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Elvis Presley / Al Kooper & Mike Bloomfield / Rod Stewart. “That’s All Right”

Corría el año 1954. Sam Phillips, el patrón de la discográfica Sun Records, buscaba desesperadamente “un blanco que tuviera un sonido negro y un sentimiento negro“, alguien que le hiciera ganar “mil millones de dólares”. Por aquellas fechas un joven enamorado de la música, Elvis Aaron Presley, se había pasado por estos estudios con la intención de grabar -previo pago, por supuesto- un disco de acetato con dos canciones para regalárselo a su madre y, también, con la esperanza de que alguien de esa compañía se fijara en él. Poco después, intentó formar parte del grupo The Songfellows pero no lo admitieron, dijeron que no sabía cantar y que no tenía oído para las armonías. Entonces empezó a trabajar como camionero, actividad que trató de compaginar con la música, aunque con poca fortuna; llegaron a decir que siguiera trabajando con el camión porque nunca tendría éxito como cantante. En estas circunstancias volvió a aparecer Sam Phillips, que pensó en él para defender una balada; en aquella audición Elvis cantó varias canciones para el dueño de la Sun Records; éste quedó impresionado por lo que escuchó y decidió montar una sesión de grabación con el guitarrista Winfield “Scotty” Moore, el contrabajista Bill Black y el propio Elvis.

Fue un 5 de julio de 1954, una jornada larga y más bien infructuosa hasta que Elvis tomó su guitarra y tocó “That’s All Right”, un viejo blues grabado inicialmente por Arthur “Big Boy” Crudup en 1946. Así lo vio el guitarrista Moore, uno de los músicos presentes aquel mágico día: “De golpe, Elvis comenzó simplemente a tocar la canción, saltando y haciendo tonterías, pero después Bill tomó su contrabajo y comenzó también a tocar y a hacer tonterías, hasta que comencé a tocar con ellos. Creo que Sam tenía la puerta de la cabina de control abierta, (…) sacó su cabeza afuera y dijo: ‘¿Qué estáis haciendo?’ y le contestamos ‘no lo sabemos'”. Sam Phillips les pidió que comenzaran de nuevo y les grabó para saber si era realmente el sonido que estaba buscando. Tres días después envió esta grabación a la radio; los oyentes llamaron a la emisora para conocer el nombre del cantante negro que interpretaba aquella canción. El single fue comercializado días más tarde, tal y como fue grabado en directo: con la guitarra solista de Moore, el contrabajo de Black y la guitarra rítmica de Elvis, sin batería ni percusiones; aquel blues acelerado y desenfadado se había convertido en uno de los primeros rocanroles de la historia.

Unos meses más tarde, en diciembre de 1954, el cantante country Marty Robbins hacía su versión, en la que destaca el sonido conseguido gracias al violín. Otro pionero del rockabilly, Carl Perkins, grabó este tema en 1958. Desde entonces han sido habituales las adaptaciones country y rocanroleras (Bob Dylan y Johnny Cash, The Beatles, Waylon Jennings, Merle Haggard, Faith Hill, The Jordanaires, etc.), aunque también las ha habido en el ámbito del blues, el blues-rock, el rock psicodélico, el rock alternativo o el hard rock, es el caso de las interpretadas por Shocking Blue, Albert King, Canned Heat, Foghat, Foreigner, Jet, Green Day o las dos elegidas para acompañar a Elvis: la del teclista Al Kooper y el guitarrista Mike Bloomfield, incluida en su doble álbum en directo “The Live Adventures of Mike Bloomfield and Al Kooper” (1968); y la del cantante Rod Stewart, que incluyó esta canción en su tercer álbum de estudio, titulado “Every Picture Tells a Story” (1971).

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Susan Santos. “Rattlesnake” / “Skin & Bones” / “Stop Drivin’ Me Crazy”



“Dices que eres músico y la siguiente pregunta es: sí, ¿pero a qué te dedicas?” Esta frase pertenece a Susan Santos y, según cuenta en esta entrevista ofrecida por lennon.es, tiene mucho que ver con la percepción que se tiene del oficio de músico en España. Hace algunas semanas os hablaba de Friday Frolics, un excelente grupo de folk-celta que, a pesar de su calidad, apenas es conocido; con Susan Santos ocurre algo parecido, es una de las mejores guitarristas que tenemos en el país (yo al menos no conozco ninguna mejor), compone sus canciones, canta bien y es pionera en España de un género, como el blues, habitualmente dominado por hombres. Una vez más, tengo que dar las gracias a la amiga Marta, la persona que más sabe de rock hecho por mujeres, por aquella invitación que me hizo para participar en un crowdfunding, que Susan Santos había lanzado con el objetivo de obtener fondos para grabar su cuarto disco de estudio, “Skin & Bones” (2016); es la primera vez que participo en un proyecto de micro-mecenazgo y, he de decir, que me ha gustado mucho la experiencia; tengo la sensación de haber apoyado una causa justa, de una manera más eficaz y provechosa para el músico que limitándome a comprar su disco. Según nos cuenta en su página web, Susan aprendió de manera autodidacta; y, tras pasar por varios grupos, en el año 2009 deja su trabajo de profesora de guitarra para trasladarse a Madrid. Ha tocado en salas importantes y ha compartido escenario, tanto en EE.UU. como en Europa, con figuras tan destacadas como Jimmie Vaughan, Joe Bonamassa, The Fabulous Thunderbirds, Joe Lois Walker, Buddy Whittington o Sugar Blue. El blues-rock de Susan es cálido y elegante, con pinceladas procedentes de otros estilos como el country, el funk, incluso el jazz fusión; es zurda, toca tanto con púa como con los dedos y es una consumada especialista con el dobro, como puede comprobarse en este vídeo. Desde aquí podéis acceder a casi toda su discografía; para que la vayáis conociendo, os recomiendo estos tres temas de “Skin & Bones”: “Rattlesnake”, el rockabilly “Skin & Bones” y el más blusero “Stop Drivin’ Me Crazy”, mi corte preferido de este disco. Para que comprobéis su desempeño, aquí tenéis una actuación en directo, del año 2014, en los Conciertos de Radio 3. Lástima que Susan Santos haya nacido en España, si lo hubiera hecho en Estados Unidos se estaría hablando de la nueva Bonnie Raitt. El 17 de mayo hará la presentación de este nuevo disco en la madrileña sala Boite; ya tengo comprada la entrada, así que espero poder ir al concierto.

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The Bobby Fuller Four / The Clash / Loquillo. “I Fought the Law”

En 1978, la banda británica de punk-rock The Clash estaba preparando su segundo álbum de estudio (“Give ‘Em Enough Rope”) cuando, en un viaje a San Francisco, se topó con un disco de “I Fought the Law”, interpretado por el grupo The Bobby Fuller Four. Poco después decidirían grabar una versión de esta cancion en el EP “The Cost of Living” (1979). Estamos ante uno de los temas más conocidos de los británicos -junto a otros como “Should I Stay or Should I go” o “London Calling“-, una de esas canciones que muchos aficionados piensan que fue compuesta por ellos. Sin embargo, “I Fought the Law” fue escrita por Sonny Curtis, el guitarrista que sustituyó a Buddy Holly en The Crickets cuando el texano falleció en 1959. El tema fue publicado a finales de 1960 aunque apenas tuvo apoyo radiofónico, de tal manera que pasó despercibido hasta que, cinco años más tarde, fuera grabado por otro grupo de R&R, el liderado por Bobby Fuller. Sin embargo, su éxito fue efímero; apenas seis meses después de situar esta versión en las listas de éxitos, Fuller fue hallado muerto dentro de un automóvil en extrañas circunstancias, con muestras de haber recibido una paliza y de haber ingerido gasolina. Además del original a cargo de The Crickets, que podéis escuchar aquí, y de las dos versiones ya comentadas, la de The Bobby Fuller Four y The Clash, os voy a proponer una tercera en español, la que nos ofrece Loquillo en su disco “Arte y Ensayo” (2004) y, también, en su último trabajo -grabado con el grupo de rockabilly The Nu Niles-, titulado “Código Rocker” (2015); en este caso he optado por un directo en el que “El Loco” canta esa canción con Fito Cabrales. La lista de versiones es abultada, tanto en el ámbito del R&R, del country como, por supuesto, del punk: Hank Williams Jr., Sam Neely, Nitty Gritty Dirt Band, Stray Cats, Bryan Adams, Bruce Springsteen, Grateful Dead, Status Quo, Ska-P, Mano Negra, Green Day, Dead Kennedys, Sex Pistols, Tom Petty and the Heartbreakers, etc. No quiero acabar sin agradecer al amigo Juanlu (365 RadioBlog) su generosidad y buen gusto musical; él ha sido el motor de esta entrada, quien me propuso esta canción e, incluso, el que me sugirió los tres vídeos que, de manera habitual, articulan estos miércoles de versiones.

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Gloria Jones / Soft Cell / Imelda May. “Tainted Love”

Marc Almond y Dave Ball fueron los componentes del dúo británico de techno-pop Soft Cell; comenzaron su andadura en 1978, produciendo música para representaciones teatrales. En 1981 lanzan el single “Tainted Love”, que fue un absoluto éxito. Sin embargo, no se trataba de un tema original sino de una canción escrita en 1964 por Ed Cobb para la cantante de soul Gloria Jones, lamentablemente más conocida por ser la novia de Marc Bolan, el que fuera líder de la banda de glam-rock T. Rex. Gloria conoció a Bolan en 1969, cuando interpretaba el musical Hair; comenzaron a verse con relativa frecuencia, después ella entró a formar parte del grupo de coristas de Bolan y, finalmente, acabaron viviendo juntos, incluso tuvieron un hijo en común, aunque el de T. Rex nunca llegaría a separarse de su esposa. La noche del 16 de septiembre de 1977, cuando regresaban de cenar, tuvieron un accidente en el Mini Austin del cantante, conducido por Gloria, que acabó con la vida de Bolan ¿Fue la suya una bonita historia de amor o, simplemente, reprodujeron el espíritu dañino, doloroso y envenenado que nos cuenta “Tainted Love”? Recordemos que este tema permaneció unido durante mucho tiempo a la cantante, incluso lo volvió a grabar en 1976, con un ritmo más funky, apenas un año antes del accidente que acabo de comentar. No va a ser ésta la primera versión de hoy, sino la original de 1964; tras esta visión soul a cargo de Gloria Jones, vamos a pasar a la conocidísima de Soft Cell, llena de teclados, sonidos electrónicos y en clave pop; y, finalmente, os voy a dejar con mi preferida, la de Imelda May, que la transforma en un sensual rockabilly de esos que no conviene perderse. Por lo tanto, del soul pasamos al pop y de aquí al rock & roll; si se os antoja corta esta evolución, os aconsejo que escuchéis aquí la versión del grupo de heavy metal Scorpions, también muy buena. Y si aún queréis más, podéis probar con la famosa versión de Marilyn Manson, incluida en la banda sonora de la película “No es otra estúpida película americana” (2001). No son las únicas, hay bastantes más: Flying Pickets, Milk Inc., Grand Magnéto, Pussycat Dolls, incluso una en español, la debida al grupo La Unión, bajo el título de “Falso amor“.

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The Clash / Los Fabulosos Cadillacs / Sugarpie & The Candimen. “I should I stay or should I go”


El punk no es uno de mis estilos preferidos, aunque algunas de sus manifestaciones próximas al rockabilly, la new wave o el blues sí que me interesan; es el caso de grupos que ya ha aparecido por La Guitarra de las Musas, como The Cure o Ramones, y de otro del que aún no me había ocupado: The Clash, una banda británica activa entre 1976 y 1986. En la penúltima de sus grabaciones de estudio, “Combat Rock” (1982), se incluyó el tema “I should I stay or should I go”, el único sencillo de esta formación que logró alcanzar el número uno en las listas británicas, eso sí una década después de que fuera originalmente editado y gracias a su utilización en la campaña publicitaria de “Levi’s”. Sobre el significado de la letra se ha especulado bastante; algunos aficionados han querido ver una alusión a la inminente salida de Mick Jones de la banda, otros opinan que trata de expresar una simple duda de carácter sentimental. Aunque apenas se entiende, los coros realizados por Joe Strummer están cantados en español, bueno, más bien en “spanglish” ecuatoriano-inglés, ya que la traducción fue hecha, al teléfono, por la madre del técnico de sonido Eddie García. De esta canción guardo muy buenos recuerdos, de mi breve estancia en Londres, en 1991, cuando aún estaba realizando mi tesis doctoral; un domingo, después de desayunar copiosamente, como se hace allí cuando tienes tiempo y te levantas tarde, nos fuimos unos cuantos españoles a hacer turismo y, al llegar a Covent Garden, estaba actuando un grupo de punk que tocaba esta canción a un ritmo frenético. Les dimos una propinilla y uno de ellos incluso consintió en hacerse una foto con nosotros; al final del texto podéis ver un par de imágenes de aquel momento, a mí me podéis localizar a la derecha del todo, en la parte de atrás (en aquella época tenía pelo … y muchos menos años). Además del original a cargo de The Clash, os propongo una versión en español con un toque latino, la del grupo de ska argentino Los Fabulosos Cadillacs, y otra de un grupo italiano que apenas conozco pero que me ha sorprendido muy gratamente, Sugarpie & The Candymen, portadores de un estilo retro con influencias de rockabilly, swing, pop y gipsy jazz.

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