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Las Cinco Canciones de Evavill (II): “Me and Bobby McGee” (Janis Joplin)

Los amores platónicos son bastante incómodos, sobre todo para la pareja real del que idolatra, que debe aguantar, con sonrisa de oreja a oreja, las alabanzas a una determinada celebrity formuladas sin cortapisas ni rubor. Evavill debería odiar a Janis Joplin, sin embargo ha decidido recordarla con uno de sus temas más representativos: “Me and Bobby McGee”, un tema de Kris Kristofferson que Janis supo hacer suyo tras modificar algunos aspectos de la letra para que la protagonista de la canción fuera una mujer. Kris y Janis fueron amigos, colaboraron juntos y, al parecer, también tuvieron un romance, incluso se ha dicho que la canción fue escrita pensando en Janis Joplin, algo que siempre ha desmentido el cantautor estadounidense. Si queréis saber más sobre este conocido tema os recomiendo la entrada de Eduardo en su blog River of Country.

“La culpa de que me guste Janis Joplin se la puedo echar a mi primer novio o algo parecido a eso. Tenía quince años y empecé a salir con un ser fanático de Janis Joplin. A todas horas me hablaba de la voz de Janis Joplin, del pelo de Janis Joplin, de las gafas de Janis Joplin, de la vida de Janis Joplin y de su arrolladora personalidad. Consiguió que tuviera celos de Janis Joplin y que le cogiera bastante manía. Pero eso fue al principio, luego también me aficioné a su voz y a su música, aunque en algunas canciones me parece que grita demasiado. De todas formas, dado lo pronto que acabó su vida me alegro bastante de no haberla imitado.

Este tema me gusta mucho, también la letra. Es un relato muy de la época hippy, estilo aventura “on the road”. Cuenta un viaje en auto stop que hicieron ella y el tal Bobby McGee , desde Kentucky hasta California. Es un canto a la libertad, a la intimidad entre los dos y al amor, así lo dice ella, “Bobby compartió los secretos de mi alma y me resguardó del frío”, ¿qué más se puede pedir? Pues se ve que Janis no pedía mucho más, “era fácil sentirse bien cuando él cantaba blues y sentirse bien es suficiente para mí”.

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Las Cinco Canciones de Evavill (I): “Lady Writer” (Dire Straits)

Iniciamos una nueva semana en “Las Cinco Canciones de tu Vida“. Ya sabéis que esta sección está abierta a cualquier amigo o seguidor de este blog que quiera hacernos partícipe de sus recuerdos. La invitada de esta semana es Evavill, responsable de “El Blog de una Empleada Doméstica“, un espacio que he conocido gracias al amigo whatgoesaround; él ha sido, valiéndose de sus irresistibles dotes de persuasión, quien ha conseguido convencer a Evavill para compartir vivencias con los habituales de este blog. Muchas gracias compañero y a ti, Evavill, por querer participar. Si queréis conocer esta bitácora no tenéis más que pasaros por allí; pronto os vais a dar cuenta de la facilidad que tiene Evavill para la narrativa, la poesía y para contar historias personales. Aquí tenéis la presentación que ella misma hace de su web: “Me llamo Eva y me he puesto de empleada doméstica porque no me ha quedado más remedio pero esta no es mi vocación. Mi verdadera vocación es… pues no lo sé, sinceramente, igual no tengo. Lo que sí me entretiene mucho es escribir este blog y espero que a vosotros también os divierta leer mis peripecias”.

Preparar las entradas de esta sección tiene momentos muy gratificantes, en especial cuando leo por segunda vez vuestros testimonios y trato de adaptarlos al formato de este blog; siempre lo hago utilizando como fondo vuestros temas, trato de imaginarme a cada invitado disfrutando de esas canciones, unas veces bien conocidas para mí y otras no tanto. En esta ocasión la experiencia ha sido especialmente placentera porque Evavill nos propone un menú musical de lo más variado (rock, folk, pop español y fado portugués), con artistas bien conocidos para la mayoría de vosotros -los cuatro primeros- y una exquisita cantante que los más rockeros tal vez no conozcan.

Es lógico que una escritora como Evavill haya querido escoger una canción como “Lady Writer” para iniciar esta semana, aunque tampoco quiero contar más, prefiero que lo haga nuestra invitada. Antes de darle la palabra, tan sólo me gustaría recordar que este tema de Dire Straits fue publicado en su segundo álbum de estudio, titulado “Communiqué” (1979).

“La música de los Dire Straits me ha acompañado en muchas ocasiones durante los años de mi adolescencia y juventud. Podía haber escogido otro tema, quizá no sea éste el que más me gusta, pero lo he elegido porque va ligado a un recuerdo. Un poco tonto, pero recuerdo al fin y al cabo. Acababa de empezar a trabajar, no lo estaba pasando demasiado bien y una compañera muy simpática, de esas raras personas que siempre vienen en tu ayuda, me la cantaba medio en broma. Sabía que me gustaba escribir y era su manera de darme ánimos y de decirme que algún día yo podría ser una lady writer. No acertó demasiado pero esa es otra cuestión.

Durante bastante tiempo pensé y sospecho que mi compañera también -lo que hace no saber demasiado inglés- que la protagonista de la canción era una escritora a la que entrevistaban en la televisión pero, en realidad, habla de alguien que físicamente se parece a ella. La escritora le recuerda a Mark Knopfler a esa chica, supongo que un antiguo amor, por la forma del pelo. La chica nunca ha leído un libro y casi no sabe escribir su nombre pero él la quiere y se acuerda de ella al ver a “Lady Writer”, porque el pelo le cae por la cara igual que a la escritora.

En fin, a veces es mejor no entender las letras. Aun así la canción me gusta. Me recuerda a aquella etapa de mi vida y a mi compañera cantándomela entre risas desde la mesa de enfrente para darme ánimos y para tomarme un poco el pelo, ya de paso”.

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Las Cinco Canciones de lrotula (IV): “Good Vibrations” (The Beach Boys)

Excepto cuando tenía entre once y trece años, que me conocía todos los programas de radio musicales, especialmente aquellos de “peticiones del oyente”, con los que podías grabar siempre y cuando fueses rápido y manejases con soltura los botones “play” y “rec”, nunca he sido un gran conocedor de las emisiones musicales radiofónicas. Hoy día es bien sencillo encontrar información sobre cualquier cosa, basta con entrar en internet y buscar; en los setenta y a principios de los ochenta era más complicado. A menudo la información circulaba por transmisión oral; creo que, al menos en mi caso, nadie me dijo que existieran programas tan interesantes como éstos de los que hoy nos habla lrotula, si hubiera sabido de su existencia probablemente habrían ganado otro radioyente. En mi caso fue más fácil informarme de la actualidad a través de la televisión, con programas como “Musical Express”, “Popgrama”, “La Edad de Oro”, “Caja de Ritmos” o, incluso, “Tocata”. No os perdáis el relato de lrotula ni la canción asociada a él: “Good Vibrations”, uno de los mejores temas de los Beach Boys, incluido en su álbum “Smiley Smile” (1967).

LA RADIO

“Hasta el nacimiento en 1981 de Radio 3 el panorama del dial lo podríamos calificar de penoso, salvo honrosas excepciones.

Alguna vez La SER podía poner algo bueno en sus “40 Principales”. Podía sonar Yes, Led Zeppelin, Elton John, The Sweet, Slade… pero había que tragar mucha basura musical para disfrutar de esas migajas. Sólo dos excepciones en Radio Nacional:

1º “Música en Lp”. Programa de Ángel Álvarez que durante media hora, de 2 a 2:30, ponía un Lp.: Janis Joplin (“Pearl”), Grateful Dead (“Workingman’s Dead”), Jefferson Airplane (“Bark”), The Doors (“Morrison Hotel”). Lo gracioso de Ángel Álvarez es que se empeñaba en traducir los nombres de todos los grupos. Los puertas, el aeroplano de Jefferson, la muerte agradecida…

Cada día ponía un LP de reciente edición durante media hora, antes de que empezara “el diario hablado de radio nacional”. Ojo, todas las emisoras de España conectaban con radio nacional y daban las mismas noticias.

Y 2º “Diálogos con la música”. Por la noche de doce a una, de Ramón Trecet: Genesis, programas sobre blues, Pablo Guerrero, Canned Heat… una oferta variadísima y muy buena.

Pero cuando esto se acababa aún había más. Con un “transistor” (así se decía antes) poco más grande que una cajetilla de tabaco, y durante la noche el dial te daba grandes posibilidades: Radio Luxembourg, Radio Caroline, esta última creo que era para los militares norteamericanos en Europa. Musicalmente hablando ¡benditas bases Americanas! (Rolling, Doors, 10 CC, Dary Hall an John Oates, Crosby Stills and Nash, America…).

En verano pasábamos noches insomnes oyendo esta emisoras.

Pero la emisora más sorprendente de todas la oíamos en la hora de la siesta los días de verano y con una radio más potente y buena que tenía LW. Radio Argel.

 La Argelia de Boumedien era algo extraño. Se permitía el lujo de tener una emisora que programaba dos horas al día (de cuatro a 6 de la tarde) de rock internacional. Lo bueno es que cada temporada tenían pocos discos y los repetían mucho: Dylan, Grateful Dead, Hot Tuna, Beach Boys…

En 1985 cuando Argelia todavía era un oasis de paz (aunque se labraba internamente la tragedia) comprobé en un viaje como la gente joven escuchaba blues en la calle a través de esta emisora”.

No me imagino esa música sonando en la calle de los pueblos cuando años después los del GIA se dedicaban a degollar compatriotas durante la noche.

Como homenaje a un tiempo que nunca volverá y recordando esta fabulosa emisora (en todos los sentidos) y deseando buenas vibraciones al continente africano (jó que iluso).

“Good Vibrations” no hace falta que diga de quien, solo recordar que fue a través de Argelia que yo conocí esta fabulosa canción de los Beach Boys”.

radio-1Con esta radio mas pequeña que un palmo oía a Angel Alvarez y a Ramon Trecet. Pero también sintonizaba Radio Caroline y Radio Louxemburg

radio-2Con ésta además Radio Argel

 

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Las Cinco Canciones de lrotula (III): “Rubylove” (Cat Stevens)

Creo que el casete es el formato musical al que tengo más cariño, el que está conmigo desde que empecé a escuchar música; en mi casa no había tocadiscos, así que puede decirse que las cintas fueron mi salvación. En ellas grabé mis primeras canciones de la radio y, ya en el instituto, se convirtió en el vehículo que utilizábamos para conocer a los grandes grupos y escucharlos en cualquier sitio, casi siempre al aire libre. Desde luego, la calidad de sonido no es comparable con la del vinilo pero, como nos cuenta hoy lrotula, los casetes también tenían sus ventajas, como pueden ser la facilidad de transporte y el precio; al igual que le sucediera a nuestro protagonista de esta semana, yo también he comprado cintas a precio de ganga, como aquella vez que adquirí en Discoplay una cinta de Tony Ronald y sus Kroner’s al módico precio de 99 pesetas, me compré dos iguales por si se me estropeaba y aún conservo una de ellas en su plástico, sin desprecintar. La canción que lrotula ha elegido para recordar a este formato, y sus recuerdos asociados a él, es “Rubylove”, del británico Cat Stevens.

EL CASSETTE

“La revolución, además de permitir que la música se moviera, permitía compartir música. Lo de las grabaciones creo que se les fue de las manos a los promotores de la idea, pero enseguida editaron la música también en formato cassette. El mercado se ampliaba.

Un botón para play otro para grabar (había que dar a éste y sin dejar de apretarlo al play. El mismo del play según a que lado lo movieras era adelante o atrás en la cinta. Las primeras grabaciones las hacíamos con micro directamente de los altavoces. Ósea que si entraba tu hermano voz en grito ¿Has visto el rotulador rojo? había que repetir esa canción.

Una de las ventajas del cassette es que te permitía comprar música cuando ibas con la mochila de una parte a otra. Por supuesto en los pocos viajes que hice siembre me traía música del país que fuera. Grecia, Portugal, Argelia.

Otra ventaja del formato eran las ofertas. Yo compre por cuatro perras en una gran superficie “Exile on Main St.” y discos por el estilo.

“Teaser an the Firecat” de Cat Stevens (el disco que hizo rico al patrón de Island) fue el primer disco que grabé.  En él estaba “Rubylove”. Una sencilla canción de la que en su día me llamo la atención la diferente instrumentación y sobre todo que una parte de la  canción fuera en griego”.

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Las Cinco Canciones de lrotula (II): “Good Golly, Miss Molly” (Creedence Clearwater Revival)

Si a un chaval de hoy en día le parece anticuado un cd os podéis imaginar lo que pensará de un Lp, y ya ni os cuento si hablamos del formato protagonista ayer, el single. De todos los formatos que han existido para dar soporte a la música hay uno que, probablemente, cuenta con las simpatías de buena parte de los aficionados: el Lp. Por supuesto, la calidad del sonido es una de las razones que siempre han legitimado al vinilo como soporte musical de elección, pero hay existen otros motivos que tienen que ver con la posibilidad de tomar contacto físico con la música que escuchas; en un comentario que realizaba en el blog del amigo Salva (Mi Vida es una Canción), le decía que el vinilo es el formato más sexy: hay que sacarlo de su funda, tocarlo, quitar el polvo y aproximar la aguja con mucha suavidad; decidme, ¿tiene algún otro soporte esta carga de sensualidad? Preparaos para el viaje iniciático que nos propone lrotula, con el vinilo como protagonista; de todos los grupos y Lps que menciona ha querido quedarse con una versión del tema de Little Richard “Good Golly, Miss Molly”, en concreto la ejecutada por la banda californiana Creedence Clearwater Revival.

EL LP

“Los primeros LPs que vi fueron de Beatles y de los Rolling: “Revolver”, “Rubber soul”, “Aftermath” y “Sgt. Pepper’s”. Este último era “el no va más”, se abría  como un libro y en la portada salía hasta Frankenstein, y dentro hay unos recortables. En “Good morning” hasta perros y gallos (mi canción preferida aquellos días).

La música se va complicando pero a mí me sigue sorprendiendo. “Let it Bleed”, “Beggars Banquet”, “White Album”, “Abbey Road”…

Aún se complica más: Iron Butterfly “In a Gadda da Vida“, Cream “Goodbye”, “The Black-Man’s Burdon”, Grateful “Workingman’s Dead” son los primeros LPs que recuerdo.

Hemos cambiado de casa y mi hermano el de la música tiene habitación propia. Afortunadamente oye la música muy alta y con la puerta abierta.

Una tarde con la excusa de jugar al ajedrez me cuelo en su habitación. Pierdo partida tras partida y no paro de desafiarle. Suena “John Barleycorn Must Die” de Traffic, debe ser recién comprado pues suena más de dos veces. Ese disco me marcó. El ajedrez me traía al fresco, yo estaba ahí para oír música.

Con 11 ó 12 años empiezo a comprar discos y además a recomendar a otro hermano 2 años mayor que yo. Oía  mucho la radio y estaba algo al día de las novedades. Le hice que cambiara “la leyenda de la ciudad sin nombre” por “Led Zeppelin III”.

Mis tres primeros LPs Creedence Clearwater Revival, “Bayou Country”, Bob Dylan “Higway 61 revisited” y Donovan “Open Road”. Variadito.

Un día vino un compañero a casa y me dijo mientras oía a Dylan. “Pero esta música es muy antigua ¿No tienes nada moderno? Yo no entendí nada, a mi me daba igual haber comprado discos antiguos. Además era Bob Dylan.

En mi primer LP había un tema muy directo que me encantaba: “Good Golly, Miss Molly”.

Además enseguida me dijo mi hermano que era un tema de un rockero mas antiguo Little Richard. Que me dieran esa información era para mí muy importante”.

uno-de-mis-primeros-discos