Bonet de San Pedro / O Sister! / Twanguero (con Ara Malikian). “Rascayú”

Cada vez que leo cualquier texto sobre la censura que hubo en España durante el franquismo me imagino una serie de televisión como la de Paco León, “Arde Madrid”, una producción alocada, llena de personajes ignorantes, susceptibles y, sobre todo, muy cristianos, muy patriotas y muy decentes. Esa hipotética serie sobre la censura bien podría empezar con un señor con sotana, serio y con cara de pocos amigos, que un día como otro cualquiera de 1943 escucha por la radio una canción de Bonet de San Pedro -un mallorquín en principio inofensivo, más bien algo cursi y meloso-, con los siguientes versos:

“Rascayú, cuando mueras ¿qué harás tú? / Rascayú, cuando mueras ¿qué harás tú? / Tú serás un cadáver nada más. Rascayú, cuando mueras ¿qué harás tú”.

Nuestro protagonista lo tiene muy claro: están hablando de Franco y, además, la melodía no puede ser de peor gusto: necrofilia, enterradores, muertos escapados de la fosa, esqueletos que bailaban sardanas, muertos revolucionados y demasiado humor negro para una España sin sentido del humor. Imagino que una mente tan aguda como la de nuestro censor pensó en un posible complot para acabar con la vida del Caudillo. Por supuesto, en la España real la canción fue censurada, aunque consiguieron el efecto contrario porque “Rascayú” fue una de las melodías más populares durante el franquismo, todo el mundo la conocía y todo el mundo la cantaba.

David Bizarro, en su artículo “La negra historia de ‘Raska-yú’, una canción de difuntos”, publicada en El País Tentaciones, nos cuenta el origen de esta canción; como tantas otras, con una autoría muy discutible y un origen que se remonta a finales del siglo XIX. Aunque el autor legal de “Rascayú” es Bonet de San Pedro, ni la melodía ni la letra son del todo originales. La música puede que tenga su origen en el cortometraje animado de Betty Boop “I’ll be Glad When you’re Dead, Rascal You” (Dave Fleischer, 1932), en el que Louis Armstrong interpreta el tema que allí se escucha. Lo de la letra es aún más evidente; parece que Bonet de San Pedro debió de conocer el tema “La Boda Negra”, que el autor cubano Alberto Villalón tal vez escribió a partir de un poema homónimo del colombiano Julio Flórez o, incluso, del sacerdote venezolano Carlos Borges. “La Boda Negra” narra la historia del poeta en ciernes Francisco Caamaño de Cárdenas, que pierde a su prometida (Irene Gay) debido a la tuberculosis cuando ésta tenía diecinueve años; Francisco enterró a Irene con traje de novia y, cuando sus restos fueron exhumados tres años después, como habitualmente se hacía con las familias humildes para trasladar los restos a un osario común del cementerio, consiguió (quizás mediante sobornos) el esqueleto de su amada, que vistió y conservó con devoción y respeto, aunque finalmente tuviera que abandonar la población ante el miedo a las represalias por un posible brote tuberculoso originado por el cadáver.

Me imagino que el tono humorístico de la canción ha propiciado la existencia de versiones procedentes de diferentes géneros: Rudy Ventura, Los Gatos Negros, La Orquesta Mondragón y Bonet de San Pedro, Peret, Papawa, El Frenillo de Gaughin, Ben Trempats, etc.; algunas de ellas relativamente recientes -esa es otra de las cosas que llama la atención con esta canción-, por ejemplo, las dos versiones que hoy acompañan a la de Bonet de San Pedro: la de O Sister!, a quienes hace poco vi en directo, es de 2014, y la de Twanguero (con Ara Malikian al violín) es del año pasado (os aconsejo que no os la perdáis); por cierto, en otra ocasión os hablaré de este peculiar guitarrista que, a mi entender, merece la pena.

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