The Velvet Underground & Nico. “Sunday Morning”

El origen de la Velvet Underground se remonta al año 1964, cuando Lou Reed y John Cale, que se conocieron en la compañía Pickwick Records, decidieron crear un grupo al que se sumaría Sterling Morrison, que Lou Reed conocía de la Universidad, y Angus McLise, vecino de Reed y Cale (posteriormente sustituido por Maureen Tucker, hermana de un amigo de Sterling Morrison); llamaron a la banda The Warlocks, posteriormente The Falling Spikes y, finalmente, The Velvet Underground, nombre que tomaron de un libro sobre sadomasoquismo escrito por Michael Leigh, toda una declaración de intenciones sobre cual sería la línea argumental de esta peculiar y revolucionaria banda. El mánager acabaría siendo el mismísimo Andy Warhol, quien debió pensar que un grupo de rock alternativo era el complemento perfecto para su taller; en un intento de incrementar el glamour y la modernidad impuso la presencia de la modelo, actriz y cantante alemana Nico, que finalmente se incorporó a la formación, aunque a Reed, Cale y demás miembros de la banda no les gustase mucho la idea. Sin embargo, el dinero y la promoción que Warhol podría dar al grupo justificó el cambio de nombre: The Velvet Underground & Nico. Así se tituló también el primer álbum, grabado en 1966 y publicado en 1967 por la discográfica Verve, después de que fuera rechazado por otras compañías debido a la explícita temática de las canciones contenidas en él; en tiempos de psicodelia, flower power y hippismo, un disco que hablaba sin tapujos de temas como el consumo de drogas, el sadomasoquismo o las desviaciones sexuales, era demasiado provocador y avanzado para aquella sociedad; y también lo era su música, que se adelantó a estilos que eclosionarían una, dos o tres décadas después, como el punk, la new wave, el grunge, el movimiento indie o el rock experimental. Bien podría decirse que, cuando salió al mercado, fue un completo fracaso; sin embargo, con el paso de los años, se convirtió en un disco de culto y, para muchos, es uno de los álbumes más influyentes en la historia del rock.

Bajo su conocida portada, con ese plátano obra de Andy Warhol, se cobijan once delirantes y atrevidas canciones a cual más sorprendente: “I’m Waiting for the Man”, sobre alguien que cuenta cómo busca drogas en Nueva York; “Venus in Furs”, con el sadomasoquismo como protagonista; “Heroin” o “Run, run, run”, también con las drogas como telón de fondo; “There She Goes Again”, sobre la prostitución; o el tema con el que se inicia el disco, y que preside esta entrada, “Sunday Morning”, una canción sobre la paranoia que Reed y Cale probablemente escribieron un domingo después de una noche de fiesta y desenfreno. La idea inicial es que la cantara Nico, pero finalmente lo hizo Lou Reed (aunque parezca imposible por el tono empleado), la alemana sólo intervino en los coros. Tal vez sea el tema más asequible y pop de este disco. En lo musical destaca el empleo de la celesta, instrumento del que ya hablamos en la entrada dedicada al tema de Buddy Holly “Everyday” (1957), de hecho el inicio de “Sunday Morning” recuerda un poco al de “Everyday”. Sin ánimo de ser exhaustivo, os dejo algunas de las versiones que se han hecho de esta canción, desde enfoques diferentes, en concreto las debidas a Lou Reed, John Cale, OMD, Nina Hagen, Chris Coco & Nick Cave y los hermanos Auserón, antiguos integrantes de Radio Futura.

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