Rush. “Tom Sawyer”

De los canadienses Rush hemos hablado en una entrada anterior, allá por octubre de 2015, dedicada al tema “La Villa Strangiato”; entonces explicaba las razones por las que, en mi opinión, Rush es una de las bandas más singulares e influyentes del rock progresivo. En 1981 publicaban “Moving Pictures”, su octavo disco de estudio, sin duda uno de los mejores de este grupo, lo cual es bastante decir porque tienen muchos y muy buenos álbumes; como ya hice en su momento, os dejo esta “pequeña guía de escucha” de Rush, que hace tiempo preparó el amigo Alex para su blog Rocktelegram. “Moving Pictures” está formado por siete canciones, unas más sombrías y otras más melódicas, en cualquier caso, todas de una gran calidad y muy bien trabajadas por los integrantes de este virtuoso trío: Geddy Lee (voz, bajo, teclados y sintetizadores), Alex Lifeson (guitarras) y Neil Peart (batería y percusiones). El tema más largo es “The Camera Eye”, con casi once minutos, y los más conocidos son “Limelight” y “Tom Sawyer”, protagonista de nuestra entrada de hoy.

Fue compuesto por los tres miembros de Rush a partir de un poema de Pye Dubois, integrante de la banda Max Webster, que llevaba por título “Louis The Lawyer” que, a su vez, estaba basado en la novela “Las Aventuras de Tom Sawyer”, publicada entre 1876 y 1878 por Mark Twain. Neil Peart dijo en 1985 que “Tom Sawyer” era algo así como el retrato de un rebelde moderno, “un individualista de espíritu libre que se paseaba por el mundo de manera decidida y con los ojos abiertos”; a partir de esta idea de Pye Dubois, Neil Peart trató de conciliar al niño que hay dentro del personaje con el adulto que debe hacer frente a la vida; os recomiendo que veáis este interesante vídeo, en el que se hace confluir el mensaje que Mark Twain trató de transmitir, a través del protagonista de su novela, con el Mark Twain de Dubois y Peart. En lo que a la música se refiere, “Tom Sawyer” es una obra de arte de poco más de cuatro minutos, en la que los tres miembros de Rush lucen a un altísimo nivel. El comienzo del tema, con la voz de Geddy Lee y los sintetizadores es uno de los inicios más recordados en la historia del rock progresivo; Neil Peart está soberbio a la batería durante toda la canción, incluso permitiéndose un pequeño solo; otro de los momentos mágicos lo protagoniza el guitarrista Alex Lifeson, con el bajo de Geddy Lee marcando el ritmo de manera simultánea al punteo de guitarra, en el vídeo se aprecia muy bien. Todo en esta canción funciona a la perfección, como un reloj de precisión; la sincronización de los instrumentos es perfecta, éstos se escuchan e identifican de manera nítida y, sin embargo, la percepción global es la de una obra homogénea en la que los sonidos se conducen con elegancia y armonía durante toda la composición.

Rush 'Moving Pictures'

 

Gábor Szabó / The Toys / Bobby Vinton. “Sealed With a Kiss”

Sealed With a Kiss” es una de las canciones románticas por excelencia. Nos cuenta la historia de dos amantes que se separan con el inicio del verano, aunque su deseo es el de permanecer juntos, unidos a través de unas cartas de amor que uno de ellos mandará al otro todos los días de “ese frío y solitario verano”, hasta que puedan rencontrarse en septiembre; cartas en las que el remitente promete enviarle todos sus sueños, “cada día en una carta sellada con un beso”. Como podéis ver, una canción no apta para diabéticos.

Fue escrita por Peter Udell y Gary Geld, publicada por primera vez en mayo de 1960 a cargo del grupo The Four Voices, aunque sin mucho éxito; algo más tuvo el cantante Brian Hyland en su versión de 1962. Durante los años sesenta fue interpretada por otros artistas, como Shelley Fabares, Gary Lewis & The Playboys, Bobby Vee, Santo & Johnny, The Ventures o Chet Atkins, por citar algunos. Éstos tres últimos lo hicieron de manera instrumental, al igual que el protagonista de nuestro primer vídeo destacado de hoy, el guitarrista de origen húngaro Gábor Szabó, una versión grabada en 1969 que a mí me parece de una gran exquisitez y sensualidad. También de este período, en concreto de 1968, es la propuesta por el grupo femenino The Toys (1961-1968), de estas neoyorkinas quizás conozcáis el que, probablemente, fue su mayor éxito: “A Lover’s Concerto”. La de The Toys es nuestra segunda versión destacada, y así os la propongo porque me parece que es una de las más singulares que se han hecho de esta canción, en un tono alegre y dentro de un estilo no muy habitual para esta canción, el disco-funk.

Como podéis ver, “Sealed With a Kiss” tuvo bastantes versiones durante los años sesenta (y apenas os he mencionado sólo algunas), y con bastante variedad estilística: balada romántica, instrumental (jazz, country, surf, etc.), disco-funk, etc. Sin embargo, parecería que su historia comienza en 1972, en lugar de 1960, tras la versión realizada por el crooner Bobby Vinton, sin duda la más conocida de esta melodía; hasta el extremo de que “Sealed With a Kiss” siempre irá unida a Bobby Vinton, el mismo cantante que antes popularizara otro gran clásico de la canción americana: “Blue Velvet”. Gran parte del éxito de esta versión se debe al arreglo musical planteado para ella, con ese inicio de bongo tan característico y el oboe suministrando un lirismo melódico muy ajustado a su dulce letra. Fue incluida en su vigésimo tercer álbum de estudio, también titulado “Sealed With a Kiss” (1972). A partir de entonces, bien podría decirse que la mayor parte de las versiones han tenido como modelo la de Bobby Vinton. Si queréis seguir escuchando esta canción, podéis continuar con Chris de Burgh, Mud, Anetha Fältskog (Abba), The Shadows o Hank Marvin, aunque os puedo asegurar que hay muchas más.

 

Europe. “Seven Doors Hotel”

“The Final Countdown” (1986) fue el disco que encumbró a la banda sueca de heavy metal Europe, con canciones como la balada “Carrie” o la archiconocida “The Final Countdown”, protagonista de una entrada anterior. Fue el tercer álbum de esta formación; dos años antes publicaron “Wings of Tomorrow” y, en 1983, el Lp con el que debutaron: “Europe”. Los orígenes de este grupo se sitúan en 1979, cuando el vocalista Joey Tempest (entonces Joakim Larsson) y el guitarrista John Norum deciden crear una banda de rock en un barrio de Estocolmo llamada Force. Se presentan a festivales, actúan en clubes nocturnos e intentan que alguna discográfica les publique sus canciones, aunque sin mucho éxito porque para ello les pedían que se cortaran el pelo y cantaran en sueco. En 1982 se presentaron a un concurso de rock nacional para jóvenes talentos, que acaban ganando; fue en aquella época cuando cambiaron el nombre del grupo por el definitivo de Europe, al inspirarse en el álbum en directo de Deep Purple “Made in Europe”.

Poco después grabarían su primer álbum, que tuvo un notable éxito en Suecia y Japón. Aunque en este disco el sonido característico de Europe estaba aún en estado embrionario, ya podemos apreciar alguna de las señas de identidad que convirtieron a esta banda en una de las preferidas del gran público durante la segunda mitad de la década de 1980. En lo estético, Europe se apartaba del aspecto rudo, aguerrido y, en ocasiones, descuidado de las bandas de hard rock, apostando por las melenas cuidadas y un vestuario que pudiera encandilar a sus fans. En cuanto a su música, era como un intento de domesticar el hard rock y el heavy metal, una especie de heavy light o metal melódico apto para todos los públicos. “Seven Doors Hotel” (aquí les podemos ver interpretándolo en directo), compuesto por Joey Tempest, es el tema que más repercusión tuvo de este primer trabajo de los suecos (aquí lo podéis escuchar), también mi preferido por ese aire powermetalero que tiene. Está basado en la película de terror italiana “El más allá” (1981), cuya sinopsis nos ofrece la web Filmaffinity:

“El sótano de un viejo hotel está construido encima de la puerta al más allá donde deambulan los zombies. Una joven hereda el hotel y decide renovarlo pero terribles “accidentes” ocurren durante las obras. Un pintor muere, el fontanero desaparece y su amigo se rompe el cuello. Ella huye al hospital pero la pesadilla sólo acaba de empezar…”

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Gene Clark y Carla Olson. “Gypsy Rider”

The Byrds es una de las bandas más importantes e influyentes que ha dado el pop y el rock, y bien podría decirse que son los creadores de estilos como el folk-rock o el country-rock; ya han aparecido por aquí, a propósito de los temas “You’re Still on my Mind” y “Mr. Tambourine Man”. Sus integrantes (Jim McGuinn, David Crosby, Chris Hillman, Gene Clark, Michael Clarke o Gram Parsons) también han desarrollado carreras en solitario muy relevantes, y han formado parte de grupos tan importantes para el country, el folk y el rock como The Flying Burrito Brothers, Manassas o Crosby Still & Nash. Gene Clark tal vez fue el menos afortunado; aunque fue el principal compositor en la primera etapa de The Byrds (1964-1966), tuvo que encajar que los productores le apartaran de las tareas vocales en las canciones más emblemáticas y, también, la incomprensión de sus propios compañeros. Abandonó The Byrds tras la publicación del tercer álbum de estudio de los californianos (“Fifth Dimension”, 1966), iniciando así una carrera en solitario con discos tal vez no muy conocidos pero de gran calidad, como el último que grabó en colaboración con la compositora, guitarrista y cantante Carla Olson.

So Rebellious a Lover” fue publicado en 1987, con la ayuda de músicos como Chris Hillman, Stephen McCarthy o Randy Fuller. No os voy a recomendar ningún tema en concreto, excepto el que encabeza este post, porque con la parte os estaríais perdiendo el todo; aquí lo tenéis por si os animáis. Como bien dice el compañero Addison de Witt, “un disco crepuscular, acústico, folk y country; un trabajo de camino y granero, de olor a heno y sabor de maíz y licor de zarzaparrilla; un cancionero en el que, en muchos momentos, manda la melancolía y el rumor de la tristeza”. Lamentablemente, el torturado organismo de Gene Clark no pudo aguantar mucho más; el alcohol, las drogas y su delicada salud (física y mental) acabaron con él cuando apenas tenía cuarenta y seis años, el 27 de mayo de 1991. Antes fue capaz de dejarnos un disco maravilloso, con canciones tan profundas como “Gypsy Rider”, la triste historia de un perdedor que jamás recuperará a su chica. Os dejo algunas versiones de esta canción, en concreto las de The Kennedys (a partir del minuto 14.25), Midnight Choir, Johan Asherton, Tex Perkin & The Band of Gold, Jason Haywood y George Elliot, así como una interpretación en directo a cargo de nuestros protagonistas de hoy, Gene Clark y Carla Olson.

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John Lee Hooker (con Santana) / Vargas Blues Band (con Raimundo Amador). “Chill Out (Things gonna Change)”

John Lee Hooker falleció mientras dormía en su casa de los Altos (California), el 21 de junio de 2001. Este guitarrista, compositor y cantante de blues estadounidense es una de las figuras más destacadas del género y, como hemos comentado en entradas anteriores de este blog, también es uno de los músicos más decisivos en el establecimiento de los patrones rítmicos y estilísticos que caracterizan al rock. Con sesenta y dos o sesenta y tres años apareció en la película “Granujas a todo ritmo” (1980) -la de los Blues Brothers-, interpretando a un músico callejero; nueve años después grabaría el álbum titulado “The Healer” (1989), junto a músicos tan destacados como Bonnie Raitt, Carlos Santana, Los Lobos o Canned Heat. A partir de entonces parecía como si nadie quisiera perderse una colaboración con el maestro John Lee Hooker; en 1991 se publicó el álbum titulado “Mr. Lucky”, y esta vez se apuntaron a la fiesta Albert Collins, Ry Cooder, Booker T. Jones, Nick Lowe, Van Morrison, Keith Richards, Carlos Santana, Johnny Winter y muchos más; en “Don’t Look Back” (1997) intervinieron, entre otros, Van Morrison y Carlos Santana, éste último colaborador habitual en estos discos de Hooker publicados a finales de los ochenta y durante la década de 1990. En “Chill Out” (1995), el trabajo que salió al mercado entre los dos álbumes mencionados con anterioridad, volvió a invitar a Santana, Van Morrison o Booker T. Jones, aunque la nómina de músicos implicados en este proyecto es bastante mayor, como podéis comprobar en los créditos del disco.

La primera canción de este disco se titula “Chill Out (Things Gonna Change)”; fue compuesta por el propio John Lee Hooker, Chester Thompson y Carlos Santana, quien le acompaña en la grabación original. Esta canción fue recuperada dos años después por el guitarrista español Javier Vargas, del que ya hemos hablado en otras entradas, como las dedicadas al tema “Del Sur” o a la crónica del concierto al que asistí hace un par de años. Fue incluida en su quinto álbum de estudio (“Gipsy Boogie”, 1997), grabado entre Madrid y Memphis con el productor Jim Gaines, que también contó con contribuciones externas relevantes, como las de La Chonchi, Carles Benavent, Chester Thompson, Larry Graham, Raimundo Amador o el cantante cubano David Montes. Estos dos últimos intervinieron en la grabación de esta versión, titulada “Chill Out (Sácalo)”; el primero dando al tema ese aroma a flamenco-blues tan característico del guitarrista andaluz y el segundo interpretando la parte cantada, con mucho sabor latino. Si buscáis en internet seguro que encontraréis bastantes vídeos con interpretaciones en directo; os dejo algunos, en concreto uno de Javier Vargas, otro de John Lee Hooker y Carlos Santana, otro más de Santana con Bobby Parker y, finalmente, un festival guitarrero con Vargas, Santana, Raimundo Amador y Pedro Andrea.