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Sui Generis. “Mr. Jones, o Pequeña semblanza de una familia tipo americana”

Sui Generis fue un grupo argentino creado en 1969 alrededor del dúo formado por Charly García (piano, guitarra acústica, voz) y Nito Mestre (flauta, guitarra acústica, voz), que se conocieron cuando realizaban sus estudios de secundaria en el Instituto Social Militar “Dr. Dámaso Centeno”, situado en el barrio del Caballito (Buenos Aires). Con Vanilla Fudge y Procol Harum como inspiración, comenzaron a hacer música hasta que, en 1972, lograron grabar su primer álbum (“Vida”) gracias al interés mostrado por Pedro Simón Bayona y el productor Jorge Álvarez, uno de los fundadores del sello independiente Mandioca. Este disco es uno de los clásicos del rock argentino, con temas –como “Canción para mi muerte”- muy conocidos en aquel país. En 1973 publicaron su segundo álbum (“Confesiones de Invierno”), con el que consolidaron su característico estilo folk-rock, con buenas letras y algunos elementos prestados de la psicodelia y el progresivo (véase, por ejemplo, el tema “Un hada, un cisne”) y del R&R, es el caso de la melodía que nos ocupa: “Mr. Jones, o Pequeña semblanza de una familia tipo americana”, una alocada canción de menos de dos minutos, con un ritmo frenético acorde a la historia que lo envuelve. “Mr. Jones …” nos presenta a una “familia muy normal” que se mata a hachazos por nimiedades domésticas, se lamentan de las manchas de sangre en el tapizado y tienen niños que comen pajaritos, perros, gatitos y otros bichos que vagan por ahí. Algo así como una parodia de una familia de la América profunda, de esas que salen en películas como “La Matanza de Texas” o en series más actuales como “American Horror Story”. Al final de la entrada os dejo la letra, una auténtica locura gestada en una Argentina dominada por la dictadura y la censura. Y aquí tenéis la versión que Los Rodríguez hicieron de esta canción para el álbum en vivo “Disco Pirata” (1992). Después de “Confesiones de Invierno”, Sui Generis publicó un disco de estudio más (“Pequeñas anécdotas sobre las instituciones”), que tuvo problemas con la censura, y un disco en directo titulado “Adiós Sui Generis, parte I & parte II” (1975), con el que se despidieron de sus seguidores. En 1987 publicaron una antología con sus mejores temas, en el año 2000 editaron un nuevo disco de estudio (“Sinfonías para adolescentes” y en el 2001 un álbum en vivo “Si – Detrás de las paredes”).

“Mr Jones abrió la puerta, vio a su madre recién muerta y la sangre del chaleco se limpió.

Guardó a su madre en el ropero, le puso más leña al fuego y el invierno muy crudo se avecinó.

Llamó a su esposa y le dijo: ‘mamá está muerta en el ropero’, ‘por supuesto, si yo la asesiné.  Ella puso mal la mesa, le hundí un hacha en la cabeza y la sangre el tapizado me manchó’ ¡Ay que pena nena!

Y Mr Jones trabajaba y su esposa asesinaba y los chicos correteaban por ahí. Se comían los pajaritos, los perros y los gatitos y otros bichos que vagaban por ahí.

Y llegó la policía con un carro y dos tranvías para toda la familia encarcelar. Yo no se por qué el sargento me lleva al destacamento, si somos una familia muy normal.”

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R.E.M. “Imitation of Life”

Reveal” (2001) es uno de los últimos álbumes de R.E.M., la banda norteamericana de rock alternativo formada en 1980 por Michael Stipe (voz), Peter Buck (guitarra), Mike Mills (bajo) y Bill Berry (batería). Estamos ante uno de los grupos que más discos ha vendido en la historia de la música, y lo ha logrado gracias a un estilo con reminiscencias underground que, en principio, no era el dominante y más comercial en aquella época, en la que se preferían otros géneros como el hair metal, el pop, incluso el punk. Pero todo era misterioso, enigmático y envolvente en  R.E.M., desde las letras hasta su sonido, pasando por el nombre de la formación que, como bien saben todos sus seguidores, hace alusión al sueño R.E.M. (Rapid Eye Movement), habitual en los mamíferos. Tras algún single y EP, grabaron su primer álbum (“Murmur”, 1983), un excelente debut que tendría su continuidad en los discos que vendrían después, trabajos como “Reckoning” (1984), “Life Rich Pageant” (1986), “Document” (1987), “Out of Time” (1991), “Automatic For the People” (1992), “Up” (1998) o “Reveal” (2001), por citar los mejor valorados por crítica y público. No conozco en profundidad toda la obra de esta banda, pero los discos que he escuchado de ellos me gustan, me relajan y me ayudan a concentrarme, una sensación parecida a la que tengo cuando escucho rock sinfónico. Siempre me ha gustado “Reveal”, su duodécimo álbum, con esos tonos pop, electrónicos y acústicos que confieren al álbum un sonido muy especial, algo que se evidencia en temas como “I’ve Been High“, “The Lifting“, “All The Way to Reno“, “She Just Wants to Be“, “I’ll Take the Rain” o el más famoso de todos, tal vez el último gran éxito de R.E.M. antes de su disolución en 2011: “Imitation of Life”, inspirado en la película del mismo título dirigida por Douglas Sirk. Tal vez sea la canción más alegre del disco, al menos en lo que a su ritmo se refiere, con una letra indescifrable para mí, marca de la casa, y un vídeo promocional de lo más sugerente, grabado y emitido en ciclos de veinte segundos con una técnica que permite mostrarnos la acción desde diferentes planos (aquí lo explican). Para finalizar, aquí tenéis una versión en directo siguiendo la moda unplugged de aquellos años.

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Prince and The Revolution / The Waterboys / Dwight Yoakam. “Purple Rain”

En 1984 Prince ya era un músico conocido, había grabado cinco álbumes de estudio y se había rodeado de una banda, The Revolution, que le acompañaría en sus tres siguientes discos: “Purple Rain” (1984), “Around the World in a Day” (1985) y “Parade” (1986). “Purple Rain” fue, en realidad, la banda sonora de la película del mismo nombre, dirigida por Alberto Magnoli en 1984 y protagonizada por el propio Prince; fue todo un éxito de taquilla, recaudó más de ochenta millones de dólares cuando apenas había costado una décima parte, y logró un Oscar a la mejor banda sonora original, de la que se vendieron más de veinte millones de copias en todo el mundo, pero también un par de premios Razzie, los antioscars que premian a las peores películas, actores, directores y guionistas del año. El disco obtuvo el respaldo de la crítica y dos premios Grammy; suele estar en la lista de mejores discos de rock de todos los tiempos y, para muchos, es el mejor trabajo de este singular artista, fallecido el 21 de abril de 2016, a los cincuenta y siete años. “Purple Rain” finaliza con la canción que da título al disco, una balada pop-rock de casi nueve minutos de duración compuesta por Prince -como la práctica totalidad de los temas que componen este álbum-, grabada en directo en el Club First Avenue de Minneapolis (Minnesota) que, con el paso del tiempo, se convirtió en una de las imprescindibles en casi todos sus conciertos; a destacar el excelente trabajo de guitarra, su ritmo misterioso, envolvente, y la bella y enigmática letra. A Prince le preocupaba que hubiera algunas partes de la canción similares al tema “Faithfully“, de Journey; al parecer, Prince habló con el teclista de la banda, Jonathan Cain, autor de la melodía y éste no puso pegas, en realidad apenas sólo había tres o cuatro acordes en común. Existen versiones de “Purple Rain” orientadas hacia el jazz (Holly Cole, Randy Crawford, etc.), otras a capella (Flying Pickets), y las hay próximas al country (LeAnn Rimes), al soul (Lucky Peterson o Etta James), al reggae (Radio Riddler) o al rock (Bruce Springsteen, Rumble on the Beach, etc.), hasta David Gilmour -el guitarrista de Pink Floyd- quiso homenajear a Prince cuando falleció incluyendo un fragmento de esta canción en una interpretación en directo de “Confortably Numb” (hacia el minuto 4:30). Para acompañar a la interpretación original de “Purple Rain” he elegido dos versiones bien diferentes; la primera es la de la banda de rock y folk celta The Waterboys, incluida en su álbum en vivo “The Live Adventures of the Waterboys” (1998); la segunda pertenece al último disco del músico country Dwight Yoakam, titulado “Swimmin’ Pools, Movie Stars” (2016).

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Las Cinco Canciones de Luna (V): “Nunca el tiempo es perdido” (Manolo García)

Aunque El Último de la Fila ya ha sido protagonista en este blog (con “Insurrección” y “Querida Milagros“), mi intención también era dedicarle una entrada a Manolo García como artista en solitario; la primera canción en la que pensé fue “Nunca el tiempo es perdido”, es la que me salió de manera automática, tal vez porque es uno de sus temas más representativos, pero también por su belleza y armonía. Nuestra protagonista de esta semana ha elegido este tema para Las Cinco Canciones de tu Vida; muchas gracias, Luna, por ayudarme a incorporar esta melodía a La Guitarra de las Musas y, por supuesto, por haber querido participar en esta sección, que es la de todos. Espero que hayas disfrutado con esta experiencia y que te hayas sentido a gusto con todos los amigos de este blog. Nos seguimos leyendo, un fuerte abrazo.

Os recuerdo que esta sección está abierta a todos los amigos/as que deseéis participar en ella; si queréis enviar vuestras cinco canciones, con sus recuerdos respectivos, lo podéis hacer mandando un correo a la siguiente dirección: raulrn@wanadoo.es o contactar a través de twitter (@guitarmuses).

“Conocí a Manolo García cuando formaba parte de El Último de la Fila y siempre me ha gustado. Podría escoger muchas canciones pero hoy me quedo con ésta por el mensaje. Todo tiempo pasado y toda experiencia sirve para algo, aunque sea para aprender lo que no debemos hacer y, si buscamos bien, de todo se saca algo bueno.

Con esta canción me despido (por obligación, porque se me ocurren muchas más). Gracias, Raúl, por invitarme a esta sección de tu blog. No ha sido fácil, pero sí muy divertido”.

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Smokie. “Living Next Door to Alice”

Los hombres de mi generación estamos acostumbrados a que las mujeres nos den calabazas, aprendimos a vivir con ello cuando éramos adolescentes, tal vez para que no nos sucediera lo mismo que al protagonista de esta canción. “Living Next Door to Alice” nos cuenta la historia de alguien que lleva toda la vida enamorado de una chica, que siempre ha vivido en la casa de al lado; un buen día, su amiga Sally le comunica que Alice, el amor de su vida, se marcha en una limusina y sin despedirse; él se lamenta de no haberle dicho nunca que la ama y se ve incapaz de vivir separado de ella pero, como se dice coloquialmente, siempre hay un roto para un descosido y su fiel amiga Sally, que también ha estado esperando veinticuatro años, enamorada en secreto de él, se ofrece como paño de lágrimas y solución para olvidar a Alice. “Living Next Door to Alice” es una melodía escrita por Nicky Chinn y Mike Chapman, grabada por primera vez por la banda australiana New World en el año 1972 (aquí la podéis escuchar), sin embargo todo el mundo asocia este tema a los británicos Smokie, un grupo de pop-rock y rock melódico creado en 1963 con el nombre inicial de “The Yen”; antes de tomar su denominación definitiva tuvieron otras, como “The Sphynx”, “Essence”, “Four Corners”, “The Elizabethans” o “The Kindness”. Publicaron sus dos primeros álbumes (“Pass it Around” y “Changing all the Time”), ya como Smokie, en 1975 y el tercero (“Midnight Cafe”) un año después. “Living Next Door to Alice” también se editó en 1976, como single, aunque no formó parte de “Midnight Cafe” hasta la remasterización llevada a cabo en 2007. Esta canción ha tenido otras versiones, incluyendo la del vocalista y líder de Smokie, Chris Norman –de quien nos ocuparemos en otra ocasión-, aunque ninguna tan conocida como la realizada en 1995 por los holandeses Gompie, todo un éxito en países como Holanda, Bélgica, Alemania, Austria, Suiza o Noruega. La historia es bastante curiosa; este tema, en la versión de Smokie, sonaba habitualmente en un bar de Nimega (Holanda); allí la escuchó Rob Peters y se dio cuenta de que el pinchadiscos bajaba el volumen en el estribillo, cuando se mencionaba el nombre de Alice, mientras los clientes del local coreaban: “Alice, who the fuck is Alice?” Rob decidió ponerse en contacto con Peter Koelewijn para grabar este tema incluyendo esta frase. Visto el éxito que tuvieron, incluso grabaron un Lp (“Who the X is Gompie!, 1995) en el que, por supuesto, incluyeron este tema, que titularon “Alice (Who the X is Alice?)”. La versión de Gompie pronto se hizo famosa, incluso se cantaba en los conciertos de Smokie por el público; los británicos no lo dudaron, poco después volverían a grabar este éxito al estilo Gompie.