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Grand Funk Railroad. “Heartbreaker”

La obra de algunos grupos rock hoy sigue tan vigente como en la época en la que cosecharon sus grandes éxitos; todos los buenos rockeros conocen a Led Zeppelin, Deep Purple, Pink Floyd o Jimi Hendrix, por citar sólo algunos ejemplos. Bien diferente sería si preguntáramos quiénes son Grand Funk Railroad; a pesar de la cantidad de discos que vendieron durante los años setenta, lo cierto es que es una banda poco recordada, excepto por Homer Simpson, el mítico protagonista de Los Simpsons, gran admirador de esta formación, su grupo preferido. En el episodio en el que Springfield se separa en dos ciudades, Homer es nombrado alcalde de una de ellas y tiene el privilegio de ver una actuación de los Who, en la que les pide interpreten una serie de canciones, muchas de ellas de Grand Funk Railroad; en otro de los capítulos consigue desesperar a los chavales con su música anticuada: “¿Nadie conoce al trío Grand Funk? Las loquísimas letras de Mark Farner, el poderoso bajo de Mel Schacher, la super-bataca de Don Brewer (…) Para más información sobre Grand Funk vayan a la biblioteca”. Este power trío estadounidense, que debe su nombre a la línea ferroviaria Grand Trunk Western Railroad, fue creado en el año 1969, en la localidad de Flint (Michigan); también son conocidos con el sobrenombre de “La banda americana”, denominación proveniente de una de sus canciones más conocidas: “We’re and American Band“. En su primera etapa (1969-1976), antes de su disolución, grabaron once álbumes de estudio, en los que dejaron bien claro cuál era su apuesta musical: un hard rock vigoroso, en ocasiones primitivo y algo tosco, impregnado de blues-rock y funk-rock; sonaban muy potentes, hacían las delicias del público, pero no tanto de los medios especializados, tal vez por lo salvaje de su propuesta en una época donde el virtuosismo del rock progresivo era la corriente dominante. Tras esa primera etapa (1969-1976) se disolvieron, aunque han tenido la ocasión de volver a juntarse en más de una ocasión, de hecho actualmente continúan en activo. Su primer álbum se tituló “On Time” (1969), en él podemos escuchar temas de blues-rock, como “Time Machine“; otros más orientados hacia el funk, es el caso de “Are You Ready“; canciones hardrockeras como “High on a Horse” o baladas como “Heartbreaker”, que nos habla de lo que se siente cuando tienes el corazón destrozado tras una ruptura sentimental. Para que veáis lo potentes que eran en directo, os dejo una versión de “Heartbreaker” en vivo realmente sensacional.

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Tom Jones / Alex Harvey Band / Bruce Dickinson / “Delilah”

El año pasado, con motivo del encuentro de rugby entre las selecciones de Gales e Inglaterra, se retomaba la polémica en torno a la canción “Delilah”, himno de algunos equipos de fútbol británico, como el Stoke City, y una de las canciones más tarareadas en los campos de rugby y en otros eventos deportivos. El político laborista Chris Bryant llegó a decir que “está comprobado que cuando hay partidos internacionales de rugby y, a veces de fútbol, aumenta drásticamente el número de incidentes de violencia doméstica. Yo también he cantado Delilah. No obstante, es la hora de cambiarla por cualquier otra canción” Un par de años antes, Dafydd Iwan, cantante y presidente del Partido de Gales, se manifestaba en el mismo sentido: “es de lamentar que el texto que cuenta el asesinato de una mujer se haya elevado a la categoría de segundo himno nacional [de Gales]”. “Delilah” fue compuesta por Les Reed, Barry Mason y Whitinghan Sylvan, tomando como inspiración la historia bíblica de Sansón y Dalila; narra el crimen cometido por un marido celoso cuando descubre que su mujer le es infiel; el relato es el clásico que, tradicionalmente, han venido utilizando muchos de los hombres que cometen delitos de este tipo, poniendo como excusa el crimen pasional, que han perdido la cabeza o, como sucede en esta melodía, piden perdón a la víctima una vez asesinada. “Dalilah” fue publicada como single, en 1968, por el galés Tom Jones, y bien podría decirse que fue la canción que lanzó su carrera como cantante profesional. Cuando este tema llegó a España se tergiversó la letra, de tal manera que cuando la canción dice algo así como “Sentí el cuchillo en mi mano y ella dejó de reír”, nuestros guardianes franquistas de las buenas costumbres lo tradujeron como “Sentí su cuchillo de la traición en la mano, clavándolo en mi corazón”.

Existen unas cuantas versiones de este tema, sobre todo en el ámbito del pop y de la canción melódica, aunque también hay unas cuantas interpretadas por grupos de rock, que son las que hoy van a protagonizar la alternativa sonora en este día de versiones; es el caso de Paddy Goes To Holyhead, de los metaleros Leningrad Cowboys, de los góticos Inkubus Subkkubus, de los punk-celta Flogging Molly o de los metaleros alternativos Faith No More. Casi todas las versiones rock son un tanto gesticulantes y exageradas, a veces incluso hilarantes, para algunos divertidas, para otros sencillamente ridículas; los dos vídeos que acompañan al original de Tom Jones son partícipes de esta circunstancia (si os queréis reír un buen rato, aconsejo que no os los perdáis): en el primero podemos ver a la banda de Alex Harvey (a partir del minuto 2:20 la cosa se pone realmente grotesca) y en el segundo a Bruce Dickinson, vocalista de Iron Maiden, en un programa de televisión creo que irlandés. Para finalizar, os dejo con un bonus track en este mismo sentido, esta vez en español (con letra propia) a cargo de La Orquesta Mondragón.

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Alcatrazz. “Jet to Jet”

A finales de los setenta el hard rock comenzaba a confundirse con el heavy metal, tanto en lo relativo al sonido como en lo concerniente a la estética de los músicos que lo practicaban. Lo habitual eran los pantalones vaqueros ajustados, las camisetas, las cazadoras de cuero y, sobre todo, el pelo largo, la verdadera seña de identidad de este colectivo. En este contexto, Ritchie Blackmore decidió sustituir a Ronnie James Dio por Graham Bonnet para el puesto de cantante en su grupo Rainbow. Bonnet, sin embargo, vestía y peinaba de manera diametralmente opuesta a la de sus compañeros: pelo corto, gafas de sol, camisas, chaquetas y trajes, algo así como un híbrido entre Buddy Holly y cualquier mafioso de la película “El Padrino” o de la serie “Los Soprano”(en esta versión directo del tema elegido para hoy lo podéis comprobar); el propio Bonnet ha reconocido que su look no fue muy del agrado del jefe: “(…) de hecho, lo único que a Ritchie Blackmore no le gustaba de mí era mi pelo corto (…) Cuando entré en Rainbow fue como un shock, todos los miembros de la banda pensaron que yo me iba a dejar crecer el pelo pero dije que no quería porque no es mi estilo y todavía lo pienso. De hecho sigo todavía con el mismo pelo corto. Al final la única explicación es mi gusto por la música y el look de los 50, nada más”. En esta misma entrevista Bonnet reconocía que el hard rock era algo nuevo para él, pero acabó gustándole; de tal manera que, cuando salió de Rainbow, decidió crear una banda de este mismo estilo que acabaría denominándose Alcatrazz. Para ello se unió al bajista Gary Shea, al batería Jan Uvena, al teclista Jimmy Waldo y a un joven guitarrista de gran talento, como Blackmore, que se distinguía por su ritmo endiablado y por lo rápido que movía los dedos sobre el mástil, el sueco Yngwie Malmsteen. Juntos grabaron dos discos: “No Parole From Rock ‘n’ Roll” (1983) y el directo “Live Sentence” (1984). Después Malmsteen abandonó el grupo, siendo sustituido por otro virtuoso de las seis cuerdas: Steve Vai; con él publicaron “Disturbing the Peace” (1985). El último disco de Alcatrazz fue “Dangerous Games” (1986), en el que intervino Danny Johnson en sustitución de Steve Vai. En 1987 se disolvía el grupo, aunque Graham Bonnet trataría de reactivarlo en 2006 bajo el nombre de Alcatrazz Featuring Graham Bonnet. Volviendo a su primer trabajo, “No Parole From Rock ‘n’ Roll“, está lleno de excelentes canciones, como “Island on the Sun“, “Hiroshima Mon Amour“, “Incubus“, “Starcarr Lane“, “Too Young to Die, Too Drunk to Live“, “Big Foot” o “Jet to Jet”, compuesta por Bonnet y Malmsteen, en la que se puede escuchar al primero al límite del esfuerzo vocal y de la afinación.

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Boston. “Don’t look back”

No es habitual que un ingeniero del prestigioso MIT acabe dedicándose a la música de manera profesional. Tom Scholtz, el líder de la banda norteamericana Boston, se graduó en este centro donde probablemente adquirió una serie de conocimientos de gran utilidad para su carrera musical; incluso se llegó a extender el rumor de que el primer trabajo de esta banda (“Boston“, 1976), del que nos hemos ocupado en otra ocasión a propósito de la conocidísima canción “More than a feeling“, fue compuesto con un programa informático; mientras, en la radio se escuchaban cuñas publicitarias como la que decía: “Boston: mejor música gracias a la Ciencia” (Roberts, David. Crónicas del Rock. Una historia visual de las 250 mejores bandas de todos los tiempos. Barcelona, Lunwerg, 2013; págs. 82-83). En aquel primer álbum es donde se encuentra la quintaesencia de Boston: un hard rock melódico con una producción muy cuidada, con un sonido cristalino, algunas influencias procedentes del rock progresivo y, ante todo, la pretensión de llegar al gran público utilizando las premisas de lo que se ha venido en denominar “Adult Oriented Rock” (AOR). El segundo disco, titulado “Don’ look back”, se publicó en 1978 y en él se incluyeron ocho cortes todos compuestos por Tom Scholtz, aunque él siempre quiso haber contado con una canción más; de hecho, la cara B de este Lp sólo dura quince minutos. Lo cierto es que el metódico y concienzudo Scholtz se vió sorprendio y violentado por la compañía discográfica (CBS), que no quiso conceder más tiempo a la banda para la preparación de su segundo álbum; de tal manera que prácticamente lo publicaron a partir de la maqueta provisional que recibieron del grupo, para desesperación de Scholtz quien reconoció que habría necesitado unos seis meses más para pulir el trabajo. El malestar entre el guitarrista y la discográfica fue a más, hasta el extremo de verse involucrados en una serie de demandas y pleitos, en los que unos reclamaban indemnizaciones por no haber entregado a tiempo algunos materiales, mientras que la banda acusó a la compañía de no beneficiarles con los royalties a los que tenían derecho. No volvieron a grabar otro disco hasta ocho años después, ya con el grupo desmembrado, el titulado “Third Stage” (1986), donde se recogía la conocida balada “Amanda”. Volviendo a “Don’t look back”, con todos sus problemas que hemos comentado, me sigue pareciendo un trabajo interesante, tal vez no tanto como el primero pero con buenos temas: “It’s easy“, “Don’ be afraid“, “A man i’ll never me” o el que titulado igual que el disco, el más popular de este álbum.

En recuerdo de Sib Hashian (1949-2017), batería del grupo Boston en los álbumes “Boston” (1976) y “Don’t Look Back” (1978)

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Las Cinco Canciones de JakeSnake (IV): “Mystery” (Dio)

España suspendió el Servicio Militar Obligatorio en 1996 aunque, en realidad, siguió funcionando hasta 2001, cuando fue sustituido por un modelo de ejército profesional en el que las mujeres también tuvieron, y siguen teniendo, cabida. Obviamente, yo no me libré y, como ya he comentado en alguna ocasión, me tocó hacer la “mili” en Melilla (dicen que fue por sorteo …), previo paso por el CIR de Camposoto, en San Fernando (Cádiz), donde realicé la instrucción. Fue un año en total, del que guardo buenos y malos recuerdos, aunque realmente los malos momentos no fueron tantos; lo peor fue tener que dejar mi trabajo para incorporarme a filas, los primeros momentos de desconcierto cuando abandonas la vida civil para incorporarte a la disciplina y la vida militar, y los malos días que pasé, ya en Melilla, hasta que me dieron el destino definitivo en el botiquín del Regimiento de Caballería Acorazado “Alcántara 10”, como soldado agregado de la Compañía del Cuartel General, mi destino inicial. Os cuento todo este rollo porque nuestro invitado de esta semana fue militar profesional durante cuatro años de su vida, precisamente el período que protagoniza la entrada de hoy, unos años en los que JakeSnake no abandonó su pasión por la música y, en particular, por el heavy metal. Ha querido que “Mystery” sea la canción que represente aquella etapa de su vida, un tema de Ronnie James Dio y Jimmy Bain publicado en el segundo álbum de estudio de la banda Dio, el titulado “The Last in Line” (1984).

“Tal y como comentaba en mi segunda aportación a esta enorme bitácora, siempre consideré la música, además de como una de las grandes pasiones de mi vida -por no decir la que más-, como un eficaz y casi infalible recurso para trasladarme por distintos momentos, felices y no tanto, de mi particular existencia. Hablaba también en el mencionado post, de ese tan maravilloso como extraño, por desgracia, fenómeno de sentirse plenamente bienaventurado, y sobre todo, de tener absoluta constancia de ello.

Bien, pues hoy voy a trasladar esa sensación 5 años más allá, o sea, a mis 19 años. Resulta que, por circunstancias varias, en una decisión que aún a día de hoy me sigue sorprendiendo a mí mismo, ingresé en el ejército como soldado profesional. Destaco lo sorpresivo del asunto porque nunca fui yo alguien que sintiera una especial vocación militar, casi que lo contrario. Cuatro años fueron los que permanecí sirviendo a la patria, algo de lo que no me arrepiento si bien tampoco me provoca un orgullo especial.

El caso es que, antes de ser enviado a destino, era necesario pasar un periodo de aprendizaje de tres meses en un centro de formación, en Rabasa (Alicante) en mi caso. Así que imaginaros, 19 años, 500 chic@s en aquel regimiento y una ciudad tan maravillosa como Alicante… una mezcla explosiva en la que era imposible no pasarlo bien. En esta ocasión la impresión de felicidad que anteriores aportaciones describía no respondía a ese aroma tan fresco, inquieto e ingenuo de los 14 años, olía más bien a alcohol, a garitos oscuros, a hormonas adolescentes en plena ebullición y a noches que tan solo la salida del sol podía poner fin.

Varios, muchos, fueron los discos que ambientaron aquella inolvidable e irrepetible época, pero tres son los que no tengo más remedio que destacar por su especial incidencia: “Wild Frontier” de Gary Moore, el mejor acompañante durante los innumerables viajes en bus desde Cartagena a Alicante y viceversa, “Images and Words” de Dream Theater, un inesperado regalo de mi chica que desde ese preciso instante pasó a ser mi álbum favorito forever and ever, y “The Last in line“, el discarro de Dio que tanto me hizo disfrutar cuando, mediante un discman, lo escuchaba todas y cada una de las noches (que no se nos permitía salir, claro) en la litera de aquel viejo barracón, evitando así el jaleo que ochenta tíos adolescentes en plena efervescencia dentro de un mismo espacio pueden acarrear. Creedme, nunca un somnífero fue tan placentero y tan poco tranquilizante.

Nada más finalizar mi etapa alicantina descubrí “Holy Diver“, seguramente la joya de más quilates de Ronnie James Dio en solitario, y hasta el último instante he dudado si “Caught in the middle“, una de mis grandes debilidades, debería ser la destacada hoy, pero finalmente he comprendido que hubiera sido injusto no hacerlo sobre una canción de The Last in line. Pudieron haber sido “Evil eyes“, “We rock“, “I speed at night” o “Breathless“, pero sin duda esta “Mystery” es la con la que mejor vuelvo a sentir esa fragancia que antes describía. Ya sabéis, el milagro de la música …”