Asia. “The Heat Goes On”

Los que tenéis la santa paciencia de seguir este blog, semana tras semana, habréis leído más de una vez mi punto de vista respecto de lo que fue el punk, un movimiento social, cultural y musical que apareció con el deseo de recuperar la frescura del viejo R&R y acabó como un homenaje a la provocación, la disidencia, el rechazo a lo socialmente establecido y el odio hacia el rock progresivo o hacia cualquier mecanismo que hiciera del rock un estilo complicado, pretencioso y pretendidamente culto. En esta revolución, los aristócratas del rock, grupos como Yes, Genesis, King Crimson, Camel o Pink Floyd (especialmente odiados por bandas como Sex Pistols), no lo pasaron muy bien, al igual que sucedió con otro género setentero por excelencia: el hard rock. En estas circunstancias, tanto los grupos hardrockeros como los progresivos, intentaron simplificar sus propuestas musicales, con el fin de hacerse más comerciales y llegar a un público que ya estaba paladeando el rock sencillo y sin complicaciones que proponían punkies y nuevaoleros. Bandas como Boston, Foreigner, Toto, REO Speedwagon o Asia, nuestros protagonistas de hoy, trataron de facturar un producto fundamentado en melodías reconocibles, con estribillos bien trabajados, y un sonido bien arreglado, de calidad pero sin la aspereza del rock duro o el virtuosismo del rock progresivo. Una especie de rock melódico apto para todos los públicos, también conocido como AOR (“adult-oriented-rock”), “west coast sound” o “yacht rock”. Si queréis saber más sobre este subgénero del rock, os recomiendo la entrada que dedicó Álvaro en su blog Anhelarium.

De Asia ya os hablé en un par de entradas anteriores, las dedicadas a los temas “Don’t Cry” y “Heat at the Moment”, quizás los más conocidos de esta formación, un supergrupo británico creado en 1981 por Steve Howe -guitarra- y Geoff Dones -teclados- (antiguos miembros de Yes), John Wetton -bajo, voz- (King Crimson) y Carl Palmer -batería (Emerson, Lake & Palmer). Publicaron su primer álbum (“Asia”) en 1982, con una portada diseñada por Roger Dean, el artista de referencia de Yes y otras bandas de rock progresivo. Sin embargo, de este estilo quedaba poco en este álbum; como ya comenté en aquellas entradas, el disco tuvo bastante éxito, pero fue muy criticado por la prensa especializada y por los aficionados al rock progresivo que, entonces, consideramos que este disco era una traición al género. Como ya soy mayor, detesto los prejuicios musicales y me da igual el sentimiento de pertenencia tribal, os dejo con Asia, esta vez con “The Heat Goes On”, el segundo tema incluido en la cara B del álbum titulado “Alpha” (1983), compuesto por Geff Dones y John Wetton; y con esta interpretación en directo del año 1983, para que podáis ver en acción a estos supermúsicos.

Johnny Smith / Chet Atkins / The Ventures. “Walk, Don’t Run!”

Softly, as in a Morning Sunrise” es el título de una canción de la opereta “The New Moon”, interpretada por primera vez en el año 1928. Fue compuesta por Sigmund Romberg (música) y Oscar Hammerstein II (letra), inicialmente como tango, aunque pronto empezarían a aparecer las versiones cercanas al jazz, como ésta de Artie Shaw and His Orchestra, de 1938. Tomando como punto de referencia esta canción, el guitarrista estadounidense de jazz Johnny Smith, compuso un tema titulado “Walk, Don’t Run!”, probablemente la pieza más reconocible y recordada de este excelente músico, que comenzó con la guitarra siendo muy pequeño, de manera autodidacta, tocando en las casas de empeño a cambio de mantener las guitarras afinadas. Acabó siendo uno de los guitarristas estadounidenses de jazz más respetados; compañías como Guild, Gibson o Heritage llegaron a lanzar al mercado guitarras eléctricas diseñadas y promocionadas por él; en 1998. Recibió la James Smithson Bicentennial Medal, por su contribución a la música. Johnny Smith incluyó esta melodía en su álbum “In a Sentimental Mood” (1954).

Tres años después, con la aquiescencia de Smith, el tema fue nuevamente grabado por el guitarrista de country Chet Atkins para su álbum “Hi-Fi in Focus” (1957). Fue la interpretación que sirvió como punto de partida para la versión más famosa de todas las que se han hecho de “Walk, Don’t Run!”, la del grupo de surf rock instrumental The Ventures. Se publicó, como single, en 1960, y formó parte del primer Lp de esta banda estadounidense, grabado con el sello Dolton Records. Según he podido leer, la canción parte de una estructura musical conocida como “cadencia andaluza”, originaria del flamenco; se grabó cuando aún no tenían batería, aunque se valieron del batería de sesión Skip Moore, al que le ofrecieron que eligiera como pago entre 25 dólares o el 25% de las regalías por la venta del single. Eligió lo primero y, evidentemente, se equivocó porque “Walk, Don’t Run!” se convirtió en un éxito de ventas. Tanto es así, que ha sido regrabado por The Ventures en bastantes ocasiones; por ejemplo, en 1964, en 1977 (con ritmo funky) o en el año 2000 (con ritmo ska).

Hoy destacamos las tres primeras versiones grabadas de esta canción, una en formato jazz, otra dentro del género country y, la tercera, en el ámbito del surf rock. No obstante, hay más versiones y, a lo mejor, os gustan más que éstas tres; aquí os dejo las interpretadas por Les Fantômes, The Typhoons, Tom & Jerry, Count Basie, Herb Alpert and The Tijuana Brass, Glen Campbell, Bert Weedon, Sha Na Na, Led Zeppelin, The Shadows, Zapaton, The Trashmen, Nokie Edwards, California Guitar Trio, Pink Fairies, The Rubinoos, Laura Silverstein y Steve Howe.

The Nice. «America (2nd Amendment)»

Para muchos aficionados al rock progresivo, The Nice fue la banda de la que salió el teclista Keith Emerson, antes de que éste fundara -junto a Gregg Lake- el trío de rock progresivo Emerson, Lake & Palmer. Aunque fue indudable el liderazgo de Emerson en este proyecto, surgido a partir de un grupo llamado Gary Farr and the T-Bones, hacia 1967, lo cierto es que The Nice fue inicialmente el grupo de acompañamiento de la cantante de soul P.P. Arnold; además, solían tocar como teloneros en los conciertos de Arnold, donde mostraban todo su potencial de rock psicodélico agresivo y ampuloso, con Keith Emerson como maestro de ceremonias, torturando su órgano Hammond (saltaba sobre él, lo hacía distorsionar como si se estuviera quejando del daño sufrido, utilizaba cuchillos para mantener pulsadas las teclas …), de esta manera trataba de emular las maniobras que había visto hacer a Jimi Hendrix con la guitarra o a Jerry Lee Lewis con el piano. Como os podéis imaginar, el directo era el medio natural de The Nice, pero también grabaron tres Lps, varios singles y, por supuesto, algunos álbumes en vivo. Se hicieron famosos por sus agresivos directos, sus atrevidas versiones de autores como Bob Dylan o sus adaptaciones de piezas de música clásica.

Pero terminaron de llamar la atención con su segundo single, un provocativo arreglo del clásico “America”, el tema de Leonard Bernstein (música) y Stephen Sondheim (letra) perteneciente al musical “West Side Story”, representado por primera vez en Broadway en el año 1957 (aquí os dejo la primera grabación de Chita Rivera & Girls) y llevado al cine en 1961, de la mano de Rober Wise y Jerome Robbins (ésta es la secuencia en la que se interpreta la canción). Aunque con algunas diferencias entre las versiones teatral y cinematográfica, “America” es una especie de disputa entre neoyorkinos y puertorriqueños sobre las virtudes y defectos de sus territorios de origen. Keith Emerson fue más allá con la polémica, convirtiendo su “America” en, prácticamente, un alegato antiimperialista yanki; de entrada, tituló su arreglo “America (2nd Amendment)”, en clara alusión a la Segunda Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos, aprobada en 1791, la que concede el derecho de poseer y portar armas a los ciudadanos estadounidenses; esta versión instrumental de “America” finaliza con unas palabras de un niño de tres años, hijo de la ya mencionada P.P Arnold: “América [Estados Unidos] está llena de promesas y expectativas, pero es asesinada por la mano de lo inevitable”; en julio de 1968, la discográfica Inmediate Records publicitó el sencillo de The Nice con un póster en el que se podía ver a los miembros del grupo con niños pequeños e imágenes superpuestas de los rostros de Robert F. Kennedy, John F. Kennedy y Martin Luther King Jr sobre las cabezas de los niños, una polémica promoción que algunas tiendas de discos británicas se negaron a compartir en sus establecimientos. Por si todo esto fuera poco, Keith Emerson quemó una bandera estadounidense en el escenario, mientras interpretaban “America” en el Royal Albert Hall de Londres, recinto que les prohibió la entrada para futuros conciertos.

Paradójicamente, esta canción protesta se concibió como una pieza instrumental, con gran protagonismo de la guitarra y el órgano, en la que se incluyen algunos fragmentos de la Sinfonía del Nuevo Mundo (1893) de Antonín Dvořák. Este tema, inicialmente grabado como sencillo, acabó incorporándose al primer álbum de los británicos («The Thoughts of Emerlist Davjack», 1968), aunque hubo que esperar a la reedición de 1999, incluyéndose como bonus track. Finalizo con un directo de 1968, para que veáis a The Nice en acción interpretando “America”, y un popurrí de 1992 en el que, a partir del minuto 6:22, se les puede ver (esta vez como Emerson, Lake & Palmer) tocando esta pieza.

Free. “All Right Now”

La reproducción reiterada de una canción, aunque nos guste, puede provocar hastío, incluso rechazo. Este fenómeno, propiciado por algunas radiofórmulas, puede llegar a agotar una canción o llevarla a un estado de “putrefacción sonora”, término acuñado por un antiguo compañero bloguero (Salva), cuando comenzamos juntos en este mundillo de los blogs musicales. Hoy recordamos uno de esos  temas que no suelen faltar en emisoras de radio dedicadas al rock, en televisión, incluso en algunos eventos deportivos. “All Right Now” fue el gran éxito de la banda británica Free, formación surgida en 1968, en el contexto del movimiento musical conocido como “british blues”, del que formaron parte grupos y artistas como Alexis Corner, John Mayall, Eric Clapton, Fleetwood Mac o los primeros Rolling Stones. De hecho, Alexis Corner fue quien dio nombre a la banda, y quien recomendó la inclusión de Andy Fraser como bajista; los otros tres miembros fundadores fueron Paul Kossoff (guitarra), Simon Kirke (batería) y Paul Rodgers (voz). El primer concierto lo ofrecieron el 19 de abril de 1968, en un pub londinense; Fraser tenía quince años, Kossoff diecisiete, mientras que Rodgers y Kirke tan solo habían cumplido los dieciocho. Sus dos primeros álbumes (Tons of Sobs” y “Free”, ambos de 1969) apenas tuvieron repercusión, pero su suerte cambió con el tercer disco, titulado “Fire and Water” (1970), en el que se incluyó “All Right Now”, tema también promocionado como single.

Según ha manifestado algún miembro de la banda, esta canción fue compuesta por Andy Fraser y Paul Rodgers en apenas diez minutos, después de un concierto horroroso, al que apenas acudió público y, los pocos que lo presenciaron, tampoco estuvieron muy receptivos. Los integrantes de Free entendieron que su blues-rock sosegado necesitaba de una canción que rompiera con la monotonía, una composición enérgica, que incluso pudiera ser cantada o coreada por los asistentes a sus conciertos. “All Right Now” fue compuesta de manera instantánea, en el camerino de aquel Dunelm House, el edificio de la Unión de Estudiantes de Durham donde dieron aquel desastroso concierto. Cocinaron este superéxito con los ingredientes habituales: un estribillo fácil de recordar -repetido hasta la extenuación-, un riff de guitarra asociado a la melodía, una voz perfectamente ajustada y un ritmo para todos los públicos, entre hardrockero y pop-rockero. Ya tenían lo que querían, ahora les tocaba probarlo en directo, y así lo hicieron; tocaron la canción al comenzar una de sus actuaciones y, cuando estaban acabando, preguntaron al público si querían escuchar algún tema más, la respuesta no se hizo esperar, solicitándoles el tema con el que habían abierto el concierto. El éxito de “All Right Now”, y de su álbum “Fire and Water”, acabó por llevarlos hasta el Festival de la isla de Wight, donde actuaron ante más de seiscientas mil personas. A partir de ahí, todo fue mal: nunca consiguieron un éxito como “All Right Now”, lo más cerca que estuvieron de ello fue con el tema “Wishing Well”, incluido en su sexto y último álbum de estudio (“Heartbreaker”, 1973), después se disolvería el grupo.

Además del original de estudio, con el que encabezamos esta entrada, os recomiendo este directo de 1970, donde les podéis ver; y una versión, entre las muchas que existen, a cargo de Mike Oldfield, registrada en las sesiones de grabación de “Platinum” (1979), aunque no llegó a ser incluida en este disco; colaboraron en ella los músicos Pierre Moerlen, Tom Newman y la cantante Wendy Roberts; el tema apareció en el programa musical de televisión “Alright Now”, emitido por la cadena británica ITV entre 1979 y 1980.

Ilegales. “Tiempos nuevos, tiempos salvajes”

El pasado 10 de diciembre falleció Robe Iniesta, líder de la banda Extremoduro. De manera muy merecida, los medios de comunicación, los blogs especializados y las redes sociales se hicieron eco de esta gran pérdida para el rock español. Sin embargo, no fueron tantos los que se acordaron de Jorge María Martínez García, más conocido como “Jorge Ilegal”, fallecido un día antes que Robe. Jorge fue el fundador y principal pilar del grupo asturiano Ilegales. Él, al igual que Robe, también fue un músico aguerrido, enérgico, insolente y políticamente incorrecto; sus letras van desde el desparpajo, la provocación y el cinismo punk al nihilismo callejero de personajes marginados, que luchan por sobrevivir en la jungla urbana que les ha tocado vivir.

Por ejemplo, la canción que hoy proponemos es un alegato anti inconformista, una invitación a enfrentarse a la vida con decisión y energía, sin esperar a que los cambios y las incertidumbres imperativas nos destruyan. “Tiempos nuevos, tiempos salvajes” es una melodía atemporal, que sigue estando en plena vigencia; a comienzos de la década de 1980, por las dudas que había en España en torno a nuestra incipiente y débil democracia; hoy, por la amenaza (cada vez más real) de los neo totalitarismos, que actúan como guardia pretoriana de los nuevos señores del poder económico y de los nacionalismos colonialistas más exacerbados.

El origen de Ilegales va unido al del propio Jorge (guitarra, voz), un apasionado coleccionista de guitarras que, ya a los cuatro años, disfrutaba con la música de Elvis Presley. Tras pasar por un “internado para niños problemáticos”, tal y como él nos ha contado en el libro de Salvador Domínguez (Los Hijos del Rock. Los grupos hispanos 1975-1989. Madrid: SGAE, 2004; págs. 846-351), se compró su primera guitarra y empezó a cantar en grupos. En 1977 creó la banda Madson, junto a su hermano Juan Carlos (bajo) y David Alonso (batería); dos años después cambiaron el nombre por el de Metálicos y, a finales de 1980, adoptaron el nombre definitivo de Ilegales. Ya bajo esta denominación, participaron y ganaron el concurso pop-rock Villa de Oviedo, lo que les concedió el derecho para grabar dos canciones (aunque al final fueron tres) en un disco colectivo junto a otras formaciones locales (Rimmel, Sombrero de Copa y Squizo). El primer álbum de Ilegales (“Ilegales”) salió al mercado en 1982, de la mano de Hi-Fi- Electrónica, filial de la discográfica Ariola; el diseño de portada fue realizado por la artista Ouka Leele. En este disco están algunos de los temas más recordados de Ilegales, como la polémica “¡Heil Hitler!”, la festiva “¡Hola mamoncete!” o la ya mencionada “Tiempos nuevos, tiempos salvajes”. Un álbum entre el punk y el rock, con buenos temas, letras interesantes, buen sonido para un disco de este género y algunos riffs inolvidables, como el de nuestra canción protagonista de hoy. Si queréis saber más sobre la gestación de este primer álbum de Ilegales, podéis ver el documental titulado “Ilegales 82”, creo que disponible en la plataforma Movistar.

La banda se disolvió en 2011, después de una gira de despedida, aunque volvieron a retomar las actividades en 2015, sólo suspendidas en septiembre de 2025 debido al cáncer de páncreas de Jorge, que acabaría con su vida unas semanas después. De “Tiempos nuevos, tiempos salvajes” tenemos varios testimonios de interpretaciones en directo a cargo de Ilegales, por ejemplo, este vídeo de 1989, éste otro de 2002, éste de 2019 o éste de 2025, poco antes del fallecimiento de Jorge. También ha sido versionado por músicos como Ariel Roth, Flitter, Óscar Sanz o Caballero Reynaldo.

En una entrevista concedida, en marzo de 2025, a el periódico La Opinión de Murcia, Jorge Ilegal respondía así a una pregunta realizada por el periodista Ángel H. Sopena:
Pregunta: “¿Vienen tiempos nuevos y salvajes? ¿Cuáles son tus temores?”
Respuesta: “Vivimos tiempos nuevos, tiempos salvajes, pero no ahora mismo, desde siempre. El discurso que tenían Ilegales en 1982 se parece mucho al actual, y no se ha moderado lo esencial en absoluto. Quizá se ha modulado, pero no se ha moderado. Yo tengo un muy escaso capital en miedo, así que adelante”.