Rainbow. “I Surrender”

Russ Ballard es un compositor, cantante y guitarrista inglés, que formó parte de grupos como The Roulettes, Unit 4+2 o Argent, la banda de hard rock y glam rock que fundara el teclista Rod Argent en 1969. Ballard comenzó su carrera en solitario tras abandonar Argent, en 1974; aunque grabó un buen número de singles y Lps, sobre todo durante las décadas de 1970 y 1980, es más conocido por su faceta de compositor, pues a él se deben temas como “Since You Been Gone”, “Liar”, So You Win Again”, “God Gave Rock and Roll to You”, “Winning”, “I Know There’s Something Going On”, New York Groove”, “You Can Do Magic”, “Can’t Shake Loose”, “Dancer”, “Free Me”, Jody”, “Lost City”, “No More the Fool”, “On the Rebound” o nuestra canción de hoy, “I Surrender” (aquí tenéis un listado de canciones compuestas por él para otros artistas), que fueron interpretadas por grupos y solistas como Rare Earth, Santana, America, Roger Daltrey, Agnetha Fältskog, Argent, Kiss, Olivia Newton-John, The Shadows, Elkie Brooks, Uriah Heep, Hot Chocolate o Rainbow, por mencionar algunos.

“I Surrender” fue publicada como sencillo en octubre de 1980, por la banda estadounidense Head East quienes, además, la incluyeron en su álbum “EE.UU 1” (aquí la tenéis). Parece que los siguientes en grabarla iban a ser los británicos Praying Mantis, incluso llegaron a registrar la pista de acompañamiento y algunas voces, pero en mitad del trabajo les retiraron el tema para dárselo a Rainbow, la banda del guitarrista de Deep Purple Ritchie Blackmore; según cuentan en la web El Cabo del Rock, Russ Ballard debió reconocer -en una entrevista concedida a Mariskal Rock– que Blackmore le había pedido “que le compusiera alguna canción, ya que se encontraba algo atascado creativamente”. La versión de “I Surrender” a cargo de Rainbow, la más conocida de todas (aquí tenéis una interpretación en directo), fue publicada en su disco “Difficult to Cure” (1981), del que ya hemos hablado a propósito de la entrada dedicada al tema titulado “Spotlight Kid”. Esta declaración desesperada de rendición absoluta ante un amor no correspondido, también ha sido versionada por otros grupos de heavy metal, como los finlandeses Stratovarius, los alemanes At Vance, los japoneses Concerto Moon o los españoles Centinela (en nuestro idioma), lo que nos da una idea de la expansión internacional que ha tenido este clásico del hard rock y el AOR.

Janis Joplin / Slade / Barón Rojo. “Move Over”

Janis Joplin falleció en la madrugada del 3 al 4 de octubre de 1970, cuando tan solo tenía veintisiete años, víctima de una sobredosis de heroína -probablemente de una pureza extrema- mezclada con alcohol. Al día siguiente había quedado con el productor musical Paul A. Rothchild, el mismo que había trabajado para The Doors, con el propósito de continuar la grabación de su segundo disco de estudio en solitario: “Pearl”. Lo cierto que estaba casi terminado, se habían grabado las tres cuartas partes del álbum y Janis ya había dejado registradas el resto de las canciones, a excepción de “Buried Alive in the Blues”, un tema compuesto por Nick Gravenites, a quien se le ofreció la oportunidad de cantar la canción en homenaje a Janis Joplin; Nick se negó y, finalmente, esta melodía se incluyó en el disco como instrumental. La última sesión de grabación a la que acudió Joplin fue la que tuvo lugar el 1 de octubre, en la que dejó grabado -a capela- el tema “Mercedes Benz”, que fue incluida en “Pearl” sin acompañamiento instrumental. Este disco fue publicado por la discográfica Columbia en enero de 1971, tres meses después del fallecimiento de la cantante texana; participaron en él los miembros de su grupo, Full Tilt Boogie Band, una formación de origen canadiense que acompañó a de Janis una vez que ésta finalizó su compromiso con la Big Brother and the Holding Company, primero y después con la Kozmic Blues Band. “Pearl” es el disco definitivo de Janis Joplin, pergeñado entre la vida y la muerte, en el que se vació como persona y cantante, una obra maestra que aún lo es más debido a su condición de disco póstumo.

Las canciones quizás más conocidas de este Lp son “Cry Baby”, “Me and Bobby McGee” -que cuenta con una entrada en este blog- y “Move Over”, la única compuesta en su totalidad por nuestra protagonista de hoy. Este potente tema, en la frontera con el hard rock, ha sido versionado por algunos grupos que participan de este estilo. Es el caso, sin ir más lejos, de las dos bandas que proponemos para acompañar al original; en primer lugar, los británicos Slade, quienes incluyeron “Move Over” en su tercer álbum de estudio (“Slayed?”, 1972), uno de los más exitosos de los ingleses; en segundo lugar, los españoles Barón Rojo, que grabaron esta canción para el álbum de versiones titulado “Perversiones” (2003), del que nos ocuparemos en otra entrada. Si queréis seguir escuchando otras interpretaciones de este clásico del rock, os recomiendo las de Doc Sverinsen, Mary Burns, Celeste Carballo, Soul Asylum, Cinderella, Richie Arndt & The Bluenatics o Nina Hagen.

Uriah Heep. “Look at Yourself”

En el mundillo del heavy metal no están muy bien vistos los teclados. En ocasiones se toleran, pero siempre como un recurso excepcional, no vaya a ser que, con tanta floritura melódica, se pierda rocosidad y contundencia. Sin embargo, dos de las bandas pioneras del hard rock, y de las que más han influido en grupos de heavy metal ochenteros, utilizaban los teclados con asiduidad y normalidad: Deep Purple y Uriah Heep. Los primeros son bien conocidos y valorados por cualquier aficionado al rock; los segundos también, aunque quizás algo menos, según las malas lenguas, debido a que su sonido es muy similar al de Deep Purple. En una entrada anterior, dedicada al tema progresivo “Salisbury”, también aludía a este asunto, y comentaba que me parecía algo normal, ya que compartían inquietudes musicales y salas de ensayo, y probablemente se dejaron influir por el característico sonido purple de los teclados de Jon Lord. También como Deep Purple, Uriah Heep comenzó más cerca de la psicodelia y el rock progresivo; sin embargo, ambas bandas adquirieron su sonido característico en el ámbito del hard rock, Deep Purple a partir del disco titulado “In Rock” (1970) y Uriah Heep con el álbum que hoy nos ocupa: “Look at Yourself” (1971), con esos ojos y ese espejo de portada que nos anima a mirarnos a nosotros mismos.

Es el tercer disco de estudio de esta banda británica, el mejor para la mayoría de los aficionados al género -junto con el siguiente, “Demons & Wizards”, 1972-. Con David Byron como voz principal, Ken Hensley a los teclados, Paul Newton al bajo e Ian Clark a la batería, Uriah Heep nos ofrece un excepcional disco de hard rock setentero, aunque aún se puedan escuchar en él esos giros psicodélicos y progresivos que caracterizaron su trabajo anterior (“Salisbury”, 1971); véanse, por ejemplo, los temas titulados “Shadows of Grief” o “July Morning” (un temazo). Por el lado hardrockero, tenemos cortes como “Love Machine”, “I Wanna Be Fre” y, por supuesto, la canción que da nombre al álbum: “Look at Yourself”. Escrita por Ken Hensley, como la mayor parte de las de este álbum, se trata de uno de los temas más recordados de Uriah Heep y, también, un buen ejemplo de que, utilizando teclados, se puede hacer hard rock y heavy metal sin levantar sarpullidos entre los metaleros más puristas. Como curiosidad, señalaremos que éste es el único corte del disco que no fue grabado por David Byron en la voz principal, lo hizo Ken Hensley, debido a algunos problemas de garganta que tenía Byron, aunque lo habitual es que fuera éste último el que lo cantara en directo. En este vídeo, fechado en 1973, podéis ver a Uriah Heep interpretando esta canción; aquí tenéis otro más reciente, y finalizo con dos versiones, a cargo de los alemanes Gamma Ray y los canadienses GrimSkunk.

Led Zeppelin. “Stairway to Heaven”

El tercer disco de Led Zeppelin (“Led Zeppelin III, 1970) fue muy criticado por la prensa especializada, que acusó a la banda de ser un montaje, un grupo formado por músicos famosos que se había pasado al folk-rock. Enfadados ante esta reacción, decidieron sacar al mercado el siguiente Lp con una portada en la que no apareciera el título del disco, el nombre del grupo, ni el logo de la discográfica, así, el que lo escuchara, no estaría condicionado; como bien saben todos los seguidores del rock, en la portada sólo se ve el cuadro de un hombre cargando leña colgado de una pared desconchada. Finalmente bautizado como “Led Zeppelin IV”, hoy día está considerado como una obra maestra del rock; en él se incluyeron algunas de las canciones más recordadas de esta banda: “Black Dog”, “Rock & Roll”, “The Battle of Evermore”, “Misty Mountain Hop”, “Four Sticks”, “Going to California”, “When the Levee Breaks” y, por supuesto, “Stairway to Heaven”, el inolvidable tema con el que se cierra la cara A. Gran parte del éxito que tuvo el disco se debió a la negativa de lanzar esta última canción como single, para obligar así a que todo el mundo comprara el álbum.

Stairway to Heaven” fue compuesto por Jimmy Page y Robert Plant, en una cabaña situada en un lugar remoto de Gales, donde descansaban después de una exigente gira por los Estados Unidos; Page empezó a improvisar unos acordes, mientras Plant esbozaba la letra. En “Stairway to Heaven” hay hard rock, balada, folk-rock, incluso algo de rock progresivo, todo ello en una composición de ocho minutos de duración. Empieza con una suave melodía folk, con reminiscencias renacentistas, que va electrificándose mientras se mantiene la melodía; hacia la mitad de la canción, se incrementa el ritmo hasta desembocar en un magistral solo de guitarra lleno de energía y sensibilidad, que da paso a un final hardrockero y una frase que ya es historia del rock: “And she’s buying a stairway to heaven”.

El significado de la canción es otro de los factores que han ayudado a mitificar esta composición. Carlos Marcos, en un artículo publicado en El País, titulado “’Stairway to Heaven’ de Led Zeppelin: de qué se trata realmente la letra y por qué su autor reniega de ella”, expone varias teorías y recoge unas palabras de Robert Plant con las que alaba la vertiente musical del tema, aunque no tanto la letra: “(…) ahora mismo no me siento identificado con ella. No tendría la intención de escribir algo parecido a aquella letra abstracta ahora mismo. Incluso vocalmente no estoy convencido”. Teniendo en cuenta las escasas y vagas explicaciones dadas por Plant en torno al significado de la canción, la primera lectura que se podría hacer de ella tendría que ver con el estado de mal humor con el Plant escribió la canción: estamos ante una mujer cínica, que consigue todo lo que quiere, a la que quizás Plant le guarda rencor, que compra una escalera al cielo para llegar a un lugar donde todo le será dado. Una segunda explicación, argumentada por Chris Salewicz en el libro Jimmy page. La biografía definitiva (Barcelona: Cúpula, 2019), tiene que ver con el materialismo y la riqueza: “trata sobre el materialismo, sobre aquellos que creen que las posesiones pueden llevarnos a la salvación. Todo personificado en una mujer que cree que todo lo que brilla es oro y que le servirá para comprar una escalera al cielo”; interesante teoría, pero entonces habría que concluir que la canción habla de ellos mismos, de sus lujos y caprichos como estrellas del rock. Una tercera explicación fue defendida por Jimmy Page en una entrevista concedida en el año 2012: “Me dijo [Plant] que se sentía bloqueado, así que tuve una idea: imagina que estas caminando dentro de un túnel oscuro y que a lo lejos hay una luz por donde ves la salida. La oscuridad significa el sentimiento vacío y la luz representa la vida. Apenas le propuse la idea, él escribió la canción. La gente cree que es una letra oscura, pero no. Robert lo metaforizó y lo hizo complicado, pero en realidad tiene un significado simple: la búsqueda de la esperanza. Sentirte perdido y encontrar la vida. Eso significa la escalera al cielo”. Pero la teoría más hilarante y divertida es la satánica; al igual que se ha comentado con otros temas de rock, de “Stairway to Heaven” se dijo que la letra era de difícil comprensión, siempre y cuando se escuchara el disco al modo tradicional; sin embargo, se podían oír mensajes satánicos ocultos si se reproducía al revés, por ejemplo, las siguientes palabras: “Oh aquí mi dulce Satán. Aquel cuyo estrecho camino me hiciera triste, cuyo poder es de Satán. Él le dará a aquellos el 666, había un pequeño cobertizo donde él nos hacía sufrir, triste Satán” (escuchadlo y juzgad vosotros mismos). Los autores siempre han negado esta teoría por considerarla absurda, frívola y sucia, a pesar de que Page era seguidor del ocultista Aleister Crowley, partidario de “rituales oscuros y orgías basadas en sexo y en la ingesta de drogas”, a la vez que “enseñaba a sus seguidores cómo leer y hablar hacia atrás fluidamente”.

Al igual que sucede con otros temas de Led Zeppelin (véase la entrada que dedicamos a la canción “Whole Lotta Love”), “Stairway to Heaven” tampoco se ha librado de las acusaciones de plagio, en este caso realizadas por los autores del tema “Taurus”, publicado en 1968 por la banda Spirit, aunque finalmente los jueces dieran la razón a Plant y Page. Para finalizar, os dejo tres directos, uno de 1971 en Belfast, el incluido en la película “The Song Remains the Same” (1973) y otro más de 1975; y tres versiones: la de Frank Zappa y otras dos ya escuchadas en este blog, a cargo de Stanley Jordan y del dúo de guitarra Rodrigo y Gabriela.

Brownsville Station. “Smokin’ In the Boy’s Room”

En 1985 se publicaba “Theatre of Pain”, el tercer álbum de estudio de la banda estadounidense de heavy metal y glam rock Mötley Crüe, compuesto por temas escritos por Nikki Sixx y el resto de los componentes del grupo; además, se añadió una canción más perteneciente a la formación Brownsville Station, en concreto la titulada “Smokin’ in the Boy’s Room”, compuesta por Mike Lutz y Cub Koda, los guitarristas y cantantes de esta banda creada en el estado de Michigan (EE.UU.) hacia 1969. Publicaron siete álbumes de estudio, entre 1970 y 1978, un año más tarde se disolvió el grupo.

El tema que hoy nos ocupa, “Smokin’ in the Boy’s Room” -el mismo que rescataran del olvido los chicos de Mötley Crüe en 1985, con ese vídeoclip tan recordado, en el que se nos muestra una delirante historia tomando como excusa la letra original de la canción-, fue grabado inicialmente por los de Detroit en su tercer disco de estudio, el titulado “Yeah!” (1973). En él se incluyeron temas de autores como Hoyt Axton, Terry Knight, Doug Morris, Robert Parker (“Barefootin”), Jimmy Clift (“Let Your Yeah Be Yeah”) o Lou Reed (la conocida “Sweet Jane”), además de dos melodías compuestas por los miembros de la banda Mike Lutz y Cub Koda: “All Night Long” y el tema incluido por Mötley Crüe en su álbum “Theatre of Pain: «Smokin’ in the Boy’s Room”, en el que se cuenta la historia de unos estudiantes aburridos con la disciplina impuesta por el profesor, que pasan el tiempo fumando en el baño de los chicos mientras esperan a ser descubiertos por saltarse las prohibiciones y normas del colegio. En lo musical, es un tema bastante rocanrolero, lindando con el boogie rock; el resto de los temas que componen el disco se sitúan dentro de los mismos parámetros, si acaso con un sonido más cercano al hard rock que al boogie rock. Además de la versión de Mötley Crüe, existen otras, como las interpretadas por Bill Hurley, LeAnn Rimes, ApologetiX o T-Slam (en hebreo).

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