Twanguero. “Gypsy Lady”

Diego García, más conocido como “Twanguero”, es uno de nuestros mejores guitarristas en activo. Este valenciano nacido en 1976 está instalado en Los Ángeles (EE.UU.), donde ha encontrado más oportunidades y mejor acomodo que en nuestro país. Tal y como puede leerse en su página web, entró en el Conservatorio de su ciudad natal con seis años de edad, allí empezó a formarse junto a Lázaro Villena -alumno de Andrés Segovia-; a los trece años ya había formado su primera banda de rock, los Be-boppers, y posteriormente Gallopin’ Guitars, grupo pionero del western swing y el ragtime en España. A los veinte se había trasladado a Madrid, donde empezó a colaborar con lo más granado de la escena musical española: Nacho Campillo, Jaime Urrutia, Manolo Tena, Sergio Dalma, Raphael, Santiago Auserón, Andrés Calamaro, etc. Grabó su primer disco (“Octopus”) en 2005 y, desde entonces, ha seguido publicando discos en solitario: “Twanguero”, “The Brooklyn Session”, “Argentina Songbook” (aquí tenéis un making-of en torno a la grabación de este trabajo), “Pachuco”, “Carreteras Secundarias. Vol. 1” y “Electric Sunset”, el último hasta la fecha, publicado en 2018, al que ya aludimos en la entrada dedicada a la canción “Raskayú”, el clásico de Bonet de San Pedro, versionada en este álbum por nuestro protagonista de hoy y el violinista Ara Malikian. En este post del blog Rocksesion nos hablan de “Electric Sunset”, un álbum en el que se puede ver bien la mezcla de estilos (surf rock, rockabilly, flamenco, ritmos latinos, folk, americana, etc.) que caracterizan a este músico (en Efe Eme le han bautizado como “el hijo de Elvis y Celia Cruz”), que ha conseguido un sonido propio, el “twang”, en gran medida gracias a su excepcional empleo del fingerpicking. A través de este enlace podéis escuchar el álbum completo, que os recomiendo a quienes os guste la fusión de estilos y los sonidos fronterizos al estilo de Los Coronas, Tito y Tarántula o Rodrigo y Gabriela, y por supuesto a todos los que sabéis apreciar un buen trabajo a la guitarra. Mientras encontráis el momento adecuado para este álbum, podéis ir abriendo boca con canciones como la ya mencionada “Raska Yú”, “Electric Sunset”, “Me Voy Pa’ la Tusa”, “Cumbia del Este”, “La Media Vuelta” (versión del clásico de José Alfredo Jiménez) o la que preside esta entrada: “Gypsy Lady”, una melodía de surf rock con aires de rumba western que, además, dispone de videoclip promocional; aquí podéis ver una interpretación en directo relativamente reciente, en Donostia / San Sebastián.

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The Tornados / Muse / Los Coronas. “Telstar” / “Knights of Cydonia” / “Knights of Telstar”

“Knights of Cydonia” es una de las canciones más populares de la banda británica de rock alternativo Muse. Su título hace alusión a la región del planeta marte de ese nombre, donde destaca el fenómeno conocido como “Cara de Marte”. Fue publicada como single en 2006 e incluida en “Black Holes and Revelations” (2006), el cuarto álbum de estudio de este grupo. Para su promoción utilizaron un divertido videoclip, a modo de cortometraje, ambientado como si fuera un spaguetti western futurista. Nunca he asistido a un concierto de Muse, pero según he leído suelen utilizar este tema para cerrar sus actuaciones en directo. El autor de “Knights of Cydonia” es Matt Bellamy, el vocalista de Muse; él compuso esta canción a partir de un tema de comienzos de los sesenta llamado “Telstar”, publicado en honor al satélite de comunicaciones Telstar, lanzado al espacio el 10 de junio de 1962. Fue escrito por el compositor y productor Joe Meck (un personaje singular, aquí podéis saber más de él) para la banda de surf rock instrumental The Tornados, de la que formaba parte George Bellamy, el padre del mencionado Matt Bellamy, cantante de Muse y autor de “Knights of Cydonia”. Meek intentó dotar a “Telstar” de los elementos necesarios para recordar este evento espacial, a menudo efectos especiales caseros, como la descarga del depósito de un inodoro; también utilizó un instrumento, el clavioline, que es algo así como un antecedente del sintetizador. Lo que no sé si le contó George Bellamy a su hijo es que Joe Meck no llegó a cobrar por los derechos de autor de esta melodía; en 1963, poco tiempo después de que saliera al mercado “Telstar”, el compositor francés Jean Ledrut acusó de plagio a Meck, al considerar que “Telstar” era una copia de “La Marche d’Austerlitz”, una pieza que formaba parte de la partitura escrita para la película “Austerlitz”. El litigio finalizó en 1967; los jueces entendieron que no había habido intención de plagio aunque, efectivamente, existían coincidencias entre ambos temas; Meck fue absuelto, aunque se le obligó a pagar una indemnización a Jean Ledrut. Sin embargo, alguien debió de pagar por él y nunca llegó a disfrutar de los derechos de autor que generó esta canción porque se había suicidado tres semanas antes de conocerse la sentencia. Sea como fuere, “Telstar” ha sido un tema muy versionado: Kenny Hollywood (la primera con letra), The Ventures, The Shadows, The Eagles, The Spotnicks, The Lively Ones, The Ashley Hutchings Big Beat Combo, OMD, Bill Frissell, Bitch Boys, Los Mustang, Alberto Cortez (en español), Les Compagnons de la Chanson (en francés), etc. Para finalizar, una vuelta de tuerca más a la historia de hoy; en el tercer vídeo destacado podéis escuchar otro tema diferente: “Knights of Telstar”, de Los Coronas, una especie de fusión entre “Telstar” y “Knights of Cydonia”.

Hoy tenemos tres canciones en lugar de una, tres temas emparentados, con un padre y un hijo como protagonistas, y uno de mis grupos españoles actuales preferidos actuando como nexo de unión entre ambos ¡Feliz Navidad para todos!

Dick Dale / Honoka & Azita / Blandras. “Misirlou”

Que “Pulp Fiction” tiene una excelente banda sonora es algo bien conocido por aficionados al cine y a la música. En una entrada anterior os hablaba del tema de Chuck Berry “You Never Can Tell”, protagonista en la recordada escena del baile entre John Travolta y Uma Thurman. La película comienza con “Misirlou”, una canción instrumental que, como la mayoría sabréis, está indisolublemente ligada a esta producción; está interpretada por el guitarrista Dick Dale, al que ya hemos escuchado en este blog a propósito de la melodía titulada “Wipe Out”. Según nos cuenta el amigo Jake Snake en Musicae Memorandum, Tarantino la utilizó porque –según sus propias palabras- “sonaba como una especie de Ennio Morricone pero al estilo Rock&Roll”. Dick Dale es un músico estadounidense conocido como el “rey de la guitarra surfera”, uno de los máximos exponentes del género conocido como surf rock; de ascendencia polaco-bielorrusa (por parte de madre) y libanesa (por parte de padre), utilizó elementos orientales en sus composiciones, generalmente aplicando efectos de reverberación y, sobre todo, mucha velocidad rocanrolera. Para muchos, “Misirlou” es un tema de 1994 escrito especialmente para la BSO de “Pulp Fiction”; para los más informados e inquietos, es un tema de 1962 compuesto por Dick Dale; pero lo que no todo el mundo sabe es que, en realidad, es una canción popular del Mediterráneo oriental, tal vez del siglo XIX, que muchas culturas (árabes, judíos, turcos, serbios, griegos, etc.) la consideran como suya. Misirlou, en griego, significa “niña egipcia” o “mujer egipcia”; nos habla de un amor prohibido, probablemente entre una muchacha egipcia musulmana y un cristiano griego. Las primeras grabaciones que se conocen se hicieron dentro del estilo griego llamado rebético; la primera fue, probablemente, la de Tetos Demetriades en el año 1927, un griego otomano que emigró a los Estados Unidos a comienzos de los años veinte. En 1941, Nick Roubanis grabó una versión con arreglos de jazz, acreditándose él como compositor; a partir de ahí, se sucedieron las versiones (Harry James, Xavier Cugat, Woody Herman & His Orchestra, Jan Agust, Leon Berry, Arthur Lyman, Dick Hyman, etc.), hasta que, en 1962, Dick Dale compuso la suya cuando la escuchó de su tío al laúd. Además de en “Pulp Fiction”, también aparece en otras películas, series y videojuegos, y cuenta con muchísimas versiones: Johnny and the Hurricanes (tan antigua como la de Dick Dale, tal vez incluso anterior), Laurindo de Almeyda (en clave Bossa Nova), The Beach Boys, The Bobby Fuller Four (una versión muy interesante, más larga y con un sonido más grave y sucio), Santo & Johnny, The Astronauts, The Trashmen, The Ventures, Los Relámpagos, etc. También hay versiones más actuales, algunas muy singulares, como la del ruso Eugene Nemov al dobro, la del dúo 2Cellos y las dos que he elegido para acompañar a Dick Dale; el segundo vídeo destacado, del año 2016, está protagonizado por el dúo hawaiano de ukeleles Honoka & Azita (no os perdáis el vídeo) y el tercero, de 2017, corre a cargo de la banda griega neopsicodélica Blandras, una vuelta al origen de esta canción bastante singular.

The Surfaris / The Ventures / The Queers. “Wipe Out”

El surf es un estilo musical que surgió en las playas de California a comienzos de los años sesenta, con el sol, la arena, las tablas de surf y las carreras de coches como protagonistas de estas canciones. La vertiente más pop tiene a los Beach Boys como principales estandartes, mientras que el surf rock, generalmente instrumental, está bien representado por músicos como Dick Dale (guitarrista del que nos ocuparemos en otra ocasión) o los dos grupos que encabezan esta entrada: The Surfaris y The Ventures. Los primeros se crearon en 1962 y publicaron su primer single al año siguiente; tenían una de las dos canciones (“Surfer Joe”), pero necesitaban la cara B, por lo que se pusieron a escribir una sobre la marcha. Tomando como referencia el tema “Bongo Rock” del percusionista estadounidense Preston Epps, los cuatro miembros de la banda (Ron Wilson, Jim Fuller, bob Berryhill y Pat Connolly) compusieron una acelerada y animada melodía instrumental con la batería y la guitarra como protagonistas, a la que al principio añadieron un sonido como de tabla de surf rota y una risa maníaca que hacía alusión a lo que, en el argot surfero, se conoce como una aparatosa caída de la tabla: “ja, ja, ja, ja, ja, wipe out”. Unos meses después fue grabada por The Ventures, una longeva formación (comenzaron en 1958) que aún continúa en activo, y por otras formaciones como The Saints, Bud Ashton and His Group, Ray Barretto o The Challengers, aunque se hicieron más en años posteriores. A partir de la década de los ochenta se incrementó la fuerza rockera e, incluso, fue versionada por algunos grupos punk, como los norteamericanos The Queers, protagonistas del tercer vídeo destacado de hoy; la incluyeron en su álbum “Acid Beaters” (2003). También me parecen interesantes la del guitarrista Gary Hoey, la de Nedy Gray, la de Phantom Planet y, por supuesto, la de los madrileños Los Coronas, que suelen tocar en directo unida a otros temas (este vídeo comienza con “Maremoto” y, a partir del minuto 3:06, suena “Wipe Out”). Los Beach Boys también hicieron su versión, pero fue en 1987, junto al trío de hip hop The Fat Boys; no sé qué os parecerá a vosotros, a mí ese ritmo rap-pop no acaba de convencerme. “Wipe Out” ha sido utilizada en el cine, en películas como “Toy Story 2”, “Dirty Dancing”, “Estrella Oscura” o “The Sandlot”, por mencionar algunas.

Concierto de Los Coronas. Teatro Barceló. Madrid, 20-IV-2018

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Para un blog como éste, en el que las versiones ocupan un lugar destacado, Los Coronas –banda de rock instrumental creada en el madrileño barrio de Malasaña- son un verdadero chollo. Ya han aparecido por aquí cuando hablábamos de temas como “La cárcel de Sing Sing”, “Day Tripper”, “Flamenco” o “Wish You Were Here”; aún no se han estrenado con un tema propio, pero todo se andará porque tienen muchos y muy buenos. Según podemos leer en su página web:

“Su nombre está tomado de Corona, localidad californiana donde Fender ubicó su fábrica de producción de guitarras hasta el 1991, año en el que la trasladó a Arizona. Y este dato es suficientemente explícito para darnos cuenta de lo que hablamos, rock and roll primitivo, surf music instrumental de alta calidad. Aunque se trate de una escena que muchas veces pasa desapercibida, incluso por los propios medios independientes (…) Los orígenes del grupo se remontan a 1989, cuando Fernando Pardo -Sex Museum- intenta poner en marcha un proyecto rock’n’roll “con mucho reverb y el puro ritmo surfero de Dick Dale“. Y esta es la principal influencia de la banda, grupos como el citado Dick Dale, The Ventures, Link Wray o Jerry Cole. En 1991 la formación se consolida, cuando Fernando Pardo se une a David Krahe, miembro de No Wonder, y este dúo, que aún se mantiene en la actualidad, será el alma del grupo”.

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Si en estudio suenan bien, en directo son irresistibles; su rocanrol es de gran calidad, optimista, generoso, sincero y original por lo heterodoxo de su planteamiento, como si hubieran mezclado en una coctelera a Dick Dale, The Ventures, Los Rodríguez, Tarantino, Ennio Morricone, Peret, los trompetistas mariachis y la pachanga sesentera. Y a pesar de lo que podríais pensar ante semejante mezcolanza, el resultado es sorprendente, divertido y estimulante.

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Los conocí gracias a un disco en directo titulado “Dos bandas y un destino” (2010), grabado conjuntamente con el grupo Arizona Baby, con quienes han seguido trabajando bajo el nombre unificado de Corizonas. Desde entonces, he querido verlos en directo y, por una razón o por otra, nunca había tenido la oportunidad. Este vez me enteré de que actuaban en Madrid gracias a una promoción del “Día del Padre”, por la que podías conseguir entradas para este espectáculo a precio reducido si comprabas ese día; convencí a mi hermano y sacamos nuestras entradas al módico precio de 12 euros (13,20 euros con gastos incluidos).

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La actuación estaba programada para el Festimad, inicialmente en la Sala Joy Eslava, aunque al final se celebró en el Teatro Barceló (la antigua discoteca Pachá). Comenzamos hacia las nueve, con Los Coronas de rojo y su habitual sombrero vaquero. Los temas, casi siempre con una duración inferior a tres minutos, fueron sucediéndose uno detrás de otro a un ritmo vertiginoso, sólo pausado por la simpatía y el verbo fácil del guitarrista Fernando Pardo, el maestro de ceremonias de la noche. A Fernando le acompañaron David Krahe (guitarra solista), Roberto Lozano “Loza” (batería), Javi Vacas (bajo) y el ruso Yevhen Riechkalov (trompeta).

Tan pronto tocaban temas propios de su último álbum (“Señales de Humo”, 2017) o de trabajos anteriores como versiones a cual más divertida y acertada. Presenciamos el concierto en un lugar privilegiado, como puede comprobarse en la foto que he dejado al final de este párrafo; se nos puede ver apoyados en la barandilla que hay a la izquierda, Carlos va de rojo y yo de gris).

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Esta imagen la he obtenido del Facebook oficial de Los Coronas, aunque el resto de las que aparecen en esta reseña son nuestras (aquí tenéis más fotos; por cierto, excelentes). Como también lo son los vídeos que os dejo a continuación; lamentablemente, se escuchan de pena, y no porque el sonido fuera malo, tal vez porque estábamos muy cerca de uno de los altavoces. Al pie de cada uno de ellos he dejado los títulos de las canciones, con sus respectivos enlaces a vídeos más presentables (algunos tomados de este mismo concierto por asistentes más mañosos que yo para estos menesteres). Sólo os digo una cosa más, me lo pasé tan bien que espero repetir pronto.

Cleopatra Stomp

A tope de amor y lujo

“Bésame mucho”

Corazón contento

Wipe Out

Day Tripper