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Las Cinco Canciones de Pedro (I): “Maitechu mía” (Mocedades y Plácido Domingo)

Una de las cosas que más valoro de mi incorporación al mundo de los blogs es la de conocer nuevos amigos que comparten pasión por la música. Vosotros, compañeros blogueros, habéis sido los habituales en “Las Cinco Canciones de tu Vida”; me parece normal y lógico, al fin y al cabo ya participáis de esta dinámica y estáis familiarizados con este tipo de iniciativas. También han aparecido por aquí algunos amigos ajenos a este mundillo, como Begoña, Eduardo Cano o Antonio Mazuecos, y hoy llega un amigo cinco estrellas, de esos que sólo podemos contar con los dedos de una mano. A Pedro lo conocí cuando comenzó a salir con una amiga de mi época universitaria, que aún conservo; le ofrecieron la posibilidad de venirse a trabajar a Madrid y aceptó el envite. Recuerdo el piso que tenía alquilado en la calle Hernán Cortés de Madrid, aquella época coincidió con mi servicio militar, cuando técnicamente aún vivía en casa de mis padres, aunque siempre que podía (en los permisos de fin de semana que tuve mientras hacía la instrucción) aparecía por su casa a cenar antes de salir por ahí con el resto de amigos. Al finalizar la mili Pedro y yo decidimos compartir piso; finalmente fueron tres años (cada uno en una casa diferente), incluso llegamos a ser tres, cuando Iñaki vino a trabajar a Madrid; después me fui a vivir solo pero siempre recordaré aquellos años, los primeros que pasé sin el apoyo y el control de mis padres, como una de la mejores etapas de mi vida. Entonces fui capaz de forjar una amistad que, espero, dure para siempre.

Hace tiempo que le pedí las cinco canciones de su vida y, el otro día, cuando menos me lo esperaba (creo que habíamos quedado para cenar), me comentó que estaba en ello, que ya tenía elegidos los temas; me los mandó al día siguiente, con una frase para cada uno de ellos; me pareció cojonudo pero le comenté que a ver si podía extenderse un poquito más, para explicar por qué elegía esas canciones. Os puedo decir que cuando recibí los textos me quedé estupefacto, no sólo lo explicaba, sino que lo hacía con muchos detalles, con toda la emotividad y la nostalgia que caracterizan a esta sección. En cierto modo, sus textos me recuerdan un poco a los que yo escribí para inaugurar esta sección, incluso se sitúan en un espacio temporal muy parecido al que yo proponía. Estoy seguro que vais a disfrutar con sus recuerdos y con las canciones que ha elegido; habrá rock, pop, canción protesta y un clásico de la cultura popular vasca, “Maitechu mía”, con el que Pedro ha querido comenzar la semana, en homenaje a su familia y en recuerdo de su padre; esta melodía, compuesta por Francisco Alonso López (música) y Emilio González del Castillo (letra), es una de las preferidas de nuestros cantantes líricos y melódicos y, aunque a Pedro le hubiera gustado que pusiéramos otra versión, desgraciadamente imposible de conseguir, aquí os dejo una de las interpretaciones más conocida, la del grupo vasco Mocedades que, para la ocasión, contó con la colaboración del tenor Plácido Domingo.

“Parece que tiene bastante sentido que una canción popular te recuerde tus raíces.

La primera música que llegó a mis oídos venía de la garganta de mi padre, un cantante frustrado que, en cuanto se jubiló, se apuntó a dos coros, a falta de uno. Como podéis imaginar, su repertorio eran boleros, zarzuelas, pasodobles … Cantaba en la ducha, en el coche, haciendo las chapuzas de casa (era un manitas), en fin, siempre cantaba, y ponía la nota de alegría por toda la casa.

Luego estaban las comidas familiares, cumpleaños, navidades, y como las buenas familias vascas (bueno, vascos del sur, pero vascos), siempre se llegaba a los postres cantando, todos cantábamos. Las preferidas eran las del cancionero de Donnay, compositor vitoriano, y nunca faltaba su hit mundial “Molinero de Legardaguchi”.

Pero la preferida de mi padre, el verdadero director de la orquesta, era “Maitechu mía”. Cuando Carmelo entonaba las primeras notas, y miraba a mi hermana mayor, que casualmente se llama Maite, le seguíamos todos inmediatamente y la emoción flotaba en el ambiente.

Se han hecho muchas versiones de esta canción, por grandes cantantes líricos y ligeros, pero la mejor que yo he escuchado en mi vida ha sido la de Carmelo, mi padre.

Por todo esto, esta canción me recuerda a mis raíces, a mi niñez, a la familia, al origen”.

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Las Cinco Canciones de Antonio Mazuecos (V): “Twist And Shout” (The Beatles)

En la entrada que dediqué a este tema, en mayo del año pasado, comentaba que el “Twist And Shout” de los Beatles fue publicado en 1963, tras una sesión de grabación en la que John Lennon estaba resfriado y con la voz prácticamente rota. Este tema fue compuesto por Phil Medley y Bert Russell para los Top Notes, con el título inicial de “Shake it Up, Baby”; Bert Berns lo modificaría con el fin de incrementar su energía, la nueva adaptación fue entregada a The Isley Brothers, quienes la publicaron en 1962. Al parecer, fue el único éxito de los Beatles no escrito por ellos capaz de vender un millón de copias. Con este tema nos despedimos de Antonio, nuestro invitado de esta semana, quien nos ha hecho viajar a ritmo de tango, flamenco, pop y canción melódica. No os puedo decir que visitéis su blog porque aún no tiene, pero todo se andará porque tal manejo de la palabra y capacidad para transmitir emociones no parece que deban confinarse en espacios tan reducidos como facebook. Antonio, espero que hayas disfrutado de esta experiencia y que te hayas sentido a gusto como bloguero. Para nosotros ha sido un placer y un privilegio. Un abrazo muy fuerte, nos seguimos leyendo.

Os recuerdo que esta sección está abierta a todos los amigos/as que deseéis participar en ella; si queréis enviar vuestras cinco canciones, con sus recuerdos respectivos, lo podéis hacer mandando un correo a la siguiente dirección: raulrn@wanadoo.es o contactar a través de twitter (@guitarmuses).

“Yo no puedo no traer aquí a The Beatles, y de ellos, este twist-rock que parece ―permitidme la broma ingenua― que fuera lo que no pararía de cantarle George W. Bush a José Mª Aznar en su rancho de Texas, y por lo que éste acabó reconociendo allí mismo en inefable espanglish: “stamos trabahando en ello”. Y ahora en serio, el efecto catártico de esta canción se dispara aquí al ensamblar una actuación para la corte y otra para el pueblo”.

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Las Cinco Canciones de Antonio Mazuecos (IV): “Bamberas” (La Niña de los Peines)

Pastora María Pavón Cruz, más conocida como La Niña de los Peines (1890-1969), fue una cantaora de origen gitano; está considerada como una de las figuras más importantes que ha dado el flamenco. A los ocho años ya fue contratada para cantar en una caseta de la Feria de Sevilla, en sustitución de su hermano; debutó en 1901, en el madrileño Café del Brillante. Fue amiga de Manuel de Falla, Julio Romero de Torres o Federico García Lorca y compartió cartel con lo más granado del flamenco: Manolo Caracol, Antonio Chacón, Pepe Marchena, Ramón Montoya o Melchor de Marchena, entre otros. Tal y como señalan algunas fuentes, entre 1910 y 1950 grabó 258 cantes en discos de pizarra que, en 2004, fueron publicados bajo el formato cd. Su voz ha sido declarada como “bien de interés cultural” por la Junta de Andalucía. 

“La bambera sale de aflamencar el cante de columpio del folclore andaluz. Estos cantes eran conocidos como bambas o mecederos, y se hacían con la cadencia de la mecida. La Niña los Peines creó la bambera en compás de fandango. (Hasta aquí Wikipedia). Propongo este palo de Pastora Pavón por la grandeza que le confiere ella, y en lo personal porque siempre me recordó el habla prieta, cálida, salida de la entraña, de mis tías abuelas y sus vecinas de la vega de Granada ¡Ojo al ingenio del reproche de la última estrofa!, “… eres la iglesia mayor, donde todo el mundo entra, toíto el mundo menos yo”, que va de la donosura a la obscenidad, según se piense en la cabeza o en el sexo”.

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Las Cinco Canciones de Antonio Mazuecos (III): “Killing Me Softly With His Song” (Roberta Flack)

Las canciones pueden llegar a ser mágicas y los intérpretes videntes capaces de remover lo más profundo de nuestros sentimientos y recuerdos, de descubrir nuestras miserias y tristezas, como si nos estuvieran matando muy suavemente con su melodía. De eso nos habla “Killing Me Softly With His Song” (aquí podéis ver la letra, en español e inglés); este tema fue compuesto en 1971 por Charles Fox y Norman Gimbel, tomando como inspiración un poema de Lori Lieberman. La versión más conocida es la de la estadounidense Roberta Flack, con ella llegaría a ganar tres premios Grammy.

“A veces, en los primeros 70, imaginé ser el muchacho que la desnudaba con una canción en medio de la gente, aunque nadie más que ella se reconociera y no hubiese motivo para querer morirse más que conmigo”.

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Las Cinco Canciones de Antonio Mazuecos (II): “I’m a Believer” (The Monkees)

Antonio es algo mayor que yo, por eso no puedo explicaros cómo eran las discotecas a finales de los sesenta pero, a juzgar por lo que nos cuenta, no parecían lugares que se caracterizaran por su buen olor. No debería decirlo, más que nada para no dar pistas a las empresas farmacéuticas, pero la mezcla de tabaco, sudor y desodorante, “en su justo punto”, como dirían los Gomaespuma, tal vez sea el mayor afrodisíaco que jamás haya existido. “I’m Believer” es un tema compuesto por Neil Diamond para la banda estadounidense The Monkees, inicialmente creada para una serie de televisión del mismo nombre. El tema fue publicado en 1966 y fue todo un éxito.

“Un homenaje a las discotecas de los últimos 60, que entre la media hora lenta y la media rápida se cuajaban de sueños y vahos de piper, bisonte, sudor y rexona, de ellos y ellas. Por cierto, nada que ver este original ‘unplugged’ con el arreglo para la peli ‘Shrek’“.