The Rolling Stones / The Andrew Loog Oldham Orchestra / The Verve. “The Last Time” / “Bitter Sweet Symphony”

Urban Hyms” (1997), el tercer disco de los británicos The Verve, es uno de los trabajos más representativos del pop inglés realizado a finales del siglo pasado; llegó a vender más de diez millones de unidades en todo el mundo y fue diez veces disco de platino. El tema “Bitter Sweet Symphony”, lanzado inicialmente como sencillo, es una de las melodías más conocidas de aquellos años, posteriormente versionada por artistas como Limp Bizkit o London Grammar e incluida en numerosas películas y series de televisión; la última que he escuchado en la serie juvenil “Riverdale”, a cargo de dos de su protagonistas: Ashleigh Murray y Camila Mendes, pero también se puede oír en “Los Simpsons”, en “Crueles Intenciones”, en “Embrujadas”, etc. La letra de la canción fue escrita por el vocalista de The Verve, Richard Ashcroff, a partir de una melodía de la Andrew Loog Oldham Orchestra que, a su vez, versionaba una canción de los Rolling Stones titulada “The Last Time”. Ésta última fue publicada en 1965, primero como single y, posteriormente, en la versión norteamericana del Lp “Out of Our Heads” (1965), el tercero de la banda. De esta canción, escrita por Mick Jagger y Keith Richards, se han hecho varias versiones, como las debidas a The Pupils, The Challengers, The Pharaophs, Bobby Bare, The Tractors, Dwight Yoakam, The Grateful Dead o los mexicanos Los Ovnis, aunque una de las más conocidas es la que hicieron los Who (sin John Entwistle y con Pete Townshend al bajo), con la intención de ayudar a pagar la fianza de Jagger y Richards cuando éstos fueron encarcelados, en 1967, por tenencia de drogas; aunque, para cuando se publicó esta versión, ya habían sido liberados.

Volviendo a The Verve y a la canción “Bitter Sweet Symphony” (aquí tenéis un estudio en profundidad de este tema), lo cierto es que se solicitó permiso para utilizar un sample de cinco notas de la mencionada versión de “The Last Time” realizada por la Andrew Loog Oldham Orchestra; la discográfica propietaria (Decca Records) dio permiso, aunque el mánager de los Rolling Stones acabó demandando a The Verve por excederse en lo inicialmente acordado; para éstos últimos la reclamación no tenía sentido, ellos entendían que habían compuesto una canción completamente nueva. El asunto aún se complicó más y, aunque no estaban de acuerdo, los miembros de The Verve acabaron por ceder los derechos de la canción a Jagger y Richards, ante la posibilidad de un largo e incierto juicio del que no quisieron participar. El compositor de la canción, Richard Ashcroft, llegó a decir en tono irónico: “esta es la mejor canción que Jagger y Richards han escrito en los últimos 20 años”. Me llama la atención que los líderes de los Rolling Stones se prestaran a semejante arreglo, asumiendo como suya esta melodía ajena a ellos, sobre todo teniendo en cuenta que el tema objeto de discordia (“The Last Time”) es, en realidad, una adaptación de una canción góspel anterior titulada “This May Be the Last Time”, de los Staple Singers, algo incluso reconocido por el propio Keith Richards.

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Calexico. “No te vayas”

Calexico es el nombre de la banda estadounidense liderada por Joey Burns (guitarra, voz) y John Convertino (batería) creada en 1996, aunque sus orígenes se remontan al año 1990, cuando ambos coincidieron en el grupo Giant Sand; cuatro años más tarde entraron a formar parte de Friends of Dean Martinez y, finalmente, crearon Spoke, nombre que cambiarían poco después por el de Calexico, una palabra que nace a partir de la conjunción de otras dos: Californa y México. Toda una declaración de intenciones porque el estilo Calexico se sitúa entre el indie, el folk, el sonido americana y el rock latino con fragancia tex-mex, una formación de espíritu fronterizo con base musical indie, pero con ramalazos que se sitúan a medio camino entre una película de Tarantino y otra de Sergio Leone. Han editado nueve discos de estudio, el primero (“Spoke”) publicado en 1997 y el último (“The thread that keeps us”) en este mismo 2018, y suelen visitar a menudo nuestro país, este verano se me escaparon pero estoy seguro que tendré otras oportunidades. “Algiers” (2012) fue su séptimo trabajo de estudio, llamado así en recuerdo del barrio del mismo nombre perteneciente a Nueva Orleans (EE.UU.), el único situado en la orilla oeste del río Mississippi, lugar de capital importancia en el nacimiento del jazz, con fuertes conexiones con África a través de su puerto esclavista y, también, uno de los lugares que resultaron más afectados por el Huracán Katrina. Si os animáis a escuchar este disco os daréis cuenta de lo bien trabajado que está, de su riqueza instrumental y de su estilo sosegado; sin embargo, cuando menos te lo esperas, aparecen esos irresistibles ramalazos que os comentaba al principio de la entrada, especialmente visibles en canciones como “Algiers”, “Puerto”, “Splitter” o “No te vayas”, el tema elegido para ilustrar este post, algo así como un bolero mariachi pero ejecutado con la cadencia, el relajo y la suavidad característica del indie (aquí les podéis ver interpretándolo en directo). Al contrario que el resto de temas (excepto “Fortune Teller”), debidos a Joey Burns y Jacob Valenzuela, fue compuesta por el trompetista Jacob Valenzuela, también está cantada por él (en español), y cuenta con el apoyo de otros músicos como Martin Wenk, Paul Niehaus y Jairo Zavala, más conocido en España con el nombre artístico de Depedro, el que fuera guitarrista del grupo de Amparo Sánchez, Amparanoia; así nos cuenta el propio De Pedro cómo fue su encuentro con Calexico:

“El camino me llevo a conocer a Calexico. Les pregunte si querían grabar conmigo. Me dijeron que sí. Otro accidente feliz. Luego ellos me llamaron para su disco. Tocaba canciones con ellos. Salí con ellos de gira. Posteriormente fuimos con Depedro de teloneros de Calexico por medio mundo, eso nos dio la oportunidad de que se oyera a Depedro fuera de mi país y a continuación arrancamos giras internacionales solos con Depedro”.

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The Tornados / Muse / Los Coronas. “Telstar” / “Knights of Cydonia” / “Knights of Telstar”

“Knights of Cydonia” es una de las canciones más populares de la banda británica de rock alternativo Muse. Su título hace alusión a la región del planeta marte de ese nombre, donde destaca el fenómeno conocido como “Cara de Marte”. Fue publicada como single en 2006 e incluida en “Black Holes and Revelations” (2006), el cuarto álbum de estudio de este grupo. Para su promoción utilizaron un divertido videoclip, a modo de cortometraje, ambientado como si fuera un spaguetti western futurista. Nunca he asistido a un concierto de Muse, pero según he leído suelen utilizar este tema para cerrar sus actuaciones en directo. El autor de “Knights of Cydonia” es Matt Bellamy, el vocalista de Muse; él compuso esta canción a partir de un tema de comienzos de los sesenta llamado “Telstar”, publicado en honor al satélite de comunicaciones Telstar, lanzado al espacio el 10 de junio de 1962. Fue escrito por el compositor y productor Joe Meck (un personaje singular, aquí podéis saber más de él) para la banda de surf rock instrumental The Tornados, de la que formaba parte George Bellamy, el padre del mencionado Matt Bellamy, cantante de Muse y autor de “Knights of Cydonia”. Meek intentó dotar a “Telstar” de los elementos necesarios para recordar este evento espacial, a menudo efectos especiales caseros, como la descarga del depósito de un inodoro; también utilizó un instrumento, el clavioline, que es algo así como un antecedente del sintetizador. Lo que no sé si le contó George Bellamy a su hijo es que Joe Meck no llegó a cobrar por los derechos de autor de esta melodía; en 1963, poco tiempo después de que saliera al mercado “Telstar”, el compositor francés Jean Ledrut acusó de plagio a Meck, al considerar que “Telstar” era una copia de “La Marche d’Austerlitz”, una pieza que formaba parte de la partitura escrita para la película “Austerlitz”. El litigio finalizó en 1967; los jueces entendieron que no había habido intención de plagio aunque, efectivamente, existían coincidencias entre ambos temas; Meck fue absuelto, aunque se le obligó a pagar una indemnización a Jean Ledrut. Sin embargo, alguien debió de pagar por él y nunca llegó a disfrutar de los derechos de autor que generó esta canción porque se había suicidado tres semanas antes de conocerse la sentencia. Sea como fuere, “Telstar” ha sido un tema muy versionado: Kenny Hollywood (la primera con letra), The Ventures, The Shadows, The Eagles, The Spotnicks, The Lively Ones, The Ashley Hutchings Big Beat Combo, OMD, Bill Frissell, Bitch Boys, Los Mustang, Alberto Cortez (en español), Les Compagnons de la Chanson (en francés), etc. Para finalizar, una vuelta de tuerca más a la historia de hoy; en el tercer vídeo destacado podéis escuchar otro tema diferente: “Knights of Telstar”, de Los Coronas, una especie de fusión entre “Telstar” y “Knights of Cydonia”.

Hoy tenemos tres canciones en lugar de una, tres temas emparentados, con un padre y un hijo como protagonistas, y uno de mis grupos españoles actuales preferidos actuando como nexo de unión entre ambos ¡Feliz Navidad para todos!

R.E.M. “Imitation of Life”

Reveal” (2001) es uno de los últimos álbumes de R.E.M., la banda norteamericana de rock alternativo formada en 1980 por Michael Stipe (voz), Peter Buck (guitarra), Mike Mills (bajo) y Bill Berry (batería). Estamos ante uno de los grupos que más discos ha vendido en la historia de la música, y lo ha logrado gracias a un estilo con reminiscencias underground que, en principio, no era el dominante y más comercial en aquella época, en la que se preferían otros géneros como el hair metal, el pop, incluso el punk. Pero todo era misterioso, enigmático y envolvente en  R.E.M., desde las letras hasta su sonido, pasando por el nombre de la formación que, como bien saben todos sus seguidores, hace alusión al sueño R.E.M. (Rapid Eye Movement), habitual en los mamíferos. Tras algún single y EP, grabaron su primer álbum (“Murmur”, 1983), un excelente debut que tendría su continuidad en los discos que vendrían después, trabajos como “Reckoning” (1984), “Life Rich Pageant” (1986), “Document” (1987), “Out of Time” (1991), “Automatic For the People” (1992), “Up” (1998) o “Reveal” (2001), por citar los mejor valorados por crítica y público. No conozco en profundidad toda la obra de esta banda, pero los discos que he escuchado de ellos me gustan, me relajan y me ayudan a concentrarme, una sensación parecida a la que tengo cuando escucho rock sinfónico. Siempre me ha gustado “Reveal”, su duodécimo álbum, con esos tonos pop, electrónicos y acústicos que confieren al álbum un sonido muy especial, algo que se evidencia en temas como “I’ve Been High“, “The Lifting“, “All The Way to Reno“, “She Just Wants to Be“, “I’ll Take the Rain” o el más famoso de todos, tal vez el último gran éxito de R.E.M. antes de su disolución en 2011: “Imitation of Life”, inspirado en la película del mismo título dirigida por Douglas Sirk. Tal vez sea la canción más alegre del disco, al menos en lo que a su ritmo se refiere, con una letra indescifrable para mí, marca de la casa, y un vídeo promocional de lo más sugerente, grabado y emitido en ciclos de veinte segundos con una técnica que permite mostrarnos la acción desde diferentes planos (aquí lo explican). Para finalizar, aquí tenéis una versión en directo siguiendo la moda unplugged de aquellos años.

The Cure. “Lullaby”

Lobos feroces que quieren comerse a los niños, padres que abandonan a sus hijos, payasos de mirada triste que tratan de amenizar a los más pequeños, canciones de cuna con letras tan terroríficas como “duérmete niño, duérmete ya, que viene el coco y te comerá”. Desde luego, no parecen las herramientas más adecuadas para acercarse a los niños y, sin embargo, están consolidadas en nuestra cultura popular. En realidad, todos tenemos nuestra vena siniestra; algunos van más allá y dedican su vida a ello, se visten de negro, se maquillan y adoran la oscuridad y la muerte, seguro que alguna vez habréis oído hablar de la cultura gótica o siniestra. La banda británica The Cure es una de las referencias en este ámbito, al menos en lo que a la música se refiere; la imagen de su líder, Robert Smith, es de las más imitadas, incluso fue utilizada para construir el personaje principal de la película “Eduardo Manostijeras” (1990), de Tim Burton. Dicho esto, no resulta excesivamente complicado imaginarse una nana compuesta por Robert Smith; para empezar, debe superar en carácter siniestro a las canciones de cuna populares, algunas verdaderamente inquietantes (el compañero Pere nos habla de ello en su entrada dedicada al tema protagonista de hoy), por ejemplo, una pesadilla en la que alguien aparece en su cama y sueña con arañas gigantes que lo devoran. Dicen que los sueños pueden interpretarse; los seguidores de The Cure, y el propio Robert Smith, han intentado descifrar “Lullaby”: ¿pánico a las arañas?, ¿problemas con las drogas? ¿tristeza obsesiva? o, tal vez, una mezcla de todo ello. Este tema es uno de los más importantes de The Cure; formó parte del octavo álbum de estudio de los ingleses, “Disintegration” (1989), probablemente su mejor disco junto con “Pornography”. Ambos trabajos, y alguno más como “Seventeen seconds” (1980) o “Faith” (1981), representan a los The Cure más siniestros, algo que puede comprobarse en las deprimentes letras y en la música, opresiva, distorsionada y con voces en eco, al límite de la experimentalidad. “Disintegration” fue el regreso de The Cure al pesimismo de sus primeros trabajos, tras varios álbumes practicando un synth pop electrónico más optimista y vital. En contra de lo que opinaba la compañía discográfica, “Disintegration” fue un éxito absoluto, al fin y al cabo la muerte, las pesadillas, la alienación, la desesperanza y el paso destructivo del tiempo son asuntos que, imagino, siempre serán de nuestro interés, aunque sólo sea para alimentar nuestro yo más siniestro.