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Damien Rice. “Back to her Man”

 

Me imagino que ayer, en el Centre Bell de Montreal, se debió celebrar el concierto homenaje a Leonard Cohen, organizado con motivo del primer aniversario de su muerte, hoy hace justo un año. Según el cartel, habrían participado, entre otros, artistas como Elvis Costello, Lana del Rey, Philip Glass, Sting o Damien Rice, el protagonista de esta entrada. A este cantautor irlandés lo conocí gracias a Julia y a su blog Tarareando, y precisamente con esta misma melodía, “Back to her Man”, una de las canciones más emocionantes que he escuchado últimamente. Damien Rice, nacido en 1973, fue el cantante del grupo de rock Juniper, banda que, al parecer, abandonó cuando iban a grabar su primer disco, en 1999, debido a la presión de la discográfica y a la orientación comercial que comenzaba a tomar esta formación. Decidió refugiarse en la Italia rural para escribir sus canciones y luego comenzó a recorrer Europa cantando en diferentes lugares; gracias a un primo segundo pudo grabar su primer álbum, “0” (2002), un trabajo excelente que tuvo bastante éxito y recibió algunos premios, de hecho varias de sus canciones han sido utilizadas en películas como “Closer”, “Querido Frankie” o “Pequeñas mentiras sin importancia”, y en series de televisión como “Urgencias”, “Perdidos”, House”, Misfits” o “The O.C.” Tiene dos álbumes más (“9”, 2006; y “My Favourite Faded Fantasy”, 2014), dos Eps y varios sencillos. Sólo he escuchado el primer disco y os puedo asegurar que es una verdadera maravilla, un trabajo delicado, sensible, con buenos músicos acompañándole y una cautivadora manera de interpretar. Es de esperar que Damien cantara ayer “Back to her Man”, una canción que, salvo que me haya equivocado, no está incluida en ninguno de sus trabajos anteriores; este tema lo escribió tomando como inspiración una carta/homenaje dirigida a Leonard Cohen, publicada en las redes sociales, en la que Damien explica lo importante que fue para él actuar de telonero del canadiense en Irlanda y de la huella que dejó en las mujeres de su vida, locas de amor por Leonard. En este otro vídeo tenéis una versión más sencilla desde el punto de vista instrumental, pero igual de emotiva, donde incluso se puede escuchar al público cantando y haciéndole los coros. Una canción preciosa, muy del estilo de Cohen, que en algunos momentos me recuerda a “Take This Waltz“. Gracias, Julia, por mostrármela.

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Santana. “Samba Pa Ti”

Al mexicano Carlos Santana se le considera el padre del rock latino, un género caracterizado por la fusión del rock con sonidos afrocaribeños, ritmos procedentes de Latinoamérica y, en el caso que nos ocupa, elementos del jazz, el funk, el soul, la psicodelia y el blues. En una entrada anterior, la dedicada al tema “Soul Sacrifice“, me ocupaba de los inicios de Santana, en el Festival de Woodstock, y de su primer disco (“Santana”, 1969). El siguiente trabajo de estudio fue “Abraxas” (1970), con el que consolidó esa manera de entender el rock, cálida, enérgica y sensual, con la que encandiló a críticos y público, ávidos de sonidos mestizos en un panorama musical eminentemente anglosajón. La portada de este álbum se tomó del cuadro titulado “Anunciación”, pintado unos años antes por el alemán Matias Klarwein, famoso por sus trabajos entroncados en el surrealismo, la psicodelia y el movimiento contracultural de los años sesenta; sus pinturas se han utilizado como portadas de discos, algunos pertenecientes a artistas tan conocidos como Miles Davis, Earth Wind & Fire o Gregg Allman, aunque su obra más reconocible en este ámbito es la ya mencionada para el Lp “Abraxas“. Matias Klarwein quiso representar la Anunciación de la Inmaculada Concepción, el instante en el que el Arcángel Gabriel le comunicaba a la Virgen María que iba a ser la madre Jesús. Carlos Santana vio la pintura en una revista y supo inmediatamente que aquel ángel con una conga entre las piernas, aquellos vivos colores y sugerentes imágenes eran perfectos para la portada de su disco. Como ya ocurriera en el disco anterior, las percusiones ocupan un lugar destacado en este álbum, con la presencia de músicos como Rico Reyes, Mike Carabello y, sobre todo, Chepito Areas que, además, fue el autor de algunas de las canciones. “Abraxas” es uno de los mejores trabajos de Santana, en él destacan temas como “Black Magic Woman” (compuesto por Peter Green), “Oye Como Va” (de Tito Puente), “Hope you’re feeling better” (de Gregg Rolie, teclista de la banda) o “Samba Pa Ti”, un tema instrumental lleno de sentimiento con el que Carlos Santana quiso expresar su singularidad e identidad como guitarrista y artista: “Sospecho que esta canción trae embotellada muchas cosas personales, que no sabía cómo expresar o articular en una letra. Muchas veces me enfado porque no puedo decir el verdadero significado de esta canción y es debido a que simplemente salió de mí. Eso sí que el mundo lo entiende”. En 1982, José Feliciano puso letra a esta canción; lo hizo en español, para su álbum “Escenas de Amor”.

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Matias Klarwein. “Anunciación”, 1962

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The Cure. “Lullaby”

Lobos feroces que quieren comerse a los niños, padres que abandonan a sus hijos, payasos de mirada triste que tratan de amenizar a los más pequeños, canciones de cuna con letras tan terroríficas como “duérmete niño, duérmete ya, que viene el coco y te comerá”. Desde luego, no parecen las herramientas más adecuadas para acercarse a los niños y, sin embargo, están consolidadas en nuestra cultura popular. En realidad, todos tenemos nuestra vena siniestra; algunos van más allá y dedican su vida a ello, se visten de negro, se maquillan y adoran la oscuridad y la muerte, seguro que alguna vez habréis oído hablar de la cultura gótica o siniestra. La banda británica The Cure es una de las referencias en este ámbito, al menos en lo que a la música se refiere; la imagen de su líder, Robert Smith, es de las más imitadas, incluso fue utilizada para construir el personaje principal de la película “Eduardo Manostijeras” (1990), de Tim Burton. Dicho esto, no resulta excesivamente complicado imaginarse una nana compuesta por Robert Smith; para empezar, debe superar en carácter siniestro a las canciones de cuna populares, algunas verdaderamente inquietantes (el compañero Pere nos habla de ello en su entrada dedicada al tema protagonista de hoy), por ejemplo, una pesadilla en la que alguien aparece en su cama y sueña con arañas gigantes que lo devoran. Dicen que los sueños pueden interpretarse; los seguidores de The Cure, y el propio Robert Smith, han intentado descifrar “Lullaby”: ¿pánico a las arañas?, ¿problemas con las drogas? ¿tristeza obsesiva? o, tal vez, una mezcla de todo ello. Este tema es uno de los más importantes de The Cure; formó parte del octavo álbum de estudio de los ingleses, “Disintegration” (1989), probablemente su mejor disco junto con “Pornography”. Ambos trabajos, y alguno más como “Seventeen seconds” (1980) o “Faith” (1981), representan a los The Cure más siniestros, algo que puede comprobarse en las deprimentes letras y en la música, opresiva, distorsionada y con voces en eco, al límite de la experimentalidad. “Disintegration” fue el regreso de The Cure al pesimismo de sus primeros trabajos, tras varios álbumes practicando un synth pop electrónico más optimista y vital. En contra de lo que opinaba la compañía discográfica, “Disintegration” fue un éxito absoluto, al fin y al cabo la muerte, las pesadillas, la alienación, la desesperanza y el paso destructivo del tiempo son asuntos que, imagino, siempre serán de nuestro interés, aunque sólo sea para alimentar nuestro yo más siniestro.

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The Chantels / Janis Joplin / Lou Ann Barton. “Maybe”

Janis Joplin sólo publicó tres álbumes de estudio, al que habría que sumar “Pearl”, editado en 1971 cuando ya había fallecido. Los dos primeros (“Big Brother & The Holding Company”, 1967 y “Cheap Thrills“, 1968) pertenecen a la banda Big Brother & The Holding Company, mientras que el tercero puede decirse que lo publicó en solitario con el apoyo de la Kozmic Blues Band, grupo creado en 1969 con el propósito de arropar a la norteamericana tras abandonar a sus compañeros de la Big Brother, quienes la habían tratado de proteger de sus adicciones y con los que vivió en comuna durante los años en los que perteneció a esta banda. Deseosa de emular a las cantantes a las que admiraba (Billie Holiday, Aretha Franklin o Bessie Smith) y espoleada por los medios de comunicación que insistían en que tenía que independizarse de un grupo que no estaba a su altura, decidió iniciar su carrera en solitario. En septiembre de 1969 se publicaba “I Got Dem Ol’ Kozmic Blues Again Mama!“, un álbum de rock aunque no con el sonido psicodélico característico de sus trabajos con la Big Brother; en este tercer disco de Janis Joplin estaba presente el soul, el blues y el R&B, justo la música negra que buscaba Janis para poder acercarse a esas vocalistas a las que admiraba. Además de la voz de Janis, los instrumentos de viento son los protagonistas, tal vez más que los teclados o las guitarras. Destacan canciones como “Try (Just a Little Bit Harder)“, “Kozmic Blues” o “Maybe” -con Mike Bloomfield a la guitarra-, un tema de doo wop que doce años antes había sido grabado por The Chantels, uno de los primeros grupos de mujeres de este estilo, pioneras del fenómeno de las girl groups que tantos beneficios diera, pocos años después, a discográficas como la Motown. Acreditado a Richard Barret, aunque probablemente escrita o co-escrita por Arlene Smith, la vocalista principal de las Chantels, “Maybe” ha sido versionada por artistas como The Sangri-Las, The Three Degrees, John Frusciante -el que fuera guitarra de Red Hot Chili Peppers- o Lou Ann Barton, cantante estadounidense de blues y blues-rock, miembro fundador de Double Trouble, la banda del guitarrista Steve Ray Vaughan; esta última versión, la tercera destacada de hoy, fue publicada en el álbum “Old Enough” (1982).

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Bunbury. “El Extranjero”

Fue un día de San Valentín del año 2015. Eran las ocho o las nueve de la noche, cuando me acerqué al ordenador para ver los comentarios que tenía en el blog; entonces me percaté de un aviso de WordPress, que decía algo así como que el tráfico que estaba recibiendo la web era anormalmente elevado. Entré en las estadísticas y me quedé helado, aquello parecía el cuentakilómetros de un Fórmula 1, en unas pocas horas las visitas se contaban por miles; entre ese día y los siguientes el contador llegó prácticamente a las dieciocho mil visitas. Rápidamente averigüé lo que estaba pasando, todo era debido a una sola entrada, la titulada “Héroes del Silencio. ‘Héroe de Leyenda'”; Enrique Bunbury la había posteado en su página oficial de facebook, el resto os lo podéis imaginar: sus fans entraron en masa a leer aquella entrada, que el amigo Adrián (Bonus Track Blog) calificó como el “post milagro”. Y todo gracias a Enrique Bunbury y a su legión de fieles seguidores. Me consta que es un artista que tiene también algunos detractores; de hecho, es probable que la entrada de hoy coseche críticas positivas y negativas, de la misma manera que suele suceder cuando aparece por aquí Joaquín Sabina. Me considero seguidor de ambos, de Joaquín y de Enrique, son dos artistas a los que respeto y admiro por haber creado un estilo propio, por su creatividad y por saber compaginar calidad y éxito de masas. A Bunbury le debía una entrada; como bien sabrán todos sus seguidores, decidió romper con el rock potente, característico de la última etapa de Héroes del Silencio, con un disco en solitario (“Radical Sonora”, 1997) cercano al tecno y a la música electrónica con algunas pinceladas étnicas, un trabajo diferente al que nos tenía acostumbrados en Héroes y que, a pesar de contener canciones muy interesantes, puede decirse que no es muy representativo del estilo Bunbury. El nuevo Bunbury realmente apareció con el segundo disco (“Pequeño“, 1999), en el que ya podemos escuchar ese pop-rock marca de la casa fusionado con elementos procedentes de la música melódica, la canción mexicana, el cabaret y un sinfín de influencias étnicas y culturales de origen diverso. “El Extranjero” es el corte número tres de este álbum, un tema que, después de dieciocho años, sigue manteniendo su frescura y vigencia en plena vorágine de exaltación nacionalista; a pesar de todo lo que estamos viviendo y escuchando estas últimas semanas, no nos debemos olvidar que también hay muchas personas que defienden lo que aquí se canta: “Ni patria ni bandera, ni raza ni condición, ni límites ni fronteras”. Esta canción va dedicada a todos los “ciudadanos del Mundo”: emigrantes, buscadores de fortuna, aventureros, víctimas de la “movilidad exterior”, soldados de la globalización y apátridas de vocación.