El pasado 6 de octubre aparecía en La Guitarra de las Musas un grupo, Gwendal, que ha tenido mucha influencia en formaciones que, durante los ochenta y los noventa, han participado de propuestas híbridas con el rock, el folk tradicional y las melodías celtas como protagonistas. En estos parámetros musicales se mueve Oysterband, inicialmente conocida como The Oyster Band, una banda formada en Inglaterra hacia 1976, de influencias celtas -como acabo de comentar-, muy cercana a los sonidos del folk eléctrico británico de finales de los sesenta que cultivaron grupos como Fairport Convention, y también muy en la línea de bandas coetáneas como The Pogues o The Waterboys. Otra de las señas de identidad de Oysterband es su querencia hacia los temas de carácter socio-político, algo que se evidencia en sus letras, al igual que sucede con un grupo español al que podríamos considerar como hermanado: Celtas Cortos. De hecho, es habitual verlos juntos en festivales tan importantes como el de Ortigueira, y colaboran a menudo en sus proyectos discográficos. Jesus Cifuentes, por ejemplo, colaboró en el disco «Deserters» (1992) de los ingleses, en concreto en las voces del tema «Granite Years»; un par de años más tarde, Oysterband incluía una versión de «20 de abril», de los pucelanos, en su álbum «Trawler» (1994) y, en 2010, son los propios Celtas Cortos quienes versionan «Granite Years» en su disco «Introversiones», traducido como «Vida gris» y cantado en español. Hoy os voy a dejar tres canciones; la primera un tema tradicional: «New York Girls», también interpretado por otras bandas como la progresiva-folk Bellowhead (aquí dejo su versión), y que fue incluido en la banda sonora de la película «Gangs of New York«; el segundo tema es el ya comentado «20th of april» -para variar, un grupo extranjero ocupándose de una canción española-, grabado en inglés con partes en español; por último, la también mencionada «Vida gris» («Granite Years»), pero en lugar de elegir la del disco «Introversiones» he optado por otra en la que cantan juntos ambos grupos, también en los dos idiomas.
Categoría: Folk-Cantautores-World Music
Gwendal. «Irish Jig»
Hay artistas y grupos que tienen más reconocimiento y éxito fuera de sus países de origen, la banda francesa Gwendal es un ejemplo de ello. Se trata de un grupo formado en 1972 y al que se le encuadra habitualmente en el movimiento conocido como música celta; la propuesta de Gwendal, una formación de origen bretón, al igual que otro artista singular del que ya nos hemos ocupado, Alan Stivell, se nutre de la canción popular irlandesa y bretona pero con muchas incorporaciones e influencias de géneros como el jazz, el rock, incluso la música clásica, hasta el extremo de que hayan etiquetado su trabajo como folk-rock progresivo, incluso folk-jazz. Tal y como ha manifestado el que fuera representante de esta banda a finales de los años setenta, Christophe Magny, «Gwendal era en Francia un grupo más bien marginal (…) nunca he acabado de entender este éxito de Gwendal en España». Tras un concierto (hacia 1977) en el mítico Colegio Mayor San Juan Evangelista («el Johnny») de Madrid, que resultó un éxito a pesar de la nula promoción que se hizo de él, esta banda se acabó de consagrar en el Festival Celta-Ecológico celebrado, en 1979, en el anfiteatro de la madrileña Casa de Campo («el Rockódromo»); intervinieron Bibiano (Galicia), The Boys of the Lough (Irlanda), Alan Stivell (Bretaña -Francia-) y, por supuesto, Gwendal, las estrellas que cerraron este acontecimiento musical que congregó a unas veinticinco mil personas. Me acuerdo perfectamente de aquel evento, que revolucionó las tertulias de nuestra adolescente progresía. Un año después actuaban en el Teatro Alcalá, de lo que quedan testimonios videográficos, y en 1981 el grupo publica su conocido álbum en directo, «En Concert», a partir de una serie de conciertos en el ya mencionado Colegio Mayor San Juan Evangelista de Madrid. Además de esos veintiséis minutos grabados en el Teatro Alcalá, os dejo con una muestra del estilo Gwendal: «Irish Jig» (1974), canción que se incluyó en el primer trabajo de los bretones y que daba nombre al mismo. Estamos ante un grupo imprescindible para poder entender el auge de la música celta en muchas zonas de nuestro territorio; grupos como Labanda, Celtas Cortos o Mago de Oz -por citar sólo algunos de los más conocidos- son deudores de su impronta.
The Kingston Trio / Peter, Paul & Mary / Joan Baez. «Where have all the flowers gone?»
Las mejores canciones protesta, las que son capaces de cantar con igual fervor tanto hippies, como progres o católicos comprometidos, son aquellas que nos hacen sentir la belleza de la condición humana, las que están desprovistas de rencores o toscas soflamas ideológicas y políticas. «Where have all the flowers gone?» es, desde mi punto de vista, un ejemplo de ello; suele estar presente en manifestaciones antibélicas, no en vano fue uno de los himnos contra la guerra de Vietnam, pero también he tenido la ocasión de ver cómo colectivos y páginas web católicas alaban los valores que transmite esta canción, que no son otros que la bondad, el valor de la vida y el rechazo de la violencia y la guerra como recursos habituales de nuestra sociedad actual para resolver sus problemas. Este tema fue compuesto por el músico y activista Pete Seeger, fallecido recientemente (el 27 de enero de este año), a partir de una melodía popular de origen cosaco; Seeger escribió los tres primeros versos en 1955 y, en 1960, Joe Hickerson añadió los versos restantes, dando lugar a la estructura repetitiva característica de esta melodía. No estoy muy seguro pero creo que Seeger no grabó este tema hasta años después; antes, en 1961, lo había hecho el grupo folk The Kingston Trio, incluso llegaron a pensar que se trataba de una canción popular y no un tema registrado a nombre de Pete Seeger y Joe Hickerson. En 1962 fue incluida en el álbum con el que debutó el, también trío, Peter, Paul & Mary. Estamos ante un tema muy versionado; Marlene Dietrich, Roy Orbison, Dolly Parton o Bobby Darin son sólo algunos de los artistas que han prestado su voz a este tema. Por supuesto que hay más (os animo a que me digáis otras que os parezcan dignas de conocer) pero, como casi siempre, yo me quedo con tres: las ya mencionadas de The Kingston Trio y de Peter, Paul & Mary, y la de Joan Baez, obviamente por su inigualable voz y calidad artística, pero también por su compromiso con la Paz, la Igualdad y la armonía entre los seres humanos. Una excelente biografía de esta gran mujer ha sido publicada por la compañera Marta, en su blog «We are rock«.
Leonard Cohen / Madeleine Peyroux / Thalia Zedek. «Dance me to the end of love»
El amor y la muerte ejercen una irresistible atracción para los poetas. “Dance me to the end of love” es la sublimación del amor eterno y del baile con la muerte, es una preciosa canción de amor y, a la vez, una manifestación sombría de la existencia que se esfuma. Tal y como ha manifestado su creador, Leonard Cohen, este bello y triste tema está inspirado en el Holocausto nazi, al tener conocimiento de que en algunos campos de concentración, junto a los crematorios, se hacía tocar música clásica a ciertos presos mientras sus compañeros eran exterminados. Explica Cohen, que “el verso ‘Llévame bailando hasta tu belleza con un violín en llamas’ alude a la belleza de la consumación de la vida al final de la existencia y al apasionado elemento de la consumación. Pero es el mismo lenguaje que usamos cuando nos rendimos al enamoramiento, de ahí la canción (…) no importa que todo el mundo conozca la génesis de la canción, porque si el lenguaje viene de ese recurso apasionado, éste será capaz de abarcar cualquiera actividad apasionada”. “Dance me to the end of love” fue incluida en el álbum “Various Positions”, publicado en 1984 después de cinco años sin editar ningún trabajo. Si os habéis recuperado de la sinceridad e intensidad que imprime Cohen a su canción, os propongo que os sumerjáis en otras dos fantásticas versiones; la interpretada por la cantante de jazz norteamericana Madeleine Peyroux, incluida en su segundo álbum (“Careless Love”, 2004), con un parecido tímbrico con Billie Holiday verdaderamente notorio; y la propuesta de la también estadounidense Thalia Zedek, publicada en “Been here and Gone” (2001), una cantante y guitarrista que enriquece la canción con un toque étnico-indie-rock muy atractivo. Disfrutad con este tema, tanto con su música como con su inigualable letra: “Llévame bailando hasta tu belleza con un violín en llamas. Llévame bailando a través del pánico hasta que consiga confinarlo. Álzame como una rama de olivo y sé para mí la paloma que me lleve a casa. Llévame bailando hasta el final del amor. Llévame bailando hasta el final del amor”.
Alan Stivell. «Marv Pontkalleg»
Hace unos meses me ocupaba del músico gallego Carlos Núñez, al que calificaba como el Paco de Lucía de la gaita, y lo hacía con un clásico de la canción popular («Lela«) cantado por la portuguesa Dulce Pontes. Alan Stivell es otro de los grandes de la música folk celta, responsable -junto a su padre- de haber revitalizado el arpa como instrumento de la música tradicional bretona. Partidario de la autodeterminación de esta región francesa y del panceltismo, es portador de una propuesta musical comprometida con sus raíces e ideología y, sobre todo, francamente innovadora, en la que se mezclan elementos populares con ritmos rock y new age. En 1971 publicó «Renaissance de la Harpe Celtique»; tal y como ha comentado el propio Alan Stivell , como homenaje y reconocimiento a los creadores de este instrumento, con unos arreglos a medio camino entre el folk y la música clásica antigua, con el ánimo de no asustar a quienes huyen de los sonidos eléctricos. El tema que he elegido de este álbum es «Marv Pontkalleg», una canción tradicional que cuenta con otras interpretaciones aunque, desde mi punto de vista, ninguna tan mágica y cristalina como ésta.