Maurice Williams & The Zodiacs / The Hollies / Jackson Browne. “Stay”

Stay” es un tema compuesto por Maurice Williams poseedor de un récord curioso: aún hoy día, sigue siendo la canción de menor duración (1 minuto y 36 segundos) que ha conseguido llegar al número uno en las listas de éxitos estadounidenses, gracias a la grabación realizada por el grupo de doo-wop Maurice Williams & The Zodiacs. Esta formación, originaria de Nashville (Tennessee -EE.UU.-), se formó a finales de la década de 1950 y estuvo activa hasta mediados de los sesenta; inicialmente se hicieron llamar The Royals Charms, después Gladiolas y Excellos, hasta que adquirieron su definitivo nombre (The Zodiacs) en 1959, siempre bajo el liderazgo de Maurice Williams. Sus canciones más conocidas son “Little Darlin’” (popularizada por el grupo canadiense The Diamonds) y “Stay”, escrita por Williams cuando apenas tenía quince años, en 1953, aunque no fue grabada hasta 1960, primero en forma de “demo” y, poco después, tras llamar la atención de una niña de diez años, de manera comercial para la discográfica Herald (la cara B del single se tituló “Do You Believe”). Tal y como señalan en el blog 7 días, 7 noches, Williams escribió la letra después de una cita con otra chica de su edad, a la que no pudo persuadir de que se quedara con él un poco más allá de las diez de la noche, hora a la que tenía que llegar a casa; al final, fue el hermano de la chica quien la acompañó a casa, y la súplica del joven Williams se transformó en canción.

Tras la grabación de Maurice Williams & The Zodiacs, que volvió a escucharse mucho a finales de los ochenta debido a su inclusión en la banda sonora de la película “Dirty Dancing” (1987), se sucedieron las versiones: Little Joe & The Thrillers (1960), Rikki Henderson (1961), Lou Christie (1963), The Four Seasons (1963) o The Hollies (1963), nuestra segunda propuesta destacada de hoy, ellos aceleraron la canción y la consiguieron llevar al número uno de las listas británicas. Después vinieron las de los Typhoons, Jean & Dean y alguna más, antes de que el músico y cantautor Jackson Browne publicara la suya, una de las más conocidas de esta canción, quizás por ese tono intimista y sosegado que, a su vez, ha servido como punto de partida para versiones posteriores; fue incluida en el quinto Lp de Browne, titulado “Running on Empty” (1977), un interesante trabajo formado por temas sobre la vida en la carretera, grabados en directo mientras estaba de gira o en lugares relacionados con ella, como autobuses, habitaciones o entre bastidores; “Stay”, en concreto, fue grabada en directo, el 27 de agosto de 1977, en  el Merriweather Post Pavilion de Columbia (Maryland -EE.UU.-) Si queréis escuchar más versiones, podéis continuar con Bruce Springsteen, Cindy Lauper, Human Nature o Andrew Gold, aunque hay más.

Grandes canciones en versión española: “El Rock and Roll de Los Estudiantes” (1959)

Cuando se habla de los orígenes del R&R en España es obligado mencionar al grupo madrileño Los Estudiantes. Según nos cuenta Salvador Domínguez en su libro Bienvenido Mr. Rock … Los primeros grupos hispanos 1957-1975 (Madrid: SGAE, 2002; págs. 28-35), comenzaron como dúo (Pepe Barranco y José Alberto Gosálvez) en el Club del Apóstol Santiago de Madrid, donde Manolo Santana dio sus primeros raquetazos antes de convertirse en figura internacional de este deporte; así nos relata Salvador cómo fueron los orígenes de esta formación:

“Cierta mañana, en una fiesta que organizaban los estudiantes de la Facultad de Medicina, un chaval llamado Rafa Aracil le prestó su guitarra eléctrica a Pepe. Éste, que todavía no estaba acostumbrado a las cuerdas de metal, terminó la actuación con las manos ensangrentadas después de cantar y tocar Blue suede shoes, de Carl Perkins, y Too much monkey business, de Chuck Berry. El público, entusiasmado, pidió más, y a Pepe y José Alberto no les quedó más remedio que lanzarse con el Only you de los Platters. Al concluir la actuación, Pepe le comentó a Rafa Aracil que, si quería, le enseñaba a tocar la guitarra. Se pusieron de acuerdo, e inmediatamente los tres montaron un repertorio basado en temas de Elvis Presley y Gene Vincent & The Blue Caps. De esa guisa nacían Los Estudiantes, la primera y una de las mejores bandas de r&r que haya dado nuestro país”

Sus primeras actuaciones en directo remuneradas (600 pesetas diarias) fueron en la sala El Palmeral (Campello -Alicante-); tras regresar a Madrid, entró Adolfo Abril como contrabajista, y adquirieron el nombre de Los Cuatro Estudiantes. Después de algunos cambios en la formación inicial, se constituyeron como quinteto, finalmente denominado Los Estudiantes; así nos cuenta Fernando Arbex cómo fue su incorporación a este grupo:

“Me dijeron que cogiera las baquetas, me puse, me senté a tocar, y a los dos o tres minutos de estar tocando, José Barranco, que es un cachondo mental, a José Alberto Gosálvez, que era el batería, le dijo: ‘Vete a por un café y vuelves’. Entonces me quedé yo tocando y cuando volvió Gosálvez no le quedó más remedio que tocar el bajo. Mi batería consistía en un tambor del Ejército, pintado de rojo, un bombo casi de circo y un charles sin pedal. Tenía que usar un diccionario de latín para poder apoyar el pie izquierdo. Antes de eso yo no había tocado en ningún grupo, aunque a los 10 años mi padre me trajo de los Estados Unidos una batería de juguete, con la que me acostumbré a hacer ejercicios y cosas por el estilo (…) En un principio, lo que realmente nos gustaba era Elvis y todo lo relacionado con él: Scotty Moore, D.J. Fontana y The Jordanaires como grupo vocal de acompañamiento. Los Estudiantes solíamos tocar mucho en la SAFA (Colegio La Sagrada Familia), Laurita Valenzuela era la presentadora de aquellos eventos”

También tocaban a menudo en la radio, en programas como “Boite” (Radio Intercontinental) o “Cabalgata de fin de semana” (Radio Madrid), y en el auditorio del Colegio Calasancio de Madrid, donde compartían cartel con sus rivales musicales, los Pekenikes. Publicaron su primer disco, un EP con cuatro canciones, en 1959, con la discográfica Philips; de estos cuatro temas, que recogemos al comienzo de esta entrada, tres eran versiones de R&R: “Ready Teddy” -popularizada, entre otros, por Little Richard y Elvis Presley-, “La Bamba” -muy conocida en la versión de Ritchie Valens- y “Whoo-hoo” -inicialmente interpretada por The Rock-A-Teens-; la cuarta canción lleva por título “Me enamoré de un ángel”, en realidad una adaptación de la melodía clásica de guitarra “Romance anónimo” o “Romance de juegos prohibidos”. Os pido un poco de comprensión cuando escuchéis estos temas; la grabación no es la mejor (sistema mono de una sola pista), la calidad instrumental no es precisamente excelsa y las voces tampoco son maravillosas. Sin embargo, este disco es algo así como un incunable de R&R patrio, una de las primeras grabaciones de este género que se realizaron en nuestro país, nada más y nada menos que del año 1959.

Los estudiantes intervinieron en un par de películas, las tituladas “Pasa la tuna” (1960) y “La Corista” (1960), y grabaron dos EPs más antes de su disolución en 1964, en parte motivada por el fallecimiento del bajista Luis Arbex al caerse de un camión mientras realizaba el servicio militar. El resto de los miembros trataron de buscar acomodo en otras bandas, es el caso de Pepe Barranco en Pekeniques, mientras que Fernando Arbex y Manolo González crearon, en 1964, uno de los grupos más importantes que ha dado el pop español: Los Brincos.

Yes. “I’ve Seen All Good People”

Yes tiene cinco álbumes magistrales, publicados de manera ininterrumpida entre 1971 y 1977: “Fragile” (1971), “Close to the Edge” (1972), “Tales from Topographic Oceans” (1973), “Relayer” (1974) y “Going for the One” (1977). Pero a menudo nos olvidamos de otro gran trabajo, con el que esta banda comenzó a convertirse en un grupo de leyenda: “The Yes Album” (1971). Este Lp fue el tercero de la formación británica, publicado tras los titulados “Yes” (1969) y “Time and a Word” (1970), en los que el sonido característico Yes aún no estaba bien definido, pues en ellos se mezclaban sonidos de diferentes estilos, además de incluirse versiones de artistas y bandas como The Byrds, The Beatles, Stephen Stills o Richie Havens. Sin embargo, todas las canciones de “The Yes Album” ya estaban compuestas por miembros del grupo, y en él no se incluía ninguna versión; el sonido era más rico y complejo que en los dos primeros discos, más decididamente progresivo, además de formar parte de él algunos de los temas clásicos del repertorio de Yes, como “Yours is No Disgrace”, “Clap” -grabado en directo, en The Lyceum (Londres, julio de 1970)-, “Starship Trooper” o “I’ve Seen All Good People”. Este salto de calidad fue debido, en buena parte, al guitarrista Steve Howe, recientemente incorporado a la banda en sustitución de Peter Banks. El grupo se completaba con Tony Kaye a los teclados -sustituido en el siguiente disco (“Fragile”) por Rick Wakeman-, Jon Anderson (voz), Chris Squire (bajo) y Bill Bruford (batería), es decir, casi la formación estelar de Yes.

I’ve Seen All Good People” es un tema de siete minutos de duración dividido en dos movimientos: “Your Move”, compuesto por Jon Anderson, y “All Good People”, escrito por Chris Squire; el primero, comercializado como single, es poseedor de una gran riqueza melódica, perfecto para los coros y la singular voz solista de Jon Anderson, con unos maravillosos tonos acústicos, que Steve Howe consigue con una guitarra portuguesa de doce cuerdas y una acústica convencional, y un trabajo solvente de Tony Kaye con el órgano Hammond; la segunda parte del tema es más eléctrica, vital y rockera, con mayor protagonismo de Chris Squire al bajo y, nuevamente, de Steve Howe a la guitarra, que está soberbio. Lo podéis comprobar en este directo del año 1973, en el que ya se puede ver a Rick Wakeman a los teclados; y, también, en éste otro de 2003, nuevamente con la formación habitual de Yes (en esta ocasión, con Alan White a la batería, en lugar de Bill Bruford). La letra utiliza el juego del ajedrez de manera metafórica, probablemente para referirse a los desafíos de la vida y a otros asuntos profundos y espirituales, algo que era muy del gusto de Jon Anderson.

Canned Heat. “Going Up the Country”

Henry Thomas fue un músico de blues (y otros estilos) nacido en 1874, en una familia de esclavos liberados en Texas, y fallecido hacia 1930. Apenas se sabe nada sobre su vida; recorrió las vías del ferrocarril ganándose el pan como cantante itinerante y llegó a grabar una docena de singles para el sello Vocalion Records entre 1927 y 1929. Podríamos decir que fue una especie de Robert Johnson, aunque menos conocido por el gran público; en cambio, los músicos profesionales a menudo han recurrido a su obra para rescatar y versionar algunas de sus canciones. Por ejemplo, Bob Dylan se ocupó de su tema “Honey Won’t You Allow Me One More Chance”, Lovin’ Spoonful, Jim Kweskin y otros hicieron lo mismo con “Fishing Blues”, mientras que “Don’t Ease Me In” fue versionada por Grateful Dead y “Bull Doze Blues” fue adaptada por Canned Heat, la banda de Alan Wilson y Bob Hite, formada en la ciudad californiana de Los Ángeles, en 1965, a partir de una comunidad de coleccionistas de blues. No es extraño, por lo tanto, que Canned Heat versionara esta vieja canción, al fin y al cabo, sus discos están repletos de temas de blues, y sus colaboraciones con los maestros del género son numerosas (aquí lo podéis ver), a menudo ayudándoles a recuperar la notoriedad perdida gracias a grabaciones conjuntas. Sin ir más lejos, en el tercer álbum de esta formación (“Living the Blues”, 1968), en el que se incluyó este tema de Henry Thomas, también se versionaron melodías de Charlie Patton, Jimmy Rogers o Lemon Henry “Blind Lemon” Jefferson.

La adaptación de “Bull Doze Blues” fue llevada a cabo por Alan Wilson (él es el que aparece en los créditos como autor de la canción); mantuvo intacta la melodía y el sonido de la flauta de pan, gracias a la labor desarrollada por el flautista y saxofonista Jim Horn, pero reescribió la letra, le dio ese aire boogie rock tan característico de Canned Heat y puso otro título: “Gong up the Country”. La canción pronto se convirtió en una especie de himno hippie rural, sobre todo a raíz de la actuación de Canned Heat en el Festival de Woodstock y de que se incluyera el tema en el documental “Woodstock, 3 días de paz y música” (1970) –aquí lo podéis ver-. Finalizo con alguna versión, en concreto las ejecutadas por Bill Wyman, Nitty Gritty Dirt Band, A Nyughatatlan y la de los jóvenes hermanos Kitty, Daisy & Lewis, de quienes tal vez me ocupe en otra ocasión.

Mama Cass. “It’s Getting Better”

Cass Elliot, quizás más conocida como “Mama Cass”, es una de las grandes voces femeninas de la música popular, fallecida a los treinta y dos años de un infarto de miocardio. En We Are Rock, el imprescindible blog dedicado a las mujeres y el rock, Marta nos habla de la vida de Ellen Naomi Cohen, nombre con el que nació, el 19 de septiembre de 1941 en Baltimore (Maryland -EE.UU.-), y de su carrera como cantante en diversos grupos: The Triumvirate (The Big 3), The Mugwumps, The New Journeymen y, por supuesto, The Mamas & The Papas, grupo al que ya prestamos atención en una entrada anterior. Cass Elliot comenzó su carrera en solitario en 1968, tras la ruptura de The Mamas & The Papas, la banda que cantaba al amor y que, sin embargo, no pudo soportar los secretos y las infidelidades que se generaron entre los componentes de esta formación. El primer álbum de Mama Cass se tituló “Dream a Little Dream” (1968); en el se incluyeron temas de Graham Nash, Leonard Cohen, Richard Manuel (The Band), John Sebastian o el clásico de los años 30 “Dream a Little Dream of Me”.

Su segundo Lp se grabó tras la crisis sufrida por esta cantante durante un show en Las Vegas, en octubre de 1968; según nos cuenta Marta: “todo comenzó con una dieta que Cass siguió para perder peso antes de su debut, por lo visto su rango vocal y garganta se resintieron y acabó perdiendo voz a pesar de los cuidados en los días previos al debut en las Vegas. La actuación fue desastrosa y su voz no estuvo a la altura, por lo que fue duramente castigada por la prensa. Más tarde se demostró que Cass había estado consumiendo drogas antes del debut, motivo por el que no cantó como es debido”. El episodio dejó muy afectada a Cass, de ahí que, en el segundo álbum, titulado “Bublegum, Lemonade & … Something for Mama” (1969), el control fuera totalmente asumido por la discográfica Dunhill, ellos eligieron las canciones y el estilo de la mano del productor Steve Barri. Sea como fuere, es un álbum precioso, en el que se recogen canciones de Delaney Bramlett, Laura Nyro o Barry Mann y Cynthia Weil, entre otros; temas pop muy bien arreglados, zambulléndose entre otros estilos como el jazz, el country o el cancionero americano. El disco comienza con la melodía titulada “It’s Getting Better”, compuesta por el matrimonio Mann-Weil, un homenaje al amor tranquilo, sereno, a esas relaciones en las que el sentimiento crece con el paso del tiempo, justo lo contrario que suele suceder con el amor apasionado y romántico, tan habitual en la literatura y la música. La primera grabación fue realizada por el grupo estadounidense The Vogues, en 1968, después lo harían otros artistas, como Leonard Nimoy (el “señor Spock” de Star Trek), Paul Jones o, evidentemente, Mama Cass, suya es la versión más conocida de esta canción y, probablemente, la mejor. Finalizamos con una actuación de Cass Elliot para televisión, fechada hacia 1970.