Beth Hart y Joe Bonamassa. “I’ll Take Care of You”

Joe Bonamassa es uno de los mejores guitarristas que tenemos en la actualidad, sobre todo en el ámbito del blues y el rock. Ya hablamos de él a comienzos de 2017, en una entrada de versiones dedicada al tema “The Thrill is Gone”, que popularizara B.B. King en 1969; entonces decíamos que empezó a tocar la guitarra a los cuatro años, que a los siete ya hacía blues y que a los doce fue telonero del mencionado B.B. King. Según él mismo ha manifestado, “mi padre fue, además de guitarrista, comerciante de guitarras, así que las guitarras estaban siempre alrededor de la casa como parte de mi vida. Estaban por ahí como sillas o mesas, así que cada día las sentía como algo cotidiano en mi vida”. Desde el año 1994 en que grabara su primer álbum (“Bloodline”) con la formación del mismo nombre, puede decirse que no ha dejado de trabajar y sacar discos al mercado, la mayor parte en solitario y algunos en colaboración con otros artistas, como la cantante Beth Hart, un milagro de la naturaleza que he tenido la suerte de ver en directo y que, por supuesto, ya ha tenido presencia en este blog con dos canciones: “If I tell you I love you”, tema de la también cantante Melody Gardot, y el clásico “California Dreamin’” de los Mamas & The Papas. Entonces, decíamos de Beth Hart que podría ser algo así como una especie de híbrido entre Janis Joplin y Billie Holiday; también comentábamos que, además de cantante, es compositora y pianista, y que fue diagnosticada de trastorno bipolar desde niña, situación que empeoró con el alcohol y las drogas; sólo logró sobreponerse a su enfermedad cuando abandonó el consumo de estas sustancias.

Beth Hart y Joe Bonamassa han grabado tres álbumes de manera conjunta: “Don’t Explain” (2011), “Seesaw” (2013) y “Black Coffee” (2018). La mezcla de ambos es irresistible: la técnica y, en ocasiones, la frialdad de Bonamassa queda perfectamente compensada con la garra y el temperamento de Beth Hart; creo recordar que alguien me dijo una vez (tal vez lo leí) que son como la bella y la bestia: la guitarra de Bonamassa es la bella y, por supuesto, Beth es la bestia. El primero de esos tres discos que acabo de mencionar, “Don’t Explain”, es un álbum de versiones a cual mejor; en él hay temas de Tom Waits (“Chocolate Jesus”), Etta James (“I’d Rather Go Blind” y “Something’s Got a Hold on Me”), Delaney & Bonnie (“Well, well”), Melody Gardot (“Don’t Explain”) o Brook Benton, el autor de “I’ll Take Care of You”, la canción elegida para esta entrada. Podéis probar con el original de Bobby “Blue” Bland o con otras versiones, las hay buenas (Junior Wells, Roy Hamilton, Etta James, Van Morrison, Elvis Costello, Mick Hucknall, Mark Lanegan, etc.), tal vez alguna os guste más que la de Joe y Beth, desde luego no es mi caso.

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Them / The Amboy Dukes / AC/DC. “Baby, Please Don’t Go”

El segundo single de Them, la formación en la que se dio a conocer el irlandés Van Morrison, fue publicado en 1965; la cara B está ocupada por “Gloria” y la A por “Baby, Please Don’t Go”, un blues tradicional que había sido grabado por primera vez en 1935 por el guitarrista y cantante estadounidense Big Joe Williams. Tal y como han señalado algunos investigadores, se trata de una adaptación a partir de temas ya existentes, como “Long John”, una canción popular del siglo XIX, o “Alabamy Bound”, melodía compuesta en 1925. Pronto se convirtió en un estándar del blues; durante los años cuarenta y cincuenta fue interpretada por músicos como Papa Charlie McCoy, Lightnin’ Hopkins, Leroy Dallas, Mance Lipscomb, Big Bill Broonzy, John Lee Hooker o Muddy Waters, versión ésta última de gran influencia en la “rockerización” de este blues. Y lo mismo puede decirse de la adaptación llevada a cabo por Them, de la que hablábamos al principio de este post, en cuya grabación intervinieron, además de los integrantes de la banda, otros músicos de sesión como Peter Bardens y Jimmy Page, futuros integrantes de Camel y Led Zeppelin respectivamente, aunque sobre este particular hay bastante controversia. Parecidas a la versión de Them, y muy próximas en el tiempo, son las de The Boots y Paul Revere & The Raiders; también en esta línea, aunque más psicodélica y cañera, de 1967, es la de The Amboy Dukes (segundo vídeo de hoy), banda de rock psicodélico y pionera del hard rock que contó en sus filas con el guitarrista Ted Nugent. Dada la evolución de este tema, desde el blues tradicional hasta el hard rock, no parece descabellado proponer la versión de AC/DC como tercer vídeo destacado; los australianos la acostumbraban a tocar en directo en sus primeros conciertos y la incluyeron en su álbum de debut (“High Voltage”, 1975); atención al vídeo, en el que se puede ver a Bon Scott vestido de mujer y con coletas. En esta línea hardrockera, también me gustaría mencionar otras versiones, como las debidas a Ted Nugent, Aerosmith o la más progresiva de Budgie. Pero también hay bastantes más en el ámbito del blues-rock, por ejemplo las de Al Kooper, The Doors, John Mellencamp, Van Morrison o Jon Lord with the Hoockie Coochie Men, por mencionar algunas. Incluso tenemos algún parecido razonable, en concreto con una canción española del grupo Módulos titulada “Realidad”, circunstancia que fue acertadamente puesta de manifiesto por el amigo Vidal en los comentarios que acompañan a la entrada que dedicamos al tema “Todo tiene su fin”.

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Ray Charles / Brenda Lee (con Jimmy Page) / John Mayall & The Bluesbreakers. “What’d I Say”

Ya lo comentábamos en una entrada anterior dedicada al tema “Hit the Road Jack”, Ray Charles fue un agitador musical en una sociedad, la de finales de los cincuenta, dividida entre blancos y negros y completamente dominada por los usos y costumbres puritanos. En el libro Brother Ray. La autobiografía de Ray Charles (Barcelona: Global Rhythm, 2007), escrito por el propio Ray Charles y por David Ritz, el músico estadounidense relata cómo compuso la canción que hoy nos ocupa, “What’d I Say”:

“Sucedió que estábamos tocando una de las últimas piezas de baile, en algún sitio en el Medioeste (de EE.UU), y todavía teníamos que ‘liquidar’ otros 12 minutos antes de que finalizara la sesión. Un concierto típico de esta clase se prolongaba unas cuatro horas, incluyendo los 30 minutos del intermedio. Era cerca de la 1 a.m. y recuerdo que ya habíamos tocado nuestro repertorio en su totalidad. No quedaba nada que se me pudiera ocurrir, entonces le dije a la banda y a The Raelettes (que formaban el coro): escuchen, voy a tratar de jugar un poco, tocando y cantando. Ustedes solamente síganme en lo que yo haga. Entonces, comencé a tararear algo, unos pequeños compases que estaban flotando dentro de mi cabeza. Me sentí bien y seguí tocando. Una cosa llevó a la otra, y me encontré cantando y pidiéndoles a las chicas que repitieran después de mí … Luego, podía sentir que toda la estancia retumbaba y se agitaba ferozmente” (texto tomado de la web En clave de recuerdo).

Es decir, había compuesto una canción en plena improvisación, llena de energía, con una letra inconexa y cargada de intención sexual, un diálogo entre el cantante y su coro que, como dijeron algunos críticos musicales de la época, “parece empezar en una iglesia y acabar en la cama de un dormitorio”. Decidieron grabar la canción y publicarla, ya con una letra algo más trabajada y con algunos retoques de autocensura. Sin embargo, no fue suficiente para evitar la polémica; a los colectivos religiosos no les gustó que se utilizara el góspel con esos fines, y las emisoras de radio se mostraban muy reticentes a radiar una canción tan “atrevida” y larga (más de seis minutos), aunque esto último finalmente se resolvió dividiendo la canción dos partes. A pesar de todo, “What’d I Say” fue todo un éxito, esa mezcla de góspel y R&B había dado lugar a un nuevo género: el soul. En la década de los sesenta se hicieron muchísimas versiones de esta melodía como, por ejemplo, las de Cliff Richard, Jerry Lee Lewis, The Anita Kerr Singers, The Crickets, The Searchers, Etta James, Dick Dale, Roy Orbison, Elvis Presley, The Ronettes, The Graham Bond Organisation, Gerry & The Pacemakers, Dione Warwick, Johnny Cash & June Carter, Solomon Burke, Tony Sheridan & The Beat Brothers, Jimmi Hendrix o las dos que acompañan al original: la primera de ellas a cargo de Brenda Lee (con Jimmy Page a la guitarra) y la segunda interpretada por John  Mayall & The Bluesbreakers. Por supuesto, después de los años sesenta se han seguido grabando versiones, os dejo las de Rare Earth, Freddie King, Eddie Cochran, Carl Perkins, Paul Revere & The Raiders, John Lee Hooker, John Scofield y Moris (en español).

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The Allman Brothers Band. “In Memory of Elizabeth Reed”

En la entrada dedicada al tema “Whipping Post” hablaba del rock sureño; de los orígenes de la Allman Brothers Band, los creadores de este género en opinión de muchos; de su excepcional guitarrista, Duane Allman, fallecido a los veinticuatro años en un accidente de moto; y, sobre todo, del álbum en vivo “At Fillmore East” (1971), uno de los mejores discos en directo de la historia del rock. El primer Lp de este grupo, publicado en 1969, se tituló “The Allman Brothers Band” y fue un fracaso de ventas. Los ejecutivos de la discográfica Atlantic, a la que pertenecía el grupo a través del sello Capricorn Records, sugirieron a Phil Walden, el mánager de esta formación, que se trasladaran a Nueva York o Los Ángeles con el ánimo de acercarlos más a la industria musical. Ellos, sin embargo, decidieron quedarse en el sur y, de paso, aguantar a quienes les decían que lo suyo estaba condenado al fracaso. El tiempo les acabaría dando la razón, convirtiendo su identidad sureña en su principal valor, en la clave de su éxito. En lugar de luchar por convertirse en estrellas del rock, decidieron irse a vivir a una cabaña a las afueras de Macon (Georgia), cerca de un lago, donde compusieron, ensayaron, compartieron su vida y se divirtieron. Bautizaron aquel lugar con el nombre de Idlewild South, el mismo que utilizaron para titular su segundo trabajo de estudio, grabado en distintas localidades durante las pausas de su repleta agenda de conciertos y de los compromisos adquiridos por Duane Allman como músico de sesión. Publicado en 1970, este álbum se vendió algo mejor que el anterior, pero lo cierto es que la fama de la Allman Brothers Band se acrecentó gracias a sus directos, su medio natural. “Idlewild South” se compone de siete canciones: tres compuestas por Gregg Allman (“Don’t Keeps Me Wonderin’”, “Please Call Home” y “Leave My Blues At Home”), una de Gregg Allman y Kim Payne (“Midnight Rider”), dos de Dickey Betts (“Revival” e “In Memory of Elizabeth Reed”) y una interesantísima versión del “Hoochie Coochie Man” de Willie Dixon (aquí la dejo).

“In Memory of Elizabeth Reed” es una de las piezas más conocidas y valoradas de esta banda, un cálido tema instrumental que, por momentos, recuerda a Santana, en el que las influencias procedentes del jazz son manifiestas. El título está tomado de una lápida del Rose Hill Cemetery (Macon –Georgia-), lugar que frecuentaban los miembros de esta banda (allí están enterrados los hermanos Allman y el bajista Berry Oakley), donde se relajaban, escribían canciones y quién sabe si algo más, de hecho se ha especulado mucho en torno al origen de esta canción, que parece inspirada en la novia del músico Boz Scaggs, con quien Dickey Betts pudo tener algún tipo de relación. En el vídeo que encabeza esta entrada podéis escuchar el original de estudio, aunque la versión incluida en el álbum “At Fillmore East”, de casi trece minutos de duración, quizás sea la mejor (aquí la tenéis). Finalizo con dos versiones más, una a cargo de Herbie Mann y otra interpretada por John Pizzarelli.

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Canned Heat / Bryan Ferry / Status Quo. “Let’s Work Together”

Bryan Ferry disolvió Roxy Music en un par de ocasiones, la primera en 1976 y la segunda en 1983, desde el año 2011 han permanecido inactivos como banda. Ferry publicó dos álbumes en solitario cuando aún formaba parte de Roxy Music (“These Foolish Things”, 1973; y “Another Time, Another Place”, 1974) y el tercero, en 1976, cuando se separó de esta formación. Quiso rodearse, para la ocasión, de un plantel de músicos excelente: Chris Spedding (guitarra), Paul Thompson (batería), John Wetton (bajo), Chris Mercer (saxo), Mel Collins (saxo), Eddie Johnson (violín), etc.; lo tituló “Let’s Stick Together” e incluyó en él cinco canciones que ya había grabado con Roxy Music y seis versiones de temas debidos a Jimmy Reed, The Everly Brothers, The Beatles o Wilbert Harrison, entre otros. Precisamente, el título del Lp era el mismo que el de la primera canción, un boogie-blues compuesto por Wilbert Harrison que fue lanzado al mercado en 1962 por el propio autor, no con demasiado éxito (aquí lo tenéis). Harrison lo volvió a grabar en 1969, ya con el título de “Let’s Work Together” y algunos cambios en la letra. La canción alcanzó el número 32 en la lista Bilboard Hot 100, aunque quienes realmente triunfaron con este tema fueron los californianos Canned Heat; la publicaron como single y la incluyeron en su quinto álbum, “Future Blues” (1970), el último que contó con la formación clásica de la banda (Bob Hites, Alan Wilson, Harvey Mandel, Larry Taylor y Adolfo de la Parra). También en 1970 se editó la versión de los alemanes Electric Food, que formaba parte de un disco en el que también había otras versiones de temas conocidos, como “Whole Lotta Love” o “House of the Rising Sun”. Otros músicos que han versionado “Let’s Work Together” son Dwight Yoakam, Ry Cooder, John Mayall, Rafu Neal, Climax Blues Band, Leningrad Cowboys, The Treatment, George Throgood & The Destroyers, The Kentucky Headhunters o KT Tunstall, por mencionar algunos. El tercer vídeo destacado de hoy, que acompaña a los de Canned Heat y Bryan Ferry, está protagonizado por los británicos Status Quo; grabaron esta canción para su vigésimo trabajo de estudio, el titulado “Rock ‘Til You Drop” (1991).