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Paul Simon. “Kodachrome”.

Paul Simon y Art Garfunkel se separaron en 1970, tras grabar “Bridge Over Troubled Water”. Ya como artista en solitario, Paul Simon publicó su segundo álbum (“Paul Simon”, 1972) -el primero, “The Paul Simon Song Book”, fue editado en 1965- y un año después el tercero, el titulado “There Goes Rhymin’ Simon“, uno de los mejores trabajos del estadounidense a lo largo de su dilatada carrera profesional. Situado entre el folk-rock y el pop-rock, en este álbum se pueden apreciar numerosas influencias procedentes de la música negra (blues, soul y gospel); es una delicia escuchar este disco, que cuenta con excelentes canciones como “Tenderness”, “American Tune”, “Loves Me Like a Rock”, “Something so Right”, “Was a Sunny Day” o “Kodachrome”, la alegre y pegadiza melodía con la que comenzaba este disco. Según ha manifestado el propio Paul Simon, este tema se iba a llamar “Going Home”, sin embargo le pareció un título muy convencional, por lo que decidió titularlo “Kodachrome”: sonaba parecido y le permitía utilizar un recurso metafórico para acercarse a sus recuerdos. Kodachrome es el nombre comercial que utilizó la casa Eastman Kodak para designar a un tipo de película en color, comercializada ente 1935 y 2009, muy apreciada por profesionales y particulares por su precisión para mostrar los colores y su capacidad de almacenamiento sin deterioro aparente. La frase “todo está peor cuando está en blanco y negro” ha ido cambiando en las diferentes actuaciones en directo que ha ido ofreciendo a lo largo de su vida, imagino que en función de su estado de ánimo y los irrefrenables ataques nostálgicos ligados a la edad. En opinión de Paul Simon, la parte más interesante de la canción es el comienzo: “Cuando pienso en todas las tonterías que aprendí en el colegio. Es un milagro que todavía sepa pensar. Y aunque mis carencias educativas no me han perjudicado, puedo leer lo que está escrito en la pared”. La última frase es bastante críptica, al igual que otras que se pueden escuchar en esta canción; lo que sí parece claro es el uso del color como metáfora de los viejos tiempos, de la infancia y la juventud vivida sin contemplaciones, mientras que el blanco y negro nos habla del trabajo y las responsabilidades (aquí tenéis algunas interpretaciones de esta canción). Finalizo esta entrada con un par de actuaciones en directo; la primera de Paul Simon y Art Garfunkel, perteneciente al multitudinario concierto que dieron, en 1981, en el Central Park de Nueva York, en una de las reuniones esporádicas que ha tenido este dúo desde su separación; la segunda, de Paul Simon en solitario, pertenece a un concierto ofrecido en Londres, en el año 2011.

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Genesis. “Follow you, follow me”

Para muchos aficionados al rock progresivo “Follow you, follow me” fue la confirmación de una traición perpetrada sobre las bases conceptuales y estilísticas de una de las principales bandas que ha dado el rock sinfónico clásico, el cultivado durante la primera mitad de la década de los setenta. En 1987 Genesis era una incógnita; un par de años antes Peter Gabriel, el líder indiscutible de esta formación, la abandonaba para iniciar su carrera en solitario; tras probar con algunos cantantes decidieron que fuera el batería, Phill Collins, quien ejerciera esta función; así, como cuarteto, publicaron un par de álbumes en 1976: “A Trick of the Tail” y “Wind & Wuthering”, el último con el guitarrista Steve Hackett. Ya como trío (Phill Collins -batería, voz-, Tony Banks -bajo y guitarras- y Mike Rutherford -teclados-) comienzan una nueva etapa con el álbum “And then there were three” (1978), un trabajo que puede considerarse como la antesala de unos nuevos Genesis renovados en su estilo, cada vez más alejados del rock progresivo y más próximos al rock melódico, al AOR, incluso al pop. Los siguientes discos (“Duke”, 1980 y “Abacab”, 1981) abundarían en estos planteamientos y acabarían encumbrando a la banda, incluso con mayor contundencia que en su primera etapa para desesperación de sus seguidores más progresivos. “And then there were three” se gestó en un momento de indefinición para el grupo, en el que imagino que incluso valoraron la posibilidad de disolver Genesis. Además, Phill Collins atravesaba una crisis sentimental, por lo que apenas pudo colaborar en la elaboración del disco; de hecho, la mayor parte de los temas fueron compuestos en solitario por Tony Banks y Mike Rutherford. Aunque es verdad que este Lp deja a un lado las largas suites sinfónicas y los complejísimos desarrollos instrumentales, aún desprende aromas progresivos, sobre todo en algunos temas como “Down and Out” o “Burning Rope“, mis favoritos. Sin embargo, finaliza con “Follow you, follow me”, una canción bastante sencilla, decididamente pop, como si fuera una declaración de intenciones de lo que habría de ser esta banda en el futuro. Siempre he querido ver un paralelismo, entre este álbum y este tema, con una canción y un disco de Yes publicado el mismo año: “Tormato” y la pegadiza “Don’t Kill the Whale“; dos grandes bandas tratando de reconducir su estilo y su futuro. Como curiosidad, me gustaría señalar que en la canción protagonista de hoy no tocó la batería Phill Collins sino Chester Thompson, conocido por su trabajo en grupos como el de Frank Zappa o Weather Report.

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Christie / Elton John / R.E.M. “Yellow River”


One-hit wonder es una expresión que se suele utilizar para designar a aquellos artistas musicales que sólo son conocidos por una canción, generalmente muy exitosa. Seguro que casi todos recordaréis algún grupo o solista que se ajusta a esta tipificación; hasta la industria del cine se ha ocupado de este asunto a través de la película “The Wonders” (1996), dirigida por Tom Hanks, en la que se narra la historia de un grupo ficticio de un sólo éxito (“That Thing You Do!“) Un ejemplo de One-hit wonder fue Christie, una banda británica creada en 1969 en torno al vocalista, bajista y compositor Jeff Christie que, en 1970, se dio a conocer gracias a “Yellow River”, un pegadizo tema de pop-rock compuesto por el mencionado Jeff Christie, que nos habla de las ansias de un soldado de la Guerra de Secesión americana por regresar a su hogar situado en el, probablemente inexistente, condado de Río Amarillo; dado que la canción fue lanzada durante la controvertida Guerra de Vietnam, hubo quien quiso interpretarlo como la historia de un joven que trata de abandonar el ejército tras su período de servicio militar obligatorio; esta misma fuente señala que, en lo musical, el autor se inspiró en algunos fragmentos del clásico de 1920 “In a Persian Market“, de Albert Ketèlbey, circunstancia que, en mi opinión, apenas se evidencia más allá de algunos segundos de canción que, remotamente, recuerdan a este clásico de aroma oriental. “Yellow River” fue ofrecida a The Tremeloes, grupo de beat inglés creado en 1958 bajo la denominación original de Brian Poole and the Tremeloes; tras grabar la canción, finalmente decidieron no comercializarla por considerarla demasiado pop para ellos, y consintieron en que Christie grabara de nuevo el  tema modificando el registro inicial. A pesar de que publicaron algunas canciones interesantes, como “San Bernardino” -publicada en el mismo Lp que “Yellow River” (“Christie“, 1970)- o “Iron Horse“, lo cierto es que nunca volvieron a disfrutar de un éxito tan rotundo como el que obtuvieron con la canción que hoy nos ocupa. En vista de la oportunidad desaprovechada y probablemente con el ánimo de enmendar su error, los Tremeloes la volverían a grabar y, esta vez sí, a comercializar, incluso hicieron una versión en español (o algo parecido). También existe otra en francés, a cargo de Joe Dassin, y un buen puñado más, como las de Middle of the Road, The Compton Brothers o las otras dos destacadas de hoy, interpretadas por Elton John y R.E.M., respectivamente. La primera pertenece a un álbum de versiones muy interesante,que tal vuelva a aparecer por aquí en alguna otra ocasión, el titulado “Chartbusters Go Pop” (1994); y la segunda fue incluida en el sencillo de los estadounidenses “All the Way to Reno (You’re Gonna Be a Star)”, publicado en el año 2001.

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Duncan Dhu. “Casablanca”

Duncan Dhu es uno de los personajes de la novela Secuestrado, publicada en 1886 por el escocés Robert Louis Stevenson, el mismo que escribiera La Isla del Tesoro, La Flecha Negra o El Extraño Caso del Doctor Jeckyll y el señor Hyde. Uno de los protagonistas (Alan Breck) busca alojamiento en casa de Duncan Dhu; durante su estancia, Alan se enfrenta con otro personaje, situación que Duncan trata de resolver con un histriónico duelo de gaitas entre ambos contendientes. En 1984, tres muchachos de San Sebastián -Diego Vasallo (ex vocalista y bajista del grupo Los Dalton), Mikel Erentxun (ex cantante de la banda Los Aristogatos) y Juan Ramón Viles (ex guitarrista y batería de Los Dalton)- deciden crear un grupo con el nombre de Duncan Dhu, en honor de aquel anfitrión amante de las gaitas que aparece en la novela de Stevenson. Aunque procedían del País Vasco su propuesta musical era diametralmente opuesta al llamado Rock radical vasco, la corriente dominante en aquella época, de la que formaron parte grupos de rock urbano, heavy metal o punk como Barricada, La Polla Records, Cicatriz, Kortatu o Eskorbuto; Duncan Dhu nos ofrecía un pop-rock acústico de sonido muy limpio, casi luminoso, que pronto caló entre la juventud española. En 1986 publican su primer Lp, titulado “Canciones”, todo un éxito de ventas en el que se incluyeron muchos de los temas que, con el paso del tiempo, acabarían siendo los más representativos de los donostiarras: “Cien Gaviotas”, “Esos Ojos Negros”, “No puedo evitar (pensar en ti)” o “Jardín de Rosas”, versión de una canción country escrita por Joe South. Sin embargo, “Canciones” no fue su primer trabajo publicado; un año antes sacaron un mini-Lp cuyo título (“Por Tierras Escocesas”) aludía directamente al origen del nombre de la banda y al interés de Erentxun, Vasallo y Viles por esta temática. Se trata de un disco con seis canciones que se abre con el tema “Casablanca”, una enigmática canción en la que destacan las voces y, sobre todo, las guitarras acústicas que, ejecutadas con sencillez, consiguen dar al tema una atractiva textura. “Casablanca” se editó también como single, pero no fue el primero; ese mismo año habían grabado dos canciones, “Mi Amor” y una curiosa versión de “Bésame Mucho” interpretada al más puro estilo Duncan Dhu, que fueron incluidas en un disco  (“La Única Alternativa”) en el que participaron otros grupos noveles, como La Dama se Esconde, Cadena Perpétua o Gente Corriente.

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George Harrison. “Got My Mind Set on You”

Los años setenta fueron buenos para George Harrison; tras el relativo ostracismo al que estuvo sometido durante su etapa beatle, eclipsado por Paul McCartney y John Lennon, logró verter toda la creatividad que tenía guardada en álbumes de gran calidad, como “All Things Must Pass” (1970), “Living in the Material World” (1973) o ” Dark House” (1974). El asesinato de Lennon, ocurrido el 8 de diciembre de 1980, fue el punto de inflexión en su carrera; apenas tenía relación con él cuando falleció, tampoco debió gustarle no aparecer citado en su autobiografía, además Harrison se vio obligado a recluirse en su casa por el miedo a que atentaran también contra su persona. Tampoco estaba excesivamente contento con el reconocimiento que crítica y público estaban dando a sus últimos trabajos. Ya sea por alguna de estas razones, por todas ellas o por el creciente interés que estaba mostrando por otras actividades, como la producción cinematográfica -llegó a fundar la compañía HandMade Films, propietaria de películas como “La Vida de Brian” o “Time Bandits”-, lo cierto es que Harrison abandonó temporalmente su carrera musical tras la publicación del disco “Gone Troppo” en 1982. Cinco años más tarde reaparecería con “Cloud Nine“, un álbum producido por su amigo Jeff Lynne (líder de E.L.O.), que también contó con la colaboración de otros amigos y compañeros bien conocidos en el mundo de la música, como Ringo Starr, Eric Clapton, Elton John, Jim Keltner, Gary Wright o Jim Horn. La idea de Harrison era hacer un álbum alejado de los planteamientos intelectuales manejados en sus anteriores trabajos, reflexivos y musicalmente complejos; para ello, pensó en una canción como single: “Got My Mind Set on You”, un tema pegadizo y de letra intrascendente que conocía desde su etapa beatle, y que fue rechazado por Lennon y McCartney cuando les propuso versionarlo y grabarlo. Esta canción fue compuesta por Rudy Clark e inicialmente fue grabada por el cantante estadounidense de R&B James Ray en 1962. La cara B de este single está ocupada con el tema “Lay His Head“, aunque inicialmente estaba previsto que fuera “Handle With Care“, grabado junto con Bob Dylan, Tom Petty, Jeff Lynne y Roy Orbison, el germen de un proyecto posterior conocido como The Travelling Wilburys. El otro tema famoso de “Cloud Nine” es “This is love“, aunque no es el único; también destacan otros, como “Cloud Nine“, “Just for Today” o “Devil’s Radio“. Para finalizar, aquí os dejo la versión extendida de “Got My Mind Set On You”, publicada en formato 12″.