Melody Gardot. “Your Heart Is As Black As Night”

De entre las bellas artes, la música quizás sea la más popular y la más utilizada para expresar sentimientos y estados de ánimo. Existe desde siempre, ligada a ritos cotidianos como la caza, las cosechas, las celebraciones nupciales, la danza, los ritos funerarios o la curación de enfermedades. Por lo tanto, la musicoterapia es un acto atávico que, a través de distintas teorías y corrientes doctrinales formuladas a lo largo de la historia, ha llegado hasta nuestros días (Palacios Sanz, 2001).

Hoy os quiero hablar de una artista, Melody Gardot, que debe gran parte de su éxito a la musicoterapia. Nacida en New Jersey (EE.UU.), fue criada por sus abuelos; comenzó sus estudios musicales a los nueve años y, durante la adolescencia, ya cantaba en directo en locales de Filadelfia, generalmente haciendo versiones de clásicos del jazz, el pop y el rock. A los diecinueve años fue atropellada por un coche mientras montaba en bicicleta; sufrió lesiones muy graves en distintas partes de su cuerpo (cabeza, pelvis o columna); como consecuencia de ello, tuvo problemas serios de movilidad, aprendizaje, pérdida de memoria, alteraciones de la orientación temporal, fotosensibilidad e hiperacusia. Animada por un médico, abrazó la musicoterapia para tratar de restablecer su salud, tanto en lo fisiológico como en lo emocional. Empezó a escribir canciones casi al mismo tiempo que reaprendía a hablar, las tarareaba y grababa. Incluso aprendió a tocar la guitarra (la tocaba boca arriba) porque era incapaz de sentarse al piano. Optó por escuchar, componer y cantar melodías suaves, de jazz o bossanova, que cantaba en pequeños locales de Filadelfia, y grababa para su descarga a través de iTunes. En seguida llamó la atención de los especialistas musicales de su entorno y, pese a su reticencia a ir más allá de lo que para ella era una terapia, grabó su primer álbum (“Worrisome Heart”) en el año 2006; un año antes había publicado un EP con seis canciones.

El estilo de Melody Gardot se consolidó en su segundo disco (“My One And Only Thrill”, 2009), un álbum que se arrima a un exquisito jazz vocal atemporal, un tipo de música como el que podía sonar en algunos tugurios humeantes de los años cincuenta. Mientras que todas las canciones de su primer álbum fueron compuestas por ella en su totalidad, en su segundo trabajo también se incluyeron dos temas compuestos por Melody Gardot, junto al guitarrista Jesse Harris, y el superclásico “Over The Rainbow”, del que nos hemos ocupado en la versión de Eva Cassidy, otra voz excepcional, prematuramente malograda. Si estáis hasta las narices de ruidos y os queréis relajar mientras disfrutáis de la música, apagad la luz y escuchad este disco, en el que se incluyen temas tan hermosos como “Baby I’m Fool”, “If The Stars Were Mine”, “Les Etoiles” o Your Heart Is As Black As Night”, nuestra canción de hoy. Prestad atención al irresistible y sensual timbre vocal de Melody, a su voz contenida, a su fraseo, a sus silencios; todo ello envuelto en una atmósfera nostálgica, dominada por el piano, el saxo, la trompeta y el órgano. La letra es una bellísima reflexión en torno a los amores tóxicos, esos que nos hacen vibrar, con los que perdemos la cabeza cuando nos dejamos seducir por amantes de labios dulces y corazones tan negros como la noche. Finalizo con un directo de Melody Gardot interpretando este tema, para que la veáis en acción, y con una espectacular versión, a cargo de Beth Hart y Joe Bonamassa, publicada en el álbum “Don’t Explain” (2011).

Ella Fitzgerald & Louis Amstrong / The Mamas & The Papas / Andrea Motis y Joan Chamorro. “Dream a Little Dream of Me”

The Mamas & the Papas fue una banda californiana de folk-rock creada en 1965, con el matrimonio Phillips (John y Michelle), Cass Elliot y Denny Doherty como componentes. De ellos nos ocupamos en una entrada anterior, en torno a la canción “California Dreamin`”; entonces también comentábamos que acabaron convirtiéndose en abanderados del movimiento hippie, y que fue uno de los pocos grupos que resistieron el empuje de la British Invasion. Cuando publicaron su cuarto álbum de estudio (“The Papas & the Mamas”, 1968) ya eran un grupo en el punto justo de ruptura, debido sobre todo a las infidelidades, los celos y los enamoramientos cruzados entre los miembros del cuarteto. En este álbum se incluyó el tema “Dream a Little Dream of Me”, que solían cantar, a modo de divertimento, gracias a Michelle Phillips; ella conocía la canción porque su padre había sido amigo de uno de los autores de la canción, el compositor estadounidense Fabian Andre. Los otros autores fueron Wilbur Schwandt (también responsable de la partitura) y Wilbur Schwandt, autor de la letra. También fue lanzada como single, acreditada a “Mama Cass with The Mamas & The Papas”; de hecho, este sencillo puede considerarse como el inicio de la carrera en solitario de Mama Cass.

Este canto a la ilusión por el amor, incluso a través de los sueños, fue grabado por primera vez en 1931, por Ozzie Nelson & His Orchestra y por Wayne King & His Orchestra, dos registros muy próximos en el tiempo. También de 1931 son las versiones de The Travelers y de Teddy Raph & His Orchestra; pero la realmente conocida es la de Ella Fitzgerald y Louis Armstrong (nuestra primera versión destacada de hoy), publicada en 1950. Posteriores a ésta, y anteriores a la de Mamas & the Papas, son las de Bing Crosby, Ella Mae, Doris Day, Dean Martin o Ella Fitzgerald & Count Basie, entre otras. Tras la versión de los californianos, se han seguido grabando más (de hecho, hay cientos de versiones); destacaremos las de Anita Harris, Mama Cass, Maria Muldaur, Silje Nergaard, Michael Bublé, Eddie Vedder, y las de los españoles Ana Belén (cantada en nuestro idioma) y O Sister!, una versión sensacional, como toda la música que hacen estos sevillanos. Para la tercera versión destacada os propongo a Andrea Motis y Joan Chamorro, una grabación del año 2010, cuando Andrea tenía quince años, que fue incluida en el disco “Joan Chamorro presenta Andrea Motis”, una maravilla de disco, con versiones de temas tan conocidos como “Manhã de Carnaval”, “L-O-V-E”, “Smile” u “Over the Rainbow”, por mencionar sólo las canciones que ya han aparecido en este blog.

Tom Jobim & Elis Regina / Stan Getz, João Gilberto y Miúcha / Rosemary Clooney & John Pizzarelli. “Águas de Março”

En 1972, Antônio Carlos Brasileiro de Almeida Jobim, más conocido con el nombre artístico de Tom Jobim, ya era uno de los autores más importantes de la bossa nova. Comenzó a tocar el piano en bares y discotecas de Río de Janeiro durante la década de 1940, después trabajó como arreglista para el Estudio Continental y empezó a componer sus propias canciones. A mediados de los años cincuenta entró en contacto con el poeta Vinicius de Moraes, con quien colaboró poniendo música a la obra de teatro “Orfeu da Conceiçao” (1956) y a la película “Orfeo Negro” (1959), a la que ya nos hemos referido en una entrada anterior. En 1958 se publicaba el primer álbum del cantante brasileño Joâo Gilberto, obra fundamental en el nacimiento de la bossa nova, en el que se incluyeron dos temas de Jobim: “Chega de Saudade” y “Desafinado”. Para entonces, el nombre de Tom Jobim era bien conocido en ambientes jazzísticos internacionales; y lo fue aún más con los discos que grabaron el saxofonista estadounidense de jazz Stan Getz, el mencionado Joâo Gilberto y la que entonces era su mujer, Astrud Gilberto; estos dos álbumes (“Getz/Gilberto”, 1963 y “Getz/Gilberto Vol. 2”, 1964) popularizaron la bossa nova en Estados Unidos y, por extensión, en todo el Mundo. Se incluyeron en ellos varios temas de Tom Tobim -algunos compuestos en colaboración con Vinicius de Moraes u otros autores-, en concreto, la mayor parte de los que integraron “Getz/Gilberto” -en el que Tom Jobim también tocó el piano- y algunos del volumen 2; de la melodía “Garota de Ipanema”, interpretada en el primero de estos discos, ya tuvimos ocasión de hablar en otro post.

Tal y como relatan algunas fuentes, los primeros años de la década de 1970 no debieron ser buenos para Tom Jobim: se las tuvo que ver con la dictadura militar brasileña, debido a una protesta que realizaron algunos músicos contra la censura; además, tenía problemas de salud, probablemente causados por un excesivo consumo de alcohol. En estas circunstancias, Tom Jobim escribió una de las mejores canciones que ha dado la bossa nova: “Águas de Março”, publicada como single en 1972 (éste es el registro original, y ésta la grabación en inglés, del año 1973) y, después, en el álbum “Matita Perê” (1973). Esta canción es una brillante metáfora sobre la vida y la muerte, utilizando el final del verano y la enumeración de elementos cotidianos como recursos fundamentales en su narración; os dejo las palabras del periodista y crítico musical Jordi Bianciotto, que expresan muy bien el sentido y alcance de esta composición:

“Tenue ritmo de bossa nova, sosteniendo la esbelta melodía, en contraste con el accidentado recorrido que propone la letra de Aguas de março: ‘Es el palo, es la piedra, es el final del camino’, comienza diciendo esta canción en la que Antônio Carlos Jobim retrata el fin del verano no tanto como un ejercicio de melancolía, recurso habitual, sino como una sacudida catártica, dando a entender que ese momento del año es un metafórico torrente por el que todo rueda montaña abajo sin contemplaciones, como una fuerza natural irrefrenable y una invitación forzosa a la regeneración. Marzo es, en Brasil, el mes que marca el ocaso del verano, y Jobim se acogió a él para construir este tema cuyo texto viene a ser un collage de imágenes que invocan el brusco cambio de tiempo. Ese momento del año trae consigo ‘la noche, la muerte, el lazo, el anzuelo’ y ‘el misterio profundo, quieras o no’, dice el tema con un lenguaje provisto de una vaga mística y que alude a imágenes reconocibles en la cultura brasileña (…) Las águas de março apuntan al tránsito intempestivo hacia la muerte, a la vez que abren ‘un horizonte precioso’ (juego con el nombre de la ciudad Belo Horizonte) y ‘una promesa de vida en tu corazón’”.

Bianciotto, Jordi. «‘Águas de março’, de Antônio Carlos Jobim: abrupta purificación». El Periódico de España, 30/08/2022.

Comenzamos nuestro recorrido de versiones con la de Tom Jobim y Elis Regina, recogida en el álbum conjunto “Elis & Tom”, publicado en 1974. Después, os propongo la interpretación de Stan Getz, Joâo Gilberto y Miúcha -voz en inglés-, la segunda esposa de Gilberto; fue incluida en el álbum “The Best of Two Worlds” (1976), que sirvió para reunir de nuevo a estos músicos. Como tercera opción, os dejo una versión en inglés del año 2000, que formó parte del disco “Brazil”, grabado por la cantante y actriz Rosemary Clooney -tía del actor George Clooney-, dos años antes de su fallecimiento; contó con la colaboración de artistas como Diana Krall o el guitarrista John Pizzarelli, que es quien acompaña a Rosemary en esta canción. Como os podréis imaginar, hay cientos de versiones de este popular tema; os dejo las debidas a Georges Moustaki (en francés), Mina (en italiano), Ronald Mesquita, Elis Regina, Joâo Gilberto, Tania Maria, Jayme Marques, Art Garfunkel (en inglés), Nara Leâo, Os Cariocas, Trio Esperança, David Byrne & Marisa Monte, Al Jarreau & Oleta Adams, Tempo Rei, Jane Monheit, Damien Rice & Lisa Hannigan, Cassandra Wilson (en inglés), Zona Sul, Fito Páez, John Pizzarelli (en inglés), Lisa Ono y Sole Giménez (en español).

Tom Jobim (1927-1994)

Charlie Haden y Pat Metheny. “Cinema Paradiso [Love Theme]”

Ennio Morricone (1928-2020) es uno de los músicos más prolíficos y laureados del Séptimo Arte: dos Oscars (uno de ellos honorífico), tres Globos de Oro, seis Bafta y dos Grammys, entre otros galardones. Él puso la banda sonora a los westerns de Sergio Leone, y a películas como “La Misión” (1986), “Días del Cielo” (1978), “Los Intocables de Eliott Ness” (1987), “Bugsy” (1991), “Érase una vez en América” (1984), “Los odiosos ocho” (2015) o “Cinema Paradiso”, el segundo largometraje del italiano Giuseppe Tornatore, probablemente el más recordado de su filmografía. “Cinema Paradiso” es uno de los títulos fundamentales del cine de los ochenta, un emocionante melodrama sobre la infancia, la pérdida y el amor al cine que, a los de mi generación, nos ha hecho disfrutar y llorar a partes iguales. Dicen que, cuando se ve por segunda vez, ya no emociona tanto y que, incluso, se hacen evidentes los recursos que utilizó Tornatore para cautivarnos. Antonio Martín, en su excelente Diccineario, califica a “Cinema Paradiso” de

“sensible y hábil melodrama costumbrista en torno a los recuerdos de infancia y adolescencia de un cineasta siciliano, sobre todo, en la tierna relación de amistad que mantuvo a lo largo de los años con el veterano y descreído proyeccionista del cine local. Popularmente considerado como un clásico de la década de los ochenta, refuerza su probablemente desmesurada fama en la constante búsqueda de una emoción tan simple como lacrimógena, revestida con la inolvidable banda sonora de Ennio Morricone y representada por un estupendo reparto cinematográfico, encabezado por un imponente Philippe Noiret”

Diccineario

Aquí podéis escuchar la banda sonora original de esta película, obra de Ennio Morricone, aunque uno de los cortes más representativos (“Love Theme”) en realidad fue compuesto por su hijo Andrea, que precisamente se inició como compositor de música de cine con esta bella melodía, indisolublemente unida a la emotiva historia de amistad entre Salvatore y Alfredo. Desde este enlace se puede acceder al tema original de Andrea Morricone, incluido en la banda sonora de “Cinema Paradiso”. Unos años después fue grabado por Jazz at the Movies Band, George Mraz y, en 1997, lo hicieron el contrabajista Charlie Haden y el guitarrista Pat Metheny, ésta es la luminosa y evocadora versión con la que encabezamos nuestra entrada de hoy, todo un prodigio de sensibilidad, sobre todo a la guitarra; fue incluida en el álbum titulado “Beyond the Missouri Sky (Short Stories)”, grabado únicamente con instrumentos acústicos, una producción sencilla en la que ambos músicos están soberbios (aquí tenéis el álbum completo). Una vez escuchada la interpretación de Haden y Metheny, se me hace muy difícil mencionar otras versiones instrumentales. Entre las cantadas, podrían destacarse las debidas a Dulce Pontes, Monica Mancini (hija de Henry Mancini) y Katherine Jenkins.

Tara & The Jazz Bombs. “I Can’t Dance, I’ve Got Ants in My Pants”

El swing vocal cuenta con una banda de excepción en nuestro país, los sevillanos O Sister!, de quienes ya os he hablado en una entrada anterior dedicada al tema “Rascayú” y en otra en torno al concierto que este grupo dio en el Festival de JazzMadrid del año 2017. Hoy os quiero hablar de Tara & The Jazz Bombs, otro grupo radicado en España que también cultiva el jazz más antiguo que existe, más incluso que el swing, el dixiland jazz, también llamado jazz tradicional o hot jazz. Esta banda se formó en el año 2018, en torno a la cantante galesa Tara Lowe. Pronto se convirtieron en habituales de las salas de jazz madrileñas hasta que, en 2020, publicaron un EP con seis canciones, financiado a través de un crowdfunding organizado por el portal Verkami; en el documento promocional que utilizaron aún se puede leer la presentación que hicieron de su proyecto discográfico y las fuentes musicales de las que bebían: “Tara & The Jazz Bombs somos una banda madrileña de jazz tradicional formada por 6 músicos de todas partes del mundo (…) El objetivo de este crowdfunding es recaudar los fondos necesarios para la confección completa del primer disco de Tara & The Jazz Bombs. El EP será nuestra reinterpretación de 6 temas menos conocidos del jazz de los años 10, 20 y 30 de grandes artistas tales como The Boswell Sisters, The Mills Brothers, Chick Webb & His Orchestra y Billie Holiday, contando con nuevas letras y arreglos propios”.

El disco, titulado “Hot Life”, se grabó ese mismo año, en Infinity Estudios, con la siguiente formación: Tara Lowe (voz, ukelele), Hector Oliveira (contrabajo), David Herring (trompeta), Norman Hogue (trombón), Daniel Cabrera (banjo y guitarra jazz), Andrés Freites (washboard y batería), Kike Jambalaya (piano) y Daniele Grammauta (saxo tenor). He tenido la oportunidad de verlos en directo, concretamente en noviembre de 2022, en la Sala Moe de Madrid; os puedo asegurar que son buenos y divertidos, y Tara no puede ser más simpática y cercana, además de cantar muy bien. Tengo la sensación de que, en la banda que yo vi, había algún cambió con respecto a la formación que grabó el EP, al menos me pareció ver (salvo que lo haya soñado …) al trompetista Yevhen Riechkalov, al que ya había visto en directo antes enrolado en la banda de surf rock Los Coronas. El EP de Tara & The Jazz Bombs lo podéis escuchar en Spotify; también tienen su propio canal de Youtube, con un puñado de canciones, y están disponibles en las redes sociales más conocidas, como Facebook, X o Instagram. De las seis canciones que forman parte de “Hot Life”, os propongo la titulada “I Can’t Dance, I’ve Got Ants in My Pants”; el vídeo con el que encabezamos la entrada es una actuación del año 2019, aunque también os dejo el audio original incluido en el EP, con el fragmento al piano no recogido en el directo. Este tema, compuesto por Lee Gaines y Clarence Williams, fue grabado por primera vez, en 1934, por Clarence Williams & His Orchestra.