Jethro Tull. “A Song for Jeffrey”

Jethro Tull es la banda del carismático multiinstrumentista Ian Anderson; hemos hablado de ello en entradas anteriores, dedicadas a estos abanderados del folk-rock progresivo, véanse por ejemplo las centradas en los temas “My Good”, “Thick as a Brick”, “Bourée”, “Elegy” y “Locomotive Breath”. Sin embargo, no siempre fue así. Esta formación británica tuvo sus orígenes en otra anterior llamada The Blades, creada en 1963, renombrada como The John Evan Band en 1966 y, más tarde, como The John Evan Smash. El nombre definitivo lo dio uno de los agentes que solían organizar sus conciertos en Londres, en honor a un agrónomo del siglo XVIII llamado Jethro Tull, inventor de una máquina sembradora de tracción animal. Su álbum de debut se tituló “This Was” (1968), probablemente en alusión a lo que había sido el sonido de la banda hasta entonces, un blues-rock con influencias provenientes del jazz. Aquel sonido de los primeros Jethro Tull, diferente al rock progresivo con raíces folk característico de este grupo, tuvo un responsable: el guitarrista Mick Abrahams quien, además, asumió la composición y arreglo de algunas canciones e, incluso, llegó a cantar en una (“Move On Alone”).

Os animo a que escuchéis el álbum para que comprobéis lo blusero y jazzístico que es este disco, aunque la inconfundible manera de tocar la flauta por parte de Ian Anderson ya nos marque lo que será el futuro de esta banda. No es fácil destacar temas concretos en un álbum tan bueno como éste; en cualquier caso, yo os recomendaría los titulados “Beggar’s Farm” -tal vez el más progresivo del álbum-, “Serenade to a Cuckoo” -una versión de la melodía jazz de Roland Kirk-, “Dharma for One” -con su espectacular solo de batería- y nuestra canción de hoy: “A Song for Jeffrey”, quizás la más recordada del álbum, con la que Jethro Tull se dio a conocer. Dedicado al amigo de Ian Anderson y futuro bajista de la banda Jeffrey Hammond, en esta melodía destacan la armónica y la flauta de Ian Anderson, así como la fantástica guitarra de Mick Abrahams.

Como suele suceder a menudo en ambientes creativos, los dos líderes del grupo no pudieron trabajar juntos durante mucho tiempo; al poco de grabar “This Was”, el guitarrista dejó el grupo al darse cuenta que el camino que Ian Anderson había preparado para Jethro Tull se alejaba del blues y el jazz; parece que también hubo otras razones, como las fricciones entre Abrahams y el bajista Glenn Cornick, incluso el hecho de que Abrahams no quisiera viajar al extranjero, ni tocar más de tres noches por semana. Anderson lo sustituyó por Tony Iommi -quien más tarde formaría parte de la banda de hard rock Black Sabbath-, aunque éste nunca se sintió cómodo y apenas estuvo en Jethro Tull unas semanas, justo el tiempo para intervenir en la película “The Rolling Stones Rock and Roll Circus” (1968). En este vídeo, extraído del evento de los Stones, podéis ver a Tomy Iommi interpretando “A Song for Jeffrey” en directo, con imágenes del evento de los Stones comentadas por Ian Anderson. Existe una versión poco conocida de “A Song for Jeffrey” a cargo de Mick Abrahams y su banda The This Was Band, publicada en un álbum titulado “This Is!” (1998), aunque no la he podido encontrar.

Ketty Lester / Ike & Tina Turner / Alison Moyet. “Love Letters”

Ketty Lester es una cantante y actriz estadounidense nacida en Hope (Arkansas), en agosto de 1934. Empezó cantando en la iglesia, en coros escolares y, a principios de la década de los cincuenta, ya actuaba como profesional. Después trabajaría como cantante en la orquesta de Cab Calloway e, incluso, llegó a aparecer en el concurso “You Bet Your Life”, que presentaba Groucho Marx. Grabó su primer sencillo (“Queen for a Day”) en 1962, aunque para finales de los sesenta ya estaba abandonado su carrera como cantante para dedicarse al cine y las series de televisión; los que tengáis una cierta edad, quizás os acordéis de su papel de Hester-Sue Terhune en “La Casa de la Pradera”.

El gran éxito musical de Ketty Lester fue “Love Letters”, una canción de Edward Heyman (letra) y Victor Young (música) que apareció en la película “Cartas a mi amada”, de 1945, cantada por Dick Haymes, cantante y actor estadounidense nacido en Argentina. Tras esta primera grabación (aquí la podéis escuchar), aparecieron otras, como las de Tony Bennet, Herbie Mann, Nat King Cole, Rosemary Clooney, Eydie Gorme, Perry Como, Peggy Lee o Baden Powell. Sin embargo, ninguna tuvo tanto éxito como la de Ketty Lester, publicada en 1962; una versión que, por su estilo y sencillez, contrasta con el barroquismo orquestal o jazzístico de la mayoría de las versiones anteriores, quizás ahí radicara el éxito del “Love Letters” de Ketty Lester, una canción pop-soul sin apenas arreglos, que inspiró algunas de las versiones que se hicieron después. La de Lester es la grabación que se incluyó en la película “Terciopelo Azul” (1986), de David Lynch.

De entre las versiones posteriores a la de Ketty Lester, citaremos las de The Marvelettes, Brenda Lee, Julie London, Vera Lynn, Elvis Presley, Sandie Shaw, Don McLean, Joe Walsh, Boz Scaggs, Elkie Brooks, Aretha Franklin, Sinéad O’Connor, Bonnie Raitt y Elton John, Etta James, Carla Bruni, Diana Krall, Diane Schurr y, por supuesto, las dos que he elegido para acompañar a Ketty Lester: la de Ike & Tina Turner y la de Alison Moyet, cantante inglesa con una larga carrera en solitario, que se dio a conocer formando parte de la banda de synth pop Yazoo; la primera versión formó parte del álbum titulado “Don’t Play Me Cheap”, publicado en 1963, mientras que la segunda fue lanzada como single en 1987 y, finalmente, incluida en la reedición que, en 2016, se hiciera de su álbum titulado “Raindancing” (1987).

Jerry Lee Lewis. “Whole Lotta Shakin’ Goin’ On”

Jerry Lee Lewis, apodado “The Killer”, es una de las figuras más destacadas de la edad de oro del R&R. Nació en una familia pobre de Ferriday (Luisiana -EE.UU.-); comenzó a tocar el piano desde niño y, durante su adolescencia, solía ir a guetos negros para escuchar a los músicos de blues. A los dieciséis años ya estaba casado y, un año después, en 1953, volvía a contraer nupcias sin haberse separado de su primera esposa. Durante estos años grabó algunas canciones, aunque sin mucho éxito. Comenzó a ser conocido en diciembre de 1956, al aparecer en aquella mítica fotografía de “el cuarteto del millón de dólares”, en la que también estaban Elvis Presley, Carl Perkins y Johnny Cash, unidos para una sesión de grabación que, sin embargo, no sería difundida hasta varias décadas después. El éxito le llegó con el tema protagonista de esta entrada, “Whole Lotta Shakin’ Goin’ On”, compuesto por Dave “Curlee” Williams y grabado por primera vez por la cantante de blues Big Maybelle, en 1955. Apenas unos días después, apareció otra versión de esta canción a cargo del pianista Roy Hall, quien aseguraba ser el verdadero compositor de la melodía, según él, escrita y registrada bajo el pseudónimo “Sunny David”. Para enmarañar aún más el asunto, Jerry Lee Lewis llegó a decir en un documental, de manera equivocada, que la canción era de Big Mama Thorton. La versión de Lewis se publicó en 1957, aunque antes también la habían grabado otros artistas, como Dolores Fredericks o The Commodores.

La explosiva interpretación que Jerry Lee Lewis hizo de este tema, y de otros que vendrían después, lo catapultó a la fama, llegándose a codear con figuras coetáneas del R&R como Elvis Presley o Chuck Berry. El “Whole Lotta Shakin’ Goin’ On” del “Killer” en realidad parece en tema nuevo; su ritmo endiablado, la agresividad con la que tocaba el piano, la potente percusión que se añadió a este arreglo, y su atrevida y descarada manera de cantar, convierten a esta versión en una de las canciones fundamentales del R&R, de la que se han hecho cientos de versiones, casi todas a partir del arreglo realizado por Lewis y los productores musicales de Sun Records, el sello responsable de esta inolvidable grabación. Según comentó Lewis en alguna ocasión, él estaba convencido de que sería un éxito, a pesar de las reticencias iniciales del productor Sam Phillips, un poco asustado por la explícita letra del tema, con un contenido sexual que parecía más apropiado para el público negro que para el blanco; de hecho, fue censurado en muchos programas de radio y televisión, como el de Ed Sullivan, uno de los más famosos en aquella época, aunque logró colarse en otro de los más conocidos, el de Steve Allen; aquí os dejo ese documento histórico, no os lo perdáis, sobre todo si queréis saber por qué Jerry Lee Lewis revolucionó el R&R. Según cuentan las crónicas, el tema lo interpretó por primera vez en un bar de Arkansas, el 22 de febrero de 1957; dicen que, gustó tanto al público, que lo tuvieron que repetir veinticinco veces en una sola noche. Dejaremos para otra ocasión todo lo relacionado con su escabrosa vida y su irregular trayectoria musical a partir de los años sesenta. A sus ochenta y cinco años, parece que aún continúa en activo.

Jon & Vangelis. “I’ll Find My Way Home”

“Cuando Rick dejó a Yes la primera vez, el resto de la banda ensayó por unas dos semanas con Vangelis, pero no funcionó. Vangelis es un músico para una banda de una sola persona; así que no encajó en un grupo donde cada miembro tenía su propia visión e ideas sobre la música”.

Jon Anderson. Consultado en: Paraíso, Víctor. Yes. Más allá del abismo. Madrid: T&B Editores, 2013

Es evidente que Jon Anderson, el mítico vocalista de Yes, se refería a Rick Wakeman, el no menos distinguido teclista de esta formación, quien abandonó el grupo durante unos años, concretamente tras la gira de presentación del álbum “Tales from Topographic Oceans” (1973-1974). Fue sustituido por Patrick Moraz (ya lo contamos en una entrada anterior, dedicada a la suite “The Gates of Delirium”), aunque no fue el único candidato para hacerse con el puesto, también optaron otros músicos, como Eddie Jobson (Roxy Music) o Vangelis, que precisamente había abandonado Aphrodite’s Child buscando independencia creativa y libertad de movimientos. Finalmente Vangelis no se incoporó a Yes, buscó su camino en el ámbito de la música electrónica, las bandas sonoras de películas y las colaboraciones con otros músicos, algo que fue especialmente interesante en lo que respecta al ya nombrado Jon Anderson; el vocalista de Yes intervino en alguno de los discos del griego (“Heaven and Hell”, 1975; “Opera Sauvage”, 1979) y juntos crearon el dúo Jon & Vangelis, formado en 1980 aprovechando que Jon Anderson abandonaba temporalmente Yes. Jon y Vangelis publicaron cuatro álbumes de estudio: “Short Stories” (1980), “The Friends of Mr. Cairo” (1981), “Private Collection” (1983) y “Page of Life” (1991).

El tema protagonista de esta entrada formó parte de la segunda edición de “The Friends of Mr. Cairo”, tuvieron que incluirlo debido al gran éxito que tuvo esta melodía entre el gran público. Todas las canciones de este disco, que alude en su título -y en una de sus canciones- a la película “El halcón maltés” (1941), fueron compuestas por Jon Anderson (letra) y Vangelis (música). En lo que respecta al tema “I’ll Find My Way Home”, se trata del corte más pop y comercial de este disco de música electrónica; su letra, bienintencionada y optimista, reflexiona sobre la importancia de que cada uno encontremos nuestro camino y nuestra morada, ya sea la terrenal o la espiritual, con la amistad y el amor como aliados. Aquí podéis ver a Jon y a Vangelis interpretando el tema en un programa de televisión, y aquí a Ana Belén, cantándolo en español con una letra diferente, escrita por Víctor Manuel.

The Beatles / Richie Havens / Nick Cave. “Here Comes The Sun”

En 1969 los Beatles no pasaban por su mejor momento; de hecho, se separaron poco después, tras un comunicado de Paul McCartney, el 10 de abril de 1970. Estaban inmersos en problemas económicos y fiscales que tensionaron, aún más, las difíciles relaciones personales que había entre los miembros del grupo. Hacía ya tiempo que no tocaban en directo, apenas había comunicación entre ellos y, cuando coincidían, las discusiones eran habituales. La situación fue empeorando poco a poco, hasta que las hostilidades se incrementaron durante la grabación del que, en principio, iba a ser su siguiente álbum: “Get Back”; el proceso de grabación fue tan complicado que finalmente se tituló de otra manera (“Let it Be”, 1970) y, a la postre, fue el último trabajo de estudio del cuarteto de Liverpool, el mismo en el que incluyeron algunas de las canciones que tocaron en la azotea de aquel edificio en el que ofrecieron su primer concierto, tras varios años sin dar ninguno, y el último antes de su definitivo adiós. El fracaso de “Get Back” abrió el camino a otro proyecto, que finalmente saldría publicado antes que “Let it Be”. Durante el verano de 1969, se volvieron a reunir en un estudio de grabación, con el propósito de aparcar sus diferencias y hacer un buen álbum, que sirviera como colofón a su exitosa aventura musical. Paul McCartney llegó a decir que

“el truco para las sesiones del Abbey Road fue que de alguna manera teníamos que ponernos los guantes de boxeo; tratamos de reunirnos para hacer un álbum muy especial. De alguna manera, pensábamos que este sería nuestro último trabajo, así que… todavía podíamos mostrarnos a nosotros mismos de lo que éramos capaces de hacer, y tratamos de divertirnos mientras lo hacíamos”.

A pesar de las desavenencias y discusiones, habituales durante la grabación, los Beatles no defraudaron; “Abbey Road” (1969), que fue como finalmente se tituló el disco, en homenaje a la calle en la que se encontraban los estudios de grabación de EMI, donde los Beatles grabaron casi todas sus canciones, es uno de los mejores discos de este grupo (lo cual es mucho decir) y, además, tiene una de las portadas más recordadas del rock, con esa fotografía de los cuatro integrantes del grupo en un paso de cebra, sin más indicaciones en la cubierta, ni siquiera el nombre de la banda o el título del Lp. Dos de las canciones que forman parte de “Abbey Road”, “Here Comes The Sun” y “Something”, fueron compuestas por George Harrison, un músico a menudo ninguneado por Lennon y McCartney, en aquella época cansado de su situación en la banda, que además acababa de ser arrestado por posesión de marihuana y aún convalecía de una reciente amigdalectomía. Harto de todo, Harrison se apartó del grupo y buscó el apoyo de su vecino y amigo Eric Clapton; fue precisamente en su casa donde empezó a componer “Here Comes The Sun”, la canción con la que trató de expresar todo lo que entonces le preocupaba; así nos lo ha contado Eric Clapton:

“Estábamos sentados en lo alto de un gran campo, en la parte sur del jardín, provistos de nuestras guitarras, y simplemente rasgueábamos, cuando se puso a cantar ‘de da de de, it’s been a long cold lonely winter’ y, poco a poco, dio cuerpo a la canción hasta la hora de almorzar” (consultado en Guesdon, Jean-Michel & Margotin, Philippe. Todo sobre los Beatles, la historia de cada una de sus 211 canciones. Barcelona: Blume, 2013; pág. 574).

Según señalan Jean-Michel Guesdon y Philippe Margotin en el libro señalado líneas arriba, se grabaron quince tomas de esta canción, sin John Lennon porque estaba recuperándose de un accidente de coche. De entre las muchas versiones que se han hecho de “Here Comes The Sun” voy a destacar las de Peter Tosh, Steve Harley & Cockney Rebel, Nina Simone, George Benson, Paul Simon (con Graham Nash y David Crosby), Joe Brown, John Pizzarelli, Riot, John Entwistle, el propio George Harrison en solitario y, por supuesto, las dos que he elegido para acompañar al original de los Beatles: la del estadounidense Richie Havens, incluida en su álbum “Alarm Clock” (1971), y la de Nick Cave, que formó parte de la banda sonora original de la película “Yo soy Sam” (2001), compuesta exclusivamente por canciones de los Beatles.

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