Charles Aznavour / Nina Simone / Rhiannon Giddens. “L’amour c’est comme un jour”

Charles Aznavour (1924-2018) es uno de los mejores y más reconocidos representantes de la chanson francesa. Francés de padres armenios, ha escrito (o coescrito) más de mil doscientas canciones en nueve idiomas diferentes, interpretadas por él mismo o por otros cantantes; además, ha participado como actor en más de sesenta largometrajes y películas para la televisión, incluso fue embajador de Armenia en Suiza -país en el que residía cuando falleció- entre 2009 y 2010. La lista de premios y reconocimientos es muy extensa: Gran Premio Nacional de las Artes y las Letras, Premio César Honorífico, Oficial y Comandante de la Legión de Honor, Doctor Honoris Causa por la Universidad de Montreal, Medalla Púrpura de la ciudad de París, Premio de la Sociedad Norteamericana de Autores y Compositores, etc. A lo largo de más de setenta años de actividad como cantautor vendió ciento ochenta millones de discos y, sólo en Francia, fue premiado con dieciocho discos de oro; comenzó a grabar discos a finales de la década de 1940 y no dejó de hacerlo hasta el año 2015, cuando editó su último álbum de estudio. En 1962 publicaba el disco titulado “Charles Aznavour accompagné par Burt Random et Paul Mauriat”, en el que se incluía “L’amor c’est comme un jour”, una bellísima canción sobre el amor, escrita por él mismo y por Yves Stéphane.

Entre las versiones de este tema grabadas en francés, os voy a dejar las interpretadas por Michèle Arnaud, Jean-Claude Pascal, Térez Montcalm, Nara Noïan y un dúo con Sting y el propio Aznavour como protagonistas; también os recomiendo una instrumental, a cargo de Paolo Bernardi Quartet; y, por supuesto, unas cuantas en inglés: Kellylee Evans, Elly Kouri, Kate Campbell y las dos que acompañan en lugar preferente al original de Charles Aznavour: la de Nina Simone y la de Rhiannon Giddens. La primera, titulada “Tomorrow is My Turn”, formó parte del disco “I Put a Spell on You”, de 1965; la segunda, con el mismo título en inglés utilizado por Nina Simone, fue incluida en un álbum homónimo publicado en 2016. Tal y como nos cuenta Eduardo en su blog River of Country, la cantante, banjista y violinista Rhiannon Giddens se dio a conocer en el grupo folk Gaelwynd y, sobre todo, en Carolina Chocolate Drops, banda de la que se han ocupado lrotula y whatgoesaround en sus webs respectivas; estudió ópera en el conservatorio de Berlín, aunque ha buscado su estilo entre el jazz, el blues, el bluegrass, el folk y el soul. A pesar de lo que a priori se pudiera pensar, la propuesta de Rhiannon Giddens no es nada convencional, os recomiendo que concedáis una oportunidad a esta talentosa artista, y que valoréis vosotros mismos.

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Billie Holiday / Ella Fitzgerald & Louis Armstrong/ Miles Davis / Janis Joplin. “Summertime”

George Gershwin (1898-1937) fue un compositor y pianista estadounidense, hijo de una familia rusa de origen judío, que logró fusionar, de manera sobresaliente, la música clásica y el jazz; a él se deben obras como “Rhapsody in Blue”, “An American in Paris” o “Porgy and Bess”, y es también uno de los grandes autores del cancionero americano. Su última gran obra fue “Porgy and Bess”, una ópera en tres actos con música escrita por él, mientras que el libreto se debe a su hermano Ira y a DuBose Heyward. Con un reparto integrado por cantantes negros formados en música clásica, esta ópera trata de retratar el estilo de vida de las comunidades afroamericanas en el sur de los Estados Unidos a comienzos de la década de 1930; fue estrenada en el Colonial Theatre de Boston, el 30 de septiembre de 1935.

El tema más conocido de “Porgy and Bess” es el aria “Summertime”, grabado por primera vez en la voz de Abbie Mitchell, con George Gershwin al piano y dirigiendo la orquesta. Poco después (1936) lo haría Billie Holiday y su orquesta, cuyos integrantes los podéis identificar en nuestro primer vídeo de hoy. Sin embargo, la canción se haría realmente famosa gracias a la grabación de Ella Fitzgerald y Louis Armstrong, del año 1957. “Summertime” es una de las melodías más versionadas en la historia de la música, algunas fuentes hablan de unas treinta y ocho mil grabaciones registradas, aunque he de deciros que no me lo creo; en cualquier caso, seguro que superan las dos mil. Por lo tanto, como podéis comprender, parece una tarea inabarcable conocerlas todas. Como estoy seguro que vosotros habéis escuchado esta canción muchas veces, y por intérpretes diferentes, os animo a que nos digáis cuáles son vuestras versiones preferidas. Yo os propongo cuatro (en lugar de las tres habituales): las ya mencionadas de Billie Holiday y de Ella Fitzgerald & Louis Armstrong; una instrumental, la de Miles Davis (con Gil Evans), de 1958; y la de Janis Joplin, incluida en el segundo álbum de la Big Brother and the Holding Company, el titulado “Cheap Thrill” (1968). Seguro que os habéis dado cuenta que las tres primeras versiones propuestas son de jazz, sin embargo no es evidente que así lo fuera, al menos en sus orígenes; una vez más abuso del saber y la autoridad de Ted Gioia, él mejor que nadie nos explica qué es “Summertime”:

“Los expertos han debatido hasta la saciedad sobre cómo catalogar esta canción. Gershwin consideraba que había compuesto una nana. El compositor y estudioso Alec Wilder se negó a analizar “Summertime” en su libro La canción popular estadounidense porque, a su juicio, pertenecía al género operístico. Otros han intentado demostrar que existe una conexión entre la pieza de Gershwin y el espiritual “Sometimes I Feel Like a Motherless Child” o vincularla a canciones de orientación bluesera, como “St. Louis Blues”, de W. C. Handy. El musicólogo Peter Van der Merwe, en cambio, ha insinuado que la composición tiene más elementos en común con la música de Antonín Dvořák; y según Wayne Shirley, de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, la armonía principal de “Summertime” deriva del “acorde de Tristán” (formado por las notas Fa, Si, Re sostenido y Sol sostenido) de Richard Wagner. Por otro lado, tanto la producción original de Porgy and Bess, la ópera de 1935 para la que se compuso la canción, como la reposición de 1942 se estrenaron en Broadway, donde la conexión con el teatro musical estadounidense sería más evidente. Repare el lector en que ninguna de las hipótesis citadas llega siquiera a apuntar la posibilidad de que “Summertime” sea, por encima de todo, una canción de jazz”.

George-Gershwin.jpgGeorge Gershwin

 

Tom Waits. “Martha”

Martha. Música para el recuerdo (Barcelona: 66 rpm, 2015) es una novela de ficción escrita por el periodista Fernando Navarro, que desde hace tiempo quiero leer por esa reivindicación que hace de la música como herramienta de evocación y nexo de unión con nuestro pasado; el protagonista llega a preguntarse “¿Para qué sirve el rock’n’roll que transformó su mundo” o si una simple canción puede llegar a cambiar su vida. Juan Carlos Gomi, en su reseña publicada en La Vanguardia, señala que

“el libro arranca con un accidente mortal de tráfico que recorre toda la historia y que se deja acompañar por canciones de Tom Waits -“Martha”, que da título a la novela-, Los Rodríguez, Van Morrison, Bruce Springsteen, Extremoduro e, incluso, el popular pasodoble “Paquito, el Chocolatero. Esta banda sonora sirve de fondo para una historia de amor, llena de ideales, malentendidos y capítulos sin cierre que vuelven, una y otra vez, sobre el protagonista, Javi, un joven incapaz de decir “te quiero” a la persona que realmente ama y que trata de cicatrizar esta herida con el poder sanador de la música”.

Israel Pastor, autor del blog Mis 31 canciones, ha confeccionado una lista de spotify (aquí la tenéis) con todas las canciones (cuarenta y una) que “suenan” en la novela de Fernando Navarro; además de los artistas anteriormente mencionados, también aparecen canciones de otros como Nacha Pop, Oasis, Gram Parsons, Bob Dylan, The Beach Boys, Barricada, Jeff Buckley, Radio Futura, Burning o El Último de la Fila, por mencionar sólo algunos. Por supuesto, la lista está encabezada por “Martha”, uno de los primeros temas grabados por Tom Waits, ya aludido en junio de 2016, en una entrada que dedicamos a la canción “Ol’ 55”; ambas canciones forman parte del mismo álbum, el titulado “Closing Time” (1973), el primer Lp que grabó Tom Waits. Este álbum es una verdadera delicia; tiene doce canciones, entre el folk, el jazz y el rock, que cuentan historias de amor, desamor o libertad, con un exquisito soporte musical construido con instrumentos como el piano, la guitarra, la trompeta, el cello y, por supuesto, con la voz inconfundible de Tom Waits, cuando aún no era ese rugido cavernario que acabó adquiriendo con el paso de los años. Ya lo pudimos comprobar con “Ol’ 55”, han sido muchos los artistas que han versionado canciones de este álbum: Eagles, The Beat Farmers, Screamin’ Jay Hawkins, Bat For Lashes o Bon Jovi; en el caso concreto de “Martha”, el tema ha sido interpretado por músicos como Meat Loaf, Bette Midler o Tim Buckley, tal vez la versión más famosa de todas. Esta bella balada (aquí podéis ver la letra en inglés y español) nos presenta a dos protagonistas: Martha y Tom Frost; éste último, después de cuarenta años sin saber nada de su viejo amor, descuelga el teléfono y hace una llamada para hablar con ella de los viejos tiempos, de sus vidas actuales y para decirle que aún continúa enamorado de ella. Hay quien dice que esta fórmula de la conversación telefónica fue la misma que empleó Adele, incluso con algunas frases similares, para su tema “Hello”; al parecer, algunos la acusaron de plagio, aunque la verdad es que no veo ningún parecido entre ambos temas, al menos desde el punto de vista musical.

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Coleman Hawkins / Billie Holiday / The Marcels. “Blue Moon”

Blue Moon” es una de las canciones más versionadas de la historia. A menudo como balada, aunque también son características las interpretaciones por músicos de jazz y por formaciones de doo-wop. El origen de esta melodía se remonta a 1934, cuando Richard Rodgers y Lorenz Hart escribieron una pieza para la película “Una Fiesta en Hollywood” (1934) cuya finalidad, tal y como nos cuenta Ted Gioia (El Canon del Jazz. Los 250 temas imprescindibles. Madrid: Turner, 2013), era ambientar una escena en la que “una joven inocente recita, o más bien canta, sus oraciones”. Finalmente fue eliminada en el proceso de montaje, tal vez porque la letra no era del agrado de los productores; los autores decidieron entonces cambiar el texto y, finalmente, formó parte del largometraje titulado “El Enemigo Público Número 1” (1934), cantada por Shirley Ross con el título inicial de “The Bad in Every Man” (aquí podéis escuchar la primera versión de este clásico). El tema no tuvo mucho éxito, aún así la Metro-Goldwyn-Mayer decidió cambiar el título, y parte de la letra, con el fin de hacerla más romántica y poderla explotar comercialmente; el cambio no gustó mucho a los autores, en especial a Lorenz Hart, no en vano habían transformado un cántico religioso en una canción de amor.

Ya con el título de “Blue Moon”, la canción fue grabada por Al Bowly en 1934, por Harpo Marx al arpa (para la película “Un día en el Circo”, 1939) y comenzó a hacerse conocida en el ámbito del jazz. Ahí se enmarca nuestra primera versión destacada de hoy, la de Coleman Hawkins (con Django Reinhardt a la guitarra), del año 1935, y también la segunda, a cargo de Billie Holiday  y su orquesta (Flip Phillips, Charles Shavers, Oscar Peterson, Ray Brown, Barney Kessel y Alvin Stoller), de 1952; aunque hay bastantes más en la órbita del jazz, por ejemplo las de Cozy Cole, Oscar Peterson, Dave Brubeck Trio, Jo Stafford, Dizzy Gillespie, Ray Anthony, Carmen McRae, Charles Mingus, Clifford Brown, Erroll Garner o Ella Fitzgerald. Aunque “Blue Moon” nunca ha perdido su condición de balada -véanse, sin ir más lejos, las versiones debidas a Mel TorméElvis Presley, Bob Dylan, Frank Sinatra, The Supremes, Sha Na Na (para la película “Grease”), Cybill Shepherd (para la serie “Luz de Luna”), Nat King Cole, Rod Stewart, The Mavericks, Willie Nelson, Conway Twitty o Pink Martini-, lo cierto es que el tono melódico de algunas de estas baladas está condicionado por la versión doo-wop que hizo el grupo The Marcels en 1961 (nuestro tercer vídeo destacado); aceleraron tanto el ritmo que, como señala Ted Gioia, transformaron este tema “en algo más indicado para espolear a los caballos del tiovivo con un órgano a vapor que para promover la causa del amor romántico y el galanteo”. Sea como fuere, y a pesar de la oposición de Richard Rodgers, que odiaba esta versión, probablemente estemos ante la adaptación más exitosa de esta popular canción; fue número uno en Reino Unido, Disco de Oro en ese país y estuvo tres semanas liderando el Billboard Hot 100. También fue una de las tres versiones de “Blue Moon” incluidas en la banda sonora de “Un hombre lobo americano en Londres” (1981), las otras dos fueron la de Bobby Vinton y la de Sam Cooke.

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Louis Armstrong / Hot Tuna / Ralph McTell. “Hesitation blues”

Las canciones tradicionales son una buena fuente de inspiración para músicos que habitualmente transitan por géneros como el folk, el blues, el country o, en el caso de España, el flamenco, como ya pudimos comprobar en la entrada dedicada al tema “Zorongo Gitano“. Suelen ser melodías sin autoría, en ocasiones incluso sin letra. En función de la entidad de los arreglos musicales realizados, estas canciones pueden llegar a registrarse como obras escritas por los autores responsables de estas adaptaciones. Un ejemplo de esta situación lo podemos ver con el tema tradicional “Hesitation Blues”, del cual existen diferentes adaptaciones, incluso con letras distintas, lo que ha permitido reasignar autorías diversas. Las primeras se remontan al primer tercio del siglo XX; de un lado la de Billy Smythe, Scott Middleton y Art Gillman, envuelta en disputas y polémicas en torno precisamente a la autoría, que podemos escuchar a través de las interpretaciones llevadas a cabo por la Victor Military Band, Art Gillhan o Al Bernard; por otro, la de William H. Handy, tomada como referencia por músicos como Jim Europe & 369th U.S. Infantry Hell Fighters Band, Eartha Kitt, Lena Horne o Louis Armstrong, precisamente el primer vídeo destacado de hoy; esta versión forma parte de un álbum en homenaje a W.C. Handy publicado, en 1954, por el trompetista y cantante estadounidense con el apoyo de su banda habitual en aquella época, los All Stars; además de la característica voz de Armstrong, en este tema también aparece la cantante de jazz Velma Middleton. Para el segundo vídeo he optado por los Hot Tuna más acústicos, los que podemos escuchar en su primer álbum (“Hot Tuna”, 1970), con Jorma Kaukonen (guitarra acústica, voz) y Jack Casady (bajo); tal y como puede comprobarse en los títulos de crédito, la autoría de este “Hesitation Blues” figura como “tradicional, arreglado por Jorma Kaukonen y Jack Casady”. La tercera versión que destacamos está incluida en otro disco de debut, el del cantautor Ralph McTell (“Eight Frames a Second”, 1968), que ya ha sido protagonista de este blog gracias a su tema “Streets of London“; de manera análoga a como ocurriera con Hot Tuna, la autoría que aparece es la siguiente: “tradicional, arreglado por Ralph McTell”. Por supuesto, existen más versiones de “Hesitation Blues”; a continuación os dejo enlaces a algunas de ellas, en concreto las de Nat Gonella & his Georgians, Leadbelly, Jesse Fuller, Dave Van Ronk, The Kaleidoscope, Janis Joplin, Jerry Garcia & David Grisman, Willie Nelson, The Flatlanders, Old Crow Medicine Show, Steely Dan & Marian McPartland y Taj Mahal.

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