Màquina! “Why?”

Creo que lo que hacíamos con Máquina! era lo que se debería hacer siempre en cualquier iniciativa artística musical: Destruir, inventar, disfrutar, e ignorar que la música puede ser un negocio. Teníamos veinte años y era fácil actuar así. Lo que tiene mérito es conservar estos parámetros a los cincuenta, y lo que jode es ver a gente de veinte años que hace música intentando meterse en el mercado como sea, haciendo lo que las discográficas creen que es lo que se va a vender. Si a los veinte no eres un transgresor, estás perdiendo unas vivencias imprescindibles”

Jordi Batiste, bajista de Màquina! Consultado en: Domínguez, Salvador. Bienvenido Mr. Rock. Los primeros grupos hispanos 1957-1975. Madrid: SGAE, 2002; pág. 545

El año pasado se cumplieron los cincuenta años de “Why?”, uno de los discos más importantes del rock español, de los primeros trabajos de rock progresivo publicados en nuestro país. De los orígenes de Màquina!, el grupo barcelonés que fue capaz de concebir este maravilloso disco, en una época en la que en nuestro país triunfaba el pop y los cantantes melódicos, se ha ocupado Àlex Gómez-Font en su interesante libro: Barcelona, del rock progresivo a la música layetana y Zeleste (Lleida: Milenio, 2011). En este texto, su autor nos habla de las diferentes formaciones que hubo en Màquina!, y de los cambios en su estilo hasta el otoño de 1970, cuando grabaron el que, a la postre, sería su único álbum de estudio. Comenzaron en 1968, como banda de acompañamiento de grupos y cantantes de folk, entre ellos Jaume Sisa, con el nombre de La Companyia S.L. Desde el principio cantaron en inglés, para diferenciarse de los artistas de la Nova Canço, aunque el propio Jordi Batiste -uno de los fundadores del grupo- ha admitido que realmente no sabían inglés y que todo era “bastante por la patilla”, pero “no concebíamos que la música que queríamos hacer fuera en catalán. En aquella época era difícil imaginarse un blues en catalán o castellano”. Estas palabras de Jordi Batiste, del que ya nos hemos ocupado en una entrada anterior, están recogidas en el artículo de Mario Escribano titulado “Un reloj sobre un cruasán: así nació el rock progresivo en España” (El Confidencial, 21/12/2020). En este texto, también se explica cómo se originó aquel embrión de Màquina!:

Queríamos hacer un grupo para hacer la música que nos gustaba, que luego se llamó progresiva, pero nosotros ni lo sabíamos ni nos interesaba ninguna etiqueta. Era música libre que nos permitiera improvisar y expresarnos de una manera libre, sin canciones que tuvieran la típica estructura (…) Su música consistía en una base de bajo, órgano y batería que iban desarrollando; un poco como pasa en el jazz pero con una estructura de blues”

Aunque el otro fundador del Màquina!, el teclista Enric Herrera, tenía unos gustos más psicodélicos y progresivos que Jordi Batiste, ambos coincidían en que su interés “iba más allá de la música comercial que se estaba haciendo en aquel momento en España, como Los Diablos o Fórmula V; era un concepto de cultura más abierto”. Incluso llegaron a rechazar una oferta del productor Alain Milhaud, a sabiendas de que con él probablemente hubieran conseguido el éxito, como en su momento lograron Los Bravos.

“Why?” es conocido, entre los aficionados al rock progresivo, como “el disco del cruasán” debido a su daliniana portada; su autor, Jordi Batiste, “solo buscaba hacer algo provocador y surrealista. No tiene ninguna historia. El otro día estuve viendo la sesión de fotos e hice de todo con el cruasán: lo clavé con un clavo en la pared, después le metí un interruptor… Y al final fue el reloj, pero todo con el mismo cruasán (…) No había mensajes ocultos: he llegado a leer que era porque a Franco le quedaba poco tiempo, pero no fui tan visionario”. La idea inicial para “Why?” era la de una sinfonía compuesta por Enric Herrera; sin embargo, una serie de circunstancias y de cambios de última hora, sobre todo la entrada del guitarrista José María Paris en sustitución de Jordi Batiste, que se había incorporado al servicio militar, trastocaron los planes. El tema homónimo, con el que encabezamos esta entrada, iba a tener unos tres minutos de duración, pero finalmente se alargó hasta veinticinco; así nos lo cuenta Enric Herrera:

Estábamos grabando Why?, había una estrofa cantada y un trozo de improvisación con una especie de duelo de guitarras. Empezamos a improvisar, a improvisar… Y nos enrollamos de tal manera y con tanta furia que no podíamos parar. Miraba al técnico a través del cristal y me hacía gestos de ‘¿qué está pasando?’ y yo le decía que seguíamos. Así salieron los 25 minutos de canción, por la cara. Me quedé sin sinfonía, vaya (…) la canción se grabó a la primera toma, aquí no había tiempo de repetir como ahora: ibas a saco”

No les quedó más remedio que partir el tema en dos y dividirlo entre las dos caras del Lp; apenas les quedó espacio para añadir otros dos excelentes cortes: “I Believe” y “Let Me Born”, aunque en reediciones posteriores se han añadido otras canciones. Volviendo al tema que nos ocupa, “Why?” dispone de una línea melódica (la inicialmente concebida para este disco) recogida al principio y al final de la composición; lo que sucede en medio es un milagro: rock progresivo, psicodelia, experimentalidad y jazz, algo así como el “In A-Gadda-da-Vida” patrio.

The Mars Volta – “The Widow”

 

The Mars Volta es una banda creada en El Paso (Texas -EE.UU.-) que conocí gracias al amigo Juanlu, autor del ya desaparecido 365 Radioblog. Estuvieron en activo entre 2001 y 2013, con seis álbumes de estudio en su haber, de los cuales sólo he escuchado uno, el titulado “Frances the Mute” (2005), el segundo tras el exitoso “De-Loused in the Comatorium” (2003). Como os venía diciendo, los orígenes de este grupo se remontan al año 2001, cuando Omar Rodríguez-López (guitarra) y Cedric Bixler-Zavala (voz) crean The Mars Volta a partir de músicos -como ellos mismos y otros- que habían formado parte de bandas como At the Drive-In y De Facto. Según han explicado en alguna entrevista, la palabra “Volta” está tomada de un libro de Federico Fellini, en el que éste llama “volta” a los cambios de escena; lo de “Mars” tiene que ver con la fascinación de estos músicos por la ciencia-ficción; además, tuvieron que añadir la palabra “The” para diferenciarse de otra formación que se llamaba “Mars Volta”. Dicen los que saben más de este grupo que es una banda de rock progresivo, aunque también la etiquetan dentro de otros géneros como el rock alternativo, el art rock, el rock experimental, etc.

Ya os digo que sólo he escuchado un álbum, eso sí, os puedo decir que no parece una banda fácil; “Frances The Mute” es algo así como un disco de rock psicodélico y experimental del siglo XXI, un trabajo conceptual supuestamente inspirado en los personajes que aparecen en un diario encontrado por Jeremy Michael Ward, antiguo miembro de la banda (técnico de sonido), fallecido por una sobredosis de heroína en mayo de 2003, apenas un mes antes de que saliera al mercado el primer álbum de The Mars Volta. Si os atrevéis a escuchar este interesante disco en seguida os daréis cuenta que es un álbum inquietante, agresivo, oscuro que, para algunos, puede resultar un tanto incómodo por su tono ácido, sus distorsiones y sus letras difíciles de interpretar. Esta formado por cinco temas, cuatro de larga duración y el corte titulado “The Widow”, de formato tradicional, con diferencia la canción más melódica y asequible de todas. Os aconsejo que os fijéis en su intensidad, en el sorprendente registro vocal de Cedric Bixler-Zavala, en el afilado trabajo de guitarra y en la trompeta que aparece fugazmente a mitad del tema, que está tocada por Flea, de la banda Red Hot Chili Peppers; por cierto, en otros temas del disco también participa el guitarrista de esta formación, John Anthony Frusciante, además de otros músicos como Larry Harlow. Finalizo con una versión en directo de “The Widow”, para que podáis ver su desempeño en vivo, y con el videoclip original, de menor duración y sin la parte psicodélica del final.

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Iron Butterfly. “In-A-Gadda-Da-Vida”

Iron Butterfly es el nombre de una banda californiana, creada en 1966 en torno al teclista Doug Ingle y el batería Ron Bushy, que tiene el honor de contar en su repertorio con uno de los temas emblemáticos del rock, de los más influyentes en la historia de este género y de los más recordados: “In-A-Gadda-Da-Vida”. Esta composición, con sus más de diecisiete minutos de duración, algo verdaderamente inusual para la época, por no decir impensable para una industria discográfica acostumbrada a las canciones de tres minutos, ocupó toda la cara B del segundo álbum de esta formación, también titulado “In-A-Gadda-Da-Vida”; fue publicado en 1968, aunque a comienzos de ese mismo año ya habían sacado al mercado su primer Lp, “Heavy”, un título profético para una formación que fue muy importante en el nacimiento del hard rock y el heavy metal. Las relaciones personales entre los miembros de la banda no debieron ser muy buenas; de hecho, una pelea entre ellos impidió que tocaran en el Festival de Woodstock, evento al que fueron invitados. Tras estos dos discos, y antes de su disolución en 1971, publicaron dos trabajos más: “Ball” (1969) y “Metamorphosis” (1970); se volvieron a reunir en 1975, manteniendo desde entonces una actividad intermitente con una formación cambiante, casi siempre liderada por Ingle y Bushy.

En el disco que nos ocupa, también tocaron el bajista Lee Dorman y un joven guitarrista de diecisiete años llamado Erik Brann. “In-A-Gadda-Da-Vida” fue compuesto, al igual que el resto de temas que integran este álbum, por Doug Ingle. Parece que estaba borracho cuando lo hizo, de tal manera que, al dárselo a escuchar a Ron Bushy, éste le preguntó a Ingle cómo se titulaba el tema; debió decir el título que inicialmente dio a esta composición (“In the Garden of Eden”), pero estaba tan ebrio que balbuceó algo ininteligible, que Bushy apuntó como lo pareció; así fue como “In the Garden of Eden” se convirtió en “In-A-Gadda-Da-Vida”, un título críptico y misterioso, ideal para una pieza endiabladamente psicodélica como ésta. Para incrementar aún más la leyenda en torno a este tema, parece que fue grabado en una sesión de prueba, mientras esperaban la llegada de su productor musical al estudio; quedó tan bien que decidieron elevar esa toma como definitiva.

En “In-A-Gadda-Da-Vida” se mezclaban dos estilos embrionarios, el rock progresivo y el hard rock, a partir de una pieza irresistiblemente hipnótica de aroma psicodélico, con continuos cambios y una pesada estructura rítmica -sustentada en el bajo y en la voz grave de Ingle-, que nos permite un viaje astral sin necesidad de tomar drogas. El tema está lleno de sorpresas: un solo de guitarra, otro de órgano –muy eclesiástico- y uno más de batería -algo bastante novedoso para la época, que acabaría siendo imitado por bandas como Led Zeppelin o Deep Purple- y, por supuesto, ese riff sostenido de guitarra que ha pasado a la posteridad. El guitarrista Jeff Beck afirma haber visto una actuación en directo de Iron Butterfly, en abril de 1967, cuando aún no habían grabado “In-A-Gadda-Da-Vida”, en la que interpretaron esta composición durante treinta y cinco minutos; sin embargo, es más habitual escuchar la versión mutilada reducida que se preparó para su emisión por radio.

Como ya viene siendo habitual por estas fechas, entramos en modo verano. Nos tomamos un descanso bloguero, aunque volveremos en septiembre ¡Feliz verano para todos!

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Ten Years After. “I’d Love to Change the World”

Ten Years After fue una de las bandas triunfadoras en el mítico Festival de Woodstock con una interpretación frenética e irrepetible de “I’m Going Home”, canción que ya tuvimos aquí en una vieja entrada publicada hace casi seis años. Tal y como nos cuenta José M. Doménech en su interesante libro La música del diablo. Historia del blues británico (Barcelona: Curbet, 2012; págs. 121-126), este grupo fue creado por el guitarrista Alvin Lee en la ciudad inglesa de Nottingham; empezó tocando en bandas locales y, con diecisiete años, a comienzos de la década de 1960, formó el trío Jaybirds junto con Leo Lyons (bajo) y Dave Quickmire (batería), quien acabaría abandonando la formación en 1965; poco tiempo después, cambiarían el nombre de Jaybirds por el de Ten Years After, a la vez que se comprometían con un estilo menos rocanrolero y más cercano al blues-rock. Su primer álbum, titulado igual que la banda, se publicó en 1967, después vendría el directo “Undead” (1968), “Sssh” (1969), “Cricklewood Green” (1970), “Watt” (1970) y “A Space in Time” (1971), el Lp que contiene nuestra canción de hoy: “I’d Love to Change the World”. Tras este trabajo publicaron tres más: “Rock & Roll Music to the World” (1972), “Recorded Live” (1973) y “Positive Vibrations” (1974); después se separaron, aunque se han vuelto a reunir en varias ocasiones para ofrecer conciertos y grabar álbum más.

Podríamos decir que “A Space in Time” es un álbum más suave que sus trabajos anteriores, muy próximos al hard rock; es un disco más acústico y más hippie, como puede comprobarse en el tema que nos ocupa, en el que Alvin Lee (autor de la canción) realiza una deslavazada denuncia del sistema capitalista, de su desigual reparto de la riqueza, y de la paz, el amor y la ecología como valores a practicar y respetar: “Me gustaría cambiar el Mundo, pero no sé cómo hacerlo, así que te lo dejo a ti”. La parte musical es espectacular, sobre todo las guitarras (acústica y eléctrica), sobre las que se construye la melodía. Con tanto buen guitarrista como hubo en los setenta, a veces nos olvidamos del gran Alvin Lee que, en este tema, nos ofrece su faceta más delicada y pausada. Para finalizar, os dejo con la versión que, en el año 2007, publicó la banda estadounidense Tesla; fue incluida en un Ep titulado “A Peace of Time”, en el que se pueden escuchar versiones de temas propios y ajenos, al igual que hicieron en dos álbumes tributo publicados el mismo año: “Real to Reel” y “Real to Reel, Vol 2”.

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Dino Valenti / Jefferson Airplane / The Youngblooods. “Let’s Get Together”

Chet Powers (1937-1994), también conocido con el nombre artístico de Dino Valenti, fue un compositor y cantante estadounidense que, durante los años sesenta, trató de abrirse camino en el movimiento folk californiano, en aquellos años tan brillantes para la música. Formó parte de la banda de rock psicodélico Quicksilver Messenger Service, aunque tal vez sea más conocido por ser el compositor de “Let’s Get Together”, uno de los himnos pacifistas por excelencia, una canción sobre la paz, el amor, el hermanamiento universal y la comprensión e interiorización del miedo. La primera grabación fue la del grupo folk The Kingston Trio; lo hicieron en directo, y la incluyeron en su álbum en vivo “Back in Town” (1964). Coetáneas son las versiones de Hamilton Camp y David Crosby, ésta última grabada antes de incorporarse a The Byrds, que comienza con el característico riff del “Twist and Shout” de los Beatles. En 1965 se grabaron las de We Five y The Mitchell Trio y, en 1966, una de las más conocidas, la de la banda de folk-rock y rock psicodélico Jefferson Airplane, formación que ya ha tenido cabida en este blog cuando hablamos del tema “Somebody to Love”; los californianos la incluyeron en su primer álbum, el titulado “Jefferson Airplane Takes Off” (1966), desde entonces se convirtió en una de las canciones de referencia en aquella Norteamérica pacifista de hippies, psicodelia y amor libre.

Un año después de que saliera al mercado la versión de Jefferson Airplane lo hizo la de la banda The Youngbloods, otra de las interpretaciones más populares que ha tenido esta canción; probablemente fue el éxito más importante que tuvo este grupo neoyorkino creado en 1965, sobre todo a raíz de que fuera utilizada por el National Council of Christians and Jews para su publicidad televisiva y radiofónica. Aunque se han seguido haciendo versiones de “Let’s Get Together”, también conocida como “Get Together”, tiene una huella tan sesentera que hoy he preferido mencionar sólo las grabaciones que se realizaron en aquella década; además de las ya citadas, también me gustaría recordar las llevadas a cabo por otros artistas, como H.P. Lovecraft, Linda Rondstad, The Sunshine Company, Carpenters, The Brothers Four o The Association. Los que seáis cinéfilos tal vez recordaréis esta canción en películas como “Forrest Gump”, “La Luna en directo”, “Miedo y asco en Las Vegas” o “Dewey Cox: una vida larga y dura”.