The Ronettes. “Be My Baby”

“El sonido de ‘Be My Baby”, de las Ronettes, siempre me gustará. La llevo en el alma. Ronnie la canta de fábula. El ritmo, esos coros hermosos y resonantes, esa melodía: una unidad indivisible. Phil Spector es un genio. Jack Nitzsche es un genio” (Young, Neil. Memorias de Neil Young. El sueño de un hippie. Barcelona: Malpaso, 2013; pág. 18).

“Be My Baby” es una de las melodías que, según el músico canadiense, ha dejado una mayor influencia en su manera de concebir y componer canciones. Pero Neil Young no es el único admirador de esta canción; Brian Wilson, fundador y líder de los Beach Boys, estaba obsesionado con este tema, lo escuchaba cien veces al día y llegó a escribir una canción (“Don’t Worry Baby”) para su grupo, que es como un homenaje a “Be My Baby” y, a la vez, “la respuesta masculina a esta canción”; Phil Spector dijo en una ocasión que le “gustaría tener un centavo por cada porro que se ha fumado [Brian Wilson] intentando averiguar cómo conseguí el sonido de ‘Be My Baby’”. Esta especie de Piedra Rosetta de la grabación musical está considerada como una de las piezas pop más influyentes en la historia de la música popular. También es una de las más radiadas y escuchadas, ha aparecido en varias películas y series de televisión (“Malas Calles”, “Dirty Dancing”, “Bates Motel”, etc.) y su intro de batería, a cargo de Hal Blaine, ha sido utilizada en multitud de canciones por diferentes artistas: “Rag Doll” (The Four Seasons), “Say Goodbye to Hollywood” (Billy Joel), “Just Like Honey (The Jesus and Mary Chain), “Hey Stephen” (Taylor Swift), etc.

Las palabras de Neil Young con las que encabezamos esta entrada nos ofrecen las claves para poner en valor esta canción: el todopoderoso Phil Spector, de cuyo genio y carácter dimos cuenta en un post anterior en torno al tema “Do You Remember Rock ‘n’ Roll Radio?”; su mano derecha, el arreglista y productor musical Jack Nitzche; el complejo “muro de sonido” con el que Phil Spector construyó este tema, “un enfoque wagneariano del rock & roll”, como él mismo dijo, en el que intervinieron muchos músicos con instrumentos diversos, tocados todos a la vez, y cantantes como Sonny Bono, Cher o Darlene Love haciendo coros; y, por último, el grupo femenino que interpretó esta melodía, The Ronettes, de quienes ya hablamos en la entrada dedicada al tema “Baby I Love You”. “Be My Baby” se publicó como single en 1963 bajo la autoría de Jeff Barry, Ellie Greenwich y Phil Spector y, al parecer, la única Ronette que participó en la grabación, como voz solista, fue Ronnie Spector. De esta pieza de orfebrería pop con reminiscencias doo-wop se han hecho muchas versiones, pero el original es tan emblemático que no me atrevo a destacar alguna de ellas. No obstante, si os parece oportuno, en vuestros comentarios serán bien recibidas todas las que consideréis interesantes.

Presuntos Implicados. “No hay palabras”

Los inicios del grupo español Presuntos Implicados se remontan al año 1983, cuando se forma una banda de funk en Yecla (Murcia) integrada por once miembros, entre ellos los hermanos Giménez (Soledad y Juan Luis), nacidos en París (Francia) en el seno de una familia de emigrantes murcianos. Fueron finalistas del concurso de maquetas “Rock Spezial” y ganaron el certamen “Don Domingo”, de Radio Nacional de España. Gracias a ello grabaron un disco, junto con otros grupos participantes en aquel evento, lo que les permitió fichar como trío (Sole Giménez, Juan Luis Giménez y Pablo Gómez) con RCA para publicar su primer álbum (“Danzad, Danzad Malditos”), un trabajo de música disco-funk del que quizás recordéis la canción “Miss Circuitos”. Parece que aquel sonido no gustó mucho a la discográfica, más partidaria de algo más vendible y ajustado a lo que se hacía en España por aquellos años. Decididos a tomar las riendas de su propio estilo, deciden irse a Valencia y grabar su segundo disco (“De Sol a Sol”, 1987) con la compañía independiente “Intermitente”, de la que formaba parte Vicente Mañó, quien acabaría siendo el mánager de un grupo al que se incorporaría Nachó Mañó, el otro integrante clásico de Presuntos Implicados junto con los hermanos Giménez; en este álbum, en el que destaca la balada “En la oscuridad”, ya se puede apreciar la impronta característica de este trío: un pop suave y melódico, con influencias procedentes del jazz, el blues y el soul, con la cálida y reconfortante voz de Sole Giménez como elemento protagonista. Su tercer Lp se tituló “Alma de Blues” (1989) y fue editado, al igual que los que vendrían después, por el sello WEA; fue el que les hizo famosos y, desde mi punto de vista, también el mejor, junto con el siguiente (“Ser de Agua”, 1991). Continuaron grabando más discos hasta que, en 2008, Sole decidió iniciar su carrera en solitario siendo sustituida por la cantante Lydia. Aunque de manera intermitente, creo que aún ofrecen conciertos.

Alma de Blues” está lleno de buenas canciones, de esas que gusta escuchar al atardecer o por la noche, cuando estamos cansados del día y buscamos relajarnos un poco. El inicio del disco es soberbio, con tres temas tan interesantes como “Me das el mar”, “Alma de blues” y “Río Po”, aunque también destacan otros, como “La noche” “No hay humor” o “No hay palabras”, la canción por la que finalmente me he decido para encabezar esta entrada, compuesta por Sole Giménez (música y letra) y Joan Amèric (letra); el resto de los temas también están escritos por Sole, por su hermano Juan Luis y por Nacho Mañó. Os dejo con esta elegante canción: “No son en sí realidad, son hermosas palabras que sólo lograrán ser dibujo inexacto del paisaje interior, son tan sólo los ecos de la emoción”.

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Jackie DeShannon / Smokie / Willy DeVille. “Needles and Pins”

A veces el amor duele como si te clavaran agujas y alfileres en el cuerpo. Y aún duele más cuando has sido tú el que, por una mala decisión, has roto con el amor de tu vida; cuando sigues perdido, buscando el amor, mientras ella está feliz en una nueva relación. Esa es, en síntesis, la historia que nos cuenta “Needles and Pins”, una canción compuesta por Jack Nitzsche, el que fuera colaborador del Phil Spector en las tareas de producción musical durante la década de los cincuenta, y Sonny Bono, pareja musical y sentimental de Cher cuando ésta se inició como cantante. Según ha contado Sonny Bono, fue él quien comenzó a cantar la canción mientras Jack Nitzsche tocaba unos acordes a la guitarra; sin embargo, la opinión de Jackie DeShannon es bien diferente: el tema fue escrito al piano y ella fue partícipe activa en el proceso de creación. Sea como fuere, probablemente porque Jackie era mujer y no la tomaron en consideración, su nombre no aparece en la autoría de la canción.

La primera versión que se grabó, en 1963, fue precisamente la de Jackie DeShannon, una cantante, compositora y guitarrista estadounidense que llegó a ser telonera de los Beatles en la gira que realizaron los de Liverpool por los Estados Unidos en 1964, fue compositora de temas para artistas como The Byrds o Marianne Faithfull, y llegó a componer algunos temas con Jimmi Page, el guitarrista de Led Zeppelin, precisamente él dedicaría a Jackie la canción “Tangerine”, incluida en el álbum “Led Zeppelin III”. Si queréis saber más cosas sobre ella os recomiendo el monográfico publicado en la web “We Are Rock”. A pesar de que, en mi opinión, la interpretación de Jackie es de las mejores que se han hecho, “Needles and Pins” se hizo famosa a través de la versión que grabó, un año después, la banda beat The Searchers. Desde entonces ha habido otros grupos y solistas que se han ocupado de este tema, entre ellos The Thyphoons (de 1964, como la de The Searchers), The Turtles, Gary Lewis & The Playboys, Cher, Ramones, Tom Petty & Stevie Nicks (en directo), Paul Weller, Ultima Thule o Petula Clarke (en francés); también aparece al comienzo del tema “Use the Man”, de Megadeth y al final de “Broadway Melody of 1974”, de Genesis, aunque sea de manera muy breve. Para acompañar a Jackie DeShannon he elegido a los británicos Smokie -que ya tuvimos aquí a propósito del tema “Living Next Door to Alice”-, una versión publicada en el álbum “Bright Lights & Back Alleys”; y a Willie De Ville, quien la incluyó en su disco titulado “Horse of a Different Color” (1999).

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Antonio Vega. “El sitio de mi recreo”

Hay músicos y grupos de los que tengo buena opinión, a pesar de que nunca me han gustado especialmente. En los ochenta me pasó con Nacha Pop, aunque tienen una canción que adoro: “Chica de Ayer”, de la que ya hablamos en una entrada anterior. Sin querer desmerecer a nadie, en mi opinión lo mejor de Nacha Pop era Antonio Vega, autor al que tampoco he seguido demasiado durante su carrera en solitario, más allá de algunas canciones que, independientemente de mis gustos personales, me parecen llenas de sensibilidad y profundamente poéticas, frágiles como su autor y con un tono melancólico que emociona a poco que prestes la atención debida. Nacha Pop se disolvió en 1988, tras dos actuaciones en la sala Jácara de Madrid, donde se grabó un álbum en directo que también sirvió como despedida del grupo. Antonio Vega grabó su primer disco en el año 1991, bajo el título de “No me iré mañana”, donde se incluyó otro de los títulos imprescindibles de este autor: “Se dejaba llevar por ti”, una canción que aludía a su adicción a la heroína, droga que acabaría con su vida cuando apenas tenía cincuenta y un años. En 1992 publicó su segundo álbum, un recopilatorio con sus mejores canciones de la época de Nacha Pop y con lo más destacado de su primer disco en solitario; también se incluyó una versión del clásico “Ansiedad” y, en realidad, la maqueta de la canción que hoy nos ocupa: “El sitio de mi recreo”. Esta canción fue grabada de nuevo uno o dos años después, esta vez con más medios técnicos y el apoyo profesional de Phil Manzanera (Roxy Music); esta nueva versión (aquí la podéis escuchar) formó parte de su segundo álbum de estudio (“Océano de sol”), un trabajo quizás con demasiados arreglos para el estilo minimalista de Antonio Vega, una sensación que no sólo tengo yo, también el propio Antonio, que no quedó muy satisfecho con el trabajo realizado por Phil Manzanera. Si preguntáis a los seguidores de Antonio Vega, algunos os dirán que prefieren la primera versión y otros la segunda; como habréis podido adivinar por mis palabras anteriores, yo me quedo con la primera, la que preside esta entrada, porque en la sencillez es donde a menudo reside el alma. Aquí podéis ver a Antonio Vega interpretando esta canción, una de las más versionadas del pop español: Miguel Bosé, Alejandro Sanz, Rosario, El Consorcio, Reverendo Moe, Pepe Luis Carmona “Habichuela”, Labuela, La Sombra del Grajo, etc.; entre ellas he querido destacar algunas cantadas por mujeres, en concreto las de Sole Giménez (Presuntos Implicados), Marlango, Nerea Bruixa, Clara Roldán y Madda Bergueret.

“[‘El sitio de mi recreo’] es una canción paisajística, responde a un momento de inspiración en el que encuentras una secuencia que te lleva por un camino. Habla de los lugares donde uno se encuentra a gusto física y espiritualmente. Más que un lugar es un estado de consenso contigo mismo, un lugar no conflictivo” (Antonio Vega, consultado en Musicaememorandum).

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Bee Gees. “World”

La película “Fiebre del Sábado Noche” (1977) marcó un antes y un después en la trayectoria profesional de los Bee Gees, tres hermanos que habían empezado en el mundo del espectáculo a finales de la década de 1950, cuando la familia Gibb se traslada desde el Reino Unido a Australia en busca de mejores oportunidades. Al principio cantaban en sitios de lo más variopinto: carreras de coches, espectáculos televisivos, complejos turísticos, etc. Publicaron su primer single en 1963 y su primer Lp (“The Bee Gees Sing and Play 14 Barry Gibbs Songs”) dos años más tarde. A mí esta primera etapa de los hermanos Barry, Robin y Marice siempre me ha parecido muy interesante; sin desmerecer su vertiente más discotequera, creo que sus primeros álbumes (ya lo comentábamos en una entrada anterior) tienen mucho más de lo que a primera escucha pudiera parecer; sus baladas son espectaculares, pero hay también psicodelia, pop, rock y unos arreglos vocales y orquestales que merecen ser destacados y recordados. El cuarto disco de estudio, el publicado tras los titulados “Spicks and Specks” (1966) y “Bee Gees’ 1st” (1967), fue “Horizontal” (1968), en el que destacan canciones como “And The Sun Will Shine”, “Really and Sincerely, “Massachussetts” (tal vez su tema más conocido y recordado de este disco) o “World”, que fue lanzado como single con anterioridad a su inclusión en “Horizontal”.

Una vez más, como suele ocurrir con los Bee Gees, estamos ante una canción que debería ser escuchada dos o tres veces seguidas para poder apreciar todo lo que nos ofrece en apenas tres minutos de duración; aquí explican cómo fue el proceso de grabación, al principio se pensaba hacer sin orquesta, aunque después se agregarían estos arreglos y se mezclaría todo en pistas diferentes. Desde el punto de vista musical, el tema “World” parece dos canciones en una; de un lado, podría decirse que es una bonita balada melódica; por otro, es también un tema de pop psicodélico, en el que destacan el mellotron, una guitarra afilada que parece querer equilibrar (o contrastar) la suave melodía y, por supuesto, los coros y los juegos de voces habituales en los Bee Gees. Os aconsejo que prestéis atención a todo esto, en especial al recurso vocal utilizado; casi toda la canción está cantada por Barry, sin embargo la parte final, en la que aparecen los giros y las florituras vocales, está interpretada por Robin. Es decir, no se trata de un dúo, más bien de un relevo; empieza Barry y, allí donde su registro vocal no llega, continúa Robin. Como suele ocurrir con las letras de este grupo (ya lo comentamos con el tema “I Started a Joke”), “World” no tiene una lectura sencilla o inmediata; parece querer hablarnos del sentido de la vida, de la comprensión a partir del autodescubrimiento y la revelación de las cosas cotidianas y sencillas, obvias pero fundamentales para la existencia. Aquí tenéis dos vídeos más, uno con la letra en inglés y otro en español; y, para finalizar, una interpretación en directo de 1975, en la que se puede apreciar lo que os comentaba antes, que esta canción es un dos en uno, en este caso los Bee Gees la cantan como si fuera una balada melódica, desprovista de la excelente parte orquestal y psicodélica que caracteriza a la versión de estudio.

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