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Carl Perkins / Albert King / Helloween. “Blue Suede Shoes”

Carl Perkins, uno de los pioneros del R&R, nació en el seno de una familia humilde de granjeros. Creció con los cánticos góspel de los negros en los campos de algodón y, a los siete años, ya jugaba a hacer música con una guitarra que le hizo su padre con una caja de cigarros y alambres de embalaje. A los trece ganó un concurso local para jóvenes talentos y, a comienzos de los años cincuenta, decidió formar un grupo junto con sus hermanos (The Perkins Brothers), para tocar temas country con influencias procedentes del blues. En 1955 firmó un contrato con la discográfica Flip Records, subsidiaria de la Sun Records de Memphis, donde Elvis Presley inició su carrera; precisamente con Elvis y con Johnny Cash estableció buenas relaciones de amistad y tocó con ellos en varios conciertos. Se cuenta que, en uno de ellos, Cash le contó a Perkins que había conocido a un piloto negro del ejército alemán que llevaba zapatos de ante (gamuza) azul; le sugirió que escribiera una canción sobre ello; Carl Perkins le debió decir que no sabía nada de zapatos … Pasado el tiempo, Perkins vio a una pareja bailando y le llamó la atención que el muchacho le dijera a su pareja: “no pises mis zapatos de gamuza”, dando a entender que eran más importantes que ella. Así que, finalmente escribió la canción –dicen que sobre un viejo saco de patatas-, la grabó a finales de 1955 y la publicó como single en enero de 1956. Obtuvo un éxito sonado, aunque muy efímero; el 21 de marzo de 1956 viajaba junto a su grupo para participar en el programa de televisión de Ed Sullivan, cuando sufrió un accidente en el que acabaría falleciendo su hermano Jay y su mánager, y él mismo sufriría una fractura de cráneo que le mantuvo alejado de los escenarios durante un tiempo; justo lo necesario para que Elvis Presley sacara su propia versión, que eclipsó totalmente a la de Carl Perkins, un mazazo para Carl del que tardó mucho en recuperarse. Este rocanrol, uno de los primeros de la historia, ha sido versionado por otros artistas y grupos del ámbito del rockabilly o del country, como Bill Haley, Buddy Holly, Jerry Lee Lewis, Eddie Cochran, Johnny Rivers, Clif Richard & The Shadows, Stray Cats, Merle Haggard o Johnny Cash, por mencionar algunos. Pero también le han prestado atención los músicos procedentes del blues, el blues-rock, incluso el heavy metal, es el caso de Paul McCartney & Eric Clapton, Ry CooderJimi Hendrix, Johnny Winter, Black Sabath o los otros dos destacados de hoy: el bluesman Albert King, que publicó su versión en un álbum en homenaje a Elvis Presley (“Blues for Elvis – King Does The King’s Things” (1970), y los metaleros Helloween, quienes incluyeron este tema, como bonus track, en la reedición que se hizo en 2006 de su álbum “Pink Bubbles Go Ape” (1991). Y no puedo acabar sin mencionar la interpretación realizada en 1978 por Moris, músico argentino afincado en España, bajo el título “Zapatos de gamuza azul“.

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Anni B Sweet. “Déjame”

El 3 de enero de 1980 fallecía el compositor y batería español José Enrique Cano Leal “Canito” en un accidente de coche, ocurrido la Nochevieja anterior, en la N-VI a la altura de La Navata (Madrid). Formaba parte del grupo Tos, creado en 1978 en torno a los hermanos Urquijo (Enrique –bajo, voz-, Álvaro –guitarra- y Javier –guitarra-). Unos días después de esta tragedia, Enrique Urquijo se ponía en contacto con los alumnos de la Asociación Cultural de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos (Universidad Politécnica de Madrid) para tratar de poner en marcha un concierto en homenaje a su compañero; tuvo lugar el 9 de febrero de 1980, en el salón de actos de la mencionada Escuela de Caminos. A este evento se le suele considerar como el pistoletazo de salida de la posteriormente denominada “Movida madrileña”; participaron en él bandas como Nacha Pop, Alaska y los Pegamoides, Mamá, Paraíso, Mermelada, Trastos, Los Bólidos, Mario Tenia y los Solitarios y, por supuesto, Tos con una canción escrita en 1978 por Enrique Urquijo, titulada “Déjame” (aquí les podéis ver). La maqueta fue promocionada por Gonzalo Garrido en la emisora de Radio Onda 2; él les animó a pulir la canción, con arreglos que incrementaran el ritmo. Se publicó por primera vez en un EP, ya bajo el nombre de Los Secretos, que vio la luz en 1980, después se haría en formato single y también se incorporaría a su primer Lp de estudio (ésta es la archiconocida versión de Los Secretos). “Déjame” es un himno para todos los que vivimos nuestra juventud durante los años ochenta, un tema de los obligatorios en todos los conciertos de Los Secretos, a pesar de que Enrique Urquijo acabó cansado de cantarlo; en este vídeo, a partir del minuto 4:43, podéis escuchar perfectamente lo que dice: “a mí particularmente me aburre un poco, pero bueno como hay gente que le gusta lo tengo que cantar …” Enrique fallecía en 1999, apenas unos meses después se editaba el álbum “A tu lado. Un homenaje a Enrique Urquijo” (2000), en el que se incluía una versión de “Déjame” cantada por varios de los músicos españoles más destacados del momento: Pau Donés, Carlos Goñi, Manolo Tena, Jesús Cifuentes, Nacho Campillo, Miguel Ríos, Mikel Erentxun, Carlos Tarque, etc. (aquí la tenéis). En 2015, con motivo de su 35 aniversario, reeditaron el primer álbum de manera conjunta con un segundo CD, en el que se incluyeron las mismas canciones pero versionadas por artistas españoles; “Déjame” fue interpretada, con suavidad y un cierto tono de tristeza, por la cantautora malagueña Anni B Sweet, con una cadencia doo-wop retro-indie realmente espectacular. Si os pasa como a mí, y os habéis enamorado de esta versión, os recomiendo este otro vídeo, en el que se puede ver a Anni cantando la canción, en formato acústico, junto a Álvaro Urquijo y Ramón Arroyo, de Los Secretos.

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Las Cinco Canciones de Itziar (V): “Wish You Were Here” (Pink Floyd)

Itziar y yo pertenecemos a la generación Pink Floyd; los británicos eran habitual tema de conversación, presidían nuestras reuniones, estaban en todos los radiocasetes y los utilizábamos como patrón de calidad cuando descubríamos nuevos grupos. Es normal que, tanto ella como yo, hayamos elegido un tema de Pink Floyd entre las cinco canciones de nuestra vida, ambos pertenecientes al mismo álbum, “Wish You Were Here” (1975), en mi caso fue “Shine On You Crazy Diamond” y en el de ella la canción titulada igual que el álbum, una de las melodías más hermosas que ha dado el rock. Despedimos a nuestra invitada de esta semana, confío en que hayáis disfrutado con su música y sus recuerdos tanto como yo. Itziar, espero que te hayas sentido a gusto con tu experiencia bloguera. Un millón de gracias y un beso muy fuerte.

Os recuerdo que esta sección está abierta a todos los amigos/as que deseéis participar en ella; si queréis enviar vuestras cinco canciones, con sus recuerdos respectivos, lo podéis hacer mandando un correo a la siguiente dirección: raulrn@wanadoo.es o contactar a través de twitter (@guitarmuses).

“Cada vez escucho más música clásica; siempre he valorado este género, uno de mis preferidos junto con el jazz. Teniendo en cuenta que, desde el primer día, he manifestado mi inclinación hacia la fusión de estilos musicales, me ha parecido pertinente finalizar “las cinco canciones de mi vida” con un grupo que, en cierto modo, puede representar la fusión del rock con la música clásica; Pink Floyd, al menos en mis años de instituto, era el grupo que mejor representaba para mí el mestizaje entre lo antiguo y lo moderno, entre la sinfonía y la guitarra eléctrica. “Wish You Were Here” es, por lo tanto, mi quinta y última canción; un tema elegido entre pedalada y pedalada, veintidós kilómetros diarios que me han servido para reflexionar, para pensar en las canciones y para, finalmente, realizar esta propuesta, que tiene vocación de rito iniciático. Han quedado en el tintero canciones de otros músicos de Jazz (David Sanborn, Eliane Elias, Arturo Sandoval, Herbie Mann, Jaime Marques, Toots Thielemans, Carlos Santana, Candy Daulffer, etc., aunque probablemente esto vino después) y de otros estilos (Radio futura, Dobbie Brothers, Peter Gabriel, Bill Withers). En esta competición entre canciones han acudido a mi memoria discos de los que me quedaría con todas las canciones, para mí obras maestras, álbumes redondos. Aquí lanzo la idea y os dejo mi sección de discos de los que es imposible escoger canción porque te gustan todas: “The key of live” (Stevie Wonder), Eagles “Hotel California” (Eagles), K“Vox Humana” (Kenny Loggins), “Breakfast in America” (Supertramp), “Doble Vision” (David Sanborn & Bob James), “La ley del desierto / La ley del mar” (Radio Futura)”.

Muchas gracias a todos por compartir conmigo esta semana, y en especial a Raúl por invitarme a su blog y por su ayuda con la edición de los textos, sin él no lo hubiera acabado nunca. Ha sido un placer pensar en todo esto, aunque me haya costado casi un año… ¡Hasta pronto!”

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Las Cinco Canciones de Itziar (IV): “Are You Going With Me?” (Pat Metheny Group)

El martes os comentaba que Itziar y Mariola me ayudaron con el jazz, un género al que comencé a prestarle atención en su confluencia con la música brasileña -la bossa nova-, con el flamenco -Paco de Lucía, John McLaughlin y Al Dimeola- y con el rock, a través de bandas como King Crimson, Chicago, Blood, Sweat & Tears, Camel, Focus, Iceberg, Pegagus, etc. Cuando empecé a acudir a casa de Itziar, también conocía a músicos y bandas como Miles Davis, Weather Report o Chick Corea, pero no a Pat Metheny, uno de los habituales en casa de las Muñoz; para mí fue un gran descubrimiento, desde la primera escucha me quedé embobado y, por eso, aún me sigo preguntando por qué nunca, hasta hoy, había aparecido este guitarrista en La Guitarra de las Musas.

“Mi cuarta canción tiene que ver con el jazz fusión, estilo que conocí gracias al programa radiofónico de Rafa Fuentes -mencionado en la entrada de ayer-, mi particular enciclopedia sobre jazz, de las pocas herramientas que teníamos en los ochenta para estar al tanto de las tendencias y novedades de este género. La canción elegida es “Are You Going With Me?”, de la banda de Pat Metheny, incluida en su tercer álbum “Offramp” (1981); Rafa  denominaba a este tema “la catedral del jazz sinfónico”, por su duración, por la riqueza instrumental presente en ella y por el uso que hacía Pat Metheny de las guitarras, incluyendo la utilización del sintetizador de guitarra. Con temas como éste empecé a acercarme al jazz con otros ojos y a conocer otros estilos (samba-jazz, blues, fusión, bebop, cool, contemporáneo, etc.) diferentes del funky-jazz de mis inicios”.

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Las Cinco Canciones de Itziar (III): “Letter Perfect” (Al Jarreau)

Hay algo que nos diferencia a los locos por la música de quienes simplemente disfrutan con ella: nosotros tomamos apuntes. Cuando entro en un blog, y me encuentro con música que me interesa, suelo dejar un comentario agradeciendo la información; también digo “tomo nota” o algo parecido, y os puedo asegurar que lo hago de verdad, en cuanto puedo lo escribo en alguno de los documentos de word que ya tengo preparado para esos menesteres; si el asunto me interesa mucho no espero, lo apunto en uno de esos papelitos blancos (los prefiero a los post-it) que tanto me gusta utilizar. Creo que siempre lo he hecho, antes de una manera mucho más anárquica, mi cartera siempre ha estado llena de papelitos con los discos que me gustaban y los libros que quería leer. Itziar utilizaba una libreta que, según nos cuenta ella misma en esta entrada, aún sigue conservando.

“Ayer, cuando os presentaba mi segunda canción, mencionaba los programas musicales de radio, para mí la única manera que tenía en los ochenta de formarme en lo que respecta a la música no clásica. Según los estilos que más te gustaban te ibas especializando en programas concretos; para mí fue fundamental el de Rafa Fuentes (“Yazzstamos Aquí”), que se emitía por las noches en Radio 80. Rafa Fuentes fue mi maestro en el jazz. Trataba de anotar todo lo que resultaba de mi interés, las cosas que decía, el estilo de las canciones, las sensaciones que me producía, y lo escribía todo en una libreta, que aún conservo. Con él descubrí el jazz, un género que, además de su vertiente más pura, me ofrecía la posibilidad de re-descubrir el funky o la bossa nova a través de propuestas musicales diferentes de las que ya conocía; allí solía aparecer Al Jarreau, músico del que ya sabía gracias al hermano de una amiga, que un buen día nos sorprendió con una cinta de color naranja que había traído desde Londres; aquello era como mercancía ilegal, recuerdo que hice una copia del casete, que desgasté y casi rompí de tanto escucharlo, y que guardo junto con la libreta en mi caja de “los tesoros de la adolescencia”. El disco era “Look to the Rainbow “, un álbum en directo de 1977, grabado en Alemania; me quedo con la primera canción: “Letter Perfect”. Os dejo un link con un artículo homenaje a Rafa Fuentes, pionero en España del jazz radiofónico”.