Barry McGuire / The Turtles / The Pretty Things. “Eve of Destruction”

En 1965 había quien pensaba que el Mundo estaba llegando a su fin. La Guerra del Vietnam se recrudecía, dejando a su paso destrucción, desolación y muerte; el segregacionismo aún se practicaba en algunas zonas de los Estados Unidos, incluso fue asesinado Malcolm X, uno de los históricos defensores de los derechos de los afroamericanos; el presidente John Fitzgerald Kennedy también había sido asesinado un par de años antes y, con él, muchas de las esperanzas que tenía un amplio sector de la ciudadanía estadounidense con este carismático político; el conflicto árabe-israelí ya empezaba a evidenciarse, apenas un par de años después, en 1967, eclosionaría en la Guerra de los Seis Días; la Guerra Fría entre Estados Unidos y la U.R.S.S. estaba en su pleno apogeo, con la crisis de los misiles cubanos aún en la memoria de todos; y, por si esto fuera poco, la amenaza de una posible guerra atómica se vio incrementada con la primera prueba de arma nuclear detonada por China, el 16-X-1964. Ante este panorama, un joven de apenas diecinueve años llamado P.F. Sloan decidió escribir una canción llena de rabia, energía y frustración para denunciar el mundo que le rodeaba, un relato áspero y pesimista de lo que él consideraba que era la “Víspera de la Destrucción”.

Eve of Destruction” es una de las grandes canciones protesta de todos los tiempos, de las más explícitas e incisivas que ha dado la música popular, con frases tan demoledoras como: “Tener la edad suficiente para matar, pero no para votar”; “Si el botón es presionado no hay escapatoria, no habrá nadie a quien salvar”; “Odia a tu vecino de al lado, pero no olvides decir gracias”, denunciando también la hipocresía de la sociedad con la que le tocó vivir; o “Puedes irte de aquí, durante cuatro días al espacio, pero cuando regreses será el mismo viejo lugar”, una alusión directa a la carrera espacial como cortina de humo para ocultar los verdaderos problemas de la gente. La canción fue ofrecida a The Byrds, aunque quien finalmente la grabó fue el cantautor estadounidense Barry McGuire; preparó una demo que se filtró en la radio, dado el éxito que tuvo decidieron registrar esta grabación provisional, que finalmente fue la que se comercializó. Algunos medios prohibieron la canción y otros la atacaron duramente, por considerar que se alineaba con el enemigo en la Guerra del Vietnam, incluso la pusieron como ejemplo de todo lo malo que acompañaba a la juventud. Al poco de publicarse el original de McGuire, se comercializaron otras versiones, como la del autor (P.F. Sloan), la de Jan & Dean o la de The Turtles, una de las más conocidas, la segunda destacada de esta entrada. Durante los setenta aparecieron más versiones como, por ejemplo, las de The Raiders o The Dickies y, en los ochenta, podemos destacar las de Johnny Thunders, Forgotten Rebels, Hot Tuna o The Pretty Things, nuestro tercer vídeo de hoy. Como puede comprobarse, no son pocas las bandas de punk que han hecho suya esta melodía, algo que ha seguido produciéndose después de los ochenta (ZSK o D.O.A.), aunque también ha sido interpretada desde el rap (Public Enemy), desde otros estilos (Will Hoppey, Billy Idol, etc.) o en otros idiomas (Claude François, Adriano Celentano, etc.)

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Cat Stevens. “Moonshadow”

Antes de que Steven Demetre Georgiu se convirtiera al Islam y adquiriera el nombre de Yusuf, cuando se llamaba Cat Stevens, nos obsequió a todos los aficionados a la música con una de las mejores discografías de folk-rock que existen, sobre todo a finales de los sesenta y en la década de 1970, con álbumes como “Tea for the Tillerman” (1970), “Catch Bull at Four” (1972), “Mona Bone Jakon” (1970) –que ya ha tenido cabida en este blog cuando hablamos de la canción “Lady D’Arbanville”- o “Teaser and the Firecat” (1971), probablemente el álbum más conocido y exitoso de este londinense de padre greco-chipriota y madre sueca. La portada del disco está tomada del cuento ilustrado del mismo nombre, escrito y dibujado por Cat Stevens a finales de los sesenta, que narra la historia de un joven con sombrero de copa llamado Teaser y su mascota, el gato Firecat, que tratan de colocar la Luna en su sitio después de que ésta se haya caído del cielo. Lo más difícil de este Lp es elegir una canción porque las diez son merecedoras de tener una entrada propia; ya lo hicimos con “Rubylove”, una de las cinco canciones de lrotula, el patrón de la web Algo de Jazz, Blues, Rock …, y también lo podríamos hacer con melodías como “Morning Has Broken”, “Peace Train”, “If I Laugh” o “Bitterblue”.

“Moonshadow” tal vez sea el tema más representativo del álbum, el más popular y, en mi opinión, el que mejor ensambla el disco con el cuento y con las imágenes contenidas en él; de hecho, éstas fueron utilizadas para elaborar un cortometraje (aquí lo podéis ver), titulado igual que la canción, que en 1977 formó parte de la película “Fantastic Animation Festival”, en realidad un conjunto de cortometrajes de animación de diferentes autores con la música como protagonista. Según ha manifestado el propio Cat Stevens, “Moonshadow” fue creada cuando estaba de vacaciones en España: aquí consiguió ver por primera vez la luna en la oscuridad, sin las interferencias de las farolas y las luces londinenses; al borde del agua, en una hermosa noche en la que brillaba la luna, consiguió ver su sombra. El original de Cat Stevens me parece perfecto; su voz clara, las guitarras, los discretos coros y esa leve intención de canción infantil me parecen elementos insuperables, incluso para los artistas más cualificados. En cualquier caso, os dejo otras versiones no vaya a ser que mi entusiasmo esté reñido con la objetividad; por ejemplo, las debidas a Roger Whittaker, Patti Labelle –la de “Lady Marmalade”-, Chris de Burgh, Celia Pavey, Mandy Moore, Nils Landgren o Allegra Levy.

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The Band / “The Last Waltz” / Kirk Ross (con T. Juliette, S. Wolf, D. Delhomme y J. Thall). “I Shall be Released”

Music from Big Pink” (1968) es uno de los álbumes de folk-rock más importantes que existen, ya lo comentamos en una entrada anterior dedicada a la canción “The Weight”. El disco fue concebido en la casa coloquialmente conocida como “Big Pink”, ubicada en Woodstock, el lugar donde Bob Dylan y los miembros de The Band se reunieron mientras el primero se recuperaba de un accidente de moto. Javier Rada, en el artículo “Lo nuevo de Dylan, ‘The Basement Tapes Complete’, preguntas y respuestas”, nos cuenta que en la casa vivían tres de los canadienses integrantes de The Band (Richard Manuel, Rick Danko y Garth Hudson), mientras que su compañero Robbie Robertson residía en una vivienda cercana con su novia Dominique; creo que Levon Helm estaba trabajando en plataformas petrolíferas del Golfo de México, hasta que sus compañeros le pidieron que volviera al grupo; Dylan vivía en una casa cercana de estilo victoriano, que contaba con once habitaciones. Allí, en “Big Pink”, montaron un modesto estudio de grabación, donde registraron

“una colección de canciones grabadas en plan campechano y sin alardes técnicos durante la primavera y el verano de 1967 (…) Cuatro canadienses, un granjero de Arkansas y Dylan. Estaban de vuelta, vestían como sus abuelos, no creían ya en la santidad del LSD, les aburrían los hippies, se morían de risa escuchando a los Beatles hacer el idiota con la electrónica y preferían el vino a la marihuana” (Javier Rada).

Algunas de estas canciones fueron publicadas en 1975 por Bob Dylan en el álbum titulado “The Basement Tapes”, aunque habría que esperar casi cuarenta años para disfrutar de todas estas grabaciones; en 2014 se editó la obra titulada “The Bootleg Series Vol. 11: The Basement Tapes Complete”, una caja con seis discos en donde se incluyeron ciento treinta y nueve temas, todas las grabaciones realizadas en “Big Pink”, incluyendo la melodía “I Shall Be Released” (aquí la tenéis), que no apareció en la edición de 1975 aunque sí formó parte del mencionado disco de The Band: “Music from Big Pink”. Esta historia sobre alguien atrapado o encarcelado, con las reflexiones y metáforas habituales en la obra de Dylan, debe tener más de ciento cincuenta o doscientas versiones: Joan Baez, Peter, Paul & Mary, The Tremeloes, The Hollies, Joe Cocker, Nina Simone, Rick Nelson, Bette Midler, Sting, Chrissie Hynde, Paul Weller, The Flying Burrito Brothers, Jeff Buckley, U2, Wilco & Fleet Foxes o, incluso, una versión en catalán a cargo del grupo Sopa de Cabra. El segundo vídeo destacado pertenece al documental “El Último Vals” (1978), de Martin Scorsesse, grabado a partir del concierto de despedida de The Band, el día de Acción de Gracias de 1976, en el Winterland Ballroom de San Francisco, un evento que contó con la participación de muchos invitados: Eric Clapton, Neil Diamond, Bob Dylan, Joni Mitchell, Van Morrison, Muddy Waters, Neil Young, etc. El tercer vídeo también tiene un origen cinematográfico; la versión pertenece a la banda sonora de “Captain Fantastic” (2016), una interesante película en la que se incluyó esta canción interpretada por Kirk Ross, Tyra Juliette, Steven Wolf, David Delhomme y Jeff Thall.

Ia i Batiste. “El Gessamí i la Rosa”

Ia & Batiste fue un dúo del underground barcelonés de los años setenta, una de las mejores propuestas que surgieron del aquel entramado conocido como música layetana, en el que se integraban bandas de folk-rock, psicodélicas y progresivas, cantautores, incluso grupos de baile como la Orquesta Platería o rumberos como Gato Pérez. Josep Maria Clua, más conocido como Ia Clua, se había formado en el entorno de la canción catalana, en grupos como Dos + Un; Jordi Batiste se inició en la banda Els 3 Tambors, aunque acabaría abandonando el folk para integrarse en Màquina!, una de las formaciones más importantes que ha dado el rock progresivo español (otro día os hablaré de ella). Por lo tanto, Ia Clua se encontraba cómodo con la poesía y el lirismo como aliados, mientras que Jordi Batiste se acercaba más a la psicodelia y la música experimental. Según nos cuentan en la web La Fonoteca, ambos coincidieron en los estudios de Radio Barcelona, en una actuación de Màquina!; poco después, ante la imposibilidad de crear un supergrupo apadrinado por Serrat, decidieron constituirse como dúo e iniciar los ensayos en el barrio de Horta, en Barcelona. Se presentaron en el campo de fútbol del barrio de Sants, y publicaron su primer disco (“Un gran día”) en 1972, con canciones en catalán y en inglés. En opinión de Àlex Gómez-Font (Barcelona, del rock progresivo a la música layetana y Zeleste. Lleida: Milenio, 2011; págs. 78-79), “Un Gran Día es una mezcla anárquica de canción catalana, música experimental y progresiva con raíz anglosajona y ecos de grupos como los Beach Boys, Crosby Stills & Nash, Jaume Sisa …” Tres años después sacarían al mercado su segundo trabajo: “Chichonera’s cat” (1975), otro excelente álbum, producido por Serrat en su sello “Oliba”, en el que intervinieron músicos tan destacados como Max Sunyer, Kitflus, Francis Rabassa, Manel Joseph o Jordi Clua; Antonio José Barroso Rivera, en su Enciclopedia de la música progresiva en España (Sevilla: Castellarte, 2007; pág. 175), señala que el disco mantiene “el espíritu de los primeros trabajos de Sisa, Pau Riba, Vainica Doble” e incorpora influencias “del folk rock, con fuertes dosis de sonido ácido, desarrollado por grupos como la Incredible String Band [o] los argentinos Sui Generis”. Se separaron poco tiempo después, aunque en la década de los noventa se volvieron a reunir e incluso grabaron algún disco. El tema quizás más conocido de “Chichonera’s cat” fue “El gessamí i la rosa”, una delicada canción compuesta en lo musical por Ia Clua a partir de un poema de Josep Carner. Aquí podemos ver a Serrat cantando en directo la melodía que hoy nos ocupa, aquí tenéis la interpretación que hiciera Max Sunyer para su álbum “Jocs Privats” (1980) y ésta es una versión más reciente, a cargo del dúo XY.

Colliu la rosa de dia
i de nit el gessamí;
el gessamí en una tanca,
la rosa enmig del jardí.

Lleument, tendrament gronxada,
la rosa mor en un sí.

El gessamí, quan l’amada
s’ajeu, pàl-lida, a dormir,
el té viu, sense saber-ho,
als cabells que es descenyí.

La rosa fa enamorar-se
i el gessamí defallir.

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John Martyn / Eric Clapton / Wet Wet Wet. “May You Never”

John Martyn (1948-2009) fue el nombre artístico utilizado por el guitarrista británico Ian David McGeachy. De madre inglesa y padre escocés, pasó su infancia entre estos territorios debido a que sus padres se separaron cuando él apenas tenía cinco años. Comenzó su carrera musical, influenciado por el folk y el blues, a los diecisete años; en 1967 fue descubierto por el empresario Chris Blackwell, fundador del sello Island Records. Grabó su primer álbum (“London Conversation”, 1967) para esta casa discográfica, al igual que los siguientes: “The Tumbler” (1968), “Bless the Weather” (1971) y “Solid Air” (1973), Lp en el que se incluye el tema que nos ocupa. Este disco, en especial la canción del mismo título, fue concebido por John Martyn como un homenaje a su amigo Nick Drake, cantautor y músico británico aquejado de una grave depresión, que acabaría con su vida apenas un año y medio después de que “Solid Air” saliera al mercado. Fue grabado entre noviembre y diciembre de 1972, y contó con músicos como el contrabajista Danny Thompson, la violinista Sue Draheim o algunos de los integrantes de la banda Fairport Convention, como Dave Pegg, Dave Mattacks o Simon Nicol. Martyn utilizó la técnica echoplex en alguno de los temas y, tal y como nos cuenta el compañero lrotula en su blog Algo de Jazz, Blues, Rock …, también un cambio en la modulación de la voz, de tal manera que “la voz se convierte en un instrumento más. Totalmente ‘arrastrada’ se acerca a los bluesman primitivos y aulladores al tiempo que también homenajea a las grandes del blues y jazz como Bessie Smith y Billie Holiday”. “Solid Air” es portador de un estilo ecléctico, inclasificable, entre el jazz, el rock y el folk, un disco de esos que gusta escuchar en momentos de introspección, de búsqueda de la naturaleza sólida del aire, como el autor nos sugiere a través de la portada de este álbum. “May You Never” (aquí tenéis una versión en directo) es uno de los temas de John Martyn más versionados: Linda Lewis, Ralph McTell, Bellamy Brothers, Fiona Kennedy, Michael Ball, Eef Barzelay, Phil Shackleton, David Knopfler, Rod Stewart o Grace Griffith. En el segundo vídeo destacado de hoy volvemos a traer a Eric Clapton, quien grabó esta canción para su imprescindible “Slowhand” (1977), mientras que el tercero está protagonizado por la banda pop escocesa Wet Wet Wet, una versión creo que poco conocida, incluso para los seguidores de esta formación.

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