Otis Redding / Sammy Haggar / Playing for Change. “(Sittin’ On) The Dock of the Bay”

El Festival Internacional de Música Pop de Monterrey se celebró en la localidad californiana de Monterrey (EE.UU.), entre el 16 y el 18 de junio de 1967; acudieron a él más de cincuenta mil personas y, a menudo, está considerado como el precursor del Festival de Woodstock (1969). El listado de participantes en este evento es espectacular: Eric Burdon & The Animals, Laura Nyro, Buffalo Springfield, Jimi Hendrix, Big Brother & The Holding Company (con Janis Joplin), The Who, Canned Heat, Ravi Shankar, The Steve Miller Band, etc. Según cuentan las crónicas, una de las actuaciones más brillantes de este festival, al que mayoritariamente acudió público blanco, fue un negro que hacía soul: Otis Redding; cantó, con el apoyo de la banda Booker T. & The M.G.’s, una versión del “Satisfaction” de los Rolling Stones e interpretó su tema “Respect”, que acabara popularizando Aretha Franklin (aquí tenéis la entrada que, en su día, dedicamos a esta canción). Un par de meses después de su éxito en Monterrey, en agosto de 1967, estaba de gira con su nueva banda: Bar-Keys; durante una de las pausas de esta gira, comenzó a escribir los primeros versos de una canción que inicialmente tituló “The Dock of the Bay”, que surgió al ver la panorámica que le ofrecía la casa-barco en la que se encontraba, en el puerto de Waldo Point de Sausalito (California -EE.UU.-) Redding continuó trabajando en la canción durante los meses siguientes, aunque de manera desordenada y poco productiva debido a sus continuos viajes. Fue Steve Crooper, guitarrista de Booker T. & The M.G.’s y productor de la discográfica Stax, quien acabó por dar forma a la canción:

“Otis era de esos tíos a los que se le ocurren cien ideas. Cada vez que venía a grabar, siempre tenía diez o quince introducciones o títulos o lo que fuera. Había estado en San Francisco, tocando en The Fillmore, y se quedaba en una casa barco, de donde sacó la idea del barco que entraba. Eso era lo único que tenía: ‘I watch the ships come in and I watch them roll away again’ (‘Veo a los barcos entrar y les veo alejarse de nuevo’). Yo cogí eso y acabé la letra” Steve Crooper, consultado en EfeEme.com).

(Sittin’ On) The Dock of the Bay”, como al final se llamó el tema, fue grabado los días 22 de noviembre y 7 de diciembre de 1967, aunque ninguna de esas tomas debería haber sido la definitiva; aún faltaba el último verso, que Redding sustituyó provisionalmente por un silbido, probablemente pensaría que ya habría tiempo de terminar la canción. Sin embargo, no fue así; tres días después de la segunda toma, Otis Redding fallecía, al igual que todos los miembros de su banda excepto Ben Cauley, en un accidente de avioneta en las afueras de Madison (Wisconsin -EE.UU.-), tenía veintiséis años. Steve Crooper acabó de mezclar la canción y añadió los característicos efectos de sonido que recuerdan al mar: olas y sonidos de gaviotas. El tema se incluyó en el disco póstumo “The Dock of the Bay” (1968). Para acompañar a Otis Redding, he optado por el rockero Sammy Hagar, que grabó la canción en 1979, y por la iniciativa Playing for Change. No obstante, hay más versiones; aquí os dejo las de Glen Campbell, Cher, Jim Ed Brown, Don Partridge, Percy Sledge, Peggy Lee, The Staple Singers, Tom Jones, The Dells, Little Richard, Waylon Jennings & Willie Nelson, Luther Allison y Neil Young.

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Shirley Ann Lee. “There’s a Light”

The Numero Group es una compañía discográfica que fundamenta su trabajo en la recuperación de artistas que, por la razón de fuera, no tuvieron reconocimiento en su momento. Reeditan álbumes olvidados de diferentes géneros y realizan compilaciones a partir de discos desconocidos o de material diverso, como maquetas, grabaciones caseras, etc. Si entráis en su página web podréis acceder a su catálogo y enteraros de algunos detalles más en torno a este interesante proyecto, que ha merecido ser finalista en algunos premios, cosechar varias nominaciones en los Grammy y algunos reconocimientos a sus productos editados. En el año 2009 lanzaron el trabajo titulado “Local Customs: Downriver Revival”, en el que recogieron las grabaciones artesanales que efectuó, entre 1967 y 1981, Felton Williams en un sótano de la Avenida 18 de Detroit (Michigan -EE.UU-), concretamente en el barrio de Ecorse; en este disco se compilan veinticuatro de aquellas grabaciones, en estilos como el soul, el jazz, el funk o el garage-punk, realizadas por artistas de la zona como The Gospel Supremes, Coleman Family, Calvin Cooke, Apostles of Music, Organics o la cantante de góspel y soul Shirley Ann Lee, de quien se incluyeron cuatro canciones.

Tres años después de publicado este álbum, los responsables de The Numero Group decidieron ponerse manos a la obra con un disco íntegramente dedicado a aquella voz asombrosa que maravilló a aficionados al soul, críticos de música y blogueros que, por más que lo intentaban, no conseguían averiguar quien era Shirley Ann Lee. De hecho, hoy en día la información sobre esta cantante es más bien escasa; tal y como señalan desde The Numero Group, nació al final de la Gran Depresión, fue cantante y pianista en Toledo (Ohio -EE.UU.-) y, tras un matrimonio fallido en Los Ángeles (California -EE.UU.-), decidió grabar las viejas canciones de su adolescencia para uno de los proyectos discográficos de Felton Williams: Shirley Ann Lee fue la única artista del sello Revival. A partir de las grabaciones caseras de Felton Williams, de maquetas y bocetos, de demos desafinadas de piano y de grabaciones con niños hablando en segundo plano, los responsables de The Numero Group crearon el álbum titulado “Songs of Light”, el Lp de Shirley Ann Lee que nunca existió (aquí lo tenéis). Además del enlace que os acabo de dejar, también podéis escuchar las canciones de Shirley Ann Lee en esta lista de youtube y, por supuesto, en el vídeo destacado de nuestra entrada de hoy, en el que recordamos la canción “There’s a Light”, que formó parte de la banda sonora de la serie “El Exorcista” (temporada 1, capítulo 4), y que creo que también de la titulada “Damnation”.

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Aretha Franklin. “Amazing Grace”

A comienzos de 1972, con veintinueve años, Aretha Franklin ya tenía en su haber una larga trayectoria profesional en estilos como el góspel, el jazz o el soul; fue este último género el que la encumbró como su indiscutible reina, gracias a canciones como “Respect”, “I Saw a Little Prayer”, “Think” o “Chains of Fools”. Con todo, hay quien todavía recordaba con cierta nostalgia los comienzos de Aretha como cantante en los oficios religiosos de su padre, el predicador baptista Clarence LeVaughn Franklin. Ya como artista reconocida y valorada por la industria musical y el gran público, quiso volver a sus orígenes y grabar un disco en directo en una misa góspel, con el reverendo James Cleveland como maestro de ceremonias y la imprescindible colaboración del Southern California Community Choir, uno de los coros góspel más importantes de los Estados Unidos. El álbum se grabó en dos sesiones (13 y 14 de enero de 1972), en la New Temple Missionary Baptish Church de Los Ángeles (California -EE.UU.-) y fue publicado en junio de 1972, como doble Lp, por la compañía Atlantic, con gran éxito de crítica y público.

Pero la historia no quedó ahí; también grabaron un documental para la Warner Bros, dirigido por Sydney Pollack, al que seguro recordaréis por películas como “Memorias de África”, “Tootsie”, “Tal como éramos” o “Danzad, danzad malditos”, es decir, un realizador solvente. Sin embargo, las cosas no salieron bien; Pollack no utilizó claqueta en el rodaje, de tal manera que fue imposible sincronizar imagen y sonido. Por supuesto, nadie quedó contento; la Warner tenía claro que aquello era una chapuza, Pollack temía quedar en ridículo y Aretha no quería ni oír hablar de la película, estaba muy decepcionada. Ante semejante panorama, decidieron olvidar el proyecto y guardar la cinta en algún recóndito lugar, de tal manera que nadie la pudiera encontrar. Parece que se guardó en una bóveda de la Warner, de donde la rescató el productor Alan Elliott en el año 2007, quien compró el material e intentó sincronizarlo; todo ello con el beneplácito de Sydney Pollack, pero no el de Aretha Franklin, quien llegó a demandar a Elliott por tratar de apropiarse de su imagen sin permiso. Tras varios intentos infructuosos por tratar de estrenar la cinta, hubo que esperar a que Aretha falleciera, en agosto de 2018, para que Elliott llegara a un acuerdo con los herederos de la cantante. Finalmente, la película se exhibió en noviembre de 2018, y hace unos pocos días fue estrenada en España. Aquí os dejo el trailer (no os lo perdáis), en el que podéis ver a Aretha, al reverendo James Cleveland, al Community Choir y a algunos invitados de excepción, como el padre de Aretha, la cantante de góspel Clara Ward, Sidney Pollack o los mismísimos Mick Jagger y Charlie Watts, de los Rolling Stones.

Aunque me imagino que no la estarán exhibiendo en muchos cines, es posible que aún estéis a tiempo de ir a ver este excepcional e histórico documental. Yo salí del cine emocionado y maravillado con una Aretha Franklin en estado de gracia. Precisamente la canción que encabeza esta entrada es “Amazing Grace”, el mismo título que se utilizó para el disco (aquí lo podéis escuchar) y para la película; se trata de un clásico himno religioso, escrito por el clérigo y poeta inglés John Newton, publicado en 1779, que “transmite el mensaje cristiano de que el perdón y la redención [son posibles] a pesar de los pecados cometidos por el ser humano, y de que el alma puede salvarse de la desesperación mediante la gracia de Dios”.

Van Morrison. “If You Love Me”

Van Morrison, apodado “El León de Belfast”, lleva publicados cuarenta álbumes de estudio en solitario, a los que habría que sumar los directos, los recopilatorios, sus discos con Them y siete u ocho álbumes tributo. Desde luego, no son cifras habituales en el mundo de la música que puedan estar al alcance de cualquiera, y menos aún si tenemos en cuenta la calidad de estos trabajos. El primer single con Them lo publicó en 1964 y su primer Lp en solitario (“Blowin’ Your Mind!”) en 1967, por lo que lleva en la música más de cincuenta y cinco años; por supuesto, continúa en activo, ofreciendo conciertos en distintas partes del Mundo y grabando álbumes casi cada año (el último se editó en 2018: “The Prophet Speaks”). Con una trayectoria tan larga ha tenido tiempo de visitar muchos géneros musicales: música celta y folk irlandés, country, jazz, blues, R&B, rock, soul, etc., pero siempre con su particular e inigualable estilo, apoyado en los mejores músicos y en una voz que ha ido cambiando con el paso de los años, desde los tonos agudos de su juventud a la voz profunda de su madurez; así ha explicado su evolución vocal el propio Van Morrison:

“El enfoque ahora es cantar desde más abajo [del diafragma] por lo que no arruino mi voz. Antes, cantaba en la zona alta de la garganta, que tiende a arruinar las cuerdas vocales en el tiempo. Cantar desde más abajo en el vientre permite llevar más lejos la resonancia. Puedo estar de pie a cuatro pies de un micrófono y ser escuchado con bastante resonancia”.

En marzo de 1997 lanzó su vigésimo sexto álbum de estudio, titulado “The Healing Game” (lujosamente reeditado este mismo año), un disco en el que trabajaron músicos como Alec Dankworth (contrabajo), Phil Coulter (piano), Geoff Dunn (batería, percusiones), Leo Green (saxo) o Ronnie Johnson (guitarra), por mencionar sólo algunos. Entre las canciones más destacadas y conocidas podemos citar “Rough God Goes Riding”, “Sometimes We Cry”, “The Healing Game” o “If You Love Me”, una bella y sensual balada con cierta cadencia doo-wop, que Van Morrison engrandece gracias a la armónica y a su gran capacidad para transmitir. Apenas unos meses después de salir al mercado “The Healing Game” lo hacía “Deuces Wild”, a cargo del gran B.B. King, otro músico tan influente y prolífico como Van Morrison, no en vano este disco era su trigésimo quinto trabajo de estudio. “Deuces Wild” no es un álbum más en la discografía de B.B. King; contiene diecisiete canciones, cada una de ellas interpretada por una figura importante de la música: Eric Clapton, Tracy Chapman, Mick Hucknall (Simply Red), Bonnie Raitt, Dionne Warwick, Paul Carrack, David Gilmour, The Rolling Stones, Joe Cocker o Willie Nelson, entre otros. El disco comienza con una versión blusera de “If You Love Me” que os aconsejo no os perdáis, porque me parece un privilegio poder escuchar juntos a estos dos excepcionales músicos. Os dejo un enlace más, en este caso un directo de Van Morrison interpretando esta melodía.

 

Stevie Wonder. “Superstition”

“Un clavinet es un instrumento musical de cuerdas percutidas inventado por el luthier alemán Ernst Zacharias y fabricado por la compañía Hohner. Es esencialmente un clavicordio amplificado electrónicamente, análogo a una guitarra eléctrica. Su distintivo sonido staccato ha aparecido particularmente en el funk, el jazz fusión, el reggae y la música disco” (Wikipedia).

El sonido de este instrumento, también conocido como clavicordio eléctrico, es uno de los elementos característicos de “Talking Book” (1972), el decimoquinto álbum de Stevie Wonder, un trabajo de gran calidad en el que intervinieron músicos y cantantes como Ray Parker Jr., Minnie Riperton, David Sanborn, Trevor Laurence o Jeff Beck, entre otros. En él se incluyen temas tan buenos como “Tuesday Hearbreak”, “Maybe Your Baby” o, las más populares, “You Are the Sunshine of My Life” y “Superstition”, nuestra protagonista hoy, una canción sobre las supersticiones populares y el daño que pueden llegar a causar a quienes creen en ellas. Según nos cuenta lrotula en su blog Algo de Jazz, Blues, Rock …,

“En mayo de 1972 Epic Records, discográfica de Jeff le pone en contacto con Stevie Wonder. Jeff y Stevie se encuentran en los estudios Electric Lady Land para grabar un single. Maybe your baby es la preferida de Jeff pero al final no cuajó y se la quedó Stevie para su siguiente disco. En un momento Jeff se sienta en la batería y empieza a tocar un ritmo para relajarse. Stevie entra en el estudio y le pide al batería que continúe. Jeff le dice “Si yo no soy el batería”. “No te detengas, tu sigue” respondió Stevie. Al final sobre este ritmo Stevie Wonder con ayuda del Hohner Clavinet le pone uno de los mejores rifs del soul de todos los tiempos (en opinión de Jeff) y de ahí sale Superstition”.

Stevie Wonder se comprometió con Jeff Beck en que sería él el primero en publicar esta canción, sin embargo la grabación se retrasó y Berry Gordy, el magnate de la discográfica Motown, lo vio claro: el tema era tan bueno que estaba seguro sería un éxito en manos de su artista, Stevie Wonder. A Jeff Beck no le sentó nada bien que Stevie incumpliera su promesa, de tal manera que lo que comenzó como una amistad acabó en bronca, que se mantuvo hasta 1975, cuando el primero cedió el tema “Cause We’ve Ended As Lovers” al guitarrista; años más tarde, en 2010, llegaron a compartir escenario en el Rock and Roll Hall of Fame 25th Anniversary, por supuesto interpretando “Superstition” en directo. Como decía al principio de la entrada, el Hohner Clavinet D6 (aquí explican su mecanismo) es lo que más llama la atención en esta canción, el responsable de ese ritmo funky tan característico de “Superstition” y, en general, de todo el álbum. Tal y como nos enseña Antonio Chico en Música y oxígeno, Stevie Wonder se hizo cargo del clavinet, de la batería (también muy característica de esta canción) y del bajo, emulado con un sintetizar Moog:

“La melodía la lleva el clavinet, apoyado con el bajo sintetizado que le da la profundidad característica que tiene la canción. Además hay una trompeta y un saxofón que le agregan una mayor atmósfera y fuerza a todo. Por la gran importancia que tienen las notas de los registros bajos, es casi imprescindible contar con un equipo de sonido que tenga la capacidad de reproducir las frecuencias graves, de lo contrario no se aprecia el abanico sónico que contiene Superstition”.

A pesar de que, al menos desde mi punto de vista, el original grabado por Stevie Wonder es inmejorable, no son pocas las versiones que ha tenido esta melodía; acabamos con algunas de ellas, en concreto las debidas a Jeff BeckStevie Ray Vaughan, Quincy Jones, The Jackson Five, UB40 y los murcianos M Clan.

Mis mejores deseos para el año que entra, que lo disfrutéis en libertad y con pleno dominio de vuestras decisiones, no os dejéis intimidar por las imposiciones, los profetas catastrofistas o las supersticiones ¡Feliz 2019!

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