Sonata Arctica. “8th Commandment”

Creo que esta es la tercera entrada que dedicamos al power metal; en la primera, con la banda finlandesa Stratovarius como protagonista, me atrevía a tipificar este subgénero del heavy metal con lo que, a mi entender, son sus principales rasgos distintivos; la segunda giraba en torno al personaje histórico de Torquemada, visto a través de los asturianos Avalanch. Hoy vuelve a aparecer por aquí un grupo finlandés, precisamente muy influenciado por la obra de sus paisanos Stratovarius, como ellos mismos han reconocido en alguna ocasión, incluso fueron sus teloneros en el año 2000, cuando éstos eran ya una banda consagrada. Sonata Arctica comenzó su andadura musical en 1996, con el nombre de Tricky Beans (en 1999 transformado en Tricky Means), un grupo que tocaba temas de hard rock clásico en directo; en sus primeros años no grabaron ningún disco, apenas tres maquetas que no fueron enviadas a ninguna compañía discográfica. Adquirieron su nombre definitivo (Sonata Arctica) en 1999, tras la grabación de la demo “Full Moon” y la posterior publicación de su primer álbum de estudio, “Ecliptica” (1999). A pesar de la valoración realizada por alguna web especializada, a mí me parece un álbum excelente, con muy buen sonido y un puñado de canciones a cual mejor: “Replica”, “My Land”, “Kingdom for a Heart”, “Full Moon”, “Letter to Dana” (os recomiendo que visitéis el blog Rocktelegram, donde el amigo Alex nos plantea un interesante relato a partir de la letra de esta melodía) o “8th Commandment”. Podía haber elegido cualquiera de estos temas para ilustrar la entrada, finalmente me he inclinado por la última de las citadas (aquí tenéis una versión en directo), compuesta por el vocalista Tony Kakko y el guitarrista Jani Liimatainen, por varias razones: en primer lugar por su velocidad, lo que me hace pensar en bandas precursoras del power metal, como Deep Purple o Rainbow; en segundo lugar, por su riqueza melódica, porque se escuchan claramente todos los instrumentos y por la voz de Tony Kakko, que luce aguda y poderosa, como era habitual en el heavy metal hasta la aparición de los sonidos guturales característicos del black o el death metal; en tercer lugar, por su riqueza instrumental: bajo y batería contribuyen al ritmo vertiginoso, mientras que los teclados y la guitarra suenan con complicidad, olvidando viejos prejuicios metaleros en torno al uso de los teclados en este género; y, por último, por su reflexión en torno al Octavo Mandamiento, el que se refiere a la mentira, el falso testimonio, la maledicencia o la injuria.

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Metallica. “Orion”

Cliff Burton es uno de los mejores bajistas que ha dado el rock (era capaz de hacer cosas como éstas). Nació en 1962, en la localidad californiana de Castro Valley. Criado por sus padres al modo hippie, a los seis años ya empezó a tocar el piano y los trece el bajo. Se incorporó al grupo Trauma tras su graduación, en 1980, y tres años después a Metallica, una de las bandas históricas del heavy metal y de las más importantes en el nacimiento del trash metal. Con ellos grabó los primeros álbumes de estudio de esta formación: “Kill’Em All” (1983), “Ride the Lightning” (1984) y “Master of Puppets” (1986), para muchos el mejor trabajo de Metallica, uno de los títulos imprescindibles del heavy metal. Cliff Burton falleció a los veinticuatro años de edad, en la gira promocional de este álbum; los integrantes de Metallica habían tomado un autobús para dirigirse de Estocolmo a Copenhague, cuando el conductor perdió el control del vehículo, patinó y dio varias vueltas; Burton salió despedido, cayéndole el autobús encima. El cuerpo fue trasladado a los Estados Unidos; fue incinerado y, al terminar el funeral, se escuchó “Orion” en su honor, un tema atribuido casi en su totalidad a Burton, que había formado parte del mencionado “Master of Puppets”. Se trata de una exquisita pieza de trash metal progresivo, en la que el bajo virtuoso y agresivo de Cliff Burton es protagonista. Os puedo asegurar que el trash metal no es lo mío, pero también os digo que este tema es magistral, como todo el disco “Master of Puppets”; a todos los que sois reacios a este género pero sentís la necesidad de comprenderlo, os recomiendo que os acerquéis a él a través de este álbum; a los buenos amigos metaleros no os tengo que decir nada, más bien seréis vosotros los que me ilustraréis con vuestro conocimiento. Aunque emular a Cliff Burton en este tema parece una tarea complicada, no quiero finalizar esta entrada sin recomendaros dos versiones bien diferentes; la primera a cargo de los virtuosos Dream Theather, abanderados del metal progresivo, y la segunda protagonizada por el dúo mexicano de guitarra española Rodrigo y Gabriela, de los que ya os he hablado en otra ocasión, esta vez ayudados por el actual bajista de Metallica, su compatriota Robert Trujillo.

Black Sabbath. “Sabbra Cadabra”

Hay dos bandas de hard rock, Led Zeppelin y Deep Purple, que tuvieron un gran peso en el nacimiento del heavy metal; la primera portadora de la tradición del blues-rock presente antes en bandas como Cream o The Jimi Hendrix Experience; la segunda heredera de los sonidos psicodélicos y progresivos que, antes que ellos, ya habían desarrollado grupos como Iron Butterfly. En esta vertiente hardrockera, con elementos psicodélicos, progresivos o procedentes del blues, también podemos mencionar a otras formaciones pioneras del heavy metal como Steppenwolf, Grand Funk RailroadNazareth, Humble Pie, Vanilla Fudge, Uriah Heep, Blue Cheer, Budgie o Blue Öyster Cult. Sin embargo, hay otra que bien podría decirse practicaba  el heavy metal antes de que se hubiera creado este género; no en vano, a Black Sabbath se le suele considerar el grupo creador del heavy metal. En su estilo se aprecian características que, con el paso de los años, se irían consolidando como señas de identidad de este colectivo: la ropa de cuero, el gusto por el color negro, la atracción satánica y un sonido endurecido, con relación al hard rock, que trataba de emular esa sensación lúgubre con una afinación más grave de lo habitual en los instrumentos, como una octava por debajo. Black Sabbath se creó en 1968, a partir de Tony Iommi (guitarra), Ozzy Osbourne (voz), Geezer Butler (bajo) y Bill Ward (batería); primero se llamaron The Polka Tulk Blues Company, más tarde Polka Tulk y después Earth, hasta que tomaron su definitivo nombre en 1969, después de ver en el cine una película italiana de terror titulada -en inglés- “Black Sabbath” (1963). Los primeros discos de esta formación (“Black Sabbath”, 1970; “Paranoid”, 1970; “Master of Reality”, 1971; y “Black Sabbath, Vol. 4”, 1972) tuvieron bastante éxito de público, no así por parte de la prensa especializada, algo que sí lograron con su quinto álbum de estudio, titulado “Sabbath Bloody Sabbath” (1973), cuya grabación estuvo marcada por el particular aquelarre, con las drogas como protagonistas, en el que se encontraban inmersos en aquella época. Tras un mes en Los Ángeles, totalmente infructoso, decidieron alquilar un castillo en Reino Unido; allí, en las mazmorras, encontraron la inspiración para componer un disco potente, que se iniciaba con uno de los riffs más característicos de este grupo, el del tema “Sabbath Bloody Sabbath“. Pero en este trabajo también habría espacio para las sutilezas acústicas (“Pluff“) o para los teclados y los sonidos progresivos (“Who Are You?” o “Spiral Architect“). Os animo a que escuchéis el disco entero; mientras tanto, os propongo el tema con el que finaliza la cara A, “Sabbra Cadabra” que, en su grabación, contó con un invitado especial: el teclista de Yes Rick Wakeman. Por último, os dejo la versión que, en 1998, hicieron los estadounidenses Metallica.

Van Halen. “Eruption”

En una vieja entrada, dedicada al guitarrista de jazz Stanley Jordan, os hablaba del “tapping”, una técnica que consiste en presionar las cuerdas de la guitarra con las dos manos, en lugar de lo más habitual: presionar y rasgar. Músicos como Jimi Hendrix, Steve Hackett, Jimmy Page o Brian May utilizaron este recurso de manera ocasional, aunque quienes lo desarrollaron, lo popularizaron y lo asumieron como algo propio fueron el mencionado Stanley Jordan, en los años ochenta y, en los setenta, el holandés nacionalizado estadounidense Eddie Van Halen, uno de los grandes guitarristas que ha dado el rock, de los más innovadores y de los que más huella han dejado en posteriores generaciones de guitarristas. La familia Van Halen se instaló en California durante los años sesenta, procedente de Nimega (Holanda); Jan Van Halen, el padre de Eddie y Alex, era músico y consiguió transmitir esta pasión a sus hijos; ambos estudiaron piano y, posteriormente, uno la batería (Eddie) y el otro la guitarra (Alex) aunque, con el paso del tiempo, cambiarían los instrumentos. Tras tocar en varios grupos, crearon otro al que inicialmente denominaron Mammouth, un nombre que ya existía, por lo que tuvieron que cambiarlo por el de Van Halen, a propuesta del cantante de la banda, David Lee Roh. La formación inicial quedó cerrada con el bajista Michael Anthony; este cuarteto (Alex, Eddie, David y Michael) fue el que hizo frente a las tareas que condujeron a la grabación de su homónimo primer álbum, publicado en 1978; un trabajo de hard rock excelente, en el que Eddie dio rienda suelta a su talento como maestro del “tapping” (al parecer, en sus primeras actuaciones en directo se ponía de espaldas al público, para que nadie le pudiera copiar su técnica). En este álbum destacan temas como “Runnin’ with the Devil”, “Ain’t Talkin’‘Bout Love”, “Atomic Punk”, la conocida versión del “You Really Got Me” de los Kinks o “Eruption”, uno de los temas escritos para guitarra más virgueros y difíciles que existen, como podréis comprobar en el vídeo destacado de esta entrada. También es una de las piezas más imitadas, aunque nadie ha conseguido darle el timbre personal de Eddie, tal vez porque la guitarra con la que tocó en este disco fue fabricada por él mismo, de manera un tanto chapucera, tratando de combinar las peculiaridades de las guitarras “Fender” y “Gibson”, no en vano a este instrumento creado por Eddie Van Halen se le conoce como “Frankenstrat”. “Eruption” no era inicialmente un tema de la banda, más bien era el calentamiento que utilizaba Eddie antes de iniciar las grabaciones de estudio; cuando el productor lo escuchó le pidió un par de tomas para poderlas grabar, eligiendo finalmente una de ellas, la incluida en el disco (aquí podéis escuchar la versión original de estudio). Esta pieza apenas dura dos minutos, aunque en directo solía extenderse; aquí, por ejemplo, tenéis una versión de once minutos de duración. Para finalizar, me gustaría que prestarais atención a esta interesantísima versión interpretada al banjo por Dennis Caplinger, incluida en un disco homenaje a Van Halen hecho en clave bluegrass (“Strummin’ with the Devil: The Southern Side of Van Halen“).

Grand Funk Railroad. “Heartbreaker”

La obra de algunos grupos rock hoy sigue tan vigente como en la época en la que cosecharon sus grandes éxitos; todos los buenos rockeros conocen a Led Zeppelin, Deep Purple, Pink Floyd o Jimi Hendrix, por citar sólo algunos ejemplos. Bien diferente sería si preguntáramos quiénes son Grand Funk Railroad; a pesar de la cantidad de discos que vendieron durante los años setenta, lo cierto es que es una banda poco recordada, excepto por Homer Simpson, el mítico protagonista de Los Simpsons, gran admirador de esta formación, su grupo preferido. En el episodio en el que Springfield se separa en dos ciudades, Homer es nombrado alcalde de una de ellas y tiene el privilegio de ver una actuación de los Who, en la que les pide interpreten una serie de canciones, muchas de ellas de Grand Funk Railroad; en otro de los capítulos consigue desesperar a los chavales con su música anticuada: “¿Nadie conoce al trío Grand Funk? Las loquísimas letras de Mark Farner, el poderoso bajo de Mel Schacher, la super-bataca de Don Brewer (…) Para más información sobre Grand Funk vayan a la biblioteca”. Este power trío estadounidense, que debe su nombre a la línea ferroviaria Grand Trunk Western Railroad, fue creado en el año 1969, en la localidad de Flint (Michigan); también son conocidos con el sobrenombre de “La banda americana”, denominación proveniente de una de sus canciones más conocidas: “We’re and American Band“. En su primera etapa (1969-1976), antes de su disolución, grabaron once álbumes de estudio, en los que dejaron bien claro cuál era su apuesta musical: un hard rock vigoroso, en ocasiones primitivo y algo tosco, impregnado de blues-rock y funk-rock; sonaban muy potentes, hacían las delicias del público, pero no tanto de los medios especializados, tal vez por lo salvaje de su propuesta en una época donde el virtuosismo del rock progresivo era la corriente dominante. Tras esa primera etapa (1969-1976) se disolvieron, aunque han tenido la ocasión de volver a juntarse en más de una ocasión, de hecho actualmente continúan en activo. Su primer álbum se tituló “On Time” (1969), en él podemos escuchar temas de blues-rock, como “Time Machine“; otros más orientados hacia el funk, es el caso de “Are You Ready“; canciones hardrockeras como “High on a Horse” o baladas como “Heartbreaker”, que nos habla de lo que se siente cuando tienes el corazón destrozado tras una ruptura sentimental. Para que veáis lo potentes que eran en directo, os dejo una versión de “Heartbreaker” en vivo realmente sensacional.