Europe. “Seven Doors Hotel”

“The Final Countdown” (1986) fue el disco que encumbró a la banda sueca de heavy metal Europe, con canciones como la balada “Carrie” o la archiconocida “The Final Countdown”, protagonista de una entrada anterior. Fue el tercer álbum de esta formación; dos años antes publicaron “Wings of Tomorrow” y, en 1983, el Lp con el que debutaron: “Europe”. Los orígenes de este grupo se sitúan en 1979, cuando el vocalista Joey Tempest (entonces Joakim Larsson) y el guitarrista John Norum deciden crear una banda de rock en un barrio de Estocolmo llamada Force. Se presentan a festivales, actúan en clubes nocturnos e intentan que alguna discográfica les publique sus canciones, aunque sin mucho éxito porque para ello les pedían que se cortaran el pelo y cantaran en sueco. En 1982 se presentaron a un concurso de rock nacional para jóvenes talentos, que acaban ganando; fue en aquella época cuando cambiaron el nombre del grupo por el definitivo de Europe, al inspirarse en el álbum en directo de Deep Purple “Made in Europe”.

Poco después grabarían su primer álbum, que tuvo un notable éxito en Suecia y Japón. Aunque en este disco el sonido característico de Europe estaba aún en estado embrionario, ya podemos apreciar alguna de las señas de identidad que convirtieron a esta banda en una de las preferidas del gran público durante la segunda mitad de la década de 1980. En lo estético, Europe se apartaba del aspecto rudo, aguerrido y, en ocasiones, descuidado de las bandas de hard rock, apostando por las melenas cuidadas y un vestuario que pudiera encandilar a sus fans. En cuanto a su música, era como un intento de domesticar el hard rock y el heavy metal, una especie de heavy light o metal melódico apto para todos los públicos. “Seven Doors Hotel” (aquí les podemos ver interpretándolo en directo), compuesto por Joey Tempest, es el tema que más repercusión tuvo de este primer trabajo de los suecos (aquí lo podéis escuchar), también mi preferido por ese aire powermetalero que tiene. Está basado en la película de terror italiana “El más allá” (1981), cuya sinopsis nos ofrece la web Filmaffinity:

“El sótano de un viejo hotel está construido encima de la puerta al más allá donde deambulan los zombies. Una joven hereda el hotel y decide renovarlo pero terribles “accidentes” ocurren durante las obras. Un pintor muere, el fontanero desaparece y su amigo se rompe el cuello. Ella huye al hospital pero la pesadilla sólo acaba de empezar…”

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Deep Purple. “Strange Kind of Woman”

Deep Purple es una de las bandas habituales de este blog; a su etapa psicodélico-progresiva (los tres primeros álbumes) pertenecen las entradas dedicadas a los temas “Hey Joe”, “Anthem”, “River Deep-Mountain High”, “Hush”, “April” y “Help”, cuatro de ellos versiones de otros autores; y a la más gloriosa, la conocida como “Mark II” (los cuatro álbumes siguientes), los posts centrados en las canciones “Smoke on the Water”, “Higway Star” y “Child in Time”, las dos primeras pertenecientes al álbum “Machine Head” (1972) y la tercera integrada en “In Rock” (1970). Entre estos discos, fundamentales en la historia de Deep Purple, se publicó el titulado “Fireball” (1971), considerado inferior a los citados anteriormente tanto por la crítica, como por el público, incluso por los propios integrantes de la banda; es verdad que es uno de los discos preferidos del vocalista Ian Gillan, pero no es menos cierto que el teclista Jon Lord no ha sido muy elogioso con él, y menos aún el líder de la banda, el guitarrista Ritchie Blackmore, quien llegó a decir que lo grabaron en el peor momento, entre conciertos y giras: “sólo podíamos ponernos a trabajar cuando alguien caía enfermo” (consultado en Bianciotto, Jordi. Deep Purple. La Saga. Barcelona, Quarentena Ediciones, 2012). Para un fan de Deep Purple como yo, “Fireball” es un trabajo buenísimo, aunque quizás no me guste tanto la portada, en la que se puede ver a los cinco integrantes del grupo en el interior de una bola de fuego que, por momentos, parece un espermatozoide. Tiene canciones francamente interesantes, como “Fireball” (y su ruido de aire acondicionado al comienzo del tema), la desconcertante “Anyone’s Daughter” y su base folk-rock (por cierto, dio nombre a una banda que ya apareció por aquí hace tiempo), la psicodélica y maravillosa The Mule, con ese gran solo de batería de Ian Paice que aparece en las versiones en directo, o “Strange Kind of Woman”, nuestro tema de hoy, probablemente el más popular de este álbum junto con The Mule.

“Strange Kind of Woman” se publicó como single en 1970, antes de que saliera al mercado “Fireball”, de hecho, en la versión europea del álbum no aparece (en su lugar está la canción “Demon’s Eye”), sólo lo hizo en la que se preparó para EE.UU., Canadá y Japón. Según indican algunas fuentes, esta melodía inicialmente se iba a llamar “Prostitute”: “Se trataba de un amigo nuestro que se juntó con una mala mujer y fue una historia triste. Ellos se casaron y unos días después la señora murió” (Ian Gillan, consultado en Wikipedia); aunque el propio Gillan ha dado otra explicación, algo diferente y más compleja, que podéis leer aquí. El vídeo que preside esta entrada no recoge la versión de estudio incluida en “Fireball” (aquí tenéis el original), sino la que formó parte del mítico “Made in Japan” (1972); en ella se puede escuchar el clásico duelo guitarra-voz entre Blackmore y Gillan (a partir del minuto 5:38), que solían interpretar en directo. Si nunca lo habéis oído, os aconsejo que lo escuchéis y os concentréis para intentar averiguar cuándo entra la voz y cuándo la guitarra. Si os apetece presenciar el espectáculo con los músicos en acción, lo podéis ver en este vídeo de 1972 o en éste otro de 1973.

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Status Quo. “Whatever You Want”

A pesar de lo que puedan pensar los partidarios de las danzas populares y los bailes de salón, el rock también se baila y, de hecho, siempre se ha bailado, no hay más que ver a Elvis Presley en sus mejores años o esos vídeos en los que aparecen jóvenes de los años cincuenta y sesenta moviendo alocadamente el esqueleto al ritmo del R&R. Con la llegada del heavy metal apareció una nueva manera de acomodar el cuerpo a la música: el “air guitar”, es decir, un baile que consiste básicamente en tocar la guitarra pero sin guitarra; el fenómeno es tan popular que incluso existen certámenes y concursos en los que se premian estas habilidades. No es necesario que suena heavy metal para practicar air guitar, también se puede hacer con estilos limítrofes, como el hard rock, el blues-rock, el rock sureño, el rock urbano o el boogie rock, un estilo caracterizado por unas melodías alegres, bailables, repetitivas y con escaso margen para la improvisación. Así lo explicábamos en una entrada anterior dedicada al tema “Gerdundula”, uno de los más recordados de Status Quo, abanderados de este género y uno de los grupos preferidos para el air guitar por sus coreografías guitarreras, las piernas abiertas y esos característicos movimientos de cabeza y melena, tan imitados por todos sus seguidores.

Cuando en 1979 publicaban su duodécimo álbum de estudio, titulado “Whatever You Want”, ya eran un grupo de éxito. Este nuevo trabajo no fue una excepción; en apenas unos días fue certificado como Disco de Oro, y se llegaron a vender más de cien mil copias sólo en el Reino Unido. Tal vez no sea el mejor álbum de los ingleses, pero es divertido, marchoso y muy bailable; os recomiendo que lo escuchéis una mañana de esas que necesitáis un poco de ayuda para terminar de despertaros. “Whatever You Want” es un disco elaborado a partir de una base o sustrato de boogie rock, sobre el que se añade un poco de hard rock, otro poco de AOR-pop y mucho R&R. La canción más conocida de este Lp, y de las más representativas de Status Quo, es la titulada igual que el disco, compuesta por el guitarrista y vocalista Rick Parfitt y por el teclista Andy Bown; recordemos que los restantes miembros de la banda eran: Alan Lancaster (bajo, voz), Joyhn Coughan (batería) y el líder, Francis Rossi (voz, guitarra solista). Estamos ante uno de los temas mimados por las emisoras de radio, muy utilizado en programas de televisión y en anuncios publicitarios de todo tipo; aquí os dejo esta perla, un spot de la Lotería Primitiva española del que, a lo mejor, ya no os acordabais. Para que no acabéis la entrada con una sensación un tanto rara o confusa, os dejo un par de interpretaciones en directo de esta canción, una de 1984 y otra del año 2009.

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Gary Moore. “The Loner”

 

Demasiado blando para el heavy metal, demasiado duro para el blues. Esta es una de las afirmaciones que persiguen a Gary Moore, guitarrista, compositor y productor norirlandes fallecido el 6 de febrero de 2011 en Estepona (Málaga); yo, desde luego, no comparto esta valoración, para mí Gary Moore es uno de los grandes, tanto en su etapa más metalera como en la más blusera, y uno de los músicos que más han hecho por acercar este género a públicos diversos, educados en estilos y sensibilidades alejados del blues. Muchos lo conocieron a raíz de su noveno álbum de estudio, “Still Got the Blues” (1990), su consagración definitiva y el inicio de su idilio con este estilo; sin embargo, Gary Moore ya era alguien importante en el mundo de la música, con varios álbumes en la órbita del hard rock y el heavy metal. Otra de las afirmaciones que también se suelen hacer sobre este músico es la relativa a su querencia hacia las baladas; se suele asociar esta evidencia a su última etapa, tal vez debido al arrollador éxito que tuvo su tema “Still Got the Blues”. Pese a todo, su actividad como baladista ya venía de antes, de hecho en una entrada anterior hablábamos de “Parisienne Walkways”, canción de su segundo Lp de estudio, y hoy haremos lo mismo con “The Loner”, que formó parte de su séptimo disco, el titulado “Wild Frontier” (1987). Este trabajo no es tan metalero como los anteriores, se sitúa entre el hard rock y el AOR, con toques célticos en algunas canciones (el amigo Jake Snake, del blog Musicae Memorandum, se ha ocupado de analizar este trabajo); está dedicado a Phil Lynott, el líder de Thin Lizzy y amigo de Gary Moore, fallecido en 1986. Las canciones más conocidas de “Wild Frontier” tal vez sean “Over the Hills and Far Away”, “Wild Frontier” o la versión de los Easybeats “Friday on My Mind”, sin embargo yo os voy a proponer la balada instrumental “The Loner”. Esta melodía fue inicialmente compuesta por Max Middleton, teclista conocido por su trabajo con la banda de Jeff Beck; en 1979  Middleton participó en el primer disco en solitario del batería Cozy Powell –otro ex Jeff Beck Group-, en el que se incluyó “The Loner”, tema que dedicaron precisamente a Jeff Beck (aquí lo podéis escuchar). Gary Moore rescató esta balada para su disco “Wild Frontier”, aunque hizo tantos cambios y mejoras en ella que acabó acreditando su coautoría, de tal manera que en el disco de Gary Moore los autores que aparecen son Middleton y Moore.

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Joan Jett & The Blackhearts. “I Love Rock’n Roll”

A Joan Jett se la conoce como la reina del R&R o la abuela del punk; es una cantante, guitarrista y compositora estadounidense nacida en 1958, sin duda una de las artistas femeninas más importantes que ha dado el rock. Fue fundadora del grupo femenino The Runaways, del que también formaron parte Sandy West, Jackie Fox, Lita Ford y Cherie Currie; para aquellos que estéis interesados, existe una película (“The Runaways”, 2010), con Kristen Steward en el papel de Joan Jett. Tras grabar cinco Lps con The Runaways y un par de ellos en solitario, a comienzos de los ochenta nuestra protagonista se embarcó en un nuevo proyecto con The Blackhearts, su propia banda, tal y como ella misma venía reclamando a sus productores. El vídeo principal de esta entrada, todo un clásico de los años ochenta gracias a la difusión del canal musical MTV, fue una de las primeras grabaciones de Joan Jett con sus Blackhearts; la canción fue publicada en 1981, en un álbum titulado precisamente “I Love Rock’n Roll”. Sin embargo, este tema había sido grabado por Joan Jett con anterioridad, en concreto en 1979, con dos de los Sex Pistols: Steve Jones y Paul Cock; esta versión primigenia pasó algo desapercibida, al igual que ocurrió con el original interpretado por The Arrows, banda de la que formaban parte Alan Merrill y Jake Hooker, los compositores de “I Love Rock’n Roll”. Joan Jett conoció la melodía cuando formaba parte de las Runaways, gracias a un programa de televisión en el que aparecían los Arrows. Joan le dio a la canción lo que necesitaba para hacerla triunfar entre los jóvenes, necesitados de himnos que los representaran: actitud, agresividad, provocación y fuerza rockera; a su lado, la propuesta de The Arrows parecía una canción de misa. En mi opinión, la de Joan Jett es la versión definitiva, aunque otros se hayan empeñado en realizar las suyas, como la mismísima Britney Spears, para algunos una de las peores versiones de la historia. Aunque no siempre de mi gusto, no son pocas las adaptaciones de “I Love Rock’n Roll” realizadas desde el pop o el house, como las de Alex Gaudino & Jason Rooney (por cierto, un vídeo perfecto para la sección “Eros” del compañero What) o el sample del rapero Eminem; así como las exóticas, raras o hilarantes, como la de los japoneses L’Arc en Ciel, la de la actriz coreana Lee Da Hae o las españolas de Aerolíneas Federales y Los Berzas, con letras “made in Spain”.

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