Bill Withers / Michael Jackson / Melody Gardot. “Ain’t No Sunshine”

A finales de 1971, con apenas trece años, Michael Jackson era el niño prodigio de la música negra. Continuaba ligado al proyecto familiar, el grupo The Jackson 5, pero ya estaba grabando su primer disco en solitario, finalmente publicado en enero de 1972 bajo el título de “Go To Be There”. En él se incluyeron versiones de Carole King, The Supremes, Bobby Day o Bill Withers. De este último autor, un cantante y compositor estadounidense de R&B y soul, galardonado con tres premios Grammy a lo largo de su carrera musical, interpretó el tema “Ain’t No Sunshine”, que él había publicado apenas unos meses antes en el disco de estudio con el que debutó en la industria musical (“Just As I Am”, 1971), un álbum de soul con doce canciones, todas ellas compuestas por Bill Withers, que contó con el apoyo de músicos tan destacados como Stephen Stills (guitarra), Booker T. Jones (teclados, guitarra) o Donald Dunn (bajo), por mencionar algunos.

Tal y como ha reconocido este músico, para componer esta canción sobre la tristeza, el vacío y la dependencia emocional que siente un enamorado cuando está lejos de la persona a la que ama, se inspiró en la película “Días de vino y rosas” (Blake Edwards, 1962). Cuando escribió esta canción, se ganaba la vida como obrero mecánico, actividad que compaginaba con las actuaciones nocturnas en clubes de música y la grabación de maquetas, que pagaba de su bolsillo. Por eso, no es de extrañar que se dejara convencer por la discográfica, y por otros músicos, para que no dijera veintiséis veces la frase “I Know” que, aun así, sigue siendo la principal seña de identidad de esta melodía, que transita entre el R&B, el soul y el pop.

No os podéis ni imaginar la cantidad de versiones que tiene este tema, probablemente más de seiscientas, algunas de ellas grabadas en fechas muy próximas a las interpretaciones ya mencionadas de Will Withers y Michael Jackson, con las que encabezamos esta entrada. De 1971 son las de Nancy Wilson, The Lettermen, Chad Everett, Grover Washington Jr. (instrumental) o Boogaloo Joe Jones (instrumental); de 1972, las de The Temptations, Freddie King, The Shirelles, The Hagers, Betty Wright o Mama Lion; en 1973 se publicaron las de Isaac Hayes, Tom Jones, Nancy Sinatra y José Feliciano. En 1978 fue Al Jarreau quien interpretó el tema; y, después, se han seguido publicando versiones, entre las que destacamos las debidas a artistas como Paul McCartney, Sting, Brian Conley, Paul Young, Joe Cocker, Patricia Kaas, The Nylons, David Sanborn & Sting, Michael Bolton, Kenny Rogers, Eva Cassidy, Paul Carrack, John Mayer Trio, Sydney Youngblood, Rockmelons & Deni Hines, Garth Brooks, Karen Souza, Chris Rea, Herb Alpert, Tom Petty & The Heartbreakers, Hank Marvin (instrumental), UFO, Black Label Society o Melody Gardot, la elegida como tercera version destacada de hoy; fue incluida en su segundo álbum de estudio (“My One and Only Thrill”), del que ya hemos hablado en una entrada anterior. Como podéis ver, versiones en todos los estilos y para todos los gustos.

Blondie / The Hillbilly Moon Explosion / Nat Simons & Repion. “Call Me”

De la banda estadounidense Blondie nos hemos ocupado en una entrada anterior, dedicada al tema “Dreaming”; en ella, aludíamos al origen del nombre del grupo, hacíamos un breve recorrido por sus principales discos y recordábamos las señas de identidad, en lo que respecta a su sonido. Tras su cuarto álbum de estudio, el exitoso “Eat to Beat” (1979), en el que se incluyó precisamente “Dreaming”, recibieron la propuesta del compositor y productor italiano Giorgio Moroder, pionero de ciertos estilos englobables en lo que conocemos como música disco o de baile, para adaptar y poner letra a un tema instrumental compuesto por él, titulado “Man Machine”, que debería ser la canción principal de la película “American Gigolo” (1980), dirigida por Paul Schrader e interpretada por Richard Gere en su papel principal.

Debbie Harry, la cantante y líder de Blondie, escribió una letra en primera persona, poniéndose en la piel de un glamuroso prostituto, que se ofrece sexual y emocionalmente con un epidérmico y explícito “call me”, a modo de mantra, prácticamente como si fuera un recurso publicitario. En lo musical, la base disco sobre la que Moroder construyó el tema, se acaba mezclando con sonidos procedentes del pop, la new wave y el rock, dando lugar a un producto bailable, con unos teclados que refuerzan la sensación disco, unas guitarras que acercan el tema al rock, y la agresiva y sensual voz de Debbie, que imprime ese sello de identidad “made in Blondie”. La grabación de “Call Me”, como finalmente se llamó la canción, no debió ser fácil; al final, Moroder optó por sustituir a los integrantes de Blondie por músicos de sesión. De hecho, en los títulos de crédito que aparecen en la banda sonora original de “American Gigolo” sólo figuran Debbie Harris y Giorgio Moroder. Fue lanzado como sencillo en 1980 -con una versión instrumental del tema en la cara B-, bajo varios formatos: la edición vídeo musical (la más corta), la edición radio (algo más larga), con ella encabezamos la entrada, y una interpretación en español. También existe una versión extendida, de algo más de ocho minutos, incluida como bonus track en la edición Cd, de 2001, correspondiente al álbum “Autoamerican” (1980).

Como alternativas al original de Moroder/Blondie, os propongo una versión más contundente, a cargo del grupo suizo de rockabilly The Hillbilly Moon Explosion, publicada como single en 2014; y otra igual de rockera, por la madrileña Nat Simons, quien grabó este tema, en español, junto al dúo cántabro Repion; este cover forma parte de un álbum muy interesante, titulado “Felinas” (2024), en el que colaboraron con Nat Simons artistas como Luz Casal, Anni B Sweet, Vega, Aurora Beltrán, Rebeca Jiménez, etc. Pero existen más versiones de “Call Me”, como las interpretadas por Cadaveria (metal), Dungeon (metal), The 69 Eyes (metal), Cascada, Francine, Da Vinci’s Notebook (a capela), Franz Ferdinand, Until December, Tiffany, Nikka Costa, Lea DeLaria (jazz), Barbara Mendes (bossanova) o Sweet Little Band (para bebés), entre otras.

Baccara. “Yes Sir, I Can Boogie”

En pleno auge del punk, durante los primeros años de la Transición española, dos bailarinas profesionales, una de ellas (María Mendiola) primera bailarina del ballet de Televisión Española, decidieron formar un dúo de canto y baile para ganarse la vida actuando en directo. Así fue como María Mendiola y Mayte Mateos hicieron su aparición en el programa de televisión “Palmarés” y en la sala Cancela, de Zaragoza. De esta manera tan divertida, en una entrevista concedida en 2016 para la revista Vanity Fair, nos recuerdan estas artistas su encuentro con el empresario de turno: “Nos fuimos a ver a un representante de Madrid. Empezaba el destape y nos ofreció hacer algo parecido a un numerito erótico. Le dijimos: ‘Usted se ha equivocado. Nosotras queremos ser como las hermanas Kessler (María Mendiola) […] Nos dijo que fuésemos muy descocadas y cantásemos cosas … sensuales. Pero nosotras le dijimos que éramos dos señoras (Mayte Mateos) […] Nos mandó a una sala de Zaragoza que se llamaba Cancela con un contrato de quince días (María). Una sala horrorosa. El director quería que nos metiéramos con el público y nos sentásemos en sus rodillas (Mayte) Así que a los tres días nos echaron por ser demasiado elegantes (María). Era un cabaret sórdido de parejitas. Dije: ‘¡Si mi padre me ve aquí me arrastra de los pelos hasta Logroño!’ (Mayte)”.

De Zaragoza, el dúo Venus (así se llamaban) se trasladó hasta Fuerteventura, allí actuaron en un hotel hasta que fueron descubiertas por Leon Dean, jefe de promoción de la discográfica RCA, que estaba pasando unas vacaciones en la isla. Él les propuso ir a Hamburgo (Alemania) a hacer una prueba de voz en los estudios de RCA, tras lo cual grabaron el tema “Yes Sir, I Can Boogie” (1977), compuesto por Frank Dostal y Rolf Soja, quizás influenciados por la melodía “Don’t Leave Me This Way”, de Harold Melvin & The Blue Notes (muy conocida en la versión de The Communards), tal y como señala la web Similar Rock. Para entonces, Leon Dean había decidido que se llamaran Baccara y que vistieran una de negro y la otra de blanco. Consiguieron un éxito tremendo en toda Europa (recordemos que cantaban la canción en inglés), con dieciséis millones de copias vendidas y su inclusión en el Libro Guinness de los Récords de 1977, como dúo femenino con mayores ventas hasta esa fecha. Según ha contado María Mendiola en Vanity Fair, su primera actuación fue el 2 de mayo de 1977, en una televisión alemana. En octubre de ese mismo año publicaron su primer álbum (“Baccara”), un trabajo entre el género disco y el pop, en el que se incluyó su superéxito “Yes Sir, I Can Boogie” y, también, otro de sus temas más recordados: “Sorry, I’m a Lady”. En 1978 representaron a Luxemburgo en el Festival de Eurovisión, con la canción “Parlez-vous français?” (por cierto, sensacional su actuación, quedaron séptimas).

Se separaron a comienzos de los años ochenta, iniciando cada una de ellas carreras por separado, con sus propias formaciones, denominadas “Baccara” (la de Mayte) y New Baccara (la de María). Parece que ha tenido más éxito la formación de Mayte, de hecho, hay bastantes vídeos suyos en internet -siempre acompañada de otra cantante- interpretando en directo esta canción; por ejemplo, éste de 2001, éste otro de 2014 o una extraña versión callejera junto a los jóvenes integrantes de un grupo español. Esta vez llamo especialmente la atención para que no os perdáis algunos de los directos que nos dejaron las Baccara originales, observad la elegancia con la que se movían (de cantar andaban un poco justitas) y su clásico atuendo blanco y negro; por ejemplo, este vídeo -tal vez recoja la primera actuación en España de Baccara-, éste otro -también de 1977- y uno más, de ese mismo año, para una televisión alemana. Además de contar con muchas versiones, y en diferentes idiomas, “Yes Sir, I Can Boogie” es casi un himno oficioso de la selección nacional de fútbol escocesa, y su melodía se ha utilizado en anuncios publicitarios, series de televisión y largometrajes.

Stevie Wonder. “Sir Duke”

En 1976, con veintiséis años de edad, Stevie Wonder ya llevaba quince dedicados a la música y nada menos que diecisiete álbumes publicados. En dos entradas anteriores, en torno a los temas “Smile” y “With a Song in My Heart”, recordábamos a un pequeño Stevie Wonder, cuando tenía trece años y aún voz infantil. A su exitoso período setentero pertenece la canción “Superstition”, incluida en el álbum “Talking Book” (1972), que también ha tenido su hueco en este blog. Hoy reivindicamos al Stevie Wonder más reflexivo y defensor de las causas sociales, y lo hacemos con el tema “Sir Duke”, que formó parte del álbum doble “Songs in the Key of Life” (1976), uno de sus discos más representativos y premiados, y de los más recordados por críticos y aficionados a la música.

Este doble Lp, comercializado por Tamla Records (Motown), surgió en un punto de inflexión para la vida y la carrera profesional de Wonder; en 1975, descontento con el gobierno de su país (EE.UU.), se planteó abandonar la música para trabajar en Ghana con niños discapacitados, incluso llegó a pensar en un concierto de despedida como mejor manera para acabar su carrera musical. Sin embargo, acabaría dejándose seducir por un excelente contrato de la Motown de siete años de duración, para grabar siete discos, por el que le pagarían treinta y siete millones de dólares (recordamos que aquello fue en 1975), y el control artístico absoluto de todo lo que produjera; además, nada más firmar el contrato, se tomó un año sabático. Regresó para grabar “Songs in the Key of Life”; fueron unas larguísimas sesiones de estudio, en las que participaron ciento treinta personas, incluyendo músicos tan destacados como Herbie Hancock, George Benson, Sneaky Pete, Nathan Watts, Michael Sembello, Minnie Riperton o Syreeta Wright, por mencionar sólo algunos de los más conocidos-; se acabaron grabando diecisiete temas, todos escritos por Stevie Wonder -tres de ellos en colaboración con otros músicos- y cuatro más que formaron parte de un EP, que se entregaba junto con el doble Lp.

“Sir Duke” es un homenaje a la música, a ese lenguaje que todo el mundo entiende y siente, a su capacidad para hacernos cantar, bailar o aplaudir. Con esta canción, Wonder quiso recordar a algunos de los músicos que más influyeron en él: Count Basie, Glenn Miller, Louis Armstrong (“Stachmo”), Ella Fitzgerald y al “rey de todos”, Duke Ellington. Finalizo con un consejo: no dejéis de escuchar “Songs in the Key of Life” entero, es un disco maravilloso; y con algunos vídeos de Stevie Wonder interpretando “Sir Duke” en directo: uno de 1985, otro de 1995 y uno más reciente, en el que se le puede ver bastante más mayor. En cuanto a las versiones, debe haber más de cien; yo sólo os voy a proponer una bastante singular, a cargo del grupo vasco Mocedades, en ella escucharéis un llamativo “vocalese” a lo Manhattan Transfer ¿Versión o perversión? ¿Qué opináis?

Sade. “Smooth Operator”

Helen Folasade Adu, más conocida como Sade Adu o Sade, nació en Nigeria, hija de padre nigeriano y madre inglesa. Con cuatro años, cuando sus padres se separaron, se fue a vivir a Inglaterra con su madre. Tras finalizar los estudios secundarios, se formó en la Escuela de Arte de Saint Martin, donde cursó tres años de diseño de moda. Mientras orientaba su carrera profesional en este ámbito, comenzó a cantar en un grupo llamado Pride, junto con algunos amigos de la Facultad; esta banda está en el origen de Sade, de la que formaron parte Sade Adu y tres integrantes más de Pride. Pronto comenzaría a hacerse famosa en ciertos ambientes musicales de la capital inglesa, debido a su carisma y elegancia (era algo así como una sofisticada modelo-cantante), y al suave sonido que emanaba desde su aterciopelada voz. Publicaron su primer álbum (“Diamond Life”) en 1984, con siete canciones compuestas por Sade Adu y Stuart Matthewman (guitarrista y saxofonista de la banda), otra más(“Why Can’t We Live Together”) de Timmy Thomas y “Smooth Operator”, debida a Ray St. John y a la propia Sade.

Este último tema, el más conocido del disco junto con “Your Love is King”, fue compuesto por ambos en 1982, cuando formaban parte de Pride, aunque nunca llegaron a grabarlo hasta que Sade decidió incluirlo en “Diamond Life”. “Smooth Operator” nos habla de un seductor que se gana la vida engañando a las mujeres adineradas a base de adulación, glamour, fingida educación y artes amatorias; por supuesto, todo combinado y en su justa medida. El sonido de esta canción es muy representativo del estilo Sade (hay quien lo ha denominado “sophisti-pop”), una especie de neo soul adornado con pop, funk, elementos africanos y smooth jazz, todo muy suave, susurrante, atmosférico, melancólico. El vídeo que encabeza esta entrada se corresponde con la versión original incluida en el álbum; para el single se eliminó el recitado inicial, y se promocionó con un interesante videoclip interpretado por el actor Michael Feast, en el que se recrea al personaje principal de la canción.

Os dejo un par de directos a cargo de Sade, uno grabado en San Diego y otro en Montreaux, en 1984. No os quiero aburrir con versiones; hay bastantes, pero acercarse a la propuesta de Sade es bien difícil. A lo mejor vosotros conocéis alguna interesante, yo sólo os voy a dejar una: la del cubano Mongo Santamaría.