Nat King Cole / Joss Stone /Joan Chamorro Quintet y Andrea Motis. “L-O-V-E”

Nathaniel Adams Coles, más conocido como Nat “King” Cole, fue un pianista y cantante de jazz y canción melódica nacido el 17 de marzo de 1919 en Montgomery (Alabama -EE.UU.-), aunque su familia se trasladó a Chicago (Illinois) cuando él tenía cuatro años. Aprendió a tocar el piano con su madre (Perlina Coles), organista de la iglesia bautista de la que era diácono su padre (Edward Coles). Comenzó su carrera musical a los quince años, primero en el grupo Eddie Cole’s Swingsters, junto con su hermano Eddie, y después en el King Cole Swingsters, que acabaron llamando King Cole Trio (Oscar Moore -guitarra-, Wesley Prince -bajo- y Nat King Cole -piano-); esta formación se movió en la zona de Los Ángeles (California), actuando en locales y participando en programas de radio; firmaron con Capital Records -discográfica en la que Nat King Cole se mantuvo durante toda su carrera- a comienzos de la década de 1940, el primer single que publicaron se tituló “That Ain’t Right” (1942). Aunque al principio era conocido como pianista de jazz, acabó convirtiéndose en cantante melódico y de baladas, sobre todo a partir de su éxito “Mona Lisa” (1950). Durante la década de 1950 grabó algunos discos en español, a pesar de que no hablaba nuestro idioma, lo que le dio una enorme popularidad en España y Latinoamérica. Miembro de la masonería, activista del movimiento de derechos civiles y simpatizante de John F. Kennedy, Nat King Cole falleció el 15 de febrero de 1965, a los cuarenta y cinco años, víctima de un cáncer de pulmón.

Su último álbum de estudio se tituló “L-O-V-E” (1965); fue comercializado poco antes de su muerte, y en él se incluyeron canciones como la que da nombre al disco, que ya había sido publicada como sencillo en septiembre de 1964. Este tema acabaría grabándolo en diferentes idiomas, como francés, español, japonés, alemán o italiano. L-O-V-E es una canción compuesta por Bert Kaempfert (música) y Milt Gabler (letra), que fue grabada por primera vez por Bert Kaempfert and His Orchestra, en julio de 1964, para su álbum titulado “Blue Midnight”. De 1965 es la versión de Peggy Lee, y también las de Los TNT y Lolita Torres, ambas en español; después vendrían las de Dionne Warwick, The Anita Kerr Singers, Johnny Mathis, Buddy Greco, John Pizzarelli, Caterina Zapponi, Michael Bublé, “Glee” Cast, Diana Krall, Yoko Oginone (en japonés) o Sacha Distel (en francés), entre otras.

Nuestra segunda versión destacada de hoy fue grabada por la cantante y compositora inglesa Joss Stone, para un anuncio publicitario de la marca Chanel, protagonizado por la actriz Keira Knightley. Finalmente, fue incluida en la edición de lujo del tercer álbum de estudio de Joss Stone, titulado “Introducing Joss Stone” (2007). La tercera fue incluida en el primer disco de la colección “Joan Chamorro Presenta” (2010), en el que el músico de jazz Joan Chamorro introducía a una jovencísima Andrea Motis, que apenas tenía quince años y ya dominaba la técnica vocal del jazz, así como la trompeta y el saxo; os dejo una versión en directo, para que la veáis en acción.

Nat «King» Cole (1919-1965)

Miles Davis. “It Never Entered My Mind”

A mediados de la década de 1950, Miles Davis conseguía desengancharse de la heroína, droga con la que había convivido los años anteriores, mientras grababa sus primeros Lps de 10 pulgadas con Prestige y Blue Note. La tercera y última sesión para Blue Note Records, publicada como “Miles Davis, Volume 3” (1954), fue una de las primeras oportunidades que tuvo Davis para mostrar el enorme talento que atesoraba una vez superada su adicción. Para grabar ese disco, de apenas veintiséis minutos y seis cortes, se acompañó de Horace Silver al piano, Percy Heath al bajo y Art Blakey a la batería; cuatro de los temas están compuestos por el propio Miles Davis, mientras que “Well, You Needn’t” está atribuido a Thelonious Monk y el que nos ocupa, “It Never Entered My Mind”, fue escrito por Lorenz Hart y Richard Rodgers. Con la desaparición del formato Lp de 10 pulgadas, todos los temas del disco “Miles Davis, Volume 3” fueron incluidos en la nueva edición (1956) -en vinilo 12 pulgadas- del álbum “Miles Davis, Volume 2”; cuando apareció el formato CD, se publicaron juntas las tres sesiones grabadas por Miles Davis para Blue Note (vols. 1, 2 y 3) en el CD titulado “Miles Davis Volume 1” (2001).

La superación de esta drogodependencia fue un punto de inflexión en la carrera del trompetista estadounidense; su paso por el Newport Jazz Festival, en julio de 1955, llamó la atención de Columbia Records, compañía a la que se unió ese mismo año y con la que, a la postre, firmaría los mejores trabajos de su carrera. Sin embargo, antes de lanzarse de lleno con Columbia, Miles Davis tuvo que hacer frente a las obligaciones contractuales que había asumido con Prestige; de ahí que, en 1956, tuviera que grabar cuatro discos, que fueron publicándose entre 1957 y 1961: “Cookin’ with the Miles Davis Quintet” (1957), “Relaxin’ with the Miles Davis Quintet” (1958), “Workin’ with the Miles Davis Quintet” (1960) y “Steamin’ with the Miles Davis Quintet” (1961). En el tercero de ellos volvió a incluir la melodía “It Never Entered My Mind”, esta vez acompañado por John Coltrane (saxo), Red Garland (piano), Paul Chambers (bajo, violonchelo) y Philly Joe Jones (batería).

Esta canción de Hart y Rodgers fue inicialmente concebida para el musical “Higher and Higher”, representado en el Shubert Theatre de Broadway (Nueva York -EE.UU.-) durante el año 1940, entre los meses de abril y agosto; en aquellas representaciones el tema fue interpretado por la cantante y actriz estadounidense Shirley Ross. Después de ella han sido muchos los artistas que han versionado esta composición, tanto desde el punto de vista vocal como instrumental; sin embargo, hoy prefiero no distraer la atención con otras versiones que no sean las dos mencionadas de Miles Davis, desde mi punto de vista insuperables por esa intensidad nostálgica en la que nos sumerge el trompetista norteamericano.

Ella Fitzgerald / Stevie Wonder / Chet Baker. “With a Song in My Heart”

Con una canción en mi corazón” (1952) es el título de una película dirigida por Walter Lang. Narra la historia de la actriz y cantante Jane Froman, que resultó gravemente herida tras sufrir un accidente aéreo el 22 de febrero de 1933, cuando sobrevolaba Portugal en un Boeing 314 llamado “Yankee Clipper”; el avión cayó al río Tajo, provocando la muerte a más de la mitad de los pasajeros. Jane Froman tuvo que ser sometida a treinta y nueve operaciones a lo largo de dos años y, aunque logró evitar la amputación de una pierna, tuvo que usar un aparato ortopédico durante toda su vida; aun así, con muletas y continuos dolores, llegó a ofrecer casi un centenar de espectáculos musicales en Europa. También estuvo muy involucrada en la película sobre su vida, como asesora técnica y prestando su voz en la mayor parte de las melodías que conforman la banda sonora. Susan Hayward fue la actriz que encarnó a Jane Froman, aunque la voz en las canciones era la de Jane.

Así sucedió, por ejemplo, con el tema homónimo, “With a Song in My Heart” (aquí lo podéis escuchar), escrito por Richard Rodgers y Lorenz Hart para el musical de Broadway “Spring is Here”, representado en 1929 por los actores John Hundley y Lilian Taiz y, un año después, cantado por Lawrence Gray en este mismo espectáculo musical. También de 1929 son las grabaciones de Leo Reisman & His Orchestra y James Melton; la de Perry Como data de 1948 (también para una película -“Letra y Música”-, en torno a las carreras profesionales de R. Rodgers y L. Hart), la de Doris Day de 1950 (nuevamente para un film -«El trompetista«-, en torno a Harry James), la de Sonny Rollins Quartet de 1953, la de Benny Carter de 1954 y la de Ella Fitzgerald -con quien hoy comenzamos nuestra habitual terna- del año 1956. Esta versión fue incluida en el álbum titulado “Ella Fitzgerald Stings the Rodgers & Hart Song Book”, integrado por canciones escritas por estos insignes compositores.

Como suele ocurrir con estos temas tan populares del cancionero americano, las versiones son numerosas, a menudo en clave jazzística: Sonny Clark, Dinah Washington, The Supremes, Bing Crosby, Kitty Margolis, Chick Corea, John Pizzarelli, etc. Para acompañar a Ella Fitzgerald os voy a recomendar dos versiones que me parecen especialmente bellas, por supuesto siempre desde mi particular y subjetivo punto de vista. La de Stevie Wonder fue incluida en un álbum titulado igual que la canción, publicado en 1963, cuando Stevie tenía trece años y una maravillosa voz aún infantil. Y, finalmente, la del trompetista Chet Baker, que formó parte del Lp titulado “She Was Too Good to Me” (1974).

Glenn Miller / The Manthattan Transfer / Cluster Sisters. “Tuxedo Junction”

En España llamamos “esmoquin” al traje de noche masculino, concebido como conjunto de etiqueta semiformal, utilizado para lucir en fiestas nocturnas como cócteles, entregas de premios y otros actos sociales de cierta relevancia; para actos más formales, como bodas, recepciones oficiales o cenas de gala, están reservadas otras prendas, como el chaqué (ceremonias diurnas), el frac (ceremonias nocturnas) o el traje típico de una determinada región, cultura o nación. Sin embargo, la denominación española es errónea porque el nombre proviene de otra prenda diferente, el smoking jacket, que los británicos solían poner encima del traje, a modo de bata, para evitar que el humo del tabaco se impregnara en la vestimenta. El esmoquin es una prenda de origen angloestadounidense, conocida en Reino Unido como black tie o dinner jacket, y en Estados Unidos como “tuxedo”. Parece que el primero en utilizar una prenda de este tipo fue Eduardo VII de Inglaterra, cuando aún era Príncipe de Gales, pero quienes la popularizaron fueron los norteamericanos, ellos fueron quienes decidieron diseñar una prenda, parecida a la que lucía el Príncipe de Gales en actos privados, para las cenas del “Tuxedo Club”, un lujoso club social situado a las afueras de Tuxedo (Estado de Nueva York); fue durante el primer baile de otoño, en octubre de 1886, el día en el que se decidió por primera vez que todos los hombres deberían ir ataviados con esta singular prenda; a partir de aquella fecha, el “tuxedo” comenzó a hacerse popular, y habitual, en todo el mundo.

En Birmingham (Alabama -EE.UU.-) hay actualmente un edificio que, en principio, no llama la atención, pero es historia del jazz. En la intersección entre Ensley Avenue y la 20th Street se encuentra ubicado el Nixon Building, un edificio donde hubo un local, conocido como “Junction”, en el que la comunidad negra comía y bailaba en su elegante salón; aquello ocurrió entre mediados de la década de 1920 y mediados de los cincuenta. Al restaurante se podía ir con la ropa de trabajo, pero no al salón de baile, donde se exigía ir correctamente vestido; “sabedor el dueño del ‘Junction’ de los problemas económicos de su público”, tal y como nos cuentan en la web Megahone, “abrió una tienda de alquiler de ropa junto al local. Allí se podían alquilar por horas, elegantes vestidos de noche arropados por blancos collares de perlas para las señoras, seductores vestidos largos llenos de lentejuelas que brillaban bajo los focos de la pista de baile para las más atrevidas y elegantes ‘tuxedos’ para los caballeros. Por más de treinta años el ‘Junction’ se convirtió en la meca para sus parroquianos tanto desde un punto social como de entretenimiento”.

En 1939, los músicos Erskine Hawkins, Bill Johnson y Julian Dash, junto con el letrista Buddy Feyne, escribieron una canción en homenaje al “Junctión”, que titularon “Tuxedo Junction”. Inicialmente instrumental, el tema fue grabado por primera vez por Erskine Hawkins & His Orchestra (1939), aunque quien lo hizo famoso fue Glenn Miller, apenas unos meses después; llegó a vender 115.000 copias en la primera semana y la melodía animó a los soldados americanos que combatían en la II Guerra Mundial. Ni que decir tiene que es un tema con muchas interpretaciones (no todas en el ámbito del jazz); véanse, por ejemplo, las de The Andrews Sisters, Gene Krupa, Stan Kenton, Tito Puente, Duke Ellington, Ella Fitzgerald, Frankie Avalon, Duane Eddy, Quincy Jones, Joe Jackson o The BBC Big Band Orchestra. Para acompañar a Glenn Miller, os propongo dos versiones cantadas, la clásica de Manhattan Transfer (a quienes ya hemos tenido en una entrada anterior), incluida en su excelente segundo álbum, el titulado “The Manhattan Transfer” (1975); y la del grupo brasileño Cluster Sisters, de quienes sólo conozco un bonito álbum (“Cluster Sisters”, 2015), con un sonido que homenajea a las míticas Andrews Sisters.

Nixon Building (Alabama -EE.UU.-), lugar donde estuvo ubicado el restaurante, local y tienda de alquiler de ropa ‘Junction’

Chuck Mangione. “Feels So Good”

El smooth jazz es un subgénero del jazz surgido durante la década de 1970, que se caracteriza por desarrollos melódicos sencillos aptos para radiofórmulas y para un publico amplio, no necesariamente aficionado al jazz. En definitiva, un jazz más comercial, en el que predominan las influencias y los elementos procedentes de otras latitudes, como el soul, el funk o el pop. A este estilo, calificado por algunos como “música de ascensor”, por supuesto que de manera despectiva y, desde mi punto de vista, injusta en la mayoría de las ocasiones, pertenecen artistas como Al Jarreau, Lee Ritenour, Kenny G, David Sanbourn, The Rippingtons, Yellowjackets, Spyro Gyra, Larry Carlton, etc. El saxo es uno de los instrumentos solistas habituales, aunque el que protagoniza nuestra entrada de hoy es el fliscorno, en concreto el de Chuck Mangione, otro de los autores de referencia en el ámbito del smooth jazz.

Este músico y compositor neoyorkino, formado en la Eastman School of Music, grabó sus primeros discos con el grupo The Jazz Brothers, junto con su hermano Gap (piano); después se unió a la banda Art Blakey’s Jazz Messengers en el puesto de trompetista, hasta que formó su propio grupo, con él que publicó su primer álbum en 1970. El éxito le llegó con el tema “Chase the Clouds Away, utilizado durante los Juegos Olímpicos de 1976 y, sobre todo, con el album “Feels So Good” (1977), que empezaba con la melodía homónima, una de las más recordadas del smooth jazz y de las más representativas del fliscorno como instrumento solista, al menos en la cultura popular.

A Chuck Mangione le acompañaron en este disco Chris Vadala (saxo, flauta), Charles Meeks (bajo), James Bradley Jr. (bateria y percusiones) y Grant Geissman (guitarra), éste ultimo también protagonista en el tema que nos ocupa, autor del excelente solo de guitarra que aparece en esta composición (en la web guitarristas.info hablan de ello). Como “Feels So God” dura casi diez minutos, la discográfica sugirió que también se grabara una versión reducida de unos tres minutos y medio (aquí la tenéis), con el fin de dar a conocer el tema por la radio; de esta manera, el tono alegre y optimista de esta melodía acabó conquistando al gran público, incluso llegó a estar nominada para los premios Grammy, aunque finalmente ganó “Just the Way You Are”, de Billy Joel. Probablemente sea la pieza más conocida de Chuck Mangione, incluso está presente en algunas películas y series de television (aquí lo podéis consultar), aunque también tiene otras relativamente populares, como “Give it All You Got”, elegida como tema principal de los Juegos Olímpicos de invierno de 1980.

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