Ricky Nelson / Milton Mapes / Paul McCartney & friends. “Lonesome Town”

En octubre de 1999 se lanzó al mercado el undécimo álbum de estudio de Paul McCartney en solitario. Fue grabado entre marzo y mayo de 1999, aproximadamente un año después del fallecimiento de su esposa, Linda, debido a un cáncer. Quizás por ello, quiso hacer un disco diferente, algo así como un reencuentro con la música que escuchaba cuando era adolescente. En “Run, Devil Run” (1999) se incluyeron dieciséis canciones de R&R de los años cincuenta: trece versiones de temas conocidos (y otros no tan conocidos) que, en su día, fueron interpretados por artistas como Gene Vincent, Chuck Berry, Ricky Nelson, Elvis Presley, Carl Perkins, Buddy Holly, Little Richard o Fats Domino; y tres canciones compuestas por McCartney, dentro de estos parámetros rocanroleros. Para la ocasion, Paul McCartney se rodeó de un grupo de músicos excepcional, entre los que podemos destacar a David Gilmour (Pink Floyd), Ian Pace (Deep Purple) o Dave Mattacks (Fairport Convention).

El corte número seis del disco corresponde al tema “Lonesome Town”, compuesto por Baker Knight -autor de temas tan conocidos como “The Wonder of You”, que popularizara Elvis Presley- e interpretado por primera vez por Ricky Nelson, en 1958. De este músico y actor ya hablamos en una entrada anterior, dedicada al tema “Hello Mary Lou”, en la que hicimos una breve semblanza biográfica de este cantante, a menudo conocido como “el otro Elvis Presley”. Incluyó esta canción en su tercer álbum de estudio (“Ricky Sings Again”), para el que contó con el acompañamiento vocal del grupo The Jordanaires, también habituales en las grabaciones de Elvis Presley.

De “Lonesome Town”, cuya letra describe un lugar ficticio al que pueden acudir los corazones rotos para ahogar sus penas, se han hecho bastantes versiones; además de las dos ya mencionadas, a cargo de Ricky Nelson y de Paul McCartney, también podemos mencionar las debidas por Mark Murphy, The Ventures, Johnny Tillotson, The Fleetwoods, The Hep Stars, Ronnie Hawkins, Ray Dexter, Jerry Garcia, Chloe Moser, Françoise Hardy, Richard Anthony (en francés), Johnny Hallyday (en francés), The Cramps (psychobilly) o nuestra tercera opción de hoy, a cargo de la banda estadounidense de folk rock y country rock Milton Mapes. Esta versión fue incluida en la banda sonora del videojuego “Stubbs the Zombie in Rebel Without a Pulse”, del que ya hablamos en un post anterior. “Lonesome Town” ha aparecido en películas como “Pulp Fiction” y en series de televisión como “Heroes”, “The End of the F***ing World” o “Grantchester”.

The Wonders. “That Thing You Do!”

Adam Schlesinger fue un músico y compositor estadounidense, fallecido en 2020 debido al COVID. Fundador de bandas como Fountains of Wayne, Tinted Windows o Ivy, fue miembro del grupo Fever High y escribió canciones para cine y televisión, por las que ganó varios premios, entre ellos tres Emmy y un Grammy. Una de aquellas colaboraciones cinematográficas fue para la película “The Wonders” (1996), dirigida por Tom Hanks, que cuenta la historia de un grupo ficticio de pop, una de aquellas bandas one-hit-wonder que poblaron la escena musical durante la década de 1960; desde el anonimato, consiguieron el favor del público gracias a una exitosa canción: “That Thing You Do!” Los integrantes de aquel grupo imaginario, denominado The Wonders, fueron los actores Tom Everett Scott (en el papel del batería Guy Shades), Johnathon Schaech (como Jimmy Mattingly -vocalista y guitarra rítmica-), Steve Zahn (como el guitarrista principal Lenny Haise) y Ethan Embry (como T.B. Player, un guiño, a modo de broma, sobre la condición de “músico anónimo” que solía rodear a los bajistas de la época). Según he podido leer, hicieron un gran esfuerzo para que su interpretación como músicos de pop fuera totalmente convincente; tomaron clases de música, de interpretación musical, incluso llegaron a tocar la canción, aunque quienes realmente lo hacían eran músicos profesionales; la voz principal, por ejemplo, pertenece a Mike Viola, del grupo Candy Butcher, incluso el propio Adam Schlesinger -autor de la canción- participó en los coros. Con todo, existe una interpretación informal de “That Thing You Do!”, fechada en 2017, ejecutada por tres de los actores que hicieron de The Wonders: Tom Everett Scott, Johnathon Schaech y Ethan Embry, aquí la podéis ver.

Quienes hayáis visto la película, recordaréis la escena en la que están tocando la canción en un garaje, inicialmente como si fuera una balada, en la que también se puede ver a Liv Tyler en el papel de Faye Dolan, novia de Jimmy y, posteriormente, de Guy. Cuando se presentan a un concurso de talentos ya lo hacen a un ritmo más rápido, con un estilo muy parecido al de los primeros Beatles, y logran hacerse con el premio. Aquí les podemos ver interpretando la canción en otra escena de la película, también a su mánager: Amos White, interpretado por Tom Hanks. En la vida real, “That Thing You Do!” también fue lanzado al mercado como single, con cierto éxito en algunos países, aunque no tanto como en el película. Incluso se han hecho versiones; aquí os dejo una de las más interesantes, a cargo de los californianos The Knack.

Riccardo Cocciante. “Margherita”

Riccardo Vincent Cocciante, conocido como Riccardo Cocciante o Richard Cocciante, es un cantautor italiano nacido en Saigón (Indochina francesa, actual Vietnam), hijo de padre italiano y madre francesa. A los once años ya había emigrado con su familia a Roma (Italia), donde se formó como músico, sin olvidar nunca su ascendencia materna francesa. Grabó su primer sencillo en 1968 -como Riccardo Conte-, con 21 ó 22 años, aunque no tuvo mucho éxito; tampoco lo tendría en los años posteriores, con el sello Delta, para el que grabaría algún single, que también pasó desapercibido. No salió del ostracismo hasta que conoció a los autores italianos Marco Luberti y Amerigo Paolo Cassella, con quienes trabajó en los nuevos discos que grabo con la RCA italiana; en 1972, publicó un álbum conceptual -el primer Lp de su carrera- (“Mu”, 1972), con influencias procedentes del rock progresivo; después grabaría “Poesía” (1973), “Anima” (1974 -en el que se incluyó su primer gran éxito: “Bella senz’anima”-), “L’alba” (1975) y “Concerto per Margherita” (1976), un excelente álbum de pop melódico con unos imponentes arreglos electrónicos a cargo del griego Vangelis, músico de la misma casa discográfica que Cocciante que, un par de años antes, ya había trabajado con otro cantante italiano: Claudio Baglioni.

Los diez temas que componen el disco fueron compuestos por Marco Luberti (letra) y Riccardo Cocciante (música), mientras que la imagen de la portada es obra del artista Bernhard Grisel, en concreto una parte de su cuadro titulado “Les Styriennes”, cuya modelo fue la propia esposa del pintor. La canción más conocida del disco, y una de las más recordadas de Riccardo Cocciante, es la titulada “Margherita”, cuya letra surgió en la cabeza de Marco Luberti mientras dormía, obsesionado por dar texto a todas las partituras que había compuesto Cocciante para este álbum. Este poético y arrebatador canto al amor, también se grabó en francés, inglés y español -me acuerdo del gran éxito que tuvo en nuestro país-, y ha sido interpretado por Cocciante en multitud de ocasiones; aquí os dejo éste directo de 1976, éste otro de 1980, uno de 1998 -con todo el público cantando- y el del Festival de San Remo de 1999. A pesar de que existen bastantes versiones de este tema, sólo os voy a proponer dos: la de Mina y, la más reciente, de Tiziano Ferro.

Bette Midler / The Dubliners / Joe Bonamassa. “The Rose”

“Pearl” era el apodo de Janis Joplin y, también, el título que inicialmente tuvo una película de la 20th Century Fox, que pretendía ser un biopic de esta inolvidable cantante, fallecida a los veintisiete años. Con el guion ya listo, la familia de Janis no aceptó la historia que allí se contaba y prohibió utilizar su nombre, y su música, en la película. Los productores no abandonaron el proyecto, pero lo orientaron hacia la dramatización de una artista autodestructiva, de finales de los años sesenta del siglo XX, que intentaba hacer frente a sus adicciones y a las presiones que recibía del negocio de la música. La dirección de la película le fue encomendada a Mark Rydell, y los asuntos musicales a Paul A. Rothchild, el mismo que produjo el álbum titulado “Pearl” (1971), el segundo y último disco de estudio de Janis Joplin, lanzado al mercado tres meses después de su fallecimiento. Parece que Rothchild escuchó unas tres mil canciones y, de entre ellas, seleccionó treinta; una de aquellas melodías estaba compuesta por la cantautora y actriz Amanda McBroom, y fue una de las elegidas por la protagonista de la película, Bette Midler, para formar parte de la banda sonora de este film.

Según cuenta la compositora de este tema en su página web, ella misma presentó esta melodía a los productores de la película, a quienes no les gustó nada; fue Rothchild quien se la mandó a Bette Midler, y ella sí que dio el visto bueno. Según relata Amanda McBroom, la inspiración le llegó cuando escuchó por la radio el tema “Magdalena”, de Danny O’Keefe, cantada por Leo Sayer. A pesar de que la letra le pareció bella, no estaba de acuerdo con ella (“Tu amor es como una navaja. Mi corazón es solo una cicatriz”), y quiso componer su propia canción, en la que pudiera expresar lo que, para ella, era el amor: “De repente, fue como si alguien hubiera abierto una ventana en lo alto de mi cabeza. Las palabras empezaron a fluir. Tuve que seguir recitándolas para mí misma mientras conducía cada vez más rápido hacia casa, para no olvidarlas. Entré a toda velocidad en la entrada de mi casa, corrí hacia la casa, pasé junto a varios perros, gatos y maridos desconcertados, y me senté al piano. Diez minutos después, LA ROSA estaba allí. Llamé a mi marido, George, a la habitación y se la toqué, como siempre hacía con mis nuevas canciones. Escuchó y me dijo en voz baja: ‘Acabas de escribir un clásico’. Yo protesté diciendo que sólo mis amigos la escucharían (esto fue mucho antes de que yo hubiera grabado nada). Él dijo: ‘Recuerda lo que le digo, algo va a pasar con esta canción’”.

Un año después, aconsejada por su colaboradora y amiga Michele Brourman, envió esta canción a los productores de la película “Pearl”, finalmente titulada “The Rose”. Pusieron a la canción el mismo nombre, y ocupó un lugar destacado al final de la película, en el momento en el que se proyectan los créditos finales. Bette Midler ganó el Grammy a la mejor interpretación vocal pop femenina por “The Rose”, imponiéndose a voces como Barbra Streisand o Donna Summer, entre otras. Sin embargo, “The Rose” ni siquiera fue nominada a los premios Oscar en la categoría de mejor canción original; ello fue debido a la rígida normativa de la Academia, que exigía a los temas en concurso que hubieran sido escritos, de manera específica e inequívoca, para alguna película. En cambio, sí obtuvo el Globo de Oro a la mejor canción original, puesto que estos premios no exigían este requisito de canción completamente original.

Para acompañar a Bette Midler, os propongo al grupo folk irlandés The Dubliners (con The Hot House Flowers), quienes grabaron este tema hacia 1991; y al guitarrista de blues estadounidense Joe Bonamassa, que nos regala una espléndida versión, con su guitarra acústica, sin grandes alardes guitarreros y con un acompañamiento instrumental de lo más sugerente. Si queréis probar con otros artistas, os propongo a Joan Baez, Conway Twitty, Lincoln Mayorga & Amanda McBroom, Amanda McBroom, Nana Mouskouri, Judy Collins, Jonathan Richman, Shirley Bassey, Le Ann Rimes, Bonnie Tyler, Elkie Brooks, Glee Cast o Katherine Jenkins.

Van Morrison. “Brown Eyed Girl”

El irlandés Van Morrison es un ejemplo de calidad, perseverancia y amor por la música. En una entrada anterior, dedicada al tema “If You Love Me”, nos hacíamos eco de las principales cifras que acompañan a su exitosa trayectoria profesional y, también, de su inigualable voz que, con el paso de los años, ha tenido que aprender a modular para no arruinar sus cuerdas vocales. También en otra ocasión (post dedicado a la canción “Moondance”), nos ocupábamos de los inicios de este músico en solitario, después de que abandonara el grupo Them hacia 1966. Su carrera se impulsó definitivamente a partir del segundo álbum de estudio (“Astral Weeks”, 1968), publicado por la discográfica Warner.

Antes salió al mercado un trabajo titulado “Blowin’ Your Mind!” (1967), con el sello Bang, creado por el productor Bert Berns en 1965. Aquella decisión probablemente fue una de las peores que ha tomado Van Morrison a lo largo de extensa carrera profesional; el “León de Belfast” no prestó atención a lo que firmaba (control absoluto por parte de la discográfica de todo el material creado por él, y repercusión de todos los gastos de grabación al autor hasta que se hubieran satisfecho todos los royalties), y finalmente se encontró con la sorpresa de ver publicado un álbum cuando el compromiso adquirido era grabar con Bang cuatro singles, es decir, ocho canciones. Para colmo, se encontró con una portada feísima (al final la podéis ver), un diseño pretendidamente psicodélico que horrorizó a Van Morrison y a algunos críticos musicales, como Greil Marcus; éste último la ha calificado de “monstruosamente ofensiva”. Con todo, en este disco se encuentra una de las canciones más conocidas de Van Morrison, de las más influyentes en la cultura popular, de las más radiadas (incluso hoy en día) y de las habituales en cualquier lista de éxitos que se precie: “Brown Eyed Girl”.

Pese a todo, por las razones comentadas anteriormente, parece que Van Morrison nunca ha recibido regalías por ella. Teniendo en cuenta la fama de arisco y malhumorado que tiene el de Belfast, no es de extrañar que haya llegado a decir de “Brown Eyed Girl” que no es de sus canciones favoritas: “no es una de mis mejores. Quiero decir, tengo unas trescientas canciones que creo son mejores”. A ritmo de melodía pop, con la colaboración del grupo femenino The Sweet Inspirations en los coros, Morrrison nos ofrece un nostálgico recuerdo de alguien que tuvo una novia de ojos marrones; inicialmente titulado “Brown-Skinned-Girl”, debió parecer un tanto libertino para las emisoras de radio, lo que obligó a cambiar la estrofa “making live in the green grass” por la más casta de “laughin’ and a-runnin’, hey hey”. Este clásico de la música popular ha sido interpretado por Van Morrison en numerosas ocasiones; aquí os dejo cuatro directos, registrados en 1974, 1979, 2016 y 2018. También hay muchas versiones, incluyendo una en catalán a cargo del grupo Els Pets.