Jackie DeShannon / Smokie / Willy DeVille. “Needles and Pins”

A veces el amor duele como si te clavaran agujas y alfileres en el cuerpo. Y aún duele más cuando has sido tú el que, por una mala decisión, has roto con el amor de tu vida; cuando sigues perdido, buscando el amor, mientras ella está feliz en una nueva relación. Esa es, en síntesis, la historia que nos cuenta “Needles and Pins”, una canción compuesta por Jack Nitzsche, el que fuera colaborador del Phil Spector en las tareas de producción musical durante la década de los cincuenta, y Sonny Bono, pareja musical y sentimental de Cher cuando ésta se inició como cantante. Según ha contado Sonny Bono, fue él quien comenzó a cantar la canción mientras Jack Nitzsche tocaba unos acordes a la guitarra; sin embargo, la opinión de Jackie DeShannon es bien diferente: el tema fue escrito al piano y ella fue partícipe activa en el proceso de creación. Sea como fuere, probablemente porque Jackie era mujer y no la tomaron en consideración, su nombre no aparece en la autoría de la canción.

La primera versión que se grabó, en 1963, fue precisamente la de Jackie DeShannon, una cantante, compositora y guitarrista estadounidense que llegó a ser telonera de los Beatles en la gira que realizaron los de Liverpool por los Estados Unidos en 1964, fue compositora de temas para artistas como The Byrds o Marianne Faithfull, y llegó a componer algunos temas con Jimmi Page, el guitarrista de Led Zeppelin, precisamente él dedicaría a Jackie la canción “Tangerine”, incluida en el álbum “Led Zeppelin III”. Si queréis saber más cosas sobre ella os recomiendo el monográfico publicado en la web “We Are Rock”. A pesar de que, en mi opinión, la interpretación de Jackie es de las mejores que se han hecho, “Needles and Pins” se hizo famosa a través de la versión que grabó, un año después, la banda beat The Searchers. Desde entonces ha habido otros grupos y solistas que se han ocupado de este tema, entre ellos The Thyphoons (de 1964, como la de The Searchers), The Turtles, Gary Lewis & The Playboys, Cher, Ramones, Tom Petty & Stevie Nicks (en directo), Paul Weller, Ultima Thule o Petula Clarke (en francés); también aparece al comienzo del tema “Use the Man”, de Megadeth y al final de “Broadway Melody of 1974”, de Genesis, aunque sea de manera muy breve. Para acompañar a Jackie DeShannon he elegido a los británicos Smokie -que ya tuvimos aquí a propósito del tema “Living Next Door to Alice”-, una versión publicada en el álbum “Bright Lights & Back Alleys”; y a Willie De Ville, quien la incluyó en su disco titulado “Horse of a Different Color” (1999).

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Gerry & The Pacemakers. “You’ll Never Walk Alone”

Anfield es el hogar del Liverpool Football Club, uno de esos campos que querríamos visitar todos los aficionados a este deporte, aunque sólo fuera para escuchar su himno cantado por los aficionados al comienzo del partido, en un acto de comunión entre futbolistas y afición que, estoy seguro, tiene que sobrecoger y acongojar a los equipos rivales. Hace unas semanas el Fútbol Club Barcelona no pudo aguantar esa presión, ejercida por la entregada afición del Liverpool apoyando a sus jugadores como si fuera un miembro más del equipo; a los futbolistas no les quedó más remedio que apelar a la épica (y al buen fútbol) para dar la vuelta a una eliminatoria que parecía imposible de superar. Mañana juegan la final de la Champions League, aquí en Madrid, en el estadio del Atlético; estoy convencido que, tal y como se puede escuchar en su himno, los aficionados no les dejarán caminar solos (nunca lo hacen) y más en un día tan importante para la historia de este club. Espero que el Wanda Metropolitano sea una gran fiesta, que mañana sólo se hable de fútbol y no de batallas campales entre hinchas (todos ingleses) de ambas aficiones.

En los años sesenta era habitual que los grandes éxitos del momento sonaran por la megafonía del estadio de Anfield; una de aquellas canciones era “You’ll Never Walk Alone” en la interpretación de Gerry & The Pacemakers, un grupo local, amigos de los Beatles, con quienes compartían estilo musical y lugar de actuaciones en vivo, el mítico local Cavern Club. El tema dejó de ser un éxito, pero los aficionados lo seguían cantando antes de cada partido, y algunos entrenadores, como Bill Shankly, pidieron que siguiera sonando en el estadio. Tal y como señala Guillermo Domínguez, la leyenda debió comenzar el 19 de octubre de 1963; el Liverpool recibía al West Bromwich Albion con el campo lleno, pero se estropeó el sistema de megafonía; los aficionados no se conformaron y comenzaron a cantar “You’ll Never Walk Alone” a capela; probablemente así fue cómo este tema pop acabó convirtiéndose en el himno del club, algo que incluso puede verse en su escudo, donde se incluyó el título de esta melodía. Aunque no os guste el fútbol, os recomiendo que veáis algún vídeo con Anfield cantando a pleno pulmón; por ejemplo, éste o éste otro, en el que la afición rival también se suma a los cánticos, no en vano el Borussia Dortmund también ha acabado adoptando esta canción como himno, al igual que otros equipos, como el Twente, el Feyenoord, el Celtic de Glasgow, el Mainz 05, el FC Kaiserlautern, el FC St Pauli, incluso el CD Lugo, donde llaman a su campo Anfield Carro en lugar de Anxo Carro, su verdadero nombre.

Como comentábamos al principio de la entrada, los Gerry & The Pacemakers publicaron esta canción en 1963, aunque no era un tema compuesto por ellos, ni siquiera era un tema pop. “You’ll Never Walk Alone” fue compuesta por Richard Rodgers y Oscar Hammerstein II para el musical “Carousel”, estrenado en Broadway en el año 1945. Esta melodía aparece un par de veces en la representación, la primera cantada por una amiga a otra con la intención de darle ánimo ante la muerte de su amado, que se suicida al verse acorralado por la policía después de un atraco fallido (aquí la podéis escuchar). Antes de que Gerry & The Pacemakers hicieran su conocida versión, también la grabaron otros artistas, por supuesto en el tono melódico que sugería la grabación primigenia: Frank Sinatra, Judy Garland, Imperials, Gene Vincent, The Flamingos o Ray Charles; y después también se han seguido haciendo versiones, os dejo por ejemplo las debidas a The Righteus Brothers, Dionne Warwick, Elvis Presley, Louis Armstrong, Glen Campbell, Johnny Cash o Aretha Franklin, por mencionar algunas.

Y no quiero finalizar sin mencionar una circunstancia bastante curiosa: la inclusión de esta canción en otra de Pink Floyd, en realidad está sobrepuesta en “Fearless”, del álbum “Meddle” (1971), lo podéis escuchar claramente al final del tema; alguna teoría he leído al respecto, pero casi prefiero que seáis vosotros los que, si os apetece, deis algún tipo de información o elucubración en torno a las posibles razones que pudieron llevar a Waters y compañía a utilizar este recurso.

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The Hollies / Robert Gordon / Brian May / “It’s Only Make Believe”

The Hollies fue un grupo beat de los que podríamos englobar dentro del movimiento musical conocido como British Invasion. Fue creado en Manchester, en 1962, por dos compañeros y amigos del colegio, Allan Clarke y Graham Nash, que se conocían desde que tenían cinco años. Siempre mostraron interés por la música y, cuando comenzaron a crecer, se establecieron como dueto semi-profesional, con un estilo parecido al de los Everly Brothers; en 1962 conocieron a Eric Haydock y Don Rathbone, juntos crearon The Hollies. A la formación original se uniría el guitarrista Vic Steel, sustituido poco después por Tony Hicks; en 1963 entro a formar parte de la banda Bobby Elliot (batería) en sustitución de Rathbone, convertido en representante del grupo; y en 1968, cuando Graham Nash abandonó la formación para constituir Crosby, Still & Nash, se incorporó Terry Syvester. El período más exitoso de los Hollies fue la década de los sesenta, también la de los setenta y, a juzgar por lo visto en su página web, aún continúan en activo. Publicaron sus primeros singles en 1963 y su primer álbum en enero de 1964, un trabajo titulado “Stay with the Hollies”, en el que se incluyó un tema o dos escritos por ellos, aunque la mayoría eran versiones de Chuck Berry, Little Richard, Maurice Williams, Ray Charles, Berry Gordy Jr. o Conway Twitty.

“It’s Only Make Believe” es un tema country escrito precisamente por Conway Twitty y Jack Nance, publicado por el primero en 1958. Según nos cuenta Eduardo en su blog River of Country, fue el primer número uno de este artista, con más de ocho millones de singles vendidos; nos cuenta la historia de un hombre muy enamorado que desearía verse correspondido por su novia, al parecer menos entregada a la relación. Las versiones country y melódicas son mayoría (Loretta Lynn & Conway Twitty, Glen Campbell, Mina, Wanda Jackson, Lynn Anderson, Connie Francis, Billy Fury, Child, etc.), aunque también las hay más singulares, como las de Fiona Apple, Cold Chisel o Misfits. Después de escuchar a los Hollies (prestad atención a su delicado y elegante solo de guitarra), os propongo al rockabilly Robert Gordon con una versión publicada en su álbum “Rock Billy Boogie” (1979); y, para finalizar, al guitarrista de Queen, Brian May, que publicó este tema como single, en 1998, con una banda de excepción: Cozy Powell (batería), Jamie Moses (guitarra), Spike Edney (teclados) y Neil Murray (bajo).

Tony Sheridan & The Beat Brothers. “My Bonnie”

Ya lo puedo decir. Adoro Escocia, sus paisajes redondeados y verdes, la mágica quietud de sus lagos y glens, la amabilidad de su gente, sus estrechas carreteras que invitan a la concordia y al entendimiento, y el fuerte apego que los escoceses tienen a su historia, no siempre alegre ni victoriosa. Los castillos, iglesias, museos y monumentos son testigos de un pasado orgulloso y de una cultura propia que reivindican con pasión. Si vais a Escocia os faltará tiempo para llegar a todos sus rincones pero, si tenéis ocasión, no dejéis de visitar el antiguo campo de batalla de Culloden; en aquella contienda, ocurrida el 16 de abril de 1746, las tropas jacobitas lideradas por Carlos Eduardo Estuardo, formadas en su mayoría por escoceses católicos y episcopalianos de las Highlands, cayeron derrotadas por el ejército británico al mando del Duque de Cumberland, el hijo menor de Jorge II, de la Casa de Hannover. La batalla puso fin a los levantamientos jacobitas y a la pretensión de colocar a un descendiente de Jacobo II en el trono de Inglaterra; se destruyó el sistema escocés de clanes, se prohibió la religión episcopaliana (la católica ya lo estaba) y los distintivos y vestimentas escoceses, como el kilt, el tartán o las gaitas, éstas últimas se consideraron armas de guerra. El Duque de Cumberland, conocido a partir de entonces como “Cumberland el Carnicero”, mató a los jacobitas heridos y prisioneros, excepto a los de mayor rango, que fueron ejecutados posteriormente en Inverness. El carismático Carlos Eduardo Estuardo, conocido como “Bonnie Prince Charlie”, al parecer una persona irresoluta, caprichosa, irascible y muy aficionada al alcohol, pudo huir gracias a Flora MacDonald, uno de los personajes más célebres de Escocia, que logró trasladarlo en barca a la isla de Skye disfrazado como su criada irlandesa Betty Burke. Este acto heroico fue inmortalizado en la canción “The Skye Boat Song”; otras melodías, como “Crua Chan”, de los argentinos Sumo, recuerdan la batalla de Culloden; y el tema popular “My Bonnie lies over the ocean” es posible que aluda a Carlos María Estuardo (“Bonnie Prince Charlie”), ya que bonnie, en jerga escocesa, significa chica bonita o preciosa, aunque creo que también se emplea en masculino.
Las primeras partituras de “My Bonnie lies over the ocean”, una de las canciones escocesas más populares, utilizada como melodía infantil, imprescindible en campamentos y como recurso para aprender inglés, se remontan al siglo XIX. Yo os voy a proponer la adaptación realizada en 1961 por el músico británico Tony Sheridan, bajo el título “My Bonnie”, que grabó este clásico acompañado de los Beat Brothers, unos muchachos que trataban de ganarse la vida como buenamente podían en locales y clubs de Hamburgo; poco tiempo después lograrían el reconocimiento y el éxito, ya con su nombre definitivo: The Beatles.

Los Brincos. “Flamenco”

Los Brincos fueron, en mi opinión, la banda de pop más importante que hubo en España durante los años sesenta; su éxito fue incontestable, consiguieron un fuerte apoyo mediático, fueron lanzados al mercado musical como un producto beat pero con una fortísima carga de idisincrasia hispana (letras en castellano, guitarras españolas, capas, zapatos con cascabeles …) y, por si esto fuera poco, componían sus propias canciones, algo poco habitual entre las formaciones españolas de la época, más orientadas hacia las versiones. El grupo se crea en 1964, tras la disolución de Los Estudiantes, banda pionera del pop y el pop-rock de nuestro país; el cuarteto inicial, el más conocido por el gran público, estaba integrado por Fernando Arbex a la batería (procedente de Los Estudiantes), Juan Pardo y Junior a las guitarras (habían sido cantantes ocasionales en Los Pekenikes) y Manuel González al bajo (ex de The Blue Shadows); Luis Sartorius, el representante, fue en gran medida el artífice del proyecto y quien consiguió la inclusión del grupo en el recién creado sello discográfico Novola, subsidiario de Zafiro, si bien nunca lograría ver en funcionamiento su idea pues falleció pronto en un accidente de coche, siendo sustituido en las labores de producción por Maryni Callejo, la directora artística y arreglista de Zafiro, una persona que siempre estuvo muy bien valorada por los miembros de la banda, para muchos “el quinto Brinco”. El primer Lp se tituló “Los Brincos“, fue publicado en 1964 incluyendo en él todas las canciones que habían ido apareciendo anteriormente en formato single o EP. El tema que nos ocupa, “Flamenco”, se publicó como cara B del tema “Cry“, tal vez por miedo a que el público juvenil lo considerara “una españolada”; no fue así, “Flamenco” se convirtió en la quintaesencia de su estilo: un pop beat de influencia británica pero con mucha personalidad española, como bien puede comprobarse en el arranque de la canción (batería y guitarra española) -uno de los mejores y más recordados comienzos de nuestra música popular- y en los característicos juegos vocales, que acabarían siendo una de las señas de identidad de esta formación. En cuanto a la letra, posiblemente hoy se podría considerar como políticamente incorrecta debido a ese tono chulesco-machista de quien se cree muy seguro de sí mismo y de su encanto ante las mujeres. Finalizamos con tres versiones de esta canción, las realizadas por Los Sencillos, Los Coronas y la sofisticada de Juan D’Ors, que podéis escuchar gracias a este interesante videoclip.