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Barney Bigard and His Jazzopators / Dizzy Gillespie / Thelonious Monk. “Caravan”

Juan Tizol Martínez (1900-1984) fue un compositor y trombonista puertorriqueño, miembro de la orquesta de Duke Ellington durante aproximadamente quince años. Se le suele considerar como uno de los grandes músicos de jazz centroamericano, pionero del jazz latino y autor de temas clásicos de este estilo, como “Caravan” (1936), aunque en la autoría de esta pieza también figura Duke Ellington, quien pronto supo ver las posibilidades comerciales que podía llegar a tener un tema como éste, con cierta carga exótica, ideal para ser tocado en los locales de jazz más exitosos de la época. Todo lo contrario de Juan Tizol, que llegó a vender sus derechos sobre “Caravan” a Irving Mills -autor de la letra en las versiones cantadas- por veinticinco dólares, aunque cuando se dio cuenta del éxito que tenía se quejó a Mills y consiguió que éste le cediera un porcentaje de los royalties. La primera grabación data de 1936 y corrió a cargo de la banda Barney Bigard and His Jazzopators, de la que formaban parte Barney Bigard (clarinete), Cootie Williams (trompeta), Harry Carney (saxo), Billy Taylor (bajo), Sonny Greer (batería) y los artífices de la canción: Juan Tizol (trombón) y Duke Ellington (piano). “Caravan” es uno de los estándares preferidos por los músicos de jazz; en palabras de Ted Gioia*, “la canción se presta a la jam session más desenfadada como a arreglos estilizados capaces de evocar toda una gama de estados de ánimo. La progresión armónica es bastante fácil hasta para intérpretes de nivel medio, la melodía sigue sonando moderna pese a las muchas décadas transcurridas desde que se compuso. El público, desde luego, responde bien a la canción, pero más devoción si cabe le profesan los propios músicos”. No es casual, por lo tanto, que existan más de cuatrocientas versiones de este tema; Gioia destaca las debidas al propio Duke Ellington, Oscar Peterson & Dizzy Gillespie, Nat King Cole, Art Blakey, Wes Montgomery, Wynton Marsalis, Michel Camilo, Gonzalo Rubalcaba y las dos destacadas que acompañan a la primera grabación de Barney Bigard, la de Dizzy Gillespie -publicada en 1951- y la de Thelonious Monk -de su álbum “Thelonious Monk Plays Duke Ellington”, 1955-. Woody Allen ha utilizado esta melodía en alguna de sus películas, en concreto en “Alice” (1990) y en “Acordes y Desacuerdos” (1999); más recientemente ha sido protagonista en “Whiplash” (2014), de Damien Chazelle, con mucha presencia de la batería, instrumento vertebrador de este film –aquí tenéis la primera parte de esta versión y aquí la segunda-.

* Gioia, Ted. El Canon del Jazz. Los 250 temas imprescindibles. Madrid: Turner, 2013.

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Louis Armstrong / Sonny Rollins / Orquesta Platería. “Mack The Knife” / “Pedro Navaja”

Pedro Navaja es un maleante que vive del crimen, aguarda escondido al acecho de víctimas a las que robar; la policía está cerca pero él ya ha encontrado a su próxima víctima, una prostituta; salta sobre sobre ella con su cuchillo, la apuñala pero la mujer le dispara. Ambos mueren. Un borracho que pasa por allí tropieza con los cuerpos, alegrándose de su suerte; coge la pistola, el arma blanca y el dinero que portaban los fallecidos. “La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida …” Esta es la historia que nos cuenta una de las canciones de salsa más conocidas que existen: “Pedro Navaja”, compuesta por el músico y actor panameño Rubén Blades. Fue incluida en su álbum “Siembra” (1978), trabajo realizado de manera conjunta con el compositor, músico y activista político estadounidense Willie Colón. Sin embargo, como muchos de vosotros ya sabréis, “Pedro Navaja” es un tema basado en otro, “Mack The Knife”, también conocido como “The Ballad of Mack The Knife”, que en los años cincuenta popularizaran artistas como Louis Armstrong o Bobby Darin, probablemente la adaptación que sirvió de referencia a Rubén Blades para componer su “Pedro Navaja”. Pero la historia de esta canción se remonta más atrás, nada más y nada menos que al siglo XVIII; el protagonista era Macheath, un bandido con clase, educado y para nada violento que apareció por primera vez en “The Beggar’s Opera“, obra del poeta y dramaturgo inglés John Gay, en la que se trataba de satirizar a la burguesía y el poder de la época. Dos siglos después, en 1928, este personaje serviría de inspiración a Bertolt Brecht (letra) y Kurt Weill (música) para componer el tema que nos ocupa; en la nueva adaptación de la obra, titulada “La Ópera de los Tres Centavos“, Macheath pasó a llamarse Mackie Messer, aunque ya no era un elegante ladrón sino un ratero de poca monta, agresivo y violento. “Mack the Knife” tiene más de doscientas cincuenta versiones, en las que predominan las de corte melódico y las concebidas desde el jazz, como las dos primeras que ofrecemos hoy en formato destacado, interpretadas por Louis Armstrong y Sonny Rollins, respectivamente. Pero hay muchas más; por mencionar algunas, citaremos las de Wayne Shorter, Kenny Garrett, Bill Haley & his Comets, Santo & Johnny, Quincy Jones, Anita O’Day, Ella Fitzgerald, Rosemary Clooney & Pérez Prado, Peggy Lee, Lisa Stanfield, Frank Sinatra, Michael Bublé, The Brian Setzer Orchestra o The Psychedelic Furs. Aquí podéis escuchar la versión original de “Pedro Navaja”, a cargo de Rubén Blades, aunque para el tercer vídeo destacado he preferido rescatar a la Orquesta Platería, una de las bandas más importantes del movimiento conocido como “música laietana” que, durante los años setenta, se desarrolló en torno a la barcelonesa sala Zeleste.

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Billie Holiday / Sinéad O’Connor / Björk . “Gloomy Sunday”

“Gloomy Sunday” es uno de los temas más conocidos de Billie Holiday, una canción lúgubre que habla de alguien que ha perdido a su amante y se plantea acompañarlo en su triste final. Esta melodía ha dado lugar a una serie de leyendas urbanas, relacionadas con fallecimientos producidos debido a un irresistible deseo suicida tras escuchar la canción. Tal y como nos cuentan Héctor Sánchez y David Sánchez en su libro Paul está muerto y otras leyendas urbanas del rock (Madrid: errata naturae, 2014), “Gloomy Sunday” fue compuesta por el músico húngaro Rezsö Seress y el poeta de la misma nacionalidad László Jávor. En 1936, tres años después de que se escribiera este tema, Hungría tuvo que hacer frente a una ola de suicidios, diecisiete personas en apenas unos meses; en algunas de las notas que se encontraron junto a los cadáveres aparecían escritos los versos de “Gloomy Sunday”, incluso la partitura; otras veces las víctimas morían después de escuchar esta melodía. Incluso la novia de László Jávor, a quien éste le dedicó la canción, se quitó la vida dejando una nota junto al texto de la canción. “La canción húngara del suicidio” llegó a los Estados Unidos en 1936, a través de una adaptación de Sam M. Lewis; la Hal Kemp Orchestra realizó la primera grabación, aunque quien la popularizó fue Billie Holiday, en 1941, dando lugar a una nueva epidemia de suicidios. El tema llegó a prohibirse en las emisoras de radio norteamericanas, de la misma manera que había sucedido en Hungría. La leyenda de “Gloomy Sunday” se consolidó en 1968, cuando uno de los compositores de la canción, Rezsö Seress, saltó al vacío desde el balcón de su apartamento en Budapest, probablemente víctima de su propio éxito, atado a una partitura que maniató su creatividad hasta que decidió acabar con su vida. En cuanto a la leyenda, conviene hacer algunas aclaraciones; los suicidios de Hungría seguramente se debieron a la depresión económica en la que estaba sumida el país, al hambre y a la pobreza; de las que ocurrieron en EE.UU., adjudicadas a la versión de Billie Holiday, poco o nada se ha podido saber al respecto; en cuanto al suicidio de la novia de Jávor, hay quien opina que fue precisamente este hecho el que desencadenó la redacción de la letra de la canción. Tras la versión de Billie Holiday, otros artistas se animaron a hacer suyo este tema: Sarah Vaughan, Elvis Costello, Carmen McRae, Anna Black, Ray Charles, Sarah McLachlan, Heather Nova, Diamanda Galás, Portishead, etc. No es fácil competir con Billie Holiday, por lo que he tenido que recurrir a cantantes con mucha fuerza y personalidad; el segundo vídeo está protagonizado por la irlandesa Sinéad O’Connor, la versión pertenece a su álbum “Am I Not Your Girl?” (1992); y el tercero a la islandesa Björk, que eligió este tema para el disco colectivo en directo “Stormy Weather” (1998).

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Melody Gardot / Beth Hart & Joe Bonamassa. “If I tell you I love you”

Melody Gardot es una cantante, pianista y compositora estadounidense de jazz melódico nacida en 1985. Inició su carrera musical a los diecinueve años, tras ser atropellada por un coche mientras paseaba en bicicleta. Alentada por su médico, que temía por las secuelas que le pudiera dejar el traumatismo craneal sufrido a causa del accidente, empezó a componer canciones cuando aún estaba en cama; de aquella experiencia salió el EP “Some Lessons – The Bedroom Sessions” (2005). Su primera oportunidad profesional llegó en 2008, con el álbum “Worrisome Heart”; después grabó “My One and Only Thrill” (2009) y “The Absence” (2012), un trabajo delicado y sensual, impregnado de aromas lisboetas, dedicado a las madres -especialmente la suya- y a todas las relaciones sentimentales que había tenido Melody. Os aconsejo que os dejéis acariciar por su música, por su increíble afinación y por la emoción que transmite, sin necesidad de alzar la voz ni realizar alardes vocales innecesarios. “The Absence” es un álbum que emociona, lleno de preciosas canciones la mayoría de ellas compuestas por la propia Melody Gardot; os recomiendo que empecéis con la seductora “If I Tell You I Love You” y, mientras la escucháis, pensad en las veces que habréis dicho “Te Quiero” en el momento inadecuado y a la persona inadecuada: “Pero si alguna vez te susurro que te amo, querido, estoy mintiendo. Y si te miro a los ojos y te lo digo, querido, te miento. Y si alguna vez te susurro palabras inauditas, palabras sensuales, (…) estoy mintiendo”. Si Melody Gardot es la suavidad, la californiana Beth Hart es todo lo contrario, una cantante visceral, rebosante de energía, con una potencia vocal asombrosa, algo así como un híbrido entre Janis Joplin y Billie Holiday. Sin embargo, en la versión que realiza de “If I Tell You I Love You” podemos escuchar a una Beth Hart contenida, casi aterciopelada, arrebatadoramente sexy. Beth, a la que espero ver el mes que viene en directo, nació en 1972; además de cantante es pianista y compositora; diagnosticada de trastorno bipolar desde niña, su situación empeoró con el alcohol y las drogas, y sólo logró sobreponerse a esta enfermedad cuando abandonó el consumo de estas sustancias. Empezó a ser conocida en 1993, desde entonces no ha dejado de grabar discos y de colaborar con músicos de la talla de Slash, Jeff Beck o Joe Bonamassa, con quien ha actuado varias veces en directo y ha grabado un par de discos de estudio: “Don’t Explain” (2011) y “Seesaw” (2013), a este último álbum pertenece la versión de “If I Tell You I Love You”; si queréis ver a Beth Hart y a Joe Bonamassa interpretando este tema en directo, os recomiendo este vídeo, en el que Bonamassa no se muestra tan tímido como en la versión de estudio.

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Frank Sinatra / Diana Krall / Boston Brass. “Fly me to the Moon”

Ya sabéis que hay quien opina que lo de la llegada del hombre a la Luna fue todo un montaje, incluidas las imágenes de aquel día. La versión oficial mantiene que este trascendental episodio de nuestra historia reciente se produjo el 21 de julio de 1969; a las 2:56 (hora internacional UTC) el comandante Neil Armstrong pisaba por primera vez la superficie lunar. A Armstrong, como jefe de expedición del Apolo XI, lo acompañaron Michael Collins y Edwin E. Aldrin Jr. Este último, según cuentan las crónicas, entró en la Luna con un reproductor de casetes y una canción, la primera que la especie humana escuchó en el satélite terrestre: “Fly me to the Moon”. Se trataba de la versión más famosa de este tema, la grabada en 1964 por Frank Sinatra, con la orquesta de Count Basie y arreglos de Quincy Jones. Fue compuesta diez años antes por Bart Howard, pianista del “Blue Angel” de Nueva York, donde cantaba Felicia Sanders, la primera en interpretar esta canción en la mencionada sala neoyorkina. En aquella época no se llamaba “Fly me to the Moon” -en realidad las primeras palabras de la canción- sino “In Other Words”, título con el que fue grabada por primera vez en 1954 por Kaye Ballard. Entre 1954 y 1964, año en el que aparece la versión de Sinatra, fueron muchos los artistas que se dejaron seducir por esta melodía: Johnny Mathis, Eydie Gormé, Nancy Wilson, Brenda Lee, Nat King Cole, Dion & The Belmonts, Sarah Vaughan, Joe Harnell, Paul Anka, Julie London, Dinah Washington, Oscar Peterson, Roy Haynes o Peggy Lee, en opinión de Ted Gioia (El Canon del jazz: los 250 temas imprescindibles. Madrid: Turner, 2013), la que dio el verdadero espaldarazo a la canción cuando fue interpretada en el programa de televisión de Ed Sullivan. Después de la de Frank Sinatra se han hecho muchas versiones, que prefiero no mencionar para no aburrir y para animaros a que propongáis alguna que os guste. Para el segundo vídeo no he tenido dudas; os propongo el “Fly me to the Moon” de la canadiense Diana Krall, incluido en su álbum “Live in Paris” (2002), que precisamente sonó en la ceremonia de conmemoración del 40 aniversario de la misión Apolo XI y, también, en el funeral de Neil Armstrong. Para el tercer vídeo he querido contar con el quinteto de jazz Boston Brass, un grupo en el que los instrumentos de viento son los verdaderos protagonistas.