Fleetwood Mac. “Go Your Own Way”

Fleetwood Mac es una de las mejores bandas de blues-rock que ha dado el Viejo Continente; de su origen, ligado a otro de los grupos más importantes de british blues (John Mayall & The Bluesbreakers), y de sus primeros discos durante la década de 1960, ya hemos hablado en entradas anteriores, en especial en la dedicada al tema “Like it this Way”. Tras tres excelentes discos de estudio, Peter Green (guitarrista, cantante y líder del grupo) abandonó Fleetwood Mac al agravarse sus problemas mentales con el consumo de drogas alucinógenas. Es el principio del fin para esta banda de blues-rock que, durante la primera mitad de los setenta trató de redefinir su estilo a medida que entraban y salían músicos del grupo. En 1975 publicaron su décimo álbum de estudio, que titularon “Fleetwood Mac”, una manera de comunicar a todos sus seguidores que empezaban de cero con un nuevo proyecto, con un nuevo sonido y con nuevas incorporaciones; de la formación original sólo quedaban el batería Mick Fleetwood y el bajista John McVie, a los que se sumaron Christine McVie (teclados, voz) -que ya había trabajado en discos anteriores-, Lindsey Buckingham (voz, guitarras) y Stevie Nicks (voz).

El rock melódico, cercano al AOR y el pop-rock, de este disco fue perfeccionado en el siguiente, “Rumours” (1977), un álbum imprescindible, que todos los aficionados a la música deberían conocer. Sin embargo, este excelente álbum, probablemente el mejor de los Fleetwood Mac más conocidos por el gran público, fue grabado en unas circunstancias muy adversas, con casi todos los miembros de la banda inmersos en peleas y conflictos sentimentales; Mick Fleetwood se había dado cuenta que su mujer, Jenny Boyd (hermana de Pattie Boyd), le había sido infiel; de otro lado, la pareja formada por John y Christine McVie acabó divorciándose después de ocho años de convivencia, de tal manera que no se hablaban más allá de lo estrictamente necesario por motivos profesionales; y, para no ser menos, la otra pareja del grupo (Lindsey Buckingham y Stevie Nicks) también estaban rompiendo su relación, convirtiendo en algo normal las peleas entre ellos. A este polvorín sentimental se unieron las drogas y los excelsos alcohólicos, las fiestas interminables y un largo proceso de grabación que dio lugar a todo tipo de rumores y noticias falsas, lo que incrementó aún más el desasosiego y la incertidumbre en torno a este disco. Visto el resultado final, es evidente que estas circunstancias fueron, precisamente, las que generaron este sincero y apasionado disco, con letras sobre sus respectivos problemas sentimentales envueltas en una cubierta musical pop, aparentemente desenfada, que contrasta con lo que se cuenta en las canciones.

Casi cualquier tema de este disco podría haber sido merecedor de protagonizar este post: “Don’t Stop”, “Dreams”, “You Make Loving Fun”, “The Chain”, etc.; me quedo con “Go Your Own Way”, compuesto y cantado por Lindsey Buckingham, cuyas virtudes musicales han sido bien destacadas por el compañero Antonio Chico en su blog Música y Oxígeno:

“Y es la música lo que convierte a Go Your Own Way en una canción tan memorable pues une la melancolía de su letra con un ritmo dulce y enérgico que la vuelve contagiosa. El bajo de John McVie es profundo y vibra mientras Mick Fleetwood golpea los tambores de su batería con un ritmo casi tribal, las guitarras de Lindsey Buckingham son claras y abiertas y su solo se escucha expresivo, la melodía es llevada en un órgano Hammond por Christine McVie y Stevie Nicks aporta los coros en conjunto con la voz principal de Buckingham”.

En la letra de esta canción (aquí la tenéis en inglés y español) Buckingham nos habla de cómo fue el final de su relación con Stevie Nicks, una mezcla de amor, nostalgia y rencor que no gustó nada a Stevie Nicks y, a pesar de ello, fue la encargada de hacer los coros. De entre las versiones existentes de esta melodía, os dejo con las realizadas por el propio Lindsey Buckingham y la, muy conocida, a cargo de los irlandeses The Cranberries.

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ABBA. “Gimme! Gimme! Gimme! (A Man After Midnight)”

Suecia es el segundo país que más veces ha ganado el Festival de la Canción de Eurovisión; lo ha conseguido en seis ocasiones, solo superado por los siete títulos de Irlanda. La primera vez que logró este galardón fue en 1974, gracias al exitoso cuarteto ABBA, integrado por Agnetha Fältskog, Björn Ulvaeus, Benny Andersson y Anni-Frid “Frida” Lyngstad. El grupo se formó en 1972 aunque, desde mediados de los sesenta, ya existía como dúo (Björn & Benny) al que, en ocasiones, se sumaban Agnetha y Frida para hacer coros. Tras emparejarse entre ellos (Björn y Agnetha se casaron en 1971, mientras que Frida y Benny lo hicieron en 1978, aunque eran pareja desde 1969) y ante el mayor protagonismo de Agnetha y Frida en este proyecto musical (sobre todo en la parte vocal), decidieron buscar un nombre para el grupo; tras varias propuestas, incluso un concurso para dar con un nombre adecuado, finalmente decidieron recurrir al acrónimo formado con las primeras letras de los apellidos de sus integrantes: Agnetha-Björn-Benny-Anni-Frid. Al menos al principio, esta denominación debió sonar a broma, ya que así se llamaba una compañía de mariscos muy conocida en Suecia, sin embargo pensaron que podría ser un buen nombre, sobre todo pensando en el extranjero. Como bien sabréis todos los que tenéis una cierta edad, ABBA representó a su país en el Festival de Eurovisión con la canción “Waterloo”, que logró ganar con veinticuatro puntos, seis más que la canción italiana (“Si”), defendida por Gigliola Cinquetti. A partir de aquel momento se desató la “abbamanía” por todo el mundo; empezaron a encadenar éxito tras éxito, canciones pegadizas con letras sencillas y un sonido muy característico, entre pop y disco. El grupo se disolvió en 1982, tras un declive comercial que, en buena parte, estuvo ocasionado por sus respectivas rupturas sentimentales.

He de reconocer que nunca he escuchado un disco de estudio de ABBA y, sin embargo, conozco (al igual que casi todos los de mi generación) la mayor parte de sus grandes éxitos, los mismos que, durante muchos años, no pararon de sonar en la radio, en la televisión y en los habituales discos recopilatorios de esta banda que todos escuchábamos en cintas de casete. Precisamente, en su segundo álbum de grandes éxitos, el titulado “Greatest Hist Vol. 2” (1979), se incluyó la canción que protagoniza esta entrada. “Gimme! Gimme! Gimme! (A Man After Midnight)” fue publicada como single en agosto de 1979, una canción nueva que se utilizó para promocionar este disco de grandes éxitos, en el que se incluyeron trece temas muy conocidos y el mencionado “Gime! Gime! Gime!”, compuesto por Benny Andersson y Björn Ulvaeus. Se trata de una de las melodías más famosas de ABBA, de las más versionadas y homenajeadas, habitual en sus conciertos, sobre todo en las giras de 1979 y 1980. Ha servido de inspiración para el tema “Hung Up” de Madonna, aunque la propia cantante casi tuvo que suplicar a los autores para que la dejaran utilizarlo. También forma parte del musical “Mamma Mía!”, incluso tiene una versión en español que los suecos grabaron para el álbum “Gracias por la Música” (1980), compuesto por canciones de ABBA cantadas en español.

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Gábor Szabó / The Toys / Bobby Vinton. “Sealed With a Kiss”

Sealed With a Kiss” es una de las canciones románticas por excelencia. Nos cuenta la historia de dos amantes que se separan con el inicio del verano, aunque su deseo es el de permanecer juntos, unidos a través de unas cartas de amor que uno de ellos mandará al otro todos los días de “ese frío y solitario verano”, hasta que puedan rencontrarse en septiembre; cartas en las que el remitente promete enviarle todos sus sueños, “cada día en una carta sellada con un beso”. Como podéis ver, una canción no apta para diabéticos.

Fue escrita por Peter Udell y Gary Geld, publicada por primera vez en mayo de 1960 a cargo del grupo The Four Voices, aunque sin mucho éxito; algo más tuvo el cantante Brian Hyland en su versión de 1962. Durante los años sesenta fue interpretada por otros artistas, como Shelley Fabares, Gary Lewis & The Playboys, Bobby Vee, Santo & Johnny, The Ventures o Chet Atkins, por citar algunos. Éstos tres últimos lo hicieron de manera instrumental, al igual que el protagonista de nuestro primer vídeo destacado de hoy, el guitarrista de origen húngaro Gábor Szabó, una versión grabada en 1969 que a mí me parece de una gran exquisitez y sensualidad. También de este período, en concreto de 1968, es la propuesta por el grupo femenino The Toys (1961-1968), de estas neoyorkinas quizás conozcáis el que, probablemente, fue su mayor éxito: “A Lover’s Concerto”. La de The Toys es nuestra segunda versión destacada, y así os la propongo porque me parece que es una de las más singulares que se han hecho de esta canción, en un tono alegre y dentro de un estilo no muy habitual para esta canción, el disco-funk.

Como podéis ver, “Sealed With a Kiss” tuvo bastantes versiones durante los años sesenta (y apenas os he mencionado sólo algunas), y con bastante variedad estilística: balada romántica, instrumental (jazz, country, surf, etc.), disco-funk, etc. Sin embargo, parecería que su historia comienza en 1972, en lugar de 1960, tras la versión realizada por el crooner Bobby Vinton, sin duda la más conocida de esta melodía; hasta el extremo de que “Sealed With a Kiss” siempre irá unida a Bobby Vinton, el mismo cantante que antes popularizara otro gran clásico de la canción americana: “Blue Velvet”. Gran parte del éxito de esta versión se debe al arreglo musical planteado para ella, con ese inicio de bongo tan característico y el oboe suministrando un lirismo melódico muy ajustado a su dulce letra. Fue incluida en su vigésimo tercer álbum de estudio, también titulado “Sealed With a Kiss” (1972). A partir de entonces, bien podría decirse que la mayor parte de las versiones han tenido como modelo la de Bobby Vinton. Si queréis seguir escuchando esta canción, podéis continuar con Chris de Burgh, Mud, Anetha Fältskog (Abba), The Shadows o Hank Marvin, aunque os puedo asegurar que hay muchas más.

 

Michael Jackson. “Beat it”

Thriller” (1982) es uno de los discos más vendidos en la historia de la música, algunas listas lo sitúan entre los 51 y los 65 millones de copias. Fue el sexto álbum de estudio del estadounidense Michael Jackson, fallecido en 2009 cuando apenas tenía cincuenta años. Bien podría decirse que fue el trabajo que lo encumbró como estrella indiscutible del pop, por su apuesta musical, por los bailes coreografiados preparados para la ocasión y por esos espectaculares videoclips, que fueron pioneros en la utilización de este recurso como herramienta de promoción por la industria musical. La producción corrió a cargo de Quincy Jones y del propio Michael Jackson, y en él intervinieron varios de los componentes de la banda Toto como músicos de sesión, en concreto Jeff Porcaro (batería), Steve Porcaro (teclados), David Paich (teclados) y Steve Lukather (guitarra). De las nueve canciones de las que se compone este disco, cuatro fueron escritas por Michael Jackson: “Wanna Be Startin’ Somethin’”, “The Girl is Mine”, “Billy Jean” y “Beat it”, todas ellas fueron lanzadas como singles, al igual que las tituladas “Human Nature”, “P.Y.T.” y la archiconocida “Thriller”, cuyo vídeo musical fue dirigido por el cineasta John Landis.

Beat it” es, probablemente, el tema más rockero del repertorio de Michael Jackson; parece que quiso componer un tema de rock a su gusto, aunque la idea partió de Quincy Jones, él fue quien le animó a que escribiera una melodía del tipo de “My Sharona”, de la banda The Knack, con una letra sobre las peleas y los códigos de honor de las pandillas callejeras. Como Jackson no estaba familiarizado con estos ambientes, utilizó su propia fuente de inspiración: el musical “West Side Story”. En “Beat it” se escuchan dos guitarras, la de Steve Lukather y la de Eddie Van Halen. Fue Quincy Jones quien se puso en contacto con Eddie para preguntarle si quería colaborar en el álbum; al principio pensó que era una broma y colgó el teléfono varias veces; cuando se dio cuenta que era verdad decidió colaborar, aunque sin cobrar nada, ya que los integrantes de Van Halen tenían prohibido acometer proyectos en solitario. Aprovechando que sus compañeros estaban de viaje, grabó el solo de guitarra mientras Jackson estaba trabajando en otros temas. Durante la grabación se incendió uno de los monitores de la sala de control, algo que fue aceptado como signo de buen presagio; además, se coló un sonido, que finalmente dejaron, ocasionado por el propio Michael Jackson al golpear la batería. El vídeo oficial de “Beat it” costó ciento cincuenta mil dólares y fue realizado por Bob Giraldi; en él intervinieron bailarines profesionales y pandilleros auténticos.

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Spandau Ballet. “Through The Barricades”

El “Conflicto de Irlanda del Norte” enfrentó a republicanos irlandeses, de mayoría católica, partidarios de la independencia o de la integración en la República de Irlanda, y a unionistas de Irlanda del Norte, de mayoría protestante, partidarios de mantener el estatus existente con el Reino Unido. Duró casi treinta años, en concreto desde el 8 de octubre de 1968 hasta el 10 de abril de 1998, cuando se firmó el “Acuerdo de Belfast” (“Acuerdo de Viernes Santo”) por el que ambas partes en conflicto daban por finalizada la espiral de violencia, a la vez que sentaban las bases para un nuevo gobierno que habría de estar formado por protestantes y católicos. Aquella guerra fratricida dejó un total de 3.526 fallecidos: 2.056 pertenecientes a los grupos paramilitares republicanos, 1.020 de los grupos paramilitares lealistas, 362 miembros de las fuerzas de seguridad británicas y 80 personas de afiliación dudosa o desconocida. Una de aquellas víctimas fue Thomas Riley, un ciudadano católico abatido en 1983 por un soldado británico en Belfast; Thomas era amigo de los integrantes del grupo Spandau Ballet, y quien se encargaba del merchandising de la banda durante las giras.

Aquella muerte, y el desolador paisaje de barricadas entre la zonas católica y protestante de Belfast, inspiró el quinto álbum de estudio de Spandau Ballet, una formación habitualmente englobada en el estilo pop conocido en los ochenta como new romantic; ya hemos hablado de ellos en una entrada anterior, dedicada a la canción “True”, perteneciente al álbum homónimo, tal vez el más famoso de esta formación. Aun siendo “True” un trabajo excelente, para muchos fue aún mejor el álbum que hoy nos ocupa, “Through the Barricades” (1986), tal vez el más rockero de esta formación, en el que se incluyeron temas tan interesantes como “How Many Lies?”, “Cross the Line”, “Main in Chains”, “Fight for Ourselves” o el titulado igual que el disco. “Through the Barricades” es una bella balada cuya letra nos narra una historia de amor entre un chico católico y una joven protestante durante el conflicto armado, en medio de unas barricadas levantadas a base de incomprensión, tristeza y odio. Destaca la voz profunda de Gary Kemp, el autor del tema, bien acompañada de instrumentos como la guitarra acústica, el clarinete o el saxo (aquí lo explican con más detalle y mejor conocimiento musical). Editado como single, “Through the Barricades” fue la última canción de Spandau Ballet que logró situarse en la lista de los diez sencillos más vendidos de Reino Unido. Aquí los podéis ver interpretando este tema en directo, ésta es la versión extendida y ésta la “demo” vocal utilizada como guía en la grabación original; estas dos últimas versiones fueron incluidas en la reedición que se hizo de este álbum en 2017.

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