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Louis Prima / Benny Goodman / Chicago. “Sing, sing, sing (with a swing)”

Louis Prima fue un trompetista estadounidense conocido como “el rey del swing” debido a sus importantes contribuciones como compositor en este género. El tema “Sing, sing, sing (with a swing)” lo compuso en 1936 y fue el primero en grabarlo con su grupo New Orleans Gangs. Un año más tarde era grabado de nuevo, con arreglos de Jimmy Mandy, por la orquesta del clarinetista Benny Goodman; pese a que lo habitual en aquella época eran los temas de tres minutos, para que pudieran ocupar la cara de un disco de diez pulgadas a 78 rpm, Goodman hizo una versión de casi nueve minutos, por lo que tuvo que ocupar ambas caras de un disco de doce pulgadas. El “Sing, sing, sing” de Goodman es sensacional, con un solo de clarinete, apoyado en la batería, de los que no se olvidan; si tenéis conocimientos musicales (no es mi caso) os recomiendo este artículo, en el que se analiza el lenguaje del, probablemente, mejor clarinetista que ha dado el jazz clásico, estudiado a partir de la transcripción y el análisis de sus solos. El momento cumbre, en lo que a la popularidad de Benny Goodman se refiere, tuvo lugar el 16 de enero de 1938, con un concierto histórico en el neoyorkino Carnegie Hall; al parecer fue el estreno de una orquesta de jazz en aquel mítico recinto y dio lugar a un disco, “The Famous 1938 Carnegie Hall Jazz Concert” que, sin embargo, no fue publicado hasta 1950. Tal y como señalan algunas fuentes, fue el primer álbum doble de la historia, el primero en vender un millón de copias y, también, el primero que publicó Goodman en formato Lp a 33 rpm. No os perdáis la versión de “Sing, sing, sing” incluida en este disco en directo (aquí la podéis escuchar). Después de Benny Goodman se me hace un poco difícil proponer una tercera versión que esté a la altura, así que me voy a atrever con algo bien diferente, más ligero y más latino; me refiero a la interpretación de la banda de jazz-rock Chicago, incluida en su disco de clásicos del swing titulado “Night and Day: Big Band” (1995) que, para este tema en concreto, contó con la colaboración de los Gypsy King. Tal vez a vosotros os apetezca recomendar alguna otra versión, ya que existen muchas y no siempre ejecutadas por grupos o artistas famosos; a mí me gustaría señalar algunas de las que se hicieron en la década de los cincuenta, a menudo pensadas para cantantes (Teresa Brewer, The Andrew Sisters, Paul Anka, Anita O,Day, etc.), y en otras ocasiones para orquestas (Steve Allen & his Orchestra o Henry Mancini).

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Van Morrison. “Moondance”

En opinión de algunos críticos y especialistas musicales, “ningún hombre blanco canta como Van Morrison”; la voz aguda de sus primeros discos ha sido calificada como “tierna, suplicante y quejumbrosa”, un timbre bien diferente del que utiliza en sus últimos discos, una especie de rugido profundo lleno de matices, ideal para hacer frente a su ecléctico planteamiento musical y a su longeva carrera artística. Aun siendo un excelente recurso, que Van Morrison maneja de manera magistral, lo cierto es que aquella voz de cantante soul que lucía en sus inicios es, con permiso de Steve Winwood, de lo mejorcito que un hombre blanco ha dado al R&B. En una entrada anterior, la dedicada al tema “Gloria“, recordábamos sus primeros pasos en el mundo de la música. En 1967 inició su carrera en solitario, tras abandonar Them, el grupo del que formaba parte. Grabó su primer Lp (“Blowin’ Your Mind!”, 1967) con el sello discográfico Bang Records, en él se incluyó la conocida canción “Brown Eyed Girl“. Sin embargo, nunca se sintió muy satisfecho con aquel trabajo, de tal manera que hizo todo lo posible para rescindir el contrato y firmar con Warner. En 1968 publicaba “Astral Weeks”, para muchos el mejor álbum del irlandés y uno de los mejores discos de todos los tiempos; un trabajo místico, hipnótico y delicado, que ha sido comparado con el impresionismo francés y con la poesía celta; pese a que las críticas fueron muy buenas, no tuvo un gran éxito popular. Su siguiente Lp, el que hoy nos ocupa, se tituló “Moondance” (1970); fue producido y compuesto íntegramente por Van Morrison utilizando esa misma amalgama de estilos presentes en “Astral Weeks”, pero en un tono más rockero y optimista, y dando un protagonismo mayor a la sección de viento (saxos, clarinete y flauta). Es el otro gran disco de Van Morrison, para mi gusto incluso superior a “Astral Weeks”, donde no hay ni una sola canción que no esté a la altura; casi todas (“And it Stoned Me“, “Crazy Love“, “Caravan“, “Into the Mystic“, “Everyone“, etc.) merecen un lugar destacado hoy, pero me voy a decidir por “Moondance” -la más conocida y la que más versiones tiene-, por ese embriagador ritmo de swing jazz, por el excelente trabajo de saxo, teclados y flauta, y porque la voz de Van Morrison suena maravillosamente bien.

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Bo Carter / Merle Haggard / Wynton Marsalis y Eric Clapton. “Corrine Corrina”

Durante el primer tercio del siglo XX el blues y el country parecían dos estilos antagónicos; de un lado la música de los antiguos esclavos estadounidenses, de otro las viejas melodías de los colonos blancos, a menudo procedentes de la patria irlandesa. Antes de que entraran en proceso de reacción para dar lugar al R&R, durante los años 30 y 40 hubo algunos trasvases o préstamos entre estas, a priori, irreconciliables maneras de concebir la música y la vida. El amigo Eduardo, desde su imprescindible River of Country, a menudo nos habla de estos tempranos procesos de mestizaje; el otro día, precisamente cuando preparaba esta entrada, nos regalaba una deliciosa versión de “Corrine Corrina”, grabada en 1939 e interpretada por las hijas de Maybelle Carter: Helen (12 años), June (diez años) y Anita (seis años). A pesar de que es un tema que se suele asociar con el country, gracias al interés mostrado por pioneros como la mencionada Carter Family, Bob Wills & The Texas Playboys o Roy Newman & His Boys, lo cierto es que “Corrine Corrina” (también conocida como “Corrina Corrina”) es un tema que originalmente fue grabado por el músico de blues Bo Carter, probablemente a partir de otros temas que, a su vez, bebían de la tradición popular negra. Lo interesante de estas adaptaciones country, sobre todo las dos últimas que acabo de mencionar, es que ya tienen un cierto aroma a R&R, cuando a este estilo aún le quedaban unos cuantos años para eclosionar. Por ello, no es de extrañar que los pioneros del R&R también quisieran versionar este clásico: Jerry Lee Lewis, Bill Haley, Big Joe Turner, incluso algunos rockabilly posteriores, como Sleepy La Beef. Por supuesto, también ha sido interpretada por gente del blues y del blues-rock, como Muddy Waters, Steppenwolf o Eric Clapton (bajo el título de “Alberta”, como la versión de 1930 de los Jackson Blue Boys, titulada “Sweet Alberta“). Mención aparte merece la de Bob Dylan, con cambio en la melodía. En cuanto a las tres destacadas de hoy, voy a inclinarme por la original de Bo Carter; después por una gran versión en directo (muy cortita) a cargo del músico country Merle Haggard; y, por último, una excepcional performance perteneciente al disco “Play de Blues: Live From Jazz At Lincoln Center” (2011), de Wynton Marsalis y Eric Clapton; de verdad, no os la perdáis, y no sólo por Wynton y Eric, la nómina de músicos es excelente, Taj Mahal incluido.

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Las Cinco Canciones de Eduardo (IV): “You’re driving me crazy” (Guy Lombardo)

Si tuviéramos la suerte de tener a nuestra disposición una máquina del tiempo o un dispositivo tele-transportador, como en “Star Trek”, que nos permitiera realizar visitas musicales a tiempos pasados, seguro que cada uno de nosotros daría un uso bien diferente a estos improbables inventos. Os digo algunos de mis posibles viajes: Festival de Woodstock, algunos de los conciertos de Deep Purple que dieron lugar al “Made in Japan”, estar presente en la grabación del documental “Pink Floyd at Pompeii”, una fiesta de graduación americana como la de la película Grease, un garito lleno de humo -como el Birdland- donde escuchar a Sarah Vaughan o a Billie Holiday, o un baile de esos, muy elegantes, donde tocara cualquier big band: Glen Miller, Benny Goodman, Arti Shaw, Duke Ellington o la propuesta que nos trae Eduardo: Guy Lombardo.

“Otros de mis recuerdos más vivos es cuando recorría las tiendas de discos de Madrid en busca de algún tesoro, a menudo descatalogado y muchas veces de saldo. Una de esas tiendas era “La Metralleta”, en el centro de la ciudad. Allí encontré una recopilación de éxitos de los 30 y 40 en un CD doble, que grabé en un MP3 ya obsoleto y que, sin embargo, sigo conservando. Lo solía escuchar en el metro cuando volvía del trabajo. La canción con la que se abría era ésta que os traigo hoy, la más antigua de las cinco que he seleccionado. Tiene varias versiones, pero la del disco era la de la orquesta de Guy Lombardo”.

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Lionel Hampton. “Flying Home”

En los años cuarenta aún no existía el rock & roll, sin embargo hay algunas canciones que actuaron a modo de precursores; eran piezas adelantadas a su tiempo, con elementos que, en la década de los cincuenta, se acabarían incorporando al naciente R&R. A menudo me sorprendo con estos sonidos, en la mayoría de las ocasiones procedentes del blues o del country, casi siempre melodías aceleradas, con un ritmo más vivo de lo habitual para estos géneros, sobre todo en aquellos años. Otro de los estilos musicales que actuaron como catalizadores del R&R fue el jazz, en concreto el swing practicado por las grandes orquestas. Uno de esos temas inspiradores del R&R fue “Flying Home”, una pieza compuesta por Lionel Hampton, Benny Goodman y Eddie DeLange, grabada por primera vez en 1939 por el célebre Benny Goodman Sextet. Sin embargo, “Flying Home” es un tema que habitualmente se asocia a la carrera musical de Lionel Hampton, debido a la versión que éste, con su propia orquesta, hiciera en 1942. Hampton comenzó su carrera como batería aunque lo que le hizo verdaderamente famoso fue el vibráfono, un instrumento poco habitual en el jazz, al menos como solista, que él convirtió en su elemento distintivo. Comenzó a tocarlo cuando era miembro de la banda Les Hite que, durante algún tiempo, acompañó a Louis Armstrong, incluso llegó a realizar algún solo de vibráfono con este grupo. Tras abandonar Les Hite, se estableció con su propia banda hasta que, en 1936, el clarinetista Benny Goodman lo incorporó a su cuarteto, del que ya formaban parte Teddy Wilson y Gene Krupa. En 1940 abandonó esta banda para formar su big band propia, por la que han pasado músicos tan importantes como Illinois Jacquet, Dexter Gordon, Clifford Brown, Charles Mingus, Dinah Washington, Wes Montgomery, etc. “Flying Home” fue compuesta a partir de un silbido nervioso, el que Lionel Hampton empezó a hacer cuando el grupo de Benny Goodman esperaba un avión con destino a Atlantic City. Ésta es la versión original, dentro de los parámetros habituales del swing; cuando Hampton se independizó de Goodman convirtió esta pieza en una de las habituales de su repertorio; la nueva versión -la que podéis ver en el vídeo correspondiente esta entrada-, de 1942, era más alegre, más rápida y con un solo a cargo del saxofonista Illinois Jacquet que ha pasado a la historia de la música. Los especialistas y críticos musicales entienden que esa manera de tocar el saxo, a modo de bocinazos, es un claro antecedente del rock & roll y, probablemente, el primer solo de saxo en la historia del rhythm & blues.