Siniestro Total. “Assumpta”

“Todos los ahorcados mueren empalmados”, “Los esqueletos no tienen pilila”, “Las tetas de mi novia”, “Los chochos voladores”, “(Aunque esté en el frenopático) Te tiraré del ático”, “Al que eyacula Dios le ayuda”, “Más vale ser punkie que maricón de playa”, “La caca de colores”, “El sudaca nos ataca”, “Me pica un huevo”, “Opera tu fimosis” … Aunque parezca mentira, son títulos de canciones, en concreto de la banda gallega Siniestro Total, una de las más divertidas que hubo en la España de los ochenta. Les vi una vez en directo, como teloneros de Radio Futura, cuando éstos estaban cerca de su final como banda; y lo notamos todos, porque estuvieron fríos y distantes, todo lo contrario que Siniestro Total, con quienes lo pasamos fenomenal con la única canción que tocaron en los cuarenta y cinco o sesenta minutos de actuación; como podéis comprender, no tocaron una canción, más bien muchas ya que sus temas suelen ser muy cortos, pero sin descanso, como en las discotecas, sin darse (ni darnos) ningún respiro y sin apenas posibilidades de aplaudir. No es uno de mis grupos preferidos de aquellos años, pero me lo pasé genial con ellos y siempre les tengo presente en mis recuerdos concierteros.

Tal y como nos cuentan desde la web La Fonoteca, el nombre de esta formación surgió a raíz de un accidente automovilístico de Julián Hernández, uno de los fundadores del grupo, que dejó “siniestro total” el Renault 12 que había tomado prestado de sus padres; Miguel Costas, otro de los fundadores, lo dejó muy claro: “Joder, es un buen nombre para un grupo”. De esta manera, en el año 1981, comienzan su andadura como Siniestro Total, y abandonan el nombre que venían utilizando hasta entonces: “Mari Cruz Soriano y los que afinan su piano”. A Miguel Costas (guitarra) y Julián Hernández (batería) se unieron Alberto Torrado (bajo) y Germán Coppini (cantante) quien, en 1983, dejó el grupo para integrarse en otra de las bandas míticas de los ochenta: Golpes Bajos. Como cuarteto grabaron su primer álbum (“¿Cuándo se come aquí?”) en 1982, aunque antes habían publicado el EP “Ayudando a los enfermos” (1982), y también el titulado “Siniestro Total II: El Regreso”. El siguiente, ya como trío, fue “Menos mal que nos queda Portugal”, en el que se incluyeron temas como “Quiénes somos? ¿De donde venimos? ¿Adónde vamos?”, “Menea el bullarengue”, “Miña terra galega” (versión del “Sweet Home Alabama” de los Lynyrd Skynyrd) o “Assumpta”, una canción compuesta por Miguel Costas sobre “una chica muy mona que vivía en Barcelona”, que deciden titular así en honor a la actriz Assumpta Serna, al parecer el nombre más catalán que se les ocurrió (aquí les podéis ver en directo). Antón Reixa, fundador de Os Resentidos, otra de las bandas gallegas más importantes de los ochenta, hermanada con Siniestro Total, definió el estilo de estos últimos como “esquizorrock celta”; la mayoría de críticos y aficionados musicales incluyen a esta formación en la categoría de punk rock. En cualquier caso, también han cultivado el pop, el blues y, sobre todo, lo han hecho con un atrevimiento y un sentido del humor que, hoy día, probablemente resultaría políticamente incorrecto. Finalizo con unas palabras tomadas de la web oficial de Siniestro Total, con las que ellos mismos se retratan: “Tras un accidente de tráfico se forma el grupo en Vigo (Galicia, al noroeste de España) con planteamientos iconoclastas y neo-dadaístas en los textos: punk rock gallego contra el aburrimiento general”.

Quiero dedicar esta canción a mi hermano Carlos, seguidor de esta banda en su adolescencia y primera juventud, cuando lucía la cresta punki más grande que he visto nunca.

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Ramones. “Do You Remember Rock ‘n’ Roll Radio?”

Condenado por homicidio en 2009, Phil Spector aún debe continuar preso en la cárcel de Stockton, aunque muy mermado físicamente. Un tipo inestable, neurótico, violento, dado a todo tipo de excesos alcohólicos y de otras sustancias, extremadamente perfeccionista y muy desconsiderado (por expresarlo de una manera delicada) con quienes le rodeaban cuando fue uno de los principales magnates de la música pop, allá por los años cincuenta y sesenta. A él se encomendaron los Ramones con el propósito de mejorar las ventas de sus discos y su repercusión mediática en el difícil mundo de la industria discográfica. Si los Sex Pistols fueron los abanderados del movimiento punk en Europa, los Ramones lo fueron en los Estados Unidos; dicho esto, ¿Realmente pensó Phil Spector que podría compatibilizar el estilo rudo y elemental de esta banda de tres acordes con sus barrocos planteamientos? Como no podía ser de otra manera, Spector ejerció de Spector, es decir, la grabación del que habría de ser el quinto álbum de los neoyorkinos (“End of the Century”, 1980) fue un infierno: sesiones maratonianas, repeticiones obsesivas, incluso se habla de que Spector llegó a apuntar a los Ramones con el arma que habitualmente exhibía en el estudio de grabación. Los dejó sin sus cazadoras de cuero (en la portada del disco aparecen en camiseta, como unos niños buenos), consiguió meter su característico “muro de sonido” entre el rocoso guitarreo de los Ramones, incluso adornó el troglodítico edificio ramoniano con instrumentos (piano, saxo, trompeta, etc.) hasta entonces impensables para ellos, como los que lucen en el tema que nos ocupa: “Do You Remember Rock ‘n’ Roll Radio?” Los Ramones de “End of the Century” son menos agresivos, más comedidos, menos punk y más pop, hasta llegaron a versionar un tema de las Ronettes, “Baby I Love You”, que ya hemos tenido oportunidad de escuchar en este blog. Algunas de las canciones más conocidas de este álbum son “Rock ‘n’ Roll High School”, “Chinesse Rock”, “Danny Says” y, por supuesto, “Do You Remember Rock ‘n’ Roll Radio?”,  también conocida como “Rock ‘n’ Roll Radio”, un homenaje que los Ramones quisieron hacer al R&R de los años cincuenta, en el que se mencionan algunos de los programas de radio de aquella época y, también, artistas como Jerry Lee Lewis, T. Rex o John Lennon. En definitiva, una canción con alma punk envuelta en celofanes pop. Finalizamos con los Ramones en directo y con la versión tal vez más famosa de esta melodía, la de la banda Kiss, que formó parte del disco homenaje titulado “We’re a Happy Family: A Tribute to the Ramones” (2003).

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Las Cinco Canciones de Rockologia (IV): “Un papel morao y un submarino amarillo” (Manolo Kabezabolo)

Manolo Kabezabolo es el nombre artístico del zaragozano Manuel Méndez Lozano, podríamos decir que un cantautor punk de letras descaradas, sencillas y explícitas. Sacó su primera maqueta en 1990, publicó su primer disco en 1995 y aún sigue en activo, aunque también estuvo internado en un centro psiquiátrico de Madrid víctima de un ataque esquizofrénico. La historia que hoy nos cuenta Rockologia es muy divertida y está muy bien contada, tan sólo os adelanto que es un relato romántico, todo lo romántico que puede ser “Un papel morao y un submarino amarillo” ¿Diríais vosotros que es una buena canción para ligar? ¿En qué se parece un papel morao a un submarino amarillo? ¿Son compatibles los Beatles y Manolo Kabezabolo?

“Colocar una canción de Manolo Kabezabolo en este blog de tan buen gusto es como pegar un moco en la pantalla, soy consciente, pero no puedo dejar de incluir esta canción aquí. Gracias a ella besé por primera vez a la mujer que se convirtió en MI mujer (machistas, aplauso). Tranquilidad, que en el fondo os va a inundar el romanticismo. Para quienes no lo sepáis, Manolo Kabezabolo lanzó en 1995 una casete autoproducida con canciones irreverentes y simplísimas, con su voz y una guitarra, un personaje que vivía la mitad del año entrando y saliendo de un psiquiátrico. La letra retrata en parte la vida que yo llevaba por entonces: pillar, beber, fiesta. Nos caló al grupo de amigos y aburríamos al personal con ella. A mí me gustaba una chica mucho y coincidimos en una fiesta casera, donde el personal llevaba casetes y cedés que sonaban al gusto de quien era capaz de ponerlos y quitarlos. Sonó “Un papel morao” y yo hablaba con esta chica: era muy mona y un tanto pija y odiaba el rollo que llevábamos con esta cantinela, así que discutimos cordialmente. A algún animal sin gusto se le ocurrió que era buena idea poner “Yellow submarine” de The Beatles justo detrás de este energúmeno, y ella dijo, cómo no, que eso sí era una canción. Yo, cantarín, me esforcé en canturrear la letra de “Un papel morao” con la melodía del submarino. A ella le dio tal ataque de risa que acabó abrazándome. Ahora poned un centenar de velas y una luna gigantesca al fondo y ya está la escena melosa. En ese momento nos besamos. No fue espectacular, vale, ni largo, pero una tarjeta de presentación. Ahí empezó todo. Esa canción de Manolo KabezaBeatle, el submarino morao, cambió mi vida de la manera más estúpida y casual posible. Ahí os la dejo. Barman póngame un DYC”.