Bobby Hebb / Manfred Mann / Boney M. “Sunny”

Noviembre de 1963 debió ser el peor mes en la vida del joven Bobby Hebb; el día 22 asesinaban al presidente de los Estados Unidos, John F. Kennedy, un hecho que conmocionó a todo el mundo y, en particular, a la comunidad norteamericana, necesitada de referentes políticos que la representaran; un día después fallecía su hermano Harold, apuñalado en una pelea a la salida de un club nocturno de Nashville (Tennessee -EE.UU.-), su ciudad natal. Harold y Bobby eran hijos de William y Ovalia Hebb, dos músicos ciegos que debieron transmitir el gusto por la música a sus hijos, tanto que ya actuaban en Nashville, cantando y bailando, cuando Harold tenía nueve años y Bobby apenas tres. Éste último pronto llamó la atención del cantante de country Roy Acuff, quien lo incorporó a su grupo, dando así comienzo a una carrera que acabaría marcada por la canción “Sunny”, su único y gran éxito en el ámbito musical. Bobby Hebb quiso escribir un tema optimista y alegre, que le ayudara a buscar el lado bueno de la vida en unos momentos tan difíciles como los que vivía a finales de 1963: “Mis intenciones fueron pensar en épocas más felices y rendir homenaje a mi hermano, básicamente buscando un día más luminoso, porque eran malos tiempos” (Bobby Hebb, consultado en Wikipedia).

Las primeras grabaciones de “Sunny” fueron las de Mieko Hirota (1965) y Dave Pike (1966), mientras que la de Bobby Hebb fue publicada a mediados de 1966, una grabación en la intervinieron un buen número de músicos de sesión. También de 1966 son las versiones de Georgie Fame, Del Shannon, Cher, Wilson Pickett, Bobby Vee, Chris Montez, Los Javaloyas o Manfred Mann, nuestro segundo vídeo destacado de hoy, con el vibráfono como protagonista. En los siguientes años continuaron publicándose nuevas interpretaciones, como las debidas a Johnny Rivers, Gary Lewis & The Playboys, Four Tops, Frankie Valli, Stevie Wonder, José Feliciano, James Brown, Oscar Peterson o Ella Fitzgerald. Aunque quizás ninguna tan popular, por su ritmo discotequero, como la de Bonney M, incluida en el primer álbum de esta peculiar formación, el titulado “Take the Heat Off Me” (1976). Por supuesto, después de ésta se han seguido haciendo versiones, por músicos tan diferentes como Stanley Jordan o Paul Carrack, por citar sólo un par de ejemplos.

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Earth, Wind & Fire. “September”

Los discos de grandes éxitos suelen ser comercializados por las discográficas (al menos así se hacía antes) para tratar de rentabilizar a un determinado grupo o artista ya conocido, con varios álbumes en su haber. Lo que no suele ser habitual es que un disco de estas características tenga temas nuevos, no publicados anteriormente, y mucho menos que una de esas canciones acabe siendo más conocida y famosa que los presuntos éxitos de discos anteriores. Esto precisamente fue lo que sucedió, en 1978, con la melodía “September”, tal vez la más popular de Earth, Wind & Fire, junto con “Boogie Wonderland” (1979).

Esta multitudinaria banda fue fundada por Maurice White en Chicago (EE.UU.) a finales de la década de 1960. Aunque aún deben continuar en activo, su mejor momento les llegó a mediados de los años setenta, sobre todo gracias a sus espectaculares directos, con la simbología egípcia (Maurice White era un enamorado de esa cultura) llenando de luz y color el escenario, y con una música de baile que se situaba entre el soul, el funk y el sonido discotequero. En 1978 ya habían sacado al mercado ocho álbumes de estudio, lo que justificaba sobradamente un recopilatorio con sus grandes éxitos; “The Best of Earth, Wind & Fire, Vol. 1” contenía diez canciones, de las cuales tres eran nuevas: una versión de “Got to get you into my life” de los Beatles, “Love Music” y “September”. La letra de esta canción surgió cuando estaban preparando el que finalmente sería su noveno disco de estudio (“I Am”, 1979). Fue entonces cuando Maurice White se puso en contacto con la compositora Alee Willis con el fin de que trabajara con ellos en algunas de las letras de este álbum; White, un seguidor estudioso de la espiritualidad y las filosofías orientales, recomendó un libro a Willis y ella hizo el resto, zambulléndose en lecturas similares que fueron decisivas en lo que habría de ser la letra sobre la que se escribió “September”; así nos lo ha contado la propia Alee Willis:

“Cuando me fui del estudio el primer día, Maurice me dio el nombre de un libro que se titulaba ‘El vendedor más grande del mundo’, y me envió a Bodhi Tree, que es una librería espiritual de Los Ángeles. Me compré ese y otros tantos que la dependienta me dijo que iban de filosofía” (…) Lo que iba a ser una sencilla experiencia, para mí se convirtió en una experiencia increíblemente completa porque me zambullí en esos libros e incluso en la forma en la que habían sido escritos, en el lenguaje que utilizaban, aunque no entendía nada. Pero Maurice me dijo que desde el principio pensaba que yo era una persona muy espiritual y que mi misión era comunicarme. Y pensé que si Maurice me estaba diciendo eso, debía continuar. Me sumergí en esos libros durante un par de meses” (Alee Willis, consultado en EfeEme.com).

Aquellas lecturas inspiraron a Willis para escribir una canción cargada de fuerza positiva, paz y amor, el único problema es que tenía entre veinticinco y treinta páginas; una vez resuelto este problemilla, la melodía llegó casi instantáneamente, y también las alusiones tan características de esta canción a la fecha del 21 de septiembre y al “Bada-ya” del estribillo. Lo del 21 de septiembre fue una decisión de White, coautor de la canción junto con Willis y Al Mckay, simplemente porque sonaba bien; algo parecido a lo que sucedió con “Bada-ya”, no significaba nada, pero White estaba seguro de que la gente lo recordaría. No puedo finalizar esta entrada sin recomendar alguna interpretación en directo de esta canción, en concreto os voy a proponer dos: una del año 1990 y otra, algo más reciente, en la que Earth, Wind & Fire comparte escenario con la banda Chicago.

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Otis Redding / Sammy Haggar / Playing for Change. “(Sittin’ On) The Dock of the Bay”

El Festival Internacional de Música Pop de Monterrey se celebró en la localidad californiana de Monterrey (EE.UU.), entre el 16 y el 18 de junio de 1967; acudieron a él más de cincuenta mil personas y, a menudo, está considerado como el precursor del Festival de Woodstock (1969). El listado de participantes en este evento es espectacular: Eric Burdon & The Animals, Laura Nyro, Buffalo Springfield, Jimi Hendrix, Big Brother & The Holding Company (con Janis Joplin), The Who, Canned Heat, Ravi Shankar, The Steve Miller Band, etc. Según cuentan las crónicas, una de las actuaciones más brillantes de este festival, al que mayoritariamente acudió público blanco, fue un negro que hacía soul: Otis Redding; cantó, con el apoyo de la banda Booker T. & The M.G.’s, una versión del “Satisfaction” de los Rolling Stones e interpretó su tema “Respect”, que acabara popularizando Aretha Franklin (aquí tenéis la entrada que, en su día, dedicamos a esta canción). Un par de meses después de su éxito en Monterrey, en agosto de 1967, estaba de gira con su nueva banda: Bar-Keys; durante una de las pausas de esta gira, comenzó a escribir los primeros versos de una canción que inicialmente tituló “The Dock of the Bay”, que surgió al ver la panorámica que le ofrecía la casa-barco en la que se encontraba, en el puerto de Waldo Point de Sausalito (California -EE.UU.-) Redding continuó trabajando en la canción durante los meses siguientes, aunque de manera desordenada y poco productiva debido a sus continuos viajes. Fue Steve Crooper, guitarrista de Booker T. & The M.G.’s y productor de la discográfica Stax, quien acabó por dar forma a la canción:

“Otis era de esos tíos a los que se le ocurren cien ideas. Cada vez que venía a grabar, siempre tenía diez o quince introducciones o títulos o lo que fuera. Había estado en San Francisco, tocando en The Fillmore, y se quedaba en una casa barco, de donde sacó la idea del barco que entraba. Eso era lo único que tenía: ‘I watch the ships come in and I watch them roll away again’ (‘Veo a los barcos entrar y les veo alejarse de nuevo’). Yo cogí eso y acabé la letra” Steve Crooper, consultado en EfeEme.com).

(Sittin’ On) The Dock of the Bay”, como al final se llamó el tema, fue grabado los días 22 de noviembre y 7 de diciembre de 1967, aunque ninguna de esas tomas debería haber sido la definitiva; aún faltaba el último verso, que Redding sustituyó provisionalmente por un silbido, probablemente pensaría que ya habría tiempo de terminar la canción. Sin embargo, no fue así; tres días después de la segunda toma, Otis Redding fallecía, al igual que todos los miembros de su banda excepto Ben Cauley, en un accidente de avioneta en las afueras de Madison (Wisconsin -EE.UU.-), tenía veintiséis años. Steve Crooper acabó de mezclar la canción y añadió los característicos efectos de sonido que recuerdan al mar: olas y sonidos de gaviotas. El tema se incluyó en el disco póstumo “The Dock of the Bay” (1968). Para acompañar a Otis Redding, he optado por el rockero Sammy Hagar, que grabó la canción en 1979, y por la iniciativa Playing for Change. No obstante, hay más versiones; aquí os dejo las de Glen Campbell, Cher, Jim Ed Brown, Don Partridge, Percy Sledge, Peggy Lee, The Staple Singers, Tom Jones, The Dells, Little Richard, Waylon Jennings & Willie Nelson, Luther Allison y Neil Young.

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Shirley Ann Lee. “There’s a Light”

The Numero Group es una compañía discográfica que fundamenta su trabajo en la recuperación de artistas que, por la razón de fuera, no tuvieron reconocimiento en su momento. Reeditan álbumes olvidados de diferentes géneros y realizan compilaciones a partir de discos desconocidos o de material diverso, como maquetas, grabaciones caseras, etc. Si entráis en su página web podréis acceder a su catálogo y enteraros de algunos detalles más en torno a este interesante proyecto, que ha merecido ser finalista en algunos premios, cosechar varias nominaciones en los Grammy y algunos reconocimientos a sus productos editados. En el año 2009 lanzaron el trabajo titulado “Local Customs: Downriver Revival”, en el que recogieron las grabaciones artesanales que efectuó, entre 1967 y 1981, Felton Williams en un sótano de la Avenida 18 de Detroit (Michigan -EE.UU-), concretamente en el barrio de Ecorse; en este disco se compilan veinticuatro de aquellas grabaciones, en estilos como el soul, el jazz, el funk o el garage-punk, realizadas por artistas de la zona como The Gospel Supremes, Coleman Family, Calvin Cooke, Apostles of Music, Organics o la cantante de góspel y soul Shirley Ann Lee, de quien se incluyeron cuatro canciones.

Tres años después de publicado este álbum, los responsables de The Numero Group decidieron ponerse manos a la obra con un disco íntegramente dedicado a aquella voz asombrosa que maravilló a aficionados al soul, críticos de música y blogueros que, por más que lo intentaban, no conseguían averiguar quien era Shirley Ann Lee. De hecho, hoy en día la información sobre esta cantante es más bien escasa; tal y como señalan desde The Numero Group, nació al final de la Gran Depresión, fue cantante y pianista en Toledo (Ohio -EE.UU.-) y, tras un matrimonio fallido en Los Ángeles (California -EE.UU.-), decidió grabar las viejas canciones de su adolescencia para uno de los proyectos discográficos de Felton Williams: Shirley Ann Lee fue la única artista del sello Revival. A partir de las grabaciones caseras de Felton Williams, de maquetas y bocetos, de demos desafinadas de piano y de grabaciones con niños hablando en segundo plano, los responsables de The Numero Group crearon el álbum titulado “Songs of Light”, el Lp de Shirley Ann Lee que nunca existió (aquí lo tenéis). Además del enlace que os acabo de dejar, también podéis escuchar las canciones de Shirley Ann Lee en esta lista de youtube y, por supuesto, en el vídeo destacado de nuestra entrada de hoy, en el que recordamos la canción “There’s a Light”, que formó parte de la banda sonora de la serie “El Exorcista” (temporada 1, capítulo 4), y que creo que también de la titulada “Damnation”.

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Aretha Franklin. “Amazing Grace”

A comienzos de 1972, con veintinueve años, Aretha Franklin ya tenía en su haber una larga trayectoria profesional en estilos como el góspel, el jazz o el soul; fue este último género el que la encumbró como su indiscutible reina, gracias a canciones como “Respect”, “I Saw a Little Prayer”, “Think” o “Chains of Fools”. Con todo, hay quien todavía recordaba con cierta nostalgia los comienzos de Aretha como cantante en los oficios religiosos de su padre, el predicador baptista Clarence LeVaughn Franklin. Ya como artista reconocida y valorada por la industria musical y el gran público, quiso volver a sus orígenes y grabar un disco en directo en una misa góspel, con el reverendo James Cleveland como maestro de ceremonias y la imprescindible colaboración del Southern California Community Choir, uno de los coros góspel más importantes de los Estados Unidos. El álbum se grabó en dos sesiones (13 y 14 de enero de 1972), en la New Temple Missionary Baptish Church de Los Ángeles (California -EE.UU.-) y fue publicado en junio de 1972, como doble Lp, por la compañía Atlantic, con gran éxito de crítica y público.

Pero la historia no quedó ahí; también grabaron un documental para la Warner Bros, dirigido por Sydney Pollack, al que seguro recordaréis por películas como “Memorias de África”, “Tootsie”, “Tal como éramos” o “Danzad, danzad malditos”, es decir, un realizador solvente. Sin embargo, las cosas no salieron bien; Pollack no utilizó claqueta en el rodaje, de tal manera que fue imposible sincronizar imagen y sonido. Por supuesto, nadie quedó contento; la Warner tenía claro que aquello era una chapuza, Pollack temía quedar en ridículo y Aretha no quería ni oír hablar de la película, estaba muy decepcionada. Ante semejante panorama, decidieron olvidar el proyecto y guardar la cinta en algún recóndito lugar, de tal manera que nadie la pudiera encontrar. Parece que se guardó en una bóveda de la Warner, de donde la rescató el productor Alan Elliott en el año 2007, quien compró el material e intentó sincronizarlo; todo ello con el beneplácito de Sydney Pollack, pero no el de Aretha Franklin, quien llegó a demandar a Elliott por tratar de apropiarse de su imagen sin permiso. Tras varios intentos infructuosos por tratar de estrenar la cinta, hubo que esperar a que Aretha falleciera, en agosto de 2018, para que Elliott llegara a un acuerdo con los herederos de la cantante. Finalmente, la película se exhibió en noviembre de 2018, y hace unos pocos días fue estrenada en España. Aquí os dejo el trailer (no os lo perdáis), en el que podéis ver a Aretha, al reverendo James Cleveland, al Community Choir y a algunos invitados de excepción, como el padre de Aretha, la cantante de góspel Clara Ward, Sidney Pollack o los mismísimos Mick Jagger y Charlie Watts, de los Rolling Stones.

Aunque me imagino que no la estarán exhibiendo en muchos cines, es posible que aún estéis a tiempo de ir a ver este excepcional e histórico documental. Yo salí del cine emocionado y maravillado con una Aretha Franklin en estado de gracia. Precisamente la canción que encabeza esta entrada es “Amazing Grace”, el mismo título que se utilizó para el disco (aquí lo podéis escuchar) y para la película; se trata de un clásico himno religioso, escrito por el clérigo y poeta inglés John Newton, publicado en 1779, que “transmite el mensaje cristiano de que el perdón y la redención [son posibles] a pesar de los pecados cometidos por el ser humano, y de que el alma puede salvarse de la desesperación mediante la gracia de Dios”.