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M Clan. “Noche de desolación”


No soy muy dado a seguir las novedades musicales, por eso agradezco mucho a los compañeros que están a la última, gracias a ellos logro estar medianamente informado de nuevos grupos, sonidos y estilos, incluso me entero de aquellas novedades discográficas que afectan a bandas ya veteranas. Como es lógico, algunas cosas me gustan más que otras pero pocas veces consigo entusiasmarme como me ha sucedido con el último trabajo de los murcianos M Clan. Después de publicar seis discos de estudio, esta formación quedó reducida a dos componentes: el vocalista Carlos Tarque y el guitarrista Ricardo Ruipérez; en estas condiciones grabaron “Para no ver el final” (2010), “Arenas movedizas” (2012) y el disco en directo “Dos Noches en el Price” (2014), en el que intervinieron como invitados algunas figuras destacadas del rock hispano, como Fito Cabrales, “El Drogas”, Alejo Stivel, Ariel Rot, Miguel Ríos o Enrique Bunbury, un disco excelente, grabado en el Teatro Circo Price de Madrid, en un par de conciertos que me perdí por mi incapacidad para enterarme a tiempo de estos eventos. El pasado año se fueron a Nashville (EE.UU.) y grabaron un nuevo disco, en los Alex The Great Studios, que fue lanzado en septiembre de 2016. “Delta” es un álbum con el que M Clan han querido homenajear al country, al folk y, en general, a toda la herencia musical estadounidense, pero sin perder la esencia que siempre les ha caracterizado. El sonido de este disco es verdaderamente cautivador: sosegado, excelentemente cantado, con unas preciosas letras (compuestas por Tarque y Ruipérez) y una instrumentación de gran calidad, en la que destacan músicos como Al Perkins, Brad Jones, Chris Carmichael, Derek Maxon, Will Kimbrough, Bryan Owings y John Jackson, que hacen frente a instrumentos como la guitarra de doce cuerdas, la steele guitar, el dobro, el violín, la viola, el violonchelo, la armonica o el harmonium. “Delta” recuerda a bandas y solistas como Crosby, Still & Nash, The Byrds, Creedence Clearwater Revival, Eagles o Warren Zevon, pero todo ello acorde a los gustos actuales, dentro del estilo conocido como americana. Podéis empezar con el primer tema del disco, “Grupos americanos“, un recuerdo nostálgico que, además, es toda una declaración de intenciones, y seguir con “California“, “La Esperanza“, “Delta“, “Caminos Secundarios“, “Viaje hacia el sur” o “Concierto Salvaje“, aunque mejor que lo escuchéis entero (aquí lo podéis hacer). Finaliza con “Noche de desolación”, el único tema compuesto solamente por Ricardo Ruipérez. Haciendo mía esta letra, quiero dedicar esta canción a todos los que alguna vez se hayan sentido desolados, a quienes se sienten solos a pesar de estar rodeados de gente, a los necesitados de nanas y abrazos, a los que tienen el valor de desnudar sus sentimientos, a aquellos a los que el silencio les estruja el corazón, a los abandonados insomnes y a los que creen que sin memoria no hay compromiso.

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J.D. Souther. “You’re only Lonely”

“You’re only Lonely” es una bellísima canción que nos habla de la Soledad, pero desde el punto de vista de quien espera preparado para consolar a alguien querido, para rescatarlo de esas noches que le torturan, de la vergüenza de sentirse solo, de la propia Soledad. Fue incluida en el tercer álbum del estadounidense John David Souther, conocido artísticamente como J.D. Souther, músico, cantautor y actor aún en activo. Grabó su primer disco en 1972 (“John David Souther”) y al año siguiente se unió al supergrupo Souther-Hillman-Furay Band, del que también formaron parte Richi Furay (Buffalo Springfield, Poco) y Chris Hillman (The Byrds, The Flying Burrito Brothers), una formación que se disolvió en 1975 después de haber grabado dos Lps. A partir de entonces retomó su carrera en solitario, primero con el álbum “Black Rose” (1976) y, posteriormente, con el que nos ocupa: “You’re only Lonely” (1979), un trabajo muy cuidado, de rock melódico con influencias country, en el que participaron un buen número de músicos, entre ellos algunos tan conocidos como David Sanborn (saxo), los Eagles Glenn Frey (guitarra), Don Felder (guitarra) y Don Henley (voz) o Jackson Browne, que pone su voz en el tema que hoy nos ocupa. Sin embargo, J.D. Souther es más conocido por escribir y co-escribir canciones muy conocidas de artistas tan famosos como Eagles (“Heartache Tonight”, “New Kid in Town” o “How Long”), Bonnie Raitt (“Run Like a Thief”) o Linda Rondstad (“Faithless Love” o “White Rhythm and Blues”), con quien estuvo unido sentimentalmente; también mantuvo romances con otras cantantes conocidas, como Stevie Nicks o Judee Sill. Ha colaborado en trabajos de otros artistas, como Don Henley o Cristopher Cross, participó en la producción del álbum “Roy Orbison and Friends: a Black and White Night” y ha actuado en algunas películas (“Postales desde el filo”, “Mi Chica 2” o “Deadline”) y series de televisión (“Treinta y tantos”). Con “You’re only Lonely” cosechó un gran éxito; es un tema que, de algún modo, rinde homenaje a Roy Orbison, uno de los artistas que más han influido en él; de hecho, esta canción guarda una cierta similitud con “Only the Lonely“, del mencionado Orbison, al menos eso me parece a mí, ¿qué opináis vosotros? Se han realizado algunas versiones, como las debidas a Raúl MaloSchuyler Fisk; también hay otra en español, que me reservo para otra ocasión.

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The Byrds. “You’re Still on my Mind”

Nos ocupamos hoy de “You’re Still on my Mind”, tema del vocalista y cantante de country Luke McDaniel, incluido en el sexto álbum de estudio de los norteamericanos The Byrds, banda que con su primer álbum, “Mr. Tambourine Man” (1965), logró fusionar el folk de Bob Dylan con los elementos característicos del rock, dando lugar a un nuevo sub-género conocido como folk-rock. Sus siguientes trabajos, aún siendo muy interesantes, no lograron estar a la altura del primero; utilizando su base característica pop-rock, trataron de acercarse a otros estilos como la psicodelia y, de manera tímida, el country. En 1967 las desavenencias entre los miembros del grupo se hicieron insalvables; tras la publicación de “Notorious Byrd Brothers” (1968) ya sólo quedaban los dos líderes: Roger McGuinn y Chris Hillman, incluso despidieron a David Crosby, el tercer hombre fuerte de la banda, que pronto iniciaría un nuevo proyecto musical: Crosby, Still & Nash. No les quedó más remedio que incorporar a nuevos miembros: Kevin Kelley (batería) y el talentoso Gram Parsons (teclados y guitarra acústica), un músico que, pese a su temprana muerte, ha dejado una huella imborrable en la historia del country y del rock. Aunque la idea original para el siguiente disco era otra, Parsons logró convencer a McGuinn y Hillman de que la mejor manera de llegar al público joven era fusionando el country con el rock. Con estas premisas se grabó “Sweetheart of the Rodeo“, con dos temas de Dylan -el primero y el último-, algún tema tradicional arreglado por ellos, otras versiones debidas a artistas como Merle Haggard, Woody Guthrie, Cindy Walker, William Bell, The Louvin Brothers o el ya mencionado Luke MacDaniel; y un par de canciones compuestas por Gram Parsons. Aquí os dejo un enlace a River of Country, donde el compañero Eduardo se ha ocupado de este disco, probablemente el álbum fundacional del country-rock, al menos por la relevancia que tuvo; sin embargo, según algunas fuentes, el primer disco de country rock fue, en realidad, el titulado “Safe at Home“, publicado unos meses antes por The International Submarine Band; ¿sabéis quién fue el creador de este grupo?, es bien fácil: Gram Parsons.

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Poco. “Rose of Cimarron”

En tiempos del salvaje y testosterónico Oeste las mujeres eran quienes lo tenían más difícil; básicamente tenían dos opciones: ser abnegadas esposas o ganarse la vida como prostitutas; el resto de actividades quedaban reservadas para los hombres. Rose Dunn fue una excepción en aquel masculinizado mundo; nacida en 1879, en Oklahoma, de una familia pobre, fue educada por monjas en el convento de Wichita y por sus propios hermanos, quienes le enseñaron todo lo necesario (montar a caballo, disparar o utilizar el lazo) para poder vivir al márgen de la Ley, como hacían ellos. Con quince años se enamoró de uno de los forajidos más famosos de aquella época, George Newcomb, antiguo miembro de la banda de los “Hermanos Dalton” y, posteriormente, de la de Bill Doolin. Rose pronto empezaría a colaborar con estos últimos forajidos, llegando a ser muy popular y conocida con el apodo de “Rose of Cimarron”. Según se cuenta, incluso les ayudó a escapar, Winchester en mano, cuando habían sido acorralados por un grupo de Marshalls. George Newcomb murió de manos de los propios hermanos de Rose, entonces metidos a cazarrecompensas, cuando precisamente iba a visitarla. Nunca fue acusada de crimen alguno y, ya alejada de las bandas, contrajo matrimonio con un político de Oklahoma. Murió a los setenta y seis años de edad. “Rose of Cimarrón”, además del nombre por el que fue conocida Rose Dunn, es también el título del undécimo álbum del grupo de country rock Poco, creado en 1969 a partir de las cenizas de Buffalo Springfield, formación en la que militaron Stephen Stills, Neil Young o los dos fundadores de Poco: Richie Furay y Jim Mesina. Tras abandonar el nombre inicial (Pogo), por problemas legales con el creador del cómic del mismo nombre, grabaron su primer disco en 1969. Durante los siguientes años continuaron publicando álbumes, no demasiado exitosos, y sufriendo la continua entrada y salida componentes; en 1976, ya sin Furay ni Messina, editaron “Rose of Cimarron”, un excelente trabajo con temas tan interesantes como “Company’s coming”, enlazado con “Slow Poke”, “Tulsa turnaround” o el tema destacado de hoy, titulado igual que el disco en homenaje a aquellos tiempos del viejo Oeste y a la figura de Rose Dunne. Si no conocéis esta canción os va a sorprender, por su melodía, por el acertado uso de la voz (en ocasiones utilizando el falsete y, hacia el final, subiendo una octava), por ese inicio acústico que hace que enganchemos desde el principio, por su solo de guitarra, por su riqueza instrumental (violín, banjo, steele guitar, armónica, etc.) y por ese giro, hacia el final de la canción, orquestado como si fuera un tema de rock progresivo. Existen algunas versiones, como las de Emmylou Harris o Sandy Posey, pero ninguna está a la altura del original.

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Eagles / The Langley Schools Music Project / Diana Krall. “Desperado”

El pasado 18 de enero fallecía Glenn Frey, uno de los pilares fundamentales de la banda californiana Eagles, a la edad de 67 años. Se inició en el mundo de la música mientras realizaba los estudios de secundaria en la Dondero High School de Detroit, su ciudad natal; allí formó su primera banda, The Disciplines, más tarde llamada The Subterraneans, el germen de otra denominada The Mushrooms, con la que llegaría a grabar, en 1966, un single con las canciones “Such a Lovely Child” y “Burned“, que podéis escuchar en sus enlaces respectivos. Tras mudarse a Los Ángeles, realizó su primera grabación profesional al frente del dúo Longbranch Pennywhistle, en 1968; es ésta la época en la que conoció a Bob Seger -colaboró con él en su primer álbum: “Ramblin’ Gamblin’ Man” (1969)- y a Jackson Browne, con quien escribiría algunas canciones, como la famosa “Take it easy“. Imbuido del espíritu hippie, fue de grupo en grupo hasta que conoció, en el club Trobadour, a Don Henley y a Linda Rondstad, quien le acabaría contratando para formar parte de su banda. Con la ayuda de esta cantante, y la incorporación de Bernie Leadon y Randy Meisner, Glenn Frey y Don Henley crearon Eagles, la banda más exitosa que ha tenido el country rock en toda su historia. Publicaron su primer álbum (“Eagles”) en 1972 y, un año más tarde, su segundo trabajo: “Desperado“, un álbum conceptual que no tuvo mucho tirón comercial a pesar de que es uno de los mejores álbumes de los californianos. Toma como hilo argumental a la mítica banda de forajidos del viejo Oeste conocida como Doolin-Dalton, centrándose en los aspectos humanos, en la personalidad y la vertiente romántica de estos malhechores: timbas, peleas, mujeres, alcohol, pero también asuntos como la soledad, la vida errante o la imposibilidad de enamorarse. La canción que he elegido para homenajear a Glenn Frey, escrita por él y por Don Henley, es la titulada igual que el Lp; se trata de una reflexión sobre la necesidad del amor como elemento redentor, que algunos autores han querido interpretar como una metáfora de la vida que, en aquella época, llevaban las estrellas del rock.

“Desperado” ha sido versionado por muchos y muy buenos artistas, como Linda Rondstad, Kenny Rogers, Johnny Cash, The Carpenters, Judy Collins, Neil Diamond, Clint Black, Lynn Anderson, Randy Crawford y, muy recientemente, Miranda Lambert. La tercera versión que os propongo es la de la cantante y pianista de jazz Diana Krall, incluida en su álbum “Wallflower” (2015). La segunda es una deliciosa y singular rareza; pertenece al colectivo The Langley Schools Music Project, un coro de niños involucrados en un peculiar proyecto educativo de los años setenta liderado por Hans Fenger. Este “profe hippie”, como decían sus propios alumnos, acabó ganándose la confianza del claustro de profesores y les convenció para grabar un par de discos con los que poder demostrar los progresos de estos chicos. El repertorio fue elegido por los chavales, entre los grandes éxitos de aquella época (mediados de los setenta): The Beach Boys, David Bowie, The Beatles, Eagles, etc.; y la instrumentación (xilófonos, timbales y panderetas) fue ejecutada también por los niños, a excepción de la guitarra y el piano que quedaron a cargo del profesor. El resultado (aquí lo podéis escuchar) es un milagro de esos que se ven muy pocas veces en el mundo de la música, una obra limpia, emocionante y sincera.