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The Byrds. “You’re Still on my Mind”

Nos ocupamos hoy de “You’re Still on my Mind”, tema del vocalista y cantante de country Luke McDaniel, incluido en el sexto álbum de estudio de los norteamericanos The Byrds, banda que con su primer álbum, “Mr. Tambourine Man” (1965), logró fusionar el folk de Bob Dylan con los elementos característicos del rock, dando lugar a un nuevo sub-género conocido como folk-rock. Sus siguientes trabajos, aún siendo muy interesantes, no lograron estar a la altura del primero; utilizando su base característica pop-rock, trataron de acercarse a otros estilos como la psicodelia y, de manera tímida, el country. En 1967 las desavenencias entre los miembros del grupo se hicieron insalvables; tras la publicación de “Notorious Byrd Brothers” (1968) ya sólo quedaban los dos líderes: Roger McGuinn y Chris Hillman, incluso despidieron a David Crosby, el tercer hombre fuerte de la banda, que pronto iniciaría un nuevo proyecto musical: Crosby, Still & Nash. No les quedó más remedio que incorporar a nuevos miembros: Kevin Kelley (batería) y el talentoso Gram Parsons (teclados y guitarra acústica), un músico que, pese a su temprana muerte, ha dejado una huella imborrable en la historia del country y del rock. Aunque la idea original para el siguiente disco era otra, Parsons logró convencer a McGuinn y Hillman de que la mejor manera de llegar al público joven era fusionando el country con el rock. Con estas premisas se grabó “Sweetheart of the Rodeo“, con dos temas de Dylan -el primero y el último-, algún tema tradicional arreglado por ellos, otras versiones debidas a artistas como Merle Haggard, Woody Guthrie, Cindy Walker, William Bell, The Louvin Brothers o el ya mencionado Luke MacDaniel; y un par de canciones compuestas por Gram Parsons. Aquí os dejo un enlace a River of Country, donde el compañero Eduardo se ha ocupado de este disco, probablemente el álbum fundacional del country-rock, al menos por la relevancia que tuvo; sin embargo, según algunas fuentes, el primer disco de country rock fue, en realidad, el titulado “Safe at Home“, publicado unos meses antes por The International Submarine Band; ¿sabéis quién fue el creador de este grupo?, es bien fácil: Gram Parsons.

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Poco. “Rose of Cimarron”

En tiempos del salvaje y testosterónico Oeste las mujeres eran quienes lo tenían más difícil; básicamente tenían dos opciones: ser abnegadas esposas o ganarse la vida como prostitutas; el resto de actividades quedaban reservadas para los hombres. Rose Dunn fue una excepción en aquel masculinizado mundo; nacida en 1879, en Oklahoma, de una familia pobre, fue educada por monjas en el convento de Wichita y por sus propios hermanos, quienes le enseñaron todo lo necesario (montar a caballo, disparar o utilizar el lazo) para poder vivir al márgen de la Ley, como hacían ellos. Con quince años se enamoró de uno de los forajidos más famosos de aquella época, George Newcomb, antiguo miembro de la banda de los “Hermanos Dalton” y, posteriormente, de la de Bill Doolin. Rose pronto empezaría a colaborar con estos últimos forajidos, llegando a ser muy popular y conocida con el apodo de “Rose of Cimarron”. Según se cuenta, incluso les ayudó a escapar, Winchester en mano, cuando habían sido acorralados por un grupo de Marshalls. George Newcomb murió de manos de los propios hermanos de Rose, entonces metidos a cazarrecompensas, cuando precisamente iba a visitarla. Nunca fue acusada de crimen alguno y, ya alejada de las bandas, contrajo matrimonio con un político de Oklahoma. Murió a los setenta y seis años de edad. “Rose of Cimarrón”, además del nombre por el que fue conocida Rose Dunn, es también el título del undécimo álbum del grupo de country rock Poco, creado en 1969 a partir de las cenizas de Buffalo Springfield, formación en la que militaron Stephen Stills, Neil Young o los dos fundadores de Poco: Richie Furay y Jim Mesina. Tras abandonar el nombre inicial (Pogo), por problemas legales con el creador del cómic del mismo nombre, grabaron su primer disco en 1969. Durante los siguientes años continuaron publicando álbumes, no demasiado exitosos, y sufriendo la continua entrada y salida componentes; en 1976, ya sin Furay ni Messina, editaron “Rose of Cimarron”, un excelente trabajo con temas tan interesantes como “Company’s coming”, enlazado con “Slow Poke”, “Tulsa turnaround” o el tema destacado de hoy, titulado igual que el disco en homenaje a aquellos tiempos del viejo Oeste y a la figura de Rose Dunne. Si no conocéis esta canción os va a sorprender, por su melodía, por el acertado uso de la voz (en ocasiones utilizando el falsete y, hacia el final, subiendo una octava), por ese inicio acústico que hace que enganchemos desde el principio, por su solo de guitarra, por su riqueza instrumental (violín, banjo, steele guitar, armónica, etc.) y por ese giro, hacia el final de la canción, orquestado como si fuera un tema de rock progresivo. Existen algunas versiones, como las de Emmylou Harris o Sandy Posey, pero ninguna está a la altura del original.

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Eagles / The Langley Schools Music Project / Diana Krall. “Desperado”

El pasado 18 de enero fallecía Glenn Frey, uno de los pilares fundamentales de la banda californiana Eagles, a la edad de 67 años. Se inició en el mundo de la música mientras realizaba los estudios de secundaria en la Dondero High School de Detroit, su ciudad natal; allí formó su primera banda, The Disciplines, más tarde llamada The Subterraneans, el germen de otra denominada The Mushrooms, con la que llegaría a grabar, en 1966, un single con las canciones “Such a Lovely Child” y “Burned“, que podéis escuchar en sus enlaces respectivos. Tras mudarse a Los Ángeles, realizó su primera grabación profesional al frente del dúo Longbranch Pennywhistle, en 1968; es ésta la época en la que conoció a Bob Seger -colaboró con él en su primer álbum: “Ramblin’ Gamblin’ Man” (1969)- y a Jackson Browne, con quien escribiría algunas canciones, como la famosa “Take it easy“. Imbuido del espíritu hippie, fue de grupo en grupo hasta que conoció, en el club Trobadour, a Don Henley y a Linda Rondstad, quien le acabaría contratando para formar parte de su banda. Con la ayuda de esta cantante, y la incorporación de Bernie Leadon y Randy Meisner, Glenn Frey y Don Henley crearon Eagles, la banda más exitosa que ha tenido el country rock en toda su historia. Publicaron su primer álbum (“Eagles”) en 1972 y, un año más tarde, su segundo trabajo: “Desperado“, un álbum conceptual que no tuvo mucho tirón comercial a pesar de que es uno de los mejores álbumes de los californianos. Toma como hilo argumental a la mítica banda de forajidos del viejo Oeste conocida como Doolin-Dalton, centrándose en los aspectos humanos, en la personalidad y la vertiente romántica de estos malhechores: timbas, peleas, mujeres, alcohol, pero también asuntos como la soledad, la vida errante o la imposibilidad de enamorarse. La canción que he elegido para homenajear a Glenn Frey, escrita por él y por Don Henley, es la titulada igual que el Lp; se trata de una reflexión sobre la necesidad del amor como elemento redentor, que algunos autores han querido interpretar como una metáfora de la vida que, en aquella época, llevaban las estrellas del rock.

“Desperado” ha sido versionado por muchos y muy buenos artistas, como Linda Rondstad, Kenny Rogers, Johnny Cash, The Carpenters, Judy Collins, Neil Diamond, Clint Black, Lynn Anderson, Randy Crawford y, muy recientemente, Miranda Lambert. La tercera versión que os propongo es la de la cantante y pianista de jazz Diana Krall, incluida en su álbum “Wallflower” (2015). La segunda es una deliciosa y singular rareza; pertenece al colectivo The Langley Schools Music Project, un coro de niños involucrados en un peculiar proyecto educativo de los años setenta liderado por Hans Fenger. Este “profe hippie”, como decían sus propios alumnos, acabó ganándose la confianza del claustro de profesores y les convenció para grabar un par de discos con los que poder demostrar los progresos de estos chicos. El repertorio fue elegido por los chavales, entre los grandes éxitos de aquella época (mediados de los setenta): The Beach Boys, David Bowie, The Beatles, Eagles, etc.; y la instrumentación (xilófonos, timbales y panderetas) fue ejecutada también por los niños, a excepción de la guitarra y el piano que quedaron a cargo del profesor. El resultado (aquí lo podéis escuchar) es un milagro de esos que se ven muy pocas veces en el mundo de la música, una obra limpia, emocionante y sincera.

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The Flying Burrito Brothers. “My Uncle”

Cuando hace unos meses me ocupaba de Gram Parsons, a través de su canción “Return of the Grievous Angel”, ya comentaba la importancia que tuvo como creador e impulsor del country rock, primero con The Byrds y, posteriormente, con The Flying Burrito Brothers, banda norteamericana creada en 1958 por dos ex-miembros de The Byrds, el ya mencionado Parsons y Chris Hillman. A ellos se unieron el virtuoso de la steel guitar, “Sneeky” Pete Kleinow, y el bajista y pianista Chris Ethridge (ex miembro de International Submarine Band). Se instalaron en una casa situada en el californiano valle de San Fernando, finalmente conocida como “Burrito Manor”; allí comenzaron a grabar su primer album, “The Gilded Palace of Sin” (1969), en el que intervinieron diferentes baterías. En cierto modo, podríamos considerar que este album sigue la estela trazada por “Sweetheart of the Rodeo” (1968), el clásico de The Byrds, considerado como iniciador del movimiento country-rock y del que nos ocuparemos en otra ocasion. Mientras que el acercamiento entre entre el country y el rock, en el caso de The Byrds, se realizaba por la vía del folk electrificado, “The Gilded Palace of Sin” fusiona el country tipo Bakersfield con elementos rock procedentes del movimiento hippie y la psicodelia, algo que incluso puede constatarse en la portada y en las fotografías que acompañan a este disco. Al igual que hiciera con The Byrds, Gram Parsons pronto abandonó The Flying Burrito Brothers, concretamente en 1971, después de haber dejado grabados tan solo dos discos. Aunque Chris Hillman trató de mantener la banda, al menos al principio, ésta acabaría desintegrándose en 1972. Tres años más tarde, “Sneaky” Pete Kleinow y Chris Ethridge volverían a poner en marcha el grupo; a pesar de los habituales desencuentros, altibajos, cambios en la formación e, incluso, en el nombre, aún continúan ofreciendo conciertos. De verdad, merece la pena que escuchéis este disco entero (aquí lo podéis hacer); no obstante, para que os hagáis una idea de su estilo, os dejó un video del tema “My Uncle”, compuesto por Parsons y Hillman, que narra la historia de alguien que, para eludir la Guerra de Vietnam, acepta una propuesta de trabajo de un tío en Canadá.

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Gram Parsons y Emmylou Harris. “Return of the Grievous Angel”

Cuando conocí al grupo Eagles apenas debía tener trece años, entonces no tenía ni idea de qué era eso del country rock, y tardé bastante en saberlo ya que, de Eagles, pasé pronto al rock progresivo, estilo que me tuvo entretenido bastantes años. Un vez más fue el pop español el que me abrió la llave del universo country-rock, en concreto Enrique Urquijo y su grupo Los Secretos, así fue como conocí a uno de sus autores de referencia: Gram Parsons. Tuvo una infancia bien difícil, con un padre trastornado que acabó suicidándose y una madre alcohólica que falleció de cirrosis después de volver a casarse con Bob Parsons, de quien Gram tomó su apellido y también su triste trayectoria; el 19-IX-1973, cuando aún no había cumplido los veintisiete años, murió en un hotel víctima de una sobredosis de alcohol y drogas capaz de matar a tres adictos, como al parecer dijo el forense encargado del caso. Gram Parsons es, por lo tanto, otro de esos grandes de la música que han fallecido en plena juventud, desperdiciando vida y talento a partes iguales. Tal vez sea menos conocido que otros, al fin y al cabo sus aportaciones se circunscribieron a un estilo, el country rock, que tuvo una relativa importancia durante los años setenta pero nunca llegó a tener la repercusión de otros géneros. A los dieciséis años ya se interesaba por la música folk y, tras una breve etapa en la Universidad, donde intentó estudiar Teología sin éxito, conoció el country gracias a la obra de Merle Haggard. Pronto llamó la atención de Chris Hillman que lo fichó para The Byrds; juntos grabaron “Sweethart of the Rodeo”, el disco más country de esta conocida banda, y fundaron The Flying Burrito Brothers, con un disco de debut (“The Gilded Palace of Sin”, 1969) al más puro estilo Bakersfield pero más rockero. Tras “Burrito De Luxe” (1970), grabó sus dos únicos trabajos en solitario: “G.P.” (1973) y “Grievous Angel” (1974), ambos fabulosos. En este último disco se incluía “Return of the Grievous Angel”, cantado con quien fue su tabla de salvación durante una temporada: Emmylou Harris; sus temas juntos son maravillosos y éste en concreto nos regala una de las mejores segundas voces que he escuchado nunca en una canción. He optado por esta versión en directo, pero aquí tenéis también la de estudio.