JJ Cale / Lynyrd Skynyrd / Eric Clapton. “Call Me The Breeze”

Eric Clapton adoraba a JJ Cale, era su amigo y lo admiraba como compositor y guitarrista; hemos hablado de ello en entradas anteriores, sobre todo en las dedicadas a “Cocaine”, “After Midnight” y “Sensitive Kind”, temas de JJ Cale versionados y popularizados por Eric Clapton. En ellas también ofrecíamos algunas pinceladas en torno a lo difícil que fue para JJ Cale triunfar en la música, y a la importancia que tuvo Clapton en su carrera profesional. En el año 2006 publicaron juntos el álbum “The Road to Escondido”, con el apoyo de otros músicos famosos; un par de años antes habían participado en el Crossroads Guitar Festival, un evento protagonizado por Eric Clapton del que se hizo una película comercializada en forma de doble DVD. En aquella ocasión, ambos músicos compartieron escenario para interpretar dos temas compuestos por JJ Cale: el ya mencionado “After Midnight” y nuestra canción de hoy, “Call Me The Breeze” (aquí los podemos ver juntos). Ambas melodías forman parte del primer álbum de estudio del estadounidense, titulado “Naturally” (1971), un disco muy recomendable.

Tres años después, “Call Me The Breeze” fue incluida en el segundo álbum de estudio de los sureños Lynyrd Skynyrd (“Second Helping”, 1974), un trabajo más conocido por canciones como “The Ballad of Curtis Loew”, de la que nos ocuparemos en otra ocasión, o la archiconocida “Sweet Home Alabama”; “Call Me The Breeze” lo volvieron a grabar en 1976, para el disco en directo “One More from The Road”, otro álbum que merece la pena. Mientras que el original de JJ Cale se ajusta a los patrones del “Sonido Tulsa”, en el que confluyen géneros como el blues, el rock o el country americana, la versión de Lynyrd Skynyrd tiene un sonido más duro, dentro de los parámetros del rock sureño y el boogie rock. La tercera versión destacada, la de Eric Clapton, fue incluida en el disco homenaje a JJ Cale grabado tras su muerte, acaecida en 2013; en “The Breeze An Appreciation of JJ Cale” (2014) participaron músicos como Tom Petty, John Mayer, Willie Nelson o Mark Knopfler, y comenzaba con la interpretación de “Call Me The Breeze” a cargo de Eric Clapton que, además, fue lanzada como single y promocionada con un videoclip (el que podéis ver en esta entrada) concebido como homenaje a su amigo. No es fácil superar la terna que proponemos hoy; no obstante, os dejo alguna versión más, en concreto las de Alan Price & Rob Hoeke, Bobby Bare, Raúl Malo, Peter Frampton, Johhny Cash y John Carter, John Mayer, Les Calypol, Jason Owen, Frank Hannon, Keith Turner & The Southern Sound y Ben Wasson.

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Travis Birds. “Coyotes”

El embarcadero” (2019) es una serie española original de Movistar+, un proyecto en el que también están involucradas las productoras Atresmedia Studios y Vancouver Media, que podríamos catalogar como de thriller psicológico-emocional con mucha carga erótica, al estilo de la serie estadounidense “The Affair” (2014), con la que habitualmente se compara. Uno de los aciertos de la producción hispana es la canción utilizada como cabecera, titulada “Coyotes”. Esta intensa y desgarradora melodía es obra de la cantautora Travis Birds; en su página web, se habla de “Coyotes” como una canción que “describe la evolución en las fases de una obsesión, en la que la posibilidad de conquista destroza y convierte al individuo en animal”. En una entrevista realizada el año pasado por la revista Woman, la redactora Clara Hernández pregunta a Travis Birds sobre la letra de esta canción: “¿El amor obsesivo es animal y, por tanto, incontrolable?; la respuesta nos ayuda a comprender mejor el sentimiento que subyace detrás de esta inquietante composición:

“Más que animal, te puede convertir en tu parte más animal, que es de lo que habla la canción. Es sobre el proceso que sigue una persona cuando se obsesiona por alguien hasta el punto de perder quién es él mismo para actuar solo por instinto, como los perros de caza que rastrean su presa. Es dejar de pensar si algo te conviene, perder la parte racional”.

En esta misma entrevista, y también en otras, como la concedida a los compañeros de la web Alquimia Sonora, Travis Birds nos habla de cómo se eligió este tema para “El embarcadero”, y de lo importante que ha sido para su carrera profesional:

“El tema que eligieron, ‘Coyotes’, era una canción que había subido a Instagram sin ninguna pretensión, ¡ni siquiera estaba acabada! En el vídeo yo estaba desafinada y tocaba el piano, que no es mi instrumento. La gente de The Pool Notes se encargaba de la sincronización de la música de ‘El Embarcadero’ y la escucharon, les gustó mucho y se la presentaron a los directores de la serie. Y salió adelante. La verdad es que sufrí mucho pensando que estaban enseñando el vídeo a todo el mundo, yo soy muy crítica y decía, ¡ay, Dios mío, que no está lo suficientemente bien!  Cuando la escuché luego, en la serie, terminada, fue superemocionante”.

En estas entrevistas también nos enteramos de algunas cosas relacionadas con su vida, que no son mencionadas en su página oficial, en la cual ella apenas se describe como “una mezcla entre un niño, un señor muy serio, una tarada y un escarabajo común”. Esta madrileña de Leganés, cerca de la treintena, decidió cambiarse el nombre en el año 2010; hoy día la llaman así hasta sus padres, aunque no su familia de Granada ni la “gente del pasado”, quienes la siguen conociendo por el nombre que aparece en su DNI: “un buen escondite por si algún día lo necesito”, como ella misma reconoce. Su primer single fue “Coyotes”, publicado en 2019, después salió al mercado “Madre Conciencia”, su segundo sencillo; antes había lanzado su primer y único álbum (“Año X”), aunque imagino que, tan pronto como las circunstancias lo permitan, publicará un nuevo trabajo (“La Costa de los Mosquitos”). Travis Birds también es conocida por la versión del tema de Joaquín Sabina “19 días y 500 noches”, una atrevida reinterpretación de este clásico (otro día hablaremos de ello) que fue incluida en un reciente disco en homenaje al jienense (“Ni tan joven ni tan viejo”. Tributo a Sabina”, 2019). Os dejo con “Coyotes”: aquí tenéis la versión de estudio, con su videoclip oficial; sin embargo, he preferido encabezar la entrada con un directo grabado por la emisora Radio 4G, en el que podemos ver a Travis Birds cantar este tema, sola con su guitarra, una emocionante interpretación que no os deberíais perder.

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Rush. “Tom Sawyer”

De los canadienses Rush hemos hablado en una entrada anterior, allá por octubre de 2015, dedicada al tema “La Villa Strangiato”; entonces explicaba las razones por las que, en mi opinión, Rush es una de las bandas más singulares e influyentes del rock progresivo. En 1981 publicaban “Moving Pictures”, su octavo disco de estudio, sin duda uno de los mejores de este grupo, lo cual es bastante decir porque tienen muchos y muy buenos álbumes; como ya hice en su momento, os dejo esta “pequeña guía de escucha” de Rush, que hace tiempo preparó el amigo Alex para su blog Rocktelegram. “Moving Pictures” está formado por siete canciones, unas más sombrías y otras más melódicas, en cualquier caso, todas de una gran calidad y muy bien trabajadas por los integrantes de este virtuoso trío: Geddy Lee (voz, bajo, teclados y sintetizadores), Alex Lifeson (guitarras) y Neil Peart (batería y percusiones). El tema más largo es “The Camera Eye”, con casi once minutos, y los más conocidos son “Limelight” y “Tom Sawyer”, protagonista de nuestra entrada de hoy.

Fue compuesto por los tres miembros de Rush a partir de un poema de Pye Dubois, integrante de la banda Max Webster, que llevaba por título “Louis The Lawyer” que, a su vez, estaba basado en la novela “Las Aventuras de Tom Sawyer”, publicada entre 1876 y 1878 por Mark Twain. Neil Peart dijo en 1985 que “Tom Sawyer” era algo así como el retrato de un rebelde moderno, “un individualista de espíritu libre que se paseaba por el mundo de manera decidida y con los ojos abiertos”; a partir de esta idea de Pye Dubois, Neil Peart trató de conciliar al niño que hay dentro del personaje con el adulto que debe hacer frente a la vida; os recomiendo que veáis este interesante vídeo, en el que se hace confluir el mensaje que Mark Twain trató de transmitir, a través del protagonista de su novela, con el Mark Twain de Dubois y Peart. En lo que a la música se refiere, “Tom Sawyer” es una obra de arte de poco más de cuatro minutos, en la que los tres miembros de Rush lucen a un altísimo nivel. El comienzo del tema, con la voz de Geddy Lee y los sintetizadores es uno de los inicios más recordados en la historia del rock progresivo; Neil Peart está soberbio a la batería durante toda la canción, incluso permitiéndose un pequeño solo; otro de los momentos mágicos lo protagoniza el guitarrista Alex Lifeson, con el bajo de Geddy Lee marcando el ritmo de manera simultánea al punteo de guitarra, en el vídeo se aprecia muy bien. Todo en esta canción funciona a la perfección, como un reloj de precisión; la sincronización de los instrumentos es perfecta, éstos se escuchan e identifican de manera nítida y, sin embargo, la percepción global es la de una obra homogénea en la que los sonidos se conducen con elegancia y armonía durante toda la composición.

Rush 'Moving Pictures'

 

Gábor Szabó / The Toys / Bobby Vinton. “Sealed With a Kiss”

Sealed With a Kiss” es una de las canciones románticas por excelencia. Nos cuenta la historia de dos amantes que se separan con el inicio del verano, aunque su deseo es el de permanecer juntos, unidos a través de unas cartas de amor que uno de ellos mandará al otro todos los días de “ese frío y solitario verano”, hasta que puedan rencontrarse en septiembre; cartas en las que el remitente promete enviarle todos sus sueños, “cada día en una carta sellada con un beso”. Como podéis ver, una canción no apta para diabéticos.

Fue escrita por Peter Udell y Gary Geld, publicada por primera vez en mayo de 1960 a cargo del grupo The Four Voices, aunque sin mucho éxito; algo más tuvo el cantante Brian Hyland en su versión de 1962. Durante los años sesenta fue interpretada por otros artistas, como Shelley Fabares, Gary Lewis & The Playboys, Bobby Vee, Santo & Johnny, The Ventures o Chet Atkins, por citar algunos. Éstos tres últimos lo hicieron de manera instrumental, al igual que el protagonista de nuestro primer vídeo destacado de hoy, el guitarrista de origen húngaro Gábor Szabó, una versión grabada en 1969 que a mí me parece de una gran exquisitez y sensualidad. También de este período, en concreto de 1968, es la propuesta por el grupo femenino The Toys (1961-1968), de estas neoyorkinas quizás conozcáis el que, probablemente, fue su mayor éxito: “A Lover’s Concerto”. La de The Toys es nuestra segunda versión destacada, y así os la propongo porque me parece que es una de las más singulares que se han hecho de esta canción, en un tono alegre y dentro de un estilo no muy habitual para esta canción, el disco-funk.

Como podéis ver, “Sealed With a Kiss” tuvo bastantes versiones durante los años sesenta (y apenas os he mencionado sólo algunas), y con bastante variedad estilística: balada romántica, instrumental (jazz, country, surf, etc.), disco-funk, etc. Sin embargo, parecería que su historia comienza en 1972, en lugar de 1960, tras la versión realizada por el crooner Bobby Vinton, sin duda la más conocida de esta melodía; hasta el extremo de que “Sealed With a Kiss” siempre irá unida a Bobby Vinton, el mismo cantante que antes popularizara otro gran clásico de la canción americana: “Blue Velvet”. Gran parte del éxito de esta versión se debe al arreglo musical planteado para ella, con ese inicio de bongo tan característico y el oboe suministrando un lirismo melódico muy ajustado a su dulce letra. Fue incluida en su vigésimo tercer álbum de estudio, también titulado “Sealed With a Kiss” (1972). A partir de entonces, bien podría decirse que la mayor parte de las versiones han tenido como modelo la de Bobby Vinton. Si queréis seguir escuchando esta canción, podéis continuar con Chris de Burgh, Mud, Anetha Fältskog (Abba), The Shadows o Hank Marvin, aunque os puedo asegurar que hay muchas más.

 

Europe. “Seven Doors Hotel”

“The Final Countdown” (1986) fue el disco que encumbró a la banda sueca de heavy metal Europe, con canciones como la balada “Carrie” o la archiconocida “The Final Countdown”, protagonista de una entrada anterior. Fue el tercer álbum de esta formación; dos años antes publicaron “Wings of Tomorrow” y, en 1983, el Lp con el que debutaron: “Europe”. Los orígenes de este grupo se sitúan en 1979, cuando el vocalista Joey Tempest (entonces Joakim Larsson) y el guitarrista John Norum deciden crear una banda de rock en un barrio de Estocolmo llamada Force. Se presentan a festivales, actúan en clubes nocturnos e intentan que alguna discográfica les publique sus canciones, aunque sin mucho éxito porque para ello les pedían que se cortaran el pelo y cantaran en sueco. En 1982 se presentaron a un concurso de rock nacional para jóvenes talentos, que acaban ganando; fue en aquella época cuando cambiaron el nombre del grupo por el definitivo de Europe, al inspirarse en el álbum en directo de Deep Purple “Made in Europe”.

Poco después grabarían su primer álbum, que tuvo un notable éxito en Suecia y Japón. Aunque en este disco el sonido característico de Europe estaba aún en estado embrionario, ya podemos apreciar alguna de las señas de identidad que convirtieron a esta banda en una de las preferidas del gran público durante la segunda mitad de la década de 1980. En lo estético, Europe se apartaba del aspecto rudo, aguerrido y, en ocasiones, descuidado de las bandas de hard rock, apostando por las melenas cuidadas y un vestuario que pudiera encandilar a sus fans. En cuanto a su música, era como un intento de domesticar el hard rock y el heavy metal, una especie de heavy light o metal melódico apto para todos los públicos. “Seven Doors Hotel” (aquí les podemos ver interpretándolo en directo), compuesto por Joey Tempest, es el tema que más repercusión tuvo de este primer trabajo de los suecos (aquí lo podéis escuchar), también mi preferido por ese aire powermetalero que tiene. Está basado en la película de terror italiana “El más allá” (1981), cuya sinopsis nos ofrece la web Filmaffinity:

“El sótano de un viejo hotel está construido encima de la puerta al más allá donde deambulan los zombies. Una joven hereda el hotel y decide renovarlo pero terribles “accidentes” ocurren durante las obras. Un pintor muere, el fontanero desaparece y su amigo se rompe el cuello. Ella huye al hospital pero la pesadilla sólo acaba de empezar…”

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