The Allman Brothers Band. “In Memory of Elizabeth Reed”

En la entrada dedicada al tema “Whipping Post” hablaba del rock sureño; de los orígenes de la Allman Brothers Band, los creadores de este género en opinión de muchos; de su excepcional guitarrista, Duane Allman, fallecido a los veinticuatro años en un accidente de moto; y, sobre todo, del álbum en vivo “At Fillmore East” (1971), uno de los mejores discos en directo de la historia del rock. El primer Lp de este grupo, publicado en 1969, se tituló “The Allman Brothers Band” y fue un fracaso de ventas. Los ejecutivos de la discográfica Atlantic, a la que pertenecía el grupo a través del sello Capricorn Records, sugirieron a Phil Walden, el mánager de esta formación, que se trasladaran a Nueva York o Los Ángeles con el ánimo de acercarlos más a la industria musical. Ellos, sin embargo, decidieron quedarse en el sur y, de paso, aguantar a quienes les decían que lo suyo estaba condenado al fracaso. El tiempo les acabaría dando la razón, convirtiendo su identidad sureña en su principal valor, en la clave de su éxito. En lugar de luchar por convertirse en estrellas del rock, decidieron irse a vivir a una cabaña a las afueras de Macon (Georgia), cerca de un lago, donde compusieron, ensayaron, compartieron su vida y se divirtieron. Bautizaron aquel lugar con el nombre de Idlewild South, el mismo que utilizaron para titular su segundo trabajo de estudio, grabado en distintas localidades durante las pausas de su repleta agenda de conciertos y de los compromisos adquiridos por Duane Allman como músico de sesión. Publicado en 1970, este álbum se vendió algo mejor que el anterior, pero lo cierto es que la fama de la Allman Brothers Band se acrecentó gracias a sus directos, su medio natural. “Idlewild South” se compone de siete canciones: tres compuestas por Gregg Allman (“Don’t Keeps Me Wonderin’”, “Please Call Home” y “Leave My Blues At Home”), una de Gregg Allman y Kim Payne (“Midnight Rider”), dos de Dickey Betts (“Revival” e “In Memory of Elizabeth Reed”) y una interesantísima versión del “Hoochie Coochie Man” de Willie Dixon (aquí la dejo).

“In Memory of Elizabeth Reed” es una de las piezas más conocidas y valoradas de esta banda, un cálido tema instrumental que, por momentos, recuerda a Santana, en el que las influencias procedentes del jazz son manifiestas. El título está tomado de una lápida del Rose Hill Cemetery (Macon –Georgia-), lugar que frecuentaban los miembros de esta banda (allí están enterrados los hermanos Allman y el bajista Berry Oakley), donde se relajaban, escribían canciones y quién sabe si algo más, de hecho se ha especulado mucho en torno al origen de esta canción, que parece inspirada en la novia del músico Boz Scaggs, con quien Dickey Betts pudo tener algún tipo de relación. En el vídeo que encabeza esta entrada podéis escuchar el original de estudio, aunque la versión incluida en el álbum “At Fillmore East”, de casi trece minutos de duración, quizás sea la mejor (aquí la tenéis). Finalizo con dos versiones más, una a cargo de Herbie Mann y otra interpretada por John Pizzarelli.

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Canned Heat / Bryan Ferry / Status Quo. “Let’s Work Together”

Bryan Ferry disolvió Roxy Music en un par de ocasiones, la primera en 1976 y la segunda en 1983, desde el año 2011 han permanecido inactivos como banda. Ferry publicó dos álbumes en solitario cuando aún formaba parte de Roxy Music (“These Foolish Things”, 1973; y “Another Time, Another Place”, 1974) y el tercero, en 1976, cuando se separó de esta formación. Quiso rodearse, para la ocasión, de un plantel de músicos excelente: Chris Spedding (guitarra), Paul Thompson (batería), John Wetton (bajo), Chris Mercer (saxo), Mel Collins (saxo), Eddie Johnson (violín), etc.; lo tituló “Let’s Stick Together” e incluyó en él cinco canciones que ya había grabado con Roxy Music y seis versiones de temas debidos a Jimmy Reed, The Everly Brothers, The Beatles o Wilbert Harrison, entre otros. Precisamente, el título del Lp era el mismo que el de la primera canción, un boogie-blues compuesto por Wilbert Harrison que fue lanzado al mercado en 1962 por el propio autor, no con demasiado éxito (aquí lo tenéis). Harrison lo volvió a grabar en 1969, ya con el título de “Let’s Work Together” y algunos cambios en la letra. La canción alcanzó el número 32 en la lista Bilboard Hot 100, aunque quienes realmente triunfaron con este tema fueron los californianos Canned Heat; la publicaron como single y la incluyeron en su quinto álbum, “Future Blues” (1970), el último que contó con la formación clásica de la banda (Bob Hites, Alan Wilson, Harvey Mandel, Larry Taylor y Adolfo de la Parra). También en 1970 se editó la versión de los alemanes Electric Food, que formaba parte de un disco en el que también había otras versiones de temas conocidos, como “Whole Lotta Love” o “House of the Rising Sun”. Otros músicos que han versionado “Let’s Work Together” son Dwight Yoakam, Ry Cooder, John Mayall, Rafu Neal, Climax Blues Band, Leningrad Cowboys, The Treatment, George Throgood & The Destroyers, The Kentucky Headhunters o KT Tunstall, por mencionar algunos. El tercer vídeo destacado de hoy, que acompaña a los de Canned Heat y Bryan Ferry, está protagonizado por los británicos Status Quo; grabaron esta canción para su vigésimo trabajo de estudio, el titulado “Rock ‘Til You Drop” (1991).

Jimi Hendrix / Deep Purple / Willy DeVille. “Hey Joe”

En 1966 Jimi Hendrix decidió mudarse al Greenwich Village de Nueva York para tratar de buscar su identidad  como músico, aburrido de ser un guitarrista al servicio de otros (The Isley Brothers, Little Richard, Rosa Lee Brooks, Curtis Knight and the Squires, Joe Dee and the Starliters, etc.) Allí montó su propia banda (Jimmy James and The Blue Flames) hasta que fue descubierto por Chas Chandler, el que fuera bajista de los Animals, que comenzaba su carrera como productor musical. Chandler le pidió a Hendrix (algunos dicen que más bien le obligó) que tocara en directo un tema titulado “Hey Joe”, que había escuchado del cantautor Tim Rose. La canción cuenta la historia de un hombre que asesina a su mujer en una población al sur de los Estados Unidos y planea su huida hacia México a fin de no ser ejecutado por el crimen cometido; sin duda, parece el argumento de un wéstern ambientado a finales del siglo XIX, lo que reafirmaba a Tim Rose en la idea de que era una balada tradicional, sin autoría reconocida. Sin embargo no era así; estaba registrada, desde 1962, a nombre de Billy Roberts. Tim Rose llevó el asunto a los tribunales, que acabaron dando la razón a Roberts al no haber encontrado indicios, haciendo uso de los registros sonoros existentes en la Biblioteca del Congreso, de que pudiera tratarse de una canción tradicional americana.

La historia en torno a la autoría de “Hey Joe” es verdaderamente llamativa (aquí la podéis leer con mayor detalle); Tim Rose no era el único que cantaba en directo esta canción, también lo hacían otros como The Byrds –a David Crosby le fascinaba y había intentado, sin éxito, covencer a sus compañeros para grabarla-, de hecho el primer registro de “Hey Joe” fue el del grupo garajero The Leaves, que descubrieron el tema en un concierto de The Byrds. Grabaron el single en 1965, pero con la autoría de Dino Valenti, uno de los músicos que acabó formando parte de Quick Silver Messenger Service; al parecer, había sido amigo de Billy Roberts y, cuando el primero fue a parar a la cárcel, pudo recibir la promesa verbal por parte de Billy de cesión de los derechos de autor para así sobrellevar algo mejor su vida entre rejas. Los tribunales volvieron a dar la razón a Roberts. Pero el embrollo no acaba aquí; John Beck, miembro de The Leaves también se atribuyó la autoría, al igual que el músico de folk británico Len Partridge, que se postulaba como coautor al afirmar que había compuesto el tema junto a Roberts cuando ambos actuaban juntos por los bares de Escocia. Billy Roberts ganó todos los juicios que se generaron por la autoría de esta canción, sin embargo la sombra de la sospecha siempre ha planeado sobre él; como poco, compuso “Hey Joe” basándose en temas anteriores, como “Little Sadie”, “Cocaine Blues”, otra canción del mismo título interpretada por Carl Smith en 1953 y, sobre todo, “Baby don’t go downtown”, una melodía sospechosamente parecida a “Hey Joe”, que fue compuesta por la cantante folk Niela Miller, casualmente la novia de Billy Roberts en el momento en el que compuso “Hey Joe”. Como habréis podido comprobar, un lío de narices.

Además de las versiones ya comentadas, debidas a The Leaves y Tim Rose (la que sirvió como punto de partida para Jimi Hendrix), antes que Hendrix también fue grabada por Sammy Lee & The Summits, Love, The Surfaris, The Standells, The Bryrds, The Shadows of Knight o The Music Machine. Jimi Hendrix la publicó a finales de 1966 y la incluyó en el primer álbum de su banda The Jimi Hendrix Experience, el titulado “Are You Experienced?” (1967). A partir de entonces ésta fue tomada como interpretación de referencia para quienes vendrían después, una lista kilométrica de bandas y artistas que también quisieron versionar “Hey Joe”: The Hazards, Marmalade, Wilson Pickett, Roy Buchanan, Patti Smith, Spirit, Alvin Lee, Nick Cave, Franco Battiato, Gary Moore, Robert Plant y un largo etcétera, incluso la grabó Charlotte Gainsbourg para la película “Nymphomaniac: Volumen 2” (2013), de Lars Von Trier. Esta canción habla de una huida a México, por lo que me ha parecido oportuno conceder mayor protagonismo a dos versiones con perfume latino, con un aroma mariachi ideal para este espagueti wéstern; una de ellas (irreconocible hasta el minuto 2:22) es la de Deep Purple, incluida en su primer álbum (“Shades of Deep Purple”, 1968); y la otra es la de Willy DeVille, perteneciente a su disco “Backstreets of Desire” (1992).

Las Cinco Canciones de Nostromo (II): “I Shot The Sheriff ” (Eric Clapton)

En los procesos de aprendizaje siempre hay puntos de inflexión, momentos en los que te das cuenta que todo lo aprendido hasta ese momento no es nada en comparación con lo que aún te falta por comprender y asimilar. Cuando descubrí a Eric Clapton tuve esa sensación. Me enamoré de su música, de la que hacía en solitario y de la que hizo con bandas como John Mayall & the Bluesbreakers, Cream, Derek & The Dominos, Blind Faith, The Yardbirds o Delaney & Bonnie; sin embargo, me podía la impaciencia y la desesperación, no podía abarcar toda su obra sin un mínimo proceso lógico de digestión musical y, menos aún, el nuevo universo musical que estaba esperándome, el del blues y el blues-rock. Cuando escribí las cinco canciones de mi vida decidí dedicar la última (Wonderful Tonight“) a Eric Clapton, porque él me hizo ver y sentir la necesidad de valorar, escuchar y amar otros estilos musicales. Nostromo también ha querido acordarse de Eric Clapton, en concreto de su fabulosa versión de “I Shot the Sheriff”, el conocido tema compuesto por Bob Marley, publicado por primera vez en 1973.

“Al principio de aceptar el reto de escribir en esta sección, no tenía ni idea de las canciones que iba a seleccionar, incluso dudé si las tendría por lo menos inéditas, porque servidor ya lleva un tiempo, con mayor o menor fortuna, dando la barrila en esto de los blogs musicales. Ya sé que no es una premisa lo de la exclusividad, pero me pareció lo más apropiado para este gran sitio de entretenimiento, aprendizaje y disfrute de la buena música. Mi sorpresa iba en aumento a medida que me venían a la memoria, han sido bastantes más de cinco, por lo que además tuve que someterlas a un agridulce descarte para elegir a las afortunadas, con la gran ventaja de que aquí puedo decir lo que me dé la gana (tranquilo Sr. Rodríguez).

Me considero un amante del blues, más bien de los sucedáneos del blues aunque tampoco hago ascos a su estado puro, el paso de los años me ha dado un cierto paladar auditivo y sus papilas me dictan que, por ejemplo, no hay mejor caldo para el espíritu que una escucha sosegada de B.B. King, Eric Clapton o Gary Moore, y si puede ser juntos, en esos bolos/conciertos por exigencias de mercado, mejor que mejor, algo ya desgraciadamente imposible por razones obvias. Afortunadamente todavía nos quedan testimonios para su degustación gracias a la bendita tecnología.

Mi segunda canción elegida es I Shot The Sheriff del álbum 461 Ocean Boulevard (1974), con la que me gustaría aprovechar para recordar a su verdadero autor jamaicano y rendir un pequeño homenaje a un maravilloso guitarrista que actualmente no pasa por sus mejores momentos. La versión de Clapton reconozco que no es el mejor ejemplo para mi anterior fraseo sobre el blues, pero su mezcla de reggae y recuerdos, hacen un todo que solo Slowhand es capaz de conseguir en mí.

Resulta que hace ya demasiados años, conseguí una cinta TDK con recopilaciones de este señor, poseía un sonido estupendo, un regalo para mi adorada pletina Grundig, le sacaba todos los sonidos limpios que se le podían sacar y aquello sonaba de maravilla. Eran tiempos de mi primer trabajo, a las 5:30 de la mañana pasaban a recogerme los compañeros en un Renault 10 ¿o era 8?, da igual era solo cuestión de faros, con mi estimado “colegui” Antonio al volante, un buen tipo de guitarra y horteradas. Un día le regalé una copia de aquella cinta y le gustó tanto que después nos acompañó constantemente durante aquellas y otras horas intempestivas e inolvidables, Yo disparé al sheriff sonaba una vez tras otra, recuerdo que hasta fabricó un rudimentario altavoz que iba a los pies del copiloto. La magia de Eric le cautivó, va por él”.

 

 

Ram Jam. “Black Betty”

Ram Jam es el nombre de una banda estadounidense de blues-rock y hard rock, creada en 1977 alrededor del guitarrista Bill Barlett; tan sólo gabaron un par de discos de estudio: “Ram Jam” (1977) y “Portrait of the Artist as a Young Ram” (1978). Son recordados en la historia del rock por el tema “Black Betty”, una canción tradicional que cantaban los esclavos afroamericanos en los campos de trabajo; aunque su origen es remoto, fue grabada en la década de 1930 por algunos músicos como James “Iron Head” Baker (1933) o Ledbelly (1939) y, posteriormente, por el musicólogo Alan Lomax (1964), por Koertner, Ray & Glover (1964), por Manfred Mann (1968), por Dino Valenti (1969) o por nuestros protagonistas de hoy, Ram Jam, en 1977. Después se siguieron haciendo versiones (Nick Cave & The Bad Seeds, Mina, Tom Jones, Spiderbait, Meat Loaf, etc.), aunque el sonido hardrockero que consiguieron los Ram Jam, con ese riff de guitarra y ese estribillo tan pegadizo, ha quedado grabado en la memoria de los aficionados a la música. La letra de la canción ha sido siempre una incógnita, a pesar de los estudios realizados por antropólogos musicales y especialistas en tradiciones populares; de hecho, cuando el tema fue lanzado al mercado por Ram Jam, tuvo bastantes problemas con las asociaciones y grupos anti-racistas, al considerar que ofendía a las mujeres negras. Sin embargo, “Black Betty” parece significar otra cosa bien diferente o, siendo más preciso, tiene diferentes interpretaciones en función de cada estudioso involucrado en esta investigación; algunos afirman que “Black Betty” es el nombre que recibía el mosquetón británico en el siglo XVIII y el “bam-ba-lam” de la letra se refería al sonido de los disparos; otros piensan que era el término que habitualmente se usaba (en los siglos XVIII y XIX) para referirse a una botella de whisky o de licor; hay quien cree que era el látigo que se empleaba en algunas cárceles o en el transporte de esclavos; incluso hay testimonios que identifican a “Black Betty” con el vagón o carreta con el que se trasladaba a los esclavos de un lugar a otro. Como curiosidad, os diré que el patinador español Javier Fernández López, dos veces campeón del Mundo y seis de Europa, recurrió a este tema para alguno de sus ejercicios durante la temporada  2014-2015, cuando fue campeón de Europa y del Mundo (aquí lo podéis ver en acción).