John Lee Hooker (con Santana) / Vargas Blues Band (con Raimundo Amador). “Chill Out (Things gonna Change)”

John Lee Hooker falleció mientras dormía en su casa de los Altos (California), el 21 de junio de 2001. Este guitarrista, compositor y cantante de blues estadounidense es una de las figuras más destacadas del género y, como hemos comentado en entradas anteriores de este blog, también es uno de los músicos más decisivos en el establecimiento de los patrones rítmicos y estilísticos que caracterizan al rock. Con sesenta y dos o sesenta y tres años apareció en la película “Granujas a todo ritmo” (1980) -la de los Blues Brothers-, interpretando a un músico callejero; nueve años después grabaría el álbum titulado “The Healer” (1989), junto a músicos tan destacados como Bonnie Raitt, Carlos Santana, Los Lobos o Canned Heat. A partir de entonces parecía como si nadie quisiera perderse una colaboración con el maestro John Lee Hooker; en 1991 se publicó el álbum titulado “Mr. Lucky”, y esta vez se apuntaron a la fiesta Albert Collins, Ry Cooder, Booker T. Jones, Nick Lowe, Van Morrison, Keith Richards, Carlos Santana, Johnny Winter y muchos más; en “Don’t Look Back” (1997) intervinieron, entre otros, Van Morrison y Carlos Santana, éste último colaborador habitual en estos discos de Hooker publicados a finales de los ochenta y durante la década de 1990. En “Chill Out” (1995), el trabajo que salió al mercado entre los dos álbumes mencionados con anterioridad, volvió a invitar a Santana, Van Morrison o Booker T. Jones, aunque la nómina de músicos implicados en este proyecto es bastante mayor, como podéis comprobar en los créditos del disco.

La primera canción de este disco se titula “Chill Out (Things Gonna Change)”; fue compuesta por el propio John Lee Hooker, Chester Thompson y Carlos Santana, quien le acompaña en la grabación original. Esta canción fue recuperada dos años después por el guitarrista español Javier Vargas, del que ya hemos hablado en otras entradas, como las dedicadas al tema “Del Sur” o a la crónica del concierto al que asistí hace un par de años. Fue incluida en su quinto álbum de estudio (“Gipsy Boogie”, 1997), grabado entre Madrid y Memphis con el productor Jim Gaines, que también contó con contribuciones externas relevantes, como las de La Chonchi, Carles Benavent, Chester Thompson, Larry Graham, Raimundo Amador o el cantante cubano David Montes. Estos dos últimos intervinieron en la grabación de esta versión, titulada “Chill Out (Sácalo)”; el primero dando al tema ese aroma a flamenco-blues tan característico del guitarrista andaluz y el segundo interpretando la parte cantada, con mucho sabor latino. Si buscáis en internet seguro que encontraréis bastantes vídeos con interpretaciones en directo; os dejo algunos, en concreto uno de Javier Vargas, otro de John Lee Hooker y Carlos Santana, otro más de Santana con Bobby Parker y, finalmente, un festival guitarrero con Vargas, Santana, Raimundo Amador y Pedro Andrea.

 

Siniestro Total. “Assumpta”

“Todos los ahorcados mueren empalmados”, “Los esqueletos no tienen pilila”, “Las tetas de mi novia”, “Los chochos voladores”, “(Aunque esté en el frenopático) Te tiraré del ático”, “Al que eyacula Dios le ayuda”, “Más vale ser punkie que maricón de playa”, “La caca de colores”, “El sudaca nos ataca”, “Me pica un huevo”, “Opera tu fimosis” … Aunque parezca mentira, son títulos de canciones, en concreto de la banda gallega Siniestro Total, una de las más divertidas que hubo en la España de los ochenta. Les vi una vez en directo, como teloneros de Radio Futura, cuando éstos estaban cerca de su final como banda; y lo notamos todos, porque estuvieron fríos y distantes, todo lo contrario que Siniestro Total, con quienes lo pasamos fenomenal con la única canción que tocaron en los cuarenta y cinco o sesenta minutos de actuación; como podéis comprender, no tocaron una canción, más bien muchas ya que sus temas suelen ser muy cortos, pero sin descanso, como en las discotecas, sin darse (ni darnos) ningún respiro y sin apenas posibilidades de aplaudir. No es uno de mis grupos preferidos de aquellos años, pero me lo pasé genial con ellos y siempre les tengo presente en mis recuerdos concierteros.

Tal y como nos cuentan desde la web La Fonoteca, el nombre de esta formación surgió a raíz de un accidente automovilístico de Julián Hernández, uno de los fundadores del grupo, que dejó “siniestro total” el Renault 12 que había tomado prestado de sus padres; Miguel Costas, otro de los fundadores, lo dejó muy claro: “Joder, es un buen nombre para un grupo”. De esta manera, en el año 1981, comienzan su andadura como Siniestro Total, y abandonan el nombre que venían utilizando hasta entonces: “Mari Cruz Soriano y los que afinan su piano”. A Miguel Costas (guitarra) y Julián Hernández (batería) se unieron Alberto Torrado (bajo) y Germán Coppini (cantante) quien, en 1983, dejó el grupo para integrarse en otra de las bandas míticas de los ochenta: Golpes Bajos. Como cuarteto grabaron su primer álbum (“¿Cuándo se come aquí?”) en 1982, aunque antes habían publicado el EP “Ayudando a los enfermos” (1982), y también el titulado “Siniestro Total II: El Regreso”. El siguiente, ya como trío, fue “Menos mal que nos queda Portugal”, en el que se incluyeron temas como “Quiénes somos? ¿De donde venimos? ¿Adónde vamos?”, “Menea el bullarengue”, “Miña terra galega” (versión del “Sweet Home Alabama” de los Lynyrd Skynyrd) o “Assumpta”, una canción compuesta por Miguel Costas sobre “una chica muy mona que vivía en Barcelona”, que deciden titular así en honor a la actriz Assumpta Serna, al parecer el nombre más catalán que se les ocurrió (aquí les podéis ver en directo). Antón Reixa, fundador de Os Resentidos, otra de las bandas gallegas más importantes de los ochenta, hermanada con Siniestro Total, definió el estilo de estos últimos como “esquizorrock celta”; la mayoría de críticos y aficionados musicales incluyen a esta formación en la categoría de punk rock. En cualquier caso, también han cultivado el pop, el blues y, sobre todo, lo han hecho con un atrevimiento y un sentido del humor que, hoy día, probablemente resultaría políticamente incorrecto. Finalizo con unas palabras tomadas de la web oficial de Siniestro Total, con las que ellos mismos se retratan: “Tras un accidente de tráfico se forma el grupo en Vigo (Galicia, al noroeste de España) con planteamientos iconoclastas y neo-dadaístas en los textos: punk rock gallego contra el aburrimiento general”.

Quiero dedicar esta canción a mi hermano Carlos, seguidor de esta banda en su adolescencia y primera juventud, cuando lucía la cresta punki más grande que he visto nunca.

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Emerson, Lake & Palmer. “C’est la Vie”

Entre 1970 y 1973 el trío británico Emerson, Lake & Palmer (ELP) publicó cuatro excelentes álbumes, que se cuentan entre los mejores del género: “Emerson, Lake & Palmer” (1970), “Tarkus” (1971), “Trilogy” (1972) y “Brain Salad Surgery” (1973). Tardaron cuatro años en editar el siguiente, probablemente debido a tensiones entre los miembros de la banda, más interesados en proyectos personales, y ya sin esa complicidad creativa que les hizo ser uno de los grandes grupos de la historia del rock. No fue un caso único en este ámbito, en entradas anteriores ya hablábamos de lo que sucedió con Yes y con Genesis que, en 1978, publicaron sendos álbumes (“Tormato” y “And Then There Were Three”) que se apartaban del rock progresivo clásico para abrazar propuestas más cercanas al AOR y al pop-rock. Un año antes, este trío de virtuosos sacaba al mercado un trabajo doble titulado “Works, Volume 1” (unos meses después publicarían un segundo álbum, “Works, Volume 2”, esta vez en formato sencillo), que estaba compuesto por cuatro caras bien diferentes; la primera a cargo del teclista Keith Emerson, una pieza clásica con orquesta que, en cierto modo, acrecentaba el rechazo de quienes pensaban que el rock sinfónico tenía los días contados si no abandonaba su virtuosismo y grandilocuencia; la cara B era mucho más sencilla, estaba ocupada por cinco piezas intimistas compuestas por Greg Lake con la colaboración del King Crimson Peter Sinfield, quien ya había colaborado en el disco anterior de ELP; la cara C reunía el aporte de Carl Palmer, también con cierto regusto clásico (Bach, Prokofiev) y experimental; la última cara estaba formada por dos temas (“Fanfare for the Common Man” y “Pirates”) con la banda al completo.

Está claro que era un grupo en despedida; si aún se mantenían juntos era más bien debido a intereses económicos y comerciales que a motivos o razones de tipo artístico. Aún publicarían un Lp más antes de separarse (“Love Beach”, 1978), aunque después volverían a reunirse de manera esporádica, incluso en forma de trío con el batería Cozy Powell, en una formación denominada Emerson, Lake & Powell. El único que aún permanece con vida es Carl Palmer; Keith Emerson se suicidó en marzo de 2016 y, nueve meses después, falleció Greg Lake debido a un cáncer. Tal y como acabamos de comentar, Greg Lake tuvo a su cargo la cara B de “Works, Volume 1”. El tema más conocido, y el que tuvo mayor repercusión (probablemente también de todo el álbum), fue “C’est la Vie”, una bella y emotiva balada (aquí  tenéis una versión en directo de 1977) que, según él mismo ha comentado, compuso influenciado por los sonidos de los instrumentos que escuchaba en la calle, cuando vivía en París, y también estimulado por la propia Edith Piaf; quiso entonces escribir una especie de canción francesa en torno a una de las pocas frases que conocía en aquel idioma: “C’est la Vie”. Poco después, esta melodía acabaría siendo versionada por el rockero local por excelencia, Johnny Hallyday.

Emerson-Lake-and-Palmer.jpgEmerson, Lake & Palmer

 

 

Gerry Mulligan Quartet / Ella Fitzgerald / Beth Hart y Joe Bonamassa. “Lullaby of the Leaves”

Beth Hart y Joe Bonamassa tienen tres álbumes grabados conjuntamente, los tres compuestos por versiones a cual más buena; el primero fue “Don’t Explain” (2011), que ya fue mencionado en una entrada anterior dedicada al tema “I’ll Take Care of You”; el segundo se tituló “Seesaw” (2013) y el tercero “Black Coffee” (2018), en el que se recogen interpretaciones de artistas como Lucinda Williams (“Joy”), Ike & Tina Turner (“Black Coffee”), Edgar Winter (“Give It Everything You Got”), Kansas Joe McCoy (“Why Don’t You Do Right”) o Bernice Petkere y Joseph Young, los autores de la canción protagonista de esta entrada: “Lullaby of the Leaves”. Este estándar del jazz fue grabado por primera vez en 1932, probablemente por Connie Boswell, aunque en fechas muy próximas también lo hicieron George Olsen & His Orchestra y otros artistas, como Ben Selvin & His Orchestra, Ambrose & His Orchestra o Roy Fox & His Band, entre otros. De los años cincuenta son las interpretaciones de Benny Goodman, Errol Garner, Anita O’Day, Illionois Jacquet o la de Gerry Mulligan Quartet, con cuyo vídeo comenzamos este post. Fue incluida en su álbum “Gerry Mulligan Quartet Volume 1” (1952), con Chet Baker a la trompeta, Jimmy Rowles al piano, Chico Hamilton a la batería, Bob Whitlock al bajo y el propio Gerry Mulligan al saxo. La segunda versión destacada de hoy es la de Ella Fitzgerald, recogida en su disco “Hello, Dolly!” (1964), en el que también se incluyen versiones de los Beatles (“Can’t Buy Me Love”), Cole Porter (“Miss Otis Regrets”), Jerry Herman (“Hello, Dolly!”) o Domenico Modugno (“Volare”); la tercera es la, ya comentada, de Beth Hart y Joe Bonamassa. Por supuesto, hay bastantes más; dentro del ámbito del jazz os dejo las de Lionel Hampton & Dexter Gordon y la más reciente de Lori Carsillo; y en otros estilos (instrumental, melódico y country) os propongo las de The Ventures, The Platters y Chet Atkins. Prestad atención a la poética y metafórica letra: “El susurro de las hojas solía ser mi canción de cuna (…) Cántame para dormir. Canción de cuna de las hojas. Cúbreme con el cielo azul y déjame soñar uno o dos sueños”.

 

JoJa Band. “My Whiskey & My Blues

JoJa Band fue un grupo de rock sureño creado en la localidad de Savannah (Georgia -EE.UU.-) durante los años setenta. Tal y como indican en su página web, esta formación tiene su origen en dos existentes con anterioridad: The Easy Walkers y JoJo, ésta última debe su nombre al cantante Howard Jobe, conocido con ese apodo. Ya como JoJa Band, estuvieron de gira durante casi dos años, regresaron a Savannah para descansar y volvieron a la carretera unos meses después, aunque con algunos cambios en su composición original. En 1977 grabaron su primer álbum (“Cold Winds”) en los Rocky Evan’s Ragdoll Estudios, con muy poco presupuesto y un sonido muy justito; los músicos, probablemente la formación más representativa de esta banda, fueron los siguientes: Steffens Clark (guitarra), Bobby Hanson (armónica), Howard Jobe (voz), Danny Branson (bajo) y Danny Willby (batería).

JoJa Band fue, probablemente, el grupo más popular de la zona de Savannah durante la segunda mitad de la década de 1970, sin embargo tuvieron muchas dificultades para grabar su nuevo disco con cierto decoro; trataron de incorporarse al sello Capricorn, pero en una época muy mala para esta discográfica, cuando estaba al borde del cierre. Con todo, publicaron un segundo Lp, titulado “City Lights” (1979). Una serie de accidentes que acabaron en tragedia, enfermedades de sus miembros y cambios en la formación, propiciaron el final del grupo; en 1981 ofrecieron su último concierto en el Novelty Bar de Tybee Island (Georgia -EE.UU.-) Se volvieron a reunir en 2003 y, al parecer, hay rumores de que esta banda, “la mejor banda de la ciudad”, como se solía decir de ellos en los años setenta, podría estar preparando nuevas canciones con las que sorprender a su entregada parroquia. No dudo que JoJa Band sea un grupo conocidísimo en Savannah pero, desde luego, no puede decirse que sea la banda de rock sureño más conocida del Mundo; buena prueba de ello es la poca información que existe en internet y las reducidas opciones que tenemos para escuchar su obra. Aquíos dejo una lista de reproducción que he encontrado en youtube; como podéis comprobar, no me ha quedado más remedio que subir a mi canal, que apenas utilizo más que para los vídeos que tomamos en los conciertos, la canción que protagoniza esta entrada: “My Whiskey & My Blues”, una bonita balada en la que destaca la voz de Howard Jobe y los juegos entre guitarra y teclados, característicos de esta formación.