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Melody Gardot / Beth Hart & Joe Bonamassa. “If I tell you I love you”

Melody Gardot es una cantante, pianista y compositora estadounidense de jazz melódico nacida en 1985. Inició su carrera musical a los diecinueve años, tras ser atropellada por un coche mientras paseaba en bicicleta. Alentada por su médico, que temía por las secuelas que le pudiera dejar el traumatismo craneal sufrido a causa del accidente, empezó a componer canciones cuando aún estaba en cama; de aquella experiencia salió el EP “Some Lessons – The Bedroom Sessions” (2005). Su primera oportunidad profesional llegó en 2008, con el álbum “Worrisome Heart”; después grabó “My One and Only Thrill” (2009) y “The Absence” (2012), un trabajo delicado y sensual, impregnado de aromas lisboetas, dedicado a las madres -especialmente la suya- y a todas las relaciones sentimentales que había tenido Melody. Os aconsejo que os dejéis acariciar por su música, por su increíble afinación y por la emoción que transmite, sin necesidad de alzar la voz ni realizar alardes vocales innecesarios. “The Absence” es un álbum que emociona, lleno de preciosas canciones la mayoría de ellas compuestas por la propia Melody Gardot; os recomiendo que empecéis con la seductora “If I Tell You I Love You” y, mientras la escucháis, pensad en las veces que habréis dicho “Te Quiero” en el momento inadecuado y a la persona inadecuada: “Pero si alguna vez te susurro que te amo, querido, estoy mintiendo. Y si te miro a los ojos y te lo digo, querido, te miento. Y si alguna vez te susurro palabras inauditas, palabras sensuales, (…) estoy mintiendo”. Si Melody Gardot es la suavidad, la californiana Beth Hart es todo lo contrario, una cantante visceral, rebosante de energía, con una potencia vocal asombrosa, algo así como un híbrido entre Janis Joplin y Billie Holiday. Sin embargo, en la versión que realiza de “If I Tell You I Love You” podemos escuchar a una Beth Hart contenida, casi aterciopelada, arrebatadoramente sexy. Beth, a la que espero ver el mes que viene en directo, nació en 1972; además de cantante es pianista y compositora; diagnosticada de trastorno bipolar desde niña, su situación empeoró con el alcohol y las drogas, y sólo logró sobreponerse a esta enfermedad cuando abandonó el consumo de estas sustancias. Empezó a ser conocida en 1993, desde entonces no ha dejado de grabar discos y de colaborar con músicos de la talla de Slash, Jeff Beck o Joe Bonamassa, con quien ha actuado varias veces en directo y ha grabado un par de discos de estudio: “Don’t Explain” (2011) y “Seesaw” (2013), a este último álbum pertenece la versión de “If I Tell You I Love You”; si queréis ver a Beth Hart y a Joe Bonamassa interpretando este tema en directo, os recomiendo este vídeo, en el que Bonamassa no se muestra tan tímido como en la versión de estudio.

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Miguel Ríos. “Bienvenida Katherine”

De Miguel Ríos, uno de los pioneros del rock español, es bien conocida su primera etapa como Mike Ríos, con clásicos del R&R y el twist; a finales de los sesenta fichó por Hispavox y se consolidó con canciones como “El Río”, “Vuelvo a Granada”, “Himno a la Alegría”, “Despierta”, “Unidos”, etc. Y quizás sea aún más conocido por el disco en directo “Rock & Ríos” (1982), uno de los mejores álbumes en vivo del rock patrio. Sin embargo, es menos conocida su faceta progresiva, que se concreta en tres álbumes: “Memorias de un Ser Humano” (1974), “La Huerta Atómica” (1976) y “Al-Andalus” (1977). El segundo es un trabajo conceptual en torno a la amenaza nuclear, tan presente en aquellos años setenta y, de paso, una explícita y contundente crítica al imperialismo yankee que, en España, quedaba evidenciado a través de las bases militares presentes en nuestro territorio. “La Huerta Atómica” nos relata la historia de un hombre que vive en una huerta muy cercana a una base militar estadounidense, desde donde ve a diario cómo los aviones sobrevuelan su territorio con la sensación de estar en guerra o ante un ataque militar inminente. A pesar de todo, nuestro protagonista consigue echarse una siesta en la que sueña con una guerra nuclear de fatales consecuencias; la bomba estalla en su huerta y mata a todo el mundo excepto a él que, de manera inexplicable, queda protegido por una especie de Burbuja Antirreacción desde donde puede ver a los espectros de los muertos. Es la última esperanza de la Humanidad, algo así como un Megacristo antinuclear llamado a liderar al Hombre Futuro. Afortunadamente, todo ha sido una pesadilla; decide entonces irse a vivir a otro sitio pero, durante el viaje, escucha por la radio unas instrucciones de alarma anti-nuclear seguidas del sonido de una explosión. Además de los temas a los que hemos ido dejando enlace, destacan otros como “Yankee Johnny” -cantada en inglés-, “El Carnaval de los Espectros (I) y (II)“, “El Dulce Despertar“, “Instrucciones a la Población Civil” -a cargo de la popular Jeanette, no os lo perdáis porque es muy divertido-, “El Consultorio Atómico de la Sra. Pum” -protagonizado por la no menos conocida Massiel- o “Bienvenida Katherine”, para mi gusto el mejor tema, en el que se pueden ver las influencias de grupos como Yes o Genesis y, también, disfrutar de un excelente trabajo de teclados (Mariano Díaz) y guitarra (Tony Ponce). Os recomiendo que os fijéis en la tórrida e irónica letra, en la que la todopoderosa ayuda americana se materializa en forma de hermosa mujer, con la que nuestro protagonista hace el amor entre gemidos -también de Massiel- y efectos de sintetizador.

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Genesis. “Follow you, follow me”

Para muchos aficionados al rock progresivo “Follow you, follow me” fue la confirmación de una traición perpetrada sobre las bases conceptuales y estilísticas de una de las principales bandas que ha dado el rock sinfónico clásico, el cultivado durante la primera mitad de la década de los setenta. En 1987 Genesis era una incógnita; un par de años antes Peter Gabriel, el líder indiscutible de esta formación, la abandonaba para iniciar su carrera en solitario; tras probar con algunos cantantes decidieron que fuera el batería, Phill Collins, quien ejerciera esta función; así, como cuarteto, publicaron un par de álbumes en 1976: “A Trick of the Tail” y “Wind & Wuthering”, el último con el guitarrista Steve Hackett. Ya como trío (Phill Collins -batería, voz-, Tony Banks -bajo y guitarras- y Mike Rutherford -teclados-) comienzan una nueva etapa con el álbum “And then there were three” (1978), un trabajo que puede considerarse como la antesala de unos nuevos Genesis renovados en su estilo, cada vez más alejados del rock progresivo y más próximos al rock melódico, al AOR, incluso al pop. Los siguientes discos (“Duke”, 1980 y “Abacab”, 1981) abundarían en estos planteamientos y acabarían encumbrando a la banda, incluso con mayor contundencia que en su primera etapa para desesperación de sus seguidores más progresivos. “And then there were three” se gestó en un momento de indefinición para el grupo, en el que imagino que incluso valoraron la posibilidad de disolver Genesis. Además, Phill Collins atravesaba una crisis sentimental, por lo que apenas pudo colaborar en la elaboración del disco; de hecho, la mayor parte de los temas fueron compuestos en solitario por Tony Banks y Mike Rutherford. Aunque es verdad que este Lp deja a un lado las largas suites sinfónicas y los complejísimos desarrollos instrumentales, aún desprende aromas progresivos, sobre todo en algunos temas como “Down and Out” o “Burning Rope“, mis favoritos. Sin embargo, finaliza con “Follow you, follow me”, una canción bastante sencilla, decididamente pop, como si fuera una declaración de intenciones de lo que habría de ser esta banda en el futuro. Siempre he querido ver un paralelismo, entre este álbum y este tema, con una canción y un disco de Yes publicado el mismo año: “Tormato” y la pegadiza “Don’t Kill the Whale“; dos grandes bandas tratando de reconducir su estilo y su futuro. Como curiosidad, me gustaría señalar que en la canción protagonista de hoy no tocó la batería Phill Collins sino Chester Thompson, conocido por su trabajo en grupos como el de Frank Zappa o Weather Report.

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Christie / Elton John / R.E.M. “Yellow River”


One-hit wonder es una expresión que se suele utilizar para designar a aquellos artistas musicales que sólo son conocidos por una canción, generalmente muy exitosa. Seguro que casi todos recordaréis algún grupo o solista que se ajusta a esta tipificación; hasta la industria del cine se ha ocupado de este asunto a través de la película “The Wonders” (1996), dirigida por Tom Hanks, en la que se narra la historia de un grupo ficticio de un sólo éxito (“That Thing You Do!“) Un ejemplo de One-hit wonder fue Christie, una banda británica creada en 1969 en torno al vocalista, bajista y compositor Jeff Christie que, en 1970, se dio a conocer gracias a “Yellow River”, un pegadizo tema de pop-rock compuesto por el mencionado Jeff Christie, que nos habla de las ansias de un soldado de la Guerra de Secesión americana por regresar a su hogar situado en el, probablemente inexistente, condado de Río Amarillo; dado que la canción fue lanzada durante la controvertida Guerra de Vietnam, hubo quien quiso interpretarlo como la historia de un joven que trata de abandonar el ejército tras su período de servicio militar obligatorio; esta misma fuente señala que, en lo musical, el autor se inspiró en algunos fragmentos del clásico de 1920 “In a Persian Market“, de Albert Ketèlbey, circunstancia que, en mi opinión, apenas se evidencia más allá de algunos segundos de canción que, remotamente, recuerdan a este clásico de aroma oriental. “Yellow River” fue ofrecida a The Tremeloes, grupo de beat inglés creado en 1958 bajo la denominación original de Brian Poole and the Tremeloes; tras grabar la canción, finalmente decidieron no comercializarla por considerarla demasiado pop para ellos, y consintieron en que Christie grabara de nuevo el  tema modificando el registro inicial. A pesar de que publicaron algunas canciones interesantes, como “San Bernardino” -publicada en el mismo Lp que “Yellow River” (“Christie“, 1970)- o “Iron Horse“, lo cierto es que nunca volvieron a disfrutar de un éxito tan rotundo como el que obtuvieron con la canción que hoy nos ocupa. En vista de la oportunidad desaprovechada y probablemente con el ánimo de enmendar su error, los Tremeloes la volverían a grabar y, esta vez sí, a comercializar, incluso hicieron una versión en español (o algo parecido). También existe otra en francés, a cargo de Joe Dassin, y un buen puñado más, como las de Middle of the Road, The Compton Brothers o las otras dos destacadas de hoy, interpretadas por Elton John y R.E.M., respectivamente. La primera pertenece a un álbum de versiones muy interesante,que tal vuelva a aparecer por aquí en alguna otra ocasión, el titulado “Chartbusters Go Pop” (1994); y la segunda fue incluida en el sencillo de los estadounidenses “All the Way to Reno (You’re Gonna Be a Star)”, publicado en el año 2001.

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The Smiths. “This Charming Man”

Hace algunas semanas, dentro de la sección “Las Cinco Canciones de tu Vida”, Antonio (Diccineario) quiso acabar su espléndida participación con un tema de los Smiths, en concreto “There is a light that never goes out“. Recuerdo aquella entrada como una de las más animadas y participativas que hemos tenido en este blog; cuarenta y seis comentarios en los que todos nosotros mostramos nuestra predilección por esta banda, además señalasteis aquellas canciones que más os gustaban. Julia Fern llegó a decir: “¡¡Bueno!! ¡Menudo especial The Smiths que habéis preparado en un momento, una selección de lo mejorcito!” Ésta es la selección que se hizo aquel día, contando con la canción propuesta por Julia y la protagonista de esta entrada: “The boy with the thorn in his side“, “Everyday is like sunday” (ésta de Morrissey), “Bigmouth strikes again“, “First of the gang of die” (también de Morrissey), “You have killed me live in jools Holland” (Morrissey), “The Headmaster ritual“, “Last night I dreamt that somebody loved me“, “There is a light that never goes out” y la que obtuvo más votos de todos vosotros, “This Charming Man”; entonces me comprometí a dedicar una entrada a este tema, y lo prometido es deuda.

Esta canción es una de las más reconocidas de los británicos; fue su segundo single, publicado en octubre de 1983 por el sello independiente Rough Trade Record, posteriormente incluido en el primer álbum de esta banda (“The Smiths“, 1984), una formación creada en 1982, en la ciudad de Manchester, en torno al vocalista Morrisey y el guitarrista Johnny Marr -precisamente los autores del tema que hoy nos ocupa-, a los que se unieron Andy Rourke (bajo) y Mike Joyce (batería). No estamos hablando de un grupo más de los muchos que hubo en los años ochenta; consiguieron un sonido propio, inconfundible, entre el post-punk, el rock alternativo y el jangle pop, sustentado en la guitarra de Marr, la peculiar y carismática voz de Morrissey y unas letras inteligentes, sugerentes, provocadoras y muy atrevidas para aquella Inglaterra conservadora de Margaret Thatcher. Precisamente este primer álbum se vio envuelto en varias controversias y escándalos, al acusarles de promover la pedofilia, incluso la tortura y el asesinato de niños, algo que siempre negaron con vehemencia; en concreto, estuvieron dentro de la polémica las canciones “Suffer little children“, “The hand that rocks the cradle” y “Reel around the fountain“. Precisamente este último tema tenía que haber sido el segundo single del grupo pero, tras las acusaciones de promover la pedofilia realizadas por algunos medios, decidieron sustituirle por “This Charming Man”, una canción que nos habla de un chico guapo al que se le pincha una rueda de su bicicleta, un hombre encantador en un coche, el asiento del pasajero y lo lamentable que es querer ir de fiesta y no tener nada que ponerse ¿Una canción de temática gay? ¿La crónica de alguien que acaba de “salir del armario”? ¿Una reflexión sobre la importancia de ir bien vestido a las fiestas o, tal vez, un aviso dirigido a ciclistas solitarios? Quiero agradecer a todos los amigos que participasteis en aquella tertulia que dio origen a esta entrada: Alex, Antonio, Vidal, Salva, Eduardo, lrotula, Julia y Whatgoesaround, que nos mostró su canción preferida (“Girlfriend in a Coma“) en un post que publicó unos días después de este bonito debate.