Las Cinco Canciones de Nostromo (III): “Free as a Bird” (The Beatles)

Al igual que la leyenda que envuelve al Cid Campeador, los Beatles han seguido ganando batallas después de su disolución. Nostromo nos cuenta hoy la historia de “Free as a Bird”, una canción que no se publicó hasta 1995, cuando los Beatles llevaban un cuarto de siglo separados. Nuestro invitado de esta semana nos cuenta el papel que desempeñó Yoko Ono en esta historia y cómo fue la grabación de esta canción, podríamos decir que un tema bastardo en la discografía de los Beatles, que no ha sido recogido por Jean-Michel Guesdon y Philippe Margotin en su obra Todo sobre los Beatles. La historia de cada una de sus 211 canciones (Barcelona: Blume, 2015).

“Siempre he proclamado a los cuatro vientos mi condición de beatlemaníaco, fui, soy y seré toda mi vida (imagino que después también), o sea que no podían faltar a la cita. Mi canción preferida A Day in the Life, ya apareció en este santuario musical, por lo que estuve en la tesitura de no saber qué canción elegir; me entusiasman el 95% 😉 de ellas y el resto simplemente me gustan. ¿Qué cuento sobre quienes se han escrito ríos de tinta y eran más famosos que Jesucristo?, ¡ah, vale! todavía me quedan las vivencias personales.

Me engancharon por lo menos un lustro después de su separación gracias a un amigo de la pandilla, el avanzado musical típico que hay en todas las pandillas. A. Lobo de hecho dirige y presenta un reputado programa en Radio 3, también fue el culpable de inocularme el veneno de Bob Dylan en mi torrente sanguíneo. Cuando no sonaban unos, sonaba el otro, años de fanatismos y descubrimientos, como tantos y tantos chavales tampoco hay que darle mayor importancia.

Por eso me he inclinado por dos ‘rarezas’ con la simple pretensión de intentar sorprender a alguien. Sí, ya sé que esas ‘rarezas’ de los Beatles tampoco son tan desconocidas o por lo menos eso me dictan mis neuronas beat, pero merece la pena intentarlo.

Free as a Bird, salió a la venta como sencillo a finales de 1995, como parte de la promoción del lanzamiento del documental The Beatles Anthology y del extraño recopilatorio que le acompañaba. He de confesar que no lo compré, me horrorizan todos esos intentos de reflotar algo tan místico e irrepetible, como dirían ellos: “Let it be”.

Pues sí ¡en 1995, veinticinco años después de su disolución y sin Lennon! Para ese proyecto, McCartney habló con Yoko Ono para ver si tenía grabaciones inéditas de su marido, la viuda respondió enviándole cuatro canciones en formato cassette. John había grabado una versión incompleta de Libre como un pájaro en 1977, las otras canciones contenidas en aquella cajita del señor Phillips eran: Grow Old With Me, Real Love y Now and Then. Ono, que no es santo de mi devoción, declaró en una entrevista: “Yo no quise separar a The Beatles, pero estuve en ese momento clave. Ahora tengo una ocasión de hacerles juntarse otra vez y la voy a aprovechar. Es como si el destino me la hubiera preparado”.

Los tres exFab Four decidieron que Jeff Lynne -había trabajado ya con Harrison en Traveling Wilburys– fuera el productor y no el habitual George Martin con problemas de oído. En la cinta, Lennon cantaba y tocaba el piano, respetaron la idea básica del cantante y rellenaron pequeños espacios musicalmente. Algunos acordes fueron cambiados y el arreglo instrumental se alargó para incluir otras líneas con las voces de Paul y George.

El vídeo promocional fue dirigido por Joe Pytka y muestra, desde la perspectiva de un pájaro volando, referencias a otras canciones como: Penny Lane, A Day in the Life o Eleanor Rigby. Se dice que existen entre 80 y 100 alusiones a la historia, composiciones y letras de The Beatles. El pájaro no aparece nunca porque no se pusieron de acuerdo sobre qué clase de ave debería ser,… y yo con estos pelos.

Bueno y ahora una cosita sonrojante o graciosa, dependiendo de los oídos con que se mire o los ojos con que se escuche, también aparece en Anthology. Bésame mucho (Consuelo Velázquez, 1940) era parte del repertorio de la banda en Hamburgo, entró en el paquete de canciones del intento fallido por fichar por Decca Records cuando no eran nadie todavía. “Los grupos de tres guitarras y una batería tienen los días contados, así que The Beatles no tienen futuro”, les dijeron”.

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Las Cinco Canciones de Nostromo (I): “Hadaly” (Radio Futura)

Esta semana tenemos nueva entrega de “Las Cinco Canciones de tu Vida”. Ya sabéis que es una sección abierta a todos los que queráis participar en ella si queréis compartir con nosotros vuestros recuerdos y vuestras canciones; tan sólo tenéis que elegir cinco que sean importantes en vuestra vida por alguna razón, contarnos por qué son o han sido importantes y enviar el texto por correo electrónico (raulrn@wanadoo.es) o twitter (@guitarmuses). El invitado de esta semana es Nostromo, uno de los tres patrones de Musicae Memorandum, un blog excelente, ganador de los Premios 20Blogs (categoría de Música) en la edición de 2014. Ya os he hablado de esta web en otras ocasiones, no en vano he tenido el privilegio de participar, al igual que otros amigos, en sus dos últimos aniversarios, una fiesta bloguera que este último año (el quinto en la blogosfera) contó con más de cuarenta colaboraciones en forma de entradas, publicadas una cada día, todo ello amenizado con juegos, regalos y sorteos. También os hablé de Musicae Memorandum cuando nos visitó JakeSnake -otro de los responsables de esta web- en esta misma sección.

Cuando leí los textos que me envió Nostromo lo primero que pensé es que muchas de las cosas que cuenta las podría haber escrito yo mismo. Cuando volví a leerlos por segunda vez me di cuenta que las vivencias y, sobre todo, las coincidencias musicales eran muy numerosas; debemos tener una edad similar, no hacemos ascos a casi ningún género musical (excepto al regaeton, jajaja) aunque el rock siempre estará en el centro de nuestro corazón musical, nos sentimos más a gusto con la música que conocemos, que no suele ser la de rabiosa actualidad, iniciamos el siglo un poco despistados sin saber muy bien a qué musica quedarnos, vivimos los ochenta y disfrutamos con el pop que se hacía en España y, por si esto fuera poco, también compartimos una anécdota parecida, luego en los comentarios lo cuento. Estoy seguro que os va a encantar Nostromo y que vais a disfrutar, tanto como yo, con sus canciones y sus recuerdos. Comienza con “Hadaly”, tema de Radio Futura publicado en su segundo Lp.

“Cuando el amigo Raúl me sugirió hacer la tan famosa tanda de Las cinco canciones de mi vida, la verdad es que me abrumé un poco. Como le dije, me considero un bloguero amateur, de los de andar por casa, nunca he publicado en terrenos forasteros padeciendo mal de altura fuera de mi hábitat natural, pero ante su amabilidad y predisposición, no solo porque participa en nuestros últimos aniversarios de Musicae Memorandum o por sus sabios apuntes, me veo casi obligado a corresponder a su positivismo y dejarme liar, Quid pro quo” o “do ut des como diría aquel. Allá vamos con todo cariño y mi mejor voluntad.

Nací castellano-manchego y me siento cartagenero de adopción, mis mejores baños estivales me los he dado, y espero seguir dándomelos, en Castilla-La Manga; o sea que por esos tres lugares es por donde ha pululado el 95% de mi existencia, no me preguntéis cómo lo he calculado porque rima. Todo eso explica que aparezca en mi bio lo de manchego/carthaginés, una peculiar amalgama con lo peor de cada bando.

Como decía, vine a este mundo en un lugar llamado Puertollano hace más de veinte mil días, que se dice pronto. Puertollano es un pueblo grande o una ciudad pequeña, según se tenga que defender la tierra de uno. Un buen sitio para vivir venido a menos como tantos otros, tiene la enorme ventaja de la proximidad con el centro neurálgico en muchos kilómetros a la redonda de aquella zona, Madrid. Aparte de esta pequeña presentación de un servidor, meto este rollo porque está relacionado con la música, con mi canción de hoy, mi flashback particular me lleva hasta 1984 directamente a una ya decadente Movida madrileña.

Musicalmente me siento ecléctico convencido, me gustan casi todas las tendencias (cuando digo esto siempre me acuerdo del reguetón) y he pasado por casi todas las etapas musicales, según la época con mayor o menor duración; desde el heavy hasta el tecno, desde el punk hasta el pop, pero siempre con un denominador común: el rock. Lo que me ha dado la sabiduría necesaria para no saber de nada, y el don de reconocer lo que me gusta a la primera escucha, pocas veces me falla… sobre todo si es bueno.

Hadaly es un tema de Santiago Auserón que ocupa la segunda pista del famosísimo disco de Radio Futura La ley del desierto / La ley del mar, ya sabéis, un pelotazo con una nueva fórmula de funky/punk donde dicen que apareció el término rock latino con aquella Semilla negra. Hadaly no tuvo tanta repercusión como otras canciones del álbum, pero a mi media naranja y a mí nos encantaba. Su letra es ambigua, como casi todas las de esta banda, está basada en la novela de ciencia ficción La Eva futura de Auguste Villiers.

Ahora y para terminar, me explico en la elección de esta canción. Hacemos de nuevo ese flashback y volvemos al pueblo apodado de las dos mentiras (algo que no es cierto), por aquel entonces regentaba junto a mi amigo Pepe un disco bar típico de aquellos años, mucha marcha, sonido fuerte y oloroso humo, El Tenerife, puntero con buen ambiente y buena música. Veinteañero y con pasta para gastar no existía el aburrimiento, hasta que un poco cansado de los excesos (afortunadamente) y por motivos laborales, me trasladé a estas tierras de Aníbal y los Barca. Bien, mi actual mujer también se vino y tuvimos nuestra hija ochentera, tenemos la pareja. Cuando nació, como todo quisqui fui al registro para darle de alta, allí al decirle al funcionario de turno el nombre elegido me frunció el ceño: “¿eso qué es, no está en el santoral?”, ante mi insistencia dijo: “tendrás que ir a hablar con el juez”, efectivamente, por aquel entonces no me achicaba y el de la toga estaba de juicios en una sala contigua. En un receso me metí y me fui para el estrado cargado de razones, otro que frunció el ceño, “¿eso qué es?” espetó, “¡una flor!” afirmé mintiendo, “¿una flor?”, “¡Sí, como Rosa!”, “Bueno, ponle María delante y asunto arreglado” sentenció. Me retiré de la batalla apabullado, pero con la sensación de haber ganado al poderoso aunque solo sea a medias. Desde aquel día mi hija se llama Mª Adalí (nos pareció más adecuado), un nombre precioso y único para un ser maravilloso.

Miro una estrella lejana
Y me pongo a pensar
Que al llegar a mí su luz
Puede haberse apagado ya”

Tony Sheridan & The Beat Brothers. “My Bonnie”

Ya lo puedo decir. Adoro Escocia, sus paisajes redondeados y verdes, la mágica quietud de sus lagos y glens, la amabilidad de su gente, sus estrechas carreteras que invitan a la concordia y al entendimiento, y el fuerte apego que los escoceses tienen a su historia, no siempre alegre ni victoriosa. Los castillos, iglesias, museos y monumentos son testigos de un pasado orgulloso y de una cultura propia que reivindican con pasión. Si vais a Escocia os faltará tiempo para llegar a todos sus rincones pero, si tenéis ocasión, no dejéis de visitar el antiguo campo de batalla de Culloden; en aquella contienda, ocurrida el 16 de abril de 1746, las tropas jacobitas lideradas por Carlos Eduardo Estuardo, formadas en su mayoría por escoceses católicos y episcopalianos de las Highlands, cayeron derrotadas por el ejército británico al mando del Duque de Cumberland, el hijo menor de Jorge II, de la Casa de Hannover. La batalla puso fin a los levantamientos jacobitas y a la pretensión de colocar a un descendiente de Jacobo II en el trono de Inglaterra; se destruyó el sistema escocés de clanes, se prohibió la religión episcopaliana (la católica ya lo estaba) y los distintivos y vestimentas escoceses, como el kilt, el tartán o las gaitas, éstas últimas se consideraron armas de guerra. El Duque de Cumberland, conocido a partir de entonces como “Cumberland el Carnicero”, mató a los jacobitas heridos y prisioneros, excepto a los de mayor rango, que fueron ejecutados posteriormente en Inverness. El carismático Carlos Eduardo Estuardo, conocido como “Bonnie Prince Charlie”, al parecer una persona irresoluta, caprichosa, irascible y muy aficionada al alcohol, pudo huir gracias a Flora MacDonald, uno de los personajes más célebres de Escocia, que logró trasladarlo en barca a la isla de Skye disfrazado como su criada irlandesa Betty Burke. Este acto heroico fue inmortalizado en la canción “The Skye Boat Song”; otras melodías, como “Crua Chan”, de los argentinos Sumo, recuerdan la batalla de Culloden; y el tema popular “My Bonnie lies over the ocean” es posible que aluda a Carlos María Estuardo (“Bonnie Prince Charlie”), ya que bonnie, en jerga escocesa, significa chica bonita o preciosa, aunque creo que también se emplea en masculino.
Las primeras partituras de “My Bonnie lies over the ocean”, una de las canciones escocesas más populares, utilizada como melodía infantil, imprescindible en campamentos y como recurso para aprender inglés, se remontan al siglo XIX. Yo os voy a proponer la adaptación realizada en 1961 por el músico británico Tony Sheridan, bajo el título “My Bonnie”, que grabó este clásico acompañado de los Beat Brothers, unos muchachos que trataban de ganarse la vida como buenamente podían en locales y clubs de Hamburgo; poco tiempo después lograrían el reconocimiento y el éxito, ya con su nombre definitivo: The Beatles.

Sui Generis. “Mr. Jones, o Pequeña semblanza de una familia tipo americana”

Sui Generis fue un grupo argentino creado en 1969 alrededor del dúo formado por Charly García (piano, guitarra acústica, voz) y Nito Mestre (flauta, guitarra acústica, voz), que se conocieron cuando realizaban sus estudios de secundaria en el Instituto Social Militar “Dr. Dámaso Centeno”, situado en el barrio del Caballito (Buenos Aires). Con Vanilla Fudge y Procol Harum como inspiración, comenzaron a hacer música hasta que, en 1972, lograron grabar su primer álbum (“Vida”) gracias al interés mostrado por Pedro Simón Bayona y el productor Jorge Álvarez, uno de los fundadores del sello independiente Mandioca. Este disco es uno de los clásicos del rock argentino, con temas –como “Canción para mi muerte”- muy conocidos en aquel país. En 1973 publicaron su segundo álbum (“Confesiones de Invierno”), con el que consolidaron su característico estilo folk-rock, con buenas letras y algunos elementos prestados de la psicodelia y el progresivo (véase, por ejemplo, el tema “Un hada, un cisne”) y del R&R, es el caso de la melodía que nos ocupa: “Mr. Jones, o Pequeña semblanza de una familia tipo americana”, una alocada canción de menos de dos minutos, con un ritmo frenético acorde a la historia que lo envuelve. “Mr. Jones …” nos presenta a una “familia muy normal” que se mata a hachazos por nimiedades domésticas, se lamentan de las manchas de sangre en el tapizado y tienen niños que comen pajaritos, perros, gatitos y otros bichos que vagan por ahí. Algo así como una parodia de una familia de la América profunda, de esas que salen en películas como “La Matanza de Texas” o en series más actuales como “American Horror Story”. Al final de la entrada os dejo la letra, una auténtica locura gestada en una Argentina dominada por la dictadura y la censura. Y aquí tenéis la versión que Los Rodríguez hicieron de esta canción para el álbum en vivo “Disco Pirata” (1992). Después de “Confesiones de Invierno”, Sui Generis publicó un disco de estudio más (“Pequeñas anécdotas sobre las instituciones”), que tuvo problemas con la censura, y un disco en directo titulado “Adiós Sui Generis, parte I & parte II” (1975), con el que se despidieron de sus seguidores. En 1987 publicaron una antología con sus mejores temas, en el año 2000 editaron un nuevo disco de estudio (“Sinfonías para adolescentes” y en el 2001 un álbum en vivo “Si – Detrás de las paredes”).

“Mr Jones abrió la puerta, vio a su madre recién muerta y la sangre del chaleco se limpió.

Guardó a su madre en el ropero, le puso más leña al fuego y el invierno muy crudo se avecinó.

Llamó a su esposa y le dijo: ‘mamá está muerta en el ropero’, ‘por supuesto, si yo la asesiné.  Ella puso mal la mesa, le hundí un hacha en la cabeza y la sangre el tapizado me manchó’ ¡Ay que pena nena!

Y Mr Jones trabajaba y su esposa asesinaba y los chicos correteaban por ahí. Se comían los pajaritos, los perros y los gatitos y otros bichos que vagaban por ahí.

Y llegó la policía con un carro y dos tranvías para toda la familia encarcelar. Yo no se por qué el sargento me lleva al destacamento, si somos una familia muy normal.”

R.E.M. “Imitation of Life”

Reveal” (2001) es uno de los últimos álbumes de R.E.M., la banda norteamericana de rock alternativo formada en 1980 por Michael Stipe (voz), Peter Buck (guitarra), Mike Mills (bajo) y Bill Berry (batería). Estamos ante uno de los grupos que más discos ha vendido en la historia de la música, y lo ha logrado gracias a un estilo con reminiscencias underground que, en principio, no era el dominante y más comercial en aquella época, en la que se preferían otros géneros como el hair metal, el pop, incluso el punk. Pero todo era misterioso, enigmático y envolvente en  R.E.M., desde las letras hasta su sonido, pasando por el nombre de la formación que, como bien saben todos sus seguidores, hace alusión al sueño R.E.M. (Rapid Eye Movement), habitual en los mamíferos. Tras algún single y EP, grabaron su primer álbum (“Murmur”, 1983), un excelente debut que tendría su continuidad en los discos que vendrían después, trabajos como “Reckoning” (1984), “Life Rich Pageant” (1986), “Document” (1987), “Out of Time” (1991), “Automatic For the People” (1992), “Up” (1998) o “Reveal” (2001), por citar los mejor valorados por crítica y público. No conozco en profundidad toda la obra de esta banda, pero los discos que he escuchado de ellos me gustan, me relajan y me ayudan a concentrarme, una sensación parecida a la que tengo cuando escucho rock sinfónico. Siempre me ha gustado “Reveal”, su duodécimo álbum, con esos tonos pop, electrónicos y acústicos que confieren al álbum un sonido muy especial, algo que se evidencia en temas como “I’ve Been High“, “The Lifting“, “All The Way to Reno“, “She Just Wants to Be“, “I’ll Take the Rain” o el más famoso de todos, tal vez el último gran éxito de R.E.M. antes de su disolución en 2011: “Imitation of Life”, inspirado en la película del mismo título dirigida por Douglas Sirk. Tal vez sea la canción más alegre del disco, al menos en lo que a su ritmo se refiere, con una letra indescifrable para mí, marca de la casa, y un vídeo promocional de lo más sugerente, grabado y emitido en ciclos de veinte segundos con una técnica que permite mostrarnos la acción desde diferentes planos (aquí lo explican). Para finalizar, aquí tenéis una versión en directo siguiendo la moda unplugged de aquellos años.