Dire Straits. “Romeo and Juliet”

En el clásico de William Shakespeare, Romeo y Julieta se amaban tanto, a pesar de pertenecer a familias en disputa, que decidieron casarse en secreto y, por lo tanto, enfrentarse a sus respectivas familias. Sin embargo, nunca lograron su propósito, ser felices y comer perdices; las adversidades derivadas del enconamiento, las desgracias, la mala suerte y el trágico guion concebido por el autor de la obra, condujeron al suicidio de los amantes, primero Romeo, más tarde Julieta. La canción “Romeo and Juliet”, escrita por el guitarrista y cantante de Dire Straits Mark Knopfler, nos presenta una versión renovada, prácticamente distópica, de este clásico universal de la Literatura. En esta realidad alternativa, Romeo y Julieta continúan con vida, aunque podría decirse que su relación ha terminado viéndose afectada por el paso del tiempo y el peso de la convivencia. Romeo sigue enamorado de Julieta, ahora canta a su amor por las calles, de manera desaforada, ante la indiferencia y el desprecio de ella; Julieta le recuerda que tiene novio y le recomienda que no haga más el ridículo; quizás Julieta ya ha conseguido un cierto estatus social, ya no es aquella chica de barrio que prometió amor eterno a Romeo. Está claro por qué Shakespeare mató a sus personajes …

Cuentan las fuentes habituales que “Romeo and Juliet” fue escrita por Mark Knopfler tras un romance fallido con la cantante y compositora Molly Beth Vincent, de quien probablemente pensaba que lo había utilizado para impulsar su carrera musical. En la letra de esta canción hay otras dos alusiones bastante interesantes, una en torno a la canción “Somewhere”, de la obra “West Side Story”, basada en la obra de Shakespeare que nos ocupa; la otra tiene que ver con la canción “My Boyfriend’s Beck”, del grupo femenino The Angels. En lo que respecta a la parte musical, destaca la guitarra arpegiada -característica de esta canción-, que suena parecida al piano de “Jungleland”, el tema de Bruce Springsteen con el que se cierra “Born to Run» (1975). “Romeo and Juliet”, uno de los temas imprescindibles de Dire Straits, fue incluido en el tercer disco de los británicos (“Making Movies”, 1980), del que ya tuvimos la oportunidad de hablar en una entrada anterior dedicada a la canción “Tunnel of Love”; en ella recordábamos la presencia de dos músicos en este álbum, en la órbita de Bruce Springsteen: Roy Bittan (teclados) y Jimmy Lovine (producción), circunstancias que quizás expliquen el parecido entre “Jungleland” y “Romeo and Juliet”.

Además de escuchar el original de estudio con el que encabezamos esta entrada, no dejéis de ver este vídeo, que recoge la versión en directo grabada para el mítico “Alchemy” (1984), uno de los mejores álbumes en vivo que ha dado el rock. Y os propongo algún directo más de Dire Straits interpretando “Romeo and Juliet”, en concreto uno del Festival de San Remo (1981), otro en Sidney (1986), uno más con Eric Clapton (1988) y una versión acústica, prácticamente minimalista, interpretada más recientemente por Mark Knopfler.

Creedence Clearwater Revival / Elton John / Hanoi Rocks. «Up Around The Bend»

Empecé a interesarme por la música a los doce años. La radio fue mi gran aliada, sobre todo los programas de canciones dedicadas. Fueron los años de la EGB, cuando aún no había descubierto estilos como el hard rock o el rock progresivo, los dominantes durante mi adolescencia. Entonces disfrutaba con los éxitos del momento, pero mi ruinosa (por no decir inexistente) economía sólo me permitía comprar cintas de casete baratas, muy baratas, ediciones que recogían canciones muy conocidas interpretadas por cantantes desconocidos. De hecho, en los títulos de crédito sólo aparecían los autores de los temas, no los intérpretes; éstos, a menudo, trataban de imitar a los cantantes originales sin mostrar ningún tipo de rubor. Aún conservo un par de cintas de aquella época, ambas de 1974-1975 (al final de la entrada las podéis ver), una de S.A. Ediciones Fonográficas (colección Olympo), y otra de Marfer S.A. (colección Trama).

Por supuesto, en el ámbito de la música anglosajona también existieron iniciativas similares, incluso más perfeccionadas y consolidadas que las españolas; por ejemplo, la serie discográfica “Top of the Pops”, del sello Hallmark, a través de su discográfica Pickwick Records. Entre 1968 y 1985 grabaron, nada más y nada menos, que más de cien álbumes de versiones cantadas por músicos de sesión, artistas anónimos que no aparecían en los títulos de crédito. Antes de que se hicieran famosos, Tina Charles o Elton John fueron habituales de estos discos económicos, cuyas grabaciones se sucedían una tras otra; según ha manifestado el cantante de sesión Tony Rivers, “en aquellos días, la mayoría de las veces, tenías que hacer tres canciones en tres horas y luego te ibas de allí”. Así se ganó la vida Elton John antes de que fuera conocido. En 1994 se editó un disco titulado “Chartbusters Go Pop”, en el que se recogieron veinte canciones interpretadas por Elton John entre 1969 y 1970, en aquella época en la que hacía versiones anónimas de temas tan conocidos como “Cotton Fields”, “Lady D’Arbanville”, “In The Summertime” o “Yellow River”, por citar sólo algunos; también se atrevió con canciones de John Fogerty, el líder de Creedence Clearwater Revival, como “Travelin’ Band” o “Up Around the Bend”, una alegre y metafórica composición que invita al optimismo y al descubrimiento.

Este tema se incluyó en el quinto álbum de estudio de los californianos, el titulado “Cosmo’s Factory” (1970), donde también aparecen temas como “I Heard it Through the Grapevine”, protagonista de una entrada anterior. Para la tercera versión destacada de hoy, nos quedamos con la propuesta de la banda finlandesa de hard rock y glam rock Hanoi Rocks; incluyeron este tema en su quinto álbum de estudio (“Two Steps From The Move”, 1984). A poco que busquéis un poco, en seguida os daréis cuenta que abundan las versiones de esta canción interpretadas por artistas no excesivamente conocidos, como New Strangers (con un toque bluegrass), Leinemann, Studio 99, The Bates (punk), Pyro (heavy metal), The Egrets, Diamante eléctrico (banda colombiana de rock, en español), Midnite String Quartet (música clásica instrumental) o Sweet Little Band (instrumental para bebés).

Ricky Nelson / Milton Mapes / Paul McCartney & friends. “Lonesome Town”

En octubre de 1999 se lanzó al mercado el undécimo álbum de estudio de Paul McCartney en solitario. Fue grabado entre marzo y mayo de 1999, aproximadamente un año después del fallecimiento de su esposa, Linda, debido a un cáncer. Quizás por ello, quiso hacer un disco diferente, algo así como un reencuentro con la música que escuchaba cuando era adolescente. En “Run, Devil Run” (1999) se incluyeron dieciséis canciones de R&R de los años cincuenta: trece versiones de temas conocidos (y otros no tan conocidos) que, en su día, fueron interpretados por artistas como Gene Vincent, Chuck Berry, Ricky Nelson, Elvis Presley, Carl Perkins, Buddy Holly, Little Richard o Fats Domino; y tres canciones compuestas por McCartney, dentro de estos parámetros rocanroleros. Para la ocasion, Paul McCartney se rodeó de un grupo de músicos excepcional, entre los que podemos destacar a David Gilmour (Pink Floyd), Ian Pace (Deep Purple) o Dave Mattacks (Fairport Convention).

El corte número seis del disco corresponde al tema “Lonesome Town”, compuesto por Baker Knight -autor de temas tan conocidos como “The Wonder of You”, que popularizara Elvis Presley- e interpretado por primera vez por Ricky Nelson, en 1958. De este músico y actor ya hablamos en una entrada anterior, dedicada al tema “Hello Mary Lou”, en la que hicimos una breve semblanza biográfica de este cantante, a menudo conocido como “el otro Elvis Presley”. Incluyó esta canción en su tercer álbum de estudio (“Ricky Sings Again”), para el que contó con el acompañamiento vocal del grupo The Jordanaires, también habituales en las grabaciones de Elvis Presley.

De “Lonesome Town”, cuya letra describe un lugar ficticio al que pueden acudir los corazones rotos para ahogar sus penas, se han hecho bastantes versiones; además de las dos ya mencionadas, a cargo de Ricky Nelson y de Paul McCartney, también podemos mencionar las debidas por Mark Murphy, The Ventures, Johnny Tillotson, The Fleetwoods, The Hep Stars, Ronnie Hawkins, Ray Dexter, Jerry Garcia, Chloe Moser, Françoise Hardy, Richard Anthony (en francés), Johnny Hallyday (en francés), The Cramps (psychobilly) o nuestra tercera opción de hoy, a cargo de la banda estadounidense de folk rock y country rock Milton Mapes. Esta versión fue incluida en la banda sonora del videojuego “Stubbs the Zombie in Rebel Without a Pulse”, del que ya hablamos en un post anterior. “Lonesome Town” ha aparecido en películas como “Pulp Fiction” y en series de televisión como “Heroes”, “The End of the F***ing World” o “Grantchester”.

Peter Frampton. “Baby I Love Your Way”

Peter Frampton es un cantante, guitarrista, compositor y productor nacido en la localidad de Beckenham (Inglaterra). A los siete años ya se interesaba por la música y, a los ocho, comenzó su aprendizaje con la guitarra y el piano; cuatro años más tarde ya tocaba en un grupo local (Little Ravens) y, después, formaría parte de bandas como Trubeats, Preachers o Moon’s Train, ésta última dirigida por el Rolling Stone Bill Wyman. Tras su paso por The Heard, donde se convirtió en ídolo de adolescentes, con apenas dieciocho años entró a formar parte de Humble Pie, formación pionera del hard rock, en la que también estaba Steve Marriott. Dos años después, con cinco álbumes grabados con esta banda, inició su carrera en solitario con una propuesta musical menos agresiva que la ofrecida por Humble Pie, podríamos decir que más cercana al rock melódico o soft rock que al hard rock.

Tras publicar tres discos no excesivamente exitosos (“Wind of Change”, 1972; “Frampton’s Camel”, 1973; y “Somethin’s Happening”, 1974), sacó al mercado el titulado “Frampton” (1975), en el que se incluyeron los dos temas más conocidos de este músico: “Show Me The Way” -al que ya dedicamos una entrada en el año 2018- y “Baby, I Love Your Way”, una balada romántica en la que el autor nos habla de un amor maravilloso, de esos en los que sólo ves las bondades de la persona a la que amas, con la que pasarías día y noche hasta agotar la fecha de caducidad -o de consumo preferente- de la pócima o encantamiento que te subyuga. Sin embargo, tanto este tema como “Show Me The Way” fueron realmente conocidos, y aclamados por el público, gracias al disco doble en directo “Frampton Comes Alive!”, una excelente grabación que aún se sigue considerando como uno de los mejores álbumes en vivo de la historia del rock. Aquí podéis escuchar el original de estudio de “Baby, I Love Your Way” y, encabezando la entrada, tenéis la grabación del mítico “Frampton Comes Alive!”, disco en el que intervinieron Bob Mayo (guitarra rítmica, teclados), Stanley Sheldon (bajo), John Siomos (batería) y, por supuesto, Peter Frampton (guitarra, voz, “talk box”).

Tras este disco, probablemente la cima de su carrera, Peter Frampton ha continuado publicando álbumes con cierta regularidad, y aún lo sigue haciendo. También ha aparecido en películas y series de televisión, como “Baa Baa Black Shep”, “Sargento Pepper” (1978), “Los Simpson” o “Padre de Familia”, y tocó la guitarra en el tema principal de “Grease” (1978). En 2016 entró a formar parte del Musicians Hall of Fame and Museum. De “Baby, I Love Your Way” se han hecho bastantes versiones: Gary Glitter, Diana Ross, Will to Power o Walter Jackson, aunque la más conocida quizás sea la de la banda americana de reggae-pop Big Mountain.

Pink Floyd. “Time”

«(…) para los relojes de la introducción de “Time” utilizamos elementos de una demostración de una grabación cuadrafónica que Alan [Parsons] había hecho uno o dos meses antes de las sesiones de grabación de Dark Side. Había ido a un anticuario y grabó lo que haría las delicias de un estudioso de los relojes: campanadas, tic-tacs y alarmas. La introducción básica para esta canción se hizo a partir de unos roto-toms que resulta había en el estudio, y se grabó en tan solo unas tomas. Los roto-toms consistían en unos parches de batería tensados en un aro sobre un eje de rosca. Al girar el parche se podía afinar igual que un timbal, por lo que se podían utilizar una serie de tonos controlados”.

Nick Mason. Dentro de Pink Floyd. El largo y extraño viaje hacia el éxito de un grupo mítico. Barcelona: Ma Non Troppo, 2007; págs. 129-130)

El relato de Nick Mason -el mítico batería de Pink Floyd– en torno a la concepción y ejecución de “Time”, uno de los títulos más conocidos del álbum “The Dark Side of the Moon”, revela el nivel de complejidad con el que fue concebido este disco, en el que se utilizan efectos sonoros de objetos cotidianos, como relojes, papel, cajas registradoras o monedas. De todo ello hablamos en una entrada anterior, en torno a otra de las canciones fundamentales de este Lp: “Money”. También mencionamos el importante papel desempeñado por el ingeniero de sonido, Alan Parsons, en la grabación, en el ensamblaje de este mecano musical y en la materialización de esta calculada experimentalidad sonora en torno a algunos objetos que nos rodean. De nuevo Nick Mason nos ofrece algunos datos, y ciertas claves relacionadas con el uso de la batería, que nos ayudan a valorar lo que supuso el trabajo de Alan Parsons en este disco:

“Era un ingeniero condenadamente bueno. Pero, además, tenía muy buen oído y era un músico competente (…) Me encantaba el sonido que podía conseguir con mi batería en la cinta. En la música rock, conseguir esto sigue siendo una de las grandes pruebas para cualquier ingeniero (…) La batería -prácticamente el único instrumento acústico que queda en un contexto de rock estándar- consiste en una serie de componentes que vibran y resuenan mediante una amplia gama de sonidos y superficies. Pero lo malo es que al golpear un elemento genera una vibración en cadena en los demás. En los tiempos en que se grababa con cuatro pistas, el ingeniero necesitaba captar, pero a la vez tener por separado, el firme impacto del bombo y el charles para marcar el tiempo, el sonido amplio de la caja, los tonos afinados de los timbales y el siseo o salpicadura de los platos. Instalar los micrófonos para captar esto es una de las artes secretas del negocio, y es una manera muy buena para detectar a los mejores profesionales. El amplio abanico de habilidades de Alan era patente«

Nick Masón. Dentro de Pink Floyd …; pág. 128.

Además de los mencionados efectos sonoros y percusiones, también debemos destacar en “Time” el solo de guitarra de David Gilmour, los coros femeninos a cargo de Doris Troy, Leslie Duncan, Liza Strike y Barry St. John, y una interesante letra que aboga por el control de nuestro destino, en lugar de esperar que el paso del tiempo precipite nuestro devenir; así lo explicó Roger Waters en 1982:

«Pasé una gran parte de mi vida, hasta los 28 años, esperando que mi vida comenzara. Pensé que, en cierto punto, me convertiría de un capullo en una mariposa, que mi verdadera vida podría empezar. Si tuviera que vivir de nuevo esa etapa de mi vida, preferiría vivir el lapso entre los 18 y 28 años sabiendo que sería así, que nada ocurriría repentinamente, que el tiempo pasa, que eres lo que eres, y que haces lo que haces».

Roger Waters, consultado en Wikipedia.

Finalizamos con algunas grabaciones en directo, en concreto las incluidas en los álbumes “Pulse” (1995) y “Delicate Sound of Thunder” (1988), una versión en vivo de Roger Waters (2016), otra de David Gilmour y Richard Wright (2006) y una más a cargo del grupo de metal progresivo Dream Theather.