Rick Wakeman. “Anne Boleyn”

Rick Wakeman probablemente sea el teclista más virtuoso y valorado, junto con Keith Emerson, del rock progresivo. Nació en Londres, en el barrio de Perivale, un lugar del que guardo muy buen recuerdo, pues allí viví durante mes y medio, a comienzos de los años noventa. Formado en la música clásica, trabajó en locales y pubs londinenses hasta que empezó a colaborar, como músico de sesión, con artistas como David Bowie o Al Stewart; entre 1970 y 1971 grabó un par de álbumes con el grupo Strawbs y, poco después, se incorporaría a la banda de rock progresivo Yes, en sustitución de Tony Kaye, para grabar dos de los álbumes más importantes de esta formación: “Fragile” (véanse las entradas dedicadas a los temas “Roundabout” y “Mood For a Day”) y “Close to the Edge”. Excepto en “Relayer” (1974), grabado cuando Wakeman había abandonado el grupo (volvería a él en 1977), bien podría decirse que ha estado en los discos más destacados de Yes y aún continúa siendo uno de los habituales en los proyectos musicales que sigue protagonizando esta banda. Su carrera en solitario también es muy destacada; comenzó en 1973, con el álbum “The Six Wives of Henry VIII”, cuando aún formaba parte de Yes. La inspiración para componer este álbum le llegó gracias a un libro que se compró para hacer más llevadera la espera en los aeropuertos, el titulado The Private Life of Henry VIII: a biography of his six Queens, de la escritora Nancy Brysson Morrison:

“Este álbum está basado en mi interpretación de las características musicales de las esposas de Enrique VIII. Aunque el sonido puede que no coincida con sus historias individuales, es mi concepción personal de los personajes a través de los instrumentos de teclado” (Rick Wakeman).

Para la grabación, realizada entre febrero y octubre de 1972, aprovechando las paradas en la actividad de Yes, se rodeó de muchos y muy buenos músicos, entre ellos sus antiguos compañeros de Strawbs y los de Yes, en concreto Bill Bruford (batería), Steve Howe (guitarra), Chris Squire (bajo) y Alan White (batería). La portada del disco se hizo a partir de una foto tomada en el museo de cera de Londres, en ella se puede ver a la figura de Richard Nixon al fondo, ya que la cortina no estaba completamente cerrada. En este álbum, quizás el mejor de todos los que grabó en solitario, Rick Wakeman nos muestra todo su poderío como teclista, utilizando todo tipo de instrumentos de este ámbito, como sintetizadores, mellotrones, órganos eléctricos, pianos electrónicos, clavecín, incluso un órgano de iglesia. El sonido de “The Six Wives of Henry VIII” es majestuoso y abrumador, un rock sinfónico de gran elegancia, aristocrático en sus influencias renacentistas y barrocas y, también, vigoroso cuando el rock se apodera de estas melodías frágiles de apariencia, pero que se conducen con determinación y energía.

Nos quedamos, como ejemplo de este disco, con el tema “Anne Boleyn”, dedicado a la segunda esposa de Enrique VIII, decapitada bajo la acusación infundada y manipulada de adulterio, incesto y traición. Según ha contado Rick Wakeman, esta canción surgió cuando soñó con la ejecución de Ana Bolena, en su ensoñación sonaba un himno religioso (“St Clement”), habitualmente atribuido al reverendo Clement Cotteril Scholefield. Utilizando como punto de partida esta melodía, Wakeman compuso (o arregló) un excelente tema, en el que tienen cabida momentos suaves de piano clásico y movimientos más potentes cuando los instrumentos del rock entran en acción. Además de los teclados de Rick Wakeman, en esta canción podemos escuchar el bajo de Les Hurdle, la guitarra de Mike Egan, la batería de Bill Bruford, las percusiones de Ray Cooper y las voces (coros) de Liza Stricke, Laura Lee y Sylvia Mcneill. Para terminar, os dejo dos directos para que veáis a Rick Wakeman con toda su parafernalia instrumental, uno de 1990 y otro de 2009.

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Supertramp. “Fool’s Overture”

Me consta que “Breakfast in America” (1979) es uno de los álbumes de Supertramp preferidos por el gran público, de hecho hay quien identifica a esta formación con el sonido pop de ese disco y, quizás también, con algunos de los trabajos que vendrían después, como “… Famous Last Words” (1982). Sin embargo, los que nos consideramos seguidores de este grupo británico, generalmente preferimos los tres anteriores (“Crime of the Century”,1974; “Crisis? What Crisis?”, 1975; y “Even in the Quietest Moments”, 1977), en mi opinión los mejores y los que mejor se ajustan a ese clásico e inconfundible estilo de Supertramp, entre el rock sinfónico, el pop y el art rock. “Even in the Quietest Moments”, al que ya aludimos en la entrada dedicada a la canción “Babaji”, con esa conocidísima portada en la que se ve un piano nevado, fue publicado en 1977 con gran éxito de público y crítica. Aunque todas las canciones están firmadas por sus dos líderes, Rick Davis y Roger Hodgson, lo cierto es que sólo el tema homónimo es una verdadera colaboración; mientras que “From Now On”, “Lover Boy” y “Downstream” fueron publicados por Davis, y Hodgson hizo lo propio con “Give a Little Bit”, “Babaji” y “Fool’s Overture, la melodía que protagoniza esta entrada.

Inicialmente se tituló “The String Machine Epic”; fue compuesta y grabada con un Elka Rhapsody String Machine, según nos cuentan en la web “The Logical Song”, “un primitivo sintetizador cuyo peculiar sonido sería un elemento vital en la alquimia creativa de Hodgson”. Entre los efectos de sonido que se incluyen en “Fool’s Overture”, se puede distinguir un extracto de la alocución de Winston Churchill sobre la entrada de Reino Unido en la II Guerra Mundial, además de sonidos de coches de policía y de las campanas del londinense Big Ben, un extracto del tema de Gustav Holst “Venus” (perteneciente a la suite “The Planets”) y la lectura del poema Jerusalem de William Blake. Según ha señalado el propio Roger Hodgson, no quiso dar ningún significado concreto a “Fool’s Overture”, “era una mezcla de ideas sobre diferentes acontecimientos históricos y cada uno puede interpretar la canción a su manera. No quiero limitarlo a mi propia interpretación, porque incluso ésta puede cambiar cada semana”. Os dejo con este épico y emocionante tema que, como ya dijimos en un post anterior, en lo musical es como una versión pulida de “A Soapboax Opera”, canción publicada en el Lp anterior. Y ya que “Fool’s Overture” es uno de los cortes habituales en los directos, también os ofrezco la posibilidad de escuchar, y en el segundo caso también ver, dos interpretaciones en vivo: la correspondiente al álbum “Paris” (1980) y otra orquestada a cargo de Roger Hodgson.

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Barclay James Harvest. “Suicide?”

A todos los aficionados al rock nos gusta hablar de nuestros músicos preferidos, de nuestros discos imprescindibles y, por supuesto, de los grupos que amamos y con los que nos emocionamos. Estoy casi seguro de que, si hiciéramos una votación entre los seguidores del rock progresivo sobre su banda predilecta, los ganadores serían: Pink Floyd, Yes, Genesis, King Crimson, Emerson Lake & Palmer y Camel; ellos representan a un género que vivió sus mejores momentos entre finales de la década de 1960 y finales de los setenta. Bajo este Olimpo del rock sinfónico se sitúan (y se siguen situando) otros grupos, algunos de ellos también podrían ser merecedores de esta divina distinción, sobre todo en función de quien opine y de la vehemencia con que lo haga; en este vagón se podrían situar formaciones como Jethro Tull, Rush, Marillion, Dream Theather, Premiata Forneria Marconi, Gentle Giant, Mike Oldfield, Caravan o dos de mis preferidas: The Moody Blues y Barclay James Harvest. Ambas ya han tenido cabida en este blog, y hoy volvemos a recordar a una de ellas.

En las entradas dedicadas a los temas “Dark Now My Sky” y “Mockingbird” señalábamos que estos británicos comenzaron su andadura como banda en 1967, aunque no publicaron su primer álbum hasta 1970. La primera etapa de esta formación, caracterizada por la utilización habitual de orquestas sinfónicas en sus grabaciones, se compone de cuatro álbumes con el sello discográfico Harvest, a los que pertenecen los dos temas anteriormente citados. Después ficharon por Polydor, priorizando los sonidos eléctricos y los teclados sobre los arreglos orquestales; en 1974 publicaron “Everyone is Everybody Else”, en 1975 “Time Honoured Ghost” y, en 1976, “Octoberon”, habitualmente considerado como el mejor trabajo de la banda (junto con el anterior). Por supuesto, aconsejo este álbum a todo el mundo, pero especialmente a quienes no os sentís muy identificados con el rock sinfónico; “Octoberon” es un trabajo sensible y delicado, en el que las melodías y los pasajes intimistas tienen mayor protagonismo que la experimentalidad y los largos y complicados desarrollos instrumentales, tan habituales en este género. Aunque todo el disco está muy bien, yo destacaría la primera y la última canción: “The World Goes On” y “Suicide?”, con cuyo vídeo encabemos esta entrada, uno de los temas fundamentales de Barclay James Harvest, de los imprescindibles en sus directos (aquí tenéis una interpretación en vivo del año 1992). La guitarra eléctrica y los teclados nos presentan una melodía que, desde el comienzo, nos transmite tristeza, desolación y cierto tono épico, sensación que se reafirma con las partes cantadas, apoyadas en unos emotivos acordes de guitarra acústica; el tema acaba con una parte en la que se pueden escuchar algunos efectos (pisadas, ruidos, cláxones, etc.), que incrementan el tono misterioso de la canción ¿Qué necesita un suicida para dar el último paso?

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Procol Harum / Doro / Pop Tops. “A Whiter Shade of Pale”

Hace algún tiempo, en septiembre de 2017, os hablaba del álbum titulado “Procol Harum” (1967), el primer Lp de la banda británica del mismo nombre, un trabajo en el que conviven elementos de diferentes géneros, como el rock psicodélico-sinfónico, el R&B, el soul o el pop beat. Entonces recomendaba su escucha a todos los amantes del órgano Hammond y a quienes buscan los orígenes del rock progresivo. En aquella entrada trataba de poner en valor la melodía con la que se cierra el álbum “Repent Walpurgis”, aunque la canción más conocida es, sin duda, “A Whiter Shade of Pale”, de hecho, se da la circunstancia de que este tema es más conocido que la propia banda, al menos entre el gran público, como si Procol Harum hubieran sido fagocitados por su propio éxito.

“A Whiter Shade of Pale” fue publicada como sencillo en 1967 y, al menos inicialmente, no fue incluida en el mencionado álbum, aunque sí en la edición estadounidense y en posteriores reediciones. Según nos cuenta Héctor Sánchez en un artículo publicado por EfeEme.com, la historia de esta canción comienza con una conversación que escuchó el letrista Keith Reid en una fiesta, cuando un hombre se acercó a una mujer y le dijo: “Estás más pálida que el blanco”; a partir de ahí, según ha contado el propio Keith Reid, escribió una canción bajo la influencia de los libros, y no de las drogas, aunque también dejó su impronta el surrealismo de Magritte o Dalí, el cine de la Nouvelle Vague y la música de The Beatles, Ray Charles o Bob Dylan, autor a quien Reid admiraba especialmente por la manera con la que jugaba con las palabras. Hay quien interpreta esta canción en tono metafórico, como una relación entre hombre y mujer que acaba en un acto sexual; el propio autor de la letra señaló que no trataba de transmitir misterio o decadencia, sino evocar un estado de ánimo a través de una clásica historia de desamor. Inicialmente la canción tenía una introducción instrumental más larga y cuatro estrofas, en lugar de las dos que finalmente quedaron, y duraba casi diez minutos; siguiendo las indicaciones del productor, acortaron el tema para favorecer su difusión radiofónica, aunque en directo interpretaban la versión larga (ésta es la versión extendida). La parte musical quedó en manos del cantante y pianista Gary Brooker, él fue quien pensó en utilizar el “Aria para la cuerda de sol” de Johann Sebastian Bach como punto de partida para crear la melodía, todo un clásico en guateques y bailes sesenteros. Uno de los elementos característicos de esta canción es el órgano Hammond de Matthew Fisher, músico que acabó acudiendo a los tribunales para reclamar la autoría de esta canción, algo que le fue reconocido en el año 2009 con un 40% de los derechos de autor.

De “A Whiter Shade of Pale” se han hecho muchas versiones, tanto desde el lado romántico como desde una vertiente más rockera, incluso inspiró (al menos en lo relativo a la parte instrumental) el tema de Serge Gainsbourg “Je t’aime … moi non plus” (1969). Entre las versiones generadas en el ámbito del rock, mencionaremos la de Gerry & The Pacemakers, Johnny Rivers, Bonnie Tyler, Joe Cocker, Gov’t Mule, Glenn Hughes, Eric Clapton, Sammy Hagar o la cantante alemana de heavy metal Doro (nuestro segundo vídeo), que incluyó esta canción en su primer álbum de estudio en solitario (“Force Majeure”, 1989). Del lado melódico podemos destacar, entre otras, las interpretaciones de Percy Sledge, The Dells, Sarah Brightman, Michael Bolton, Annie Lennox, Willie Nelson & Waylon Jennings o The Shadows. También hay muchas versiones en español, como las de Sergio Denis, Cristina y los Stop, Los Impala, Los Salvajes, Los Rebeldes o la de los Pop Tops (el tercer vídeo destacado de hoy), también del año 1967 como el original, en la que se puede apreciar la dificultad que aún tenía Phil Trim con el español.

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Camel. “Echoes”

Mi conexión con el rock progresivo y el hard rock comenzó hacia 1977-1978, cuando cursaba segundo de BUP (ya os he hablado de ello en una ocasión anterior); recuerdo que escuchábamos los grandes clásicos de Pink Floyd, Genesis, King Crimson, Jethro Tull, Camel, Emerson Lake & Palmer, Supertramp, Led Zeppelin y Deep Purple como si fueran de rabiosa actualidad cuando, en realidad, aquellos discos habían salido al mercado varios años antes. Acostumbrados a discos tan maravillosos como “Fragile”, “Close to the Edge”, “Thick as a Brick”, “Foxtrot”, “The Snow Goose”, “In the Court of the Crimson King”, “Tarkus”, “Wish You Were Here”, “Led Zeppelin IV”, “Made in Japan” o “Crime of the Century”, y con una edad -los quince años- poco dada a análisis rigurosos y ecuánimes, vivimos en directo los nuevos lanzamientos de nuestros grupos preferidos con una mezcla de estupor, indignación y tristeza; nuestros héroes nos estaban traicionando, sus nuevos discos parecían abandonar el rock progresivo para abrazar propuestas más comerciales, en torno al AOR y el pop. Creo que todo comenzó en 1978, cuando nuestras bandas favoritas parecía que se ponían de acuerdo para encadenar una serie de álbumes a cuál más decepcionante: “Tormato” (Yes), “And Then There Were Three” (Genesis) o “Breathless” (Camel). El desastre, siempre ante nuestro adolescente entendimiento, acabó por consolidarse al año siguiente, 1979, cuando se publicaron discos como “Stormwatch” (Jethro Tull), “Breakfast in America” (Supertramp) o “The Wall” (Pink Floyd). Con el paso de los años se me fue pasando el enfado y acabé reconciliándome con estos discos publicados entre 1978 y 1979, los cuales comencé a tener en cuenta por su valor intrínseco y no por su comparación con trabajos anteriores.

Breathless” (1978) fue el sexto álbum de estudio de los británicos Camel, quienes ya han aparecido por aquí en entradas anteriores (“Never Let Go”, “The Snow Goose” y “Lady Fantasy”), un trabajo marcado por las disputas entre Andy Latimer y Peter Bardens, quien finalmente abandonó la formación tras la grabación de este álbum. Mientras que Bardens tomó mayor protagonismo en la composición de los temas que formaron parte del Lp anterior (“Rain Dances”, 1977), también del tímido intento por acercar el sonido hacia el jazz, Latimer hizo lo propio en “Breathless”, un disco que, tal vez sin ser de los mejores de Camel, a mí me ha acabado gustando mucho. De hecho, lo recomiendo a quienes deseen iniciarse con el rock progresivo y se asustan ante el virtuosismo y la complejidad de este género. “Breathless” es un álbum de rock sinfónico muy melódico y asequible; si queréis comprobarlo podéis comenzar con el tema “Summer Lightning”, el más pop de todos, incluso por momentos algo discoquetero, pero con un solo de guitarra final “made in Latimer” verdaderamente bello. Si os ha gustado, podéis poner el disco desde el principio pues, a buen seguro, los dos primeros temas no os van a dejar indiferentes; en primer lugar, el titulado “Breathless” y, en segundo lugar, “Echoes”, cuyo vídeo preside esta entrada, desde mi punto de vista la canción más progresiva de todas y, también la mejor. El tema empieza muy rápido, con una guitarra marcando la melodía principal y unos teclados que, poco a poco, van tranquilizando la composición hasta sumirla en una relajante quietud, de la que se sale hacia el minuto 3:30, entonces remonta hasta dar paso a la parte cantada, lo más pop de este tema; a partir del minuto 5 vuelve a entrar la sensual guitarra de Latimer secundada por los teclados de Bardens, que nos acompañan casi hasta el final.

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