Elvis Presley / Terence Trent D’Arby / Santiago y Luis Auserón. “Heartbreak Hotel”

A comienzos de 1956, Elvis Presley daba sus primeros pasos en la discográfica RCA Victor. Abandonaba así su etapa iniciática con Sun Records, de la que nos hemos ocupado a propósito de dos temas seminales del R&R: “That’s All Right” y “Blue Moon of Kentucky”. El primer single con RCA Victor contenía las canciones “Heartbreak Hotel” (cara A) y “I was the One” (cara B), y fue todo un éxito de ventas gracias a la melodía protagonista de nuestra entrada de hoy. “Heartbreak Hotel” fue escrito por Mae Boren Axton, una maestra de secundaria con experiencia en la industria musical, y el cantautor Tommy Durden, a partir de un artículo publicado en el diario estadounidense The Miami Herald sobre un hombre que había destruido todos los documentos relativos a su identidad, antes de suicidarse saltando por la ventana de un hotel y dejar una nota de suicidio: “camino por una calle solitaria”. En 2016, la revista Rolling Stone sugirió que el origen de la canción era otro, a partir de unas notas escritas por Alvin Krolik, un pintor que decidió dedicarse a delinquir tras un matrimonio fracasado; falleció en agosto de 1955, abatido a tiros durante un intento de robo en El Paso (Texas -EE.UU.-); El Paso Times informó del suceso, con un artículo titulado: “Historia de una persona que caminó por la calle solitaria”.

Sea como fuere, Mae Boren Axton y Tommy Durden consiguieron convencer a Elvis Presley para que cantara el tema en directo y, más tarde, para que lo grabara con su nuevo sello discográfico RCA Victor; aunque, en realidad, fue la segunda opción de los autores de la canción, después de que el dúo Wilburn Brothers se negara a interpretarla por considerarla extraña y algo morbosa. La grabación se realizó el 10 de enero de 1956, con la siguiente banda: Scotty Moore (guitarra eléctrica), Chet Atkins (guitarra acústica), Bill Black (contrabajo), DJ Fontana (batería) y Floyd Cramer (piano); como productor, en los créditos, figura Steve Sholes, aunque realmente fue el propio Elvis el que asumió este rol, hasta el extremo de que Tommy Durden admitió que no reconoció su canción tras los cambios de fraseo, letra, tempo, ritmo y sonido efectuados por Elvis.

“Heartbreak Hotel”, uno de los temas que el “El Rey” nunca dejó de cantar en directo -la última que lo hizo fue el 29 de mayo de 1977, en el Civic Center de Baltimore-, ha sido versionado por muchos artistas y grupos de estilos diferentes, como Conway Twitty, Pat Boone, Johnny Cash, Chet Atkins, Merle Haggard, Willie Nelson y Leon Russell, Lynn Anderson, Tanya Tucker, Billie Jo Spears, Ann-Margret, Delaney Bramlett, Neil Diamond y Kim Carnes, Billy Joel, Gregg Lake, Sha Na Na, John Cale, Boby Dylan, Bruce Springsteen, Led Zeppelin, Van Halen, Suzi Quatro, Gun’s n’Roses, Lynyrd Skynyrd, The Chieftains y Chet Atkins, Hanni El Khatib, Johnny Hallyday (en francés), Los Hooligans (en español) o Carlos Segarra (en español), por mencionar sólo algunos. Para acompañar a Elvis, os propongo dos versiones diferentes y atrevidas; la del neoyorkino Terence Trent D’Arby fue publicada en un “Greatest Hits” del año 2002, y la de Santiago y Luis Auserón -bien conocidos como fundadores del grupo español Radio Futura– se incluyó en un álbum de versiones interesantísimo, y muy recomendable, titulado “Las Malas Lenguas” (2006), en el que también podemos escuchar versiones muy singulares de clásicos del blues y el rock, como “You Never Can Tell”, Sunday Morning”, “Wild Things”, “I Heard it Throunh the Grapevine”, “Set me free”, etc.

T-Bone Walker / Alexis Corner’s Blues Incorporated / The Allman Brothers Band. “Call it Stormy Monday (But Tuesday is Just Bad)”

Aaron Thibeaux Walker, más conocido como T-Bone Walker, fue un cantante y guitarrista estadounidense de ascendencia afroamericana y cheroqui, pionero en el uso de la guitarra eléctrica en el blues y en la aproximación de este género al rock; su manera de tocar la guitarra, y de acelerar el blues, ha influido en músicos de este estilo y también en otros más próximos al rock, algunos incluso lo han reconocido de manera explícita, como Chuck Berry, BB King, Steve Miller o Jimi Hendrix, éstos dos últimos imitaron la costumbre que tenía T-Bone Walker de tocar la guitarra de espaldas, y con los dientes. De madre y padrastro músicos, a los quince años ya tocaba como profesional y, antes de cumplir los veinte, había grabado su primer disco con Columbia Records.

Una buena parte de su producción musical fue registrada entre 1946 y 1948, incluyendo el tema que hoy nos ocupa: “Call it Stormy Monday (But Tuesday is Just Bad)”, comúnmente conocido como “Stormy Monday” o “Stormy Monday Blues” aunque, en este último caso, de manera impropia, ya que existe otra canción con ese mismo título debida a Earl Hines y su orquesta, que fue grabada con anterioridad (1942). A la confusión en torno a estas dos melodías, tanto en los títulos como en las autorías y en las versiones que se hicieron después, también contribuyó el propio T-Bone Walker, concretamente a través de una entrevista en la que afirmó que grabó la canción en 1940, justo antes de que los Estados Unidos entraran en la II Guerra Mundial, pero que no fue lanzada debido a la situación derivada del conflicto bélico; sin embargo, según han señalado algunos especialistas musicales, lo más probable es que se grabara en una fecha cercana a la de su publicación, en 1947.

Este clásico del blues cuenta con muchísimas versiones, la mayor parte de ellas grabadas a partir de los años sesenta; precisamente de 1960 es el registro de Bobby Bland, una interpretación con nuevos arreglos, que fue el punto de partida para muchas de las versiones que se harían después. Entre las que a mí me parecen más interesantes, están las de Manfred Mann, John Mayall & The Bluesbreakers, Buddy Guy & Junior Wells, Freddie King, The Outlaw Blues Band, Van Morrison, Colosseum, Albert King, Albert King & Stevie Ray Vaughan, BB King, Albert Collins, Jethro Tull, Gary Moore, Otis Rush, Eric Clapton, Diane Schuur, Rita Coolidge, Eva Cassidy, Roy Buchanan o las dos que hoy he elegido para acompañar al original de T-Bone Walker. En primer lugar, la de Alexis Corner (y su Blues Incorporated), uno de los padres del british blues, incluida en su álbum “Red Hot from Alex” (1964). La segunda es un directo de más de diez minutos de duración, grabado por The Allman Brothers Band para su disco “At Filmore East” (1971), un trabajo del que ya hemos hablado en dos entradas anteriores, dedicadas a los temas “Whipping Post” e “In Memory of Elizabeth Reed”.

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T-Bone Walker (1910-1975)

Tracy Nelson y Marcia Ball. “Heart to Heart”

Sing it!” es el título de un álbum excelente, publicado por el sello Rounder Records en el año 1998. Participan en él músicos como Lee Allen Zeno (bajo), Raymond Weber (batería), Michael Toles (guitarra) o Dave Torkanowsky (teclados), entre otros; y, por supuesto, tres voces femeninas excepcionales: Marcia Ball (también pianista), Irma Thomas y Tracy Nelson. A la primera de ellas tuve la suerte de verla hace un par de años, en el Festival de Jazz de Madrid; salí entusiasmado de aquel vibrante concierto, en el que Marcia y su banda nos deleitaron con ese estilo tan característico de la Luisiana estadounidense, desde el blues de los pantanos al boogie-woogie pasando por el R&B y la tradición de la música cajún. Irma Thomas, conocida como la reina del soul de Nueva Orleans, es una de las vocalistas que más han influido en la manera de cantar de Marcia Ball, con quien habitualmente colabora (o, al menos, colaboraba); lleva grabando álbumes desde 1964, ya sea en solitario o en colaboraciones con artistas como BB King, Hugh Laurie o las mencionadas Marcia Ball y Tracy Nelson. Ésta última cantante, nacida en Madison (Wisconsin), es conocida por su papel protagonista en la banda estadounidense de blues-rock Mother Earth, a la que llegó después de su experiencia como solista -grabó un disco de blues acústico titulado “Deep Are the Roots” (1965)-.

Aunque os recomiendo que escuchéis “Sing it” en su totalidad, por si acaso no os animáis, os propongo que al menos prestéis atención a la balada titulada “Heart to Heart”, con Tracy Nelson en la voz solista y Marcia Ball al piano y en los apoyos vocales. El autor de la canción es Donnie Fritts, un conocido músico de sesión y cantautor, que ha sido teclista del actor y músico de country Kris Kristofferson durante más de cuarenta años; ha escrito canciones para Charlie Rich o Jerry Lee Lewis, y ha aparecido en algunas películas de Sam Peckinpah en las que interviene Kris Kristofferson, como “Pat Garret y Billy el Niño”, “Quiero la cabeza de Alfredo García” o “Convoy”; en 2008 fue incluido en el Alabama Music Hall of Fame; falleció en agosto de 2019.

De izquierda a derecha: Irma Thomas, Marcia Ball y Tracy Nelson

Buddy Guy, Eric Clapton, Robert Cray, John Mayer, Hubert Sumlin, Jimmie Vaughan y Johnny Winter. «Sweet Home Chicago»

De Robert Johnson -algo así como “el abuelo del rock, por la gran influencia que ha tenido en los mejores músicos de este estilo-, y de su efímera vida de leyenda, nos hemos ocupado en entradas anteriores, de manera particular en las dedicadas a los temas “Cross Road Blues” y “Dust My Broom”. Falleció a los veintisiete años, y tan solo le dio tiempo a grabar veinticuatro canciones, la mayor parte de ellas muy versionadas por las grandes figuras del blues y del rock. De entre todas ellas, “Sweet Home Chicago” es una de las más recordadas e interpretadas (aquí tenéis el original). Según señalan quienes han estudiado su obra, Robert Johnson la escribió el 23 de noviembre de 1936, en la habitación 414 del Hotel Gunter de San Antonio (Texas -EE.UU.-), a partir de canciones anteriores como “Honey Dripper Blues”, “Red Cross Blues” y, sobre todo, “Kokomo Blues”, una canción grabada por primera vez en 1927, con el título de “Kokola Blues”, por Madlyn Davis & Her Hot Shots; después de alguna interpretación más, fue relativamente conocida gracias a la versión de Kokomo Arnold.

Mientras que el “Kokola Blues” de Madlyn Davis hacía referencia a la localidad de Kokomo (Indiana), la adaptación de Robert Johnson aludía a Chicago, pero también a California. De hecho, la alusión a Chicago es tangencial y equívoca: “Oh, baby, don’t you want to go? Oh, baby, don’t you want to go? Back to the land of California. Tom my sweet home, Chicago”. Como os podéis imaginar, existen todo tipo de teorías que tratan de explicar este aparente error geográfico. Robert Johnson conocía bien la geografía americana y, además, era muy cuidadoso con sus letras, por lo tanto, parece que quedaría descartado el error del compositor. Hay quienes piensan que Johnson habla en su canción de un viaje por los Estados Unidos, desde California a Chicago (Illinois), pasando por Des Moines (Iowa), incluso como si se tratara de ir en busca de la descripción metafórica de un paraíso imaginado, alejado de la pobreza y el racismo de aquellos años treinta; otros biógrafos y estudiosos de este guitarrista sugieren que se trata de un error calculado para tratar de engañar a una mujer o, simplemente, un error de alguien sin formación que desea conquistar a una mujer y no sabe diferenciar Chicago de California; y hay quienes abogan por un Chicago californiano, en concreto Puerto Chicago, donde quizás viviera un pariente de Johnson. Con el paso de los años, y pese al significado confuso de la canción, “Sweet Home Chicago” se ha convertido en un homenaje a la ciudad más poblada de Illinois, de ahí que la letra de la canción se haya ido modificando hasta desaparecer cualquier referencia al estado de California.

La lista de versiones es interminable, de hecho, os animo a que propongáis la que más os guste. En esta ocasión, dado el carácter de encuentro fraternal y festivo que suele acompañar a esta melodía, sólo os voy a mencionar algunas jam session de las que tenemos testimonio gracias a internet, en concreto una con Bonnie Raitt, Tracy Chapman, Jeff Beck y Beth Hart; otra con BB King, Buddy Guy, Mick Jagger, Jeff Beck y otros músicos (incluso canta Barack Obama, hacia el minuto 1:55); y, como plato principal, encabezando esta entrada, la del Crossroads Guitar Festival de 2007, con Buddy Guy, Eric Clapton, Rober Cray, John Mayer, Hubert Sumlin, Jimmie Vaughan y Johnny Winter, todo un festival guitarrero.

John Lee Hooker (con Santana) / Vargas Blues Band (con Raimundo Amador). “Chill Out (Things gonna Change)”

John Lee Hooker falleció mientras dormía en su casa de los Altos (California), el 21 de junio de 2001. Este guitarrista, compositor y cantante de blues estadounidense es una de las figuras más destacadas del género y, como hemos comentado en entradas anteriores de este blog, también es uno de los músicos más decisivos en el establecimiento de los patrones rítmicos y estilísticos que caracterizan al rock. Con sesenta y dos o sesenta y tres años apareció en la película “Granujas a todo ritmo” (1980) -la de los Blues Brothers-, interpretando a un músico callejero; nueve años después grabaría el álbum titulado “The Healer” (1989), junto a músicos tan destacados como Bonnie Raitt, Carlos Santana, Los Lobos o Canned Heat. A partir de entonces parecía como si nadie quisiera perderse una colaboración con el maestro John Lee Hooker; en 1991 se publicó el álbum titulado “Mr. Lucky”, y esta vez se apuntaron a la fiesta Albert Collins, Ry Cooder, Booker T. Jones, Nick Lowe, Van Morrison, Keith Richards, Carlos Santana, Johnny Winter y muchos más; en “Don’t Look Back” (1997) intervinieron, entre otros, Van Morrison y Carlos Santana, éste último colaborador habitual en estos discos de Hooker publicados a finales de los ochenta y durante la década de 1990. En “Chill Out” (1995), el trabajo que salió al mercado entre los dos álbumes mencionados con anterioridad, volvió a invitar a Santana, Van Morrison o Booker T. Jones, aunque la nómina de músicos implicados en este proyecto es bastante mayor, como podéis comprobar en los créditos del disco.

La primera canción de este disco se titula “Chill Out (Things Gonna Change)”; fue compuesta por el propio John Lee Hooker, Chester Thompson y Carlos Santana, quien le acompaña en la grabación original. Esta canción fue recuperada dos años después por el guitarrista español Javier Vargas, del que ya hemos hablado en otras entradas, como las dedicadas al tema “Del Sur” o a la crónica del concierto al que asistí hace un par de años. Fue incluida en su quinto álbum de estudio (“Gipsy Boogie”, 1997), grabado entre Madrid y Memphis con el productor Jim Gaines, que también contó con contribuciones externas relevantes, como las de La Chonchi, Carles Benavent, Chester Thompson, Larry Graham, Raimundo Amador o el cantante cubano David Montes. Estos dos últimos intervinieron en la grabación de esta versión, titulada “Chill Out (Sácalo)”; el primero dando al tema ese aroma a flamenco-blues tan característico del guitarrista andaluz y el segundo interpretando la parte cantada, con mucho sabor latino. Si buscáis en internet seguro que encontraréis bastantes vídeos con interpretaciones en directo; os dejo algunos, en concreto uno de Javier Vargas, otro de John Lee Hooker y Carlos Santana, otro más de Santana con Bobby Parker y, finalmente, un festival guitarrero con Vargas, Santana, Raimundo Amador y Pedro Andrea.

 

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