Elvis Presley / John Fogerty / Brian Setzer. “Blue Moon of Kentucky”

“That’s All Right” fue el primer sencillo publicado por Elvis Presley, corría el año 1954; de los detalles de este acontecimiento musical, de capital importancia para la historia del rock, nos ocupamos en una entrada anterior. Si en aquella grabación hubo un poco de serendipia y, sobre todo, mucha magia entre Elvis y los dos músicos que lo acompañaban (Winfield “Scotty” Moore a la guitarra y Bill Black al contrabajo), algo parecido sucedió con el tema que ocupa la cara B de ese single, “Blue Moon of Kentucky”. Mientras que “That’s All Right” era un blues de Arthur Crudup, inicialmente grabado en 1946, “Blue Moon of Kentucky” era una pieza de country compuesta por Bill Monroe, uno de los padres del bluegrass, que fue publicada en septiembre de 1947. En ambos casos, Elvis y los dos músicos que lo acompañaron aceleraron estas canciones hasta límites insospechados para aquella época (1954).

En el caso que nos ocupa, parece que fue Bill Black el que empezó a tocar la canción en un descanso durante las grabaciones, mientras la cantaba en falsete, como burlándose de Bill Monroe; después, se unieron Elvis y Scotty, hasta transformar esta melodía bluegras en una pieza de rockabilly; el productor Sam Phillips -dueño de Sun Records– lo vio claro, se dirigió a Elvis y le debió decir algo así como: “muchacho, está bien, está bien ¡Ahora es una canción pop!” A Bill Monroe no parece que le gustara mucho aquella versión, algo que Elvis probablemente sabía; en una ocasión en la que ambos se encontraron, Elvis le pidió disculpas por haber dado un ritmo tan rápido a su canción; Monroe le debió felicitar, probablemente había llegado a adorar aquel alocado arreglo que, al fin y al cabo, le permitió ingresar una cantidad importante de dinero por derechos de autor. Como antes comentábamos, Bill Monroe publicó “Blue Moon of Kentucky” en 1947 (aquí lo podéis escuchar), aunque ya la cantaba en directo en 1945; la grabó con su banda habitual, los Blue Grass Boys, de la que entonces formaban parte otras dos leyendas del género: Lester Flatt (guitarra) y Earl Scruggs (banjo).

De esta canción también se ha ocupado el compañero Eduardo en su blog River of Country, concretamente en una entrada cuyo título me parece muy significativo: “De cómo un vals bluegrass se transformó en rock”. Desde luego, “Blue Moon of Kentucky” es, en origen, una pieza de bluegrass, como así lo atestiguan las numerosas versiones que se han hecho dentro de este estilo: The Stanley Brothers & The Clinch Mountain Boys, Patsy Cline, Jerry Reed, Rose Maddox, Roy Acuff, Levon Helm o LeAnne Rimes. Sin embargo, Elvis la transformó en R&R y, desde entonces, no son pocas las versiones que se han realizado dentro de este género: The Beatles, Ray Charles, Ronnie Hawkins, Roberta Sherwood, Al Kooper, Carl Perkins, Sleepy LaBeef, Tom Petty & The Heartbreakers, Rory Gallagher o las dos que hemos elegido para acompañar a Elvis Presley: la de John Fogerty, el que fuera líder de Creedence Clearwater Revival, que fue recogida en un álbum homenaje a Bill Monroe publicado en el año 2000 (el tema comienza con un fragmento del original), y la de Brian Setzer, fundador de los Stray Cats, grabada como instrumental para su álbum “Setzer Goes Instru-Mental!” (2011).

Bob Seger & The Silver Bullet Band / The Highwaymen / Brooks & Dunn. “Against the Wind”

La Silver Bullet Band se formó en 1974, con el cantante, compositor y guitarrista Bob Seger a la cabeza; ya hablamos de ello a finales de 2019, en un post centrado en el segundo álbum de estudio de esta formación, más concretamente en el tema “Till it Shines”. Entonces tratábamos de explicar el concepto de heartland rock, a la vez que poníamos en valor a esos rudos y sensibles trovadores de la América profunda, como Tom Petty, Bruce Springsteen o Bob Seger. El tercer álbum de este músico se tituló “Against the Wind” (1980), un trabajo que, en su día, recibió buenas y malas críticas, pero que hoy se considera como uno de los discos más representativos de Bob Seger & The Silver Bullet Band. Además de los componentes de la Silver Bullet Band (Drew Abbott, Chris Campbell, Alto Reed y David Teegarden), Bob Seger contó con la Muscle Shoals Rhythm Section y con otros músicos adicionales, como Sam Clayton, Laura Creamer, Dr. John, Bill Payne o los Eagles Don Henley y Glenn Frey, precisamente éste último intervino en las armonías vocales de la canción que hoy recordamos, “Against the Wind”, en la que también interviene el teclista Paul Harris.

Dentro de este ámbito, cercano al country y el country-rock, han hecho versiones artistas como The Starshine Orchestra & Singers, Jason Owen, Robby Longo, Rune Rudberg, Ronnie Dunn, The Highwaymen o Brooks & Dunn; éstos dos últimos son los que hoy completan la terna de versiones destacadas. The Highwaymen es el supergrupo country por excelencia, concretamente del subgénero conocido como outlaw country, pues formaron parte de él las principales figuras de este movimiento: Johnny Cash, Waylon Jennings, Willie Nelson y Kris Kristofferson, cuatro leyendas del country; grabaron tres álbumes de estudio entre 1985 y 1995, precisamente en el primero (“Highwayman”, 1985) es en el que incluyeron esta excelente interpretación. La versión de Brooks and Dunn, dúo formado por Kix Brooks y Ronnie Dunn, es de 1999 y formó parte de la interesante banda sonora perteneciente a la serie de animación “El rey de la colina”. Si queréis, también podéis escuchar versiones de esta canción en un estilo más melódico, como la de Paul Anka; en español, por ejemplo la de los argentinos Plus; en francés, por Sylvie Vartan; al piano o, incluso, en modo nana para niños. Nos os perdáis la letra (aquí la tenéis en inglés y español), un canto emotivo y sincero en torno a la juventud, la madurez, el amor y la dificultad de vivir siempre contra el viento o a contracorriente, como solemos decir en español. Aquí podéis ver a Bob Seger interpretando esta canción en 1980 y aquí un directo más reciente, que me recomendó hace tiempo el amigo Caito, en el que Seger comparte escenario con Jason Aldean.

Eric Burdon / Eeels / ZZ Top con Jeff Beck. “Sixteen Tons”

A comienzos del siglo XX las condiciones laborales de los trabajadores, sobre todo en determinados sectores como la industria o la minería, eran a menudo abusivas, por no decir inhumanas. Una de las prácticas habituales llevadas a cabo en los Estados Unidos fue la conocida como truck system, un sistema de pago en especie mediante el cual las empresas pagaban a sus empleados, en lugar de dinero, bonos o vales para consumir productos en las tiendas de estas mismas empresas. El empresario conseguía así un doble objetivo: vendía sus productos a sus empleados y se aseguraba que el salario en especie que les daba volviera rápidamente a las arcas de donde habían salido. Si tenemos en cuenta que los precios eran establecidos por el empresario y que al obrero le detraían una parte de su sueldo para pagar el alojamiento en los barracones de las compañías, lo normal es que éste casi nunca dispusiera de dinero en efectivo, incluso solía consumir a crédito en estas tiendas para cautivos. Esta situación, que por ejemplo se puede ver en la película “Las Uvas de la Ira” (1940), es la que denuncia Merle Travis en su canción “Sixteen Tons”, por supuesto con toda la cautela que se podía hacer en 1947, cuando el propio autor publicó este disco. Parte de la letra de la canción fue escrita a partir de testimonios de familiares suyos, en concreto de su padre y de su hermano, trabajadores del carbón que, menudo, solían decir frases similares a las que aparecen en la canción: “Cargas dieciséis toneladas ¿Qué obtienes? Otro día más viejo y sumido en deudas (…) mi alma pertenece al almacén de la compañía”.

El lanzamiento de Merle Travis fue bastante exitoso, pero la interpretación más conocida de esta canción es la de Ernie Ford, de 1955, de hecho es la que se conserva en el Registro Nacional de Grabación de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, y la que ha servido como punto de partida para las numerosas versiones que se han hecho de este tema, como las de Ed Sovine, BB King, The Platters, Bo Diddley, Harry Nilsson, Stevie Wonder, Johnny Cash, Leon Russell, Willie Nelson, Tom Morello o Hayseed Dixie, por citar algunas. La mayor parte de ellas respetan el tono folk-country original, pero también las hay más melódicas, bluseras, incluso rockeras. Precisamente las tres que hoy proponemos como destacadas tienen ese perfil y, además, no son excesivamente antiguas; la de Eric Burdon es de 1990, publicada como single; de 2003 es la de la banda de rock alternativo Eels, fue incluida en su álbum en directo “Sixteen Tons (Ten songs)”, publicado en 2005; mientras que el directo de ZZ Top (con Jeff Beck) es de 2016. Finalizo con dos versiones más, esta vez españolas: la clásica de José Guardiola, de 1960, y una más reciente a cargo de Arizona Baby; también se la he oído tocar al guitarrista Twanguero, pero no he podido encontrar ningún registro sonoro que lo pruebe.

e2528382c79d912e7b4fd08a9d21423dd465a05f
Merle Travis (1917-1983)

Creedence Clearwater Revival / Bo Diddley / Hayseed Dixie. “Bad Moon Rising”

“Brasil, decime qué se siente / tener en casa a tu papá / Te juro que aunque pasen los años / nunca nos vamos a olvidar / Que el Diego te gambeteó / que Cani te vacunó / que estás llorando desde Italia hasta hoy / A Messi lo vas a ver / la Copa nos va a traer / Maradona es más grande que Pelé”.

La Copa Mundial de Fútbol del año 2014 se celebró en Brasil, el país con más títulos en esta competición, cinco en total. Las frases que encabezan esta entrada fueron improvisadas por la afición de la selección nacional de Argentina, los eternos rivales de los brasileños, para animar a su selección y, de paso, ridiculizar a los organizadores del torneo. Todos cantaban esta canción, titulada “Brasil, decime qué se siente“, tanto los hinchas como los jugadores; podría decirse que se convirtió en algo así como himno oficioso de Argentina, sobre todo a raíz de que los anfitriones perdieran por 7 a 1 contra la selección alemana, la misma que ganó el Mundial tras vencer en la final a Argentina. No era la primera vez que los argentinos utilizaban esta melodía; con letras diferentes, ya había sido manejada por los seguidores de San Lorenzo de Almagro, Boca Junios y otros equipos, incluso por grupos y asociaciones de corte político (aquí lo explican con más detalle). Como bien sabréis muchos de vosotros, el tema original, titulado “Bad Moon Rising”, fue compuesto por John Fogerty en 1969 para su banda Creedence Clearwater Revival; fue el primer single de “Green River”, el tercer álbum de estudio de los californianos, habituales de este blog a través de canciones como “Cotton Fields”, “I Heard it Through the Grapevine”, “Good Golly Miss Molly”, “Susie Q” o “Have You Ever Seen the Rain?

El ritmo alegre de “Bad Moon Rising”, entre rocanrolero y country, contrasta con la apocalíptica letra; tal y como ha reconocido el autor, la canción habla sobre el fin del Mundo y está inspirada en la película “El hombre que vendió su alma” (1941), en concreto en una escena en la que un huracán arrasa el pueblo. Es uno de los temas más conocidos de Creedence Clearwater Revival, de los más utilizados en películas, series, anuncios publicitarios o videojuegos; y, por supuesto, tiene muchas versiones. Os voy a proponer dos algo alejadas en el tiempo; la primera fue grabada un par de años después del original por el estadounidense Bo Diddley, en su álbum “Another Dimension” (1971); la segunda, algo más reciente, pertenece a la banda de bluegrass Hayseed Dixie, y formó parte de su EP “You Wanna See Something Really Scary?” (2006). “Bad Moon Rising” ha sido versionada por otros músicos al modo clásico, es decir, conservando la esencia marcada por la Creedence; en este sentido, podemos citar las interpretaciones de Larry Morris, The Ventures, Emmylou Harris, Jerry Lee Lewis, el propio John Fogerty, Bruce Springsteen, Just the Boyz o Ann Wilson. Pero también tiene muchas versiones bien diferentes del original y en estilos diversos, como el grunge (Nirvana), el punk (Lagwagon V8 Wankers), el psichobilly (Stage Frite o The Meteors), cercanas al pop y al indie (The Reels, Arborea o A-Sides Club), al rap-reggae (Ozomatli) o al género americana (16 Horsepower).

3d67f37464bab7aa246487a7f57d61df.jpg

Johnny Cash. “Folsom Prison Blues”

BB King, Jerry García, Eric Burdon, Big Mama Thornton, John Lee Hooker o nuestro Rosendo son algunos de los músicos que han grabado discos en cárceles, una aventura de difícil consecución a no ser que se sea un artista de tronío, con la suficiente personalidad y carácter como para atreverse a ello. Que los presos te vean como uno de los suyos tiene que ayudar bastante, si no que se lo digan a Johhny Cash que, en 1968, grabó uno de los mejores discos de su carrera, y uno de los álbumes en directo más importantes que ha dado el country: “At Folsom Prison”, en el que participaron músicos como su esposa June Carter, Carl Perkins o la propia banda de Cash, los Tennessee Three. Cash cimentó su leyenda de “chico malo” a base de alcohol y de sustancias como los barbitúricos o las anfetaminas; se le acusó de provocar un incendio que destruyó 206 hectáreas y estuvo en la cárcel siete veces, aunque acusado por delitos menores que apenas le tuvieron retenido más de un día por cada uno de ellos. La idea de grabar un disco en esta penitenciaría californiana probablemente rondó en su cabeza desde que publicara, en 1955, uno de sus temas más conocidos y recordados: “Folsom Prison Blues” (aquí tenéis el original de estudio). “At Folsom Prison” se compuso a partir de los materiales obtenidos en dos conciertos ofrecidos en este penal, en total dieciséis canciones, incluida la titulada “Greystone Chapel”, compuesta por el preso Glen Sherley, aunque en ediciones posteriores se han ido añadiendo otros temas que, en su día, quedaron fuera. Johhny Cash apareció en los conciertos vestido totalmente de negro, quizás para identificarse con los internos de Folsom, desde entonces el sobrenombre de “The Man in Black” nunca le abandonaría; y comenzó con su clásico saludo (“Hello, I’m Johnny Cash”) para continuar con el tema que nos ocupa, “Folsom Prison Blues”, que el compañero Eduardo (River of Country) ha definido como un “canto a la libertad”:

“Su autor se pregunta cómo se sienten los reclusos ante la idea de que la gente se mueva libremente en los trenes. La letra narra la historia de un chico que fue encarcelado en la prisión de Folsom por no seguir los consejos de su madre –’siempre sé un buen chico y no juegues con armas’– y matar ‘a un hombre en Reno sólo por verle morir’. Ahora añora la libertad perdida, y en la lejanía escucha el silbato del tren y se imagina a la gente sin preocupaciones, “fumando cigarros y bebiendo café”. Finalmente, concluye con esta reflexión: si la línea de ferrocarril fuese de su propiedad, la alejaría de la prisión y con ello se iría su tristeza” (River of Country).

Esta canción fue compuesta por el hombre de negro tras inspirarse en la película “Inside the Walls of Folsom Prison” (1951), cuando servía en Alemania con el ejército de su país, y en la melodía “Crescent City Blues”, de Gordon Jenkins; Cash registró la canción como suya y, tras recibir una denuncia, acabó pagando a Jenkins una cifra cercana a los setenta y cinco mil dólares en concepto de indemnización compensatoria. Hay muchísimas versiones de “Folsom Prison Blues”, os animo a que encontréis alguna que, al menos, iguale a la de Cash (ya os adelanto que no es sencillo).

johnny cash-at folsom prison

JohnnyCash-Folsomcrowd-900x600