Tara & The Jazz Bombs. “I Can’t Dance, I’ve Got Ants in My Pants”

El swing vocal cuenta con una banda de excepción en nuestro país, los sevillanos O Sister!, de quienes ya os he hablado en una entrada anterior dedicada al tema “Rascayú” y en otra en torno al concierto que este grupo dio en el Festival de JazzMadrid del año 2017. Hoy os quiero hablar de Tara & The Jazz Bombs, otro grupo radicado en España que también cultiva el jazz más antiguo que existe, más incluso que el swing, el dixiland jazz, también llamado jazz tradicional o hot jazz. Esta banda se formó en el año 2018, en torno a la cantante galesa Tara Lowe. Pronto se convirtieron en habituales de las salas de jazz madrileñas hasta que, en 2020, publicaron un EP con seis canciones, financiado a través de un crowdfunding organizado por el portal Verkami; en el documento promocional que utilizaron aún se puede leer la presentación que hicieron de su proyecto discográfico y las fuentes musicales de las que bebían: “Tara & The Jazz Bombs somos una banda madrileña de jazz tradicional formada por 6 músicos de todas partes del mundo (…) El objetivo de este crowdfunding es recaudar los fondos necesarios para la confección completa del primer disco de Tara & The Jazz Bombs. El EP será nuestra reinterpretación de 6 temas menos conocidos del jazz de los años 10, 20 y 30 de grandes artistas tales como The Boswell Sisters, The Mills Brothers, Chick Webb & His Orchestra y Billie Holiday, contando con nuevas letras y arreglos propios”.

El disco, titulado “Hot Life”, se grabó ese mismo año, en Infinity Estudios, con la siguiente formación: Tara Lowe (voz, ukelele), Hector Oliveira (contrabajo), David Herring (trompeta), Norman Hogue (trombón), Daniel Cabrera (banjo y guitarra jazz), Andrés Freites (washboard y batería), Kike Jambalaya (piano) y Daniele Grammauta (saxo tenor). He tenido la oportunidad de verlos en directo, concretamente en noviembre de 2022, en la Sala Moe de Madrid; os puedo asegurar que son buenos y divertidos, y Tara no puede ser más simpática y cercana, además de cantar muy bien. Tengo la sensación de que, en la banda que yo vi, había algún cambió con respecto a la formación que grabó el EP, al menos me pareció ver (salvo que lo haya soñado …) al trompetista Yevhen Riechkalov, al que ya había visto en directo antes enrolado en la banda de surf rock Los Coronas. El EP de Tara & The Jazz Bombs lo podéis escuchar en Spotify; también tienen su propio canal de Youtube, con un puñado de canciones, y están disponibles en las redes sociales más conocidas, como Facebook, X o Instagram. De las seis canciones que forman parte de “Hot Life”, os propongo la titulada “I Can’t Dance, I’ve Got Ants in My Pants”; el vídeo con el que encabezamos la entrada es una actuación del año 2019, aunque también os dejo el audio original incluido en el EP, con el fragmento al piano no recogido en el directo. Este tema, compuesto por Lee Gaines y Clarence Williams, fue grabado por primera vez, en 1934, por Clarence Williams & His Orchestra.

Nat King Cole / Joss Stone /Joan Chamorro Quintet y Andrea Motis. “L-O-V-E”

Nathaniel Adams Coles, más conocido como Nat “King” Cole, fue un pianista y cantante de jazz y canción melódica nacido el 17 de marzo de 1919 en Montgomery (Alabama -EE.UU.-), aunque su familia se trasladó a Chicago (Illinois) cuando él tenía cuatro años. Aprendió a tocar el piano con su madre (Perlina Coles), organista de la iglesia bautista de la que era diácono su padre (Edward Coles). Comenzó su carrera musical a los quince años, primero en el grupo Eddie Cole’s Swingsters, junto con su hermano Eddie, y después en el King Cole Swingsters, que acabaron llamando King Cole Trio (Oscar Moore -guitarra-, Wesley Prince -bajo- y Nat King Cole -piano-); esta formación se movió en la zona de Los Ángeles (California), actuando en locales y participando en programas de radio; firmaron con Capital Records -discográfica en la que Nat King Cole se mantuvo durante toda su carrera- a comienzos de la década de 1940, el primer single que publicaron se tituló “That Ain’t Right” (1942). Aunque al principio era conocido como pianista de jazz, acabó convirtiéndose en cantante melódico y de baladas, sobre todo a partir de su éxito “Mona Lisa” (1950). Durante la década de 1950 grabó algunos discos en español, a pesar de que no hablaba nuestro idioma, lo que le dio una enorme popularidad en España y Latinoamérica. Miembro de la masonería, activista del movimiento de derechos civiles y simpatizante de John F. Kennedy, Nat King Cole falleció el 15 de febrero de 1965, a los cuarenta y cinco años, víctima de un cáncer de pulmón.

Su último álbum de estudio se tituló “L-O-V-E” (1965); fue comercializado poco antes de su muerte, y en él se incluyeron canciones como la que da nombre al disco, que ya había sido publicada como sencillo en septiembre de 1964. Este tema acabaría grabándolo en diferentes idiomas, como francés, español, japonés, alemán o italiano. L-O-V-E es una canción compuesta por Bert Kaempfert (música) y Milt Gabler (letra), que fue grabada por primera vez por Bert Kaempfert and His Orchestra, en julio de 1964, para su álbum titulado “Blue Midnight”. De 1965 es la versión de Peggy Lee, y también las de Los TNT y Lolita Torres, ambas en español; después vendrían las de Dionne Warwick, The Anita Kerr Singers, Johnny Mathis, Buddy Greco, John Pizzarelli, Caterina Zapponi, Michael Bublé, “Glee” Cast, Diana Krall, Yoko Oginone (en japonés) o Sacha Distel (en francés), entre otras.

Nuestra segunda versión destacada de hoy fue grabada por la cantante y compositora inglesa Joss Stone, para un anuncio publicitario de la marca Chanel, protagonizado por la actriz Keira Knightley. Finalmente, fue incluida en la edición de lujo del tercer álbum de estudio de Joss Stone, titulado “Introducing Joss Stone” (2007). La tercera fue incluida en el primer disco de la colección “Joan Chamorro Presenta” (2010), en el que el músico de jazz Joan Chamorro introducía a una jovencísima Andrea Motis, que apenas tenía quince años y ya dominaba la técnica vocal del jazz, así como la trompeta y el saxo; os dejo una versión en directo, para que la veáis en acción.

Nat «King» Cole (1919-1965)

Miles Davis. “It Never Entered My Mind”

A mediados de la década de 1950, Miles Davis conseguía desengancharse de la heroína, droga con la que había convivido los años anteriores, mientras grababa sus primeros Lps de 10 pulgadas con Prestige y Blue Note. La tercera y última sesión para Blue Note Records, publicada como “Miles Davis, Volume 3” (1954), fue una de las primeras oportunidades que tuvo Davis para mostrar el enorme talento que atesoraba una vez superada su adicción. Para grabar ese disco, de apenas veintiséis minutos y seis cortes, se acompañó de Horace Silver al piano, Percy Heath al bajo y Art Blakey a la batería; cuatro de los temas están compuestos por el propio Miles Davis, mientras que “Well, You Needn’t” está atribuido a Thelonious Monk y el que nos ocupa, “It Never Entered My Mind”, fue escrito por Lorenz Hart y Richard Rodgers. Con la desaparición del formato Lp de 10 pulgadas, todos los temas del disco “Miles Davis, Volume 3” fueron incluidos en la nueva edición (1956) -en vinilo 12 pulgadas- del álbum “Miles Davis, Volume 2”; cuando apareció el formato CD, se publicaron juntas las tres sesiones grabadas por Miles Davis para Blue Note (vols. 1, 2 y 3) en el CD titulado “Miles Davis Volume 1” (2001).

La superación de esta drogodependencia fue un punto de inflexión en la carrera del trompetista estadounidense; su paso por el Newport Jazz Festival, en julio de 1955, llamó la atención de Columbia Records, compañía a la que se unió ese mismo año y con la que, a la postre, firmaría los mejores trabajos de su carrera. Sin embargo, antes de lanzarse de lleno con Columbia, Miles Davis tuvo que hacer frente a las obligaciones contractuales que había asumido con Prestige; de ahí que, en 1956, tuviera que grabar cuatro discos, que fueron publicándose entre 1957 y 1961: “Cookin’ with the Miles Davis Quintet” (1957), “Relaxin’ with the Miles Davis Quintet” (1958), “Workin’ with the Miles Davis Quintet” (1960) y “Steamin’ with the Miles Davis Quintet” (1961). En el tercero de ellos volvió a incluir la melodía “It Never Entered My Mind”, esta vez acompañado por John Coltrane (saxo), Red Garland (piano), Paul Chambers (bajo, violonchelo) y Philly Joe Jones (batería).

Esta canción de Hart y Rodgers fue inicialmente concebida para el musical “Higher and Higher”, representado en el Shubert Theatre de Broadway (Nueva York -EE.UU.-) durante el año 1940, entre los meses de abril y agosto; en aquellas representaciones el tema fue interpretado por la cantante y actriz estadounidense Shirley Ross. Después de ella han sido muchos los artistas que han versionado esta composición, tanto desde el punto de vista vocal como instrumental; sin embargo, hoy prefiero no distraer la atención con otras versiones que no sean las dos mencionadas de Miles Davis, desde mi punto de vista insuperables por esa intensidad nostálgica en la que nos sumerge el trompetista norteamericano.

Amy Winehouse. “You Know I’m No Good”

El 23 de julio de 2011, hacia las cuatro de la tarde, Amy Winehouse fue encontrada muerta en su apartamento de Londres. Tras muchas especulaciones, la forense encargada del caso dictaminó deceso por intoxicación etílica. Tenía 27 años, la misma edad a la que murieron otras leyendas del rock, como Jim Morrison, Jimi Hendrix, Brian Jones, Janis Joplin o Kurt Cobain. Ponía así fin a una vida cargada de excesos, con tormentosas relaciones personales que acabarían poniendo a Amy rumbo a la autodestrucción; bulimia, depresión, violentos cambios de humor, y todo ello acompañado de cuantas drogas pueda uno imaginar: crack, heroína, cocaína, ketamina, alcohol …

Nació en Londres, el 14 de septiembre de 1983, en el seno de una familia judía con tradición jazzística; sus padres se separaron cuando Amy tenía nueve años, para entonces ya conocía y cantaba las canciones de Frank Sinatra que su padre le había enseñado; con diez años tenía su propia banda de rap, a los trece recibió su primera guitarra y, poco tiempo después, cantaba en algunos pequeños bares de Londres mientras formaba una banda de jazz femenina; comenzó su carrera profesional a los dieciséis años. Su primer álbum se tituló “Frank” (2003), en homenaje a su admirado Frank Sinatra, y el segundo -y, lamentablemente, último- “Back to Black” (2006), con el que realmente triunfó y recibió el aplauso unánime de crítica y público.

Bajo un fuerte poso revival, con el jazz, el soul y el R&B como principales aliados, y un peinado “estilo colmena”, como los que lucían las Ronettes durante los años sesenta, la música de Amy Winehouse nos hace viajar al pasado a través de sonidos perfectamente contextualizados y adaptados al siglo XXI. “Back to Black” está repleto de excelentes canciones, en su mayoría compuestas por ella, como “Rehab”, “Back to Black”, “Me & Mr Jones” o “You Know I’m No Good”, el tema que he elegido para presentar a este talento musical tempranamente malogrado. En lo que respecta a las letras de las canciones incluidas en este Lp -realizado en un momento de lucidez-. son como una especie de autoexorcismo, una mirada desafiante a los problemas, miedos y fantasmas que la torturaban. Por ejemplo, en “You Know I’m No Good” nos recuerda cómo fue su relación con Blake Fielder-Civil, con quien finalmente acabaría casándose; juntos exploraron los excesos y las drogas, todo ello envuelto en un ambiente en el que no faltaron las agresiones mutuas.

La canción que hoy nos ocupa también fue incluida en el disco “More Fish” (2006), del rapero Ghostface Killah; se trata de otra grabación, con las voces de Amy y Ghostface. Aquí tenéis el videoclip oficial de esta canción y, en los siguientes enlaces, dos directos de Amy Winehouse interpretando este tema, uno de 2007 en Londres y otro de 2008 en Benicàssim. Finalizo con tres versiones, una a cargo de la cantante canadiense Coeur de Pirate, otra más rockera de los británicos Artic Monkeys, mientras que la tercera está protagonizada por Andrea Motis, uno de los grandes talentos españoles en el ámbito del jazz; en esta interpretación debería tener unos diecinueve años, y estuvo acompañada de Joan Chamorro, Ignasi Terraza y Josep Traver.

Ella Fitzgerald / Stevie Wonder / Chet Baker. “With a Song in My Heart”

Con una canción en mi corazón” (1952) es el título de una película dirigida por Walter Lang. Narra la historia de la actriz y cantante Jane Froman, que resultó gravemente herida tras sufrir un accidente aéreo el 22 de febrero de 1933, cuando sobrevolaba Portugal en un Boeing 314 llamado “Yankee Clipper”; el avión cayó al río Tajo, provocando la muerte a más de la mitad de los pasajeros. Jane Froman tuvo que ser sometida a treinta y nueve operaciones a lo largo de dos años y, aunque logró evitar la amputación de una pierna, tuvo que usar un aparato ortopédico durante toda su vida; aun así, con muletas y continuos dolores, llegó a ofrecer casi un centenar de espectáculos musicales en Europa. También estuvo muy involucrada en la película sobre su vida, como asesora técnica y prestando su voz en la mayor parte de las melodías que conforman la banda sonora. Susan Hayward fue la actriz que encarnó a Jane Froman, aunque la voz en las canciones era la de Jane.

Así sucedió, por ejemplo, con el tema homónimo, “With a Song in My Heart” (aquí lo podéis escuchar), escrito por Richard Rodgers y Lorenz Hart para el musical de Broadway “Spring is Here”, representado en 1929 por los actores John Hundley y Lilian Taiz y, un año después, cantado por Lawrence Gray en este mismo espectáculo musical. También de 1929 son las grabaciones de Leo Reisman & His Orchestra y James Melton; la de Perry Como data de 1948 (también para una película -“Letra y Música”-, en torno a las carreras profesionales de R. Rodgers y L. Hart), la de Doris Day de 1950 (nuevamente para un film -«El trompetista«-, en torno a Harry James), la de Sonny Rollins Quartet de 1953, la de Benny Carter de 1954 y la de Ella Fitzgerald -con quien hoy comenzamos nuestra habitual terna- del año 1956. Esta versión fue incluida en el álbum titulado “Ella Fitzgerald Stings the Rodgers & Hart Song Book”, integrado por canciones escritas por estos insignes compositores.

Como suele ocurrir con estos temas tan populares del cancionero americano, las versiones son numerosas, a menudo en clave jazzística: Sonny Clark, Dinah Washington, The Supremes, Bing Crosby, Kitty Margolis, Chick Corea, John Pizzarelli, etc. Para acompañar a Ella Fitzgerald os voy a recomendar dos versiones que me parecen especialmente bellas, por supuesto siempre desde mi particular y subjetivo punto de vista. La de Stevie Wonder fue incluida en un álbum titulado igual que la canción, publicado en 1963, cuando Stevie tenía trece años y una maravillosa voz aún infantil. Y, finalmente, la del trompetista Chet Baker, que formó parte del Lp titulado “She Was Too Good to Me” (1974).