Los Canarios. “Get On Your Knees”

Teddy Bautista fue el Presidente del Consejo de Dirección de la Sociedad General de Autores (SGAE) entre 1995 y 2011, cuando tuvo que abandonar el cargo acusado de apropiación indebida y malversación de fondos, en lo que vino en denominarse “Caso Saga”. Seguro que muchos le recordaréis por este hecho y, también, por su polémica gestión de la SGAE, en particular debido a su apoyo en favor del canon digital. Sin embargo, a lo mejor es menos conocida su faceta como músico y creador musical, no en vano Teddy Bautista es uno de los nombres propios de la música española, sobre todo como líder del grupo Los Canarios. Esta banda se formó, a comienzos de los años sesenta, en Las Palmas de Gran Canaria, inicialmente con el nombre de Los Ídolos; tras darse a conocer en su isla, deciden viajar a la Península (Madrid, Barcelona y Sevilla), hasta que son contratados por el dueño de una cadena de parques de atracciones para realizar una gira por los Estados Unidos. Allí, bajo la denominación de “The Canaries”, se impregnaron de las tendencias musicales imperantes durante aquellos años, especialmente del soul, género que cultivarían tras su regreso a Europa en 1966. Realizaron una gira por los países escandinavos y, ya en España, fueron captados por el omnipresente Alain Milhaud. Con él comienzan a grabar sus primeros singles: “Pain / Three-Two-One-Ah!” (1967), “Peppermint Frappé / Keep on the Right Side” (1967) -utilizado en la película de Carlos Saura “Peppermint Frappé” (1967)- y “Get On Your Knees / Trying so Hard” (1968). Éste último fue un éxito rotundo, sobre todo la cara A, “Get On Your Knees”, grabada en Londres por músicos británicos profesionales, al igual que sucediera con otras producciones de Alain Milhaud, como “Black is Black”. Esta canción es una de las imprescindibles del pop español, un tema comercial y de calidad al mismo tiempo, en el que destaca la voz de Teddy Bautista, la sección de viento, el bajo y la batería con los que iniciamos el tema, y ese irresistible ritmo funky-soul tan característico. “Get On Your Knees” tuvo que sortear la censura debido a su confusa letra, en la que no se sabe muy bien si la chica se tenía que poner de rodillas para orar o para otra cosa … Tal y como señalan en la web La Fonoteca,

“Teddy Bautista aclaró que estaba dedicada a una novia inglesa que conoció en Ibiza y que siempre despotricaba de todo lo español, a la que debió bajar los humos (no sabemos cómo) para que aceptase la importancia y calidad de lo español. A punto estuvo de no publicarse debido a la censura, pero la explicación de Teddy coló y salvó de la lista negra la canción”.

Otro día hablaremos de cómo les fue a Los Canarios tras este gran éxito, sobre todo de su obra “Ciclos” (1974), uno de los títulos fundamentales del rock progresivo hispano. Mientras tanto os dejo con algunas versiones de “Get On Your Knees”, en concreto las de Ilegales, Barón Rojo, The Cover Band (Ramoncín) y Pedro Ruy-Blas, quien sustituyó a Teddy Bautista en Los Canarios cuando éste realizó el servicio militar.

09-CANARIOS-GETON.jpgLos integrantes de Los Canarios eran: Teddy Bautista (voz, guitarra), Germán Pérez (guitarra), Álvaro Yébenes (bajo), Tato Luzardo (batería), Feliciano “Nano” Muñoz (trompeta), Alfredo Máiquez (trombón), Vicente Maíquez (saxo) y Graham Bircumshaw (órgano)

 

Shirley Ann Lee. “There’s a Light”

The Numero Group es una compañía discográfica que fundamenta su trabajo en la recuperación de artistas que, por la razón de fuera, no tuvieron reconocimiento en su momento. Reeditan álbumes olvidados de diferentes géneros y realizan compilaciones a partir de discos desconocidos o de material diverso, como maquetas, grabaciones caseras, etc. Si entráis en su página web podréis acceder a su catálogo y enteraros de algunos detalles más en torno a este interesante proyecto, que ha merecido ser finalista en algunos premios, cosechar varias nominaciones en los Grammy y algunos reconocimientos a sus productos editados. En el año 2009 lanzaron el trabajo titulado “Local Customs: Downriver Revival”, en el que recogieron las grabaciones artesanales que efectuó, entre 1967 y 1981, Felton Williams en un sótano de la Avenida 18 de Detroit (Michigan -EE.UU-), concretamente en el barrio de Ecorse; en este disco se compilan veinticuatro de aquellas grabaciones, en estilos como el soul, el jazz, el funk o el garage-punk, realizadas por artistas de la zona como The Gospel Supremes, Coleman Family, Calvin Cooke, Apostles of Music, Organics o la cantante de góspel y soul Shirley Ann Lee, de quien se incluyeron cuatro canciones.

Tres años después de publicado este álbum, los responsables de The Numero Group decidieron ponerse manos a la obra con un disco íntegramente dedicado a aquella voz asombrosa que maravilló a aficionados al soul, críticos de música y blogueros que, por más que lo intentaban, no conseguían averiguar quien era Shirley Ann Lee. De hecho, hoy en día la información sobre esta cantante es más bien escasa; tal y como señalan desde The Numero Group, nació al final de la Gran Depresión, fue cantante y pianista en Toledo (Ohio -EE.UU.-) y, tras un matrimonio fallido en Los Ángeles (California -EE.UU.-), decidió grabar las viejas canciones de su adolescencia para uno de los proyectos discográficos de Felton Williams: Shirley Ann Lee fue la única artista del sello Revival. A partir de las grabaciones caseras de Felton Williams, de maquetas y bocetos, de demos desafinadas de piano y de grabaciones con niños hablando en segundo plano, los responsables de The Numero Group crearon el álbum titulado “Songs of Light”, el Lp de Shirley Ann Lee que nunca existió (aquí lo tenéis). Además del enlace que os acabo de dejar, también podéis escuchar las canciones de Shirley Ann Lee en esta lista de youtube y, por supuesto, en el vídeo destacado de nuestra entrada de hoy, en el que recordamos la canción “There’s a Light”, que formó parte de la banda sonora de la serie “El Exorcista” (temporada 1, capítulo 4), y que creo que también de la titulada “Damnation”.

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Van Morrison. “If You Love Me”

Van Morrison, apodado “El León de Belfast”, lleva publicados cuarenta álbumes de estudio en solitario, a los que habría que sumar los directos, los recopilatorios, sus discos con Them y siete u ocho álbumes tributo. Desde luego, no son cifras habituales en el mundo de la música que puedan estar al alcance de cualquiera, y menos aún si tenemos en cuenta la calidad de estos trabajos. El primer single con Them lo publicó en 1964 y su primer Lp en solitario (“Blowin’ Your Mind!”) en 1967, por lo que lleva en la música más de cincuenta y cinco años; por supuesto, continúa en activo, ofreciendo conciertos en distintas partes del Mundo y grabando álbumes casi cada año (el último se editó en 2018: “The Prophet Speaks”). Con una trayectoria tan larga ha tenido tiempo de visitar muchos géneros musicales: música celta y folk irlandés, country, jazz, blues, R&B, rock, soul, etc., pero siempre con su particular e inigualable estilo, apoyado en los mejores músicos y en una voz que ha ido cambiando con el paso de los años, desde los tonos agudos de su juventud a la voz profunda de su madurez; así ha explicado su evolución vocal el propio Van Morrison:

“El enfoque ahora es cantar desde más abajo [del diafragma] por lo que no arruino mi voz. Antes, cantaba en la zona alta de la garganta, que tiende a arruinar las cuerdas vocales en el tiempo. Cantar desde más abajo en el vientre permite llevar más lejos la resonancia. Puedo estar de pie a cuatro pies de un micrófono y ser escuchado con bastante resonancia”.

En marzo de 1997 lanzó su vigésimo sexto álbum de estudio, titulado “The Healing Game” (lujosamente reeditado este mismo año), un disco en el que trabajaron músicos como Alec Dankworth (contrabajo), Phil Coulter (piano), Geoff Dunn (batería, percusiones), Leo Green (saxo) o Ronnie Johnson (guitarra), por mencionar sólo algunos. Entre las canciones más destacadas y conocidas podemos citar “Rough God Goes Riding”, “Sometimes We Cry”, “The Healing Game” o “If You Love Me”, una bella y sensual balada con cierta cadencia doo-wop, que Van Morrison engrandece gracias a la armónica y a su gran capacidad para transmitir. Apenas unos meses después de salir al mercado “The Healing Game” lo hacía “Deuces Wild”, a cargo del gran B.B. King, otro músico tan influente y prolífico como Van Morrison, no en vano este disco era su trigésimo quinto trabajo de estudio. “Deuces Wild” no es un álbum más en la discografía de B.B. King; contiene diecisiete canciones, cada una de ellas interpretada por una figura importante de la música: Eric Clapton, Tracy Chapman, Mick Hucknall (Simply Red), Bonnie Raitt, Dionne Warwick, Paul Carrack, David Gilmour, The Rolling Stones, Joe Cocker o Willie Nelson, entre otros. El disco comienza con una versión blusera de “If You Love Me” que os aconsejo no os perdáis, porque me parece un privilegio poder escuchar juntos a estos dos excepcionales músicos. Os dejo un enlace más, en este caso un directo de Van Morrison interpretando esta melodía.

 

Ray Charles / Brenda Lee (con Jimmy Page) / John Mayall & The Bluesbreakers. “What’d I Say”

Ya lo comentábamos en una entrada anterior dedicada al tema “Hit the Road Jack”, Ray Charles fue un agitador musical en una sociedad, la de finales de los cincuenta, dividida entre blancos y negros y completamente dominada por los usos y costumbres puritanos. En el libro Brother Ray. La autobiografía de Ray Charles (Barcelona: Global Rhythm, 2007), escrito por el propio Ray Charles y por David Ritz, el músico estadounidense relata cómo compuso la canción que hoy nos ocupa, “What’d I Say”:

“Sucedió que estábamos tocando una de las últimas piezas de baile, en algún sitio en el Medioeste (de EE.UU), y todavía teníamos que ‘liquidar’ otros 12 minutos antes de que finalizara la sesión. Un concierto típico de esta clase se prolongaba unas cuatro horas, incluyendo los 30 minutos del intermedio. Era cerca de la 1 a.m. y recuerdo que ya habíamos tocado nuestro repertorio en su totalidad. No quedaba nada que se me pudiera ocurrir, entonces le dije a la banda y a The Raelettes (que formaban el coro): escuchen, voy a tratar de jugar un poco, tocando y cantando. Ustedes solamente síganme en lo que yo haga. Entonces, comencé a tararear algo, unos pequeños compases que estaban flotando dentro de mi cabeza. Me sentí bien y seguí tocando. Una cosa llevó a la otra, y me encontré cantando y pidiéndoles a las chicas que repitieran después de mí … Luego, podía sentir que toda la estancia retumbaba y se agitaba ferozmente” (texto tomado de la web En clave de recuerdo).

Es decir, había compuesto una canción en plena improvisación, llena de energía, con una letra inconexa y cargada de intención sexual, un diálogo entre el cantante y su coro que, como dijeron algunos críticos musicales de la época, “parece empezar en una iglesia y acabar en la cama de un dormitorio”. Decidieron grabar la canción y publicarla, ya con una letra algo más trabajada y con algunos retoques de autocensura. Sin embargo, no fue suficiente para evitar la polémica; a los colectivos religiosos no les gustó que se utilizara el góspel con esos fines, y las emisoras de radio se mostraban muy reticentes a radiar una canción tan “atrevida” y larga (más de seis minutos), aunque esto último finalmente se resolvió dividiendo la canción dos partes. A pesar de todo, “What’d I Say” fue todo un éxito, esa mezcla de góspel y R&B había dado lugar a un nuevo género: el soul. En la década de los sesenta se hicieron muchísimas versiones de esta melodía como, por ejemplo, las de Cliff Richard, Jerry Lee Lewis, The Anita Kerr Singers, The Crickets, The Searchers, Etta James, Dick Dale, Roy Orbison, Elvis Presley, The Ronettes, The Graham Bond Organisation, Gerry & The Pacemakers, Dione Warwick, Johnny Cash & June Carter, Solomon Burke, Tony Sheridan & The Beat Brothers, Jimmi Hendrix o las dos que acompañan al original: la primera de ellas a cargo de Brenda Lee (con Jimmy Page a la guitarra) y la segunda interpretada por John  Mayall & The Bluesbreakers. Por supuesto, después de los años sesenta se han seguido grabando versiones, os dejo las de Rare Earth, Freddie King, Eddie Cochran, Carl Perkins, Paul Revere & The Raiders, John Lee Hooker, John Scofield y Moris (en español).

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Stevie Wonder. “Superstition”

“Un clavinet es un instrumento musical de cuerdas percutidas inventado por el luthier alemán Ernst Zacharias y fabricado por la compañía Hohner. Es esencialmente un clavicordio amplificado electrónicamente, análogo a una guitarra eléctrica. Su distintivo sonido staccato ha aparecido particularmente en el funk, el jazz fusión, el reggae y la música disco” (Wikipedia).

El sonido de este instrumento, también conocido como clavicordio eléctrico, es uno de los elementos característicos de “Talking Book” (1972), el decimoquinto álbum de Stevie Wonder, un trabajo de gran calidad en el que intervinieron músicos y cantantes como Ray Parker Jr., Minnie Riperton, David Sanborn, Trevor Laurence o Jeff Beck, entre otros. En él se incluyen temas tan buenos como “Tuesday Hearbreak”, “Maybe Your Baby” o, las más populares, “You Are the Sunshine of My Life” y “Superstition”, nuestra protagonista hoy, una canción sobre las supersticiones populares y el daño que pueden llegar a causar a quienes creen en ellas. Según nos cuenta lrotula en su blog Algo de Jazz, Blues, Rock …,

“En mayo de 1972 Epic Records, discográfica de Jeff le pone en contacto con Stevie Wonder. Jeff y Stevie se encuentran en los estudios Electric Lady Land para grabar un single. Maybe your baby es la preferida de Jeff pero al final no cuajó y se la quedó Stevie para su siguiente disco. En un momento Jeff se sienta en la batería y empieza a tocar un ritmo para relajarse. Stevie entra en el estudio y le pide al batería que continúe. Jeff le dice “Si yo no soy el batería”. “No te detengas, tu sigue” respondió Stevie. Al final sobre este ritmo Stevie Wonder con ayuda del Hohner Clavinet le pone uno de los mejores rifs del soul de todos los tiempos (en opinión de Jeff) y de ahí sale Superstition”.

Stevie Wonder se comprometió con Jeff Beck en que sería él el primero en publicar esta canción, sin embargo la grabación se retrasó y Berry Gordy, el magnate de la discográfica Motown, lo vio claro: el tema era tan bueno que estaba seguro sería un éxito en manos de su artista, Stevie Wonder. A Jeff Beck no le sentó nada bien que Stevie incumpliera su promesa, de tal manera que lo que comenzó como una amistad acabó en bronca, que se mantuvo hasta 1975, cuando el primero cedió el tema “Cause We’ve Ended As Lovers” al guitarrista; años más tarde, en 2010, llegaron a compartir escenario en el Rock and Roll Hall of Fame 25th Anniversary, por supuesto interpretando “Superstition” en directo. Como decía al principio de la entrada, el Hohner Clavinet D6 (aquí explican su mecanismo) es lo que más llama la atención en esta canción, el responsable de ese ritmo funky tan característico de “Superstition” y, en general, de todo el álbum. Tal y como nos enseña Antonio Chico en Música y oxígeno, Stevie Wonder se hizo cargo del clavinet, de la batería (también muy característica de esta canción) y del bajo, emulado con un sintetizar Moog:

“La melodía la lleva el clavinet, apoyado con el bajo sintetizado que le da la profundidad característica que tiene la canción. Además hay una trompeta y un saxofón que le agregan una mayor atmósfera y fuerza a todo. Por la gran importancia que tienen las notas de los registros bajos, es casi imprescindible contar con un equipo de sonido que tenga la capacidad de reproducir las frecuencias graves, de lo contrario no se aprecia el abanico sónico que contiene Superstition”.

A pesar de que, al menos desde mi punto de vista, el original grabado por Stevie Wonder es inmejorable, no son pocas las versiones que ha tenido esta melodía; acabamos con algunas de ellas, en concreto las debidas a Jeff BeckStevie Ray Vaughan, Quincy Jones, The Jackson Five, UB40 y los murcianos M Clan.

Mis mejores deseos para el año que entra, que lo disfrutéis en libertad y con pleno dominio de vuestras decisiones, no os dejéis intimidar por las imposiciones, los profetas catastrofistas o las supersticiones ¡Feliz 2019!

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