Elton John. “Skyline Pigeon”

¿Tenéis la costumbre de ver los títulos de crédito de las películas? He de confesar que antes los leía más que ahora, sobre todo porque intentaba ver las canciones que formaban parte de las bandas sonoras. Con la llegada de internet dejé de hacerlo porque era más sencillo y eficaz verlo en cualquier web. Pero hay películas que intercalan tomas falsas, imágenes o materiales similares entre los créditos o, simplemente, los acompañan con canciones maravillosas que te ayudan a pensar en la peli que acabas de ver; cuando ésta es buena te resistes a levantarte de la butaca. Algo así experimenté cuando vi “La Favorita” (2018), obra del surrealista y provocador cineasta griego Yorgos Lanthimos. Este sugerente trabajo cinematográfico, que tiene su desarrollo argumental en una trama diciochesca, está acompañado de una banda sonora muy apropiada: Bach, Vivaldi, Händel, Purcell, etc.; sin embargo, la canción que aparece en los títulos de crédito es del siglo XX, en concreto de 1968, aunque la instrumentación utilizada (órgano y clavecín) en cierto modo también nos traslada a la Ilustración. “Skyline Pigeon” es un tema de Elton John y Berni Taupin que, tal y como el primero ha reconocido, fue una de las primeras canciones importantes que escribieron juntos estos dos artistas.

Esta metafórica canción sobre una paloma que vuela libre, una vez liberada de la mano del hombre que la aprisionaba (aquí podéis leer alguna posible interpretación), fue grabada en single por Guy Darrell y por Roger James Cook, casi simultáneamente, en el año 1968; poco después sería incluida en el primer álbum de estudio de Elton John, el titulado “Empty Sky” (1969). De hecho, tal vez sea el tema más conocido de este disco, uno de los menos exitosos en la carrera del británico. La canción que hoy nos ocupa es muy sencilla, a pesar de que “Empty Sky” es un Lp muy trabajado y con buenos arreglos, en el que participaron músicos como Caleb Quaye, Tony Murray, Nigel Olsson, Don Fay, Graham Vickery o Roger Pope, y en el que se pueden escuchar instrumentos como piano, órgano, clavecín, guitarras, saxo, flauta, armónica o percusiones. En esta ocasión Elton John no lleva más acompañamiento que el clavecín y el órgano, ambos tocados por él. No sabría decir si esta primera versión de “Skyline Pigeon” es la más conocida de todas, ya que el propio Elton John la ha vuelto a grabar en otras ocasiones, generalmente orquestada y sustituyendo el clavecín por un piano. Lo podéis comprobar en la que registró en 1972, en este directo de 1976 o en éste otro, más actual, bajo una intensa lluvia. No sé qué pensaréis vosotros, a mí me parece que esta canción pierde toda su magia cuando se interpreta sin sus instrumentos originales. Pero tal vez guste más al seguidor habitual del Elton John más comercial, el de melodías sencillas y asequibles para todos los públicos. Con todo, ya lo comentábamos en otras entradas anteriores dedicadas a este músico (“Funeral for a Friend / Love Lies Bleeding” y “Goodbye Yellow Brick Road”), Elton John tiene trabajos excelentes (casi todos los primeros) en los que convergen melodía y planteamientos pop-rock cercanos a lo psicodélico, incluso lo progresivo. En este mismo álbum ya se pueden escuchar estos sonidos; sin ir más lejos, os aconsejo que escuchéis las tres primeras canciones (“Empty Sky”, “Val-Hala” y “Western Ford Gateway”), quizás os sorprenda este Elton John.

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Los Iberos. “Las Tres de la Noche”

La música beat contó con algunos representantes en España; tal vez los más conocidos sean Los Brincos, pero no fueron los únicos. Hoy os quiero hablar de otra formación, Los Iberos, que bien podríamos englobar dentro de esta tendencia, aunque haya quien los etiquete como banda de pop barroco debido al uso de armonías vocales y de instrumentos como el saxo o los teclados. Este grupo se creó en Torremolinos (Málaga), hacia 1966, por iniciativa de Enrique Lozano (guitarra solista), a él se unirían Adolfo Rodríguez (guitarra rítmica), Cristóbal “Cristo” de Aro (bajo) y Diego Casado (batería). Tras empezar a ser conocidos por sus actuaciones en directo, incluso por su participación en programas de televisión como “Escala en Hi Fi“, consiguieron firmar un contrato con Columbia que les posibilitó grabar su primer, y único, álbum en los estudios Decca de Londres, algo poco habitual para los grupos españoles de aquella época. Esta producción les abrió muchas puertas, tanto en Inglaterra como en España; allí consiguieron actuar en clubes como Picadilly o J&J, codo con codo con los grandes grupos británicos del momento y, al parecer, con una elegancia, un desempeño y una calidad artística dignas de elogio, incluso por los propios críticos ingleses. A finales de los sesenta llegaron a actuar en un par de películas (“Un, dos, tres, al escondite inglés” y “Topical Spanish“), pero pronto comenzaría todo a truncarse; el líder de la banda (Enrique Lozano) sufrió un accidente de tráfico y otros dos de sus miembros (Diego Casado y Cristóbal de Aro) tuvieron que incorporarse a filas; se hicieron las obligadas sustituciones, pero ya nada fue igual. En 1973 publicaron su último single y se disolvieron; Adolfo Rodríguez, junto con otros tres músicos procedentes de la banda Solera, acabaría formando el cuarteto Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán, que ya ha aparecido en este blog a propósito del tema “Señora Azul“. El único Lp de Los Iberos, titulado igual que el grupo, salió a la venta en 1969, y en él se recogieron la mayor parte de las canciones que habían ido publicando, como sencillos, desde el año 1967, cuando editaron el primero con los temas “Summertime Girl” -una de sus melodías más conocidas- y “Hiding Behind My Smile“. El siguiente single que, tal y como podéis ver en la foto que aparece al final de la entrada, tengo el privilegio de conservar en mi colección, fue publicado en 1968, con las canciones “Corto y Ancho” y “Las Tres de la Noche”, el tema destacado de hoy. Si os apetece seguir escuchando a Los Iberos, desde aquí podéis acceder a una lista de reproducción con dieciocho canciones; también os recomiendo este vídeo, en el que Adolfo Rodríguez nos cuenta algunas cosas de su paso por Los Iberos, y deja bien claro cuáles fueron sus influencias: los Beatles, los Hollies, Manfred Mann, Small Faces y Spencer Davis Group.