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The Penguins / Dave Bennett Quartet / Death Cab for Cutie. “Earth Angel”.

En la entrada dedicada al tema “The Great Pretender” dedicaba unas palabras al doo wop, un estilo emparentado con el gospel, el R&B y el soul que se caracteriza por la interpretación de melodías a varias voces, a menudo “a capela”, que vivió durante los años cincuenta su período de esplendor. Al doo wop también se le conocía como bird groups music debido a que muchas de las formaciones que lo practicaban tenían nombres de aves: The Ravens, The Flamingos, The Pelicans, The Larks, The Penguins, etc. Una de las canciones más representativas de este estilo fue “Earth Angel”, compuesta por Jesse Belvin, Gaynel Hodge y Curtis William, miembro de los mencionados Penguins, los primeros en interpretar esta canción, la más famosa de su repertorio. En realidad, “Earth Angel” es un pastiche generado a partir de otras composiciones de la época, como “Dream Girl“, “Will you be mine“, “I Know” o “These foolish things remind me of you“. En 1955, un año después del original de los Penguins, salió al mercado la exitosa versión de los Crew-Cuts y, durante los años cincuenta, sesenta y setenta, otras interpretaciones como las debidas a Frankie Valli & The Four Seasons, The Crests, The Cleftones, Bobby Vee, Bobby Vinton, Sha Na Na, etc. En los ochenta aparecieron las de Elvis Presley, Neil Sedaka o Aaron Neville y, desde entonces, ha seguido bien presente en la memoria de músicos e intérpretes, ya sea a través de proyectos revival como Street Corner Renaissance o The Alley Cats; versiones jazz como las de Ray Ellington o Dave Bennet, el clarinetista protagonista del segundo destacado de hoy; atrevimientos góticos como el de Bella Morte o en modo medley, tal y como propone Green Day en sus directos; hasta Joan Baez la ha cantado en tono de parodia. Para el tercer vídeo os propongo al grupo indie y de rock alternativo Death Cab for Cutie, banda creada en 1997, en la localidad estadounidense de Bellingham, que realizó esta excelente versión para el videojuego “Stubbs The Zombie in Rebel Without a Pulse”. “Earth Angel” ha aparecido en series y largometrajes de ficción, como “Superman III”, “Smalville”, “It”, “Karate Kid II” o en la saga “Regreso al Futuro“, interpretada por Marvin Berry and the Starlighters. Os dejo con este vídeo, en el que Coldplay toca en directo esta canción -unida a Johhny B. Goode- con un invitado especial a la guitarra: Michael J. Fox, el protagonista de “Regreso al Futuro” (a partir del minuto 1:50); recordemos que este actor fue diagnosticado de Parkinson en 1991; en 1998 lo hizo público y en 2016 aún se atrevía a subir al escenario.

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Simon & Garfunkel / The Bangles / Susan Werner. “A Hazy Shade of Winter”

Paul Simon y Art Garfunkel eran amigos desde la infancia, fueron al mismo instituto y crecieron juntos en el barrio de Kew Gardens Hills, en Queen (Nueva York). Con catorce o quince años Paul Simon ya compuso primera canción: “Hey, Schoolgirl“, que cantó con su amigo en un dúo que denominaron Tom & Jerry. Pero bien pronto comenzaron las desavenencias; en 1958 Paul grabó un single en solitario bajo el apodo de “True Taylor”, algo que no gustó nada a Art Garfunkel. Continuaron grabando sencillos con poco éxito, bajo el nombre de Tom & Jerry hasta que acabaron el instituto y se separaron para ir a la Universidad. Tras algunos intentos, no excesivamente afortunados, para iniciar sus respectivas carreras en solitario, en 1963 el dúo volvió a reencontrarse, ya como Simon & Garfunkel; actuaron juntos en algunos festivales y publicaron su primer álbum: “Wednesday Morning, 3 A.M.”, con éxitos tan sonados como “The Sound of Silence“. Al poco de grabar este disco se separaron, Simon editó su primer Lp en solitario y volvieron a unirse para trabajar en su segundo disco: “Sounds of Silence” (1966), al que le siguió “Parsley, Sage, Rosemary and Thyme” (1966), la banda sonora de “El Graduado“, “Bookends” (1968) y “Bridge Over Troubled Water” (1970). Como comentamos en una entrada anterior dedicada a este dúo, acabaron separándose tras la grabación de este último disco y su consiguiente gira de promoción. Su penúltimo Lp, “Bookends“, vendió más de un millón de copias y colocaron varios temas en las listas de éxitos: “At the Zoo”, “Fakin’ it”, “Mrs Robinson” y el tema que hoy nos ocupa, “A Hazy Shade of Winter”; fue compuesto por Paul Simon con un ritmo más rápido de lo que era habitual en las canciones del dúo, mientras que su exquisita letra reflexiona sobre el paso del tiempo y la pérdida de oportunidades para quienes ya han llegado al final de su otoño sin haber finalizado su tránsito por la vida de manera satisfactoria. Algunos grupos han inclinado el tema hacia el rock o el punk, es el caso de las adaptaciones debidas a Bodyjar, She Wants Revenge o la más conocida de todas, la de la banda femenina The Bangles -la segunda destacada de hoy-, perteneciente a su disco “Less Than Zero” (1987) e incluida en la banda sonora de la película “Golpe al Sueño Americano“. Pero también hay bastantes versiones jazz, melódicas u orquestadas, como las de Andy Monroe, Sharon Goldman, Pops Ochestra, RTE Concert Orchestra o Susan Werner, a quien hemos querido dedicar el tercer vídeo; formó parte de su álbum “Classics” (2009).

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Frank Sinatra / Diana Krall / Boston Brass. “Fly me to the Moon”

Ya sabéis que hay quien opina que lo de la llegada del hombre a la Luna fue todo un montaje, incluidas las imágenes de aquel día. La versión oficial mantiene que este trascendental episodio de nuestra historia reciente se produjo el 21 de julio de 1969; a las 2:56 (hora internacional UTC) el comandante Neil Armstrong pisaba por primera vez la superficie lunar. A Armstrong, como jefe de expedición del Apolo XI, lo acompañaron Michael Collins y Edwin E. Aldrin Jr. Este último, según cuentan las crónicas, entró en la Luna con un reproductor de casetes y una canción, la primera que la especie humana escuchó en el satélite terrestre: “Fly me to the Moon”. Se trataba de la versión más famosa de este tema, la grabada en 1964 por Frank Sinatra, con la orquesta de Count Basie y arreglos de Quincy Jones. Fue compuesta diez años antes por Bart Howard, pianista del “Blue Angel” de Nueva York, donde cantaba Felicia Sanders, la primera en interpretar esta canción en la mencionada sala neoyorkina. En aquella época no se llamaba “Fly me to the Moon” -en realidad las primeras palabras de la canción- sino “In Other Words”, título con el que fue grabada por primera vez en 1954 por Kaye Ballard. Entre 1954 y 1964, año en el que aparece la versión de Sinatra, fueron muchos los artistas que se dejaron seducir por esta melodía: Johnny Mathis, Eydie Gormé, Nancy Wilson, Brenda Lee, Nat King Cole, Dion & The Belmonts, Sarah Vaughan, Joe Harnell, Paul Anka, Julie London, Dinah Washington, Oscar Peterson, Roy Haynes o Peggy Lee, en opinión de Ted Gioia (El Canon del jazz: los 250 temas imprescindibles. Madrid: Turner, 2013), la que dio el verdadero espaldarazo a la canción cuando fue interpretada en el programa de televisión de Ed Sullivan. Después de la de Frank Sinatra se han hecho muchas versiones, que prefiero no mencionar para no aburrir y para animaros a que propongáis alguna que os guste. Para el segundo vídeo no he tenido dudas; os propongo el “Fly me to the Moon” de la canadiense Diana Krall, incluido en su álbum “Live in Paris” (2002), que precisamente sonó en la ceremonia de conmemoración del 40 aniversario de la misión Apolo XI y, también, en el funeral de Neil Armstrong. Para el tercer vídeo he querido contar con el quinteto de jazz Boston Brass, un grupo en el que los instrumentos de viento son los verdaderos protagonistas.

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Jeff Beck / Colosseum / Carlos Núñez. “Bolero”

El “Bolero” de Ravel es una de las piezas procedentes de la música clásica más utilizada en cine, series de televisión, programas de entretenimiento, publicidad, videojuegos y espectáculos deportivos de toda índole. Dedicada a la bailarina Ida Rubinstein e inspirada en una danza española, fue compuesta por el francés Maurice Ravel en 1928 y estrenada, ese mismo año, en la Ópera Garnier de París. Hasta 1993 fue la composición que más derechos de autor generó en la Société des Auteurs, Compositeurs et Éditeurs de Musique (SACEM) de Francia; la partitura original se conserva en la Biblioteca Nacional de Francia, después de que el estado galo adquiriera el documento por 1,8 millones de francos. Entre las numerosas interpretaciones de este tema, señalaré algunas como las de la Orquesta Lamoreaux dirigida por el propio Ravel, de 1932, o las debidas a Charles Munch, Pierre Monteux, Pierre Boulez, Daniel Barenboim o Katia & Marielle Labèque, por mencionar sólo algunas. Sin embargo, me interesa más centrar este post en la influencia que ha ejercido esta pieza en la música popular, tanto en la canción melódica, el jazz, el rock, el flamenco o el folk. En primer lugar, recordamos la adaptación de Jeff Beck titulada “Beck’s Bolero”, publicada como single en 1967 y, posteriormente, en su primer Lp (“Truth”, 1968), en cuya grabación intervinieron Keith Moon, John Paul Jones, Nicky Hopkins y Jimmy Page; éste último es el que figura como autor, aunque existe bastante controversia sobre este particular, comenzando por el propio Jeff Beck que afirma haber desempeñado un importante papel en la composición de esta pieza. En este ámbito de las canciones originales basadas en la obra de Ravel, también destacaríamos “Et Maintenant“, de Gilbert Bécaud, muy conocida y versionada por diferentes autores; “Victim of Ritual“, de la cantante finlandesa Tarja Turunen, la que fuera vocalista del grupo Nightwish; “Abandon’s Bolero“, de Emerson, Lake & Palmer; y un buen número de temas de rock pertenecientes a solistas o grupos bien conocidos, como Roy Orbison, Vanilla Fudge, Led Zeppelin o James Gang, entre otros; no os perdáis este montaje, en el que se pueden apreciar estas influencias. El segundo vídeo pertenece a la banda británica de rock progresivo y jazz rock Colosseum, quienes la incluyeron en su álbum titulado “The Grass in Greener” (1970); en este caso, al ser una versión directa de la obra de Ravel, es éste último el que figura como autor. Aunque no esté entre tres los vídeos destacados de hoy, también conviene tener presente la de Frank Zappa, publicada en su álbum “The Best Band You Never Heard in Your Life” (1991). Para la tercera opción me he decidido por una interpretación en directo de mi admirado Carlos Núñez, en la que le podemos ver defendiendo este clásico con la gaita. Como versión patria, en clave de flamenco, también me parece muy interesante la de Jorge Pardo, a la flauta, publicada en su disco “Mira” (2001). En cuanto a las provenientes del jazz, se podrían citar las de Arthur Lyman, Larry Coryell -fallecido el pasado 19 de febrero-, Stanley Jordan, Charlie Palmieri o Jazzelicious.

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Las Cinco Canciones de lrotula (V): “Autumn Leaves” (Cannonball Adderley & Miles Davis)

Me incorporé al mundo del vinilo a comienzos de los ochenta, aunque al principio sólo utilizaba mi flamante equipo compacto para grabar discos que me dejaban los amigos. Pero en cuanto empecé a ganar un poco de dinerillo lo gastaba en vinilos; me gustaba comprarlos, llegar a casa ilusionado y ponerlos, los escuchaba mientras me miraba la portada y leía los contenidos que venían con el disco. Pensaba que había llegado un poco tarde, no obstante si seguía con ese ritmo de compras pronto podría tener una buena colección. Sin embargo, el Cd arrasó y acabó arrinconando al vinilo, para desgracia de muchos que tuvimos que comprar un nuevo equipo porque, poco a poco, veíamos como dejaban de editarse. Y cuando ya creía que era el formato definitivo, aparecieron nuevas posibilidades ligadas a la tecnología digital. En esta última entrada lrotula nos habla de toda esa vorágine tecnológica en la que ha estado (y sigue estando) inmersa la música en estos últimos años. En esta etapa de su vida ha querido ceder protagonismo al jazz, en concreto a un tema que ya apareció en La Guitarra de las Musas, me refiero a “Autumn Leaves“, en la versión de Cannonball Adderley & Miles Davis. Al final nos has contado muchas cosas, compañero, creo que este viaje a través de los formatos musicales ha sido muy interesante y entretenido, y nos ha ayudado a conocerte un poco mejor; muchas gracias por todo, ha sido un placer tenerte en este blog. Recordad que el blog de lrotula es Algo de Jazz, Blues, Rock … La Música que me sorprende. No seguimos leyendo. Un abrazo. Aprovecho la ocasión para desearos a todos unas Felices Fiestas y una buena entrada de Año. Un abrazo para todos.

Os recuerdo que esta sección está abierta a todos los amigos/as que deseéis participar en ella; si queréis enviar vuestras cinco canciones, con sus recuerdos respectivos, lo podéis hacer mandando un correo a la siguiente dirección: raulrn@wanadoo.es o contactar a través de twitter (@guitarmuses).

LOS FORMATOS DIGITALES

“El formato digital llegó con el CD. Para mí, esto fue en los 90. Hasta entonces veía los CDs en otras casas con gran envidia.

El plato hizo crash y por necesidad hubo que entrar en la era digital.

Mi primer CD “Joe Jackson live 1980-1986”. Lo compre y se lo tuve que dejar a un amigo pues no tenía reproductor.

Soy un manazas y mi relación con los vinilos ha sido muy mala. A la larga casi todos acababan con alguna raya y no precisamente en canciones de relleno. En mis últimos días del vinilo compraba el disco, lo grababa en cassete y lo guardaba.

Creía que los CDs eran indestructibles. Hasta el día que vi a un hijo mío con un CD de Taj Mahal en la boca. Tras rescatarlo rápidamente comprobé espantado que la mejor canción saltaba en un punto y volvía a empezar. Todo un descubrimiento.

Los CDs entonces valían una pasta 3200 pelas aprox. pero había un sitio “Galerías Preciados” donde había una pecera con una gran colección de Blue Note a 1600, y a veces pagando dos te llevabas tres.

Yo ya tenía algún vinilo de jazz: Cannonball Adderley, Miles Davis, Sonny Rollins, Dizzy … Además a muchos de estos músicos los había visto en directo. Empecé a tomarme el jazz más en serio, me hice con una buena colección de jazz.

Una cosa que me mosqueaba es que mucha gente me decía que mis discos no eran buenos pues eran AAD y sólo los DDD eran buenos discos digitales. Mira que se dicen tonterías. Hoy casi todos esos que me criticaban oirán la música a través de un móvil, como si lo estuviera viendo.

Luego salió el internet, napster, audiogalaxy, el emule…

Literalmente me volví loco. Era un “down louder” compulsivo. Todo era bajar y bajar y saturar el ordenador para grabar y grabar cds de Mp3 en los que hay 6 ó 7 discos. Al final 260 cds de mp3 catalogados, unos 50 sin catalogar, unos cuantos gigas en una memoria y en el ordenador también sin catalogar y a eso hay que añadir 700 cd wav que afortunadamente están catalogados.

Mi condena es oírlo todo. Me niego a acumular mas música ya no bajo nada más. El streaming está muy bien dentro de sus limitaciones. Siempre será más amplio que cualquier colección.

Al año compro dos o tres discos. Hace poco en el ascensor un vecino de unos 15 años menos me pregunta ¿pero todavía oyes cds? Si en spotify está todo. Yo que llevaba en la mano un fajo de seis CDs le dije “algo tendré que hacer con los 500 discos que tengo”. Estaba equivocado son 700.

Bueno para ilustrar esto os pongo por fin un tema de jazz. Clásico entre los clásicos. Las “Hojas muertas” en una versión impresionante. Era una especie de supergrupo, un Blind Faith del jazz dirigido por Cannonball Adderley y con acompañantes de relumbrón: Miles Davis, Hank Jones, Art Blakey, Sam Jones.

Bueno hasta la próxima en vuestros respectivos blogs”.

primer-cd