo con lo que queda de esta casa). En realidad, su origen se remonta al año 1844, cuando la viuda conocida como “Mrs. Swine” decidió abrir un burdel, que fue clausurado durante la Guerra de Secesión norteamericana. Durante sus años de mayor esplendor, en la década de 1950, había empleadas dieciséis prostitutas y era un lugar de encuentro habitual para soldados y estudiantes de la Universidad de Texas, tanto clientes masculinos como chicas universitarias que practicaban de manera eventual la prostitución, y por supuesto para los negocios ilícitos. The Chicken Ranch inspiró el musical de Broadway “The Best Little Whorehouse in Texas” (1978) y la película del mismo nombre, conocida en España como “La casa más divertida de Texas” (1982), interpretada por Burt Reynolds y Dolly Parton quien, por cierto, canta un tema compuesto por ella que, años después, se haría muy famoso en la versión que hiciera Whitney Houston para otra película, “El Guardaespaldas” (1992), me refiero a “I Wil Always Love You”. Según recoge el compañero Nostromo (Musicaememorandum), este establecimiento pudo ser visitado por primera vez por Dusty Hill, el bajista de la banda ZZ Top, cuando apenas tenía trece años. Sea como fuere, esta banda de rock sureño y blues-rock dedicó una canción a este lugar, un tema que titularon “La Grange”, que fue incluido en su tercer álbum de estudio, “Tres Hombres” (1973), el que acabó por conducirles a la fama.

ZZ Top se había conformado en 1969, cuando Billy Gibbons (guitarra, voz) abandonó el grupo The Moving Sidewalks para crear una nueva banda junto a Dusty Hill (bajo, teclados, voz) y Frank Beard (batería) quienes, a su vez, habían pertenecido a una formación denominada American Blues; en 1971 publicaron su primer álbum (“ZZ Top’s First Album”), un año después salió al mercado “Rio Grande Mud” y, en 1973, el ya mencionado “Tres Hombres”. “La Grange” es el tema más recordado de este álbum y, quizás, el más representativo de los barbudos ZZ Top, sobre todo por ese riff de guitarra tan característico que, en realidad, se remonta al año 1950, cuando John Lee Hooker publicó “Boogie Chillen”, un tema que está en el origen de gran parte del R&R que vendría después. El caso es que los ZZ Top fueron demandados por quienes detentaban los derechos de “Boogie Chillen”, al considerar que “La Grange” era un plagio de aquella; la justicia reconoció que los temas eran similares, pero que no cabía indemnización alguna al considerar que “Boogie Chillen” era una canción poseedora de un ritmo tan reconocible que bien podría considerarse como del dominio público. Entiendo que quienes demandaron a ZZ Top sólo pensaban en obtener importantes beneficios económicos porque, si únicamente hubieran querido reivindicar la figura de John Lee Hooker, también tendrían que haber procedido contra otras canciones similares, incluso anteriores a “La Grange”, como “Shake Your Hips” (Slim Harpo, 1965), “Fried Hockey Boogie” (Canned Heat, 1968) o “Spirit in the Sky” (Norman Greenbaum, 1969). Para terminar, os dejo dos interpretaciones en directo de “La Grange” por ZZ Top, una de 1982 y otra de 2003, y un par de versiones a cargo de Vinnie Moore y de los virtuosos Steve Vai, John Petrucci y Joe Satriani.

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Bee Gees. “World”

La película “Fiebre del Sábado Noche” (1977) marcó un antes y un después en la trayectoria profesional de los Bee Gees, tres hermanos que habían empezado en el mundo del espectáculo a finales de la década de 1950, cuando la familia Gibb se traslada desde el Reino Unido a Australia en busca de mejores oportunidades. Al principio cantaban en sitios de lo más variopinto: carreras de coches, espectáculos televisivos, complejos turísticos, etc. Publicaron su primer single en 1963 y su primer Lp (“The Bee Gees Sing and Play 14 Barry Gibbs Songs”) dos años más tarde. A mí esta primera etapa de los hermanos Barry, Robin y Marice siempre me ha parecido muy interesante; sin desmerecer su vertiente más discotequera, creo que sus primeros álbumes (ya lo comentábamos en una entrada anterior) tienen mucho más de lo que a primera escucha pudiera parecer; sus baladas son espectaculares, pero hay también psicodelia, pop, rock y unos arreglos vocales y orquestales que merecen ser destacados y recordados. El cuarto disco de estudio, el publicado tras los titulados “Spicks and Specks” (1966) y “Bee Gees’ 1st” (1967), fue “Horizontal” (1968), en el que destacan canciones como “And The Sun Will Shine”, “Really and Sincerely, “Massachussetts” (tal vez su tema más conocido y recordado de este disco) o “World”, que fue lanzado como single con anterioridad a su inclusión en “Horizontal”.

Una vez más, como suele ocurrir con los Bee Gees, estamos ante una canción que debería ser escuchada dos o tres veces seguidas para poder apreciar todo lo que nos ofrece en apenas tres minutos de duración; aquí explican cómo fue el proceso de grabación, al principio se pensaba hacer sin orquesta, aunque después se agregarían estos arreglos y se mezclaría todo en pistas diferentes. Desde el punto de vista musical, el tema “World” parece dos canciones en una; de un lado, podría decirse que es una bonita balada melódica; por otro, es también un tema de pop psicodélico, en el que destacan el mellotron, una guitarra afilada que parece querer equilibrar (o contrastar) la suave melodía y, por supuesto, los coros y los juegos de voces habituales en los Bee Gees. Os aconsejo que prestéis atención a todo esto, en especial al recurso vocal utilizado; casi toda la canción está cantada por Barry, sin embargo la parte final, en la que aparecen los giros y las florituras vocales, está interpretada por Robin. Es decir, no se trata de un dúo, más bien de un relevo; empieza Barry y, allí donde su registro vocal no llega, continúa Robin. Como suele ocurrir con las letras de este grupo (ya lo comentamos con el tema “I Started a Joke”), “World” no tiene una lectura sencilla o inmediata; parece querer hablarnos del sentido de la vida, de la comprensión a partir del autodescubrimiento y la revelación de las cosas cotidianas y sencillas, obvias pero fundamentales para la existencia. Aquí tenéis dos vídeos más, uno con la letra en inglés y otro en español; y, para finalizar, una interpretación en directo de 1975, en la que se puede apreciar lo que os comentaba antes, que esta canción es un dos en uno, en este caso los Bee Gees la cantan como si fuera una balada melódica, desprovista de la excelente parte orquestal y psicodélica que caracteriza a la versión de estudio.

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Gary Moore. “The Loner”

 

Demasiado blando para el heavy metal, demasiado duro para el blues. Esta es una de las afirmaciones que persiguen a Gary Moore, guitarrista, compositor y productor norirlandes fallecido el 6 de febrero de 2011 en Estepona (Málaga); yo, desde luego, no comparto esta valoración, para mí Gary Moore es uno de los grandes, tanto en su etapa más metalera como en la más blusera, y uno de los músicos que más han hecho por acercar este género a públicos diversos, educados en estilos y sensibilidades alejados del blues. Muchos lo conocieron a raíz de su noveno álbum de estudio, “Still Got the Blues” (1990), su consagración definitiva y el inicio de su idilio con este estilo; sin embargo, Gary Moore ya era alguien importante en el mundo de la música, con varios álbumes en la órbita del hard rock y el heavy metal. Otra de las afirmaciones que también se suelen hacer sobre este músico es la relativa a su querencia hacia las baladas; se suele asociar esta evidencia a su última etapa, tal vez debido al arrollador éxito que tuvo su tema “Still Got the Blues”. Pese a todo, su actividad como baladista ya venía de antes, de hecho en una entrada anterior hablábamos de “Parisienne Walkways”, canción de su segundo Lp de estudio, y hoy haremos lo mismo con “The Loner”, que formó parte de su séptimo disco, el titulado “Wild Frontier” (1987). Este trabajo no es tan metalero como los anteriores, se sitúa entre el hard rock y el AOR, con toques célticos en algunas canciones (el amigo Jake Snake, del blog Musicae Memorandum, se ha ocupado de analizar este trabajo); está dedicado a Phil Lynott, el líder de Thin Lizzy y amigo de Gary Moore, fallecido en 1986. Las canciones más conocidas de “Wild Frontier” tal vez sean “Over the Hills and Far Away”, “Wild Frontier” o la versión de los Easybeats “Friday on My Mind”, sin embargo yo os voy a proponer la balada instrumental “The Loner”. Esta melodía fue inicialmente compuesta por Max Middleton, teclista conocido por su trabajo con la banda de Jeff Beck; en 1979  Middleton participó en el primer disco en solitario del batería Cozy Powell –otro ex Jeff Beck Group-, en el que se incluyó “The Loner”, tema que dedicaron precisamente a Jeff Beck (aquí lo podéis escuchar). Gary Moore rescató esta balada para su disco “Wild Frontier”, aunque hizo tantos cambios y mejoras en ella que acabó acreditando su coautoría, de tal manera que en el disco de Gary Moore los autores que aparecen son Middleton y Moore.

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Manu Chao / Playing for Change / Lila Downs. “Clandestino”

“La inmigración es como un río que fluye, pero si el río deja de fluir, el agua se estanca, y el agua estancada se ensucia” (Manu Chao, consultado en Wikipedia)

El pasado 2 de julio tuve el privilegio de ver en directo a Lila Downs en el Teatro Rialto de Madrid, una artista de la que ya os hablé en una entrada anterior. Aquel día interpretó, entre otras canciones de su repertorio, una versión del conocido tema de Manu Chao “Clandestino”; lo podéis ver y escuchar en el tercer vídeo destacado de hoy, y también os percataréis de algunos cambios en la letra, probablemente con el fin de ajustar más la canción al ámbito geográfico habitual de Lila Downs. Esta versión ha sido incluida en su último disco de estudio (“Al Chile”, 2019), en el que también ha colaborado Norah Jones. Nuestra canción de hoy, y el disco homónimo en el que está contenida, ha sido noticia recientemente con motivo del relanzamiento de este álbum, inicialmente publicado en 1998; entre otras novedades, se han añadido algunas canciones nuevas y se han revisado algunos temas como “Clandestino”, en el que concretamente se ha contado con la veteranísima compositora de Trinidad y Tobago Calypso Rose (aquí podéis escuchar esta nueva grabación de “Clandestino”).

Manu Chao nació en París, lugar en el que se refugiaron sus padres (Felisa Ortega, natural de Bilbao, y Ramón Chao, de Villalba -Lugo-) para huir del régimen franquista. Rodeado de intelectuales y artistas, a los catorce años ya formó su primer grupo (Join de Culasse), junto a su hermano Antoine; años más tarde formó parte del grupo de rockabillly Hot Pants, y aún se involucraría en algún proyecto musical más antes de crear, también con su hermano Antoine y su primo Santiago, el grupo Mano Negra, que inició su andadura en el Metro de París durante el año 1987, con un estilo de lo más ecléctico: rap, punk, rumba, rock, etc., y cantando en diferentes idiomas. La banda se disolvió en 1995. Tal y como nos cuenta el compañero elchayi (RockSesión), “después de que Mano Negra cerrara su camino (…), Manu Chao decide coger la mochila (como Labordeta) y se lanza a una extensa expedición por Latinoamérica con su hermano y algunos amigos muy cercanos. En su equipaje, una grabadora portátil de ocho pistas y su guitarra. Y ganas de aprender y empaparse de todo cuanto ve y escucha”. Todos estos materiales fueron recogidos en lo que sería el primer álbum en solitario del hispano-francés, titulado “Clandestino”:

“(…) un crisol de sonido que va desde la cumbia colombiana, al son brasileño, la guitarra peruana, el influjo mejicano y zapatista, lleno de cortes y samplers de grabaciones de la radio de guerrillas, de discursos del subcomandante Marcos, de gente de la calle o pasajes de televisión que van de la telenovela al fútbol, pasando por noticias del protocolo de Kioto. Influencias que incorpora a las ya trabajadas con Mano Negra, véase boogies o percusión africana, hedonismo electrónico o la canción francesa (que después explotará en ‘Siberee M’Etait Contée’, otro álbum imprescindible). Todo cantado en gran parte en castellano, pero también en francés, inglés, portugués o árabe” (RockSesion).

Canciones sencillas, breves, sin apenas pausas entre ellas, envueltas en aromas de world music y portadoras de unas reivindicativas letras que acabarían encontrando acomodo entre la sociedad; el disco llegó a vender más de un millón de copias en España, y tuvo un éxito similar en muchos países europeos y americanos. No han sido pocos los artistas de todo el Mundo que han versionado esta canción sobre la vida de los “inmigrantes ilegales” o “clandestinos”, generalmente en español aunque pertenezcan a otros idiomas y otras culturas; es el caso del español José Mercé, de la brasileña Adriana Calcanhotto, el argentino Pil Trafa, del estadounidense Eddie Berman, del francés Florent Pagny, de la italiana Fiorella Mannoia, de los también italianos Los Fastidios o del coro belga de niñas Scala & Kolacny (una versión que considero especialmente interesante). Dado el espíritu callejero que tiene la música de Manu Chao, me ha parecido obligado incluir la del colectivo Playing for Change entre las tres versiones destacadas; en este vídeo podemos ver a Manu Chao como uno más de los músicos que aparecen en esta grabación que, en mi opinión, no os deberíais perder.

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Yes. “Awaken”

Rick Wakeman abandonó Yes tras la gira de promoción de “Tales from Topographic Oceans (1973). De esta manera, se adelantó a sus compañeros al iniciar su carrera en solitario con álbumes como “The Six Wives of Henry VIII” (1973), “Journey to the Centre of the Earth” (1974) o “The Myths and Legends of King Arthur and The Knights of the Round Table” (1975). Mientras tanto, el resto de los integrantes de Yes, junto al teclista Patrick Moraz, el sustituto de Rick Wakeman, grabaron “Relayer” (1974), álbum del que ya nos hemos ocupado en una entrada anterior. Finalizada la gira promocional de este disco, quisieron hacer un paréntesis en su trayectoria como banda y, de alguna manera, decidieron emular a Rick Wakeman grabando sus respectivos álbumes en solitario: “Olias of Sunhillow” (Jon Anderson, 1975), “Beginnings” (Steve Howe, 1975), “Fish out of Water” (Chris Squire, 1975), “Ramshackled” (Alan White, 1976) y “The Story of I” (Patrick Moraz, 1976). Una vez concluido este período de separación pactada, decidieron volver a reunirse para grabar un nuevo álbum, que titularon “Going for the One” (1977), con una portada que no estaba diseñada por Roger Dean sino por el estudio gráfico Hipgnosis, en la que se puede ver a un hombre desnudo frente a una imagen futurista del Century Plaza Towers de Los Ángeles. Patrick Moraz abandonó la formación para dar paso al hijo pródigo, Rick Wakeman, que decidió volver con sus antiguos compañeros. En palabras del vocalista Jon Anderson, “el álbum fue una especie de celebración. En los últimos dos o tres años estuvimos experimentando un montón, y estamos felices de poder concretar eso en un disco que es más suelto y relajado que los anteriores”; el batería Alan White llegó a reconocer que “estaban felices con la vuelta de Rick”:

“Fue un proceso grandioso grabar este trabajo. Todos fuimos juntos a conocer el estudio y trabajábamos arduamente desde muy temprano hasta el atardecer. Creo que hicimos una gran labor en ese tiempo y nos demoramos cerca de seis meses en todo el proceso creativo. Quedamos muy contentos con el resultado y, en lo personal, es muy gratificante escucharlo en la actualidad” (Paraíso, Víctor. 2013. Yes. Mas allá del abismo. Madrid: T&B editores, pag. 98).

Desde mi punto de vista, “Going for the One” es el último gran disco de Yes; sólo contiene cinco cortes, pero todos son temas impresionantes, de una calidad y un virtuosismo que dejan perplejo a cualquiera. Sólo hay que escuchar, para darse cuenta de ello, el trabajo de Steve Howe a la guitarra en el tema homónimo, que por momentos parece una canción de hard rock o blues-rock; el sonido de “Parallels”, con ese imponente órgano de iglesia que Rick Wakeman tocó en la iglesia de Saint-Martin de Vevey (Suiza), a dieciséis kilómetros de donde tenían el estudio de grabación; la riqueza acústica y atmosférica de “Turn of the Century”; la balada melódica “Wonderous Stories”, magníficamente interpretada por Jon Anderson; y, por supuesto, la traca final: “Awaken”, uno de los mejores y más espectaculares temas de esta excepcional banda británica, el preferido de Rick Wakeman:

“’Awaken’ fue algo realmente especial desde el momento que empezó a tomar forma en los estudios en Suiza. Hay tantos elementos en ese tema que merece un libro entero sobre cómo llegó a terminarse. ‘Awaken’ es una visión musical que viene desde dentro. Un momento musical muy especial en la historia de Yes” (Paraíso, Víctor. 2013. Op. cit., pág. 28).

“Awaken” es una montaña rusa de ritmos y sensaciones; comienza suavemente al piano, dando paso a un sonido de teclados acuoso y atmosférico que acompaña a la virginal voz de Jon Anderson; salimos del letargo hacia el minuto 1:30, cuando la guitarra de Steve Howe suministra energía a la composición, después se incorpora Rick que, en este tema, luce todo tipo de teclados (órgano de iglesia, piano, sintetizadores); en el minuto 6:34 la canción parece haber finalizado, pero realmente volvemos al principio, con ese tono relajante y sosegado donde Rick vuelve a lucirse y Steve realiza una entrada espectacular hacia el minuto 9:53, su guitarra suena limpia y sensual en medio del todopoderoso órgano; Jon se incorpora para llevarnos a un final en el que aún habrá tiempo para lucimiento de todos los músicos y para un recogido desenlace, casi como si fuera una oración. Si queréis ver en acción a Yes tocando este tema, os recomiendo éste vídeo de 1977 o éste otro del año 2003.

La Guitarra de las Musas y yo nos ponemos en “modo vacaciones”. A finales de agosto o principios de septiembre volveremos con más canciones. Mis mejores deseos para todos, espero que disfrutéis (los que podáis o tengáis oportunidad) con el descanso estival.

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