Iva Zanicchi. “La Riva Bianca, la Riva Nera”

Me gustan las canciones pacifistas y antibelicistas. Ya son varias las que han aparecido por este blog, algunas en inglés como “Where have all the flowers gone?”, “American Woman” o “Enola Gay”, y otras en español, como “Querida Milagros” o “A los que hirió el amor”; hoy os traigo una en italiano, “La Riva Bianca, la Riva Nera”,  compuesta por Eros Sciorilli y Alberto Testa, pero que siempre recordaremos por su intérprete, Iva Zanicchi, una de las grandes damas de la canción melódica italiana. Esta cantante, en los últimos años dedicada a la política como eurodiputada a menudo vinculada al partido Forza Italia, inició su carrera durante la década de 1960, podríamos decir que especializándose en concursos y festivales diversos, donde se dio a conocer, de hecho es la única artista italiana que ha ganado tres veces el Festival de la Canción de San Remo (1967, 1969 y 1974); también fue la primera italiana en dar un concierto en el neoyorkino Madison Square Garden (1973) y en ofrecer una gira por la Unión Soviética (1981). “La Riva Bianca, la Riva Nera” se publicó como single en 1971, obteniendo un espectacular éxito con más de tres millones de copias vendidas en todo el mundo, además de ocupar el segundo puesto en el Festivalbar de 1971 (el ganador fue Santana con “Oye como va”) y el tercero en la octava edición (1971) del festival Un disco per l’estate. La melodía de esta canción, con un inicio solemne, casi funerario, va creciendo en la voz de Iva Zanicchi, capaz de emocionarnos con su desgarrada interpretación hasta transportarnos al campo de batalla, donde se desarrolla esta historia, cerca de un río que sirve de frontera entre dos orillas en pie de guerra. Allí se encuentran un soldado y un capitán ya ciego, heridos y maltratados por la guerra; ambos mantienen una última conversación antes de morir, sin odios ni rencores, que les reconfortará y hermanará en su inevitable camino a la eternidad. La manera que tiene Iva Zanicchi de enfrentarse a esta dramática canción es emotiva e intensa, eso hace que las versiones de otros intérpretes escaseen a pesar de ser una gran canción; de hecho, he estado escuchando algunas que, más que versiones, parecen perversiones, como diría el amigo Alex. Me niego a mencionarlas, prefiero acabar con la propia Iva Zanicchi: aquí la podéis ver en directo cantando este tema y aquí tenéis la versión que ella misma hizo en castellano. El vídeo que preside esta entrada contiene la versión de estudio, con subtítulos en español.

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The Impressions / Vanilla Fudge / Eva Cassidy. “People Get Ready”

Curtis Mayfield, nacido en Chicago en 1942 y fallecido en Atlanta en 1999, fue una de las grandes figuras del soul, de las más comprometidas en la lucha por los derechos civiles de la comunidad afroamericana, siempre alineado con todos los desfavorecidos y golpeados por la sociedad. Sus canciones rebosan delicadeza, alegría y sentido de la hermandad. En 1957, junto a Jerry Buttler, formó el grupo góspel The Roosters, que acabó llamándose Jerry Buttler & The Impressions. Con el paso de los años la figura de Curtis Mayfield fue afianzándose, sobre todo como compositor, hasta que en 1970 decidió iniciar su carrera en solitario. El estilo de los Impressions era una mezcla de soul, doo-wop y góspel, con las armonías vocales como protagonistas. Con este grupo grabó canciones como “For Your Precius  Love”, “Gypsy Woman”, “It’s All Right”, “Keep on Pushing”, “Amen” o la melodía protagonista de esta entrada, “People Get Ready”, un tema de fuerte inspiración religiosa, con reminiscencias góspel, que Mayfield compuso a partir de los sermones que recibía en su iglesia y de su propia educación como creyente. Este tema nos habla de un tren en dirección a Jordania que va recogiendo pasajeros de costa a costa, personas sin equipaje que son conducidos a la salvación gracias a Dios y a la Fe, un tren donde no hay lugar para los pecadores sin esperanza. No es casual que Curtis Mayfield utilice el tren como recurso metafórico; conviene recordar –así lo hicimos hace un par de años, a propósito del tema “Wade in the Water”- que “ferrocarril subterráneo” fue el término que se empleó para designar la red de hogares clandestinos organizada para ayudar a escapar a los esclavos negros durante el siglo XIX en su huida hacia Canadá. “People Get Ready” parece un canto a la libertad del pueblo afroamericano, en el que Mayfield utiliza la religión, la tradición antiesclavista y la alegría como elementos imprescindibles para transmitir su mensaje. Debe haber más de ciento cincuenta versiones; os dejo enlace a las de Aretha Franklin, Al Green, Dione Warwick, Glen Campbell, Johnny Rivers, Bob Dylan, George Benson, The Staple Singers, The Blind Boys of Alabama, The Housemartins, Jeff Beck y Rod Stewart, Jeff Beck y Joss Stone, John Mayer, Phil Collins, Greg Lake, Bob Marley (en concreto el tema “One Love”, que es una adaptación del que nos ocupa) y Glen Hansard. Como alternativas destacadas al original de The Impressions, tenéis una bien singular, la de Vanilla Fudge, irreconocible hasta la entrada del órgano en el minuto 1:45 aproximadamente; y la de la cantante estadounidense Eva Cassidy, una artista que era única haciendo versiones.

Cecilia. “Un ramito de violetas”

Evangelina Sobredo Galanes, más conocida como Cecilia, nació el 11 de octubre de 1948 en la localidad madrileña de El Pardo. Hija de un militar y diplomático español, pasó su infancia en diferentes países y recibió una educación cosmopolita y bilingüe (español e inglés); tras abandonar la carrera de Derecho, decidió dedicarse profesionalmente a la música, a escribir y cantar sus propias melodías cuando el franquismo daba los últimos estertores. Publicó tres álbumes de estudio (“Cecilia”, 1972; “Cecilia 2”, 1973; y “Un ramito de violetas”, 1975), tres excelentes trabajos repletos de buenas canciones que hablan de la vida cotidiana, del suicidio, del amor existencial, del papel  de la mujer en aquella sociedad profundamemente machista o de las dos Españas. Falleció en la madrugada del 2 de agosto de 1976, en el casco urbano de Colinas de Trasmonte (Benavente –Zamora-), por donde pasaba la antigua carretera C-620 (actualmente la N-525); venía de un concierto en Vigo con dirección a Madrid, cuando su coché, tal vez con exceso de velocidad, se estrelló contra la parte posterior de un carro tirado por bueyes que circulaba sin luces; se salvaron dos de sus compañeros músicos y la pareja de labradores, fallecieron el batería Carlos de la Iglesia y ella. Tan sólo tenía veintisiete años.

“Un ramito de violetas”, basada en un cuento que comenzó a escribir cuando era una adolescente, tal vez sea su canción más conocida. Siempre me ha parecido un tema fascinante, básicamente por dos razones; en primer lugar por su estructura narrativa, a medio camino entre un culebrón latinoamericano y una película de suspense; en segundo lugar por las diferentes interpretaciones o lecturas que pueden hacerse de ella. En el fondo es un tema profundamente nostálgico y muy triste; nos habla de una mujer resignada a su matrimonio, con un “marido [que] era el mismo demonio”, un hombre de mal genio que “nunca fue tierno”; sin embargo, “desde hace ya más de tres años recibe cartas de un extraño, cartas llenas de poesía que le han devuelto la alegría”, y “cada 9 de noviembre, como siempre sin tarjeta, la [sic] mandaba un ramito de violetas”. Ella soñaba y se imaginaba quién sería “aquel que tanto la estima”, tal vez un “hombre de pelo cano, sonrisa abierta y ternura en las manos”. Según va acabando la canción, como en los thrillers, la tensión aumenta y Cecilia nos ofrece un desenlace con giro argumental incluido: “Y cada tarde al volver su esposo, cansado del trabajo, la mira de reojo, no dice nada porque lo sabe todo, sabe que es feliz así de cualquier modo. Porque él es quien la escribe versos, él es su amante, su amor secreto y ella que no sabe nada mira a su marido y luego calla”. La primera opción que tenemos es confraternizar con el villano: hay que ver qué tío más majo, cómo quiere a su mujer, con esa apariencia de duro que tiene, y qué suerte tiene ella de tenerlo. Yo, desde luego, me niego a compartir esa interpretación: más bien es un sádico, un manipulador y, probablemente, un maltratador (el comienzo de la canción es suficientemente explícito). Un tema hermoso, de los más tristes que conozco. Hay bastantes versiones, pero ninguna me atrae; quizás la más conocida sea la de Manzanita, aunque también la han interpretado otros artistas como Víctor Manuel y Pablo Milanés, Zalo Reyes, Mi Banda El Mexicano, Erika Bonfil, Natalia Oreiro, Julio Iglesias, Lolita, David Broza (en hebreo) o Los Olestar, en clave punk.

Tom Waits / Rod Stewart. “Tom Traubert’s Blues (Waltzing Matilda)”

Advance Australia Fair” es el himno nacional de Australia, aunque los nacidos allí prefieren la canción “Waltzing Matilda”, que ha llegado a ser propuesta como himno oficial de este país por lo que representa de desafío de la gente humilde ante el poder establecido, incluso tiene un museo monográfico dedicado a ella en Winton (Queeensland). Fue compuesta por el poeta Andrew Barton Paterson en 1895, utilizando un inglés coloquial plagado de juegos de palabras y giros idiomáticos de carácter local; aquí tenéis una posible traducción de esta canción y aquí una explicación de lo que podría significar el título, algo así como vagabundear paseando el saco: “Matilda” es el nombre que se daba a la bolsa donde los vagabundos llevaban sus escasas pertenencias y “Waltz” es la palabra que se empleaba en la Edad Media para designar el viaje iniciático que tenían que emprender los aprendices de algún oficio, ganándose la vida con su trabajo para poder subsistir, antes de ser aceptados por el gremio. “Waltzing Matilda” cuenta la historia de un vagabundo que roba una oveja a un terrateniente para alimentarse mientras se toma un té a orillas de una laguna; el dueño del animal llama a la policía para que lo arresten, sin embargo nuestro protagonista prefiere saltar al agua y morir ahogado; mientras, su fantasma invita a todos a bailar con él y a salir a vagabundear. Es un tema amado, casi venerado, por los australianos que, como os podéis imaginar, ha tenido muchas versiones: en ésta de John Collinson podemos apreciar su esencia folk, al igual que en las interpretadas por Rolf Harris o The Irish Rovers, por poner algún ejemplo; los soldados australianos la cantaban durante la II Guerra Mundial y la Royal Australian Navy Band la toca como si fuera un himno, hasta Chubby Checker le dio un aire twist. Sin embargo, permitidme que hoy recuerde una adaptación maravillosa y una bellísima versión de ésta. A partir de la melodía tradicional, Tom Waits compuso “Tom Traubert’s Blues”, tema que incluyó en su álbum “Small Change” (1976), con una poderosa letra (aquí la podéis ver) inspirada en sus propias experiencias de abuso con el alcohol cuando vagabundeaba por Los Ángeles y Copenhague. Rod Stewart publicó una versión del tema de Tom Waits en 1992, inicialmente como single y, poco después, la incluyó en el recopilatorio “Lead Vocalist” (1993) y en el álbum en directo titulado “Unppluged … and Seated” (1993), ésta última es precisamente la versión que recogemos en el segundo vídeo destacado de hoy.

Bee Gees. “I Started a Joke”

 

“La música de esta canción surgió a bordo de un Vickers Viscount British Airways, a unos 100 kilómetros de Essen. Era uno de esos antiguos aviones de cuatro motores, que parecían sumir a los pasajeros en una especie de trance hipnótico, sólo que en esta ocasión había algo diferente, pues después de un tiempo el zumbido parecía tomar la forma de una melodía, que misteriosamente sonaba como un coro de iglesia. Así que estaba decidido, abordamos al piloto y lo obligamos a aterrizar en el pueblo más cercano y allí, en un pequeño pub, escribimos la letra… Bueno, en realidad no era un pueblo, era una ciudad; y no era un pub, era un hotel; y no obligamos al piloto a aterrizar en medio del campo… Pero ¿Por qué arruinar una historia perfecta?” (Robin Gibb. Reproducido de Cabina Musical).

“I Started a Joke”, uno de los éxitos más importantes de los Bee Gees con anterioridad a “Fiebre del Sábado Noche” (1977), formó parte del quinto álbum de los británicos, titulado “Idea” (1968). Un trabajo, al igual que el resto de discos que grabaron durante los años sesenta, portador de un sonido bien diferente al de la etapa discotequera de finales de los setenta; aquellos Bee Gees eran más rockeros, también más poperos, incluso tenían temas cercanos al folk-rock y, sobre todo, destacaban por su baladas, por las interpretaciones vocales y por la utilización de recursos orquestales en algunas canciones. La melodía que hoy nos ocupa, tal y como nos cuenta Robin Gibb al comienzo de esta entrada, fue escrita por él (aunque en la autoría también aparecen sus hermanos Barry y Maurice) tomando como inspiración los sonidos característicos que pueden escucharse a bordo de un avión. A simple vista, parece una canción melancólica, que habla de alguien arrepentido por una broma, probablemente de mal gusto, que hacía llorar en lugar de provocar risas, incluso se volvía en contra de quien la había hecho. Sin embargo, es bastante enigmática: “Miré a los cielos, pasando mis manos sobre mis ojos, y me caí de la cama, maldiciendo mi cabeza por las cosas que dije. Hasta que finalmente morí, lo que hizo que todo el mundo comenzara a vivir” (traducción de la web La Vida en Sonidos). Los propios Bee Gees comentaron en alguna ocasión que, en plena psicodelia, era normal escribir cosas así, siempre habría alguien que encontraría un significado metafórico u oculto; Robin Gibb admitió que era una canción muy espiritual, que cada persona debería interpretar a su manera, incluso llegó a decir en alguna ocasión, antes de interpretarla en directo: “ésta es sobre el Diablo”, para incrementar aún más el desconcierto entre sus fans. Cuando falleció, en el año 2012, su hijo hizo sonar esta canción utilizando un vídeo de youtube, después dejó el móvil en su ataúd y comentó que lo hizo porque, tanto la melodía como la letra, le habían parecido perfectas para ese momento. De “I Started a Joke” se han hecho parodias, ha aparecido en películas y tiene bastante versiones, como las de Faith No More, Vonda Shepard, Richie Havens, Pet Shop Boys o The Wallflowers, por mencionar algunas. Para finalizar, os dejo un interesante directo, de 1974, en el que los Bee Gees interpretan esta canción.